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Padres y adolescentes: los límites no se imponen, se razonan el rayado de cancha para los hijos no comienza en la adolescencia, sino se construye desde que nacen, basado en el afecto, la comunicación y las normas familiares


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Padres y adolescentes:
LOS LÍMITES NO SE IMPONEN, SE RAZONAN
El rayado de cancha para los hijos no comienza en la adolescencia, sino se construye desde que nacen, basado en el afecto, la comunicación y las normas familiares.
Gabriela Gayani Sch.
Definitivamente, los adolescentes no son el problema, sino cómo se educa a los hijos desde el instante mismo en que nacen, si es que no antes. Y es que los límites no son el único tema importante del que preocuparse en la crianza, sino también el afecto, el diálogo, la guía para la búsqueda de la propia identidad de los hijos y su autonomía.
Así lo aseguraron los psiquiatras infanto- juveniles Sergio Canals y Patricio Fischman durante la charla "Rayado de cancha: ¿cómo poner los límites?", organizada por la facultad de educación de la Universidad Pedro de Valdivia en Casas de Lo Matta.
Fischman insistió que los límites son la aplicación de estrategias para guiar a los hijos en lo moral, lo cognitivo y lo emocional. "Hay que buscar la armonía en esta multifactorialidad, porque estamos guiando, no domesticando conductas".
El psiquiatra enfatizó que el niño que llega a ser un adulto sin problemas ni trastornos es aquél que en la fase inicial de su crecimiento sintió plena confianza en su madre; es decir, ella supo entender por qué lloraba -cuándo era maña y cuándo no-, lo acunó, lo acarició, pero no lo acosó ni lo sobreprotegió. En esta etapa el padre cumple un rol más bien de acompañamiento y acogida.
Desde que comienza a descubrir el mundo por si mismo, el niño debe manejar su autonomía: debe caerse para aprender a pararse, explorar, mirar, tocar. Si no logra las metas de esta etapa por sobreprotección u otros factores asociados a la educación que recibe y al estímulo y cariño, se le provoca una sensación de vergüenza o duda que lo hace pasar al siguiente período de desarrollo disminuido, "enfermo".
Luego viene la fase en que los infantes se sienten transparentes, creen que los demás saben todo sobre ellos; además, su pensamiento es mágico, así es que aparece la culpa y los miedos, pero también es la época de las primeras ideas y pensamientos más elaborados.
Desde los 6 a los 12 años, se produce una etapa de "latencia"; inician la vida escolar y son capaces de lograr metas reales, sustentados por sus padres, maestros y la percepción que tienen de ellos mismos. Sienten una gran responsabilidad de responder frente a las expectativas parentales.
En la adolescencia, los impulsos hormonales producen los cambios puberales y es en esta fase donde la misión principal es establecer la propia identidad. "Es algo que cada persona gana en las etapas anteriores. Hay que haber acumulado capital interno en cada una de ellas para estar bien armado para enfrentar las exigencias externas de este período", explica el doctor Fischman.
"Es aquí donde todo ser humano está pendiente del espejo universal en el que se mira. Se cambia de traje constantemente para encontrar el adecuado para seguir con su vida adulta. Se está preguntando siempre ¿cómo quieren que me vea?", agrega.
Los límites
No existen recetas mágicas para establecer los límites, sino que ellos dependen del sentido de vida de cada familia, de sus principios y normas, coinciden ambos doctores.
Insisten en que siempre es mejor sentir que los hijos "cooperan " con sus padres en vez de tenerles "obediencia ciega". "Cuando los hijos sólo se manejan con límites externos, puestos por los demás, no aprenderán jamás a ponérselos por si solos", dice Fischmann.
Por eso es que los límites deben ser producto de la aceptación, la participación y la negociación de los hijos con los padres; de lo contrario, cuando son nada más que órdenes, se provoca la rebeldía y el mal vínculo.
Por supuesto, ambos especialistas insisten en que los padres deben ser modelos de los que piden a sus hijos y no ser del tipo de "haz lo que digo, pero no hago". Sólo la firmeza, la flexibilidad y el diálogo llevan al respeto y la autonomía. La obediencia rígida, la jerarquía y el castigo (físico o desproporcionado) terminan en la enajenación del individuo.
"Cuando los adolescentes tienen límites rígidos y absolutos, no aprenden a asumir sus propias responsabilidades. Enfrentan mucho mejor la realidad y aprenden a manejarse cuando se sienten acogidos por sus padres y profesores. Cuando se les da la posibilidad de negociar, los hijos aprenden a debatir y a ponerle palabras a los sentimientos", sostiene Fischman.
El psiquiatra hace una distinción entre padres autorizados y autoritarios. Los primeros involucran a sus hijos en un proceso de razonamiento, son flexibles dentro de un marco de normas claras y conocidas previamente por lo hijos. "Las consecuencias de sus actos –en el caso de los castigos- deben ser sensatas y fiscalizadas por los padres, no del tipo ¡no volverás a salir en un año!; los hijos deben entender que cruzaron los límites, pero siempre en un medio que los acoja y se comunique con ellos…¡democracia en las relaciones familiares!", agrega.
Algunos consejos

- Las reglas no son universales ni permanentes; es decir, cambian con el tiempo y según las familias, incluso pueden cambiar de un hijo a otro.

- Los adolescentes que respetan a sus padres, colaboran.

- Los límites enseñan a tolerar las frustraciones.

- La enseñanza en la disciplina es un proceso largo.

- No todas las batallas hay que pelearlas. Sólo los temas de salud y seguridad son inclaudicables.

- Pegar significa que los padres perdieron la capacidad de controlar los propios impulsos.

- Cuando la situación sobrepasa a los padres, deben tomarse un time out; es decir, un tiempo para reflexionar y mandar al hijo a un lugar sin estímulos para que también piense o se tranquilice (en el caso de una pataleta).

- No discutir durante ni por la comida. Si hay problemas con la alimentación, hablarlos después de pararse de la mesa, para evitar trastornos alimentarios.

- Aprender a negociar desde chiquititos, no sólo con los adolescentes. Compartir un modelo de negociación familiar.

- Ante una actitud oposicionista, ofrecer opciones a los hijos: "Elige entre esto y esto otro"; les ayuda a disipar la ira y sentir que los padres cedieron un poco.

- Establecer claramente los límites y darlos a conocer antes de que las situación en cuestión se produzca.



La Nación, 23 de diciembre de 2006
PADRES QUE NO PAGUEN PENSIÓN ALIMENTICIA PODRÁN SER DETENIDOS
De acuerdo a la modificada Ley de Abandono de Familia y Pago de Pensiones promulgada esta mañana por la Presidenta Michelle Bachelet, se ampliaron las atribuciones policiales por lo que se podrá arrestar a padres que no paguen pensión de alimentos y el juez podrá retener su licencia de conducir y el impuesto a la renta
La Presidenta Michelle Bachelet promulgó la Ley de Abandono de Familia y Pago de Pensiones Alimenticias la cual amplía las atribuciones a los jueces para perseguir a los demandados.
Con esta modificación de la ley, los jueces pueden retener la licencia de conducir y el impuesto a la renta de lo demandados, además, se amplían las atribuciones policiales, lo que les permite detener al demandado.
La Mandataria destacó que la Ley de Filiación eliminó la distinción entre hijos ilegítimos y legítimos, pero no es suficiente, ya que, además de entregar el apellido, se deben dar las condiciones para mantenerlo.
De acuerdo a cifras del Gobierno, en el año 2004 240 mil mujeres dieron a luz y de ellas, 110 mil demandaron al padre de los hijos por no pago de pensiones alimenticias

La Nación, 25 de diciembre de 2006



Estudian vínculo entre nutrición y delincuencia
OMEGA-3 PODRÍA SER CLAVE PARA TERMINAR CON LA VIOLENCIA
Investigaciones realizadas en prisiones británicas y de Estados Unidos sugieren que las deficiencias alimenticias pueden desempeñar funciones clave en las conductas agresivas y criminales.
Felicity Lawrence
Dwight Demar dice que es “un milagro” que sea capaz de sentarse frente a nosotros, sobrio, tranquilo y con empleo. Quiere que sepamos cómo pudo salvarse tras 20 años viviendo entre la calle y la cárcel: “La Midomia está funcionando. Las píldoras me cambiaron”.
Dwight es parte de un experimento clínico del Instituto Nacional de Salud (NIH) de EEUU, que estudia los efectos de los suplementos de ácidos grasos omega-3 sobre el cerebro. Las píldoras que han producido el “milagro” para Demar son dosis de aceite de pescado. Nuevas investigaciones cuestionan las bases de la justicia y de la noción de culpabilidad y sugiere que los individuos no siempre son responsables de sus agresiones. Junto a un estudio efectuado con jóvenes trasgresores del Reino Unidos, muestra que la conducta violenta puede ser atribuible, en parte, a deficiencias nutricionales. El experimento británico mostró que cuando se alimentaba a los jóvenes con multivitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, los actos violentos que cometían en la prisión caía en 37%. Aunque nadie sugiere que una dieta insuficiente sea por sí misma responsable de complejos problemas sociales, el ex jefe de las prisiones británicas Lord Ramsbotham dice estar hoy “absolutamente convencido de que hay una relación directa entre dieta y comportamiento antisocial”.
Para Joseph Hibbeln, encargado del estudio estadounidense, los resultados no son un milagro sino simplemente lo que cabría predecir si se entienden la bioquímica del cerebro y la biofísica de la membrana de las células cerebrales.
Según su hipótesis las modernas dietas industrializadas estarían cambiando la arquitectura y el funcionamiento del cerebro. La deficiencia de grasas esenciales que necesita el cerebro y de los nutrientes para metabolizar esas grasas, está produciendo un conjunto de problemas mentales como depresión y agresiones. La pandemia de violencia puede estar relacionada con lo que comemos o dejamos de comer. Demar, entre otras agresiones, atacó a su esposa y trató de matar a una persona. Gracias a una recomendación casual, se integró al experimento de Hibbeln, que reclutó a 80 voluntarios.
Tras un período de desintoxicación de tres semanas, a la mitad de los voluntarios se les suministró 2 gramos diarios de ácidos grasos omega-3 EPA y DHA durante tres meses y a la otra mitad, placebos. Un estudio piloto anterior sobre 30 pacientes con antecedentes violentos había descubierto una disminución de un tercio en la ira de aquellos que habían consumido suplementos omega-3. El experimento actual está casi completo y se han apreciado cambios sorprendentes en quines toman aceite de pescado, más que en los que consumen placebos.
Amenaza a la sociedad.
Hibbeln explica que durante el último siglo, la mayoría de los países occidentales experimentaron un cambio dramático en la composición de sus dietas: los ácidos grados omega-3 esenciales para el cerebro fueron desplazados por ácidos grasos omega-6 derivados especialmente de aceites industriales, como soya, maíz y maravilla. En Estados Unidos, por ejemplo, el aceite de soya equivalía en 1909 sólo al 0,02% de todas las calorías disponibles, pero hacia el año 2000 representaba el 20%. Estos ácidos grados omega-6 se encuentran principalmente en las comida chatarra. El alcohol, por su parte, elimina el omega-3 del cerebro.
Para probar la hipótesis, Hibbeln y sus colegas siguieron el aumento en el consumo de ácidos grasos omega-6 en 38 países desde los años ’60, comparándolo al incremento en las tasas de homicidios durante el mismo período. En la medida en que sube el omega-6, también lo hacen los homicidios, en una progresión lineal. Los países donde el consumo de omega-3 sigue alto y el omega-6 bajo, porque las personas comen pescado, como Japón, tienen bajas tasas de homicidios y depresión.
Los gráficos prueban que hay una notoria correlación entre violencia y ácidos grasos omega-6, pero no demuestran que un alto consumo de grasas omega-6 y uno bajo de grasas omega-3 produzca violencia.
John Stein, profesor de fisiología de la Universidad de Oxford coincide en la relación entre deficiencias nutricionales y crimen es “sólida”.
Hibbeln, Stein y otros han venido investigando acerca de cuáles pueden ser los mecanismos de una relación causal entre dieta y agresión. A los ácidos grasos esenciales se les llama esenciales porque los seres humanos no pueden producirlos sino que deben obtenerlos de la dieta.
El cerebro es un órgano grasoso y la comunicación entre las células nerviosas depende de neurotransmisores, como la serotonina o la dopamina. El omega-3 DHA es muy largo y altamente flexible. Cuando se incorpora a la membrana celular nerviosa ayuda a que ésta se haga elástica y fluida, de manera que las señales pasan eficientemente a través de ella. Pero si a la membrana se incorporan los ácidos grasos equivocados, los neurotransmisores no pueden anidarse adecuadamente. Se sabe que niveles bajos de serotonina diagnostican un mayor riesgo de suicidio, depresión y conducta violenta e impulsiva.
Salud mental
La dieta, aunque no el único, es un buen índice de por qué la conducta criminal es aparentemente mayor en los grupos socio-económicos más bajos, donde es probable que la nutrición sea más pobre. Estos efectos de la industrialización de la dieta sobre el cerebro fueron predecidos también en los’70 por el profesor británico Michael Crawford. Estableció que el DHA era estructural para el cerebro y advirtió que sus carencias conducirían a un aumento en problemas conductuales y de salud mental.
Veinte años después se desarrolló el primer estudio en una prisión británica sobre el efecto de la dieta en la conducta. El investigador Bernard Gesch experimentó en la prisión de Aylesbury con 231 presos voluntarios, la idea de que una mala dieta podía provocar conducta antisocial y crimen. Concluyó en que la nutrición no es farmacología sino que involucra interacciones complejas de muchos nutrientes. La población penal de Aylesbury en esa época la componían jóvenes de 17 a 21 años, convictos por los crímenes más graves.
También aquí el grupo fue dividido entre los que recibieron suplementos reales y placebos. En 2002, al publicarse los resultados, quienes habían recibido los nutrientes extras cometieron 37% menos de incidentes graves con violencia. El grupo con placebos no mostró cambios en su conducta.
Gesch cree que se debería repensar la noción misma de culpabilidad. “Una posibilidad plausible para explicar en parte el rápido aumento en la criminalidad podría estar en los cambios en el entorno del cerebro”, dice Gesch. “¿Qué habría deparado el futuro a estos 231 jóvenes si hubieran crecido con mejor alimentación?”
Hibbeln piensa que los cambios sin precedentes de nuestra dieta durante el siglo pasado son “un enorme experimento incontrolado, que puede haber contribuido a la carga social de agresiones, depresiones y muertes cardiovasculares”.

La Nación, 29 de diciembre de 2006



Importantes cambios en las políticas de infancia para el próximo año
ANUNCIAN JORNADA COMPLETA PARA PREESCOLARES EN 2007
Hoy se cumple la meta de 800 salas cuna trazada por Bachelet. La base para un plan más ambicioso: aumentar la cobertura preescolar, flexibilizar el horario de los jardines y dar curso al programa Chile Crece Contigo.
Katerinne Pavez
Al comenzar el año, la Presidenta Bachelet se impuso la meta de abrir 800 salas cuna durante 2006, lo que representaría un aumento de cobertura sin precedentes para la educación preescolar. Ese objetivo se cumplirá hoy, con la inauguración de la sala cuna Ardillitas de Quilicura.
Pero estos cortes de cinta no se quedan en eso: para el próximo año se espera el anuncio de una reforma profunda a la educación preescolar.
La ministra de Educación, Yasna Provoste, adelantó ayer a La Nación que
“estrenaremos la jornada escolar completa para los alumnos de prekinder y kinder que asegura la educación preescolar para todo el que quiera asistir”.
Pero la cobertura será diferente a la que se aplica en enseñanza básica y media, porque los niños pequeños “no requieren sólo escolarización”, explicó Estela Ortiz, vicepresidenta ejecutiva de la Junta Nacional de jardines Infantiles, quien señaló que los establecimientos deberán contar con el personal idóneo para cuidar a estos pequeños.
Flexibilizar horario de jardines
Además de este anuncio, el próximo año se flexibilizará el horario de las salas cuna y jardines infantiles, según el territorio en que se encuentran. Ortiz agregó que “el horario en el que abren los centros muchas veces no coincide con el horario de trabajo de las madres”, lo que impide a éstas acceder a más oportunidades de trabajo. Por eso, se trabajará para revisar en cada lugar las características específicas de la población a la que atienden.
Programa Chile crece contigo
Otro aspecto que va a cambiar es el seguimiento que se hace de los niños, ya que se pretende acompañarlos incluso antes de que nazcan. Ese será el fin del programa Chile Crece Contigo iniciativa que, junto a la red de consultorios municipales, hará un seguimiento personalizado a mujeres embarazadas.
El encargado de coordinar todos los cambios será el Ministerio de Planificación y Coopreación (Mideplan), organismo que creará una línea de fondos concursables para las municipalidades que quieran hacerse cargo e implementar las nuevas políticas. Dicha cartera impulsará, además, una campaña comunicacional masiva destinada a las familias “para entregarle, especialmente a las madres, herramientas desde antes que el niño nazca, así como informarle de las nuevas prestaciones que está entregando el Estado”, señaló Estela Ortiz.
Plan piloto
Algunas de estas experiencias ya se están aplicando como pilotos en comunas de Santiago. La Fundación Integra ya está trabajando en el tema del seguimiento de las mujeres embarazadas.
La idea es “generar el apego desde el primer momento y apoyar como instituciones a las mujeres para que puedan desarrollar al máximo las capacidades de sus hijos”,señaló Loreto Amunátegui, directora de Integra.
Otra de las iniciativas que se espera para el próximo año es la conformación de un Observatorio de la Infancia, el que monitoreará los progresos de las diferentes políticas, junto con la Superintendencia de Educación. “Esta es una iniciativa que esperamos con ansias”, señaló Ortiz, indicando que este centro tendrá la misión de estar al día con las últimas investigaciones en políticas de infancia, además de certificar que se cumpla a nivel nacional con los tratados firmados por Chile en la materia, como al Convención de los Derechos del Niño.
Más cobertura en 2007
Con la inauguración de 800 nuevas salas cuna este año, se triplicó la oferta existente y se llegó a un total de mil 500 centros que atienden a niños entre tres meses y dos años de los sectores más vulnerables socialmente. Aunque es un salto importante, este número sólo abarca al 12,5% de la población infantil de Chile. Para el 2010, se espera ampliar esta cobertura a siete mil 500 salas, con capacidad para atender a 72 mil niños, es decir, a más del 90% de la población.
En cuanto a la cobertura de prekinder, se espera que el próximo año, 40 mil niños accedan al nivel medio.


Terra, 26 de diciembre de 2006


TV ADICCIÓN, UN MAL GENERALIZADO

La llamada "caja idiota" está cada día más presente en los hogares, ejerciendo su poder adictivo y suspendiendo nuestra capacidad de juicio. Buscar otras salidas al estrés, promover la comunicación en familia y limitar concientemente las horas de exposición a la televisión, son algunas de las formas de contrarrestar la atracción que produce en grandes y chicos.
Varios estudios realizados en los '90 en Estados Unidos llegaron a la conclusión de que el hábito de ver televisión, para los más asiduos, tenía las características de la dependencia a sustancias, como por ejemplo, el alcoholismo.
En realidad muchos de los síntomas de la teleadicción -aunque en menor grado- se han detectado también en la mayoría de asiduos telespectadores, sin que los consideremos plenamente adictos, ya que este rasgo ya forma parte de nuestra cultura.
Mecanismo adictivo
Esto se debe a que la televisión emite incentivos básicos que agradan a las personas, ya que ella permite satisfacer necesidades humanas primordiales como la curiosidad, la exploración, la novedad y las motivaciones de carácter social.
También se ponen en marcha determinados sistemas neuronales llamados sistemas de gratificación cerebral, que nos hacen pasarlo bien y nos animan a repetir los mismos comportamientos gratificantes.
Asimismo, la televisión produce lo que algunos autores denominan inherencia de la atención, estado que se caracteriza por una menor actividad en las zonas del cerebro encargadas de procesar informaciones complejas.
Perfil del teleadicto
Un teleadicto se caracteriza por:
Ver mucha más televisión que el promedio de telespectadores.

Utilizar la TV como un sedante, no como simple entretenimiento.

Seleccionar poco o nada los programas, practicando mucho el zapping.

Sentirse incapaz de delimitar el tiempo de visión.

Experimentar relajación mientras la ve, pero luego sentirse peor que antes de haber empezado.

Estar descontento de sí mismo por ver tanta televisión.

Sentirse desgraciado cuando está privado del televisor.
¿Porqué contrarrestarlo?
Los críticos de la teleadicción consideran que ésta limita la comunicación, perjudica las relaciones familiares, limita el desarrollo de la inteligencia en los niños y suspende la capacidad de crítica mediante la alienación o enajenación, llevando a la apatía o falta de interés en otros aspectos de la vida social.
Un televidente, sin darse cuenta, se limita a recibir mensajes publicitarios disfrazados de entretención, reduciendo el tiempo que destinamos a otras tareas que favorecen el desarrollo humano como leer, hacer ejercicio y socializar.
Los especialistas sugieren, en el caso de los padres, explicar a los hijos el por qué es necesario poner límites al tiempo dedicado a ver televisión, y ser firmes en que no excedan más de una o dos horas diarias.
Conviene incentivar a los niños a encontrar otros medios de entretenimiento como deportes, juegos, lecturas, paseos, conversaciones o hobbies.

La Tercera, revista Salud. 25 de diciembre de 2006
MIENTRAS LA MAMÁ TRABAJA... ¿LOS HIJOS ESTÁN BIEN CUIDADOS?
Cómo mantener el vínculo con los hijos y estar atentos ante un posible maltrato, son inquietudes que preocupan a las mamás que trabajan fuera del hogar.

Con la colaboración del Dr. René Tejías R.

Departamento de Pediatría de la Clínica Las Condes

El cuidado de los hijos pequeños representa un enorme desafío para la familia. Cuando la madre se reintegra al trabajo después de las vacaciones o al terminar su permiso postnatal, surge la angustia y el sentimiento de culpa por tener que dejarlo al cuidado de otra persona.


En general, los padres tienen tres alternativas para dejar al hijo: con algún familiar (habitualmente la abuela), en la sala cuna o con la nana.
Si bien la abuela es una excelente opción, pues tiene la experiencia y el cariño necesarios para dar el mejor cuidado, hoy la mujer se mantiene activa durante más años y no es raro que trabaje o realice actividades que le impiden dedicarle mucho tiempo a su nieto.
La sala cuna es otra posibilidad. Hay excelentes establecimientos de este tipo, pero es un hecho que en ellos hay mayores posibilidades de que los niños se enfermen por contagio. Por lo mismo, antes de inscribir un hijo en una sala cuna, es conveniente visitar distintos lugares, verificar cómo funcionan, si sus profesionales son reconocidos y tienen cierta trayectoria, si cuentan con un buen equipo de auxiliares, una adecuada infraestructura, buena habilitación e higiene, baños separados para los diferentes niveles, manejo de alimentos y desperdicios, etc.
Si el niño queda a cargo de la nana, los padres debieran preocuparse de entrenarla muy bien. Es importante que la mamá esté presente durante un tiempo, que podríamos llamar de "rodaje", para acompañarla en sus labores relacionadas con el niño, antes de tener que ausentarse para volver a trabajar. De esta forma, podrá ver cómo se relaciona con él, cómo lo trata, qué prioridades tiene en cuanto a su cuidado... y orientarla en aquellos aspectos que esté más débil.
Asimismo, hay que estar atentos a las señales que dan los niños, ya que pueden alertar sobre un posible maltrato o falta de cuidado:
- Indiferencia o apatía. Un niño que trata de moverse poco o intenta pasar inadvertido puede estar evitando ser maltratado. Es un instinto natural de sobrevivencia ante esta amenaza, que se manifiesta con mayor frecuencia hasta los seis meses.
- Actitud de rechazo evidente hacia la persona que lo maltrata. Esto se da después de los seis meses. No todo rechazo significa que el niño está siendo maltratado, pero sí exige que aumente la atención y vigilancia. "Por lo mismo, la mamá no debiera molestarse si el niño le estira los brazos a la nana en vez de estirárselos a ella cuando llega del trabajo, porque eso indica que no hay maltrato. Es una demostración de cariño", señala el pediatra René Tejías.
- Signos físicos o psicológicos de maltrato. Muchas veces hay maltratos psicológicos o faltas de atención -como dejar al niño solo, desatendido o no alimentarlo bien- que pueden ser más difíciles de detectar. "La seguridad en un niño menor es fundamental para su desarrollo emocional. Por ejemplo, si la nana hace todas sus tareas y deja al menor en un lugar sin estimulación, sin calidez ni comunicación, también se puede considerar maltrato".
Cómo suplir la ausencia

La mamá que llega apurada del trabajo, corriendo porque tiene una comida en la casa, reuniones de colegio o tareas que terminar... es muy probable que no se dé el tiempo de dar un buen abrazo a ese hijo pequeño que la ha estado esperando todo el día.


Según el doctor Tejías, es clave potenciar ese momento de contacto y hacer de este encuentro algo personal e íntimo, en que el hijo sienta todo lo que su madre lo quiere. “Una mamá que trabaja también puede dar cariño y seguridad emocional. No tiene que sentir culpa ni creer que por estar trabajando no puede cumplir. Al llegar, lo puede abrazar, darle cariño, seguridad, poner música y bailar con él... para que sienta que es partícipe de su vida”, indica el profesional.
Apoye a su nana y capacítela

Junto con afinar el ojo a la hora de contratar a la persona que cuidará a su hijo, preocúpese de darle todas las herramientas para que lo haga de la mejor forma:


- Mantenga una buena comunicación con ella. Estimúlela a contar no sólo las cosas positivas que pasan, sino también las negativas: si el niño se cae o se pega, es muy importante saberlo apenas ocurre, y no cuando le encuentre por casualidad un moretón.
- Dele una buena asesoría y capacitación en primeros auxilios. De esta forma, estará preparada para actuar frente a una emergencia.
- Enséñele sobre técnicas de alimentación, preparación y conservación de alimentos; higiene, técnica de buen lavado de manos; manejo de residuos y deposiciones.
- Prepare un pequeño listado para que la persona encargada del niño sepa reconocer algunos síntomas y enséñele algunas medidas básicas para bajar la fiebre.
- Promueva momentos de juego y estimulación, en un ambiente sensorialmente atractivo (música, colores, formas).
- Tenga una actitud activa como mamá y recuerde siempre cuáles son las prioridades.


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