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Nocturna. Guillermo del Toro y Chuck Hogan. México: Suma, Santillana, 2009, 550 p


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Nocturna.
Guillermo del Toro y Chuck Hogan.
México: Suma, Santillana, 2009, 550 p.

Por Juan Pablo Plata

Nocturna es la primera entrega de la que será la Trilogía de la Oscuridad (Nocturna, Oscura y Eterna) escrita a cuatro manos por Guillermo del Toro y Chuck Hogan. Del Toro fue el director de destacadas cintas como: El laberinto del Fauno, Hellboy I y II y El espinazo del diablo, además de productor de El Orfanato.

La novela va narrada en tercera persona, en las voces de varios personajes secundarios por turnos, a veces con una mezcla entre el horror y lo policíaco. Habría que decir que Nocturna es el inicio de una nueva saga épica digna de competir y hasta de superar a las otras sagas de vampiros como Crepúsculo de Stephenie Meyer (Crepúsculo, Luna nueva, Eclipse y Amanecer); Crónicas vampíricas de L. J. Smith (Despertar , Conflicto, Furia, Invocación, Damon, El Retorno y dos entregas más aún por publicarse) y la de Carolina Andújar, escritora colombiana, de la que sólo conocemos hasta ahora Vampyr, que ha tenido excelente acogida a la par que las otras obras.

Si decimos que Nocturna puede equiparse a las sagas que la preceden es porque en sus páginas va lo mejor del mito clásico del conde Drácula y los herederos de Lilith, y también lo más selecto de los vampiros imaginados por los autores John Polidori, Bram Stoker, Anne Rice y Kim Harrison.

Los vampiros de Nocturna ya no le temen al ajo ni a las cruces, pero se guardan todavía de cruzar agua en movimiento y de los espejos y la luz del día; en vez de colmillos llevan una lengua con un aguijón que conduce a sus víctimas, por medio de una repulsiva metamorfosis, a ser de la legión de los inmortales chupa sangre condenados.

En la historia los vampiros infunden su mal como una suerte de virus o ataque biológico terrorista en la ciudad de Nueva York, en el condado de Manhattan. Los vampiros son combatidos por Ephraim Goodweather, un médico virólogo y Abraham Setrakian, un anciano profesor centroeuropeo que ha sobrevivido al nazismo y a un encuentro en su infancia con Jusef Sardu, el maestro de todos los vampiros. Ambos, al igual que los hombres murciélago, son dos cazavampiros poco tradicionales en esta terrorífica aventura.

La Trilogía de la Oscuridad trata en sus próximos dos libros los siete vampiros originales, tiene referencias sobre seres extraterrestres y otra vez hay mezcla entre fantasía, mito y ciencia. Nocturna es una invitación a leer y a temer.

El olvido que seremos.


Héctor Abad Faciolince.
Bogota: Planeta, 2009, 274 p. 20ª edición.

Por Juan Pablo Plata

Elogiado por grandes figuras como el peruano Mario Vargas Llosa y los españoles Rosa Montero, Fernando Savater y Enrique Vila-Matas, este libro híbrido entre ficción y no ficción, entre novela y memorias, no cae en la hagiografía ni en la mejora de la historia del padre, antes bien, con llaneza en el lenguaje, sin dejar de ser poético, la voz narrativa y el autor nos cuentan su historia mínima con pequeños brotes emotivos que permiten ver los defectos y virtudes de los otros, esto es, del médico y profesor universitario Héctor Abad Gómez (autor de Manual de tolerancia), caído de manera violenta por manos de los paramilitares el 25 de agosto de 1987.

Es una historia que ha probado ser a su antojo la historia colombiana condensada en una familia y en la vida del progenitor del columnista y asesor editorial del diario El Espectador, el señor Héctor Abad Faciolince. La historia también ha llegado a ser universal como lo prueba su edición en muchas lenguas y la acogida crítica, además de la premiación por sus méritos artísticos y contenido humanista, como ocurrió recientemente con el Premio Casa de América Latina en Portugal de 2010. Así pues, la consigna de León Tolstoi de “pinta tu aldea y pintarás el mundo” es efectiva. Hermanos del libro son La flor de la esperanza (remembranza de una madre, Gloria Lara, secuestrada y asesinada por un incipiente y oscuro grupo de izquierda) de Luz Echeverri y Lara (sobre el asesinato del combativo Ministro de Justicia huilense, Rodrigo Lara Bonilla, asesinado por grupos del narcotráfico) de Nahum Montt (Alfaguara).

Habría que decir sin afectaciones: El olvido que seremos es el repaso por la vida de una familia de clase media, pero sobre todo, de la vida de un hombre que fue asesinando, como muchos más, por vivir por nobles ideales como la realización práctica de los Derechos Humanos, la masificación de buenas condiciones sanitarias y por ende la salud y la igualdad y por desvivirse por terceros; por hablar por los que no tienen voz y pedir mejores condiciones de salubridad y justicia social, en vez de perseguir una vida llana, voluptuosa, sin protestas ni tomas de partido por nada. Es la vida de un hombre contradictorio, de ideas de izquierda que vivía, tal vez, sin saberlo, bajo un accionar utilitarista en el mejor sentido la palabra otorgado por Jeremy Bentham: repartiendo la mayor cantidad de felicidad entre la mayor cantidad de personas posibles. Pasan por la historia: un arzobispo, una monja, el ex presiente Álvaro Uribe Vélez, la Medellín de las décadas comprendidas entre 1960 y 1980; una hija y hermana, Marta Cecilia Abad, quien murió de cáncer y es también rescatada de la preterición causada por el tiempo, junto a unos poemas hasta ahora inéditos de Jorges Luis Borges, de donde sale el título del libro que nos atañe.

Un libro con una clara invitación a ganarle las múltiples batallas al olvido de nuestra historia local, para así ganarle la guerra a la guerra y de verdad tener paz y mucha tolerancia. Hace rato no decían tanto las palabras.


Cantadoras afrocolombianas de bullerengue.
Samuel Minski y Claudia Patricia Ríos C.
(Investigador y coordinadora respectivamente).
Barranquilla, Colombia: La Iguana Ciega, 2008, 194 páginas y 1 CD (con
9 Pistas).

Por Juan Pablo Plata

Un libro para leer oyendo su música. En trece capítulos usted podrá leer todo acerca del Bullerengue, el aire musical y baile de la costa caribe colombiana. Las líneas del libro lo llevarán por las montañas, las sabanas, el mar y los ríos de los departamentos colombianos del Atlántico, Córdoba, Bolívar, hasta llegar a Arboletes, Antioquia y los límites con Panamá, en el Darién. Zonas donde el bullerengue se crea y muere entre recogedoras de arena, lavanderas y piladoras de arroz y maíz.

En breves párrafos usted podrá repasar la obra y vida de las cantantes, los tamboreros y las dinastías de músicos como las de familias Julio, Cassiani y Batata; los antepasados de las cantaoras Etelvina Maldonado, La Niña, Emilia Herrera, Toto La Momposina, Graciela Salgado, Eulalia González, Petrona Martínez, entre otros. Si le gustan bandas como Bomba Estéreo, Pernett and the caribbean ravers o Systema solar, con gusto oirá el disco compacto de los


antecesores de éstos que acompaña el libro. Trae una muestra significativa de composiciones, versiones de varias cantaoras y las letras-estribillos de las canciones de tradición oral, prestadas por todos en cantos fúnebres o alegres.

Nuestro patrimonio intangible en cuanto a bullerengue está a salvo en manos de un libro como Cantadoras afrocolombianas de bullerengue. La publicación fue posible gracias a la convocatoria para proyectos editoriales independientes del Ministerio de Cultura de Colombia, UNESCO y CERLALC


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