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Organización de los estados americanos oea/Ser. G consejo permanente cp/acta 1916/13


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ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS OEA/Ser.G

CONSEJO PERMANENTE CP/ACTA 1916/13 (Transcripción)

29 abril 2013

TRANSCRIPCIÓN DEL ACTA DE LA SESIÓN ORDINARIA


DEL CONSEJO PERMANENTE DE LA ORGANIZACIÓN
CELEBRADA EL 29 DE ABRIL DE 2013

Se ruega a las misiones permanentes enviar a la Secretaría, Oficina G-12 del Edificio Administrativo, dentro del plazo de cinco (5) días laborables a partir del 8 de agosto de 2013, las correcciones de forma que consideren necesarias. El acta así corregida será sometida a la aprobación del Consejo Permanente y constituirá la versión final.

ÍNDICE

Página
Nómina de los Representantes que asistieron a la sesión 1
Palabras del Secretario General 2
Palabras del Presidente del Consejo Permanente 4
Presentación del Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España 5
Conferencia de Estados Parte de la Convención Americana de Derechos Humanos,

a realizarse en Bolivia el 14 de mayo de 2013 19


CONSEJO PERMANENTE DE LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS


ACTA DE LA SESIÓN ORDINARIA

CELEBRADA EL 29 DE ABRIL DE 2013

En la ciudad de Washington, a las doce y treinta y seis de la tarde del lunes 29 de abril de 2013, celebró sesión ordinaria el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos para recibir al excelentísimo señor José Manuel García-Magallo y Marfil, Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España. Presidió la sesión el Embajador Arturo Ulises Vallarino Bartuano, Representante Permanente de Panamá y Presidente del Consejo Permanente. Asistieron los siguientes miembros:
Embajador Duly Brutus, Representante Permanente de Haití

Embajador Nestor Mendez, Representante Permanente de Belize

Embajador John E. Beale, Representante Permanente de Barbados

Embajador Darío Paya, Representante Permanente de Chile

Embajadora María Isabel Salvador, Representante Permanente del Ecuador

Embajador Allan Culham, Representante Permanente del Canadá

Embajadora Jacinth Lorna Henry-Martin, Representante Permanente de Saint Kitts y Nevis

Embajador Diego Pary, Representante Permanente de Bolivia

Embajador Joel A. Hernández García, Representante Permanente de México

Embajador Leonidas Rosa Bautista, Representante Permanente de Honduras

Embajador Walter Jorge Albán Peralta, Representante Permanente del Perú

Embajador Andrés González Díaz, Representante Permanente de Colombia

Embajador José Rodrigo Vielmann de León, Representante Permanente de Guatemala

Embajador Stephen C. Vasciannie, Representante Permanente de Jamaica

Embajador Milton Romani Gerner, Representante Permanente del Uruguay

Embajadora Sonia Johnny, Representante Permanente de Santa Lucía

Embajador Joaquín Alexander Maza Martinelli, Representante Permanente de El Salvador

Ministro Martín Gómez Bustillo, Representante Interino de la Argentina

Ministro Consejero Breno de Souza Brasil Dias da Costa, Representante Interino del Brasil

Ministra Consejera Carmen Luisa Velásquez de Visbal, Representante Interina de Venezuela

Ministro Consejero Luís Exequiel Alvarado Ramírez, Representante Interino de Nicaragua

Ministro Consejero Omari Seitu Williams, Representante Interino de San Vicente y las Granadinas

Ministra Consejera Mayerlyn Cordero Díaz, Representante Alterna de la República Dominicana

Embajador José de Jesús Martínez González, Representante Alterno de Panamá

Ministra Consejera Cynthia Solis Lizano, Representante Alterna de Costa Rica

Kemoy Liburd Chow, Representante Alterna de Saint Kitts y Nevis

Primera Secretaria Chantal Merryl Elsenhout, Representante Alterna de Suriname

Primera Secretaria Candida Oneka Daniels, Representante Alterna de Guyana

Ministro José Eduardo Pereira Sosa, Representante Alterno del Paraguay

Lawrence E. Gumbiner, Representante Alterno de los Estados Unidos

Kaanita Shah, Representante Alterna de Trinidad y Tobago
También estuvieron presentes el Secretario General de la Organización, doctor José Miguel Insulza, y el Secretario General Adjunto, Embajador Albert R. Ramdin, Secretario del Consejo Permanente.
El PRESIDENTE: Muy buenos días, estimados señores Representantes. Saludo a todos ustedes en el Día del Trabajo que celebramos en muchos de nuestros países y que hoy nosotros lo celebramos trabajando.
Declaro abierta esta sesión ordinaria del Consejo Permanente convocada para considerar los asuntos incluidos en el proyecto del orden del día que se ha hecho circular. Si los señores Representantes están de acuerdo con el orden del día propuesto, procedemos a aprobarlo. Así queda aprobado.
Al dar inicio a esta sesión, como Presidente del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos tengo muchísimo gusto en saludar muy cordialmente al excelentísimo señor José Manuel García-Margallo y Marfil, Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, quien hoy está aquí con nosotros.
Señor Ministro, sea usted bienvenido a esta la Casa de las Américas. Agradecemos su participación en esta reunión. Con mucho gusto recibimos y saludamos también a la distinguida comitiva que lo acompaña.

PALABRAS DEL SECRETARIO GENERAL


El PRESIDENTE: Tenemos ahora el gusto de invitar al señor Secretario General, José Miguel Insulza, quien pronunciará en esta sesión las palabras iniciales de bienvenida. Tiene usted la palabra, señor Secretario General.
El SECRETARIO GENERAL: Muchas gracias, Presidente.
Excelentísimo señor José Manuel García-Margallo y Marfil, Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España; señor Embajador Arturo Vallarino, Presidente del Consejo Permanente y Representante Permanente de Panamá ante la Organización de los Estados Americanos; señores Embajadores y Representantes Permanentes; señores miembros de la delegación del Excelentísimo señor Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España; señor Embajador Jorge Hevia, Observador Permanente de España ante la OEA; señores Observadores Permanentes; señoras y señores:
Nos es muy grato recibir hoy en la Casa de las Américas, sede de la Organización de los Estados Americanos, al excelentísimo señor Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España. España es un país que ha promovido siempre activamente una política exterior basada en el fortalecimiento del multilateralismo. De manera muy coherente con ello, la cooperación española contribuye a fortalecer las capacidades del sistema multilateral para convertirlo en un instrumento eficaz y legitimado al servicio de la gobernabilidad democrática mundial y de ello podemos dar fe en esta Organización.
Vinculada España formalmente desde 1967 a la Organización de los Estados Americanos, en 1972 esta relación se institucionalizó cuando la OEA creó la categoría del Observador Permanente para los países que se acercaban a ella sin pertenecer territorialmente a América. España fue el primer país que alcanzó la condición de Observador Permanente en esta Organización. Esta fue ya una muestra inequívoca del interés de España para fortalecer cada vez más sus vínculos con la región, conocer los problemas que afectan a la comunidad americana y colaborar en la permanente búsqueda de los ideales de nuestra Carta constitutiva: el fortalecimiento de la democracia, la protección de los derechos humanos, el fomento al desarrollo integral y la promoción de la seguridad multidimensional.
Esto se ha hecho a través de un programa de cooperación que ya se ha posicionado desde hace varias décadas, que se ha fortalecido todavía más a partir del comienzo de los años 90 cuando la política española hacia América Latina especialmente y hacia toda la región se consolidó con la creación de las Cumbres Iberoamericanas, de las cuales participamos anualmente nosotros también como Organización.
Desde entonces, la colaboración entre España y la OEA se ha manifestado en acciones conjuntas para fortalecer nuestra labor en la implementación de los mandatos de la Organización.
Dimos en el año 2006 un nuevo paso con la creación del llamado Fondo Español para la OEA, reforzando así nuestros lazos de cooperación y estableciendo un mecanismo efectivo para canalizar sus contribuciones, el que es conocido como Sistema de Gestión por Resultados. A través de este mecanismo, que ha llevado a España a ser el primer país observador de la OEA en cuanto a sus contribuciones, se aplican metodologías que garantizan la ejecución eficaz de los recursos recibidos con miras a los productos deseados, permitiendo fortalecer las estrategias de desarrollo nacional y programas de cooperación multianuales y sectoriales.
Hemos gestionado ya concretamente desde su creación casi un centenar de proyectos en sectores prioritarios. Quiero destacar aquí la ayuda de España a la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de Colombia, la consolidación de la Oficina de la OEA en la zona adyacente entre Guatemala y Belize, el fortalecimiento del sistema interamericano de derechos humanos, el desminado humanitario, el apoyo a una cantidad muy considerable de Misiones de Observación Electoral llevadas a cabo por esta Organización, el Programa de Facilitadores Judiciales, el Programa de Universalización de la Identidad Civil de las Américas, las labores de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas, el apoyo a la Comisión Interamericana de Mujeres en la promoción de políticas públicas con enfoque de género en la región y la facilitación de la participación de representantes de pueblos indígenas en las deliberaciones sobre la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
Queremos aprovechar esta oportunidad para informar a los señores y señoras Representantes Permanentes que entendemos que les ha sido enviada a todas sus direcciones una publicación con un resumen del Fondo España y sus resultados.
Conscientes de los tiempos de austeridad que vive España, la Secretaría General valora, señor Ministro, la disposición especial del Gobierno de su país de mantener la cooperación con la Organización, la que interpretamos como una clara señal de confianza en el trabajo que juntos hemos podido desarrollar en este casi medio siglo.
Hace pocos días tuve la oportunidad de estar en Madrid con el Presidente Mariano Rajoy y con el señor Ministro, con quien nos hemos reunido ya varias veces desde que asumió su cargo en diciembre del 2011. Junto con intercambiar e identificar ideas con respecto a los problemas y desarrollo de la región, hemos ya tenido la oportunidad de reiterar nuestro agradecimiento por la disposición de España a mantener su programa de cooperación con la Organización en estos tiempos.
Quiero entonces agradecer esta nueva muestra de amistad, de confianza y de compromiso que significa la presencia entre nosotros en el día de hoy del señor José Manuel García-Margallo y Marfil, Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España. En nombre de la OEA quiero reiterarle nuestra disposición de continuar asociados en la búsqueda de una América más integrada, más democrática y más prospera. Sea bienvenido a esta su Casa de las Américas.
El PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Secretario General.

PALABRAS DEL PRESIDENTE DEL CONSEJO PERMANENTE


El PRESIDENTE: Señores Representantes Permanentes, señores Observadores, señor Ministro don José Manuel García-Margallo y Marfil, nos honra recibirlo en este Consejo Permanente en su carácter de Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, un amigo de esta Organización que desde el inicio de su gestión ha buscado proactivamente oportunidades de acercarse a ella y de dialogar con sus dirigentes en un esfuerzo por mantener la robusta y dinámica relación que nos ha unido siempre.
Tal como lo ha expuesto el señor Secretario General, el compromiso de España con todo lo iberoamericano y su voluntad política para aportar recursos financieros, aunados a la capacidad institucional de la OEA como un foro hemisférico por excelencia, han enriquecido las vidas de los ciudadanos de las Américas, contribuyendo significativamente al fortalecimiento de esta Organización.
Con su dedicación y liderazgo como socio institucional, España ha logrado motivar a otros Observadores Permanentes y ha sentado un importante precedente con el Fondo Español, un mecanismo transparente basado en resultados y rendición de cuentas que ha servido para gestionar más de cien proyectos, incrementando significativamente la eficiencia de la cooperación internacional.
Cabe señalar, además, que la cooperación entre España y la OEA se da en el marco de una amplia agencia de cooperación con las Américas, la cual incluye cooperación bilateral con los Estados Miembros desde hace muchísimos años en aéreas estratégicas para la promoción de la gobernabilidad democrática, la reducción de la pobreza, el fortalecimiento del tejido económico y social, la protección y mejora del medio ambiente, la equidad de género, además de los Programas de Cooperación Regional con Centroamérica y Cooperación para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.
La experiencia obtenida con el Fondo Español ha enriquecido tanto a España como a la OEA y ha despertado el interés de otros Observadores por establecer mecanismos similares de cooperación con nuestra Organización. No cabe duda de que los grandes cambios y desafíos que traerán los años venideros en los ámbitos económico, político y social servirán para fortalecer esta alianza natural entre España y la OEA, a fin de seguir trabajando concertadamente a favor de la paz, la gobernabilidad y el desarrollo de las Américas.
Señor don José Manuel García-Margallo y Marfil, Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, sea usted bienvenido. Al recibirlo hoy en esta sesión deseamos saludar cálidamente al noble y leal pueblo español con el que estamos unidos la América toda por lazos históricos y de cooperación que cada día se fortalecen más.

PRESENTACIÓN DEL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES Y COOPERACIÓN DE ESPAÑA


El PRESIDENTE: Con mucho gusto, señor Ministro, le concedo el uso de la palabra.
El MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES Y COOPERACIÓN DE ESPAÑA: Señor Secretario General y señores Representantes Permanentes, no voy a pronunciar una conferencia sino lo que un escritor español valenciano, Federico García Sánchiz, llamaba una charla, es decir, unas reflexiones probablemente menos ordenadas que las que demandaría una conferencia solemne, pero sí probablemente más provocadoras desde el punto de vista de lo que un diálogo pueda suponer.
Empezaré diciendo que, como ha dicho el Secretario General, la política exterior española tiene un eje fundamental que es el eje americano. Pero permítanme distinguir entre anclajes y ejes. La política exterior española que desarrolla este Gobierno tiene dos anclajes sustanciales: en primer lugar, nuestra pertenencia a la Unión Europea y dentro de la Unión Europea lo que es la Unión Económica y Monetaria, los países que compartimos moneda común y, en segundo lugar, el eje trasatlántico.
Yo estoy aquí en esta visita para celebrar el quinto centenario del descubrimiento de la Florida, llamada así porque fue descubierta un día de la Pascua Florida por Ponce de León.
En noviembre tendré también la oportunidad de acompañar al Rey en otra visita para recordar el pasado hispánico de los Estados Unidos. Estaremos en la Florida otra vez, en San Antonio, Texas, y en California, donde se celebrará el tercer centenario de Fray Junípero Serra y las 41 Misiones que vertebraron aquella región.
Siendo los dos anclajes fundamentales la Unión Europea y los Estados Unidos, y digo anclajes porque, resuelto ese problema, son mucho más fáciles de abordar los tres ejes sobre los que discurre nuestra política exterior: herencia –he visto la estatua de la Reina Isabel la Católica–, las políticas de Aragón y de Castilla que se unieron bajo el reinado de Isabel y Fernando, el eje mediterráneo que es el que heredamos de la Corona de Aragón, una región absolutamente en ebullición en este momento y los ejes que se heredaron de la Corona de Castilla: América, Asia y Pacífico.
Una segunda idea es que, aunque lo repetimos todas las generaciones con muy poca originalidad, esta vez creo que es más cierto que nunca que estamos en una auténtica encrucijada histórica, lo está Europa, lo está América, lo está el mundo y lo están las relaciones entre los dos continentes. Eso es algo que tenemos que resolver para saber cuál es el futuro de todas y de cada una de las organizaciones, no la menor la OEA, de la que estamos hablando ahora.
Si me lo permiten, señalaré que estamos en una encrucijada desde un punto de vista económico y geoestratégico. Hay tres fechas en la historia económica del mundo que me atrevo a decir suponen cambios de rumbo radicales y revolucionarios. La primera fecha es 1999, con la crisis de Wall Street que determina un cambio en el terreno de las ideas. Es el advenimiento de Keynes y el entierro quasi definitivo del liberalismo clásico, que se plasma desde un punto de vista político en programas muy activos de intervención en la economía y en programas muy serios de regulación de los mercados financieros, algo muy actual en este momento.
Es el programa New Deal de Roosevelt, es el programa de la lucha contra los monopolios y los oligopolios, es el establecimiento de la Securities and Exchange Commission y el establecimiento de políticas tanto monetarias como presupuestarias muy activas para salir de la recesión, recesión esa muy parecida a la que estamos viviendo ahora.
La siguiente fecha es 1973, después de la guerra del Yom Quipur, cuando se producen tres acontecimientos que suponen un cambio radical en el escenario económico: el primero, la subida del petróleo y de las materias primas; el segundo, la competencia creciente de los países emergentes y un tercero, cambios demográficos que ponen en duda los fundamentos mismos del Estado y el bienestar sobre los que se habían basado los treinta gloriosos años.
Ese cambio en el escenario produce una revolución también en el cambio de las ideas. Es el tiempo de Friedman y de la Chicago War sobre la que tanto sabe el Secretario General, sobre lo que parece el entierro definitivo de Keynes y la moda de la ultra regulación, especialmente en el sector financiero.
Eso dura hasta el año 2007. La crisis de Lehman Brothers produce un cambio radical también en el escenario económico. Un nuevo cambio viene en el terreno de las ideas y se empieza a navegar por terra incognita, que es donde nos encontramos en este momento.
La crisis que estamos atravesando la discurrimos en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos Y Caribeños Caribe (CELAC)-Unión Europea, que es una crisis de deuda soberana.
Aquí ha habido dos modelos para resolver la deuda soberana, los que podemos llamar el modelo anglosajón y el modelo continental europeo. El modelo anglosajón se basa en una política presupuestaria activa para compensar la debilidad de la demanda interna. Una política monetaria en buen español significa flexibilidad monetaria internacional e intervención en el mercado de la deuda y que se traduce, en términos de relaciones internacionales, como una depreciación de las divisas.
El modelo continental que estamos en estos momentos experimentando en la Unión Europea tiene una política radicalmente contraria. Es una política presupuestaria muy cicatera y una política monetaria aparentemente expansiva pero que en la realidad no lo es. Y digo que en realidad no lo es porque, si bien es verdad que los tipos de interés son bajos y que hay inyecciones de liquidez masiva, no es menos cierto que el Banco Central Europeo dirija estas inyecciones, lo cual ha producido una fragmentación de los mercados, una renacionalización de los mercados financieros y distorsiones en el mercado interior europeo.
Hoy una empresa española, para poner un ejemplo de un país, tiene unos costos de financiación que son tres o cuatro veces superiores a los que tiene una empresa alemana, lo cual hace imposible el funcionamiento del mercado interior, dándose como resultado que la zona euro, los diecisiete países que compartimos moneda, somos la única región del mundo que está en recesión. Quiere decir que se avecina un cambio fundamental en la Unión Europea, al menos en lo que se refiere a la unión económica y monetaria.

Estamos abocados a una unión bancaria, a un supervisor, a un regulador único para los bancos que operan en Europa, a una revolución fiscal. Ya los presupuestos nacionales se mandan a Bruselas antes de ser aprobados por los parlamentos nacionales, lo cual supone una cesión de soberanía desconocida hasta entonces.


Los planes estructurales y los planes de reforma a cinco años también tienen que ser aprobados por las instituciones europeas, lo cual supone una cesión ulterior de soberanía. Esto nos llevará, en el momento en que se puntualice la deuda, en que haya obligaciones europeas y en que haya euro bonos, al nacimiento de los Estados Unidos de Europa.
Los Estados Unidos nacieron, como todos ustedes saben, cuando las trece colonias originarias decidieron compartir los riesgos de las deudas asumidas en la guerra de la independencia, lo cual germinó una unión política de primera magnitud. Y eso es lo que tarde o temprano, más pronto que tarde, seremos en Europa.
En América, como saben ustedes mucho más que yo, en nuestra opinión hay tres bloques: los Estados Unidos y Canadá, el Caribe y lo que puede ser Iberoamérica. Y en Iberoamérica tenemos que tratar todos los asuntos como asuntos de familia que tienen dos sistemas políticos y económicos distintos que podrían ser el ALBA y la Alianza del Pacífico.
Pero las diferencias entre las naciones constituyen la tercera idea sobre la que quiero hablar, sobre América Latina en particular, –luego hablaré de los Estados Unidos y Canadá– y sobre la Unión Europea. Es que por eso hablamos de una relación renovada que no se puede parecer a lo que había hace veinte años, porque las situaciones relativas han cambiado.
Si hace veinte años había una cierta inestabilidad política en América Latina y una gran estabilidad política en Europa, hoy por fortuna la estabilidad es la regla en América Latina, mientras que en Europa, y me remito a las últimas elecciones, estamos asistiendo a un nacimiento de los populismos, consecuencia de la crisis realmente preocupante.
Desde el punto de vista económico, si hace veinte años se hablaba de la década perdida en América Latina y el gran auge europeo, hoy América Latina está creciendo mucho más rápido que la Unión Europea.
Hoy el producto interno bruto, los llamados PIB de China, India, Brasil y algunos países más, es igual que el de los Estados Unidos, Canadá y las cuatro economías principales de la Unión Europea. Eso determina que lo que fue una relación asimétrica tenga necesariamente que ser una relación simétrica.
Pero lo más importante, desde el punto de vista de organización internacional, es que si hace unos años América Latina miraba a los Estados Unidos y para compensar la influencia de éste, miraba a la Unión Europea, hoy América Latina empieza a mirar hacia Asia Pacífica. Europa haría bien en tomar nota de que o tenemos una política más activa respecto a este continente o simplemente nos convertiremos en un factor irrelevante.
Eso determina el papel que España quiere jugar en la Unión Europea en lo que se refiere a alianzas comerciales, culturales, políticas y de cooperación, que esos son los acuerdos que firma Europa. No son simples acuerdos de libre comercio, son acuerdos de cuarta generación infinitamente más comprensivos.
Como ustedes saben, tenemos acuerdos desde hace tiempo con Chile y con México. Acabamos de firmar acuerdos con el Perú, con Colombia y con Centroamérica, quedándonos por resolver el tema del MERCOSUR. Vamos de forma inmediata a abordar los acuerdos con el Canadá y con los Estados Unidos. Espero que esos dos se resuelvan con una enorme rapidez. Eso plantea a los países que no tengan acuerdo con Europa a quedar aislados y por fuera de esta corriente de integración entre las dos grandes economías del mundo: los Estados Unidos y la Unión Europea.
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