Página principal

Molina sandoval, carlos a


Descargar 147.94 Kb.
Página2/2
Fecha de conversión21.09.2016
Tamaño147.94 Kb.
1   2

XI. Cooperativa

En las cooperativas, no existe un régimen especial. El art. 118, ley 20.337 (Adla, XXXIII-B, 1506), señala que para las cooperativas rigen supletoriamente las disposiciones del capítulo II, sección V de la LSC, en cuanto se concilien con la de esta ley y la naturaleza de aquéllas.

Como puede verse, la ley de cooperativas plantea un esquema similar (con algunas diferencias) que debe ser complementado con el régimen de la sociedad anónima, más puntualmente con el art. 237, in fine, LSC.

De todas formas, debe recordarse que el art. 48, ley 20.337, impone que la convocación debe ser comunicada con quince días de anticipación (por lo menos) a la autoridad de aplicación y al órgano local competente.

La posibilidad de realización de una asamblea unánime en el régimen cooperativo no exime a sus administradores de comunicar la convocatoria a la autoridad administrativa (Instituto Nacional de Acción Cooperativa).

Así también se admitió en un fallo judicial: "Hace ya más de dieciséis años, en expediente, de esta sala 7826 del 26/05/88, adherí al voto en primer término del doctor Varela, conspicuo ex-integrante de esta sala. No se trataba allí puntualmente del caso de una asamblea celebrada sin convocatoria; pero tangencialmente dejó expresado dicho ex-magistrado, que ello configuraría un caso de "inexistencia"; desde ya que dejando a salvo el caso de la Asamblea "unánime" que regula el art. 237 párr. final de la "ley de sociedades" 19.550. Esta norma acá también resultaría aplicable por reenvío del art. 118 de la ley 20337; de no quedar desplazada dicha aplicación —como lo está—, en razón de que ni se ha esgrimido —menos aún, probado— que la Asamblea que nos ocupa revista precisamente tal carácter de "unánime"(23).



XII. Asociaciones civiles

La carencia de normas en materia de asociaciones civiles es un problema que genera una gran inseguridad en esta forma societaria.

La resolución 7/2005 de la Inspección General de Justicia no contiene normas en este sentido. Simplemente existe una norma de remisión que envía a otras disposiciones de la misma resolución. En efecto, el art. 416, bajo el acápite "otras disposiciones aplicables", señala que en lo no previsto en los artículos anteriores, se aplican las disposiciones pertinentes sobre asambleas de accionistas contenidas en el Libro III, Título I, Capítulo IV, Sección Segunda y Tercera.

Si bien la aplicación no es expresa, el sentido de la remisión, la carencia de normas prohibitivas en este sentido y la falta de una afectación concreta al régimen de las asociaciones civiles (unida a la agilidad y abaratamiento de costos que pueden producirse) imponen la aplicación del art. 237, in fine, LSC.



XIII. Aplicación a las sociedades de familia

Se ha señalado que su aplicación tiene una reconocida practicidad en las sociedades anónimas de tipo familiar y en las comúnmente denominadas sociedades anónimas cerradas, pues sólo en éstas es factible conseguir los dos extremos que hacen legalmente válida la asamblea unánime: presencia de la totalidad del capital social y unanimidad de decisión en los votos emitibles. Para las sociedades anónimas de una cierta envergadura, con significativo capital social y crecido número de accionistas, es dificilísimo cuando no imposible lograr la celebración de una asamblea unánime. Por lo general, tanto las asambleas ordinarias como las extraordinarias, apenas si logran el quórum de constitución, debiendo recurrirse con marcada frecuencia a segundas convocatorias (24).

Es claro que esta modalidad asamblearia es la más adecuada en las sociedades familiares. La dinámica societaria diaria y la necesidad de no obstaculizar las decisiones sociales hacen que los accionistas recurran asiduamente a la asamblea unánime.

La convocatoria a asamblea mediante la publicación de edictos es, en las sociedades cerradas, la excepción y sólo se realiza cuando no existe un acuerdo entre ellos o directamente existe un conflicto societario entre ellos.

Es por ello que los autores han criticado el precepto, pues el mero (y lógico) disenso entre los socios impone recurrir a un sistema de publicación edictal que no sólo encarece los tiempos y costos de convocación sino que también —en cierto modo— exterioriza una cierta disidencia entre los socios familiares que usualmente recurren a las asambleas unánimes.

XIV. Asambleas especiales

Se ha dicho que esta disposición recoge una práctica frecuente (25) en nuestro medio que consiste en dividir las acciones en fracciones o grupos (26) a cada una de los cuales corresponde la elección de uno o más directores. La idea es que cada accionista o grupo de ellos controle una fracción y puede asegurarse la elección de un miembro en el directorio (27), aunque en nuestro derecho el tema de las asambleas especiales no ha merecido un desarrollo normativo adecuado (28).

La asamblea especial (según lo dispuesto por el art. 250, LSC) se rige por las normas de la asamblea ordinaria, pero el integrante de la categoría no queda obligado por la decisión de ésta a votar en el mismo sentido en la asamblea general, no sólo por los nuevos elementos de información con que pueda contar, sino porque en la asamblea general actúa como accionista de la sociedad, haciendo valer sus derechos de tal, que no se cercenan o limitan por integrar la categoría (29).

La norma establece que es una posibilidad que puede prever el estatuto; pueden establecerse (o no) distintas categorías accionarias (art. 207, párr. 2°, LSC). Así también rige en este caso el art. 262, LSC.

Como puede verse, la LSC impone la aplicación de las reglas de la "asamblea ordinaria" (debió aludir a asamblea en general, pues las reglas de ambas suelen ser iguales y diferenciarse sólo en algunos aspectos vinculados con el quórum y la competencia). Por ello, el art. 237, in fine, LSC, debe coordinarse en el siguiente sentido: i) debe estar presente la totalidad del capital social; y ii) los accionistas con derecho a voto deben pronunciarse en forma unánime.

Podría pensarse que sería suficiente con que estén presentes sólo los integrantes de una determinada clase y que sólo ellos se deban pronunciar por unanimidad. Pero no parece ser ese el sentido del precepto, que impone que estén presentes incluso aquellos que no tienen derecho de voto o que tengan sus posibilidades de voto limitadas (mora, interés contrario, etc.).

Por ello, para poder omitir la convocatoria edictal deben estar presentes todos los accionistas de la sociedad (aún los que integren otras clases o los que no tengan derecho de voto). Ahora bien, sólo podrán votar en la asamblea especial, si es que se afectan los derechos de una clase de acciones —conforme surge del art. 250, LSC—, los accionistas que integran esta clase de acciones y en esta clase de acciones deberá darse la unanimidad requerida por el art. 237, in fine, LSC.

En este sentido, la Resolución 7/2005 de la Inspección General de Justicia regula "indirectamente" la cuestión al señalar en el art. 81, que si la reforma estatutaria requiere el consentimiento o ratificación por asamblea especial (art. 250, LSC), debe presentarse copia auténtica del acta de la misma y de su registro de asistencia, salvo que el instrumento requerido en el inciso 1 contenga transcripción de ellos o que la asamblea que aprobó la reforma haya sido unánime o del acta de ella resulte la presencia de todos los accionistas de la clase que debe otorgar el consentimiento o ratificación, de lo que el dictamen de precalificación debe dejar expresa constancia; en su caso, deben acompañarse también las publicaciones originales de la convocatoria a la asamblea especial.

La ley (art. 250, LSC) es clara, y alude a consentimiento o ratificación de esta clase, "que se prestará en asamblea especial regida por las normas de la asamblea ordinaria".

XV. Forma de computar la unanimidad

Un tema relevante se vincula con el alcance de la unanimidad exigida por el art. 237, in fine, LSC. La situación es la siguiente: realizada la asamblea unánime en la cual se encuentra presente la totalidad del capital social, los accionistas deliberan sobre distintos puntos del orden del día, existiendo unanimidad sólo respecto de algunos temas, pero no respecto de todos.

Pensamos que la asamblea es válida aun cuando no exista acuerdo en todos los puntos tratados en la asamblea (estén o no incluidos en el orden del día —art. 246, inc. 1, LSC—), siempre que los mismos sean naturalmente escindibles y que la validez de un punto no se encuentre en pugna con la falta de unanimidad en otro.

Ello así por lo siguiente:

i) La ley no prohíbe (art. 19, CN) que en una misma asamblea se traten varios temas (art. 246, LSC). Por ello, es perfectamente lícito que se aprueben ciertos puntos del orden del día y otros no.

ii) Se trata de una figura que tiende a flexibilizar la dinámica asamblearia; como tal no puede exigirse que todos los puntos del orden del día cuenten con la unanimidad, por cuanto esa interpretación importa privar de validez a ciertas decisiones importantes a la sociedad.

iii) La jurisprudencia societaria, por aplicación subsidiaria del art. 1039, Cód. Civil, que admite la nulidad parcial cuando las decisiones sean separables, ha admitido la nulidad parcial de las decisiones asamblearias. Este criterio de "validez parcial" también debe imperar en las llamadas asambleas unánimes, respecto de los puntos en los cuales se cumplimenten los requisitos exigidos.

iv) Una solución contraria, además de ser contraria a los principios y valores que fundaron la incorporación de la figura, forzaría en cierto modo a que los socios tengan que brindar unanimidad en temas que no comparten para evitar una nueva convocatoria mediante edictos.

v) Así también lo ha entendido la doctrina. En este sentido señala Winizky que "impedir que asuntos tratados en la asamblea unánime y aprobados por todos los accionistas de la sociedad puedan ser implementados en razón de que en un punto del orden del día no se ha obtenido la unanimidad de criterio, es forzar ya la voluntad de todos los accionistas o la del accionista disidente, poniéndolo ante la disyuntiva de acomodarse al punto de vista de la mayoría para evitar la nulidad de la asamblea, o dejar sin efecto los acuerdos en que participó con los demás accionistas en la asamblea"(30).

Así también se ha dicho que si se consideran y votan en forma sucesiva distintos temas, cada uno de ellos será objeto de votación por separado, alcanzando el carácter de "decisiones" sólo las que logren unanimidad de acciones con derecho a voto. Las que no alcancen dicha unanimidad, si bien quedarán asentadas en el acta respectiva, carecerán de relevancia jurídica, no invalidando la asamblea como tal, salvo que una sea consecuencia de la otra (31).



XVI. Críticas al sistema

XVI. 1. Crítica de la doctrina

En este sentido se ha dicho que los requisitos previstos por el art. 237, in fine, LSC, resultan excesivos, pues la falta de publicación de la convocatoria queda plenamente justificada por la presencia de todos los accionistas en el acto asambleario y no habría razón para obtener la decisión unánime para cada uno de los acuerdos asamblearios adoptados en la misma.

Por ello, la exigencia de la unanimidad para la adopción de los acuerdos sociales conspira contra la efectividad de las asambleas unánimes y limita sin fundamentos atendibles la intención del legislador expresada en la Exposición de Motivos que radica en la necesidad de obtener decisiones urgentes sin esperar los prolongados lapsos que suponen la publicidad edictal y facilitar el funcionamiento de las sociedades "cerradas"(32).

Analizando otros aspectos, se ha propuesto —de lege ferenda— una mejor redacción a los fines de superar muchos de los inconvenientes interpretativos que la norma genera: "Asamblea unánime. En toda sociedad anónima cualquier asamblea podrá celebrarse sin necesidad de convocatoria cuando se reúnan accionistas que representen la totalidad del capital social y, en su caso, los tenedores de bonos con derecho a voz o voto que representen la totalidad de los emitidos con esos derechos. No es indispensable la intervención de directores, síndicos y gerentes generales que no sean accionistas ni tenedores de bonos cuando se trate de su desempeño, remoción o responsabilidad. Sólo serán válidas aquellas resoluciones que se adopten por unanimidad de votos"(33).

Esta propuesta procura fundamentalmente:

i) Eliminar la incertidumbre sobre la necesidad de la convocatoria previa.

ii) Precisar mejor el quórum de la asamblea unánime.

iii) Impedir el fracaso de la asamblea por ausentismo de aquellos directores, síndicos o gerentes generales cuya actuación determina la necesidad o conveniencia de la reunión.

iv) Establecer claramente que la asamblea unánime puede ser tanto la ordinaria como la extraordinaria o la especial.

v) El régimen debe aplicarse no sólo a las anónimas "cerradas" sino también a las "abiertas".



XVI. 2. Nuestra posición

La redacción de la norma ha dejado mucho que desear y no ha tenido la precisión que se hubiera querido. En este sentido, muchos aspectos han quedado librados a la interpretación de los operadores que, en cierto modo, genera inseguridad jurídica y facilita el conflicto societario.

La principal crítica radica en la exigencia de unanimidad. Es claro que hubiera sido suficiente con que estén presentes todos los accionistas (o integrantes del capital social, aun cuando no tengan derecho de voto), pero exigir la unanimidad en la decisión sometida a la asamblea en cierto modo obstaculiza la toma de ciertas decisiones sensibles obligando a los accionistas a acentuar el conflicto mediante la convocatoria edictal para poder expresar la disidencia.

Quizás la norma debió señalar que la falta de exigencia de la unanimidad en la toma de decisiones podrá compensarse con la convocación con cierta antelación y la puesta a disposición de la documentación a analizar. No podría argüirse la sorpresa en este punto, ya que el accionista, incluso, podrá retirarse de la asamblea antes de efectuar el voto afectando la presencia de la totalidad del capital social.

De todas formas, queda siempre al accionista disidente la posibilidad de impugnar la asamblea (art. 251, LSC) y de responsabilizar a los directores y demás integrantes de los órganos (art. 275, LSC).

Esta ha sido también la tendencia legislativa ya que la modificación propuesta por el art. 88 del anteproyecto de reforma de la LSC expresamente acepta la posibilidad de que no se pacte la unanimidad.

Otro tema sobre el cual también debería expedirse una futura reforma societaria radica en la exigencia de la convocatoria previa. Sería auspicioso que la asamblea unánime se realice sin que sea menester la convocatoria previa ya que el criterio práctico se impone para esta modalidad societaria.

La experiencia práctica en estos temas indica que la convocatoria suele ser un requisito formal que se completa en los libros societarios, ya que la decisión a plasmarse en la asamblea unánime suele ya haber sido tomada con cierta antelación por los accionistas.



XVII. Depósito de acciones

Un tema relevante se vincula con la aplicación del art. 238, LSC, al régimen de las asambleas unánimes (art. 237, in fine, LSC).

En efecto, esta norma impone al accionista el depósito en la sociedad de las acciones o certificado de depósito o constancia de cuentas escriturales (librada al efecto por un banco, caja de valores u otra institución autorizada) para su registro en el libro de asistencia a las asambleas con una antelación de, por lo menos, tres días hábiles de anticipación a la fecha de la asamblea.

Asimismo, las acciones nominativas o escriturales cuyo registro sea llevado por la sociedad no deberán depositar las acciones, pero deben cursar comunicación para que se los inscriba en el libro de asistencia dentro del mismo término.

El depósito de las acciones ha perdido aplicación con la modificación del régimen de nominatividad (ley 24.587 —Adla, LV-E, 5917-); aunque mantiene vigencia práctica el depósito de acciones escriturales (cuando el registro no es llevado por la propia sociedad). En sentido similar, se pronuncia el art. 4, inc. d, decreto-ley 677/2001 (Adla, LXI-C, 2718).

La aplicación de la norma es exigible aun en el caso de las asambleas unánimes, ya que el art. 238, LSC, no distingue entre asambleas unánimes y las realizadas con publicación edictal y el art. 237, in fine, LSC, no las exceptúa. Pero, en lo concreto, su aplicación carece de mayores consecuencias prácticas dado que se encuentran reunidos todos los accionistas y votan en un mismo sentido.

En este sentido se ha dicho que la comunicación (34) para su registro en el libro de asistencia a las asambleas en forma tardía puede ser causal de rechazo a participar de la asamblea o de admisión condicionada ad referéndum de la asamblea (35).

No debe perderse de vista que "los accionistas, en cuanto socios, son los más directamente interesados en que la sociedad pueda cumplir el objeto para el cual se constituyó y que sus órganos societarios funcionen fluidamente sin otras limitaciones que las que en forma precisa sean fijadas por la ley o por los estatutos. Esto conduce, por lógica consecuencia, a que en caso de duda deba estarse por aquella interpretación que permita el normal funcionamiento del órgano societario —en este caso la asamblea—, particularmente cuando la interpretación negativa sólo conduciría a una inoperante pérdida de tiempo"(36).

Dejando el caso de simulaciones lícitas (art. 957, Cód. Civil) realizadas por los socios (en cuanto al cumplimiento de los requisitos legales y los asentamientos en el libro de accionistas), pensamos que no habría, en este caso, posibilidad de disidencia, ya que la unanimidad señalada para la votación también es igualmente exigible para la aceptación de los accionistas que comunicaron tardíamente o, aún, en el mismo acto asambleario su participación societaria.

La exigencia de convocatoria previa no altera la solución, ya que son los accionistas, a la postre, los que decidirán la participación de aquellos que comunicaron tardíamente la situación. De todas formas, la unanimidad señalada debe ser correlativa con las constancias de participación en la asamblea que emanan del libro de accionistas.



XVIII. Impugnación de asambleas

Las exigencias legales para esta forma asamblearia (esto es, el voto coincidente de todos los accionistas que tiene aptitudes de voto) impide en cierto modo la impugnación de la asamblea tomada con unanimidad.

En este sentido, el art. 251, LSC, legitima para impugnar de nulidad las resoluciones asamblearias sólo a los que no hubieren votado favorablemente en la respectiva decisión y a los ausentes que acrediten su calidad de accionistas a la fecha de la decisión impugnada (37).

Como se ha estudiado hasta aquí, no puede haber asamblea unánime si existen disidencias en la decisión (esto es, no se ha dado la unanimidad) o hay algún ausente (esto es, no han asistido la totalidad de los accionistas). Por ello, en la mayoría de los casos la decisión asamblearia sería difícilmente impugnable por los accionistas.

De todas formas, cabe destacar que existen otros sujetos legitimados que tienen legitimación aun cuando no tienen poder de voto en la decisión asamblearia.

En este sentido, estarían legitimados para impugnar una asamblea unánime los integrantes de los otros órganos societarios:

i) Los directores (siempre que no sean accionistas o si lo son, no tengan facultad de voto).

ii) Los síndicos o miembros de la comisión fiscalizadora.

iii) Los miembros del consejo de vigilancia (siempre que no tengan derecho a voto, pues de lo contrario, no habría asamblea unánime o no tendrían legitimación).

iv) Autoridad de contralor.

Pero aún ciertos accionistas se hayan legitimados para ello, a saber:

v) Los accionistas que no tengan derecho a voto para esa asamblea (por tener conflictos de interés con la sociedad —art. 248, LSC— (38) o por no tener derecho a voto —art. 216, LSC—).

vi) Los accionistas en mora, en caso de que luego de la asamblea hubieran recuperado el ejercicio de sus derechos sociales (arts. 37 y 192, LSC).

vii) Los accionistas que aun habiendo votado favorablemente, su voto fuera anulable por un vicio de la voluntad (art. 251, párr. 1°, LSC).



XIX. Posibilidades del Estatuto

Un tema significativo se vincula con la posibilidad de los accionistas de modificar el régimen de las asambleas unánimes.

Pese a que la moderna doctrina societaria avanza —con razón— cada día en el "contractualismo societario" y el análisis de la determinación de la naturaleza del precepto (que permita la disposición de las partes) debería ser amplio tratándose de cuestiones meramente patrimoniales, el estatuto no podría exigir menores requisitos de los que exige el art. 237, in fine, LSC (fundamentalmente en orden a la totalidad del capital social y la unanimidad en el voto) que constituyen verdaderos mínimos impuestos por la LSC con fundamento en la garantía (directa o indirecta) para los accionistas a la hora de participar en estas reuniones.

Puede aceptarse —de lege ferenda— la falta de razonabilidad de la unanimidad si se encuentran reunidos todos los accionistas, pero, tratándose la asamblea unánime de una excepción al régimen general de convocación, los accionistas no pueden pactar lo contrario.

Quizás esta falta de razonabilidad se acentúa cuando la unanimidad no se logra por un pequeño porcentaje (uno dos o tres por ciento) que ni siquiera es "disidente" sino directamente ausente o que nunca han participado de las reuniones asamblearias.

De todas formas, pensamos que sería perfectamente lícito que el estatuto social suprima la posibilidad de las asambleas unánimes. También podría limitar la periodicidad con la que se deben realizar (cada cierto tiempo) o incluso los temas sobre los cuales podrían expedirse, dejando los más importantes para asambleas convocadas con las exigencias del art. 237, LSC.



XX. Anteproyecto de Reforma del Régimen Societario

El art. 88 del Anteproyecto de Reforma de la LSC (39) propone la reforma del art. 237, in fine, LSC. Textualmente señala el artículo propuesto: "La asamblea podrá celebrarse sin observar las formas establecidas para su convocación cuando se reúnan accionistas que representen la totalidad del capital social y los asistentes acepten por unanimidad la celebración de la asamblea. El estatuto puede exigir que en estos casos las resoluciones se adopten por unanimidad".

La redacción propuesta es claramente mejor, no se alude a la publicación de la convocatoria sino que utiliza una fórmula más amplia que elimina ciertas discusiones doctrinarias ya analizadas ("sin observar las formas establecidas para su convocación") y que en cierto modo otorga flexibilidad a la convocatoria.

Paralelamente, si bien la lógica exigencia de la presencia de todos los accionistas que integran el capital social se mantiene, se flexibiliza el esquema de unanimidad. En efecto, la unanimidad sólo se exige para la constitución de la asamblea sin el cumplimiento de las exigencias legales (y que, en principio, debe conferirse como punto previo a la celebración de la asamblea).

Parecería prudente, en este tema, que la unanimidad exigida para la celebración de la asamblea incluya naturalmente la unanimidad para el tratamiento de los puntos del orden del día.

Pero las decisiones sobre cada punto del orden del día no requieren en el anteproyecto de unanimidad, sino que regirán las reglas de mayorías estipuladas en la ley o el estatuto para cada tipo asamblea.

La regla se ha invertido y el anteproyecto exige mayoría para la adopción de las decisiones sociales, salvo que el estatuto pacte lo contrario.

Especial para La Ley. Derechos reservados (ley 11.723)

(1) GARO, Francisco J., "Sociedades anónimas", Ediar, Buenos Aires, 1954, t. II, p. 20. Al respecto, señala Alegria: "algunos autores admiten su convalidación cuando asisten la totalidad de los accionistas, dando lugar a lo que se ha dado en llamar "asamblea totalitaria o universal" (ALEGRIA, Héctor, "Sociedades anónimas", Forum, Buenos Aires, 1963, p. 102).

(2) FARGOSI, Horacio P., "Estudios de derecho societario", Abaco, Buenos Aires, 1978, p. 214. También en: FARGOSI, Horacio P., "Anotaciones sobre las asamblea unánime en la ley de sociedades comerciales", LA LEY, 148-1035.

(3) CCiv.Com., Rosario, sala II, Aldave, Pedro N. c. Rolfo AS, 03/07/79. Cfr. CRISTIA, José María, "S.A. Asambleas", en: "Código de Comercio Comentado y Anotado", Adolfo A. N. Rouillon (director), Daniel F. Alonso (coordinador), La Ley, Buenos Aires, 2006, t. III, p. 591.

(4) ROITMAN, Horacio, "Ley de Sociedades Comerciales Comentada y Anotada", Ed. La Ley, Buenos Aires, 2006, t. IV, p. 77. También en este sentido: GONZALEZ DE ZAVALA, María de los Angeles, "Asamblea unánime: necesidad de convocatoria", RDCO, 1976, p. 24; EIDELMAN, José R., "Asamblea unánime: Ley de Sociedades Comerciales", Revista del Notariado, N° 728 y HALPERIN, Isaac, "Análisis de ciertas resoluciones de la Inspección General de Justicia2, RDCO, 1976, p. 73: el art. 237, LSC, sólo autoriza a prescindir de la publicación, mas no de la convocatoria, afirmación que se basa en que las formas hacen a la seguridad social y de ahí el interés de su observancia estricta en amparo de otros intereses contemplados por la ley.

Esta es también la tendencia administrativa como se verá más adelante y surge, además, de la Resolución de la IGJ 1452/2003 ("Comital Convert S.A."): "Se observa de sus respectivas actas que ellas fueron ‘autoconvocadas’, lo cual implica una grave irregularidad en la celebración de dichos actos asamblearios, que los privan de toda validez, pues como ha sido expuesto en anteriores precedentes administrativos de este organismo, la atribución de convocar a asamblea de accionistas corresponde al directorio como órgano social (art. 236, LSC) o al síndico (art. 294, inc. 7, LSC), no habiendo receptado nuestro ordenamiento societario la autoconvocatoria por parte del mismo órgano de gobierno de la sociedad. No debe olvidarse al respecto que la división y funcionalidad orgánica en las sociedades anónimas guardan estrecha relación con los rasgos tipificantes de las mismas y constituyen institutos orientados al mantenimiento de la seguridad jurídica en la adopción de decisiones que luego serán imputadas a la sociedad".

(5) NISSEN, Ricardo A., "Ley de sociedades comerciales. Comentada, anotada y concordada", Abaco, Buenos Aires, 2ª ed., act. y aum., 1997, t. III, p. 349.

Se ha dicho "Cabe rechazar la medida cautelar solicitada, a fin de que se suspendan los efectos de lo decidido, la remoción del cargo de director y presidente de la sociedad accionada del solicitante en una asamblea ordinaria y extraordinaria de accionistas, autoconvocada por la totalidad de los socios de la firma accionada, con prescindencia del director peticionante; toda vez que no resulta clara la verosimilitud del derecho, pues la asamblea unánime autoconvocada no resulta un acto que contenga una nulidad manifiesta, como pretende el peticionante, ni es unánime la doctrina en cuestionar su legitimidad; ya que, si bien parece excesivo el requisito previsto por la ley 19.550 art. 237 ult. párr., la doctrina mayoritaria lo admite, pues la presencia de todos los accionistas torna irrelevante esa formalidad, lo cual se encuentra confirmado por la LS art. 246 que no exige orden del día cuando estuviera presente la totalidad del capital y la decisión se adopte por unanimidad. Ni existe peligro en la demora, ya que la alegada incertidumbre acerca de quién es el presidente de la sociedad, no es tal, pues la representación actual de la accionada estará a cargo de una persona designada en la cuestionada asamblea y hasta tanto ella no sea declarada ineficaz en sede judicial, encontrándose el acta debidamente inscripta en el registro correspondiente, lo cual publicitó la designación frente a terceros". (CNCom., sala, "López, Alejandro c. Caminos del Comahue S.A. s/ordinario", sentencia N° 18174/04 del 30/06/2004).

(6) MASCHERONI, Fernando, "La asamblea en la sociedad anónima", Cangallo, Buenos Aires, 1970, p. 113; MASCHERONI, Fernando, "Las asambleas llamadas ‘unánimes’", LI 1974-XXIX, p. 303; ARECHA, Martín y GARCIA CUERVA, Héctor, "Sociedades comerciales. Análisis y comentario de la ley 19.550 y complementaria", Depalma, 2ª ed. act. y aum., 1983, p. 358; ZALDIVAR, Enrique, MANOVIL, Rafael M., RAGAZZI, Guillermo E., ROVIRA, Alfredo L. y SAN MILLAN, Carlos, Cuadernos de Derecho Societario, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1975, t. II, p. 349; LOPEZ TILLI, Alejandro M., "Las asambleas de accionistas", Ábaco, Buenos Aires, 2001, p. 300/302; VERON, Alberto Víctor, "Sociedades comerciales", Astrea, Buenos Aires, 1986, t. III, p. 753; SASOT BETES, Miguel A. y SASOT, Miguel E., "Sociedades Anónimas. Las asambleas", Ábaco, Buenos Aires, 1978, p. 551; MONSEGUR, Rafael C.," La regularidad de las asambleas unánimes autoconvocadas", LA LEY, 2006-B, 795; PERROTA," Consideraciones sobre la asamblea unánime en la sociedad anónima" cit., p. 1089; VARELA, Fernando, "Las decisiones asamblearias unánimes. La imperiosa necesidad de su reforma", LA LEY, 1998-A, 1055; MUGUILLO, Roberto A., "Ley de Sociedades Comerciales. Ley 19.550. Comentada y concordada. Normativa complementaria", Lexis-Nexis, Buenos Aires, 2005, p. 308.

(7) Res. IGPJ, 1/76, art. 2.4.

(8) Inspección General de Justicia, "Don Crescencio Sociedad Anónima Agrícola Ganadera Comercial Inmobiliaria", 17/11/2003, Resolución Nro. 1461, Expte. 190016/27.569.

(9) CNCom., sala A, julio 7 de 1978, en autos "Facio Juan E. y otros contra Facio de Crotto Alcira S.C.A. y otros"; ídem, sala A, Febrero 26 de 1980 en autos "Tellería Luis A. contra Martínez Valderrama y Cía. S.A."; ídem, sala A, junio 14 de 2000, en autos "Brosman Daryl y otros contra Bel Ray Argentina S.A."; ídem, sala A, octubre 27 de 1978 en autos "Graña Geremías contra Viedma S.R.L. y otros"; ídem, sala B, mayo 19 de 1995 en autos "Noel Carlos Martín Marcelo contra Noel y Cía. SA; ídem, resolución IGJ 0265/01, abril 10 de 2001 en el expediente "Teba Sociedad Anónima" etc.,

(10) CNCom., sala A, julio 7 de 1978, en autos "Facio Juan E. y otros contra Facio de Crotto Alcira SCA y otros"; ídem, sala B, mayo 19 de 1995 en autos "Noel Carlos Martín Marcelo contra Noel y Cía. S.A."; resolución IGJ 000340 del 7 de mayo de 2001 en el expediente "Papelmatic de Argentina S.A." etc.

(11) HALPERIN, Isaac y OTAEGUI, Julio César, "Sociedades anónimas", Depalma, Buenos Aires, 2ª ed., 1998, p. 661.

(12) HALPERIN, "Sociedades anónimas" cit., p. 674.

(13) NISSEN, "Ley de sociedades comerciales" cit., t. III, p. 350.

(14) NISSEN, "Ley de sociedades comerciales" cit., t. III, p. 350. Así se ha propiciado que "se interprete, por obvias razones de armonía y coherencia de la ley, que atento a la obligatoriedad que establece el art. 240, participen en la medida que indica dicho artículo y el art. 241, en las llamadas asambleas unánimes, los directores, síndicos y gerentes generales, como también, en el caso de existir, los miembros del consejo de vigilancia, como estimo involuntariamente olvida el art. 240, pero surge del art. 281, inc. g" (CORNEJO COSTAS, Emilio, "Asistencia de los directores, síndicos y gerentes generales a las asambleas unánimes", ponencia presentada al "Primer Congreso Nacional de Derecho Societario", La Cumbre, 17 al 20 de agosto de 1977, Depalma, t. II, p. 29).

(15) MATTA Y TREJO, Guillermo y LUCHIA PUIG, Horacio, "Asamblea unánime. Citación de directores, síndicos y gerentes", ponencia presentada al "Primer Congreso Nacional de Derecho Societario", La Cumbre, 17 al 20 de agosto de 1977, Depalma, t. II, p. 17. López Tilli va más allá imponiendo directamente la obligación de peticionar judicialmente la nulidad (LÓPEZ TILLI, "Las asambleas de accionistas" cit., p. 303).

(16) VERÓN, Sociedades comerciales cit., t. III, p. 757. En igual sentido, ZAMENFELD, Víctor, "Algunos temas en materia de la asamblea unánime", LL, 1982-XLVI; p. 794 y LÓPEZ TILLI, "Las asambleas de accionistas" cit., p. 303; SASOT BETES y SASOT, "Las asambleas" cit., p. 553.

(17) LÓPEZ TILLI, "Las asambleas de accionistas" cit., p. 304.

(18) SASOT BETES y SASOT, "Las asambleas" cit., p. 554.

(19) No estaría de acuerdo cuando señalan: "Debe señalarse la paradoja que presente por el hecho de que para tomar decisiones de significativa trascendencia societaria como la transformación, escisión, fusión, prórroga o disolución anticipada, cambio de objeto, reintegración total o parcial del capital, etc., sólo se requerirá la mayoría de la mitad más uno de las acciones con derecho a voto de los presentes (art. 244), en la respectiva asamblea extraordinaria, mientras que la unanimidad de los votos, estando presente el total del capital social, en las asambleas unánimes" ( SEGAL, Rubén y GAGO, Carlos B., "Asamblea unánime", ponencia presentada al "Primer Congreso Nacional de Derecho Societario", La Cumbre, 17 al 20 de agosto de 1977, Depalma, t. II, p. 26)

(20) MUGUILLO, "Ley de Sociedades Comerciales" cit., p. 308. Así también: CAMARA, Héctor y ESPINOSA, Carlos Alberto, "Asamblea unánime", ponencia presentada al "Primer Congreso Nacional de Derecho Societario", La Cumbre, 17 al 20 de agosto de 1977, Depalma, t. II, p. 23.

(21) Señala el art. 4: "Con relación a las asambleas las entidades deberán remitir la siguiente documentación:

a) Con una anticipación de diez (10) días a la celebración de la asamblea:

a.1) El acta de reunión del órgano de administración por la que se convoque a asamblea y

a.2) La respectiva convocatoria.

b) Dentro de los dos (2) días de celebrada la asamblea:

b.1) Síntesis de lo resuelto en cada punto del orden del día.

b.2) Nómina de los administradores, síndicos o consejeros y auditor externo designados en la asamblea.

b.3) Las constancias de las publicaciones realizadas conforme a las normas legales y estatutarias pertinentes, salvo el caso de asamblea unánime.

c) Dentro de los diez (10) días de celebrada la asamblea: copia del acta y del registro de asistencia.

Si la asamblea dispone pasar a cuarto intermedio, las entidades deberán comunicarlo dentro de los dos (2) días de la primera reunión, con indicación de la fecha en que se volverá a constituir.

Si la asamblea no se reúne por falta de quórum o por cualquier otra causa deberán comunicarlo dentro de los dos (2) días de la fecha para la cual fue convocada.

Si la asamblea modifica alguno de los documentos sometidos a su consideración deberá remitirlo con el acta respectiva.

(22) MARTORELL, Ernesto Eduardo, "Sociedades de responsabilidad limitada", Depalma, Buenos Aires, 1989, p. 299. "Un punto que resulta controvertido —en razón de ser aplicables al caso las disposiciones del art. 237 de la ley— es el de las llamadas "asambleas unánimes", que son aquellas en las cuales se halla presente la totalidad del capital social y las decisiones se adoptan por unanimidad".

En sentido similar: Debe "recordarse que su ámbito va más allá de las sociedades anónimas y abarca los otros tipos que admiten la existencia del órgano (de responsablidad limitada —art. 159— ... y en comandita por acciones)" (SEGAL, Rubén y GAGO, Carlos B., "Asamblea unánime", ponencia presentada al "Primer Congreso Nacional de Derecho Societario", La Cumbre, 17 al 20 de agosto de 1977, Depalma, t. II, p. 26).

(23) C. Civ. y Com. Mercedes, sala 2ª, "Cortina, Pablo H. y otros", 10/08/2004, 10-08-2004.

(24) SASOT BETES y SASOT, "Las asambleas" cit., p. 556; VERON, Alberto Víctor, "Sociedades anónimas de familia", Abaco, Buenos Aires, 1979, t. II, p. 1031.

(25) Se ha señalado que la práctica de las acciones con derechos diversos a los de la acción ordinaria o acción existía desde 1639 en Holanda (MIGNOLI, Heriberto, "Le assemblee speciali", Milano, Dott. A. Giuffrè, 1960, p. 1).

(26) La equivalencia entre el concepto de "clases" y "grupos" de acciones, puede consultarse en CURTINO, Cristina, Sociedad anónima. Clases de acciones, Cuaderno del Departamento de Derecho Comercial y de la Navegación N° 1 (1998), p. 215 y el fallo publicado en esa misma revista (p. 220) de la C3° Civ. y Com. de Córdoba, "Ramos, Marcela c. La Voz del Interior S.A., s/impugnación de asamblea", 4/11/1996.

(27) LE PERA, Sergio, "Voto acumulativo", Astrea, Buenos Aires, 1973, p. 101.

(28) En Italia también se alude a una insuficiente elaboración de la doctrina y disciplina legislativa del instituto (MIGNOLI, "Le assemblee speciali" cit., p. 133), inclusive se ha preguntado si la asamblea especial es un órgano de la sociedad o de la categoría (p. 151).

(29) LOPEZ TILLI, "Las asambleas de accionistas" cit., p. 308.

(30) WINIZKY, Ignacio, "Asamblea unánime", ponencia presentada al "Primer Congreso Nacional de Derecho Societario", La Cumbre, 17 al 20 de agosto de 1977, Depalma, t. II, p. 21.

(31) BRIZUELA, Carmen Estela y RICHARD, Efraín Hugo, "Asamblea unánime", ponencia presentada al "Primer Congreso Nacional de Derecho Societario", La Cumbre, 17 al 20 de agosto de 1977, Depalma, t. II, p. 19.

(32) NISSEN, "Ley de sociedades comerciales" cit., t. III, p. 351.

(33) CÁMARA, Héctor y ESPINOSA, Carlos Alberto, "Asamblea unánime", ponencia presentada al "Primer Congreso Nacional de Derecho Societario", La Cumbre, 17 al 20 de agosto de 1977, Depalma, t. II, p. 23.

(34) En la mayoría de los casos será "comunicación", ya que el "depósito" sólo se exige en acciones al portador o no nominativas (lo que ha sido derogado por la ley 24.587) o constancia de cuentas escriturales (cuando la misma sea llevada por una persona distinta que la propia sociedad).

(35) LOPEZ TILLI, "Las asambleas de accionistas" cit., p. 107; ROITMAN, Ley de Sociedades Comerciales cit., t. IV, p. 84. Así se ha dicho que los accionistas presentes que hubieran depositado sus acciones en término deciden por simple mayoría de acciones con derecho a voto presentes, si se acepta el depósito de las acciones tardíamente presentadas (CNCom., sala A, "Forgan, Héctor F. y otro c. Forgegal S.A.", 19-5-99, JA, 2000-I-590) y que el plazo del art. 238, LSC, no es sólo un requisito formal, ya que si es la misma asamblea la que decide las cuestiones formales que constituyen el acto asambleario, como la de aceptar o no que se presenten de manera tardía (CNCom., sala B, "Perrazo, Héctor Rolando c. Industrias Machely S.A., s/sumario", 30-12-02).

(36) SASOT BETES y SASOT, "Las asambleas" cit., p. 153.

(37) MOLINA SANDOVAL, Carlos A., "Régimen procesal de la acción de impugnación asamblearia", Nuevo Enfoque Jurídico, Córdoba, 2005, p. 23.

(38) NISSEN, Ricardo A., "Impugnación judicial de actos y decisiones asamblearias", Ad-Hoc, Buenos Aires, 2006, p. 193. En contra: BENDERSKY, Mario J.," Impugnación judicial de asambleas de sociedades anónimas", RDCO, 1977, p. 42.

(39) Ver un completo desarrollo del Anteproyecto en cuestión en la obra colectiva: JUNYENT BAS, Francisco y MOLINA SANDOVAL, Carlos A., "Análisis crítico del anteproyecto de reforma de la ley de sociedades comerciales", editado por Jurisprudencia Argentina el día 22 de septiembre de 2004.

 

 



 

© La Ley2011   
1   2


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje