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Muestra Audiovisual de Ecuador en la Cinemateca


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Del 16 al 22 de mayo en la Cinemateca Distrital de Bogotá. Entrada gratuita

Muestra Audiovisual de Ecuador en la Cinemateca

Con motivo de la participación de Ecuador como país invitado a la Feria del Libro de Bogotá; la Embajada de Ecuador en Colombia y su Agregaduría Cultural, con el apoyo de la Corporación Audiovisual El Espejo, presentarán en la Cinemateca Distrital del 16 al 22 de mayo, una muestra representativa y reciente de la producción audiovisual del hermano país, para el disfrute y conocimiento de todos los bogotanos.

Acompañando la muestra audiovisual, se exhibirá en el área común de la Cinemateca, la exposición de fotografía: Otro cielo no esperes, del documentalista y fotógrafo Francois Coco Lazo.

El cine ecuatoriano vive un buen momento al aumentar la producción desde el 2007 de la mano de jóvenes directores. En la actualidad se estrenan tres largos al año, frente a uno que se lanzaba cada tres años antes de la creación del Consejo Nacional Cinematográfico en el 2007. Esta muestra que se presentará en la Cinemateca Distrital será una buena oportunidad para constatar la evolución del cine en el vecino País. La entrada a todas las funciones de la muestra será gratuita.

En la Cinemateca Distrital participarán cuatro realizadores que compartirán con el público asistente sus películas: Víctor Arregui. Director: Cuando me toque a mí. (Viernes 20 de mayo. 5:15 p.m – Sábado 21 de mayo – 3:00 p.m), Álvaro Muriel. Director: Afro, la voz de los tambores, (Lunes 16 de mayo. 12:30 m– Sábado 21 de mayo – 7:15 p.m ), Juan Martin Cueva. Director: Este maldito país. Actor: Cuando me toque a mí. (Miércoles 18 de mayo. 12:30 m – Sábado 21 de mayo – 5:15 p.m), Francois Cocó Laso. Director de Fotografía: Afro, la voz de los tambores. Fotógrafo de la exposición: Otro cielo no esperes. (Lunes 16 de mayo. 12:30 m – Sábado 21 de mayo – 7:15 p.m ).

Durante la muestra se presentarán filmes como DESPIERTA de Ana Cristina Barragán, DOMINGO VIOLETA de Ana Cristina Barragán, VIDA DE AHORCADO de Iván Mora, UN HOMBRE MUERTO A PUNTAPIÉS de Sebastian Arechavala , BEUEU de Joe Houlberg y 14 largometrajes, JORGENRIQUE de Pocho Alvarez, ESTE MALDITO PAÍS de Juan Martín Cueva, ABUELOS de Carla Valencia, AFRO, LA VOZ DE LOS TAMBORES de Álvaro Muriel, MUCHEDUMBRE 30S de Rodolfo Muñoz, QUÉ TAN LEJOS de Tania Hermida, CRÓNICAS de Sebastián Cordero, MÁS ALLA DEL MALL de Miguel Alvear, DESCARTES de Fernando Mieles, ESAS NO SON PENAS de Anahi Hoeneisen y Daniel Andrade, PROMETEO DEPORTADO de Fernando Mieles, ENTRE MARX Y UNA MUJER DESNUDA de Camilo Luzuriaga, y CUANDO ME TOQUE A MÍ de Víctor Arregui.



Las funciones serán a las 12: 30 m, 3: 00; 5 15 y 7: 15 p.m. La entrada será gratuita.

La programación se puede consultar en el Portal www.culturarecreacvionydeporte.gov.co. www.cinematecadistrital.gov.co

Invitados en la Cinemateca Distrital

Víctor Arregui. Director y guionista, nació en Guaranda, Ecuador. Se desempeña también profesionalmente como fotógrafo en largos y cortometrajes, así como en series para la televisión. Ha dirigido numerosos documentales de temática social.
Como fotógrafo, ha trabajado para la UNICEF e incursionado en la fotografía de reportaje, de arquitectura y de retratos. Ha sido ganador de premios internacionales en Alemania y Cuba. En 1993 realizó el corto Tiling y en 1999 llevó a cabo su primera obra de ficción para cine, el cortometraje El tropezón, como parte del proyecto Ecuador en Corto.
Con la productora cinematográfica Bochinche, de la cual es miembro fundador,  realizó su primer largometraje de ficción Fuera de juego (2002), película ganadora del Premio Cine en Construcción, del 50 Festival Internacional de Cine Donostia – San Sebastián, España. El filme, del cual también es coguionista, recibió también el premio Nuevos directores en el Festival de San Sebastián. Filmada en video digital, con actores no profesionales, esta película ha sido descrita por la crítica ecuatoriana como "una ficción con sabor a documental", donde la trama ficcional está hondamente enraizada en la realidad.  En la cinta, la imagen documental y la puesta en escena se entretejen hábilmente logrando una crítica social de mucha sutileza, y las situaciones límite en las que coloca a sus personajes no caen nunca en el melodrama. Su segundo largometraje, Cuando me toque a mi, contó con reconocimientos nacionales e internacionales. En el 2006 obtuvo el premio a la Mejor Actuación Masculina en la 15º Edición  del Festival de Biarritz-Cinémas et Cultures d'Amérique Latine. A este segundo largometraje de Víctor Arregui se lo puede ver como un retrato coral y pesimista de un Quito que hace pensar en cualquier otra ciudad de América del Sur, en parte anclada en el siglo XIX, con los estertores del catolicismo colonial a cuestas, una pequeña burguesía perdida y decadente, y la marginalidad como principal evidencia del fracaso capitalista. El espacio, por demás simbólico, que al final abarca todo Quito,  cabe (o acaba) en una morgue, y por tanto no extraña que el punto de vista del film termine siendo el  de un médico forense solitario y escéptico.

Álvaro Muriel. Es sociólogo y tiene estudios de producción audiovisual. Fue productor de la película de Víctor Arregui Fuera de juego y dirigió el corto Muriel, sobre su padre. Ellas es su primer largometraje documental como director. Álvaro Muriel no es un cineasta, o al menos él no se considera uno. Le gusta pensar que es un "documentador", que su interés por los temas sociales deben dar paso a la voz de aquellos -aquellas en este caso- cuya voz no se escucha con frecuencia y mere un trato especial. Así nace su primer largometraje Ellas, un filme sobre las vivencias de las internas en un Centro de rehabilitación, en Quito. SU segundo largometraje: Afro la voz de los tambores, participará en la Muestra Audiovisual de Ecuador en Colombia. Así el realizador presenta su película:

En una escuela en penumbra un conjunto de marimba ensaya su música y su baile. Cerca de allí, a punta de bombo, una coreografía frenética se abre paso en plena calle. Más allá, en otro barrio, una banda salsera acapara el patio de una humilde vivienda y, apenas a unas calles de distancia, un grupo de mujeres mece la tarde ardiente entre arrullos y chigualos. Esmeraldas. Tierra de música. Mirar una película –perdón por la perogrullada– es en cierto modo hacer un viaje. Filmarla, en ocasiones, también. En el caso de Afro, la voz de los tambores, el viaje, si bien metafórico, es al mismo tiempo real, vivencial. Un viaje cuyo itinerario nos traslada en un ir y venir constante, de Esmeraldas a Borbón, de Borbón a Telembí, y a San Miguel, y a Wimbí. Lugares de referencia obligatoria en los que aún subsiste, ojalá por mucho tiempo, la esencia profunda del ser afro esmeraldeño. Viajamos en busca de las raíces, del recuerdo indeleble, de la lección antigua de los viejos. Otras veces, buscando un no-sé-qué, seguros de que existe. El desafío no es menor, pero tenemos la suerte de viajar acompañados. Nos dejamos llevar de la sabiduría de cuatro (entre tantísimos) de los “abuelos” más sobresalientes: Petita Palma, genio y figura del baile de marimba; Rosita Wila y su estremecedora Voz del Niño.

Juan Martin Cueva. Miembro fundador y director ejecutivo de la Fundación Cero Latitud y director del Festival de Cine del mismo nombre, que tiene lugar en Quito. También es miembro fundador de Cinememoria, y como tal ha sido parte del equipo organizador del Festival Internacional de Cine Documental Encuentros del Otro Cine.
Antes de estudiar dirección de cine en el INSAS (Bélgica), estudió sociología en Quito. Ha sido profesor en la Universidad de las Américas, en la Escuela de Cine y Actuación INCINE, en la Academia Diplomática del Ecuador, en la Universidad Nacional de Chimborazo y en la Universidad San Francisco de Quito. Ha dirigido los documentales Este maldito país (2008), El lugar donde se juntan los polos (Mejor Documental Festival Internacional de Cine de Valdivia, Chile, 2002; Mejor Guión Festival Latinoamericano de Rosario, Argentina, 2003; Premio Mayor del Festival Sur Realidades, Bogotá, 2004 y Premio Brouillon d’un reve, de la Scam, París, 1999), Ningún ser humano es ilegal (2001) y Marineros (1997). El lugar donde se juntan los polos es un filme muy reflexivo e intimista que por su aproximación estilística y narrativa también podría considerarse un referente en la cinematografía ecuatoriana. Bajo la forma de una carta filmada dirigida a sus hijos, el realizador cuenta de forma elíptica la historia de su familia y la de su compañera, una historia desperdigada entre América Latina y Francia, cargada de connotaciones políticas. Ha sido jurado de los festivales de Valdivia (2004), Cartagena (2006), Kunturñahui, en Riobamba (2006) y de la Competencia de Cortos del Festival Elcine de Lima (2007). Ha actuado en Rencontres, de Corine Serrano; Esas no son penas, de Anahi Hoeneisen y Daniel Andrade y Cuando me toque a mí, de Víctor Arregui. Actualmente produce su nuevo largometraje documental Quito, ocho veces ella, y está escribiendo el guión de largometraje de ficción Harina de otro costal.

Francois Cocó Laso Fotógrafo, documentalista, director de fotografía, camarógrafo y profesor universitario. Cuenta con Estudios en fotografí­a "Etablissement d’Enseignement Superieur des Arts Plastiques – Le 75” (Bruxelles Bélgica) y Comunicación Social (Universidad Central del Ecuador). Ha realizado varias exposiciones fotográficas en Ecuador y en el extranjero y ha sido fotografo de rodaje de Crónicas y Mientras Llega el dí­a. Ha sido director de Arte del Largometraje argumental Fuera de Juego (premio Cine en Construcción Festival Donosita San Sebastián), director del tercer y cuarto Festival de Cine Documental EDOC organizado por la Corporación Cinememoria, profesor de fotografí­a en la U. Católica del Ecuador, director de fotografía del documental El Comite de Mateo Herrera (Prix Georges de Beauregard / Compétition Internationale FIDMarseille 04), Mete Gol Gana de Felipe Terán y Los Ecuatorianos de Juan Martín Cueva. Ha publicado: La mirada y la memoria: fotografías periodísticas del ecuador 2005 y el libro Otro Cielo no esperes 2008. Participa en la Muestra Audiovisual de Ecuador en Colombia como director de fotografía de varios documentales entre los que resalta: Afro, la voz de los tambores.

Sinopsis películas de la muestra:

Despierta de Ana Cristina Barragán. Una madrugada, todavía entre sueños, Mari se levanta sedienta. Recorre los espacios de su casa hasta llegar al baño. Asustada, entra a este lugar blanco donde se debate entre su mundo de fantasía y el tiempo que la enfrenta a una nueva realidad.

Beueu de Joe Houlberg, En un mundo donde las palabras no existen y los sonidos son el idioma universal, Beueu monta su bicicleta tranquilamente por las calles. En ellas se repite la monotonía de los mismos tres personajes, un hombre enternado, un anciano y un hombre gordo. La rutina se rompe cuando Laralara aparece. Beueu intentará acercarse a ella, pero no será fácil.

Esas no son penas de Anahí Hoeneisen, Daniel Andrade. Un día cualquiera cinco mujeres quiteñas, amigas en la adolescencia, deciden volver a verse al cabo de catorce años. Elena está esperando a su segundo hijo, Marina vive los avatares de la infidelidad, Diana, tempranamente viuda, comparte su soledad junto a su hija quinceañera y Tamara no ha abandonado su alocada vida en los clubes, entre chicos y drogas. Esa noche visitarán a Alejandra, consumida por una enfermedad. ESAS NO SON PENAS es un retrato de grupo, en el que cada quien aporta las luces y sombras de su paradójica condición de clase media, en una ciudad enclavada en los Andes. En ese encuentro, fortuito y desacostumbrado, estas mujeres tejerán –en un vaivén entre la culpa y la esperanza, la soledad y la fraternidad- un tapiz de emotividades que estallan en mitad de la aparente rutina de lo cotidiano.

Prometeo deportado de Fernando Mieles. Prometeo, un mago que dice estar invitado por la realeza a presentar su acto frente a ellos y Afrodita una modelo que intenta ocultar su nacionalidad por medio del color de sus ojos y cabellos; son retenidos al llegar al aeropuerto de algún país de la Unión Europea por problemas migratorios, ya que hay pocos vuelos de vuelta al Ecuador son retenidos en una sala de espera del aeropuerto.

Poco a poco son llevadas a la sala muchos otros ecuatorianos por razones similares; entre las que destacan el nadador concentrado en sus competencias y entrenamiento para dejar en alto el nombre del país; un escritor que ha sido invitado a dar una conferencia en la Sorbona de París; una microempresaria que planea expandir su negocio a los países de Europa y un sinfín de pintorescos e interesantes personajes.



Entre Marx y una mujer desnuda de Camilo Luzuriaga. En los años 60 la juventud pensaba que podía cambiar el mundo. Por lo menos en ciertas partes del mundo. No precisamente en Quito, Ecuador, en cuya época ocurre la acción de Entre Marx y una mujer desnuda, donde cuatro personajes, Galo Gálvez (Arístides Vargas), su prometida Margaramaría, el Autor y Rosana se descuartizan en una de esas batallas entre sexo y política a las que nos tenía acostumbrados Lina Wertmüller. Galo es un intelectual brillante, hombre de acción que pasa sus días en silla de ruedas, compartiendo con Margaramaría una contradictoria relación, entre su disciplina de militantes partidistas, la hemiplejía de Gálvez y su necesidad de amar. Ella y el Autor, el mejor amigo de Galo, son también miembros del Partido. Al Autor le llaman así por su empeño en escribir la historia de sus vidas. El Autor manifiesta la crisis de identidad del intelectual ecuatoriano, desgarrado entre sus lazos culturales con Europa y sus raíces americanas. La película es una crónica sobre la "realidad" -- la del país y del Partido -- pero también nos cuenta dos historias de amor: la trágica de Gálvez y su novia, y la platónica que une al propio Autor con Rosana, mujer de un rico hacendado.

Cuando me toque a mí de Víctor Arregui. Sinopsis: Segundo largometraje de Víctor Arregui se lo puede ver como un retrato coral y pesimista de una Quito que hace pensar en la Salta de Lucrecia Martel o en cualquier otra ciudad de América del Sur en parte anclada en el siglo XIX, con los estertores del catolicismo colonial a cuestas, una pequeña burguesía perdida y decadente, y la marginalidad como principal evidencia del fracaso capitalista. Pero las estrategias de la directora de La ciénaga poco tienen que ver con las de Aguirre, quien distribuye primero nuestra atención entre varios personajes para hacerla confluir en sólo uno de ellos y en un espacio por demás simbólico, que al final abarca la ciudad entera. Si para Mallarmé todo acababa en un libro, para este director ecuatoriano todo Quito cabe (o acaba) en una morgue, y por tanto no extraña que el punto de vista del film termine siendo el de un médico forense solitario, escéptico, misántropo, algo impotente y, por momentos, seductoramente patético.

A tus espaldas de Tito Jara. La estatua de la Virgen que corona “El Panecillo”, loma que divide a Quito en dos, mira y sonríe al norte de la ciudad, donde vive la gente más acomodada; en el sur, donde están la mayoría de sus habitantes, los más pobres, solamente ven su espaldas. “A tus espaldas” es la historia de Jorge Chicaiza Cisneros (Jordi), un joven que trabaja en un banco de Quito y cuya principal preocupación en la vida es olvidar y ocultar su origen humilde

en los barrios pobres del sur de la ciudad y su realidad racial mestiza. La capacidad económica, que le confiere su calidad de hijo de emigrante, le permite cambiar su nombre por Jordi Lamotta Cisneros, de igual manera cambia su lugar de residencia y de actividades. Es un fanático de la ropa de marca, la farra y gasta todo su moderado sueldo en arreglar un auto tunning. Todo esto con el fin de impresionar a la clase media del norte de la ciudad y ganarse su aceptación, aún así, sabe que nunca entrará totalmente en los altos

círculos sociales por ser un mestizo sin linaje. En este contexto conoce por coincidencia a Greta, una colombiana que ha venido a buscarse la vida en el Ecuador y mantiene una relación secreta con el sobrino del dueño del banco en el que trabaja Jordi, Luis Alberto Granada de la Roca, un mediocre ingeniero de marketing que esconde tras el trabajo que le asigna su tío, una serie de negocios sucios. Jordi, Greta, Luis Alberto, un extraño abogado, el Banco Progresista y la Virgen del Panecillo, entrelazaran casualmente sus vidas en busca de dinero, poder y aceptación; en el proceso, descubrirán varias realidades ocultas y otras aceptadas con resignación por la sociedad



ecuatoriana.

Este maldito país de Juan Martín Cueva. Sinopsis: Reflexión sobre ciertos rasgos característicos de los ecuatorianos, utilizando como hilo conductor el tema del mestizaje. ¿Es la sociedad ecuatoriana esencialmente mestiza? ¿Qué es un mestizo?
Con varias historias de vida entrelazadas, esta película pretende, más que aportar respuestas, poner sobre el tapete temas mal resueltos tanto en la manera en que el Ecuador se define como sociedad, como en la subjetividad de sus habitantes.

Afro, la voz de los tambores de Álvaro Muriel. Sinopsis: desde el punto de vista de su director, trata de cuatro leyendas vivas de la música afroesmeraldeña quienes se convierten en guías de un itinerario hacia las raíces profundas de la cultura negra del Ecuador. Un viaje metafórico pero a la vez real que en un ir y venir por las aguas del río Cayapas que traslada a los espectadores de la ciudad al monte; del presente al pasado; de lo ancestral a lo contemporáneo.
Es un documental realizado en clave de homenaje a aquellos culturas nuevos y antiguos de un saber esencial de nuestra identidad.

Qué Tan Lejos de Tania Hermida. Sinopsis: Esperanza, española, llega a Ecuador con la intención de conocer el país. Teresa, ecuatoriana, y que se le presenta como Tristeza, se le une mientras espera encontrarse en el camino con el chico al que ama.
Haciendo autostop, en mitad de una huelga nacional, solas o en compañía de otros, ambas mujeres emprenderán un singular viaje en el que aprenderán tanto de la otra persona como del país que las rodea. Y sobre todo, de sí mismas.
“Qué tan lejos” es una emotiva y atípica road movie dirigida por Tania Hermida, y protagonizada con fresca naturalidad por dos actrices más que prometedoras, la española Tania Martínez y la ecuatoriana Cecilia Vallejo, y que ha supuesto un descomunal éxito en su país de origen: más de 200.000 espectadores y más de 24 semanas en cartelera. También ha cosechado elogios y premios en festivales a lo largo de todo el mundo.

Crónicas de Sebastián Cordero. Sinopsis: Manolo Bonilla (John Leguizamo), presentador estrella de un programa de noticias sensacionalistas de Miami, viaja junto con su equipo a una pequeña ciudad ecuatoriana para cubrir la historia de un asesino en serie de niños, el Monstruo de Babahoyo. La muerte accidental de un niño lleva a los habitantes de la ciudad al borde de linchar a Vinicio Cepeda (Damián Alcázar), un humilde vendedor ambulante. Sin embargo, la intervención de Manolo salva la vida del hombre. Vinicio es encarcelado por homicidio involuntario y ofrece a Manolo información sobre el Monstruo a cambio de que Manolo emita un reportaje sobre su injusto encarcelamiento. Manolo acepta, atraído por el lado oscuro que intuye en Vinicio, y pronto empieza a saltarse las reglas, decidido a ser el héroe que, sin ayuda de nadie, detenga al asesino.

Más allá del mall de Miguel Alvear. Sinopsis: Es una investigación, que expone las casi nulas ganancias que genera una película nacional. El protagonista, Andrés Crespo (que interpreta a Miguel Alvear), se pregunta: “¿para qué hacer películas si pocos las ven?”. En el filme se indaga sobre el cine amateur (con bajo presupuesto, actores no profesionales y rodado en sectores populares), que tiene acogida porque se lo produce para que se lo venda en la Bahía en un CD de $ 1.
“Hay varias tácticas de distribución. Todos estamos en un proceso de cambios, de revolución”, decía Alvear. En una parte de su documental se expone el caso de un realizador de decenas de filmes. Cuando estuvo en crisis, hizo una película con retazos de otras. Y, según se narra, esta labor tuvo acogida.

Descartes” de Fernando Mieles. Sinopsis: La construcción narrativa nos transporta a conocer la vida del fotógrafo y ex director de cine, Gustavo Valle, un personaje anónimo del Guayaquil actual. Parte de las fiestas y conmemoraciones como graduaciones o bautizos, pero nunca invitado. Con las fotos registra los momentos y se gana la vida. Hasta que un día Fernando Mieles lo descubre y conoce su historia de director cinematográfico, en ese tiempo guayaquileño donde el cine foro vivía su plenitud.

La vida cotidiana de Gustavo Valle se convierte en el hilo conductor de la narración, pero paralelamente se conocen las historias de otros cineastas, de otros cinéfilos que convivieron en esa época de oro del cine guayaquileño, en los sesentas. Curiosamente, la mayoría de ellos, actualmente se encuentran alejados y desinteresados del cine, queda rondando en la mente el ¿por qué?
El filme de Mieles, como un rescate de la memoria del cine guayaquileño, más que certezas, plantea preguntas. Si el cine es memoria, ¿qué pasa cuando una película se pierde?

En el tratamiento estético, los desencuadres, ángulos poco convencionales o el micrófono boom presente en varias tomas nos podrían develar una aparente desprolijidad en la construcción de los planos, pero como el mismo Mieles explica en la lección de cine, luego de la proyección de la película en los cines Ocho y Medio, una de sus premisas era trabajar como si se tratasen de descartes, ese material que no se usaba en el trabajo audiovisual final y que en muchos casos se desechaba. La estética esta en función del concepto, y esa poca prolijidad tiene sentido y aporte en la construcción de la historia del documental.



Película sentida, de emoción contenida ante la incertidumbre de saber qué pasará con los productos que en un tiempo hicieron furor, pero con el pasar del agua por el río Guayas, se convirtieron en olvido. Esmerado y bien logrado trabajo de Mieles, quien está próximo a estrenar su nueva película, “Prometeo Deportado”. Este director comprometido con el cine, con el ejercicio de escribir y contar historias, con varios proyectos en mente, como lo confiesa y que sigue dando su mirada particular.

ABUELOS de Carla Valencia. Sinopsis: No hay que saber nada de botánica, solamente hay que mirar con atención la cosecha propia para saber que los árboles genealógicos siempre tienen brotes impensados, por arriba y por abajo, desde la raíz hasta la última de las hojas. Y, en el caso de Abuelos, diario íntimo de una búsqueda documental, Carla Valencia Dávila dialoga con el pasado de su familia para construir una historia espejada, enfrentando distintos relatos para encontrar raras sincronías que perfilan un tiempo histórico. Por un lado, está el abuelo ecuatoriano, Remo, que en su afán de investigación querer, hace una suerte de cortocircuito que parece producirse del cruce extraño de ciertos cables pelados de las literaturas de Rodolfo Walsh y Gabriel García Márquez

MUCHEDUMBRE 30s de Rodolfo Muñoz. Sinopsis: ¿Por qué Rafael Correa, el Presidente de Ecuador en funciones desde enero del 2007, no se cayó el 30 de septiembre del 2010, como sí ocurrió con otros mandatarios, en un país donde ha imperado la inestabilidad democrática? Es la pregunta que muchos se hicieron tras la insubordinación policial y militar, que -según los opositores al gobierno- no tuvo la intención de derrocar al mandatario, que en ese momento era el presidente pro tempore de UNASUR.

Una revisión breve de la historia política de Ecuador, muestra que éste país no ha tenido, precisamente- suficientes períodos de estabilidad democrática. Desde octubre de 1833, cuando Vicente Rocafuerte asumió el poder, tras haberse rebelado en contra del primer presidente republicano Juan José Flores, hubo más de 20 revueltas y apenas 40 gobiernos constitucionales nacieron en las urnas. Tan solo desde 1995 hasta el 2010, fueron derrocados: 1 vicepresidente y 3 presidentes. Estos golpes, los últimos, transmitidos en directo al mundo entero, permitieron que desde el exterior otorgaran al ecuatoriano de hoy el título de: Campeón Mundial de Golpes de Estado. Ese título, además- fue concedido por una suma de méritos: los derrocamientos fueron rápidos, fáciles, casi quirúrgicos, sin graves traumas, pocas víctimas y hasta con el patrocinio de los distintos congresos. Por ello, en Ecuador, conjugar el verbo derrocar terminó convirtiéndose hasta en un animado pasatiempo: yo derroco, tú derrocas, él derroca, nosotros derrocamos. Aquella práctica, llevó a que en la cultura política ecuatoriana se creyese que botar a los gobernantes era la única manera de que sus demandas fueran atendidas; desde la construcción de la casa parroquial hasta las mejoras salariales de los empleados públicos. El 30 de Septiembre del 2010, luego de tres años y ocho meses, desde que Rafael Correa, profesor y economista de profesión, asumiera el cargo de Presidente Constitucional de la República número 40, una rebelión policial tumultuosa y vocinglera, dejó desprotegidos a los ciudadanos y permitió que se reprodujeran escenas propias de los derrocamientos, pero con una gran diferencia: los que antes recibían órdenes de los gobernantes para salvaguardar el orden constitucional y la propiedad individual, esta vez lo subvirtieron. ¿Lo hicieron por cuenta propia? ¿Hubo solamente una demanda salarial? ¿Trataron de derrocar al mandatario, a tono con esa lógica política que domina tanto tiempo, o incluso buscaron matarlo? Son respuestas que siguen en debate entre los analistas, los ámbitos judiciales y el ciudadano de la calle. Esto, probablemente, demandará mucho tiempo, sin posibilidades ciertas de hallar respuestas absolutas. Sucesos como los del 30S, donde interviene la muchedumbre, generalmente han sido violentos y han producido incertidumbre social. La sublevación policial del 30S, no solo que fue grave, sino que además- desde el punto de vista periodístico se convirtió en una gran noticia. No es ningún secreto que todos los medios de prensa siempre estuvieron y estarán a la caza de eventos espectaculares, que generen pingües ganancias a las empresas de comunicación. Una sublevación policial, que deja desprotegido al país, sin duda es una gran noticia, más si es el propio Presidente de la República quien acude al foco de la protesta para desactivarla y termina siendo rehén en uno de los cuarteles policiales de Quito. Varios foto-reporteros y periodistas que acudieron ese día a recoger información de primera mano en los principales escenarios de protesta, fueron en principio respetados por los complotados. Es más, algunos estuvieron invitados con anticipación a cubrir los sucesos, tanto que dentro del cuartel policial de Quito, donde se desarrollan los hechos, hubo -desde el primer momento- una bien montada tecnología que permitió la transmisión en directo de la asonada. Luego, todo cambio, y los complotados arremetieron. Hubo comunicadores golpeados, vejados incluso- algunos resultaron heridos y sus herramientas de trabajo destruidas. Una versátil y amigable tecnología de comunicación, a la cual se habituó el ecuatoriano de hoy, permitió que miles de cámaras de video y fotográficas, algunas incorporadas en los teléfonos- pudiesen registrar innumerables detalles de las protestas. Los realizadores de Muchedumbre, a la cabeza su director, emprendieron un minucioso proceso de reconstrucción cronológica de los hechos, mediante evidencias documentales. Por ello, decenas de horas de registro gráfico, más los testimonios directos de algunos de los protagonistas, permite en este video documental entender paso a paso lo que ocurrió ese día, y supera con creces- la versión periodística escueta que ofrece la noticia de 3 minutos, muchas veces cargada de subjetividad o intención que nada tiene que ver con lo informativo. En Muchedumbre, Rafael Correa, da su versión completa de los hechos, así como uno de los policías que trató de sacarle la máscara anti gas al mandatario, cuando éste había sido atacado por los manifestantes. Varios de los heridos, testigos y protagonistas cuentan cómo vivieron ese fatídico día, en el que se lamentó la muerte de 8 personas en todo el país y cerca de 300 heridos. Analistas y protagonistas confiesan el temor de que la inestabilidad democrática no haya sido completamente desterrada y -a pesar de que los ecuatorianos les dijeron a los encuestadores que prefieren vivir en democracia- nada garantiza que nuevos procesos conspirativos continúen en marcha.


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