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Notas contextuales para entender el bicentenario de mayo en el san juan de 1810


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NOTAS CONTEXTUALES PARA ENTENDER EL BICENTENARIO DE MAYO EN EL SAN JUAN DE 1810

Prof. Mag. Isabel Gironés de Sanchez


Cuando hablamos de Bicentenarios de América, hablamos, por lo menos de dos cosas. Hablamos de un proceso que comienza en 1810 que:

  • Desde una visión Europea es la lucha por conservar y proteger sus colonias americanas

  • Desde una visión Latinoamericana es, nada más ni nada menos, que la iniciación del proceso de la construcción de las patrias Americanas

Como todo proceso histórico tiene un periodo indefinido de gestación, para culminar en un ciclo temporal próximo, con diferentes fechas referenciales: en este caso hablamos de la iniciación de los procesos de independencia y organización del estado , nada más ni nada menos que de casi todos los países actuales Centro y Sudamericanos que entre 1804- 1824, definen el camino de la construcción delas ciudadanías Latinoamericanas. No es un hecho menor, la conmemoración de estos 200 primeros años de “PATRIAS AMERICANAS” , que como sea, cada “antorcha” que se encendió en 1810 en este espacio territorial, hoy es un estado independiente y soberano, mas allá del éxito o el fracaso de las políticas de sus actores.

Cuando Hablamos de “América” hace doscientos años tenemos que borrar de nuestra imagen, países poderosos y débiles, conceptos de “primer mundo” y “tercer mundo”, antinomias Norte- Sur, etc. Para 1810, toda América (Norte-Centro y Sur) eran colonias dependientes de países conquistadores europeos (España, Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda), por lo tanto lo que ocurría en las metrópolis y las relaciones de paz y guerra entre ellas, repercutía inmediatamente en sus posesiones americanas. Si tenemos en cuenta este concepto marco podemos entender mejor que pasó en América, es decir podemos comprender al menos, de que hablamos a partir de 1810

A principios del siglo XIX, Europa no es la misma que conquistó y colonizó América en el Siglo XVI. Tres siglos han cambiado su mapa político medieval. Por un lado: nuevas ideas filosóficas, nuevas ideas políticas, sociales, económicas han pasado por el viejo continente dando luz a nuevas visiones del pueblo y el Estado, nuevas ideas sobre el poder y el bien común, sobre la representatividad y la división de poderes. Por otro, la presencia de la primera revolución Industrial comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, en el que Inglaterra en primer lugar, y el resto de Europa continental después, sufren el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la Historia de la humanidad, desde el Neolítico. La economía basada en el trabajo manual fue reemplazada por otra dominada la industria y la manufactura. La Revolución que había comenzado por la mecanización de las textilerias de Manchester, siguió con el desarrollo y la aplicación de metales, siguió con la revolución energética de la máquina a vapor, aplicable a todos los campos fabriles, pero también a la agricultura, al transporte y otros campos de la actividad humana. Esto permitió más bienes, pero también trajo consecuencias no deseadas.

América no quedo al margen de sus metrópolis, también a ella la alcanzó la utopía de la industrialización, como eje modificador de la estructura económica y social, y fundamentalmente las nuevas ideas, que encendieron la llama de la libertad en las doce colonias Británicas. Donde desde un planteo de orden común, como un reclamo impositivo, enfrentó el sentido común con el absolutismo monárquico y terminó en la guerra y la declaración de la Independencia en 1776. Organizando el primer estado democrático de América. Ellos conocieron las ideas del liberalismo democrático inglés, especialmente de John Locke y David Hume, y los hombres de la ilustración francesa. Pero el pensamiento político de los revolucionarios norteamericanos se caracterizó especialmente por su practicismo.“En el aspecto teórico usaron lo ya elaborado en Inglaterra y Francia, pero al redactar su Constitución y estructurar los poderes del nuevo Estado, crearon un nuevo tipo de gobierno,  que ejercería poderosísima influencia en todas las naciones del viejo continente.  En efecto, la Constitución norteamericana, es la primera constitución democrática escrita. Las principales figuras de esta ideología son Thomas Paine y Thomas Jefferson, Jhon Adams , Benjamín FranKlin, entre otros

Años despues el pueblo de Francia reclamaba su derecho republicano, produciendo la llamada Revolución de 1789, con su lema “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, que se convertirán en principios permanentes de validez occidental. Esa misma revolución francesa, por definición representativa y republicana, será la madre política de Napoleón Bonaparte, gestor de un sistema imperial de dominación, que supo generar un nuevo orden europeo, desplazando las casas monárquicas tradicionales y reemplazándolas por una autogenerada “nobleza plebeya”, basada en el mérito familiar, civil y militar.

Napoleón tendrá un enemigo poderoso: Inglaterra, que desde el largo reinado de Isabel I ( 1558-1603), ha cuidado celosamente el equilibrio europeo en el continente y sus poseciones.Entrando el siglo XIX, Napoleón estaba poniendo en jaque el poder ingles en el continente .

Para defenderse Inglaterra, a) dejara de lado su lucha para recuperar sus colonias inglesas en América, firmando un armisticio.B) pondra en juego su poderio naval para rechazar un intento de invasion naval franco-española venciendo en Tafalgar (Nelson 1805), despues de este combate Inglaterra se convierte en dueña absoluta de los mares. B)Su proximo paso será ganar nuevos mercados y debilitar a Napoleón y sus aliadas especialmente España .En este marco, la marina inglesa se apodera de la colonia holandesa de El Cabo, facilita la expedición de Miranda a Venezuela (1806) y más aun se arriesga a concretar extraoficialmente un plan del Almirantazgo para invadir el Rio de la Plata ,por dos veces 1806-1807, siendo repelido por fuerzas bisoñas y el pueblo de la ciudad de Buenos Aires, bajo el comando del frances Liniers y el Alcalde Martin de Azaga


AMERICA Y EL PROCESO EUROPEO. NAPOLEON Y LA CASA REAL ESPAÑOLA
Entre 1804-1810 Napoleón Bonaparte, (ya por conquista o por alianza había sometido la mayor parte de la Europa continental), decidió atacar el sistema económico de Inglaterra declarado en 1806 el famoso “boqueo continental", contra el comercio de su más importante enemiga, pero necesitaba completarlo con las costas norte y este de Portugal y España.

En España reinaba Carlos IV, bajo la influencia del favorito Manuel Godoy, y las intrigas de la reina María Luisa, pero aún en el seno de la real familia habían divisiones. El príncipe heredero Fernando, que se oponía a la influencia de Godoy, se convirtió en su más grande opositor y acaparó el apoyo popular.

En 1807 se firmó el Tratado de Fontainebleau entre Napoleón y Godoy; en el mismo se autorizaba el paso de las tropas francesas por territorio español a fin de ocupar el reino de Portugal, que no se había adherido al bloqueo continental contra Inglaterra.

A fines de 1807 las fuerzas francesas ocuparon Portugal y siguiendo con los planes secretos de Napoleón, parte de los ejércitos se instalaron en posiciones estratégicas de España. La familia real lusitana, con la colaboración de Inglaterra, fue trasladada al Brasil para su seguridad.

Los españoles pronto se dieron cuenta que los franceses no venían para ayudar a Fernando y terminar con la influencia de Godoy, sino que estaban para invadidos y acusaban “al favorito” de esa situación. El 17 de Marzo de 1808 se llevó a cabo el Motín de Aranjuez, en el que el pueblo de Madrid, creyendo que la familia real española huiría a América como la portuguesa, decidió impedir la fuga, en el tumulto fue asaltado el palacio del odiado favorito, lo que contribuyó a su caída.

Carlos IV, que había desatendido los asuntos de gobierno al confiarlos a Godoy, se vio sin apoyo, además había comprobado que en el corazón de sus súbditos dominaba su hijo Fernando. Finalmente abdicó el 19 de Marzo en favor de Fernando VII "El Deseado"

Napoleón, una reunión a todos los miembros de la familia real, inclusive al favorito Gody, para según él, pronunciarse como árbitro de la situación. En Abril, Fernando VII, sin dudar de las buenas intenciones de Napoleón partió a Bayona, dejando en Madrid una Junta de Gobierno. Estando en Bayona, Napoleón le comunicó que su padre Carlos IV había retirado su abdicación el 21 de Marzo, porqué ésta era producto de la violencia y por consiguiente nula. En la entrevista que sostuvieron Carlos IV y su hijo, el rey pidió al mismo que devolviera la corona. Todos estos sucesos se conocen con el nombre de "La Farsa de Bayona", eran conocidos en Europa y América.

El 2 de Mayo se produjo el levantamiento de Madrid, mientras tanto la Junta de Gobierno se abstuvo de reconocer a Carlos IV como rey a la espera de lo que ocurriera en Bayona. Esta revuelta se produjo porque se había expandido el rumor de que los últimos integrantes de la familia real eran llevados a Bayona, la muchedumbre, para impedirlo se puso al frente de los carruajes. El General francés Joaquín Murat ordenó abrir fuego, y aunque el tumulto fue aplacado, este hecho marcó el comienzo de la resistencia hostil contra Napoleón.

Al llegar a Bayona esta noticia, Napoleón, enfrentó nuevamente a padre e hijo, finalmente Fernando renunció a la corona de España en favor de su padre, pero anteriormente Carlos IV había renunciado en favor de Napoleón, por tanto Napoleón cedió la corona Española a su hermano José Bonaparte.

Cada región formó su Junta de Gobierno para la resistencia al invasor francés, y lo hizo bajo un mismo principio, el de reasumir la soberanía popular, al quedar su monarca imposibilitado de ejercerla. Al terminar el mes de Mayo, toda la España no ocupada por Napoleón estaba gobernada por Juntas. En ninguna parte la administración fue tomada por los consejeros, las audiencias, los capitanes generales o los Ayuntamientos. Este auge juntista fue imitado por Hispanoamérica, con la diferencia de que los cabildos (equivalente a los Ayuntamientos españoles) , que representaban a la opinión pública criolla , fueron los núcleos revolucionarios que organizaron las Juntas de Gobiernos sobre las mismas bases que las peninsulares.

Para fines de 1808, las tropas francesas avanzaban cada vez más sobre la España libre, hacia el Sur; Madrid cayó en diciembre, se inició el sitio de las ciudades de Zaragoza y Gerona, por lo que la Suprema Junta Central, instalada en Aranjuez se tuvo que trasladar a Sevilla.

En enero de 1810 Sevilla cayó en manos francesas, por lo que la Suprema Junta Central se disolvió inmediatamente, trasladándose sus miembros a Cádiz para ponerse a salvo de Napoleón; además se propuso reemplazar la Junta por un Consejo de Regencia, que en un futuro tendría la misión de formar a las Cortes Generales del Reino. De Cádiz, ante el peligro, se trasladó a la isla de León, donde el 31 de enero de 1810 se formó el Consejo de Regencia del Reino. El 14 de Febrero de 1810 el Consejo de Regencia llamó a elección a los diputados de América para tomar parte de las Cortes Generales del Reino. El decreto fue acompañado de una proclama dirigida a los españoles - americanos que según algunos autores fue una invitación a la independencia, puesto que la misma hacía referencia a que había sido elevados a la dignidad de hombres libres que ya no serían mirados con desprecio ni se encorvarían ante el yugo español, ni se los mantendría en la ignorancia.

LA REACCIÓN AMERICANA ANTE LA CRISIS DE LA MONARQUIA. EL JUNTISMO

En el momento de estallar la guerra de la a Independencia española los reinos americanos estaban gobernados por los virreyes



  • José Iturrigaray en Méjico,

  • Antonio Amar y Borbón en Nueva Granada,

  • José, Fernando de Abascal y Souza en el Perú

  • Baltasar Hidalgo de Cisneros en el Río de la Plata

En ellos -salvo en el caso Abascal­- va a ser perceptible una crisis de la auto­ridad que facilitará el éxito insurgente. La metrópoli, en cuanto a crisis, tam­poco iba a la

El desmoronamiento de la Monarquía en América comenzó en 1810 como reflejo de la grave crisis política en España durante la invasión francesa.

Su manifestación fue el enfrentamiento entre dos sectores de la élite social americana que entendieron de manera diferente las soluciones políticas ante el vacío de poder producido por el secuestro de Fernando VII y el posible éxito de las tropas napoleónicas en la ocupación total de la Península.

Unos, los criollos más liberales, verán la oportunidad de aunar poder político y económico a través de la creación de juntas que recojan el poder legítimo del pueblo. Otros, los fidelistas, prefieren asegurar su posición y en aras de la estabilidad respetar la autoridad de la Península manteniendo a la antigua burocracia.

La fuerte regionalización de Hispanoamérica marcará la evolución de cada virreinato, desde el autonomista y cohesionado por una oligarquía criolla exportadora ( Ej. Caracas o Buenos Aires) ; a la fidelista (Lima) , preocupado por una rebelión de castas si se producía inestabilidad política. Así aparecen las distintas juntas en Hispanoamérica, la característica común de las juntas fue que todas estuvieron apoyadas en el cabildo de las principales ciudades. Todas usaron el argummento de la reversión de soberanía. Las surgidas en 1810 proclamaron, por lo menos formalmente, “la mascara de Fernando VII. En todas predominan los “criollos” o americanos. Todas buscan un acercamiento con Inglaterra. Con exepción de la Junta de Buenos Aires, todas fracasan (por represión virreinal o por disidencias internas).

En 1814, la vuelta de Fernando VII, su renuncia a las salidas pactadas de índole autonomista y su toma de partido por el bando absolutista- fidelista, radicaliza las posturas y convierte una contienda interna y civil en América en una guerra metrópoli-colonia. La fuerte real represión convierte a los criollos autonomistas en patriotas e independentistas .

En 1820, el pronunciamiento de Riego y el comienzo del gobierno liberal en España, supone la definitiva disolución del dividido bando realista ante una política social y económica que atenta directamente en contra de sus intereses. Se busca una salida independiente, pactada y moderada en Nueva España y Guatemala y los patriotas reciben el impulso necesario para explotar la crisis de los realistas en Venezuela y Perú.

1824-1826. Desaparecida la Monarquía en Latinoamérica, faltaba el único elemento eficaz de unidad interterritorial y el regionalismo no tarda en imponerse como marco de las nuevas nacionalidades. Como lo demostró el fracaso del Congreso de Panamá, Hispanoamérica logró su independencia al precio de su unidad.


Juntas de gobierno autónomas de Hispanoamérica


AÑO

DÍA

NOMBRE

UBICACIÓN

PAÍS ACTUAL

LÍDERES

1808

5 de agosto

Junta de México

Virreinato de Nueva España

México

Francisco Primo de Verdad
Melchor de Talamantes
José de Iturrigaray

1808

21 de septiembre

Junta de Montevideo

Virreinato del Río de la Plata

Uruguay

Francisco Javier de Elío

1809

25 de mayo

Revolución de Chuquisaca

Virreinato del Río de la Plata

Bolivia

Bernardo de Monteagudo
Jaime de Zudáñez

1809

16 de julio

Junta Tuitiva en La Paz

Virreinato del Río de la Plata

Bolivia

Pedro Murillo

1809

10 de agosto

Primera Junta de Quito

Virreinato de Nueva Granada

Ecuador

Juan Pío Montúfar

1810

19 de abril

Junta Suprema de Caracas

Capitanía General de Venezuela

Venezuela

José de las Llamozas
Martín Tovar Ponte

1810

25 de mayo

Primera Junta de Buenos Aires

Virreinato del Río de la Plata

Argentina

Cornelio Saavedra
Mariano Moreno
Manuel Belgrano

1810

20 de julio

Junta de Santa Fe

Nuevo Reino de Granada

Colombia

Francisco José de Caldas
Camilo Torres

1810

16 de septiembre

Grito de Dolores

Virreinato de Nueva España

México

Miguel Hidalgo y Costilla

1810

18 de septiembre

Primera Junta Nacional de Gobierno de Chile

Capitanía General de Chile. Virr. De Perú

Chile

Mateo de Toro y Zambrano-Juan Martínez de Rozas



1811

15 de mayo

Junta del Paraguay

Virreinato del Río de la Plata

Paraguay

Pedro Juan Caballero
Fulgencio Yegros
Gaspar Rodríguez de Francia

1811

5 de noviembre

Primera Junta de San Salvador

Capitanía General de Guatemala

El Salvador

José Matías Delgado
Manuel José Arce
Pedro Pablo Castillo
Juan Manuel Rodríguez


EL JUNTISMO EN EL RIO DE LA PLATA
Como en otras partes de América los inicios de la independencia política Argentina tenemos que buscarlos en la ciudad puerto cabeza del virreinato, Buenos Aires que con solo treinta y cuatro años de tradición como cabeza de virreinato ya había alcanzado prestigio, tanto la ciudad como su cabildo, por haber sido capaz de resistir y rechazar dos invasiones inglesas, con disciplina y honor más que por experiencia y recursos. Se habían organizado milicias, se había fortificado la ciudad con ingenio. Criollos y españoles se habían unido por vez primera para sentirse ciudadanos de Buenos Aires y defenderla ante el agresor extranjero, infringiéndole una humillante derrota.

El constante flujo de viajeros y comercio, habían transformado la aldea en ciudad cosmopolita y bien informada y los porteños se sentían orgullosos de estos logros, sabían lo que estaba ocurriendo en España, la conspiración revolucionaria se sentía en múltiples escenarios (Café de Marcos, Jabonería de Vieytes, la no comprobada Sociedad de los Siete, entre otros círculos sindicados como conspirativos), también en los cuarteles y en el cabildo, que ya había intentado una asonada en 1809 al mando del Alcalde Martin de Alzaga (español), que no apoyaron las milicias criollas, con el celebre dicho de Saavedra “Aún no es tiempo; dejen ustedes que las brevas maduren y entonces las comeremos”.



Las brevas maduraron, y el tiempo llegó cuando, el 14 de Mayo de 1810, el barco de guerra inglés Mistletoe arribó a Buenos Aires, trayendo impresos con informaciones de Cádiz fechadas el 4 de Febrero; ellas confirmaron categóricamente los rumores que ya circulaban en el Río de la Plata. Pero, además, llegó la noticia de que el día anterior, 13 de Mayo, había anclado en Montevideo la fragata británica Juan Paris, con informes más actualizados. De este modo, se supo en Buenos Aires que los franceses estaban ya muy próximos a Cádiz, que la Junta Suprema había sido disuelta y que se ultimaban los preparativos para el inmediato traslado del gobierno a la isla de León. “El martes 15 de Mayo - anota un testigo en su Diario- reventó la explosión esperada por tanto tiempo". Una diputación militar se apersonó ese día a Cisneros y le concedió plazo de dos horas para que confirmara o rectificara lo que todo Buenos Aires sabía. El virrey Cisneros, aunque se tomó más tiempo, no pudo ya ocultar los desastres del reino, y se vio obligado a ordenar la publicación de las noticias sobre la guerra de España


Cronología de la Semana de Mayo de 1810 en Buenos Aires

Viernes 18

El Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, se ve obligado a anunciar al pueblo de Buenos Aires la caída de Andalucía en manos de los franceses y y la sustitución de la Junta Central de España delegando el poder en un Consejo de Regencia y exhorta a mantener la fidelidad a España. Los patriotas se reúnen con Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, y deciden que ha llegado el momento de implementar sus planes para evitar que el Rio de la Plata cayera en poder de extrañas delegaciones de soberanía

Sábado 19

Los criollos deciden solicitar autorización a Cisneros para realizar un Cabildo Abierto que permitiera debatir sobre la situación que atravesaba España. Saavedra, Belgrano y Castelli gestionan el pedido a través de reuniones con Juan José Lezica – alcalde de primer voto – y Julián de Leiva – síndico procurador

Domingo 20

Cisneros se reúne con las Fuerzas Militares para pedirles apoyo. Como éstas se lo niegan, no toma ninguna decisión. Por la noche lo visitan Castelli y Martín Rodríguez, quienes logran que acepte la convocatoria a un Cabildo Abierto

Lunes 21

Se convoca a los principales vecinos – en total se envían 450 invitaciones – a participar del Cabildo Abierto el día martes 22 de mayo.

Martes 22

El Cabildo Abierto comienza a las 9 de la mañana, con la presencia de sólo 251 vecinos. El debate en el cabildo tuvo como tema principal la legitimidad o no del gobierno y de la autoridad del virrey. El principio de la retroversión de la soberanía planteaba que, desaparecido el monarca legítimo, el poder volvía al pueblo; y que éste tenía derecho a formar un nuevo gobierno.

Hubo dos posiciones principales enfrentadas: los que sostenían que la situación debía mantenerse sin cambios, respaldando a Cisneros en su cargo de virrey, y los que sostenían que debía formarse una junta de gobierno en su reemplazo, al igual que en España. No reconocían la autoridad del Consejo de Regencia argumentando que las colonias en América no habían sido consultadas para su formación. El debate abarcó también, de manera tangencial, la rivalidad entre criollos y españoles peninsulares, ya que quienes proponían mantener al virrey consideraban que la voluntad de los españoles debía primar por sobre la de los criollos.



Miércoles 23

Se realiza el escrutinio y el resultado no arroja dudas: 155 votos en contra del Virrey y sólo 69 a su favor (26 personas no votaron). Cisneros es apartado de su cargo. Sin embargo, el Cabildo decide intentar una conciliación entre los revolucionarios y los partidarios de Cisneros.

Jueves 24

A las 9 de la mañana del 24 de mayo. El Cabildo, reunido, escucha la propuesta del síndico procurador sobre la erección de una Junta presidida por Cisneros e integrada por otros cuatro vocales que, en el congreso del 22, habían votado contra el Virrey: el cura rector de la parroquia de Montserrat, Juan Nepomuceno de Sola; el doctor Juan José Castelli; el comandante de Patricios Cornelio Saavedra, y el comerciante José Santos Inchaurregui, español de nacimiento. La nueva Junta jura por la tarde pero el pueblo, indignado y descontento con la vuelta de Cisneros, reacciona con furia. Se sucede una gran agitación popular cuyas cabecillas son Domingo French y Antonio Beruti.



Viernes 25

Los criollos, reunidos en la Plaza de Mayo, claman exaltados por noticias al grito de "el pueblo quiere saber de que se trata". Esta presión popular y la falta de apoyo de las Fuerzas Militares fue crucial para que la Junta presidida por Cisneros presentara su renuncia. Los cabildantes aceptan la dimisión y, acto seguido, deciden reconocer la autoridad de la Junta Revolucionaria presentada y respaldada por el pueblo. Se forma así la Primera Junta de Gobierno, integrada por el Comandante de Armas Cornelio Saavedra (presidente), los Doctores Juan José Paso y Mariano Moreno (secretarios) y Manuel Alberti, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga, Domingo Matheu y Juan Larrea( vocales).



SAN JUAN DE CUYO EN LA TRANSICIÓN DE LOS SISTEMAS
Para 1810 Cuyo era el resultado de casi doscientos cincuenta años de colonización, y aunque había perdido objetivo fundacional estratégico, con el tiempo había adquirido nuevas funciones, tales como: ser el corredor bioceánico entre Buenos Aires y Valparaíso, convirtiéndose además en nudo de comunicaciones entre distintas regiones rioplatenses (Centro y Litoral) con Santiago, Coquimbo y Copiapó.

Sin embargo, la región cuyana histórica, y por ende San Juan, no se sentía satisfecha con el rango en que había sido incorporada en el Virreinato del Río de la Plata. El viejo Corregimiento de Cuyo, al desprenderse de Chile, había pretendido una autonomía mayor, tal como convertirse en una gobernación intendencia, con cabeza político administrativa propia. Este anhelo había estado a punto de lograrse en el proyecto de la Real Ordenanza de Intendentes de 1782. En ella se organizaba la división del Virreinato del Río de la Plata en ocho intendencias: Buenos Aires, Asunción del Paraguay, San Miguel de Tucumán, Santa Cruz de la Sierra, La Paz, Charcas, Potosí, "y otra en la ciudad de Mendoza que ha de comprender el territorio de su corregimiento en que se incluye la provincia de Cuyo".(Comadran, 23)

No había transcurrido un año, cuando Carlos III, emitió una ordenanza rectificadora, fechada en San Ildefonso el 5 de agosto de 1783, que disponía por la cuarta cláusula, la rectificación de la creación de la Intendencia de Cuyo, por las muy "justas y recomendables razones" informadas por el Virrey de Buenos Aires; por tanto ordenaba y rectificaba la creación, erigiendo la Intendencia de Córdoba del Tucumán, con inclusión de Córdoba como asiento de autoridades y jurisdicción sobre La Rioja, San Juan, San Luis y Mendoza. Hecho que frustró las esperanzas cuyanas de ascender de “Corregimiento” chileno a “ Intendencia rioplatense”, comenzando desde ese momento su lucha por alcanzar este rango.

Tampoco conformo a los sanjuaninos la apertura del puerto de Buenos Aires y el auto de libre internación, que atentaba contra la vitivinicultura cuyana, por que esta no podía competir con los vinos europeos, ni por su calidad ni por su precio; por cuanto debía enfrentar fletes, imposiciones y gabelas de parte del mercado porteño y litoral que desvalorizaban los “productos de la tierra”. Cuando por razones bélicas había escasez de vinos y aguardientes extranjeros, los productos de la vitivinicultura cuyana alcanzaban un margen de ganancia sustentable, y en consecuencia, exigían de las autoridades virreinales políticas activas de protección a su industria.

No obstante hacia fines del siglo XVIII, se advierte un leve repunte en la vitivinicultura cuyana, atribuido a la internación de portugueses en Cuyo que realizó el virrey Ceballos luego de rendir la Isla de Santa Catalina en 1777, y que aportaron su experiencia como viticultores y vinicultores, logrando superar las limitaciones tecnológicas de la producción cuyana. A decir de Hudson, muchos se quedaron en la región “ligándose con familias del país, y dedicándose con ahínco a la agricultura y a alguna de las artes manuales que eran desconocidos o sin ejercicio”(Hudson I, 29)

Sin embargo la proto-industria vitivinícola sanjuanina, estaba lo suficientemente arraigada para convertirse en un recurso importante en la subsistencia de sus habitantes. Para 1810, la vitivinicultura había demostrado ser la una actividad resiliente a las crisis, los sanjuaninos habían logrado dominar el arte de la destilación y se habían volcado mayoritariamente hacia esta producción aprovechando las ventajas relativas del alto grado alcohólico de sus uvas y la estabilidad del producto para la conservación y el transporte, aunque desde hacia algunos años debía competir con los aguardientes de caña provenientes de Brasil, Cuba y Paraguay

A Pesar de estos inconvenientes, para 1810, San Juan había logrado consolidar una actividad basada en la vitivinicultura, que a pesar de los excesivos impuestos, y gabelas, se había afianzado a lo largo de más de doscientos años, logrando configurar un núcleo agro-industrial relativamente importante., así como actividades subsidiarias vinculadas al cultivo, la elaboración, la conservación, el transporte y la comercialización, de vino, vinagre, aguardiente y pasas, convirtieron a La Capitanía de San Juan Cuyo en una región capaz de alcanzar un desarrollo sostenido, siempre y cuando se dieran las políticas adecuadas y esto es lo que esperaba del proceso político iniciado en Buenos Aires en mayo de 1810


BASES DEMOGRAFICAS DE SAN JUAN EN 1810

El movimiento de mayo de 1810 sorprendió a Cuyo en un momento poco auspicioso. A treinta y cuatro años de haberse separado de la Capitanía General de Chile para ser agregada al Virreinato del Rio de La Plata, no había recibido respuesta adecuada a sus aspiraciones de autarquía administrativa, y menos aún, a sus reclamos de protección de su principal actividad industrial. De manera que los sectores políticos y de la producción, tenían pocos motivos para sentirse satisfechos de la jurisdicción rioplatense.

Finalizando el primer decenio del siglo XIX, podríamos decir que Cuyo era un conglomerado poblacional, con alguna preponderancia rural, pero con núcleos urbanos sólidos que detentaban el poder político y económico con su alto índice de población blanca, especialmente "americanos", que casi habían duplicado su número desde 1778.







BASAMENTO ECONÓMICO DE SAN JUAN DE CUYO
Es conocido que en el caso de San Juan de la Frontera de Cuyo, el núcleo fundacional de pobladores sobrevivió penosamente en un medio hostil, sin recursos minerales ni culturales que estimulases el asentamiento humano. Todo había que hacerlo con el esfuerzo personal y los pocos aborígenes que quedaban, luego de trasladar la mayoría de las encomiendas a Chile para el trabajo de las minas, no eran suficientes brazos para grandes emprendimientos. Las primeras tierras de labranza del periodo hispano, aprovecharon las entradas del rio, ubicándose en el centro administrativo y sus alrededores.

Al igual que en el resto de América, los cultivos europeos se reprodujeron en el nuevo asentamiento encontrando excelente adaptación, en especial los de de viñedos y olivos, estuvieron presentes desde los primeros años de la fundación y junto con frutales, cereales y forrajeras, poblaron los alrededores de la ciudad, al mismo tiempo desarrollaban una ganadería incipiente para cubrir las necesidades de alimento, tracción y transporte.

La necesidad de tener vinos puros de uva para las ceremonias religiosas impulsó en todas las colonizaciones evangelizadoras de América a la iniciación de la vitivinicultura. Esta condición de “vino de uva pura”, favoreció la iniciación conventual y de allí su propagación. La exigencia del vino de uvas no significaba que fuera vino bueno, muchos eclesiásticos no poseían los conocimientos, pero cumplían la condición. De esas quintas conventuales se multiplicarían los sarmientos para satisfacción de los agobiados pobladores, culturalmente provenientes de regiones acostumbradas al consumo de uvas pasas y vinos. Algunos tenían conocimiento del cultivo, otros de la vinificación y así se cubrieron las necesidades locales de los primeros tiempos. La vid se adapto a la nueva tierra y pronto aparecieron más interesados, hasta lograr excedentes, que aunque con defectos, servía como elemento de intercambio en una economía natural. Esta proto vitivinicultura, en el caso de San Juan de la Frontera fue expandiéndose rápidamente convirtiéndose en un elemento de arraigo de los habitantes hasta convertirse en producción esencial de la economía sanjuanina

Si bien el núcleo fundacional sobrevivió con mucha dificultad y algunos colonizadores regresaron a Chile, el siglo XVII afirmó la ciudad y la reforzó con nuevos pobladores provenientes del Tucumán y el litoral atlántico y Chile, producto de un incipiente comercio de excedentes que empezaban a practicar los sanjuaninos con el vino, el aguardiente y frutos secos hacia el norte y Buenos Aires, y aguardiente, harinas y ganado hacia Chile.

Los cultivos de viñas y su transformación en vinos posteriormente “prohibidos” por Felipe II para proteger la industria española, no desanimaron a los cuyanos que lograron “eludir”, mediante estratagemas jurídicas y apelaciones, las ordenes y las sentencias de erradicar los nuevos viñedos, la burocracia colonial, permitía dar largas al asunto marcando el apotegma “la ley se acata pero no se cumple”

Para fines del XVIII as transformación de los centros poblacionales del interior rioplatense y la apertura de líneas comerciales Buenos Aires- Potosí y Buenos Aires Santiago de Chile, consolidaron las poblaciones cuyanas, integrando a San Juan como parte marginal de la ruta entre Chile y Mendoza hacia el Norte y rutas alternativas entre Buenos Aires y el Litoral, con Coquimbo y Copiapó en Chile. Esto permitió la consolidación de una economía de transito basada en la producción de vino y aguardientes, trigo y forrajes para el engorde de ganado vacuno y mular con destino a zonas mineras chilenas, que se practicaba desde la época fundacional, aun a costa de burlar la prohibición del comercio interregional.

A lo largo del tiempo San Juan (igual que Mendoza) había logrado consolidar una incipiente industria vitivinícola con sus actividades subsidiarias de cultivo, elaboración, almacenamiento y envases, transporte y comercialización de vinos, aguardientes, vinagre y pasas, que habían crecido al amparo del aislamiento geográfico de la región respecto a las autoridades chilenas, encontrando pronto mercados de este producto escaso, especialmente en el Plata.

LOS HOMBRES DEL ESCENARIO SANJUANINO DE 1810
Para 1810, la mayor parte del patriciado actuante tenía relación con el comercio, la ganadería de engorde o la vitivinicultura en cualquiera de los eslabones de la cadena productiva. Baste con examinar la lista de autoridades de la Comandancia de Cuyo para junio de 1810, para darse cuenta de que casi un 97 % de los funcionarios militares, civiles y eclesiásticos, eran de origen sanjuanino, con vinculaciones personales estrechas en el patriciado urbano.

Si bien la historiografía no da noticias de contactos entre cuyanos y los hombres de la primera hora de Mayo, tampoco podemos certificar que no hubieran “contactos” o informaciones de opinión o por lo menos informantes oficiosos de lo que ocurría en Bs As y el ambiente y tendencias de las burguesías urbanas. San Juan mantenía fluidos contactos con Chile, con Buenos Aires y litoral y con el centro y norte del virreinato del Rio de La Plata, y luego d dos años (1808-1810), los sanjuaninos de opinión debían estar en conocimiento de la guerra española en la península y del fracaso de los primeros intentos americanos. Algún investigador habla del vecino José María Martínez, como posible “apalabrado” en Bs As. Para crear el clima favorable en San Juan (Juan Rómulo Fernández), Además en la nota de elevación de la Junta de Buenos Aires del 25 de mayo, figura por lo menos un sanjuanino dentro de las 401 firmas del petitorio: Pedro José de Zavalla, sindicado como empleado de comercio



Es curioso recorrer la lista de loas autoridades civiles y eclesiásticas de San Juan de Cuyo en mayo de 1810, todos eran criollos, hasta la Comandancia de Armas (que junto con la Subdelegación dela Real Hacienda) eran los principales cargos políticos de la jurisdicción, era descendiente del fundador de la ciudad de San Juan. Si pasamos a las autoridades del Cabildo local, nada mejor para el concepto de la época “Lo más sano del vecindario” Estaban representados en este cabildo los clanes gentilicios de la sociedad urbana local: Maradonas, Cano, Del Carril, De la Roza, Videla, Flores.


AUTORIDADES CIVILES

Comandante de Armas: José Javier Jofré, patricio fundador, criollo, sanjuanino.

Segundo Comandante de Armas: Mateo Cano y Ramírez, criollo natural, de San Juan.

Subdelegado de la Real Hacienda: Rafael Furque, criollo sanjuanino.

Teniente Ministro de la Real Hacienda y Administrador de Tabacos: Juan Manuel de Castro y Careño, criollo, natural de Córdoba.

CABILDO DE SAN JUAN

Alcalde de Primer Voto: Pácido Fernández Maradona. Criollo , sanjuanino

Alcalde de Segundo Voto Justo Vázquez del Carril y Sánchez de Loira Criollo , sanjuanino

Alférez Real Perpetuo: José Ignacio Fernández Mardona. Criollo , sanjuanino

Regidor fiel Ejecutor: Francisco Borja de la Roza. Criollo , sanjuanino

Regidor Defensor General, Clemente Videla; Criollo , sanjuanino

Regidor Defensor de Pobres: Norberto Antonio Cano; Criollo , sanjuanino

Alguacil Mayor: Francisco Flores Hurtado. Criollo , sanjuanino

Regidor Síndico Procurador, José Tadeo Cano de Carbajal. Criollo , sanjuanino

FUNCIONARIOS

Secretario y escribano de Cabildo y Real Hacienda: Juan Ventura Morón. Criollo natural de Mendoza.

Administrador de Postas: Domingo Guerrero, criollo sanjuanino.

AUTORIDADES ECLESIÁSTICAS

Vicario Foráneo de San Juan de Cuyo y Cura de la Parroquia Matríz. Présbitero Dr. José Martínez de Rosas, criollo, mendocino.

Párroco de Jachal Presbítero José Gregorio Garfias criollo, natural de San Juan;

Cura de Valle Fértil, Presbítero José María Sosa, criollo natural de Montevideo,

Doctrinero de Las Lagunas, Pedro Nolasco Mallea, dominico criollo de San Juan.

Prior del Convento de Santo Domingo: Fray Pedro Fernández, criollo de San Juan,

Prior del Convento de San Agustín, Fray Pedro Sánchez, criollo de San Juan,

Prior del Convento de La Merced, Fray José León de Alvarado, criollo de San Juan,

Prior hospitalario de la Casa de San Juan de Dios: Fray Clemente Ortega.

Fuente. Videla III,96


Y todos los hombres y mujeres que, publica o anónimamente, participaron en la gestación de la independencia para concretar la construcción de la ciudadanía y el federalismo argentino
BIBLIOGRAFIA BASICA ACONSEJADA

ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA, "Historia de la Nación Argentina". V VI . Bs As, El Ateneo, 1948

BETHELL,L., ed., Historia de América Latina. T.5. La Independencia.Barcelona, Editorial Crítica, 2005.

CESPEDES DEL CASTILLO, Guillermo, América Hispana 1492-1898. Barcelona, Labor, 1985.

HALPERIN DONGHI, T, El ocaso del orden colonial en Hispanoamérica. Bs. As., Sudamericana 1978

HALPERIN DONGHI, T, Revolución y Guerra,. Bs. As, Siglo XXI, 1994

HERNANDEZ SANCHEZ BARBA, M., Historia de América. T. 2 y 3. Madrid, Alambra, 1981

LINCH, J., Las Revoluciones Hispanoamericanas (18O8-1826). Barcelona, Ariel, 1976

PEÑALOZA, C.; ARIAS, H.D., Historia de San Juan, Mendoza, Spadone, 1966

SÁBATO, Hilda y LETTIERI, Alberto (Comp.) La vida política en la Argentina del siglo XIX.Armas, votos y voces. Bs. As. Fondo de Cultura Económica, 2003.

SIERRA, V., Historia Argentina (1800-1810)y (1810-1816). Buenos Aires, 1962.

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