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Patricio Rey. Un encuentro de cuerpos


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2. Recital o Ritual
A partir de aquí utilizaremos el concepto de Ritual Festivo, propio de la antropología, para describir determinados rasgos de los recitales, relacionados con las formas de participación del público (las cuales son diferentes a las de un espectador de otro grupo de rock), y los lazos que unen a éste con esta banda.

La caracterización de los recitales como “Rituales Festivos”, es propia de la antropóloga Silvia Citro.109 Según esta autora para que un recital sea considerado como Ritual debe cumplir con determinados rasgos

“En el caso que analizaremos, si bien cada recital tiene sus propias características o hechos puntuales, sus anécdotas, la mayoría de los actos y los principales símbolos a ellos asociados, se repiten. Es precisamente en esta repetición con una determinada estructura temporal e incluso espacial, donde encontramos la formación de una "tradición" que es recreada en cada recital. Este es uno de los primeros rasgos de ritualización atribuibles a los recitales. (…) En nuestro análisis, más que considerar a estos actos exclusivamente como representaciones de símbolos y significados culturales preexistentes, pondremos el acento en las vivencias y estados que se generan en los sujetos participantes, así como en las representaciones y discursos sociales que dichos estados contribuyen a crear.
En referencia a la cita anterior queremos resaltar dos rasgos de ritualización: el primero la formación de una tradición y el segundo la generación de nuevos discursos y representaciones sociales.
Otras definiciones de ritual, como las de Gluckman o V. Turner, presentan un carácter más restringido en tanto ponen el énfasis en la presencia de seres o fuerzas místicas. Cierto carácter místico puede ser atribuído, por ejemplo, a las formas en que son tratados los principales sujetos y/o contenidos simbólicos presentes en un ritual, los cuales, a pesar de no ser "dioses" o agentes sobrenaturales, pueden recibir un tratamiento u otorgárseles atributos similares a los de éstos.” 110

En relación a esta cita queremos destacar el tercer elemento de la ritualización: la presencia de un fuerte contenido místico.

A nuestro juicio los recitales de “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota” cuentan con los rasgos de ritualización señalados, por lo tanto, a continuación abordaremos el análisis de los recitales y su previa como un Ritual Festivo Ricotero.

Para comenzar identificaremos las vivencias y símbolos propios de estos recitales que sé convirtieron en tradición distintiva dentro de los recitales de rock nacional. En primer lugar, señalaremos que el show que proponían Los Redondos en sus comienzos como banda contenía elementos extra musicales como los monólogos, las bailarinas y la degustación de verdaderos redonditos de ricota. Estos elementos, esta variedad en escena, fue un símbolo tradicional de cada presentación que se extendió hasta los primeros años de la década del ‘80. Estos símbolos luego desaparecieron y dieron paso a otros:


“Los Redondos eran recitales donde vos te tomabas algo que te abra la mente para ver mas allá, se buscaba alcanzar otro estado, el mensaje, la propuesta de ellos tiene que ver con eso, y cuando aparecieron las bandas de pendejos que rompen todo, la idea se perdió, ir a verlos era tomarte un ácido y buscarse uno mismo”111

Uno de nuestros entrevistados aseguraba que Los Redondos, su tradición y su mensaje cambiaron cuando el grupo llegó a la masividad en el año 1990. Según las palabras de este ricotero el ritual (de acuerdo a lo que él entiende por ritual) se había perdido.

Muy por el contrario, nosotros creemos que los símbolos y vivencias más importantes de este ritual (que superaron a la propia banda) surgieron en esos años. Lejos de los planes de los artistas, la banda se convirtió en 1990 en un grupo de culto para miles de seguidores y lograron ser la primer banda de rock nacional que movilizó innumerables cantidades de fanáticos por todo el territorio nacional. Viajar a ver a Los Redondos fue, desde entonces, toda “una tradición”.

Por aquellos años la propuesta artística sobre el escenario comenzó a verse superada por el ritual. Este empezaba a configurarse a partir de que miles de jóvenes ricoteros participaban de una ceremonia creada por ellos mismos, donde los recitales e incluso la misma banda, perdían protagonismo:


“A mí lo que más me gustó fue cuando Natalia nos dijo, ustedes son sólo un pretexto para nosotros” 112
El principal condimento tradicional de este ritual estaba en las rutas, en las grandes caravanas de autos y colectivos que guiaban a todos a la ciudad anfitriona, en las vivencias, las “historias” y en los símbolos que allí se exhibían “los trapos” (banderas). “Banderas en tu corazón, yo quiero verlas! ondeando luzca el sol o no, banderas rojas..banderas negras…de lienzo blanco en tu corazón.”113 La prosa del propio Indio se encargó de definir la importancia que estos símbolos tienen para los ricoteros y para la banda dentro del recital.

Una muestra de las vivencias a las que referimos nos la brindan la charla sostenida entre dos ricoteros Natalia y Maximiliano quienes siempre viajaron juntos a todos los recitales.114


Natalia: Te acordás que yo saqué un colectivo desde acá, terrible. Dos compañeras de la facu armaban fasos en el fondo y pasaban vendiendo por el pasillo del cole, qué locura! Llevábamos barras brava de Central. ¿Te acordás que a la vuelta la gente se subía a cualquier cole?, nosotros subimos a un flaco que después se bajó en un pueblo porque ni sabía adónde iba.

Y cuando fuimos a Colón, hundidos en medio metro de barro todos. ¿Te acordás del tipo que corría en bolas con una mochilita colgada en la espalda?

- Sopa Sí ése fue el mejor recital, abrieron las puertas a las 17 y por el barro no nos pudimos sentar estuvimos parados hasta las 12 que terminó.115

Podemos afirmar que la tradición de este ritual es viajar a ver a Los Redondos y el viaje en sí mismo, un símbolo, una vivencia donde se producen y entrecruzan los distintos discursos que dan forma a este ritual. Podemos dar cuenta de ello ya que en nuestro trabajo de campo participamos del viaje en una traffic a Jesús María en el año 2008 con quince ricoteros.

En aquella ocasión el discurso giraba entorno a las vivencias de “Gustavo” quien nos relataba, como todos lo hacen, su propia “experiencia” en relación al ritual.
“Yo viajé hace un par de años… no me acuerdo adonde… creo que a Mar Plata, el tema es que salimos del laburo directo con un amigo, no teníamos mucha guita…. pagamos el cole y fuimos, llegamos y empezamos a tomar… el tipo pagaba y yo le decía: pará que tenemos que comprar las entradas y volver…. bueh nos escabiamos, cuando vamos a comprar las entradas nos alcanza de pedo. Vimos el recital, una fiesta como siempre, terminó y encaramos la vuelta a la Plata sin un mango, yo iba haciendo dedo y un tiro pasa una camioneta toda oscura con los vidrios polarizados, y un pelado se asoma de adentro y me grita algo como: caminá boludo; yo lo miré y para mí era el Indio….”

Creemos que los relatos citados son una muestra acabada de aquello que se entiende por tradición como característico de todo ritual. Como ya fue dicho la tradición hace que Los Redondos sean sólo una excusa para la epopeya que genera su publico. El recital dura dos horas pero el ritual donde se encuentran los cuerpos, empieza por lo menos un día antes, en la denominada “previa” entre amigos, durante el viaje, en los acampes, en las rondas de ricoteros en los alrededores del estadio donde se cuentan historias de viajes, donde se habla de las letras y sus significados. Estas vivencias y los símbolos como los son los cánticos de “aguante” dirigidos a la banda y las banderas de cada lugar del país colgadas de todos los árboles y luminarias cercanas, son los elementos tradicionales del ritual.

Para los ricoteros esta tradición tiene un alto valor. Por ejemplo Maximiliano nos refirió con una gran carga emotiva que él tiene guardadas tres remeras con las que asistió a todos los recitales que define como sagradas y que conserva también “el trapo” que Natalia su compañera ricotera de viajes había armado para los recitales. Y recuerda entre sentimientos de alegría y tristeza su viaje a Montevideo, ya que él como todos no imaginaba que esa seria la última vez que Patricio Rey se presentaría en vivo.
“Para variar viajamos sin un mango, dormimos en un hotel que no tenía colchones, sólo una frazada, así que dormí tapado con la frazada arriba de la parrilla nomás. Me acuerdo que no nos dejaban entrar ni al supermercado, no podíamos comprar comida, no sé… pensaban que los íbamos a matar a todos.

Adentro del estadio todos los argentinos estábamos en la parte baja de la tribuna meta agitar, y arriba los uruguayos no entendían nada; ni las letras del aguante se sabían.”

Tal como se ha visto la tradición de la previa hace al ritual, dentro del cual, cabe señalar, se denominan los viajes como “peregrinaciones”, los recitales “misas”, las banderas “trapos” y los ricoteros “las tribus del país” tal como lo refleja una de las letras del grupo
“Me voy corriendo a ver que escribe en mi pared la tribu de mi calle,…la banda de tu calle”116

Por todo lo expuesto es que reconocemos la existencia de una tradición creada por la gente desde 1990 que dio como resultado un ritual ricotero, que implica ir a comulgar, viajar como sea -aunque no tenga entrada- armar un trapo, hacer la previa afuera y la fiesta adentro:


“… la mejor fue el último recital cuando viajamos a Uruguay, fuimos en las motos viajamos cuatro días, queríamos ir como fuera, así que se nos ocurrió viajar en moto y hacer picadas por el camino donde juntamos plata para pagar las entradas…. que se yo la cantidad de picadas que hicimos paramos en veinte mil lugares y así llegamos a último momento a comprar las entradas, no me olvido nunca más de ese viaje”117

En efecto, podemos afirmar que desde el día anterior y hasta el posterior al recital las ciudades elegidas para la misa se vuelven redondas,118 el ritual se despliega por completo. Un ritual diferente dentro del contexto del rock, tan único que hasta los propios integrantes de la banda manifestaron tener curiosidad por como se desarrollaba el ritual:

“Nosotros siempre tuvimos curiosidad por saber qué pasaba en los camping, nos hubiese gustado estar ahí”119
Por último cabe destacar que el ritual ricotero tuvo momentos, formas, y ritmos propios que se desplazaron y permitieron que la ceremonia no tenga fin, que siempre devenga un nuevo acontecimiento. Dicho ritual no tiene centro, sino líneas de fuga que escapan a todos los sentidos, líneas con las que el público construyó la simbología ricotera. La intensidad de esa experiencia permitió agenciar discursos y representaciones propias, que hicieron que le ritual haya superado, incluso, los efectos que la banda suponía generar en el publico que los acompañaba:
“Esto es de ellos'' 120
Ahora continuando con el análisis del ritual en cuanto a sus vivencias y símbolos que permiten el surgimiento de una tradición dentro de la cual se crean discursos y mitos nos ocuparemos de la figura de “Patricio Rey”, quizás el elemento más importante que la banda aporto a este ritual

¿Quién es Patricio Rey? En relación al místico personaje dentro de “los dogmas redondos” destacamos dos:

“En nosotros siempre está Patricio. Cambia de forma y de cuerpo, pero si los Redondos no tuvieran a Patricio se convertirían en un grupo musical cualquiera. Es lo que nos hace evitar la rutina e ir cambiando siempre, sin perder el sentimiento.” La Negra Poli121

“Patricio Rey es un movimiento que puede existir, incluso, cuando hay una sola persona, aunque es mejor que comulguen muchas personas con esa idea.” El Indio Solari122

“Patricio Rey es aquél que deberíamos tratar de proteger entre todos y no describir. Para algunos, es un personaje tangible, otros dicen que lo han visto...yo creo que Patricio Rey son todos los que participan de ésto. Indio 123
Un retrato, una persona, un juego simbólico creado por los propios músicos. Con el paso de los años muchos medios periodísticos indagaron respecto de esta figura obteniendo variadas respuestas. Sólo resaltaremos algunas:124

“Patricio Rey no es grupo musical, ni un grupo de gente que hace determinadas actividades artísticas. Es un factor de reunión de energías. Para mí, por ejemplo, es un grupo de creación colectiva, para Skay, es su camino hacia la música, para Poli, es una investigación de tipo antropológica. Para todos, es un motivo para descubrir gente. Al principio, aquéllos que nosotros llamábamos fiestas, era la canalización de toda esa energía, un poco cósmica, que era personificada por Patricio Rey. Algunos creen que Patricio Rey no existe, pero otros creen que sí. El hecho de que el grupo exista, da por sentado que Patricio Rey existe, de alguna manera esa energía que ordena es Patricio Rey". (Rockambole revista Pelos 1984)

"Hay diferentes interpretaciones sobre la existencia de Patricio Rey, nosotros preferimos decir que es la energía pura que se desata en el momento que confluímos, pero más de una vez hemos escuchado que se trata de una de las personas que se nos han acercado. Hay gente que dice que vive en Cafayate. Los Redonditos de Ricota somos sachets vacíos que nos llenamos con la energía cruda de Patricio Rey". (Skay revista Pelos 1984)

“Había que ponerle un nombre al despropósito y surge Patricio Rey, el que está y no está, el que se corporiza cuando nos reunimos. Pero para hablar de Patricio, mejor el Indio, nosotros los malucos, éramos los Redonditos de Ricota” (Poli revista pelos 1984)

“Patricio Rey: Hace un montón de años pensaba que Patricio Rey era un personaje impresionante, alguien que podía brindar un techo conceptual y dar una prédica determinada a través de un canal como es el rock. Con el tiempo he llegado a pensar que es un pobre tipo que carga sobre sus espaldas todo aquéllo que nosotros no nos bancamos del circo del rock. Yo no lo he visto nunca. El manda mensajes y aparentemente se comunica mediante testaferros que juegan de Patricio Rey. Así ocurre que a veces es un calvo con un cigarro, otras veces un gordo tramposo, otras un pobre nene necesitado de afecto. ( Indio Revista Humor, 1994.)

Patricio Rey, algunos descreen de tu existencia, mientras que otros aseguramos conocerte como el Gran Monarca al que nuestras almas coronaron…

Patricio Rey renace y revive en cada alma que al igual que otras miles, jóvenes y no tanto, comparten un sentir común, una forma de vida y una Cultura Rock, como se jacta de repetir el fiel portador de este ser superior.. Para muchos marca un camino a seguir. Un escape, una ayuda o un impasse de felicidad que ayuda a olvidar y da una inyección de esperanza muchas veces necesarias. Aferrándose a él, depositan su fe en este Ingeniero Psíquico, que quizás marque un ideal, pero siempre dejando muy en claro que: El sabe donde tiene el culo (anónimo, redonditos de abajo)

Una curiosidad al respecto es esta definición realizada por Poli


La idea de Patricio Rey, a través del tiempo, era: “Patricio Rey es una persona que no existe; o que existe, pero en uno u otro caso no había líderes”. Con el tiempo, esa idea fue quedando a merced del recambio generacional de nuestro público, que  tomaba lo que veía. Los primeros  seguidores sí sabían del “no líderes, independencia, la existencia de un no mesías”. Pero los nuevos creyeron que Patricio Rey era el Indio. Que ése era su seudónimo. Centralizaron al grupo en una sola persona. De repente, surgió en el grupo  alguien que se apoderó de la imagen. (Poli)
Como se puede leer la figura de Patricio Rey fue creada por la banda con un sentido y apropiada por el público con otro creando así un mito. Nosotros creemos, firmemente, que Patricio es el contenido mítico de este ritual, un semi Dios sin cara en tierras ricoteras, un misterio que logra que el grupo hoy siga consiguiendo fieles, una fuerza que funciona como atracción. Por su parte dos de los líderes de la banda respondieron sencillamente a nuestra pregunta por Patricio:

“Patricio Rey lo inventamos para que fuera el líder, el responsable de lo bueno y lo malo; los logros también son de él. Él nos puede sacar de la cárcel, él nos puede salvar” 125

“Es el único capaz de arrogarse el poder, es el responsable de todo, de lo bueno y lo malo”126

“Es el poder”127

“Nosotros nunca creímos en los líderes, éramos un grupo, cada uno era líder en lo suyo, Patricio es el no líder128
A pesar de la intención del grupo, la gente hizo de Patricio un Dios y creó la celebración de Misas Paganas que nosotros hemos inscripto en el denominado Ritual Festivo.

3. Ritual Festivo
En el marco de las observaciones realizadas en el apartado anterior afirmamos que todo ritual cuenta con una tradición, símbolos, discursos, y mitos ya evaluados. De igual forma nos ocuparemos ahora de analizar los rasgos que caracterizan a un ritual como “festivo”.
“Utilizamos siempre la denominación doble de festivo-ritual. Con ello intentamos definir a una particular forma ritual, cuyos rasgos característicos serían la creación de un sentimiento de igualdad y de acercamiento entre sus participantes y cierta transgresión de determinadas normas y formas sociales cotidianas. Desde esta perspectiva, si bien toda fiesta tendría características rituales, no todo ritual sería festivo”129

Esta fecundación de sentimientos de igualdad y cierta trasgresión en nuestro caso se ven reflejados en la existencia de una subjetividad ricotera.

Como ya fue indicado el condimento festivo se lo brinda la creación de un “sentimiento de igualdad” que surge (según Silvia Citro) del contacto entre los cuerpos, del choque que se da entre ellos dentro de un recital de rock, más precisamente durante la participación en el “Pogo”. Este sentimiento y su origen no son un dato menor a tener en cuenta dentro de nuestro objeto de análisis, ya que es sabido que sobre Los Redondos cae la apreciación de ser los generadores del “Pogo más grande del mundo”.

Resulta oportuno entonces explicar en qué consiste el llamado “Pogo”. En primer lugar, y con fines claramente descriptivos diremos que es un tipo de baile propio del rock que nació con las bandas de música heavy de Europa. El mismo, consiste fundamentalmente, en la repetición y mezcla de movimientos: saltos, rebotes, desplazamientos y choques de los cuerpos que se dan al ritmo de la música. En segundo lugar, es para nosotros un comportamiento kinésico130 ,es decir, una serie de movimientos y gestos determinados que realiza el público durante los recitales de rock.

Hecha esta caracterización, podemos agregar que su realización generalmente es protagonizada por el público mas jóven que ocupa el sector del campo más cercano al escenario, (cabe aclarar que en los recitales de Patricio Rey esta actividad involucra a todo el recinto). Para su ejecución (los involucrados de forma voluntaria), delimitan un círculo en la zona central y varios periféricos, abriendo claros entre la muchedumbre. Es allí, dentro de estos círculos, donde se dan diferentes tipos de desplazamientos, saltos, corridas de un extremo al otro y choques con otros cuerpos. Para quienes no participan del Pogo esta experiencia resulta violenta e incomprensible, y cabe destacar aquí que esto se debe a que es una actividad realizada sin intenciones de ser interpretada o explicada.

De acuerdo con el razonamiento anterior hay que tener en cuenta que si bien estos movimientos pueden tener un efecto comunicativo, esto no significa que sus actores hayan tenido esa intención, en efecto, su práctica no puede concebirse como un “signo” en tanto representación univoca del fenómeno. Aunque los movimientos del pogo constituyen patrones o estilos de movimientos compartidos, la mayoría de éstos no podrían aislarse como unidades que signifiquen o representen algo fuera o anterior a los movimientos en sí mismos. Pese a ello, sí puede suceder que aquél que observa desde afuera pretenda decodificar e interpretar los movimientos a fin de encontrar una explicación a los mismos la cual no sería certera. A este respecto queremos agregar las palabras de Durkhein (si bien no trabajamos aquí desde un perspectiva positivista) que creemos aportan a la comprensión que proponemos respecto del Pogo:

"El estado de efervescencia en el que se encuentran los fieles reunidos se traduce necesariamente hacia afuera por medio de movimientos exuberantes que no se dejan sujetar fácilmente a fines demasiado estrechamente definidos. Se escapan, en parte sin efecto, se despliegan por el sólo placer de desplegarse (...) por eso nos exponemos a equivocaciones cuando, para explicar los ritos, creemos deber asignar a cada gesto un objeto preciso y una razón de ser determinada. Se los ve saltar, gritar, cantar, sin que sea siempre posible dar un sentido a esta agitación..."131

De acuerdo con nuestro punto de vista es preciso resaltar que al pretender significar los gestos y movimientos del Pogo se cae en una mirada textual de los cuerpos. Es decir que, una ves más, prevalecería una mirada semioanalítica de la comunicación y quedaríamos atrapados entonces en el plano de las representaciones perdiendo de vista entonces la mezcla de fuerzas-afectos de los dos cuerpos sobre los que venimos trabajando

De acuerdo con los planteamientos anteriores, afirmamos que en este tipo de comportamiento no predominan aspectos comunicativos en tanto instrumentos, por el contrario prevalecen los aspectos sensitivos pasionales, ya que durante el recital los movimientos que surgen del contacto con la música, y con otros cuerpos, “el pogo” permite alcanzar el ya referido “sentimiento de igualdad”.

4. “Bailan el pogo del payaso asesino”132
A lo largo de los planteamientos hechos en los distintos capítulos hemos querido imprimir una mirada comunicacional que resalta la importancia de los cuerpos y sus fuerzas-afectos. En otras palabras corrimos el eje de los análisis basados en la semiolingüística y escapamos a las representaciones y las interpretaciones de significados.

En consecuencia, dedicaremos este apartado a exponer “al Pogo más grande del mundo” como el encuentro mismo, la mezcla el choque de los cuerpos Redondos y Ricotero y por tanto fenómeno de comunicación o acontecimiento comunicacional. En este orden de ideas, afirmamos que los movimientos del Pogo son puro flujo de deseo, fuerzas diversas que se juegan en cada choque entre los cuerpos de los chicos Allí nace el sentimiento de igualdad, una suerte de hechizo que embruja a las personas que las trasforma en fieles de la banda, al punto tal de impedir que sus oídos reconozcan otra creación musical como superior: ellos crean y viven el “agenciamiento ricotero”

En efecto, ser redondo nace allí, en el Pogo. Éste es un bautismo en la fe ricotera, que sólo se siente en el cuerpo y no se razona. En otras palabras, el sentimiento de igualdad generado por los cuerpos que se chocan en el Pogo no es mas que la forma de expresión que toman las fuerzas de los cuerpos que se encuentran, un hecho fundamental para comprender la adhesión de las personas a la banda, al ritual.

Este sentimiento de igualdad, el sentirse ricotero, es un “sentir” en su acepción corporal. Se trata de un sentimiento que responde o implica una pasión, fundamentalmente ligada a las fuerzas que componen a cada cuerpo, a la pulsión inconsciente que nace y se expresa en el cuerpo.


“Ehh lo redó… un sentimiento- ironizó Poli- no es así, no era así. Los que son redondos de la primera hora lo entendían”133

Es evidente entonces que el sentimiento por Los redondos no es algo heredado, como ser hincha de un equipo de fútbol por influencia paterna. Ser ricotero es un sentir con el cuerpo, en contacto con otro en una multitud. “El redondo de la primera hora” es un cuerpo, manojo de fuerzas y afectos que va al encuentro de un Cuerpo Redondo, que cabe destacar, siempre fue un cuerpo abierto a los encuentros, a las fuerzas. No existieron ideas a transmitir, sí sensaciones encontradas en cada contacto con el público. La idea de “no líderes” siempre fue crear junto al público,

Para estos jóvenes, el recital aparece como una práctica de la que pueden apropiarse, llenándola con sus propias formas y sentidos, resignificándola. Desde este punto de vista, en el recital, el público puede crear su agenciamiento, un ritual con sus definiciones, valores, sentidos y normas. Todos los ricoteros al escuchar “Ji ji ji” quieren abrazarse y perderse en “el pogo más grande del mundo”134: allí todos sienten iguales. Son ricoteros un manojo de sensaciones, de afectos, de fuerzas, que no se aplican a explicaciones lógicas. Ellos son partícipes de su fiesta, de su ritual. Todo el público presente en el lugar salta y rebota sin parar formando una gran ola de cuerpos.

En síntesis, desde nuestra perspectiva señalamos al Pogo no tanto como objeto significante que debemos decodificar sino como campo de cruce de fuerzas, comunicación en si misma, capaz de generar un sentimiento de igualdad que permite a los sujetos a estar “desposeídos de su identidad”, separarse del yo.

El Pogo parece constituírse en una de las formas que mejor se prestan a crear estas dinámicas de desposesión y aquel “sentir” a través del cuerpo. Cuando el hombre es transportado fuera de sí, las fuerzas que allí se juegan pueden inscribir una nueva subjetividad colectiva.

Finalmente y como refuerzo de nuestra afirmación respecto del fenómeno de Los Redondos único e inclasificable, brindaremos la crónica de un periodista español realizada luego de la presentación de Skay y los Seguidores de la Diosa Kali en Madrid, durante febrero del 2010 que entendemos grafica a la perfección todo lo que hemos dicho hasta el momento:

El lunes pasado unos tipos extraños desplegaban un enorme paño decolornegro

El grupo de locos se empeñaba en colgarla desde una de las balconadas situadas(…)En la gigantesca pancarta se veían tres iconos: una efigie del Che, otra de Maradona y el dibujo de una figura rompiendo unas cadenas, que pronto identifiqué como la portada de “Oktubre”. Las únicas pistas escritas eran un gigantesco “Argentina” y la enigmática frase “Vivir sólo cuesta vida” (luego me explicaron que es un verso de la “Ropa sucia” de los Redondos). Así fue como comenzó mi viaje y conversión al mundo “ricotero”, un fenómeno único en el mundo y uno de los más extraños ritos a los que he asistido nunca.


(…) A mi derecha, un chaval que seguramente no tendría más de 15 años cuando los Redonditos se separaron inició a todo pulmón un rosario de himnos y claves a los que empezó a sumarse el resto de la concurrencia.
Sinceramente, nunca había visto a nadie en la antigua sala Arena utilizar las cajas de la segunda barra para crear un ritmo percusivo similar al de los tambores en una gradería de fútbol. “¡Sólo te pido que se vuelvan a juntar!”, reventaba en mis oídos

(…) Extraña “peña” para un español, no lo duden. (…) “La argentinidad al palo”, dice mi compañero antes de desaparecer con algunos de sus vinilos. Se ha llevado los cartones de los Redondos hasta la segunda fila, y desde allí los muestra cada vez que tocan algunos de los temas grabados en aquel formato. Joder, es la primera vez que le veo tan entusiasmado. ¿Será posible que incluso esté bailando? Pues sí, eso parece.

En la pista, un montón de “petisas” argentinitas pugnan con sus compañeros varones en un modelo de pogo que no había visto en mi vida. No hay violencia, sólo diversión, es una especie de baile coreográfico de manos agitadas al aire y cuerpos flexibles que se cimbrean. Nadie sale lesionado, porque se diría que ese pacto de no agresión lo tuvieran grabado en su ADN. “Aquí no hay reviente”, me comenta mi guía espiritual, “pero en Argentina más de uno de estos pibes estarían relocos”.
(…) Dicen que el Indio Solari quiere venir a Europa. Y también me han dicho que lo de hoy se queda corto con la que se puede montar si sobreviene la aparición milagrosa. Juro que no me lo perderé, aunque para ello tenga que pedir la doble nacionalidad.135
Sexto Gajo

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