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Parametros usuales para la asistencia y tratamiento de niñOS, adolescentes y adultos con autismo y otros desordenes profundos del desarrollo. (1/2)


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PARAMETROS USUALES PARA LA ASISTENCIA Y TRATAMIENTO DE NIÑOS, ADOLESCENTES Y ADULTOS CON AUTISMO Y OTROS DESORDENES PROFUNDOS DEL DESARROLLO. (1/2)

 

Edición: Diciembre de 1999.

 

Por los doctores Fred Volkmar, Edwin H. Cook (h), John Pomeroy, George Realmuto y Peter Tanguay, autores principales, y el Grupo de Trabajo de Calidad Editorial: doctores William Bernet, Presidente, John E. Dunne, anterior Presidente, Maureen Adair, Valerie Arnold, Joseph Beitchman, R. Scott Benson, Oscar Bukstein, Joan Kinlan, Jon McClellan, David Rue, y Jon A. Show. AACAP Staff; Elizabeth Sloan y Kristin D. Kroeger. Los autores agradecen a los Licenciados Marie Bristol Power, Sandra Harris, Catherine Lord, Gary Mesibov, Rhea Paul, Sally Rogers, Eric Schopler, Laur Schreibman y Wendy Stone y los Doctores Joshua Feder, Pauline Filipek y Lorna Wing.



 

Original en inglés en: http://www.findarticles.com/cf_0/m2250/12_38/58531554

 

Traducción: Prof. Gonzalo J. Bertot y Lic. Luisa Manzone. Equipo de CAITI. Argentina.



 

Primera parte

 

RESUMEN


 

El autismo y los desórdenes profundos del desarrollo que se correlacionan, se caracterizan por patrones de retraso y desvío en el desarrollo de las habilidades sociales, comunicativas y cognitivas, que comienzan en los primeros años de vida. Aunque están frecuentemente asociadas con retraso mental, estas condiciones son distintas, en términos de sus cursos y tratamientos. Estas condiciones tienen un amplio espectro de expresiones del síndrome, y su gestión presenta desafíos particulares para los médicos, ya que personas con estas condiciones pueden presentarse en la consulta de médicos clínicos en cualquier momento de su desarrollo. Los múltiples problemas en el desarrollo y el comportamiento, asociados con esas condiciones, a menudo requieren el cuidado de múltiples profesionales, la coordinación de servicios y apoyo para los individuos y sus familias es importante. Es conveniente un apoyo de intervención temprana, como también lo es la utilización de varias modalidades de tratamiento (por ejemplo, farmacoterapia, educación especial, terapia del lenguaje y la comunicación y modificación de conducta). J. Am. Acad. Niño, Adolescente, Psiquiatría, 1999, 38 (Suplemento 12) 32S-54S. Palabras clave: autismo, parámetros usuales, pautas, desórdenes del desarrollo, desórdenes profundos del desarrollo, niños, adolescentes adultos.

 

El autismo y los desórdenes profundos del desarrollo (PDDs) son desórdenes neurosiquiátricos caracterizados por modelos de retraso y desvíos en el desarrollo de las habilidades sociales, comunicativas y cognitivas. Estas condiciones tienen su aparición en el primer año de vida, interrumpen diversos procesos del desarrollo y frecuentemente están asociadas con retraso mental. Estas condiciones difieren del retraso primario mental y de desórdenes en el desarrollo del lenguaje y de otros desarrollos específicos en que los rasgos de la conducta y los modelos de desarrollo que se observan en múltiples áreas, son altamente característicos y no son simplemente una manifestación de retraso en el desarrollo.



 

Las diversas expresiones del autismo y de otros PDDs a lo largo del transcurso del desarrollo presentan algunos de los más grandes desafíos a los médicos. Personas con esas condiciones pueden presentarse para cuidado clínico en cualquier momento del desarrollo. Por ejemplo, los médicos pueden estar implicados en la asistencia inicial del infante y posteriormente en el tratamiento de este niño mientras él o ella se encamina a la niñez media y la adolescencia. A esto se agrega que el autismo y PPDs están asociados con un enorme espectro de expresiones del síndrome, esto es, cambios en los síntomas en el transcurso del desarrollo y con relación al grado de cualquier deficiencia mental asociada. Un conocimiento del espectro de expresiones del síndrome y una apreciación de las complejidades del cambio en el desarrollo son importantes. Cada niño requiere un programa único y amplio de servicios, dotado con profesionales de diversas disciplinas. Uno de esos profesionales debe ser el responsable de la coordinación de los servicios y del apoyo.

 

RESUMEN EJECUTIVO


 

El autismo y PDDs son condiciones que aparecen en el primer año de vida y que interrumpen varios procesos del desarrollo. La expresión diversa de estos desórdenes presentan desafíos particulares para la asistencia clínica y tratamiento. Personas con esas condiciones pueden presentarse para evaluación y tratamiento en cualquier momento en el ciclo de vida. Los médicos deben estar al tanto del enorme espectro de expresiones del síndrome y de las complejidades del cambio en el desarrollo. La variedad, intensidad y amplitud de los servicios requeridos por personas en estas condiciones, así como la participación de profesionales de diversas disciplinas, requieren del esfuerzo de algún profesional en la coordinación y apoyo para el niño. En este sentido, es importante que el médico anime y reciba la participación de los padres y, de ser adecuado, de otros miembros de la familia, durante el proceso de asistencia; el apoyo de los padres y la familia así como del niño afectado, son una meta importante para el médico.



EL PROCESO DE EVALUACION.

 

Está indicada una evaluación psiquiátrica completa. Los aspectos de la evaluación variarán dependiendo de la edad del niño, historia y evaluaciones previas.



 

Anamnesis.

 

Al realizar la anamnesis, el médico debe estar particularmente informado de los rasgos importantes en diagnósticos diferenciales, tales como la naturaleza de las relaciones sociales en los primeros años de vida, dificultades en el desarrollo de las habilidades del lenguaje y la comunicación, y respuestas inusuales en el entorno. En muchos casos, los padres pueden ser interrogados para completar escalas de evaluación o listas de control de síntomas específicos del autismo y condiciones correlacionadas.



 

Historia del desarrollo del embarazo y neonatal. Incluye una reseña del embarazo, pre-parto, parto y transcurso neonatal temprano. Debe efectuarse una historia del desarrollo e incluirse una reseña de los hitos en comunicación y motricidad. Los aspectos sobre la aparición o reconocimiento deben ser reseñados, por ejemplo cuándo los padres se mostraron por primera vez preocupados por el niño y porqué estuvieron preocupados, ya sea por cualquier aspecto del desarrollo inicial del niño inusual, etc.

 

Historia clínica. La historia clínica debe incluir la exposición de posibles convulsiones, déficits sensoriales tales como pérdidas auditivas o visuales u otras condiciones médicas, incluyendo signos de síndromes específicos tales como el síndrome de X-frágil, y una historia en el uso de medicamentos modificadores del comportamiento. La historia familiar debe revisarse ante la posible presencia de otros desórdenes del desarrollo o autismo. La reseña de la medicación psicotrópica actual y pasada debe incluir una exposición de las dosis y de la respuesta en la conducta del niño, tanto con los aspectos adversos como los positivos del agente. El impacto de otras medicaciones para el comportamiento deben ser reseñadas.

 

Factores familiares y psicosociales. El entrevistador debe ser sensible ante la situación familiar, así como con los apoyos y tensiones familiares. Es importante que los esfuerzos de varios especialistas y asesores técnicos estén bien coordinados y que un solo profesional asuma el rol totalizador como coordinador en la relación con escuelas y otros prestadores de intervenciones.

 

Historia de la intervención. Deben reseñarse las respuestas del niño a cualquier programa educacional así como a cualquier intervención en el comportamiento. Los aspectos que deben ser reseñados incluyen informes de evaluaciones previas para educación y otros servicios, información fundamentada en escalas de puntuación estándar y listas de control de síntomas, cualquier informe descriptivo de maestros o cuidadores y, programas de educación individual. El examinador obtendrá así un panorama general de la calidad, intensidad y adecuación del programa y la respuesta del niño al mismo.

 

Examen psiquiátrico del niño.

 

Ambiente de observación. Dado el potencial impacto adverso de los entornos nuevos o no estructurados en el comportamiento del niño, el médico debe estar preparado para observarlo en aquellos lugares más o menos estructurados como la casa y la escuela. El médico debe estar alerta a los factores del entorno que inciden positiva o negativamente en el niño, por ejemplo, un entorno sobreestimulante en la escuela para un niño que es demasiado sensible a estímulos extraños. La aclaración acerca de cuan representativo es el comportamiento del niño, puede ser útil. La observación del niño en la interacción con los padres y familiares puede también brindar importante información sobre el niño, sobre los niveles de tensión experimentados por la familia en respuesta a los síntomas del niño y sobre la efectividad de las intervenciones de los padres. Son necesarias generalmente varias sesiones.

 

Nivel general de desarrollo. Síntomas característicos en las áreas de interacción social, comunicación, juego, intereses restringidos o inusuales y comportamientos y, cualesquiera rasgos inusuales (por ejemplo; el lavado de manos estereotipado), deben ser evaluados con relación al nivel de desarrollo general. Esto debe incluir observaciones sobre el nivel de las habilidades del lenguaje y la comunicación exhibidas por el niño y cualquier inusual potencialidad, debilidad o intereses especiales que puedan incidir en la programación.

 

Problemas específicos del comportamiento. El médico debe consignar la presencia de problemas específicos en el comportamiento que interfieran con la programación y requieran intervención en la conducta o farmacológica, por ejemplo; agresión, autolesiones o estereotipias.

 

 

Evaluación Médica.



 

Las metas de la evaluación. El examen físico del niño está relacionado con la búsqueda de condiciones clínicas tratables, para condiciones que algunas veces producen síntomas sugerentes de PDD, y para condiciones con importantes implicaciones para la familia, por ejemplo, condiciones clínicas heredadas como el síndrome de X-frágil o esclerosis tuberosa.

 

Evaluación clínica inicial y posterior. Deben obtenerse una historia clínica y un examen físico. El médico debe estar en conocimiento de condiciones clínicas frecuentemente asociadas con el autismo, por ejemplo, relacionadas con desórdenes heredados como el X-frágil y la esclerosis tuberosa, que pueden aconsejar exámenes y estudios de laboratorio. Como parte de la atención médica rutinaria, debe de obtenerse información estándar (historial de vacunas, historial de alergias o respuestas inusuales a medicación) y estudios de laboratorio rutinarios. Los más recientes deberían incluir niveles de plomo ya que el alto nivel de lectura en este grupo de niños incrementa el riesgo de intoxicación por plomo.

 

Exámenes auditivos y visuales. Una queja típica inicial hace referencia a sospechas de posible sordera. Infecciones frecuentes del oído pueden ser informadas o, en algunos casos, las infecciones crónicas del oído pueden ser reconocidas posteriormente a causa del retraso en el lenguaje del niño. Aunque una audiometría suele realizarse inicialmente; deberían realizarse unos potenciales evocados auditivos si existe cualquier duda sobre el anterior estudio audiológico. De forma similar, los aspectos concernientes a la visión, deben encararse por medio de evaluaciones.

 

Evaluación neurológica. Dada la frecuencia del comienzo súbito de crisis convulsivas en esta población, la observación en el niño de síntomas sugerentes de convulsiones y una cuidadosa reseña de su situación neurológica con los padres son adecuadas. Los síntomas sugestivos de un comienzo súbito de convulsiones deben encararse con un EEG y/o consulta neurológica.

 

Estudios de laboratorio. No existe actualmente un test de laboratorio para el autismo. Se indican estudios específicos para buscar las condiciones asociadas en base a la historia y la presentación clínica. El test del X frágil está típicamente indicado, dada la aparente asociación de esta condición con el autismo, así como el examen con la lámpara de Wood para esclerosis tuberosa. Un examen de ADN para el síndrome del X frágil está actualmente disponible. Dependiendo de la historia y resultados de los exámenes, pueden ser recomendables pruebas adicionales. La presencia de características dismórficas u otros hallazgos específicos pueden sugerir la necesidad de estudios sobre desórdenes metabólicos heredados o análisis cromosómicos.

Servicios de consulta. Las evaluaciones de otros profesionales pueden estar indicadas conforme la historia y resultados de los exámenes. Estas pueden incluir evaluaciones por genetistas, neurólogos pediátricos y otros profesionales médicos. Para personas con el desorden de Rett, pueden ser necesarios los servicios de ortopedistas y terapias respiratorias.

 

Evolución Psicológica.

 

Prueba del desarrollo de la inteligencia. La evaluación de la capacidad cognitiva del niño está indicada a fin de establecer el nivel general de funcionamiento y, en muchos Estados, la elegibilidad de los servicios de algunas entidades. Cuando sea posible, debe de obtenerse la estimación por separado de CI verbal y no verbal.

 

Habilidades de adaptación. La evaluación de las habilidades de adaptación es esencial para documentar la presencia de retraso mental asociado y para ayudar a establecer prioridades en la planificación del tratamiento.

 

Otros estudios. Pueden ser necesarios pruebas neuropsicológicas, dependiendo del contexto clínico.

 

Estudios sobre Habla/Lenguaje/Comunicación.

 

Vocabulario: Deben obtenerse lo antes posible mediciones del vocabulario (receptivo y expresivo) de palabras simples.

 

Habilidades en el lenguaje. El uso actual del lenguaje (receptivo y expresivo) debe ser evaluado, anterior y posteriormente al nivel del vocabulario de palabras simples.



Articulación y Habilidad motora oral. Las dificultades con la articulación o dificultades motoras orales específicas deben ser evaluadas apropiadamente.

 

Habilidades pragmáticas. El uso social de las habilidades del lenguaje/comunicación es a menudo un área con grandes dificultades para personas con autismo o desórdenes relacionados. Durante el desarrollo de una evaluación formal, el clínico debe valorar las capacidades del niño para el uso de cualquier nivel de habilidades de comunicación que él/ella tengan en relación con el contexto social.



Evaluaciones sobre ocupación y terapia física.

 

Las evaluaciones pueden estar indicadas, particularmente si existe algún grado de hiper o hiposensibilidad sensorial o dificultades en el desarrollo motor.



 

Apoyo a la familia y parientes.

 

En la medida de lo posible, es importante implicar a los padres y, de ser adecuado, a otros miembros de la familia en los procesos de evaluación. Esto ayuda a establecer un escenario de relación colaboradora a largo plazo y ayuda a los padres a convertirse en apoyos mejor informados para el niño. Varios grupos de padres y de apoyo familiar pueden brindar importantes fuentes de información y apoyo a los padres (ver Apéndice).



 

Diagnóstico Diferencial.

 

El diagnóstico diferencial incluye la consideración de los distintos PDDs, retraso mental no asociado con PDD, desórdenes específicos del desarrollo (por ejemplo, del lenguaje) y aparición temprana de psicosis (por ejemplo, esquizofrenia) entre otras. Las pautas específicas para el diagnóstico de los distintos PDDs, tales como trastorno autista, trastorno desintegrativo de la infancia, síndrome de Rett, síndrome de Asperger y PDD no especificado (PDDNOS o autismo atípico), están contemplados en el DSM-IV.



 

  •          En el trastorno autista el comienzo aparente de la condición se produce dentro del primer año de vida. Los padres pueden inicialmente estar preocupados porque el niño es sordo, aunque también informan de sensibilidad inusual con el entorno no social. El lenguaje está típica y significativamente retrasado o ausente. Conductas inusuales (por ejemplo, movimientos estereotipados) son comunes, particularmente después de alrededor de los tres años.

 

  •          En el Trastorno Desintegrativo de la Infancia existe un período prolongado de desarrollo normal, seguido por una marcada regresión en múltiples áreas y por el desarrollo de muchas de los rasgos autistas.

 

  •          En el síndrome de Rett, un crecimiento y desarrollo muy inicial es normal pero está seguido de una desaceleración en el crecimiento de la cabeza, desarrollo de marcado retraso mental e inusuales estereotipias de lavado de manos y otras características.

 

  •          En el síndrome de Asperger, el desarrollo inicial (incluyendo desarrollo cognitivo y lenguaje) es aparentemente normal, y el niño a menudo tiene intereses inusuales que son demandados y realizados con gran intensidad. Los déficits sociales comienzan a ser más evidentes cuando el niño ingresa al preescolar y está expuesto a sus iguales.

 

  •          En PDD-NOS (autismo atípico), los criterios para uno de los otros PDDs no pueden encontrarse pero el niño tiene problemas en la interacción social y otras áreas, en forma consistente con un diagnóstico de PDD.

 

El diagnóstico diferencial del autismo y otros PDDs también incluye consideraciones de otros trastornos del desarrollo y psiquiátricos.



 

  •          El retraso mental o inteligencia límite a menudo coexisten con el PDD. Generalmente en el retraso mental, las habilidades sociales y comunicativas están en los niveles esperados dado el desarrollo general del niño. Los individuos con severo y profundo retraso mental pueden exhibir varios rasgos de tipo autista, particularmente movimientos estereotipados. El retraso mental no es normalmente observado en asociación con el síndrome de Asperger.

 

  •          Desordenes específicos del desarrollo, particularmente desordenes relacionados con el lenguaje, pueden algunas veces asemejarse al autismo y trastornos relacionados. Normalmente en los trastornos del lenguaje, los déficits primarios están en el área del lenguaje/comunicación, las habilidades sociales están relativamente presentes y los inusuales intereses focalizados y conductas asociadas con el autismo no se presentan.

 

  •          Raramente la esquizofrenia aparece en la niñez. Generalmente existe una historia previa de desarrollo normal o casi normal, con la comienzo de las típicas características alucinatorias y presencia de delirios de la esquizofrenia apareciendo posteriormente en el desarrollo.

 

  •          El mutismo selectivo algunas veces es confundido con el autismo y trastornos relacionados. En el mutismo selectivo ha capacidad del niño de hablar en alguna situación está preservada, pero el niño está mudo en otras situaciones. La historia y presentación son bastante diferentes de aquellas del autismo. Aunque se da el caso de que los niños con autismo son frecuentemente mudos, su mutismo no es naturalmente selectivo .

  •          El desorden de ansiedad social pueden algunas veces ser confundido con autismo u otro PDD (particularmente PDD-NOS), pero con la excepción del ansiedad social, los otros criterios para el autismo no se presentan.

 

  •          El trastorno de movimientos estereotipados está caracterizado por manierismos motores (estereotipias) y la presencia de retraso mental. Un diagnóstico de desorden de movimiento estereotipado no se efectúa si el niño se encuadra en los criterios para uno de los PDDs.

  •          Ocasionalmente una demencia tiene su aparición en la infancia. En algunos casos el niño puede cumplimentar los criterios para autismo atípico, en cuyo caso este diagnóstico así como el diagnóstico clínico específico causante de demencia puede efectuarse. El modelo típico en demencia con aparición en la infancia es un progresivo deterioro en el funcionamiento.

 

  •          Algunos niños con trastorno obsesivo- compulsivo (TOC) presentan inusuales intereses y conductas. Generalmente, sin embargo, las habilidades sociales están preservadas, como son las habilidades del lenguaje/comunicación.

 

  •          En el desorden de la personalidad esquizoide, el niño está relativamente aislado pero tiene la capacidad de relacionarse normalmente en algunos contextos.

 

  •          El trastorno de la personalidad esquiva está caracterizado por el desasosiego para enfrentarse con situaciones sociales.

 

  •          En el trastorno de vinculación reactiva, existe generalmente una historia de marcado o muy severo abandono. Los déficits sociales de este desorden tienden a remitirse dramáticamente como respuesta a entornos más adecuados.

 

Resulta muy útil una aproximación multiaxial, fundamentada en el desarrollo para el diagnóstico diferencial. Pueden observarse comportamientos específicos en el contexto de la capacidad intelectual, comunicativa y otras. Cuando son utilizadas evaluaciones estandarizadas (por ejemplo, de inteligencia o lenguaje), es importante que sean seleccionadas para adecuarse al individuo. Medidas de habilidades de adaptación son rápidamente obtenidas y colaboran en la elaboración de los programas de intervención.

 

La etapa y nivel de desarrollo del individuo son importantes en la evaluación y el tratamiento. Para los infantes y niños muy pequeños, debe aumentar el conocimiento de las complejidades diagnósticas. Por ejemplo, no todos los rasgos del autismo pueden estar presentes antes de los tres años. El síndrome de Asperger es raramente diagnosticado antes de los tres años. El clínico debe tener también conocimiento de que un abandono marcado puede conducir a problemas en la interacción social, la que inicialmente podría sugerir autismo o PDD.



 

TRATAMIENTO


 

Planificación del Tratamiento.

 

La planificación del programa de tratamiento para un individuo es esencial para asegurar la consistencia y eficacia de la intervención. Esta planificación debe incluir a los padres y miembros de la familia así como al equipo de la escuela y otros profesionales. En la planificación del tratamiento algunos elementos son siempre o casi siempre requeridos (por ejemplo, el establecimiento de metas en la intervención educacional en niños en edad escolar), mientras otros son relevantes dependiendo del contexto clínico y de la evidencia disponible con miras a su eficacia (por ejemplo, en las indicaciones para el uso de intervenciones farmacológicas). Los tratamientos propuestos deben estar fundamentados en evidencia sólida y empírica. La planificación del tratamiento debe incluir estudios realistas de recursos disponibles, así como de las características del niño que puedan incidir (positiva o negativamente) en el programa de intervención.



 

El plan de tratamiento debe consignar:

 


  •        El establecimiento de metas para la intervención educacional.

  •        El establecimiento de síntomas objetivo para la intervención.

  •        La priorización de síntomas objetivo y/o condiciones comórbidas.

  •        La supervisión de múltiples campos del funcionamiento (incluyendo ajuste de la conducta, habilidades de adaptación, habilidades académica, habilidades sociales/ comunicacionales e interacción social con miembros de la familia e iguales).

  •        La supervisión de la medicación para controlar su eficacia y efectos secundarios.

 

 

Tratamientos Psicosociales.

 

Los servicios educacionales (incluyendo educación especial, algunas formas de modificación de la conducta y otros servicios) son el aspecto central e integral del tratamiento del autismo en niños y adolescentes. La Ley Federal 94-142 dispone la dotación de un adecuado plan educacional para todos los niños en los Estados Unidos y prevé derechos específicos de los padres. Como parte de este programa educacional, son a menudo demandados servicios complementarios. Estos incluyen terapia del habla/lenguaje, terapia ocupacional y fisioterapia. La programación sostenida y continua es más efectiva que la programación episódica. La opción de una programación de verano puede ser necesaria ya que los niños con estos trastornos a menudo retroceden ante la ausencia de tales servicios. Los profesionales deben estar preparados para consultar y colaborar con maestros y otro personal escolar.



 

Las intervenciones psicosociales incluyen entrenamiento (formación) de los padres (por ejemplo, en técnicas de modificación de la conducta) y recurrencia a grupos de apoyo de padres/parientes. En algunos casos dentro del asesoramiento a los padres puede ser adecuado, o para el individuo afectado, el entrenamiento en habilidades sociales y/o el asesoramiento en individual altamente estructurado o psicoterapia pueden ser indicados, particularmente para personas mayores y con alto funcionamiento.

 

En algunos casos los padres pueden requerir tratamientos subsidiarios adicionales fuera del ámbito de la escuela. Es importante que los provisores de tales servicios coordinen su trabajo con el de otros provisores.



 

Intervenciones Farmacológicas y relacionadas.

 

Las medicaciones pueden ser útiles para síntomas que interfieren con la participación en las intervenciones educacionales o que sean una fuente de deterioro o ansiedad del individuo. Las medicaciones no son específicas para el autismo y no tratan aspectos centrales del trastorno, y sus potenciales efectos secundarios deben ser cuidadosamente considerados. Los neurolépticos, inhibidores selectivos de la serotonina, antidepresivos, el litio y los estabilizadores del humor y ansiolíticos, han sido usados en estos pacientes con diversos grados de éxito.



 

No está claramente establecida la eficacia de dietas y otros tratamientos alternativos. Las familias deben ser ayudadas para la toma de decisiones acerca del uso de tratamientos alternativos. Los tratamientos que presenten algún riesgo para el niño y la familia deben ser enérgicamente desaconsejados.

 

Evaluación de seguimiento y progreso del tratamiento.

 

Generalmente los servicios son necesarios en diferentes momentos del desarrollo del niño, y por diversos períodos de tiempo. La coordinación de los servicios y apoyo familiar son aspectos importantes del cuidado continuo. La naturaleza e intensidad de tales contactos dependen de la situación clínica y de las necesidades del individuo. Son necesarios contactos más frecuentes con individuos que reciben medicación psicotrópica o que muestran conductas que ponen en peligro al individuo o a otros o que interfieren con la provisión de un programa apropiado de intervención educacional.



 

Evaluación y Tratamiento de los problemas de desarrollo.

 

Con frecuencia, los servicios educacionales para infantes y niños pequeños (menores de 3 años) están menos disponibles pero deben utilizarse cuando sea posible. Ya que la intervención temprana indudablemente es de gran ayuda, interrogantes importantes requieren respuesta. Por ejemplo, ¿Qué aspectos del tratamiento son los más importantes? ¿Qué características del niño están asociadas con los mayores progresos?. Si la medicación es utilizada en la edad de este grupo, deben tomarse considerables precauciones y hacer seguimientos al niño de muy de cerca



 

Para los niños en edad escolar, la elegibilidad de servicios de apoyo tales como servicios de respiro pueden ser importantes. Esto puede depender en la elegibilidad establecida para los servicios a través de departamentos estatales competentes en retraso mental.

 

Para los adolescentes con autismo y trastornos relacionados, deberá ponerse mayor énfasis en las habilidades laborales y prelaborales así como en habilidades de adaptación. Las últimas son prerrequisitos para la vida independiente o semi independiente. El médico debe ayudar a identificar las áreas de fortaleza para la planificación laboral. Es importante tener en cuenta que durante la adolescencia algunos niños hacen los mayores adelantos, mientras que las manifestaciones significativas del desarrollo decaen ligeramente. La sexualidad emergente pueden suponer otro problema. El adolescente puede también estar más capacitado para su participación directa en el tratamiento y la planificación del tratamiento. Condiciones comórbidas, como la depresión en individuos con el desorden de Asperger, pueden ser vistas por primera vez en la adolescencia.



Entre los adultos con autismo y trastornos relacionados, la identificación de los recursos y apoyo por parte de la comunidad en la planificación a largo plazo es crítica. En muchos Estados, individuos adultos con PDD, no son elegibles para los servicios a menos que sean elegibles sobre la bese de retraso mental asociado. Estos servicios pueden incluir provisión y empleo de apoyo y alojamiento de apoyo. Los individuos no elegibles para los servicios de apoyo estatales son a menudo los más necesitados de cuidados. Los servicios ofrecidos pueden depender de cumplimentar la elegibilidad establecida por el Departamento de Apoyo del Retraso Mental. Este último incluye como apoyos la provisión de empleo y vivienda.

 

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