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Organización de los estados americanos oea/Ser. G consejo permanente cp/acta 1685/09


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ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS OEA/Ser.G

CONSEJO PERMANENTE CP/ACTA 1685/09 (Transcripción)

7 abril 2009

TRANSCRIPCIÓN DEL ACTA DE LA SESIÓN CONJUNTA


DEL CONSEJO PERMANENTE Y LA COMISIÓN EJECUTIVA PERMANENTE

DEL CONSEJO INTERAMERICANO PARA EL DESARROLLO INTEGRAL


CELEBRADA EL 7 DE ABRIL DE 2009

Se ruega a las misiones permanentes enviar a la Secretaría, Oficina G-12 del Edificio Administrativo, dentro del plazo de cinco (5) días laborables a partir del 16 de junio de 2010, las correcciones de forma que consideren necesarias. El acta así corregida será sometida a la aprobación del Consejo Permanente y constituirá la versión final.

ÍNDICE

Página
Nómina de los Representantes que asistieron a la sesión 1
Palabras de apertura del Presidente del Consejo Permanente 2
Palabras del Secretario General 2
Palabras del Presidente de la Comisión Ejecutiva Permanente del

Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral 4


Intervención de las delegaciones 6
Palabras del fundador del Sistema Nacional de las

Orquestas Juveniles e Infantiles de la

República Bolivariana de Venezuela 10
Presentación de una placa conmemorativa y un juego de banderas al

fundador del Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e

Infantiles de la República Bolivariana de Venezuela 15

CONSEJO PERMANENTE DE LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS


ACTA DE LA SESIÓN CONJUNTA

CELEBRADA EL 7 DE ABRIL DE 2009

En la ciudad de Washington, a las diez y cincuenta y cinco del martes 7 de abril de 2009, celebró sesión conjunta el Consejo Permanente de la Organización y la Comisión Ejecutiva Permanente del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CEPCIDI). Presidió la sesión el Embajador Graeme C. Clark, Representante Permanente del Canadá y Presidente del Consejo Permanente. Asistieron los siguientes miembros:
Embajador Duly Brutus, Representante Permanente de Haití y

Vicepresidente del Consejo Permanente

Embajador Rodolfo Hugo Gil, Representante Permanente de la Argentina

Embajador Aristides Royo, Representante Permanente de Panamá

Embajador Pedro Oyarce, Representante Permanente de Chile

Embajadora María del Luján Flores, Representante Permanente del Uruguay

Embajador Camilo Ospina, Representante Permanente de Colombia

Embajador Efrén A. Cocíos, Representante Permanente del Ecuador

Embajador José Enrique Castillo Barrantes, Representante Permanente de Costa Rica

Embajador Anthony Johnson, Representante Permanente de Jamaica

Embajador Jorge Skinner-Klée, Representante Permanente de Guatemala

Embajador Michael Louis, Representante Permanente de Santa Lucía

Embajador Roy Chaderton Matos, Representante Permanente de Venezuela

Embajador Luis Menéndez-Castro, Representante Alterno de El Salvador

Consejera Guadalupe Carías, Representante Alterna de Honduras

Segunda Secretaria Lauren Laverne Quiros, Representante Alterna de Belize

Primera Secretaria Deborah Yaw, Representante Alterna de Guyana

Ministra Consejera Ann-Marie Layne Campbell, Representante Alterna de Antigua y Barbuda

Consejera Patricia D. M. Clarke, Representante Alterna de Grenada

Consejero Paul Byam, Representante Alterno de Trinidad y Tobago

Consejero José Luis Domínguez Brito, Representante Alterno de la República Dominicana

Ministro Luis Javier Campuzano Piña, Representante Alterno de México

Segunda Secretaria Agnés María Alvarado Guevara, Representante Alterna de Nicaragua

Primera Secretaria Ana Mariela Ayala González, Representante Alterna del Paraguay

Ministro Consejero Lineu Pupo De Paula, Representante Alterno del Brasil

Melissa Kopolow, Representante Alterna de los Estados Unidos

Primera Secretaria Gisela Vaca Melgar, Representante Alterna de Bolivia

Consejero Pierre Giroux, Representante Alterno del Canadá


También estuvieron presentes el Secretario General de la Organización, doctor José Miguel Insulza, y el Secretario General Adjunto, Embajador Albert R. Ramdin, Secretario del Consejo Permanente.

PALABRAS DE APERTURA DEL PRESIDENTE DEL CONSEJO PERMANENTE


El PRESIDENTE: Ambassadeur Efrén Cocíos, Représentant permanent de l’Équateur et Président de la Commission exécutive permanente du Conseil interaméricain pour le développement intégré (CEPCIDI); Monsieur le Secrétaire général; Monsieur le Secrétaire général adjoint; distingués Représentants permanents, et Observateurs permanents; Monsieur Alfonso Quiñónez, Secrétaire exécutif au développement intégré; Maestro José Antonio Abreu; Maestro Gustavo Dudamel; membres de l’Orchestre des jeunes Simón Bolívar du Venezuela; Invités spéciaux; Mesdames et Messieurs:
De la musique avant toute chose! C’est avec grand plaisir que j’ouvre la présente Réunion mixte du Conseil permanent et de la Commission exécutive permanente du Conseil interaméricain pour le développement intégré, convoquée en vertu d’un mandat émané de l’Assemblée générale de l’Organisation.
J’aimerais tout d’abord remercier l’Ambassadeur Roy Chaderton, Représentant permanent de la République bolivarienne du Venezuela, pour le précieux soutien que son Gouvernement apporte pour rendre possible ce moment très spécial.

In 1975, José Antonio Abreu, an economist by profession—he holds a doctoral degree in petroleum economics—and a visionary musician by vocation, founded El Sistema, formally known as the Foundation for the National Network of Youth and Children Orchestras of Venezuela, based on an innovative youth education method in which music is the primary avenue for social and intellectual improvement. Maestro Abreu has said, and I quote:


It is evident that music has to be recognized as an element of socialization, as an agent of social development in the highest sense, because it transmits the highest values—solidarity, harmony, mutual compassion––and it has the ability to unite an entire community and to express sublime feelings.

PALABRAS DEL SECRETARIO GENERAL


El PRESIDENTE: Recognizing that our purpose here today is to bear witness to the result of the life-long dedication of Maestro Abreu, without further ado, I am pleased to give the floor to the Secretary General, José Miguel Insulza.
El SECRETARIO GENERAL: Muchas gracias, Presidente del Consejo Permanente y Representante Permanente del Canadá, Graeme Clark; Embajador Efrén Cocíos, Presidente de la Comisión Ejecutiva Permanente del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CEPCIDI) y Representante Permanente del Ecuador; Maestro José Antonio Abreu, fundador de las Orquestas Sinfónicas Juveniles e Infantiles de la República Bolivariana de Venezuela; Maestro Gustavo Dudamel, hijo emérito del Sistema; miembros de las Orquestas Sinfónicas Juveniles de la República Bolivariana de Venezuela; señor Embajador Albert Ramdin, Secretario General Adjunto; señores Embajadoras y Embajadores; distinguidos invitados; señoras y señores:
La historia cuenta que, hace ya más de tres décadas, en un pueblo venezolano un niño salía a trabajar mientras otros como él iban a la escuela. Se llamaba Tomás.
Un día se le acercó un joven que traía un instrumento que Tomás nunca había visto y le preguntó qué era. “Un violín”, le respondió el joven, poniéndole el instrumento entre el hombro y el mentón, y el arco en la mano. Guió a Tomas mientras comenzaban a sonar las primeras notas. Ese primer sonido, áspero para cualquier oído incauto, era lo mejor que se había escuchado hasta entonces en ese pueblo porque presagiaba para ese niño y para ellos un futuro con dignidad y esperanza.
El joven comenzó a enseñar su instrumento regularmente y Tomás empezó a ir otros días a aprender a tocar el violín. Junto a él llegaron otros niños que pronto formaron una orquesta y dieron su primer concierto.
La música de Mozart, de Carreño, de Villa-Lobos sonó allí por primera vez. Gustó tanto que los conciertos se convirtieron en el evento más importante del pueblo y la orquesta, en su mayor motivo de orgullo. En otros pueblos otros jóvenes se encontraron con otros Tomases y comenzaron a aparecer orquestas por todos lados. Al centro de todos ellos, según todos lo decían, estaba el Maestro José Antonio Abreu. Hoy, con mucho orgullo, la Organización de los Estados Americanos se complace en reconocer los logros del Maestro Abreu y del Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela.
La semilla que el Maestro Abreu sembró hace más de treinta años y que nuestra Organización se enorgullece de haber ayudado a cultivar en sus comienzos se convirtió en el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela que cuenta hoy con más de un cuarto de millón de jóvenes músicos y con más de doscientas orquestas. No solo se ha diseminado por toda Venezuela, sino por el Continente y por el mundo.
Haciéndose eco de la acertada resolución de la Asamblea de Medellín que celebramos hoy, la Secretaría General de la OEA rinde este homenaje, junto a todos ustedes, y se enorgullece también de poder contarles que, por medio de su Departamento de Asuntos Culturales, acaba de iniciar el Programa de Orquestas Juveniles para Jóvenes en Riesgo en el Caribe con apoyo del Gobierno de China y del Fondo Especial Multilateral del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (FEMCIDI). No nos cabe duda de que para este proyecto contaremos también con la ayuda de los señores Embajadores, Representantes Permanentes y de sus Gobiernos.
Hace apenas una semana nuestros especialistas realizaron un primer viaje a Haití, Jamaica y Santa Lucía, los primeros beneficiarios de este programa, que augura ser exitoso en gran parte gracias a un intercambio de cooperación técnica que estaremos formalizando con el Sistema.
Este programa, Maestro Abreu, es también hijo suyo, como la Orquesta Juvenil de las Américas o la Fundación Batuta de Colombia, cuyos presidentes, Hilda Ochoa-Brillembourg y Juan Antonio Cuéllar, han venido hoy especialmente a acompañarnos en este homenaje al sistema de orquestas que usted fundó.
La OEA siempre ha sido colaboradora del Sistema, no solo por sus comprobados beneficios al reducir factores de riesgo de violencia juvenil y disminuir la deserción escolar, sino porque supone un compromiso democrático.
La música orquestal es, por esencia, un hecho participativo. Sin discursos ni tratados académicos, sino solo a través de su ejecución, la orquesta requiere que sus integrantes trabajen en equipo y asuman responsabilidades individuales por un proyecto común.
Al hacer música juntos, cada uno de los miembros de una orquesta es una pieza clave que hace posible la creación de un todo armónico. Cuando el joven se vincula e interactúa con sus pares, crea una relación social nueva que lo convierte en un individuo más participativo y sensible con el otro y eso, finalmente, no es otra cosa que el requisito fundamental para ejercer la ciudadanía y ejercer la democracia.
Sería inacabable la enumeración de los beneficios que el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles ha traído a su país y a todos nuestros países. El habernos regalado músicos de primer nivel, como los integrantes de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar, que bajo la batuta del Maestro Gustavo Dudamel ofreció anoche un excepcional concierto en el Kennedy Center, al cual varios de los aquí presentes tuvimos el gran placer de asistir. Después de esta sesión tendremos el privilegio de ver al Maestro Dudamel dirigir el Ensemble de Metales de Venezuela.
Le estamos profundamente agradecidos, Maestro Abreu, por haber brindado a nuestros países este modelo ejemplar que ha puesto al alcance de nuestros niños y jóvenes la invaluable posibilidad de un futuro mejor. En una región en que, como constatábamos el año pasado, Maestro, uno de cada cuatro jóvenes no estudia ni trabaja, esta es una valiosísima contribución a darles a muchos de ellos una esperanza y una posibilidad de ser mejor en su vida.
Por eso, le estamos agradecidos por esta obra de arte que es, al mismo tiempo, un ejercicio masivo que agrupa a cientos de miles de jóvenes, todos ellos esperanzados de que en nuestra región, en nuestro continente, sea posible una vida mejor.
Muchas gracias.
[Aplausos.]
El PRESIDENTE: Gracias, Secretario General.

PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA COMISIÓN EJECUTIVA PERMANENTE



DEL CONSEJO INTERAMERICANO PARA EL DESARROLLO INTEGRAL
El PRESIDENTE: Ofrezco ahora la palabra al Embajador Efrén Cocíos, Presidente de la Comisión Ejecutiva Permanente del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CEPCIDI). Embajador Cocíos, usted tiene la palabra.
El PRESIDENTE DE LA COMISIÓN EJECUTIVA PERMANENTE DEL CONSEJO INTERAMERICANO PARA EL DESARROLLO INTEGRAL: Muchas gracias, señor Presidente.
Señor Secretario General, señor Secretario General Adjunto, señores Representantes Permanentes y Observadores, señor Secretario Ejecutivo para el Desarrollo Integral, distinguido Maestro José Antonio Abreu, Maestro Gustavo Dudamel, señoras y señores:
En mi calidad de Presidente de la CEPCIDI, es un honor copresidir esta sesión extraordinaria que tiene como propósito reconocer la labor del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.
Es grato ver cómo el sueño de un hombre, el Maestro José Antonio Abreu, sumado al trabajo y al empuje de muchos otros colaboradores, así como al talento y dedicación de los jóvenes miembros del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, es hoy una realidad.
Los beneficios y experiencias del Sistema se han difundido a lo largo y ancho de las Américas. Es gratificante ver cómo, desde el Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI), los Estados Miembros de la OEA hemos podido poner nuestro aporte para beneficiar a tantos niños y jóvenes en el continente americano y en las islas del Caribe.
Contribuciones de todos los Estados Miembros a través del Fondo Multilateral del CIDI (FEMCIDI), han hecho posible que este gran sueño sea duplicado en otros países de las Américas y haber beneficiado a Argentina, Bolivia, Brasil, Chile Colombia, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Santa Lucía, Trinidad y Tobago, Uruguay y, por supuesto, a Venezuela, al compartir con sus demás hermanos de las Américas sus conocimientos.
Este es un verdadero ejemplo de la cooperación solidaria que practicamos a diario en el seno de la OEA y del CIDI. Esta cooperación, a través del CIDI, ha financiado misiones a los Estados Miembros con profesores especializados para, primero, tratar de crear la infraestructura necesaria para el funcionamiento de las orquestas y, después, para dictar cátedras magistrales para compartir la experiencia venezolana.
Ahora hemos dado un paso más y, con los recursos de todos los Estados Miembros recientemente aprobados a través del FEMCIDI, se estará adelantando un programa de orquestas para jóvenes en situaciones de vulnerabilidad. Este trabajo mancomunado de la OEA con el Sistema de Orquestas de Venezuela ha llegado a centenares de miles de jóvenes y niños. Los alcances sociales y económicos de este proyecto son astronómicos, ya que influye en tantas áreas de la vida de los jóvenes.
Existen evidencias que sugieren que, en particular entre los jóvenes, las actividades culturales y artísticas pueden, entre otras cosas, inculcar la disciplina, incrementar el nivel de concentración y seguridad en uno mismo, contribuir al desarrollo de destrezas, empleabilidad, y la capacidad de solucionar conflictos y ayudar en el control del abuso de sustancias y de otras conductas de alto riesgo.
El fomento de la creatividad en nuestros ciudadanos desde una edad temprana es una estrategia que no solo estimula el desarrollo personal y social, sino que también contribuye a encontrar soluciones nuevas e innovadoras para problemas de índole científica, industrial, tecnológica y social.
Al estudiar este tema, nuestros Ministros y altas autoridades de cultura, reunidos en el marco del CIDI en Bridgetown, Barbados, el pasado mes de noviembre, exhortaron a sus colegas del sector de la educación y de la capacitación u otras autoridades apropiadas a trabajar conjuntamente para estimular el desarrollo de la expresión creativa, reforzar y fomentar la creatividad innata de nuestros ciudadanos, y brindar capacitación adecuada para fortalecer sus posibilidades de empleos en empresas culturales sostenibles.
En este marco es grato ver cómo en el CIDI las autoridades de educación y cultura, a través de sus comisiones interamericanas, ya vienen avanzando en una agenda conjunta en esta materia.
Señor Presidente del Consejo Permanente, señor Secretario General, señoras y señores:
Desde la Presidencia de la CEPCIDI permítanme unirme a este reconocimiento al Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela por la labor que vienen desarrollando en promoción de iniciativas culturales para la juventud.
Maestro José Antonio Abreu, su sueño se ha convertido en una realidad que ha beneficiado no solamente a los jóvenes de Venezuela, sino, a través de una verdadera cooperación solidaria con los demás Estados Miembros de la OEA, a centenares de miles de niños de nuestro hemisferio.
Muchas gracias.
[Aplausos.]
El PRESIDENTE: Muchísimas gracias, Embajador Cocíos. En este momento pediré a los miembros de la orquesta tomar sus asientos en el escenario.
[Pausa.]

INTERVENCIÓN DE LAS DELEGACIONES


El PRESIDENTE: As cochair of this joint meeting, Ambassador Cocíos will open the floor to delegations that may wish to speak at this time. Ambassador Cocíos, over to you.
El PRESIDENTE DE LA COMISIÓN EJECUTIVA PERMANENTE DEL CONSEJO INTERAMERICANO PARA EL DESARROLLO INTEGRAL: Gracias, señor Embajador Clark.
Me complace seguir con esta sesión conjunta extraordinaria. Deseo ahora abrir la sala a las delegaciones que deseen unirse con sus comentarios a este reconocimiento que rendimos hoy al Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Tiene la palabra el señor Representante Permanente de la Argentina.
El REPRESENTANTE PERMANENTE DE LA ARGENTINA: Gracias, señor Presidente.
En nombre del grupo de países miembros de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), quisiera aprovechar esta ocasión para reconocer la valiosa y noble tarea que viene realizando el Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de la República Bolivariana de Venezuela, representado el día de hoy por la Orquesta Juvenil Simón Bolívar, dirigida por el señor Gustavo Dudamel.
Esta experiencia pionera y novedosa en el mundo, iniciada por el reconocido músico venezolano don José Antonio Abreu, que ha venido formando en la música a más de un millón de niños y jóvenes desde el año 1975, constituye un proyecto exitoso de inclusión y desarrollo social, reconocido ampliamente dentro y fuera de Venezuela.
La formación cultural de los niños y jóvenes, en particular de aquellos que por sus características etarias y su situación socioeconómica se encuentran en situación de vulnerabilidad, constituye, sin duda, una herramienta fundamental para el desarrollo de su personalidad y su inserción en la sociedad.
En tal sentido, cabe señalar que existen otros esfuerzos similares llevados a cabo en numerosos países del Hemisferio, donde se busca, a través del acceso igualitario a las artes, difundir valores tales como el respeto a la diversidad, la solidaridad y la responsabilidad individual, como valores fundamentales para el desarrollo personal, intelectual y espiritual de los niños y jóvenes del Continente.
Asimismo, creemos que la ocasión es propicia para recordar que la promoción y observancia de los derechos económicos, sociales y culturales son consustanciales al desarrollo integral, al crecimiento económico con equidad y a la consolidación de la democracia en el Hemisferio.
Es en este marco que queremos también aprovechar esta oportunidad para reafirmar nuestro compromiso con la adopción de la Carta Social de las Américas, instrumento que nos servirá de guía para mejorar el nivel de vida de nuestros pueblos y contribuirá al pleno goce de los derechos económicos, sociales y culturales en el Hemisferio, de tal modo que esta hermosa realidad cooperativa que hoy ustedes nos presentan se expanda en otros sectores.
Debemos, entonces, seguir apoyando y fortaleciendo este tipo de iniciativas en el ámbito de las artes y la cultura con miras a lograr la inclusión y el desarrollo social de la niñez y la juventud en nuestros países.
Muchas gracias, señor Presidente.
[Aplausos.]
El PRESIDENTE DE LA COMISIÓN EJECUTIVA PERMANENTE DEL CONSEJO INTERAMERICANO PARA EL DESARROLLO INTEGRAL: Muchas gracias, a usted señor Embajador. Tiene el uso de la palabra el señor Representante Permanente de Haití.
El REPRESENTANTE PERMANENTE DE HAITÍ: Merci Monsieur le Président.
Je ne ferai pas de grand discours. Je voudrais tout simplement au nom de quelques pays de la CARICOM tels que la Jamaïque, Sainte-Lucie, Haïti, nous avons l’initiative de présenter auprès de la Commission culturelle de l’OEA la demande de financement pour un tel programme dans nos pays respectifs.
Et je voudrais aussi ce matin féliciter le Secrétaire général pour avoir pris l’initiative d’honorer le système des orchestres des jeunes et des enfants de la République bolivarienne du Venezuela. Nous pensons que cette expérience est très enrichissante et exemplaire.
On se rappelle, nous avons eu en Haïti pendant les années 60 et les années 70 une expérience similaire. C’était l’expérience faite dans la zone déshéritée de la capitale qui s’appelle Calfou. Quelqu’un qui avait pris l’initiative de monter une école de musique réservée à des jeunes déshérités.
Je peux vous dire que pendant ces années, de 1960 à 1980, beaucoup de jeunes sortis de cette école sont devenus les meilleurs artistes haïtiens, et beaucoup d’entre eux ont laissé Haïti pour aller enseigner la musique dans les pays francophones de la région tels que la Martinique, la Guadeloupe.
Et c’est la raison pour laquelle nous approuvons cette initiative: nous voulons féliciter le groupe du Venezuela et ensuite nous voulons aussi féliciter le Secrétaire général d’avoir pris l’initiative de monter cette expérience dans plusieurs régions des Caraïbes et de l’Amérique centrale.
[Aplausos.]
El PRESIDENTE DE LA COMISIÓN EJECUTIVA PERMANENTE DEL CONSEJO INTERAMERICANO PARA EL DESARROLLO INTEGRAL: Muchas gracias, señor Embajador.
Tiene la palabra el señor Representante Permanente de Jamaica.
El REPRESENTANTE PERMANENTE DE JAMAICA: Thank you very much, Mr. Chairman.
We’ve already heard from the Ambassador of Haiti, who has spoken on behalf of the Caribbean Community (CARICOM), but Jamaica, along with Saint Lucia and Haiti, is one of the countries that have supported this project.
I wish to say thanks very much to the Bolivarian Republic of Venezuela and to the Secretary General of the Organization of American States for initiating this project and for bringing it to the level of the Permanent Council.
Music is not merely diversion. It is not merely fun. Music is essential to the human soul. Music develops in the human mind the capacity to think clearly and logically, a fact that only over the last ten years has been accepted by neurologists.
When I came here last year and heard that there was talk of a classical music program, particularly for the youth and those in areas that are having problems, I recognized that this was the outgrowth of scientific development. I thank and congratulate those who have initiated this program because music has the capacity to transform lives and communities, and is, in fact, one of the world’s fastest growing industries.
The Ambassador of Haiti spoke of teachers leaving Haiti to teach in other parts of the Caribbean. This is so, but also, the Latin American region has seen, certainly in the last century, the greatest outburst of musical talent in the world. Tango amazed the world in the earlier parts of the last century, but towards the end of the 20th century, reggae, dance hall, and rap––which comes out of dance hall––became internationally famous and have made people look to the Americas as cultural melting pots and cultural areas of fermentation, growth, and innovation.
It is great that the Organization of American States should be a leader in this endeavor, and so I salute Maestro Abreu and the young people of Venezuela who are here to lead this charge today.
Thank you very much. Congratulations!
[Aplausos.]
El PRESIDENTE DE LA COMISIÓN EJECUTIVA PERMANENTE DEL CONSEJO INTERAMERICANO PARA EL DESARROLLO INTEGRAL: Tiene la palabra ahora la Representante de Honduras.
La REPRESENTANTE ALTERNA DE HONDURAS: Muchas gracias, Embajador; muchas gracias al Embajador Graeme Clark, Representante Permanente del Canadá y Presidente del Consejo Permanente, al Embajador Efrén Cocíos, Representante Permanente del Ecuador y Presidente de la CEPCIDI; al señor Secretario General, José Miguel Insulza, y, sobre todo, al Maestro José Antonio Abreu, a quien tuve el gusto de conocer hace muchos años aquí en la OEA y, luego, en Venezuela.
Trabajaba en aquel tiempo en el Ministerio de Cultura de Honduras y asistí a una reunión de directores de orquesta en Caracas. Recuerdo lo cohibida que me sentía porque en mi país todavía no habíamos organizado la orquesta sinfónica. A pesar de lo mal que lo pasé al sentir que no estaba al nivel de aquellos señores, lo agradezco ahora porque fue una inspiración ver todo lo que estaban haciendo ustedes en Venezuela, incluso cómo estaban fabricando sus propios instrumentos de cuerda para no tener que importarlos.
También escuchamos las orquestas. Presencié un concierto fabuloso en el Teatro Teresa Carreño de la Orquesta Sinfónica de Venezuela y, luego, tuvimos la visita de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Venezuela en Honduras. Nos inspiraron e inspiraron a los jóvenes músicos. En aquel entonces estábamos tratando de organizar el conservatorio. Ya teníamos escuelas y buenos profesores, pero no había una organización institucional. La llegada de ustedes, el que aquellos jóvenes músicos oyeran cómo tocaban en Venezuela fue una gran inspiración, y yo agradezco al destino que me permita poder agradecerle a usted aquí en el seno de la OEA.
Cuando trabajaba con el Ministerio de Cultura, en una ocasión visité la OEA, comprobé todo lo que la OEA hacía por la música en aquel entonces: se daban becas para maestros de educación musical para Chile y había programas en Costa Rica, intercambios, y después con la Orquesta Sinfónica Juvenil de Caracas.
También quiero expresar que hablo en nombre de los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), que comprende a los cinco países que se han llamado centroamericanos tradicionalmente, Belize, Panamá y República Dominicana, para agradecerle, Maestro Abreu, todo lo que usted ha hecho y para desear que tal vez la OEA volviera a hacer el tipo de programas que hacía en aquel entonces, porque eran excelentes.
Hemos podido comprobar que los jóvenes, cuando realizan este trabajo de tocar juntos y de tratar de tocar música de los grandes maestros, pero también la música tradicional de nuestros países, aprenden a tener disciplina, aprenden a trabajar en equipo, se alejan de las malas compañías, de los malos hábitos. La música y el trabajo que esta requiere son una gran influencia positiva.
Muchas gracias a la OEA por lo que ha hecho en el pasado y, sobre todo, a usted Maestro Abreu, que ha sido usted una presencia –no sé como decirlo– para Venezuela y para todos.
Gracias.
[Aplausos.]
El PRESIDENTE DE LA COMISIÓN EJECUTIVA PERMANENTE DEL CONSEJO INTERAMERICANO PARA EL DESARROLLO INTEGRAL: Muchas gracias a todos por sus palabras. Quiero agradecer la presencia de la señora María Angélica Morales de Fernández, esposa del Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, que nos acompaña esta mañana.

PALABRAS DEL FUNDADOR DEL SISTEMA NACIONAL

DE LAS ORQUESTAS JUVENILES E INFANTILES

DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA


El PRESIDENTE DE LA COMISIÓN EJECUTIVA PERMANENTE DEL CONSEJO INTERAMERICANO PARA EL DESARROLLO INTEGRAL: Es un placer ceder ahora la palabra al fundador del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, Maestro José Antonio Abreu.
[Aplausos.]
El FUNDADOR DEL SISTEMA NACIONAL DE LAS ORQUESTAS JUVENILES E INFANTILES DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA: Su Excelencia Graeme Clark, Presidente del Consejo Permanente y Representante Permanente del Canadá ante la OEA; Su Excelencia Efrén Cocíos, Presidente de la CEPCIDI y Representante Permanente del Ecuador ante la OEA; Su Excelencia José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA; Su Excelencia Albert Ramdin, Secretario General Adjunto de la OEA; señores Embajadores, Representantes Permanentes y Observadores; Maestro Gustavo Dudamel, hijo brillante y destacado del Sistema y miembro de las Orquestas Sinfónicas Juveniles de la República Bolivariana de Venezuela, Maestro querido [aplausos.]; muchachos miembros del Ensemble de Metales de Venezuela; distinguidos invitados, señoras y señores:
Al agradecer profundamente tan insigne honor, y especialmente las generosas intervenciones de los señores Embajadores que me han presidido en el uso de la palabra, lo dedicamos de todo corazón a todos aquellos abnegados educadores musicales venezolanos que, con admirable solidaridad y firme fe, nos han acompañado infatigablemente durante más de tres décadas en la fundación, construcción y desarrollo del Sistema Nacional de las Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela.
Hoy, acaso más que nunca, la misión del arte en el ámbito de la nueva generación trasciende el horizonte de lo estético para proyectarse, con creciente intensidad, sobre el amplísimo y vital dominio que abarca desde la formación humanística integral de la personalidad hasta la plena inserción del joven y del niño, mediante su crecimiento artístico, en una vida social constructiva, fecunda y ascendente. La nueva generación musical de las Américas constituye excelso testimonio de un continente que, en sus orquestas y coros juveniles e infantiles, encuentra enhiesto paradigma.
En el cumplimiento de semejante tarea hemos tenido el privilegio de contar, excelentísimo señor Secretario General, con su hidalga amistad e indeclinable apoyo. Sea esta ocasión propicia para reafirmar vigorosamente nuestro compromiso de seguir adelante con tenaz empeño al servicio de la infancia de Venezuela y de América, consagrados íntegramente como educadores y como artistas a la causa imperecedera de su juventud.
Más allá de todas las leyendas doradas y negras, en el gran silencio que prolonga el estruendo, los pueblos de este continente han terminado por crear una forma de cultura distintiva que ya no es hecho aislado o registro de pioneros, sino la consecuencia de generaciones sucesivas de creadores fabulatorios y delirantes.
Ha llegado ciertamente el tiempo de los magnos acontecimientos, de los hechos caudalosos que fluyen ininterrumpidamente ante nosotros y que ahora debemos simplemente abrazar como causa de historia y como prenda de digna existencia.
Y alto acontecimiento, poderosa realidad emergente que apunta al nuevo siglo americano, lo constituye, sin duda, el que la educación artística haya dejado de ser irreversiblemente monopolio de las élites para consolidarse firmemente como derecho social de nuestros pueblos; en consecuencia, la formación artística del joven y del niño ya se nos revela como vanguardia y signo de una revolución educativa sin paralelo; que ningún proyecto social seriamente concebido para un país en desarrollo pueda ya negar a la democratización de la enseñanza artística el carácter de programa social prioritario para la capacitación y rescate de las nuevas generaciones; que mucho más aún el establecimiento integral de sistemas nacionales para la educación en el arte y por el arte, a nivel de las mayorías populares, se imponga día a día con avasallante ímpetu como instrumento insuperable de organización social y desarrollo comunitario.
Bajo semejante perspectiva, educación musical es simultáneamente continente, conciencia, ideal y pensamiento. Continente que, hoy como ayer, se nos revela como nuevo mundo, forjador y creador por antonomasia; conciencia eminentemente humanística que reivindica la educación por y para el arte como rumbo certero hacia el futuro; ideal de redención que instaura el espíritu como fuente, sentido y destino de la existencia; pensamiento y vigencia de Andrés Bello que, incontenible y luminosamente, marca hoy como nunca el despertar de la niñez y la juventud hacia aquella nueva sociedad que debemos imaginar, diseñar y construir cual hermosa y radiante orquesta.
En su esencia misma, orquesta es, en efecto, mucho más allá que estructura artística y, en grado sumo, las orquestas juveniles e infantiles, modelo y escuela insuperable de vida social. Para jóvenes y niños, hacer música juntos implica convivir entrañablemente en ánimo de perfección y afán de excelencia, rigurosa disciplina de concertación, sincronía y armónica interdependencia entre secciones, voces e instrumentos. Inconcebible, por demás, en el quehacer orquestal juvenil e infantil, una actitud que no implique ardorosa entrega al descubrimiento, la comprensión y el dominio de la música; un darse plenamente a la obra; un laborar con amor y con espíritu, pero también con mesura y severo control intelectual al compás, al curso y al ritmo del sonido en el tiempo.
Es así como la comunidad orquestal alcanza aquel sublime y complejo equilibrio de valores, múltiple, dinámico y sutil, que asegura impecablemente la plenaria comunicación conceptual, emocional y social del mensaje sonoro. De esta manera, constituyen las orquestas juveniles e infantiles instrumento idóneo para iniciar sólidamente a jóvenes y niños en la vida social, en la solidaria coexistencia, en un quehacer comunitario propiamente realizador de la personalidad cuya maravillosa fecundidad opera simultáneamente en términos de capacitación, rescate y prevención.
El arte de la música no puede ya constituir un lujo social. En Venezuela acudimos a su encuentro ya no solo en las salas de concierto, sino en las personas y las cosas de todos los días contra el uso perverso del tiempo libre; contra la droga y la violencia; promoviendo, al mismo tiempo, el acceso de los menos favorecidos a la formación estética y a la vida del arte.
La pobreza material será rotundamente vencida por aquella sublime riqueza espiritual que germina por y en la música; de ahí que dentro del marco del proyecto social del Estado venezolano laboramos activamente con miras a extender y multiplicar el sistema orquestal y coral juvenil e infantil hasta la frontera extrema de la pobreza crítica en las comunidades de alto riesgo.
El decidido propósito de dignificar mediante la formación musical a los niños, niñas y adolescentes en situación de calle, a la población juvenil e infantil escolarizada en las escuelas primarias y liceos públicos, y a los jóvenes y niños habitantes de los barrios y los campos en riesgo de exclusión nos hermana, hoy como nunca, excelentísimo señor Secretario General, a la OEA en su magno proyecto de integración y acción social por la música.
Durante el ejercicio de mi tarea como educador musical, he podido constatar, junto a mis colegas de muchos otros países, el infatigable y entusiasta respaldo de la OEA hacia el vasto movimiento musical del Continente. Tanto en el orden académico como en la esfera de la creación y la asistencia técnica, la ingente labor cumplida por la División de Asuntos Culturales se materializa día a día en múltiples planes, programas y proyectos atinentes al fomento de la composición musical; a la formación de jóvenes directores sinfónicos y corales; al desarrollo de la educación musical; a la grabación y difusión del repertorio musical del Continente a cargo de sus más destacadas agrupaciones e interpretes; a la expansión a escala hemisférica de instituciones orquestales, corales y de cámara; a la presentación periódica de magníficos ejecutantes y solistas de la nueva generación; a la edición de importantísimas colecciones de música impresa y diversas publicaciones en torno a tópicos del más elevado interés para la etnomusicología y la formación musical superior; y al fomento del intercambio artístico entre instituciones y valores descollantes del arte musical en las Américas.
De esta inmensa y fecunda labor de OEA el Sistema de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela ha sido activísimo actor y consecuente aliado. Y ello desde el comienzo mismo de la década de los ochenta y sucesivamente bajo el auspicio de los doctores João Baena Soares y César Gaviria, y por la inspirada conducción Maestro Efraín Paesky, cuando esta Organización emprendió el hoy memorable proyecto OEA para la estructuración y desarrollo de las orquestas juveniles en América y el Caribe, de todos cuyos programas y actividades, por cierto, sin excepción alguna, dejamos debida constancia ante la entonces denominada Dirección de Cultura de la OEA, brillantemente conducida por la doctora Sara Meneses.
De la misma fecunda cimiente procede para honra de la Organización de los Estados Americanos el vertiginoso crecimiento del Sistema Orquestal Juvenil en el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), Centroamérica y los países andinos. En estos últimos, la Corporación Andina de Fomento instituyó con fuerza en el bienio 2000-2001 la modélica Red Orquestal y Coral Juvenil e Infantil de cuyo seno han surgido, en menos de tres años, la Sinfónica Juvenil de los Países Andinos, el Coro Juvenil Andino y los Niños Cantores de los Andes. Simultáneamente, el Convenio Andrés Bello propiciaba la interconexión de Movimiento Orquestal Juvenil Iberoamericano con Portugal y España.
Mención especialísima merece el extraordinario y tenaz esfuerzo desplegado por Hilda Ochoa-Brillembourg en pro de la fundación y vigoroso desarrollo de la Orquesta Juvenil de las Américas. Simultáneamente, en los Estados Unidos, el Conservatorio de New England, bajo la inspiración de Mark Churchill y Ben Zander, y la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, en el futuro conducida por Gustavo Dudamel, se han propuesto multiplicar intensamente en este país el Sistema de las Orquestas Juveniles e Infantiles.
Ya desde 1995, el Banco Interamericano de Desarrollo había reconocido la necesidad de impulsar y fortalecer el modelo de las orquestas juveniles como proyecto social en el Continente. De esta manera, en aquel entonces, con el decidido apoyo de Adina Bastidas, Directora Ejecutiva del Banco por Venezuela y Panamá, y en el presente, mediante la gestión convergente del doctor Luis Alberto Moreno, Presidente del Directorio Ejecutivo del Banco, conjuntamente con el señor Secretario Ejecutivo Iberoamericano, doctor Enrique Iglesias, la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, reunida el pasado 28 de octubre en San Salvador, ha resuelto la creación del Espacio Musical Iberoamericano y el estreno el próximo 1 de diciembre en Lisboa de la Orquesta Juvenil e Infantil de Iberoamérica bajo la ilustre conducción de Gustavo Dudamel.
Por ello mismo, excelentísimas autoridades, señoras y señores, mucho me honra afirmar ante ustedes el compromiso irrevocable del Sistema de las Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela con el extraordinario programa denominado “Proyecto de Inclusión Social y Prevención de la Violencia a través de las Orquestas Infantiles y Juveniles en el Caribe”, producto de la respectiva Declaración sancionada por la Asamblea General de la OEA el pasado 3 de junio del 2008 en Medellín.
A tal efecto, en estrecha coordinación con nuestro excelentísimo Embajador Representante Permanente, doctor Roy Chaderton Matos, y mediante la gentil cooperación de nuestra distinguida amiga Lydia Bendersky, al frente del Departamento de Asuntos Culturales, procedemos de inmediato a formalizar nuestra participación en los correspondientes acuerdos de cooperación, próximos a suscribirse con los Estados beneficiarios miembros de la Organización.
Propugna Andrés Bello una educación concebida como el marco idóneo para el desarrollo de las facultades más propicias a la promoción de la felicidad humana. Él mismo lo señala:
¡Qué mayor felicidad para un joven o para un niño, que al cabo de tantos trabajos y vigilias, en el ejercicio de sus facultades musicales, experimentare el gozo de un logro espiritual y estético capaz también de afianzar poderosamente su condición moral!
En el seno de toda orquesta juvenil e infantil discurre aquella revolución social silenciosa que, desde la marginalidad y más humilde condición, conduce al joven hasta la cima del repertorio sinfónico universal. Sembrar orquestas de jóvenes equivale a esparcir luminosas simientes de futuro en las naciones y pueblos, tales como las representadas en la Organización de los Estados Americanos, en las cuales el desarrollo de jóvenes orquestas insurge simultáneamente como emblema de identidad nacional y como heraldo de identidad continental.
Acaso, como nunca antes, el arte musical constituye la dimensión idónea para convocar hombres, pueblos, Estados y naciones en torno a un espíritu universal de amor, de paz y de justicia.
En la medida en que los educadores creamos, con mayor y más apasionada convicción, en la potencialidad inextinguible del arte, ya no como anacrónico reducto de seudoélites, sino como inminente y prodigioso umbral de una nueva tierra, pórtico de un nuevo siglo, habremos hallado la clave portentosa para quebrantar estructuralmente el círculo vicioso de la pobreza.
He aquí un planteamiento que no dicotomiza educación y cultura, sino que las funde en una sola y caudalosa vertiente y dimensión espiritual que, al fundarse en la prioridad de la formación estética afianza, al mismo tiempo, en el proceso pedagógico, el primado de lo ético, que quiere contribuir audazmente a la transformación estructural del sistema educativo, conforme a una pauta académica novedosa, apta para garantizar un hombre nuevo para un nuevo mundo, iniciado en el saber humanístico y cabalmente apto para el ejercicio profesional de la técnica, pleno de iniciativa creadora, apasionado por la entrega y el servicio sin límites a la infancia desvalida.
Excelentísimas autoridades, señoras y señores, el arte de la música encierra la fuerza cósmica inenarrable, capaz de reconciliar sensibilidad e intelecto; forma y contenido; diálogo ardiente y luminoso horizonte; lucha y fe; dolor y esperanza; abismo y firmamento; grito y canto; apocalipsis y apoteosis.
En la historia sin fin de su tránsito a la felicidad inmortal, aun desde la oscuridad de la pobreza material, nuestros niños y jóvenes músicos, convertidos en millonarios de espíritu por la presencia soberana de Dios en medio de sus arpas, violines y flautas, tocando, cantando y luchando desde la trinchera de sus coros y orquestas, ya son capaces de conquistar con inimaginable nivel de conciencia y militancia artística una existencia cada vez más colmada de amor y de sentido.
Excelentísimo señor Secretario General, excelentísimas autoridades, tuvieron ustedes a bien invitar a nuestros jóvenes músicos a este augusto recinto. Convóquelos usted, excelentísimo señor, de nuevo y por siempre, y en el nombre de los principios cumbres que fundamentan la Organización de los Estados Americanos, a perseverar infatigablemente en pos de sus sueños; a realizarse y autoconstruirse en y por la música; y, a presidir con sus trompetas, como ayer los clarines de Ayacucho, la magna gesta contemporánea de los pueblos de América por un auténtico nuevo mundo, fecundo en deslumbrantes horizontes en que los máximos valores humanísticos de la cultura definan, promuevan e inspiren el ideal del desarrollo humano y la causa de la justicia.
Excelentísimas autoridades, señoras y señores, he aquí que esta mañana, frente al corazón mismo del Consejo Permanente de la OEA, comparecen la juventud y la infancia musicales de las Américas pletóricas de ensueño, de luz y de esperanza.
Muchas gracias.
[Aplausos.]
El PRESIDENTE DE LA COMISIÓN EJECUTIVA PERMANENTE DEL CONSEJO INTERAMERICANO PARA EL DESARROLLO INTEGRAL: Muchas gracias, Maestro José Antonio Abreu, por sus palabras y por la labor que viene realizando a favor de los jóvenes de Venezuela y de las Américas. Es un placer contar con su presencia y la de su orquesta hoy aquí. La OEA le ha rendido, esta mañana, un justo y merecido homenaje.
Para continuar con esta sesión extraordinaria conjunta, deseo devolverle la presidencia al Embajador Graeme Clark, quien continuará con esta sesión.

PRESENTACIÓN DE UNA PLACA CONMEMORATIVA Y UN JUEGO DE BANDERAS

AL FUNDADOR DEL SISTEMA NACIONAL DE LAS ORQUESTAS JUVENILES E

INFANTILES DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA


El PRESIDENTE: Muchas gracias, Embajador Cocíos.
E

n este momento pediré al Secretario General y al Embajador Cocíos que se unan a mí para obsequiar al Maestro Abreu y al Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles de Venezuela, las banderas de nuestros Estados Miembros y una placa conmemorativa que dice lo siguiente:


El Consejo Permanente y la Comisión Ejecutiva Permanente del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral de la Organización de los Estados Americanos, en homenaje y agradecimiento a la excelente labor y exitosa experiencia en los ámbitos nacional e internacional del Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de la República Bolivariana de Venezuela y de su fundador, doctor José Antonio Abreu, reconocidas por la Asamblea General mediante la Declaración correspondiente.
Maestro Abreu, sepa que al recibir estas banderas y esta placa también recibe nuestra admiración por su persona, por su vida de dedicación a un sueño y por todos los jóvenes que este sueño ha transformado, así como nuestro profundo reconocimiento al Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de la República Bolivariana de Venezuela y su influencia en la formación de ciudadanos, no solamente de Venezuela, sino también del resto del mundo.
[Aplausos.]
Mientras el conjunto de metales de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar se alista en el escenario para que, de esta manera, nosotros también podamos participar del progreso transformador de la música, pedimos a las personas sentadas en las cabeceras que se trasladen a la hilera de sillas indicadas por la Oficina de Protocolo.
Tengo entendido también que la Embajada venezolana ofrecerá, muy gentilmente, una recepción después del concierto.
De la musique avant toute chose! Gracias.


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