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Motín en las colmenas


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Réquiem para nuestras Abejas
Dominique Guillet
Motín en las colmenas
Las abejas trashuman hacia la nada. Las abejas desertan por decenas de millones. Las colmenas se vacían en menos de una semana. Es una nueva catástrofe para el mundo apícola (y sin duda para el mundo entero) puesto que ésta se anuncia de amplitud planetaria. Se llama “síndrome del colapso de las colonias”.
En los E.U.A., los expertos apícolos están totalmente desorientados. Hasta invocan un “misterio”. En efecto, las abejas desaparecen “limpiamente” sin dejar cadáveres. Las colmenas llenas de miel y de polen no son saqueadas por otras abejas u otros insectos. Es una maldición que se cierne sobre las colmenas.
Sin embargo, los expertos agrícolas no desesperan de encontrar la poción milagrosa, de salvar, una vez más, su industria puesto que así la califican. Pusieron sobre la huella de las abejas dadas por desaparecidas los mejores detectives-virólogos. El reto es inmenso: no hay abejas, no hay polinización, no hay cosechas, no hay dólares. El bípedo que se autoproclamó amo de la esfera planetaria está muy enojado. Las abejas hacen la huelga de la polinización, las traviesas se niegan a libar.
Pues, ¿Qué no tendrían ningún reconocimiento las abejas para este “industria apícola”? que las mimó durante decenas de años prodigándoles:
- un hogar: con bellas colmenas todas cuadradas.

- las mejores medicinas: los antibióticos de los más potentes (como la teramicina) y los acaricidas más performantes (Apistan y el muy novedoso Hivastan).

- alimento a saciedad: sabroso azúcar blanco de remolacha, jarabe de maíz procesado a partir de los mejores caldos transgénicos y, claro está, complementos nutricionales (elaborados, por ejemplo en los E.U.A., a partir de aceite de algodón transgénico, de aceite de soya transgénica, de aceite de colza transgénica…).

- viajes todo pagado sobre miles de kilómetros para descubrir los desiertos agrícolas occidentales.

- Un botín asegurado gracias a los monocultivos tan extensos que se pierden de vista al salir de la colmena.

- polen y néctar enriquecidos con un cóctel de moléculas aperitivas: fungicidas, insecticidas, herbicidas.

- procreación asistida con una selección de las mejores reinas inseminadas artificialmente.
(« Colectando polen ».Foto Ananda Guillet)
Una catástrofe dentro de poco planetaria
En diciembre 2006, la universidad de Pennsylvania hizo una encuesta involucrando a varios apicultores de la región este de los E.U.A. Estos apicultores (dueños de 200 a 3000 colmenas) habían sufrido pérdidas de 30 hasta 90 % de su colmenar. Para uno de los apicultores, solamente 9 colonias habían sobrevivido sobre 1200.
En el conjunto de los E.U.A, desde el final del otoño 2006 las pérdidas registradas son del orden del 60 % en la costa este hasta el 90 % en algunos estados del este y del sur del país. Según las últimas estimaciones, son cerca de 1,5 millones de colonias que habrían muerta en los E.U.A. y 27 estados están afectados.

Recordamos que el número de colmenas era de 6 millones en 1947 y es de sólo 2,4 millones en 2005.


En Francia, la pérdida de colonias se estima entre 300 000 y 400 000 cada año, y esto desde 1995. El invierno 2005/2006 fue particularmente dramático puesto que desaparecieron de 15 a 95 % de las colonias, según los apicultores90. En abril 2007, en la Martinica, un apicultor perdió 200 colonias en el espacio de pocos días.

En el Québec2, un promedio de 40 % de las colmenas se reportaron vacías en el pasado invierno. Sin embargo, algunos apicultores han perdido hasta el 75 % e incluso el 100 % de sus colonias.


En Ontario, Canadá, el invierno pasado algunos apicultores reportaron desertadas hasta 60 % de sus colmenas y cerca del 40 % para el colmenar a nivel nacional50.
Las cifras avanzadas son de 400 000 colmenas vacías para Polonia, 600 000 colmenas vacías para España.
En Alemania, según Manfred Hederer, presidente de la Asociación Alemana de Apicultores, 25 % de las colonias habrían sido diezmadas pero algunos apicultores reportan hasta 80 % de pérdidas de sus colmenas.
En Taiwán, en abril 2007, se publicaron los primeros informes de una misteriosa desaparición de las abejas. Un apicultor reportó la pérdida de 80 de sus 200 colmenas.
En Suiza, algunas regiones lamentan la pérdida del 80 % de sus colonias36. Las pérdidas nacionales serían de la orden del 30 % pero ciertos apicultores han perdido la totalidad de sus colonias37. Había 45 000 apicultores en Suiza en 1900. Sólo quedan ahora 19 000 pero esta cifra está a la baja. Entre las dos guerras mundiales había 350 000 colmenas. Hoy, sólo quedan 190 000.

El síndrome del colapso de las colmenas hace estragos en Portugal, en Grecia, en Austria, en Inglaterra.


¿Es el síndrome del colapso de las colmenas un ultimátum? ¿Sería una llamada desesperada de las abejas con el fin de despertar a la humanidad?

Síndrome del colapso de la colmena


En los E.U.A., este síndrome fue calificado recientemente de “Colony Collapse Disorder” y reemplazó denominaciones tales como “colapso del otoño”, “Enfermedad de mayo”, “Enfermedad de desaparición”, etc.
En Inglaterra, el síndrome es calificado de « Fenómeno María Celesta” (del nombre del barco cuyo equipaje se volatilizó en 1872)
¿Cuáles son los síntomas de este síndrome?
En las colmenas ya colapsadas:
- Ausencia total de insectos adultos en la colmena con pocas o ninguna abejas muertas, dentro o delante de la colmena.

- Infección considerable de las pocas abejas que se encuentran todavía en la colmena. Todos lo virus conocidos como nefastos para las abejas están presentes, así como hongos. Algunas abejas están afectadas por media docena de virus.

- Presencia de cresa operculada.

- Presencia de reserva de alimento dentro de la colmena, miel y polen que primero, no son saqueados inmediatamente por otras abejas y segundo, cuando están atacados por parásitos tales como la Falsa Polilla (Galleria mellonella) o el Pequeño Coleóptero de las colmenas (Aethina tumida,) sólo lo son tardíamente.

En las colmenas que se están colapsando:
- El número demasiado restringido de las trabajadoras no les permite ocuparse de la cresa.

- Las trabajadoras son principalmente jóvenes adultas.

- La reina está presente.

- El enjambre se niega a consumir alimento traída, tal como jarabe de maíz o suplementos proteínicos.


(Abeja bebiendo. Foto Ananda Guillet)

Otoños sin frutas


En los E.U.A., son 90 plantas alimenticias que son polinizadas por las abejas. Se estiman a 14 mil millones de dólares el valor comercial de los cultivos polinizados por las abejas. En Florida1, la cosecha de manzanas esta comprometida. Solamente para las manzanas (polinizadas al 90 % por las abejas), el valor es de 2,1 mil millones de dólares.
En todo el planeta, las abejas son las portadoras de polen, ellas son las polinizadoras por excelencia. Según Bernard Vaissière, especialista de los polinizadores del INRA, “Hoy encontramos que más del 75 % de los cultivos que nutren la humanidad y el 35 % de la producción de alimento dependen todavía de los polinizadores, es decir, en mayor parte abejas. Pero las prácticas de producción y los paisajes agrícolas que resulten han evolucionado considerablemente estos últimos años de tal manera que ahora los polinizadores muchas veces son demasiado escasos para poder polinizar los cultivos de manera confiable y eficiente.
Nuestros resultados aportan un vibrante recuerdo sobre el papel esencial que juegan los polinizadores en nuestra vida cotidiana, en particular a nivel de nuestra alimentación puesto que su actividad polinizadora nos permite tener numerosos productos alimenticios esenciales pero también agradables como el café y el chocolate y los frutos de cáscara, y la mayor parte de las frutas y vegetales”81.
(Abeja encima de una flor. Foto Ananda Guillet)
En los E.U.A., sobre las 2,4 millones de colmenas que hay en el país, se alquilan habitualmente 1,5 millones para servicio de polinización. La situación es tan catastrófica que en 3 años el costo de renta de una colmena casi triplicó para llegar a 135 dólares.
En 2007, dado la emergencia, los E.U.A. llamaron a Australia para la importación masiva de colonias de abejas. La competencia hacía furor en abril entre los vergeles de manzana4 de los estados de New-York y de Pennsylvania, y los productores de mirtillos en el estado del Maine.

Pesticidas y campos de la muerte


Las abejas desaparecían tanto en las regiones agrícolas invadidas por quimeras genéticas como en las regiones agrícolas en las cuales no son cultivadas, o solamente en parcelas experimentales. ¿Existe entonces un denominador común?
Según el profesor Emérito Joe Cummins17, de la Universidad de Ontario, el denominador común es:
El uso generalizado de semillas envueltas con pesticidas sistémicos tanto para los cultivos

convencionales como para los cultivos genéticamente modificados; en particular, la aplicación muy común de una clase, relativamente novedosa, de insecticidas sistémicos, los Neonicotinoides, que son altamente tóxicos hasta en bajas concentraciones, para los insectos incluyendo las abejas.
Las envolturas con insecticidas sistémicas protegen las jóvenes plantitas durante la primera fase, más vulnerable, de su desarrollo. Estas envolturas las constituyen insecticidas y fungicidas sistémicos, que actúan muchas veces en sinergia.
Los insecticidas de la clase de los Neonicotinoides incluyen la imidacloprida, el tiametoxam, el clotianidine y otros más. La imidacloprida es muy común para la envoltura de semillas de legumbres y de cultivos a campo abierto, en particular el maíz, la colza y el girasol.

La imidacloprida se detecta en los suelos, en los tejidos vegetales y en los pólenes usando la espectrometría de masa y la “cromatografía liquida de alto rendimiento”
Las tazas de concentración de insecticida en el polen permiten pensar que las abejas podrían sufrir lesiones cerebrales18. Desde 2000, los apicultores de Francia e Italia han descubierto que la imidacloprida era fatal para las abejas y sospechan que este insecticida puede provocar el ocaso de las colonias afectando el sentido de orientación de la abeja y su capacidad de regresar a su colmena”.
Numerosos estudios realizados en Europa pusieron en evidencia los daños de la imidacloprida:

- Un equipo de científicos descubrió que el polen producido por plantas procedentes de semillas envueltas con imidacloprida contenía concentraciones significativas del insecticida y sugirió que el polen contaminado era una de las principales causas del síndrome del colapso de las colonias19.


- Análisis de girasol y de maíz procedentes de semillas envueltas con imidacloprida indicaron que grandes cantidades del insecticida eran llevadas por las abejas dentro de las colmenas29.
- Abejas nutridas con soluciones azucaradas conteniendo 500 o 1000 ppb (partes por mil millones) del insecticida no podían regresar a su colmena y desaparecían.

Las que eran nutridas con soluciones azucaradas conteniendo 100 ppb (partes por mil millones) del insecticida regresaban sólo después de 24 horas a la colmena21.


- Abejas nutridas en laboratorio con soluciones conteniendo imidacloprida perdían sus capacidades de comunicación durante varias horas22.
- Un estudio ha sido realizada en Grecia sobre el impacto del imidacloprida sobre las abejas49.
- Un estudio fue publicado en el boletín de entomología en Inglaterra sobre el impacto del imidacloprida sobre las abejas51.
- Un estudio realizado en laboratorio en 2006, en Carolina del Norte, E.U.A., pone de manifiesto que la sinergia de los neonicotinoides con fungicidas muy comunes (tales como Terraguard y Procure) acrecentaba de 1000 veces la toxicidad de estos neonicotinoides.
Cuando el imidacloprida3 se usa para luchar contra las termitas, esta sustancia las desorienta totalmente

(Los insectos no pueden reencontrar el termitero) y destruye completamente su sistema inmunitario.


(Colza tratado con pesticida para el Disel vegetal: por lo menos mientras que todavía sobrevivirán algunas abejas para polinizarlo. Foto Dominique Guillet)
Según Jerry Hayes, responsable de la sección apícola de los servicios agrícolas del estado de Florida, el imidacloprida3 se usa ahora no sólo para la envoltura de las semillas, pero también en pulverizaciones foliares, en sistemicos y en sinergia con fungicidas. Este pesticida se encuentra sistemáticamente en el polen de las flores.
Según la Universidad de carolina del Norte, el imidacloprida usado para envolver las semillas se encuentra en el polen del maíz, del girasol y de la colza, y en concentraciones peligrosas para las abejas. El imidacloprida destruye la memoria y los procesos cerebrales de la abeja, muy particularmente las zonas del cerebro relacionadas con los recuerdos recientes. Puede que la ingestión de polen fresco o almacenado no sea sinónimo de mortandad pero más bien de perturbaciones de los procesos de memoria de las abejas quienes, desorientadas, no encuentran más el camino de la colmena.
En los E.U.A., todas las semillas transgénicas de algodón, soya, maíz y colza están envueltas con neonicotinoides. Además, la zona refugio se trata con neonicotinoides. Esta zona refugio es una suerte de campo de la muerte para los insectos y ha sido colocada desde 2000 por la Agencia de Protección del ambiente que no tiene ningún medio de verificar su aplicación y que se remite, para ello, a las empresas de biotecnología25.
Así, por ejemplo, Monsanto pide a los agricultores transgénicos de sembrar 20 % de su área cultivada con variedades convencionales con el fin de crear unos “refugios” para desalentar la evolución de los insectos

resistentes a los transgénicos. Se les solicita de usar insecticidas sólo cuando el ¡nivel de infestación pone en peligro la viabilidad económica de su cultivo! Así la variedad OGM de Monsanto, el “YieldGard Corn Borer”24 (con un gen de Bt) debe sembrarse a razón de 80 % de la superficie: los 20 % que quedan constituyen un “refugio” para sembrar con cualquier otra variedad que no sea “Bt”. Los agricultores que no respetan esta cláusula pueden ser castigados por Monsanto23, ¡quien puede negarles un acceso ulterior a esa tecnología de punta!


Para concluir: el agricultor se verá privado de OGMs “Bt” si no acepta de hacer un “refugio” con variedades convencionales tratadas a muerte por los insecticidas más tóxicos.
De hecho, la primera flaqueza de la abeja es de ser un insecto y por lo tanto de ser altamente susceptible a los insecticidas26. Su segunda flaqueza es su poca capacidad para resistir o para mutar. Por lo menos, los demás insectos “salvajes” han guardado esa capacidad de mutar muy rápidamente. Y no se privan de hacerlo.
Pasa lo mismo con las “malas hierbas”. En los E.U.A., las adventicias se han vuelto estrictamente resistentes al RoundUp (el glifosate de Monsanto). Los agricultores no tienen otra opción que usar mezclas de herbicidas para limpiar sus campos. En particular, los campos de soya transgénica son invadidos por amarantos salvajes.
El Gaucho y el Regent liberados de la aduana por los expertos europeos “independientes”
En enero 2006, la Unión nacional de la apicultura francesa (Unaf, 22 000 miembros, y 48 % de las colmenas francesas) expresaba sus temores de ver de nuevo autorizados el Gaucho y el Regent TS28.

Los temores de la Unaf eran muy justificados.


Fines de enero 2007, el sitio figaro.fr informa que40: “Los resultados de la encuesta multifactorial de la Afssa sobre los desórdenes de la abejas comprobados en Francia en medio de los años 1990 todavía no se han visto. No deberían ser vistos antes de mucho tiempo. En efecto, el laboratorio de Sofía-Antipolis está

esperando la llegada de un estadístico para tratar el montón de datos acumulados entre 2002 y 2005. El atraso se debe a problemas presupuestarios.
¿Problemas presupuestarios en la Afssa? ¿Posiblemente los apicultores deberían cotizarse? ¿Posiblemente la Afssa podría emitir una tómbola o pedir una subvención a Bayer Crop Science?
El 2 de febrero 2007, una propuesta39 de resolución es presentada a la Asamblea Nacional por el diputado Jacques remillet, “tendiendo a la creación de una comisión de encuesta sobre las causas del exceso de mortandad en las colmenas francesas”
En la memoria explicativa:
Desde hace diez años, la apicultura en Europa y en Francia vive la crisis más grave de su historia. En Francia, 1500 apicultores paran su actividad cada año desde hace 20 años. Mientras que el promedio de edad aumenta para llegar hoy a los 65 años, 5 000 empleos relacionados con la apicultura están directamente amenazados. Con 33 000 toneladas de miel producidas (alrededor de 33 kilos por colmena), la producción cayó de 10 000 toneladas en 10 años, o sea, una baja de 1000 toneladas por año*.

(*: De hecho, la producción de miel pasó de 33 000 toneladas a 16 500 toneladas, de 1995 a 2003)
- Durante el 16avo congreso nacional de la apicultura francesa que tuvo lugar en Bourg-en Bresse del 13 al 15 de octubre 2006, la unidad abeja de la Afssa indicó que las mortandades de abejas durante el invierno 2005 han sido muy importantes (sobre las 18 colmenas encuestadas, se comprobó un promedio de mortandad de 74 % - o sea, 74 % de las colmenas no pasaron el invierno.
- Enero 2007: el estudio multifactorial prospectivo 2002/2005 de la AFSSA, cuyas conclusiones acaban de ser conocidas*, muestra que las causas del exceso de mortandad de las abejas son de origen multifactorial. No se puede invocar una causa única. Entre las causas mayores: parásitos (varroa y Nosena Ceranae) y la falta de biodiversidad (sobre todo por falta de alimento de calidad para las abejas: polen) La AFSSA indica que 125 colonias de abejas han sido observadas en cinco estados con cuatro visitas por colmenar por año durante tres años (de 2003 a 2005)

(*: De hecho, el diputado precisa en una nota que los resultados son conocidos pero no publicados).
- Dos conclusiones merecen de ser subrayadas:
1. Los expertos Europeos confirman claramente las conclusiones del informe de la AFSSA sobre la ausencia de riesgo del insecticida Fipronil para la salud humana: « Ningún potencial genotóxico o cancerígeno ha sido puesto en evidencia. El mecanismo de inducción de los tumores tiroidianos fue discutido por los expertos y considerado como siendo una reacción específica de las ratas y no significativa para los humanos. Ninguna toxicidad a nivel de la reproducción o del desarrollo ha sido observada. Los estudios neurotóxicos específicos no revelan ningún elemento histopatológico en el sistema nervioso » Sin embargo, siendo el Fipronil tóxico en caso de inhalación, de ingestión o de exposición cutánea intensiva, el informe propone la clasificación T (tóxico), incorporándolo así a la numerosa lista de productos tóxicos de la farmacopea actual.
2. Según los expertos europeos, el uso del Fipronil vinculado al tratamiento de semillas de maíz y de girasol no representa ningún riesgo para las abejas que liban: « Ningún efecto contrario relativo a la mortandad de abejas y su sobrevivencia fue observado en el conjunto de estudios llevados a cabo bajo túnel.» Además, los expertos notaron que « no había ninguna evidencia convincente permitiendo de atribuir los incidentes –de mortandad de abejas- al uso del fipronil, excepto un solo caso, atribuido a una mala calidad de envoltura de girasol ».
Conclusión: en 2004, el ministerio toma una decisión en la vaho científica deseando aplicar el principio de precaución a la espera de las conclusiones científicas (AFSSA, EFFSA). Y hoy, las conclusiones liberan los productos incriminados dos años después de su suspensión (Gaucho y Regent).


(Cuadro de la colmena extensible. Foto Dominique Guillet)
Referente a esto, la entrevista de Hervé Gaymard concedida a la revista VSD, el 18 de noviembre 2004, revela la presión mediática de la época: « En el asunto del Regent y del Gaucho, hubo un fuerte interés mediático que, sin duda, se relacionaba con las elecciones regionales del 2004. Pero el problema es que los estudios científicos dicen hoy que esa mortandad de las abejas no se debería solamente a los pesticidas involucrados y aquí, ni una sola palabra en ninguno de las noticias de las veinte horas. Se aplicó la ley del embudo…¿Por qué estos nuevos estudios serían menos confiable que los demás que me llevaron a prohibir los dos pesticidas? Y puedo revelarles que demuestran que la mortandad de las abejas también se comprueba en estados donde estos productos no fueron utilizados ».
Sin embargo, siempre según el sitio figaro.fr40, precisamos que: “La encuesta de la AFSSA revela en particular que en los cinco estados, las diferentes “matrices” (miel, cera, polen) están contaminadas con dosis débiles por productos fitosanitarios agrícolas (imidacloprida, fipronil, endosulfan, deltametrina, paration-metil y otros). Están contaminadas también por residuos de sustancias (cumafos, y fluvalinata) utilizados por apicultores para luchar contra las enfermedades provocadas por el varroa, un ácaro parásito que invadió las colmenas del mundo entero a partir de los años 90. Un solo caso de mortandad debido a una toxicidad aguda fue constatado, los análisis revelando después la presencia de endosulfan y fluvalinata en las abejas muertas.

Además, según los investigadores de la Afssa: « Hemos constatado varias prácticas apícolas inadecuadas. Entre ellas, el uso de productos no homologados para el tratamiento de la varroasa » y « las anomalías relativas a la alimentación de las abejas, que fueron sospechadas por el estado de ciertas colmenas, pudieron tener consecuencias sobre la salud de las colonias ».



(Abeja sobre diente de león. Foto Ananda Guillet)
Del principio de precaución… ¡para la salud financiera de las multinacionales de la agro-química!
La primera pregunta que se plantea es saber si se puede confiar en los científicos de la Afssa y en los expertos Europeos. Según la fórmula consagrada, ¿son expertos “independientes” supeditados a la agro-química?

En efecto, todo hace pensar que este informe está a la altura del expediente relativo al escándalo de los pesticidas en Francia desde 1941. El expediente de la apicultura apesta a mentira, apesta a corrupción, apesta a chanchullos, apesta a desinformación.


Basta leer el capítulo « El asunto del gaucho, la verdad está en otra parte” de la obra de Nicolino y de veillerette “Pesticidas. Revelaciones sobre un escándalo francés”42.
Al leer esta Obra, está claro que la mafia de los pesticidas, la mafia de la agro-química tomó la agricultura y el pueblo como rehenes en Francia (y sobre todo el planeta).
¿Podemos confiar en la dirección del INRA, en la dirección de la Afssa, en la dirección de la DGAL, en vista de lo que se urde en este país desde 60 años? No, mil veces no.
¿Podemos confiar en los expertos Europeos que vienen de liberar el Gaucho y el Regent, cuando se sabe que estos señores son de hecho expertos de la EFSA en Bruselas, dirigida ésta desde febrero 2006 por la Señora Geslain-lanelle?
Con el riesgo de enfadar, estaríamos propensos a decir no, mil veces no. La Señora Geslain-Lanelle encabezó la DGAL de 2000 a 2003 y su manejo del expediente Gaucho y Regent, a la época, no fue muy brillante.
Para citar Nicolino y Veillerette “Bajo Guillou y Geslain-lanelle, el manejo del expediente demostró ampliamente que la administración francesa apoyaba los intereses industriales contra los de la salud pública”
No lo dudamos ni un instante. Y esto dura desde hace decenas de años. Prueba de ello, la mortandad de las abejas, la contaminación de la casi totalidad de nuestros ríos y capas freáticas (ver los estudios del IFEN) y Francia que se muere de cáncer y otras enfermedades mutágenas, teratógenas, etc. (ver los trabajos del Profesor Belpomme).
Queda un punto importante: Según los diputados: “Si las libadoras son tan importantes para la biodiversidad como lo dicen los investigadores y los apicultores, la pregunta del exceso de mortandad de las abejas debe ser tratada por una comisión de encuesta”.
Señores Diputados, el exceso inexplicado de mortandad de las abejas (e inexplicable cuando se liberan con visto bueno el Gaucho y el regent) existe desde 1992. Entonces, ¿Por qué haber esperado 15 años antes de proponer la constitución de una comisión de encuesta?
¿Porque la catástrofe no estaba a este punto catastrófica que pusiera en peligro la polinización de especies agrícolas? ¿Por qué había cosas que esconder?
Otra pregunta esencial: ¿cómo los expertos Europeos pueden ahora liberar el Gaucho cuando la imidacloprida, su principio activo, está ahora considerablemente incriminado del otro del atlántico?
¿Sería posible que los expertos agrícolas de las universidades norteamericanas estén demasiado numerosos para que las multinacionales de la agro-química puedan amenazarles?

Referente a este tema, este extracto (página 59) del Obra de Nicolino y Veillerette es muy revelador:


La hecatombe se volvió tan monstruosa que en enero 1999, el ministro de la agricultura en turno, el socialista Jean Glavany, suspende el uso del Gaucho pero sólo sobre el girasol. Chillidos de Bayer y demanda delante el Consejo de Estado. Y sigue el baile, llevado con maestría. Gerard Eyries, director de marketing de Bayer-Agro Francia, declare con un sentido del humor muy peculiar: « Más pronto convenceremos al ministerio de la inocuidad de nuestro producto sobre las abejas, más pronto podremos poner nuestro producto en el mercado ».
Un poco más tarde Bayer publica un folleto extraordinario titulado “A propósito de la salud de las abejas”. Puede verse sobre la cubierta dos abejas en sombra chinesca, sobre fondo de sol poniente. El propósito es bastante grueso, que trata de demostrar, con muchas lágrimas de cocodrilo, que las abejas son muy infelices, victimas de una infinidad de enfermedades y virus. ¡Suerte que tenemos el Gaucho, suerte! Extracto del último capítulo: « Es evidente que si la sociedad Bayer no fuese convencida de la inocuidad del Gaucho, ya habría tomado las medidas necesarias ».
Ni dudarlo. Nuevos estudios van a permitir a Bayer de demostrar su buena fe. Con la primera, Jean Marc Bonmatin, un químico del CNRS, demuestra la presencia de imidacloprida –materia activa del Gaucho- en la cabezuela y el polen de un girasol tratado, lo que Bayer no obstante juzgaba imposible. El golpe es rudo, puesto que los apicultores tienen por fin un argumento científico indiscutible. Si el insecticida está en el polen y que la abeja liba este último, puede entonces ser la victima del Gaucho. Q.E.D. ¿Qué hará Bayer? Enseñar los dientes y de muy mala manera. En una carta terrible, la multimillonaria amenaza Bonmatin de una demanda por daños y perjuicios en difamación si siga explicándose en público. Bonmatin que nunca vio algo semejante en su vida, con justa razón se inquieta. Sus trabajos serán controlados siete veces y sus créditos recortados hasta impedir algunas de sus investigaciones48.

El otro estudio molesto está firmado por Marc Edouard Colin. Es un excelente especialista de las abejas al INRA, instituto público de los mejores. Para su desgracia, entre 1998 y 2000, Colin descubre que unas dosis infinitesimales de imidacloprida pueden intoxicar una abeja. Entre 3 y 9 ppb (partes por mil millones), las anomalías aparecen. Bayer, en la época en que todo era felicidad, pretendía que efectos nefastos no podrían aparecer por debajo de…5000 pbb. Una nada, ¿verdad? Colin las pagará. El INRA, que lo emplea desde hace diez años, le ordena de cambiar de tema de estudio. La ecotoxicología de la abeja se acabó para él. Dejará el INRA para irse a la universidad de Montpellier. A ver, ¡Quién manda aquí!
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