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Narrativas nro. 23, julio / diciembre de 2012, issn 1668-6098


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Narrativas nro. 23, julio / diciembre de 2012, ISSN 1668-6098



El nuevo código procesal penal

La herramienta que el Poder Judicial reclamaba
Los sucesivos presidentes del Superior Tribunal de Justicia del Chubut entre los años 2003 y 2010, en sus discursos anuales ante la Legislatura pusieron especial atención a la cuestión de la inseguridad delictiva y la responsabilidad que le cabía a los jueces en ella. Pero no dejaron de remarcar que los otros poderes del gobierno también tenían obligación de responder al clamor de la sociedad y solucionar el estado de cosas. Recordaron que una de las tareas esenciales del Poder Legislativo es sancionar las leyes que el Poder Judicial debía aplicar, y si el tema era el delito, lo que se necesitaba era un nuevo código procesal penal.

El estudio de la enunciación
Los discursos del campo político se erigen como accesos principales para conocer estructuras y funcionamientos de las instituciones, la ideología de sus actores y las intenciones de estos últimos.
Los discursos, entendidos como textos en contexto, pueden establecerse gracias a sus gramáticas de producción, circulación y consumo. Para tratar de visibilizar las intenciones del emisor de los mensajes es necesario analizar las operaciones y estrategias discursivas que emplea. Las mismas son reconstruidas a partir de las huellas dejadas en el discurso.
Eliseo Verón (1987) explica que el discurso político genera tres tipos de destinatarios: el que está a favor (prodestinatario); el que está en contra (el adversario o contradestinatario) con quien se polemiza y al que se debe refutar; y el indeciso (paradestinatario) a quien finalmente se trata de persuadir. El discurso es, por lo tanto, altamente complejo y polémico. Verón definió a la palabra política como “adversativa”: replica, contesta, refuta a la de su adversario. María Marta García Negroni (1988), por su parte, habla de destinación múltiple. El contradestinatario puede ser encubierto, indirecto o directo. El encubierto es también llamado “el tercero del discurso”, generalmente evocado en tercera persona. El indirecto es menos explícito porque evoca y simula otras voces. El directo es interpelado sin ambigüedades con la segunda persona del singular o del plural.
En general, es posible entender a los discursos como entrelazados con instituciones, procesos económicos y sociales, formas de comportamiento, sistemas de normas, la historia... El concepto de formación discursiva de Michel Foucault (1969) ayuda a entender este proceso.
Foucault desarrolla su concepción, por un lado, como regularidades entre objetos, modos de enunciación y elecciones temáticas y, además, como un sistema de reglas históricamente determinadas que lo generan. En resumidas cuentas, la formación discursiva puede entenderse como lo que puede o debe ser dicho en determinada posición y en una situación dada, a lo que Michel Pecheux (1978) agrega que el proceso se realiza en una formación ideológica determinada. Al analizar el sistema resulta factible determinar cuáles son las matrices de sentido productoras del discurso de algún dominio en particular, sus ejes de referencia y sus familias parafrásticas. De ahí la importancia de la investigación en el área de los discursos. El enunciador se muestra como un vocero de un grupo social y de una instancia ideológica institucional.
Para estudiar los discursos de los presidentes del Superior Tribunal de Justicia del Chubut en el período 2003-2010 y, así, lograr localizar al sujeto en el discurso, junto a sus condiciones de producción, uno de los caminos posibles es valerse de la teoría de la enunciación, surgida en reacción a la lingüística estructuralista de Ferdinand de Saussure.
De Saussure fue pionero en los estudios lingüísticos modernos. Separó la lengua del habla, es decir, se basó en el sistema de reglas escindido del uso que le daban los individuos. Dijo que la lingüística debía ocuparse de la lengua y sentó las bases de la semiología. Pero el lenguaje no puede disociarse de quien lo utiliza ni de su contexto de enunciación. Charles Peirce, Charles Morris, Emile Benveniste y Maingueneau, entre otros, se ocuparon de ello.
Los estudios pasaron de la lengua al habla. Lo importante comenzó a ser el contexto, las intenciones del enunciador, y para descubrirlos había que analizar sus huellas en el discurso. Contemplar no la estructura general del lenguaje sino el acto individual de utilización (Maingueneau, 1980). Es decir, la enunciación se entiende como el acto por el cual se convierte la lengua en discurso y por el cual el hablante se sitúa por medio de índices específicos
Para Maingueneau (2003) los enunciados pueden tener anclaje en la situación de enunciación o no tenerlo cuando existe una ruptura con esa situación. En el discurso de la historia, por ejemplo, se busca borrar al enunciador -al hablar en 3ª persona y con escasa modalización- para crear una ilusión referencial (Barthes, 1970).
La teoría de la enunciación muestra dos caminos de análisis: uno se focaliza en el aspecto indicial del lenguaje (la aparición del sujeto en el enunciado) y otro que se centra en las modalidades del decir (la relación del hablante con su interlocutor, con el propio enunciado y con el referente).
Entre los elementos constitutivos del aparato formal de la enunciación se encuentran el enunciador y el enunciatario (Benveniste, 2004). A partir de estas figuras se organiza todo el sistema de reenvíos indiciales que, desde el presente de la enunciación, valiéndose de los pronombres de primera y segunda persona, algunos pronombres demostrativos y adverbios (deícticos) dan cuenta de la localización espaciotemporal de los interlocutores. La deixis, entonces, muestra el yo, aquí y ahora del hablante en relación con el contexto de enunciación.
Por su parte, Charles Bally, discípulo de Saussure, explicó que en toda frase hay un contenido y una operación psicológica; en otras palabras, una acción intelectual o representativa y una modalización: la actitud del enunciador con respecto a lo que anuncia.
La modalización está referida al enunciado y el enunciatario. En la primera la modalización puede ser lógica o apreciativa (v.gr., por cierto, efectivamente, sin dudas… y felizmente, desastroso…, respectivamente). Con respecto al enunciatario, la modalización puede adoptar las formas de interrogaciones, aseveraciones, exclamaciones u órdenes.
La división de los enunciados en temas y remas también resulta útil para desentrañar los propósitos del enunciador. El tema es la información conocida y el rema lo que se dice de ella. Lo que se coloca en posición temática se destaca y lo que va en posición remática se mitiga.
Por su parte, Harald Weinrich (1978) mostró que el lenguaje se actualiza en utilizaciones concretas y explicó que los enunciados pueden dividirse en un mundo narrado y un mundo comentado. La determinación de cada uno depende de los verbos puestos en juego.
Los verbos del mundo comentado corresponden al presente, al pretérito perfecto y al futuro. Los del mundo narrado al pretérito imperfecto, pretérito perfecto simple, pluscuamperfecto y al condicional.
En el mundo comentado existe una mayor tensión, compromiso y participación de los sujetos; el enunciador solicita un grado de escucha más atento al enunciatario. El mundo narrado no implica esa participación -la temporalidad del que narra es diferente del que escucha- y la atención es más relajada y distendida.
Por lo tanto, en el mundo comentado se sugiere un comportamiento activo; se hacen conocer hechos que requieren algún tipo de respuesta por parte del enunciatario.
En otro orden de análisis, el de puesta en relieve, en el mundo narrado el pretérito perfecto es un tiempo que pone a la frase en un primer plano, mientras que el pretérito imperfecto lo hace en un segundo plano. En el mundo comentado los verbos utilizados señalan el primer plano, mientras que el segundo está indicado por gestos, uso de deícticos y datos situacionales.
Weinrich también analizó la perspectiva de locución. En el mundo comentado la perspectiva-0 está dada por la predominancia del presente y el pretérito perfecto compuesto corresponde a la retrospección, un tiempo que ayuda al compromiso y los prejuicios, y el futuro corresponde a la anticipación -desafía como promesa o amenaza nuestras preocupaciones y ocupaciones-. En el mundo narrado no se presenta una perspectiva-0. La retrospección está marcada por el pluscuamperfecto y la anticipación por el condicional. En ambos casos el grado de libertad es mayor y no hay un compromiso inmediato.
La teoría de los “Actos de habla” formulada por J.L. Austin (1962) y complementada por John Searle (1980) ayuda a entender el desarrollo de la enunciación. Con las palabras se hacen cosas. Las personas con poder institucional o familiar o social pueden realizar actos simultáneamente con sus enunciados. Estos poseen un valor locutorio -la acción de emitirlos-, un valor ilocutorio -su fuerza dada por la relación entre los protagonistas o función comunicativa- y un valor perlocutorio -el efecto del enunciado en el interlocutor o función pragmática-. En los actos de habla se detectan las intenciones comunicativas realizables.
Asimismo, estudios provenientes del análisis crítico del discurso proveen otras herramientas para desentrañar las gramáticas de producción -lo que no quiere decir que sean las únicas metodologías que las emplean-. El conocimiento de los contextos sociales y de comunicación, así como el examen de las lexicalizaciones, la alteración del orden lógico de las frases, las focalizaciones, el uso de la voz pasiva y otros procedimientos lingüísticos concurren a visibilizar las intenciones del enunciador y su contexto de enunciación.
Los discursos
El art. 181 de la Constitución de la provincia del Chubut ordena que el presidente del Superior Tribunal de Justicia informe anualmente a la legislatura sobre las actividades del Poder Judicial. Como la presidencia es rotativa, cada año un juez distinto tiene a su cargo el discurso.
A partir de 2006 se creó la Sala Penal en el Superior Tribunal de Justicia, por lo que, a partir de entonces, son seis los jueces que a su turno informan a los diputados. Cada sala tiene tres jueces y cada presidente deberá repetir su visita a los legisladores cada seis años.
Los fragmentos de los discursos analizados corresponden a los enunciados relacionados con el fuero penal y a la sanción del nuevo Código de Procedimiento Penal.
Informe de Fernando S.L. Royer

Marzo de 2003



El puñado de ideas que hoy compartiré con todos Uds., Señor Presidente y Señores Diputados, y que sin lugar a dudas por vuestro intermedio arribará intacto al seno de nuestra comunidad…
Por un lado, el presidente trata de captar la máxima atención sobre sus palabras al utilizar el futuro en un fragmento comentativo de su alocución; por otro, el discurso se plantea como político y se dirige explícitamente a los diputados y al paradestinatario (nuestra comunidad). El hablante lo hace en primera persona y no involucra a otros miembros del Poder Judicial. Los diputados realizan la mediación entre el enunciador y la comunidad.
Los cambios políticos y económicos que nos toca vivir, tanto en nuestro país como en el mundo, están revestidos de una espectacularidad que tal aserto nos impuso una natural convivencia con lo extraordinario; con aquello que no imaginábamos presenciar y bajo circunstancias sobre las cuales es preciso tomar decisiones en momentos cuya singularidad nos conmina a ejercer el paso de la prudencia…
El comentario llevado por los tiempos presente y pretérito perfecto buscan la participación del enunciatario en lo que se informa. No son épocas comunes. Son extraordinarias y espectaculares, consecuencia de la crisis del 2001. Pero no son buscadas, son impuestas: es lo que “nos toca vivir”, como si nada se hizo o se pudiera hacer para revertir tales circunstancias. Y de hacerse, tendría que ser con “prudencia”. La convivencia con lo extraordinario es natural, por lo que el hombre no es el culpable; por ello es que tampoco se nombra a los responsables. Además, son circunstancias que sobrepasan las posibilidades de la provincia o del país, ya que son mundiales. La abundante adjetivación deja en claro la subjetividad del narrador, que optó por utilizar el “nosotros” inclusivo, haciendo referencia a todos en el mundo.
Todo esto tiene su correlato en el compromiso asumido por esta Honorable legislatura al crear la Comisión de Estudios de los Nuevos Procedimientos, lo que sin duda, desde el diálogo franco y la discusión superadora, nos proveerá la herramienta necesaria para seguir avanzando en el camino del crecimiento…
El primer indicio para la renovación del Código Procesal Penal aparece como una herramienta que los legisladores les proveerán a los jueces para poder seguir creciendo. Se trata de un compromiso asumido por los legisladores. De ellos es la responsabilidad de que la posibilidad se transforme en un hecho. La idea de la solución única y adecuada está modalizada con el adverbio “sin duda”, lo que quita posibilidad a procedimientos alternativao.
La comunidad toda nos observa y nos indica, muchas veces con la letra gruesa que propone el desasosiego y la angustia ante la falta de respuestas…
Se busca aumentar la atención y el compromiso de los enunciatarios en un párrafo ahíto de imágenes pesimistas y diciéndoles a los diputados que “toda” la comunidad “nos” observa y espera respuestas. Es decir, los ciudadanos señalan a los diputados y a los jueces lo que esperan de ellos. El nuevo código procesal es una de las repuestas viables.
Informe de Fernando S.L. Royer

Marzo de 2004


Nos tocan tiempos de dignidad, construcción y esperanzas. El país remonta en democracia la peor crisis de su historia contemporánea…
Un pasaje descriptivo y comentativo. El uso del “nosotros” inclusivo reitera la idea de tiempos de crisis, pero ahora esperanzadores. Los agentes del cambio son ajenos. Así como antes los tiempos que “nos” tocaban vivir eran negativos, hoy son positivos. Los ciudadanos, diputados y jueces parecen estar ajenos a los procesos que se desenvuelven alrededor de ellos. El país nominalizado se levanta solo de la peor crisis de su historia. No era una crisis más, sino la más profunda que hubo de padecer desde su nacimiento como nación.
La crisis moral engendra quiebre económico y mueve la sublevación de los individuos contra el Estado. Un gobierno injusto no puede parir más que revolucionarios o malhechores… Una sociedad fuerte crece en las aulas, no en las cárceles. Los maestros y los libros son formidables antídotos para frenar la delincuencia. La prisión es la última frontera educativa. El Pueblo y su gobierno coinciden en que los índices delictivos son intolerables… En materia de seguridad, eficacia jurídica significa que la pena debe ser inexorable; no cruel ni anticipada… La prevención es una actitud que involucra a cada comunidad de nuestra provincia, a cada autoridad…
En estos fragmentos se argumenta sobre las causas de “los índices delictivos intolerables”, descripción en la que coinciden pueblo y gobernantes. Si un gobierno justo, honesto, fomentador de maestros y libros son los antídotos contra la delincuencia, entonces este es un gobierno injusto, ladrón e ignorante al promover la delincuencia en sus ciudadanos.
Defendamos la libertad de prensa y elogiemos al periodismo libre, que luego las imprescindibles virtudes del Estado serán obligatorias. En lo que nos concierne, el rendimiento del Poder Judicial no depende totalmente del poder judicial…
El párrafo se divide en dos. Por un lado una exhortación a la defensa del periodismo libre como fiscalizador del gobierno y, por otro, una excusa: el magro rendimiento del Poder Judicial no depende enteramente de sí mismo. ¿De quién depende , entonces?
La crisis de seguridad es compleja, profunda y muy extendida; hubo reformas buenas, regulares y malas; de cualquier modo el funcionamiento del Fuero Penal no nos conforma. Nuestra principal preocupación ahora es la Administración de la Justicia en lo Penal. Queremos finalizar la organización de la Justicia Penal… Esta Legislatura puede mandar que la nueva legislación Procesal Penal entre en vigencia cuanto antes, previendo las medidas complementarias que exija ese audaz ajuste. O puede derogar lisa y llanamente esa misma legislación, dejando con validez futura la que tiene vigencia al día de la fecha… Cualquiera sea vuestra voluntad, aliviará el actual estado de cosas. El Poder Judicial tiene que trabajar más para la gente. El Poder Judicial no trabaja para la gente si las leyes que definen sus funciones son confusas, enredadas o contrarias a la Constitución… Esta Legislatura aprobó la propuesta de Código Procesal Penal; esta misma Legislatura suspendió sin término conocido su propia decisión. Nadie sabe a qué atenerse. Si hay un expreso reconocimiento de que el sistema clásico es defectuoso y no conforma, ¿por qué llevamos un lustro hundidos en la permanente transición?
La anterior pregunta se responde en esta selección de párrafos. El funcionamiento del fuero penal “no nos conforma” a todos en el Poder Judicial. El Poder Judicial tiene que trabajar más para la gente y no lo hace si las leyes que debe aplicar son confusas, enredadas o inconstitucionales. La modalización acentuada no deja dudas al respecto. Los responsables son los diputados, quienes confeccionan las leyes y, encima, demoran la puesta en práctica del nuevo código procesal. La suspensión sine die provoca que nadie sepa a qué atenerse. El “audaz” ajuste es necesario. A los diputados les falta esa audacia para legislar a favor de la gente.
Informe de José Luis Pasutti

Marzo de 2005


… no nos escudamos en aquella concepción que ve en la Justicia a un administrador de categoría menor… muy por el contrario, reivindico la posición institucional que nos asigna las más altas responsabilidades en la vida de la República…
Si en el año anterior se le enrostraba al Poder Legislativo su falta de audacia, aquí, Pasutti, deja en claro el protagonismo del Poder Judicial.
Pero quizás la misión más importante es corregir la inmensa cantidad de conductas que se desarrollan al margen de la Ley y que a veces son vistas con indiferencia o con cierta aquiescencia… que abarca a gran parte de la sociedad y no sólo a los pobres o marginales, como a veces intencionadamente se pretende mostrar…
Queda en claro cuál es la principal misión del Poder Judicial: corregir la “inmensa” cantidad de conductas al margen de la ley. No solo de los marginales, sino de gran parte de la sociedad. Intencionadamente se quiere hacer creer que solo los marginales delinquen, pero no es así. No se identifica a quiénes los hacen, pero los que tienen que “mostrar” son los medios de comunicación o, en todo caso, quienes pueden hacer llegar sus voces a ellos.
El aumento de la actividad criminal, las nuevas modalidades de consumación de los delitos, la violencia y otras manifestaciones, causan en la sociedad una fundada sensación de inseguridad que constituye uno de los males de nuestro tiempo. Sobre sus orígenes no hay estudios que puedan determinar con precisión de dónde proviene. Muchas veces se señala al Poder Judicial como responsable de esta situación, por ser supuestamente blandos con los delincuentes o por dar cumplimiento con las leyes que determinan los sistemas de excarcelación… hay algunas otras cuestiones para revisar y que son ajenas a la justicia, ya que esta actúa ante los hechos consumados, como son las políticas de numerosos sectores sociales, que en las últimas décadas, han sido expulsados hacia la marginalidad y sobre todo, la contención de menores, para que no comiencen a delinquir, ya que su ingreso en los sistemas carcelarios, no hará más que perfeccionar esas prácticas… Hay quienes dicen que la policía detiene a los delincuentes y los jueces los largan rápidamente, o que se sabe quiénes son los que delinquen pero les atan las manos a la policía…
Se describe la situación social respecto del delito, la que causa una “fundada” sensación de inseguridad en la sociedad. Al retomar este concepto -sensación de inseguridad- se valida la muletilla utilizada por los medios de comunicación que suelen hablar, ante cada caso delictivo, de sensaciones. Veladamente se vuelve a mencionar a los medios al decir que “muchas veces se señala al Poder Judicial…”, no haciendo nombre ni dando indicios de quiénes son los que señalan. Pero se insiste en la idea de cuestiones ajenas a la justicia, como ser las políticas públicas económicas o de minoridad. La responsabilidad ya no cae solo en los legisladores, sino, también, en el Poder Ejecutivo.
Ha transcurrido más de una década, se ha discutido y trabajado mucho y sin embargo no salimos de la transición… todavía no han sido sancionadas las leyes necesarias, existe un hecho sumamente alentador que nos hace prever una solución a muy corto plazo. Esto se sintetiza en la designación de un jurista de nuestra provincia como es el Dr. Raúl Heredia como coordinado entre los distintos sectores para la redacción del texto definitivo…
En este segmento se evalúa el pasado indolente -pretérito perf. comp.- y se insiste con la inacción de los legisladores para la sanción de la herramienta que necesita el Poder Judicial para responder a las necesidades de la gente: el nuevo Código Procesal Penal.
Informe de Daniel Luis Caneo

Marzo de 2006


Los jueces no somos meros espectadores de la realidad… El miedo o la resignación son elementos que nos hacen retroceder como sociedad… Sólo el respeto a la Ley nos aleja del caos y el abismo…
Estas tres frases no son consecutivas, pero sí cronológicas en el orden discursivo. El enunciador se presenta con un “nosotros” restringido. No es todos los ciudadanos ni todo el Poder Judicial. Se refiere solo a los jueces. Ellos ven en la sociedad el miedo y la resignación, elementos negativos que los hacen ir para atrás. Para evitarlo es necesario apegarse a la ley. De lo contrario, el futuro está representado por el caos y el abismo.
No estamos conformes con el funcionamiento del Fuero Penal. Estamos principalmente preocupados y ocupados por y en la Justicia Penal. Queremos finalizar de una vez por todas con su organización. Nos encontramos en una situación grave. Reconocemos que la crisis de seguridad es un problema acuciante en estos tiempos, que por su naturaleza, involucra a todos los sectores del Estado…
Los jueces están “preocupados y ocupados” por la justicia penal. La situación es grave. La crisis de seguridad es un “problema acuciante”. La modalización del enunciado es creciente. Por ello, el estado de cosas involucra a todos los sectores del Estado.
… debo solicitar a esta Honorable Legislatura que disponga lo necesario para que el actual estado de situación sea revertido… es urgente disponer cuanto antes de una legislación Procesal Penal que prevea los dispositivos de un ajuste ineludible a fin de paliar la presente situación… Hemos llegado a un punto en el que es indispensable avanzar sin demoras porque no es posible continuar sin óptimas y definidas reglas jurídicas para nuestra provincia…
La exhortación a los diputados es clara. Se les exige que dispongan “lo necesario” -nada más- para revertir la situación. La nueva legislación penal es urgente, ineludible, indispensable. Las nuevas reglas jurídicas son óptimas y definidas.
Por esa razón es que necesitamos un Código Procesal Penal que exprese lo mejor de las intenciones del conjunto, capaz de proyectar claridad a fin de dotar al Sistema Judicial de la eficacia que se le reclama…
La modalización lógica “por esta razón” argumenta ineludiblemente sobre la necesidad del Código Procesal Penal, que además, le dará al sistema judicial la eficacia que se le reclama. Sin él, no se le puede exigir más a los jueces.
Fernando S.L. Royer

Marzo de 2007


No dudo que desde esta Honorable Casa llegará fielmente a la comunidad por intermediación de sus representantes y de los medios de prensa, ambos indispensables pilares de la República…
El paradestinatario se hace visible nuevamente, pero, esta vez, los vehículos que llevarán su mensaje al pueblo son los diputados -los representantes de aquellos- y lo medios de prensa. La mención a estos se hace explícita y como agentes positivos en una sociedad democrática. De todo esto, el enunciador no tiene “dudas”.
Todas las decisiones que tomamos surgen del propio contenido de la letra de la ley, hecha por el legislador en representación del pueblo…
El tiempo presente deja en claro la atención pedida a los destinatarios del mensaje: los fallos de los jueces se basan en las leyes hechas por los diputados en representación de los ciudadanos. En última instancia, el pueblo debe pedirles cuentas a sus representantes sobre lo que hacen.
En ese sentido, debo manifestar el agrado de este Poder Judicial por la creación de la Sala Penal y la sanción del nuevo Código Procesal Penal. Se ha zanjado de ese modo, una casi eterna transición que puso al borde del colapso al Fuero Penal, hoy en vías de restablecer su jurisdicción y autonomía funcional a través de un tribunal especializado. Dos hechos saludables surgidos de esta Casa y por los que tanto hemos trabajado y peticionado…
La modalización es prístina y contundente en la nominalización del Poder Judicial y su agrado por la creación de la Sala Penal y la sanción del nuevo Código Procesal Penal. El uso de la voz pasiva en “se ha zanjado” elide al responsable de esa acción. Si bien después expresa que se trata de dos hechos surgidos de “esta Casa” -en otra nominalización que se desprende de los diputados-, ello se logró porque ellos -Poder Judicial- tanto han trabajado y peticionado.
Informe de Juan Pedro Cortelezzi (Sala Penal)

Marzo de 2008


Un STJ, reiterada y públicamente he sostenido, debe reconstruirse eliminando su encapsulamiento que le ha impedido una óptima y efectiva inserción en el sistema y en la sociedad. Que debía cambiar sus reglas de comunicación y pasar a ocupar un rol activo, permanente y de claro liderazgo…
Cortelezzi habla del Superior Tribunal de Justicia en tercera persona y en modo exhortativo. Gracias al distanciamiento que le permite observar desde afuer, señala los errores y sus remedios. El Superior “debe” insertarse en el sistema y en la sociedad, para lo cual debe cambiar sus reglas de comunicación y liderar los cambios.
Habrá que trabajar dentro de la justicia como si perteneciéramos a una empresa, que reclama minuto a minuto esfuerzo y efectividad; y esto es un primer ejemplo de autocrítica…
La equiparación de la justicia con una empresa y a sus criterios de efectividad remite al paradigma neoliberal. En los noventa pocas cosas quedaron sin privatizar, la justicia una de ellas. La autocrítica es que el Poder Judicial no es eficiente ni se esfuerza por realizar sus tareas.
Cualquier persona que delinque reiteradas veces lesiona la paz social y compromete el afianzamiento de la justicia porque genera una sensación profunda de inseguridad, alarma social en el derecho comparado, como la que hoy padece la sociedad que componemos. Por lo tanto, los jueces deben ser responsables para determinar a quién le corresponde la libertad y a quién no le corresponde gozar de ese derecho.
La sensación de inseguridad se profundiza. Alarma social que “hoy” -prestar atención e involucrarse- padece la sociedad que “componemos”, es decir, afecta a todos. La responsabilidad, sin embargo, es de los jueces.
No es el lugar ni la oportunidad para calificar el desempeño de las demás agencias que integran el Poder Judicial, pero sería una falta grave de mi parte no tener presente que las detenciones o su mantenimiento durante el proceso, es resorte exclusivo del Ministerio Público Fiscal, por cuanto este nuevo sistema ha limitado el rol de los jueces reservándoles durante la etapa de la investigación, el control del cumplimiento de las garantías del debido proceso. Un juez no puede ordenar una detención sin que exista un requerimiento de un fiscal. De igual modo, no puede ordenar una prisión preventiva sin la existencia de un reclamo de la fiscalía en tal sentido. Hay que conocer acabadamente la ley para comprender los roles e incumbencias de cada uno…
El enunciador explicita que no es el lugar ni la oportunidad para calificar a los demás y utiliza la conjunción adversativa “pero” que niega o enerva lo dicho anteriormente. Por lo tanto, se las va a calificar porque, además, sería una “falta grave” de su parte no hacerlo. Con las nuevas leyes -Código Procesal Penal- la responsabilidad de algunas cuestiones quedan reservadas a los fiscales, no a los jueces. Por ello, el párrafo citado termina con una recomendación para conocer la ley. Solo se puede criticar desde el conocimiento de los “roles e incumbencias de cada uno”.
Un capítulo especial de nuestra preocupación contiene todo aquello que involucra a la seguridad, que se potencia en sociedades como la nuestra, en las que el control de los habitantes es constante y directo. Su verdadera dimensión involucra a todos los sectores del Estado, pero principalmente es el Poder Ejecutivo quien define las estrategias efectivas para su prevención. Nadie en este recinto desconoce esta verdad… Por ello es que la justicia no puede ser transformada en el chivo expiatorio de las fallas de los sistemas de prevención del delito…
Desde el Poder Judicial se vuelve a comprometer, esta vez principalmente, al Poder Ejecutivo en la problemática de la seguridad y la prevención del delito. En su modalización, “Nadie en este recinto desconoce esta verdad” involucra a los diputados en esta afirmación. Por lo tanto, los Poderes Legislativo y Judicial ven como principal responsable al Ejecutivo.
Desde los medios de comunicación se nos advierte acerca del reclamo social que pretende que los imputados por la comisión de determinados delitos sean mantenidos en detención durante el proceso… Debo recordar que este tribunal remitió a esta legislatura el 1º de febrero del año 2007, un anteproyecto de ley con el objeto de agregar al Código Procesal Penal vigente, una causal más de privación de la libertad de los imputados durante el proceso…
Los medios de comunicación “nos” advierten de los reclamos de los ciudadanos y por ello desde el Superior Tribunal de Justicia se envió un anteproyecto de ley para restringir las libertades de los procesados. Resulta notoria la influencia de los medios de comunicación al momento de proyectar leyes del fuero penal. Las advertencias si no se toman en cuenta acarrean consecuencias y, por ende, el Superior actuó mandando el anteproyecto de ley a la legislatura.
Quiero hablar también de un Superior Tribunal activo como pocos; es atípico que desde la cabeza del poder se proyecten modificaciones que transformen el sistema. En otras provincias este es un atributo que habitualmente ejercen los poderes legislativos. Este es un Superior Tribunal que procura ser creativo y generador de nuevas pautas de trabajo; que ha abordado como ningún otro la responsabilidad de implementar y poner en funcionamiento el nuevo Código Procesal Penal…
El enunciador se excluye de su función como juez y habla de él en tercera persona para asociarlo a figuras positivas: activo como pocos, atípico, creativo y generador de pautas de trabajo, responsable… Proyecta modificaciones que transforman el sistema, atribución que de general le compete al Poder Legislativo. En este caso, el rol activo corresponde a la justicia y la inacción a la legislatura. Al hablar en tercera persona se distancia de lo observado para aparentar objetividad.
José Luis Pasutti (Sala Civil)

Marzo de 2009


La sensación de inseguridad es uno de los males sobresalientes de nuestro tiempo; se funda a partir del aumento de la actividad criminal, los nuevos delitos, su diversidad y especialización, los hechos de violencia y otras tantas manifestaciones que ponen en jaque la paz social. Así como es muy difícil definir acertadamente su origen, no es posible aceptar calladamente la crítica de que el Poder Judicial es el único responsable de esta situación por dar cumplimiento con las leyes existentes que determinan los sistemas de excarcelación…
Para el enunciador, uno de los males sobresalientes de nuestro tiempo es la “sensación de inseguridad”, no la inseguridad. Argumenta sobre las causas, enumerándolas, pero después las desdibuja al afirmar que es “difícil definir acertadamente su origen”. Tampoco le es posible aceptar calladamente las críticas por solo respetar las leyes existentes. La profusa adjetivación revela la subjetividad del hablante y su necesidad de no callar ante las críticas que recibe el Poder Judicial.
… pero hay cuestiones que son ajenas a la Justicia… Me refiero a las políticas de prevención, las de inclusión de diversos sectores sociales expulsados hacia la marginalidad en las últimas décadas, y sobre todo la contención de menores para evitar su ingreso al mundo del delito… Sin dudas que las críticas más tangibles son las que recibe el proceso penal… Estoy convencido que disponemos de una herramienta de gran utilidad. Creo que este código, más allá de lo que acabo de señalar, necesita un poco más de tiempo para afianzarse…
Las cuestiones ajenas a la justicia son las políticas de inclusión, de exclusión y las de contención. Todas ellas responsabilidad de los otros poderes del Estado. El enunciador en primera persona -no involucra a otros con sus palabras- y modaliza con “sin dudas” que los mayores reparos los recibe el fuero penal, pero cree -modalización en oposición a la anterior- que se va a afianzar con el tiempo. No tiene dudas en las críticas, pero solo cree que se van a superar.
Infome de Alejandro Javier Panizzi (Sala Penal)

Marzo de 2010


No transmitiré pormenorizadamente cada una de las actividades del Poder Judicial ni proporcionaré una retahíla de números. Elijo aprovechar estos minutos para hacer hincapié en su situación política…
Desde el inicio, el enunciador explicita el tono de su informe. En el más puro estilo político, será polémico y confrontativo. El uso de la primera persona del singular indica que Panizzi se hace cargo personalmente de lo que va a decir.
Durante el período que se cierra, la política del Poder Judicial ha sido netamente centrada… y en la apertura a la sociedad y a la prensa…
Realiza una valorización del año transcurrido y explica que estuvo centrado en la apertura a la sociedad y a la prensa, pero no da mayores precisiones al respecto. Tal vez podría indicar que en años anteriores no fue así.
Roto ya mi pecado pero intacta mi penitencia, me obligo a aclararles que no pretendo valerme de la inmunidad constitucional que ampara a las opiniones de los jueces para aplicar correctivos a los diputados. Tampoco, claro, es mi intención construir con este discurso mi propio patíbulo… Así es, dos veces seguidas los diputados repudiaron el presupuesto de gastos del Poder Judicial que este envía para su aprobación. Estos actos son emblemáticos de la posición que han asumido los legisladores de la Provincia con respecto al Poder Judicial y denotan una indiferencia y un desapego terribles por las reglas del juego republicano…
El enunciador se planta ante sus contradestinatarios -legisladores- y con una prosa florida recrimina a los diputados por no aprobar el presupuesto que enviaron desde el Poder Judicial. Les enrostra indiferencia y desapego “terribles” por las reglas del juego democrático. Ergo, los diputados no saben jugar a la república. El único sustento para la afirmación es de índole económica: los presupuestos repudiados.
Por eso, en el nombre del Superior Tribunal de Justicia, les requiero; en el mío personal, humildemente les solicito; y en el de la Constitución de todos los chubutenses, les exijo: ¡Cese la intrusión de esta Legislatura en el Poder Judicial!
El enunciador se desdobla y habla en nombre de varios sujetos en una muestra de polifonía enunciativa, haciéndose representante “de todos los chubutenses” y, en el sumun de la confrontación les exige -a los diputados- que cesen en su intromisión en el Poder Judicial. La frase está focalizada por el uso de los signos de admiración y el uso verbal imperativo. La palabra “intromisión” alude a una acción negativa intensa. Una orden la puede dar quien está en un escalón jerárquico superior al interlocutor. Esa es la posición que ocupó Panizzi en su discurso en la legislatura provincial.
La matriz de sentido
El enunciador en la casi totalidad de discursos, fue un nosotros inclusivo que abarcaba ora al Poder Judicial, ora al Superior Tribunal de Justicia, ora a los jueces. Solo el ministro Panizzi habló casi en su totalidad en la primera persona del singular, haciéndose cargo de su enfrentamiento con los diputados. Los anteriores enunciadores recurrieron a la primera persona -“… debo solicitar…” (Caneo, 2006)-, poniéndose al frente de los reclamos, pero seguidamente diluían su responsabilidad en la solidaridad del nosotros exclusivos -“…Hemos llegado a un punto en el que es indispensable avanzar…” (Caneo, 2006)-.
Los discursos fueron marcadamente informativos y referenciales, con ramalazos de exhortación. Describían los escenarios, ensayaban explicaciones y señalaban responsables, lejos de asumirse como únicos culpables de la inseguridad que se vive en la comunidad.
El último discurso analizado -Panizzi, 2003- fue el más político, confrontativo y polémico. Se apartó notoriamente de los anteriores y se enfrentó a los legisladores desde una posición de autoridad, exigiéndoles el cese de su intromisión en el Poder Judicial. Intromisión que estaría dada por el “repudio” por dos veces consecutivas del presupuesto judicial.
La matriz generadora de sentido en los discursos analizados es la idea de que el Poder Judicial no es responsable de la sensación de inseguridad que vive la comunidad porque solo aplica las leyes que sanciona el Poder Legislativo y, además, quien debe prevenir con sus políticas es el Poder Ejecutivo.
De este concepto se desprendieron varios ejes de referencia, a saber: la situación social anterior, la situación social del tiempo del discurso, la sensación de inseguridad, la prensa, los otros poderes, las leyes y, especialmente, el proyecto del nuevo Código Procesal Penal. Cada uno dio cuenta de sus familias perifrásticas correspondientes.
Situación social anterior: los cambios políticos y económicos que nos tocan vivir… en natural convivencia con lo extraordinario… circunstancias sobre las cuales es preciso tomar decisiones (2003) / políticas de numerosos sectores sociales que en las últimas décadas han sido expulsados a la marginalidad (2004)
Situación social coetánea: nos tocan tiempos de dignidad construcción y esperanzas… el país remonta en democracia la peor crisis de su historia contemporánea… con índices delictivos intolerables (2003) / crisis de seguridad, compleja, profunda y muy extendida (2004)
Sensación de inseguridad: el aumento de la actividad criminal, las nuevas modalidades de los delitos, la violencia y otras manifestaciones causan en la sociedad una profunda sensación de inseguridad (2005) / la crisis de seguridad es un problema acuciante (2006) / genera una sensación profunda de inseguridad… alarma social en el derecho comparado (2007) / la sensación de inseguridad es uno de los males sobresalientes de nuestro tiempo (2009)
Otros poderes: el compromiso asumido por esta honorable legislatura al crear la comisión de estudios de los nuevos procedimientos (2003) / la Legislatura puede mandar que la nueva legislación penal entre en vigencia cuanto antes (2004) / debo solicitar a esta honorable legislatura que disponga lo necesario para que el actual estado de cosas sea revertido (2006) / la seguridad… involucra… principalmente al Poder Ejecutivo, quien define las estrategias efectivas para su prevención / Un juez no puede ordenar una detención sin que exista un requerimiento de un fiscal. De igual modo, no puede ordenar una prisión preventiva sin la existencia de un reclamo de la fiscalía en tal sentido. Hay que conocer acabadamente la ley para comprender los roles e incumbencias de cada uno (2008) / dos veces seguidas los diputados repudiaron el presupuesto de gastos del Poder Judicial que este envía para su aprobación. Estos actos son emblemáticos de la posición que han asumido los legisladores de la Provincia con respecto al Poder Judicial y denotan una indiferencia y un desapego terribles por las reglas del juego republicano(2010)
Leyes: el Poder Judicial no trabaja para la gente si las leyes que definen sus funciones son confusas, enredadas y contrarias a la Constitución (2004) / todas las decisiones que tomamos surgen del propio contenido de la letra de la ley hecha por el legislador en representación del pueblo (2007)
Código Procesal Penal: los nuevos procedimientos son herramientas para seguir avanzando en el camino del crecimiento (2003) / esta legislatura aprobó la propuesta del Código Procesal Penal, esta misma legislatura suspendió sin término conocido su propia decisión. Nadie sabe a qué atenerse (2004) / ha transcurrido más de una década… y sin embargo no salimos de la transición (2006) / debo manifestar el agrado de este Poder Judicial por la creación de la Sala Penal y la sanción del Código Procesal Penal (2007) / es urgente, indispensable avanzar sin demoras (2006) / este tribunal remitió a esta legislatura un anteproyecto de ley (para endurecer las excarcelaciones) / (este STJ) ha abordado como ningún otro la responsabilidad de implementar y poner en funcionamiento el nuevo Código Procesal Penal (2008) / Estoy convencido que disponemos de una herramienta de gran utilidad (2009)
Poder Judicial: el rendimiento del Poder Judicial no depende totalmente del Poder Judicial / el funcionamiento del fuero penal no nos conforma (2004) / reivindico la posición institucional que nos asigna las más altas responsabilidades en la vida de la república (2005) / no estamos conformes con el fuero penal / estamos principalmente preocupados y ocupados por y en la justicia penal (2006) / la Justicia no puede ser transformada en el chivo expiatorio de las fallas de los sistemas de prevención del delito / (este STJ) ha abordado como ningún otro la responsabilidad de implementar y poner en funcionamiento el nuevo Código Procesal Penal / (un STJ) activo como pocos / creativo generador de nuevas pautas de trabajo (2008)
Comunidad y prensa: la comunidad toda nos observa y nos indica / (con) desasosiego y angustia (2003) / defendamos la libertad de prensa y elogiemos al periodismo libre (2004) / medios de prensa (intermediarios de la comunidad) indispensables pilares de la república (2007) / desde los medios de prensa se nos advierte acerca del recamo social (2008) / Durante el período que se cierra, la política del Poder Judicial ha sido netamente centrada… en la apertura a la sociedad y a la prensa (2010)
La enunciación
El informe que por manda constitucional el presidente del Superior Tribunal de Justicia del Chubut debe realizar ante la Legislatura es un discurso político con distintos grado de polemización.
En conceptos de Verón, el prodestinatario está conformado por los integrantes del Poder Judicial, el contradestinatario por los legisladores y ciudadanos que culpan a la Justicia por la inseguridad criminal y el paradestinatario por los legisladores y ciudadanos que dudan de esta responsabilidad. En una última instancia -discurso de Panizzi, 2010), el contradestinatario fue concluyente.
A pesar de ser varios enunciadores constituidos por los presidentes rotativos del Superior Tribunal de Justicia es posible determinar algunas características comunes. Todos están investidos de las facultades y poderes que les otorga la institución de origen, validados por la Constitución Provincial que les abre ese espacio en la Legislatura para dirigirse a los diputados.
En este entorno el enunciador habla, generalmente, con un “nosotros” exclusivo que va de lo amplio a lo restringido. La correlación está dada desde el mundo, el país, la comunidad, el Superior Tribunal de Justicia y los jueces. En otras ocasiones utiliza la primera persona del singular en tramos formales del discurso, como los saludos de presentación o terminan la frase diluida en un “nosotros” exclusivo en el que se recostaban. El caso del ministro Panizzi fue una excepción. Se trató del discurso más polémico y encontrado de todos los analizados. Panizzi dejó en claro quién era su contradestinatario -los legisladores- y terminó su mensaje con una exhortación para que no se entrometan en el Poder Judicial.
Las descripciones del estado de cosas anteriores y actuales se realizó mediante enunciados asertivos, lo que implicó al enunciador con el mensaje y, a su vez, lo cubrió con una manta de objetividad: lo que se describe es el mundo real, a no dudarlo. Asimismo, el predominio del modo indicativo en los verbos le agregó una pátina de realidad a los enunciados.
La modalidad enunciativa fluctuó entre la imperativa -la necesidad de un nuevo código procesal penal- y la declarativa -las descripciones y evaluaciones realizadas-. A su vez, el componente programático se puso de resalto al insistir en la sanción del nuevo código para poder dar respuesta a la comunidad ante la sensación e inseguridad. En el último discurso -Panizzi- el componente prescriptivo fue el sobresaliente.
La utilización de adjetivos, algunas veces hasta tres juntos - “si las leyes que definen sus funciones son confusas, enredadas o contrarias a la Constitución…”- (Royer, 2004), indica la acentuada modalización del discurso, con algunas variables según los enunciadores.
El tópico o eje de referencia “Código Procesal Penal” cubrió cada vez más espacio y estrategias discursivas para justificar su sanción.
En 2003 se describió la situación socioeconómica que atravesó la comunidad, con las consecuencias de marginación que acarreó, lo que requería de decisiones urgentes. En 2004, ya con un nuevo gobierno nacional en pleno ejercicio, se habló de esperanzas y reconstrucción, pero con una crisis de seguridad, compleja, profunda y muy extendida.
Es así que la inseguridad se volvió la llave para exigir la sanción del nuevo Código Procesal Penal. “El aumento de la actividad criminal, las nuevas modalidades de los delitos, la violencia y otras manifestaciones causan en la sociedad una profunda sensación de inseguridad”” (Pasutti, 2005). Los sucesivos discursos se encargarían de acentuar y validar la “sensación” de inseguridad, aunque de los propios enunciados no se desprendiera tal aseveración: no hubo cita de datos ni de estadísticas ni de estudios criminológicos…
La relación con los otros poderes del estado fue cambiando con los años. En una primera etapa se les solicitaba a los diputados que sancionaran el nuevo código que hacía tiempo que estaba en estudio; en una segunda etapa, principalmente dirigida a los paradestinatarios, se explicó que el Poder Judicial solo aplicaba las leyes sancionada por los legisladores representantes del pueblo y que era el Poder Ejecutivo quien tenía las facultades para prevenir el delito y sacar de su estado a los marginados. En una última etapa, el Superior Tribunal de Justicia reivindicó su rol preponderante en la sanción y promulgación del Código Procesal Penal, en detrimento de los diputados que demoraron el proyecto por más de diez años (discurso de Pasutti, 2005). Asimismo, con un componente didáctico remarcado explica las funciones y responsabilidad de los fiscales, de las que dependen las decisiones de los jueces, para finalizar con una recomendación: “Hay que conocer acabadamente la ley para comprender los roles e incumbencias de cada uno” (Cortelezzi, 2008). Es decir, las responsabilidades en materia criminal no son exclusivas de los jueces, sino que se reparten con los fiscales y los otros poderes provinciales.
La relación de los enunciadores con el proyecto Código Procesal Penal marcó la relación de los jueces con los diputados ante la presión de la comunidad mediada por la prensa.
Royer (2003) resaltó el compromiso de los legisladores de crear una comisión para el estudio del proyecto. Después se los exhortó a sancionarlo, advirtiendo que los jueces no pueden dar las respuestas que la gente requiere si no cuentan con las herramientas necesarias; herramientas -las leyes- que los diputados tienen que brindar. Luego, se puso de manifiesto el “agrado” del Poder Judicial ante su sanción y la creación de la Sala Penal. Por último, al calor del discurso periodístico se envió un proyecto de reforma para endurecer las excarcelaciones permitidas en el código.
El reconocimiento de que a partir de lo publicado en los medios de comunicación se realizan reformas en la legislación penal es claro. Se resalta su importancia como mediadores entre el Poder Judicial y la comunidad y, también, en el camino inverso. Los medios advierten a los poderes del estado sobre la sensación de inseguridad y los reclamos de los ciudadanos. Es así que la polifonía que puede advertirse como sostén del argumento “sensación de inseguridad / necesidad de nuevo código” está dada por poner de relieve voces mediadas por el periodismo y nombradas sin precisión alguna -“… hay quienes dicen…”, “… desde los medios de comunicación se nos advierte…” (Cortelezzi, 2008)-. Ante este paisaje, el Poder Judicial, más precisamente su Superior Tribunal, actuó en consecuencia.
En resumidas cuentas
El Superior Tribunal de Justicia se erigió como interlocutor válido para la sociedad. Comunicación, esta, mediada por la prensa. Con un entorno de marginación y delito creciente, la gente reclamaba contra la sensación de inseguridad a través del periodismo. Los jueces querían responder, pero no contaban con el acompañamiento suficiente ni las herramientas adecuadas. El Poder Ejecutivo no prevenía el crimen y el Legislativo no sancionaba leyes. Este escenario provocó que los sucesivos presidentes del Superior Tribunal exhortaran activamente a los diputados para que sancionaran el nuevo Código Procesal, hasta que finalmente lo hicieron en 2006. Posteriormente, la sensación de inseguridad no mermó. Los medios de comunicación lo volvían a mostrar. Fue necesario proyectar reformas que restringieran más las excarcelaciones (Cortelezzi, 2008).
En definitiva, además de explicar las obligaciones propias y de los otros poderes en la prevención y sanción del delito, el Superior Tribunal de Justicia activó en la legislatura políticas para un mayor control social de la población marginada por las políticas neoliberales que se aplicaron en el país en las décadas anteriores.


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