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DIA DE LA FAMILIA 2009

La familia formadora de los valores humanos y cristianos

1° DE MARZO

Rescata y Fortalece tu Familia
OBJETIVO GENERAL
Continuar en nuestra Iglesia particular de Monterrey, la moción que el Espíritu Santo ha dejado a toda la Iglesia, con la realización del VI Encuentro Mundial de las Familias en la ciudad de México, asumiendo el papel insustituible de la familia en la formación de los valores humanos y cristianos de sus integrantes.

LA FAMILIA

FORMADORA EN LOS VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS


INTRODUCCIÓN
El tema de la familia aparece con amplitud en el «Documento de Aparecida», lo cual manifiesta la importancia que el mismo episcopado da a la familia en la pastoral, en concreto para cultivar la perspectiva de discípulos y misioneros de Cristo Jesús, a fin de que nuestros pueblos en Él tengan vida.

En dicho Documento se dice, que «una parte importante de la población está afectada por difíciles condiciones de vida que amenazan directamente la institución familiar» (n. 432). Efectivamente, la realidad que vive América Latina y que se menciona en el Documento, de los números 33 a 100 –por ejemplo los cambios vertiginosos, el relativismo, la crisis de sentido, la globalización con sus diferentes matices, la ideología de género, la informática, los avances en la ciencia y la tecnología, todo lo referente a la ecología, la informática, el pluralismo religioso, por mencionar en este momento algunos de ellos- son rasgos que afectan de diversas maneras a la familia.

Pero con un sentido esperanzador, recordemos lo que el Papa puntualizó sobre la familia en su discurso inaugural y que se cita en los números 114, 302 y 432: «La familia, ´patrimonio de la humanidad´, constituye uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos y caribeños. Ella ha sido y es escuela de la fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en el que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente… La familia es insustituible para la serenidad personal y para la educación de los hijos.»

Dios ama nuestras familias, no obstante tantos conflictos y divisiones en nuestra historia familiar. La oración en familia nos ayuda a superar muchos problemas, a sanar las heridas que nos hemos provocado y abre caminos de esperanza. Por otro lado, muchos vacíos de hogar pueden ser atenuados por servicios que ofrece la comunidad eclesial, que es familia de familias (cf. n. 119).

El mismo Documento de Aparecida nos dice que «debe asumirse la preocupación por la familia como uno de los ejes transversales de toda la acción evangelizadora de la Iglesia. [Por lo mismo] en toda diócesis se requiere una pastoral familiar intensa y vigorosa para proclamar el evangelio de la familia, promover la cultura de la vida y trabajar para que los derechos de las familias sean reconocidos y respetados.» (n. 435).

Invitamos a ustedes a que en este DÍA DE LA FAMILIA (1° de marzo 2009) cultivemos con acciones concretas la convocación del Papa Benedicto XVI, para que la familia sea «escuela de la fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en el que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente».




TEMAS
TEMA I. Qué son los valores y su importancia en la formación de la persona: La educación en valores como forjadores de la personalidad madura. El cristianismo cambia la jerarquía de los valores humanos, llevándolos a lo sobrenatural.
TEMA II. La familia, valor y escuela de valores por la palabra y el testimonio de los padres. Todos los padres quieren que sus hijos sean felices y lo serán en la medida en que vean que sus padres lo son. La mejor referencia es la vida de los padres.

TEMA III. El amor fuente de valores: Amor, caridad, respeto, libertad en la verdad, generosidad, desprendimiento de los hijos que abandonarán a la familia para formar nuevas familias o para dedicarse a una vocación religiosa.
TEMA IV. El valor de la vida y de la persona: El respeto al no nacido, el derecho a la salud, el cuidado de los enfermos y ancianos. Los padres, colaboradores de Dios en la transmisión de la vida a los hijos. La familia como lugar de personalización del ser humano.

ANEXOS

  1. HOMILÍA DEL CARDENAL BERTONE EN LA CLAUSURA DEL VI ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS.

  2. DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI EN LA CLAUSURA DEL VI ENCUENTRO MUNDIAL DE LA FAMILIA EN LA CIUDAD DE MÉXICO EL 18 DE ENERO DE 2009.

  3. LECTIO DIVINA

  4. ESQUEMA DE LA CELEBRACIÓN EUCARISTÍA POR LA FAMILIA

TEMA I
QUÉ SON LOS VALORES Y SU IMPORTANCIA
EN LA FORMACIÓN DE LA PERSONA

La educación en valores como forjadores de la personalidad madura. El cristianismo cambia la jerarquía de los valores humanos, llevándolos a lo sobrenatural.



Objetivos:

  • Identificar la naturaleza de los valores.

  • Impulsar, desde la familia, la vivencia de los valores.

  • Llevar los valores al plano sobrenatural.



















1. Oración

“Cuán bienaventurado es el hombre que ha puesto en el SEÑOR su confianza, y no se ha vuelto a los soberbios ni a los que caen en falsedad. Muchas son, SEÑOR, Dios mío, las maravillas que tú has hecho, y muchos tus designios para con nosotros; nadie hay que se compare contigo; si los anunciara, y hablara de ellos, no podrían ser enumerados.” (Salmo 40, 4-5).



2. Lectura bíblica

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto. Ustedes ya están limpios por la palabra que les he hablado. Permanezcan en mí, y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada pueden hacer.” (Juan 15, 1-5).



3. Desarrollo del tema

¿Qué son los valores?

En nuestra cultura con mucha frecuencia se identifica el concepto de valor con el concepto de virtud, aunque en realidad no son dos conceptos idénticos. Podemos definir el valor de la siguiente manera: la cualidad y característica que hace buena a una persona. El valor es lo digno de ser apreciado, lo deseable y lo que se identifica con lo bueno o positivo y se orienta al ser y al buen hacer de la persona.

Entendiendo el valor de esta manera, se acerca en la práctica al concepto de virtud de la siguiente definición clásica: La virtud es una buena cualidad del alma por la que se vive rectamente, de la cual nadie usa mal, y que, en el caso de las virtudes sobrenaturales, puede ser producida por Dios en nosotros sin intervención nuestra (Santo Tomás de Aquino). Podemos decir que los valores son sólo propios de las personas humanas y de las sociedades que ellas forman.

Quién es la persona: dimensión individual y social.

El ser humano creado por Dios a su imagen y semejanza está compuesto de cuerpo y alma espiritual. La naturaleza humana cuenta con bienes y posibilidades de desarrollo, que constituyen los valores. Los valores no son procesos sino bienes naturales no adquiridos, dados por Dios al hombre para que los aproveche en su beneficio y en el de la sociedad.

Aunque todos los valores son importantes, es preciso tener una justa jerarquía basada en la misma naturaleza del ser humano donde lo espiritual es superior a lo corpóreo. Aquellos valores que contribuyen de una manera más directa a la realización de la persona, de las criaturas o de las sociedades, son los valores de mayor importancia, mientras que aquellos valores que sólo contribuyen de una manera limitada a dicha realización se consideraran de menor nivel. Los valores religiosos ocupan el primer lugar por el fin que persiguen.

Dios al crear todas las cosas, todo lo hizo bien (Gen 1,31). Cada una de las criaturas de Dios, contiene en su propia naturaleza, una diversidad de bienes, es decir valores. La persona humana con ayuda de su razón reconoce sus bienes, los valora, los estructura y los eleva a la dimensión sobrenatural al reconocerlos como dones de Dios.

Es necesario distinguir los valores respecto a las virtudes que se adquieren a través de la repetición de actos buenos.

Los valores y la educación en valores para forjar una personalidad madura.

La educación en valores es el fundamento del equilibrio personal y social. La persona conoce los valores a través de su inteligencia y los desarrolla a través de su voluntad. Hace valoraciones: juzga, ordena, jerarquiza y clasifica para aplicarlos a su vida.

Cuando los padres de familia y los educadores viven y transmiten los valores dan testimonio de ellos naturalmente. De la misma manera, cuando dan a algunos valores una importancia mayor de la que tienen y actúan de acuerdo a esa valoración, lo hacen de manera errónea. En la mayoría de los casos el mal ocurre cuando se prefieren los valores inferiores sobre los valores superiores.

La dimensión sobrenatural de la personalidad.

Los valores humanos son valores de la humanidad, y por lo tanto, los valores cristianos no son en esencia diferentes de los valores humanos. Lo que los diferencia es su origen (la acción de Dios en el hombre por la gracia y la revelación cristiana) y su fin (la comunión eterna con Dios y los demás en el cielo). El cristianismo los incorpora a la dimensión sobrenatural dándoles un sentido nuevo.

Cristo asume la naturaleza humana, redime al hombre de su naturaleza caída y le abre la posibilidad de alcanzar la vida eterna, a través de la perfección de su propia naturaleza. De ahí que el cristianismo no cambia los valores, sino que los desarrolla y profundiza desde la perspectiva de la vida eterna.

4. Caso o hecho de vida

Los siguientes ejemplos ponen de manifiesto la aplicación de los valores en la vida diaria.



  • Unos padres de familia preocupados por la educación cristiana de sus hijos, escogen una escuela católica y el domingo prefieren irse al club que llevarlos a Misa.

  • El padre que antepone el bienestar económico a la convivencia y comunicación familiar.

  • Un padre de familia que gasta su dinero en artículos de belleza para su hija, y al hacerlo se queda sin el dinero necesario para atender un problema de salud de esa misma hija.

  • Un padre pone en riesgo la unidad de la familia, dándole más importancia a su propia diversión que a pasar tiempo con sus hijos y mejorar su relación con ellos.

  • Una madre que prefiere su realización profesional a la educación y formación de su familia.































Todos estos casos nos ponen de manifiesto una errónea escala de valores.

5. Reflexión y diálogo

  • ¿Qué valores se ven en cada decisión?

  • ¿Cuáles decisiones favorecen a las familias?

  • ¿Qué acciones podríamos llevar a cabo en nuestra familia para mejorar?

6. Textos de apoyo

"Pero el aspecto más profundo y esencial de la parábola es lo que Cristo dice sobre el cultivo de la vid. Dios, creó al hombre, cuida de esta criatura suya. Como viñador, la cultiva. Y lo hace en el modo que le es propio. Injerta la humanidad en la <> de la divinidad de su Hijo unigénito. El Hijo eterno y consustancial al Padre se hace hombre precisamente para esto. ¿Por qué este <>? ¿Es posible injertar un sarmiento humano en esa Vid que es Dios hecho hombre? La respuesta de la Revelación es clara: el hombre desde el inicio fue llamado a la existencia como imagen y semejanza de Dios (cf. Gen 1, 27) y, por tanto, su humanidad encierra siempre en sí algo divino. La humanidad del hombre puede ser <> también de esta manera sobrenatural. Aún más, en la actual economía de la salvación, sólo mediante su inserción en la divinidad de Cristo el hombre puede realizarse en plenitud. Si rechaza esta inserción, se condena en cierto sentido a una humanidad incompleta.” (Juan Pablo II, Memoria e identidad, p. 124. 2005).

"El amor es una exigencia que no me deja intacto. En él no puedo limitarme a seguir siendo yo a secas, sino que he de perderme una y otra vez al ser desbastado, al ser herido. Y precisamente esta herida para sacar a relucir mis mejores posibilidades forma parte, en mi opinión, de la grandeza, del poder curativo del amor. En este sentido, no se debe imaginar un amor puramente romántico, que cae del cielo sobre ambos cuando se han encontrado y que a partir de entonces todo irá sobre ruedas. El amor hay que entenderlo como pasión. Sólo cuando se está dispuesto a soportarlo como pasión, aceptándose siempre de nuevo el uno en el otro, madurará una pareja para toda la vida. Si, por el contrario cuando las cosas se ponen críticas se dice que hay que evitarlo y se separan, uno prácticamente se priva de la verdadera oportunidad que ofrece la convivencia entre hombre y mujer y, por tanto, de la realidad del amor." (Joseph Ratzinger, Dios y el mundo, p. 79. 2002).

7. Síntesis conclusiva


  • Los valores son dones de Dios a la naturaleza humana.

  • Las virtudes son hábitos buenos promovidos por la voluntad a base de repetición de actos para orientarnos al bien.

  • La justa jerarquía de valores y su sentido cristiano son la clave del quehacer humano, para obtener la vida eterna.



















8. Compromiso

• Desarrollar los valores puestos por Dios en nuestra naturaleza y ayudar a los demás en esta tarea.


• Hacer de nuestra familia el mejor lugar para desarrollar los valores.

9. Oración final

"Deme Dios hablar según deseo y pensar dignamente de los dones recibidos, porque Él es el guía de la sabiduría y el que corrige a los sabios. Porque en sus manos estamos nosotros y nuestras palabras y toda la prudencia y la pericia de nuestras obras. Porque Él nos da la ciencia verdadera de las cosas, y el conocer la constitución del universo y la fuerza de los elementos." (Sabiduría 7, 15-17).



10. Glosario

  • Desbastado: Debilitado.

  • Innato: Connatural y nacido con el mismo sujeto.

  • Madurez: Esfuerzo por armonizar las facultades humanas para servir a los demás.

  • Madurez sobrenatural: Armonizar las facultades humanas conforme a la Voluntad de Dios.

  • Persona humana: Ser corpóreo espiritual hecho a imagen y semejanza de Dios.

  • Valores: Son las perfecciones que Dios puso en las personas y en las cosas. Cualidades y características dignas de ser apreciadas, que se identifican con lo bueno o positivo y que hacen buena a una persona. El valor se orienta al buen ser y al buen hacer de la persona.

  • Valores humanos: Son los dones que Dios da y que el hombre debe desarrollar para su bien integral.

  • Valores cristianos: Son los valores humanos a la luz del Evangelio.

  • Virtudes: Hábitos y disposiciones del alma para las acciones buenas conforme a la ley moral y que se ordenan a la felicidad eterna de la persona.

TEMA II

LA FAMILIA, VALOR Y ESCUELA DE VALORES
POR LA PALABRA Y EL TESTIMONIO DE LOS PADRES

La familia es en sí misma un gran valor y al mismo tiempo es la fuente de otros muchos valores. La familia permite que, en la conciencia y en la vida de sus miembros, nazcan la mayoría de los valores por la convivencia diaria y concreta entre sus miembros. De aquí la importancia tan grande del mutuo testimonio en especial por parte de los padres.



Objetivos:

  • Redescubrir la familia como fuente de felicidad.

  • La felicidad esta en cumplir con los fines que Dios le asignó a la familia.

  • En la familia se aprende a apreciar y a vivir los valores.

1. Oración

Padre de bondad, queremos que seas el fiel testigo del amor que reina en nuestras familias, pero para ello necesitamos de tu fortaleza, de tu sabiduría y de una fe recia. Te lo pedimos por la intercesión de Jesucristo nuestro hermano y Señor. Amén.



2. Lectura bíblica

“Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.” (Lucas 2,4-7).



3. Desarrollo del tema

¿Te has puesto a pensar en lo que los anuncios de la calle, de la televisión y de la radio nos transmiten en realidad? Al parecer nos han bombardeado de publicidad que vende una vida “light”, una vida egoísta, en la que sólo se debe buscar el placer, el poder, el parecer y el poseer. Cuando en la vida sólo deseamos nuestra propia satisfacción y bienestar, dejan de tener sentido la fidelidad, la generosidad, la paciencia, la tolerancia, el sacrificio,… el amor.

En nuestra sociedad, se ha substituido el amor por el egoísmo, porque nos insisten en que sólo pensemos en nosotros mismos, en vivir la vida al máximo y en disfrutarla, sin importar las consecuencias. Estos valores se han hecho una realidad en muchos adultos, pero también en los jóvenes, a quienes se les impulsa a darse gusto en todo. “Haz lo que te guste y si hay algo que pagar después, alguien más lo arreglará por ti, comprando esto o lo otro”.

Pero, ¿cómo podemos contrarrestar tantos mensajes egoístas del mundo? Tenemos una gran arma: la familia. La familia es el lugar en donde niños, jóvenes y adultos aprenden a amar. El amor incluye el sacrificio, el ceder, la ayuda mutua, el buscar el bien de los demás y no sólo el propio.

La familia es la mejor escuela, en donde todos aprenden en carne propia. Por eso, los padres y los hijos deben aprovechar el tiempo que puedan, para platicar de los valores que el mundo les quiere quitar. De lo contrario, las preguntas esenciales de la vida, quedarán como un sinsentido que arrasará a todos.

Cuando uno no ha sufrido, es difícil saber que se necesita a Dios, pues al parecer uno se las sabe de todas, todas. Cuando uno se sabe limitado, impotente, puede sentirse pequeño delante de Dios y reconocer que sin Él no se puede nada. Jesús es el único que nos libera de este vacío. Es entonces, cuando se experimenta en carne propia la misericordia de Dios, pues se sabe que no por los propios méritos, se es tremendamente amado por Él. Y este amor es el que transforma, pues saca del egoísmo para llevar a la compasión, a la comprensión y a la ayuda a los otros. ¡Qué felices son las familias que se saben amadas por Dios!

Hay que saber educar en los valores. Lo importante para las personas es saber por qué se hacen las cosas, qué sentido tiene hacerlas y cómo realizarlas en la vida cotidiana, fundamentalmente en el seno familiar. La familia, es escuela de valores donde se educan, por contagio, todos los que la integran. Es en la familia en donde se crean vínculos afectivos, en donde se quiere a cada uno por lo que es, con cualidades y defectos.

Todos los padres quieren que sus hijos sean felices y lo serán en la medida en que vean que sus padres lo son. La mejor referencia es la vida de los padres.



  • El primer gran valor que los hijos deberán aprender es el de amar, porque cuando hemos aprendido a amar, lo hemos aprendido todo. Amar conlleva muchos valores: olvido de sí, generosidad, fortaleza, flexibilidad, comprensión, etc. La Madre Teresa de Calcuta nos recuerda que “amar es no detenerse”.

  • Hay que saber responsabilizar a los hijos de sus actos, pero a la vez hay que saberles exigir con constancia sobre aquellas tareas que ellos deberán realizar. Educarlos con disciplina y orden, ya que esto los ayudará a madurar y crecer en todas las formas.

  • Fomentar entre todos los miembros de la familia el diálogo, la comunicación, la aceptación, la escucha y el respeto, ya que esto conllevará a la armonía y a saber apreciar a los otros.

  • Y por último, no podemos dejar de mencionar que debemos educar en la religión, como el valor supremo del ser, ya que debemos reconocer por encima de todos los valores a Dios.

4. Caso o hecho de vida

Un matrimonio vivía muy feliz. Habían procreado 4 hijos, el mayor de 12 años, otro niño de 10 años, luego una niña de 6 años y otra niña de 2 años. Sucedió que el esposo enfermó de cáncer, pero sabía llevar con paciencia su enfermedad. Un día, la señora tomó la decisión de llevarse a la hija de 2 años, la más pequeña, e irse a la casa de sus padres. El papá le pedía a alguno de sus hijos que le pasara algunas verduras para poder comer, y él les iba diciendo a los niños cómo prepararlas para que hicieran un caldo de pollo; él limpiaba los ingredientes y el hijo mayor los cocinaba. A la niña de 6 años, la ponía a tender las camas y al de 10 años le pedía que barriera o hiciera otras cosas. El papá debido a su enfermedad, requirió un tanque de oxígeno, que los vecinos le prestaron. Sin embargo, como era eléctrico, cuando se iba la luz, tenía muchos problemas para respirar. Un día el esposo murió y cuando esto sucedió, regresó la señora y convenció a los niños para que se fueran con ella.



5. Reflexión y diálogo

  • Es verdad, que el día que recibimos el Sacramento del Matrimonio, hicimos juntos ante el Señor, una promesa, en la cual nos comprometimos a ser fieles en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad todos los días de la vida. ¿Y lo hemos sabido cumplir?

  • ¿Dios nos ha dado a los hijos para que ellos cumplan con nuestra tarea? O bien,

  • ¿nos los ha dado para que nosotros como sus padres los sepamos educar y guiar en el camino de la verdad, del amor, dándoles buen ejemplo?

  • ¿He sabido inculcar en mis hijos una escala de valores, recta, firme, y verdadera?

  • ¿Doy testimonio de vida cristiana en mi familia, comenzando con mi cónyuge y luego transmitiéndoles a mis hijos los valores reales de la vida de fe y de oración?
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