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Miguel de cervantes saavedra


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MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA

VIDA:

Nació en Alcalá de Henares en 1547. Era hijo de un cirujano, Rodrigo de Cervantes, y de Leonor de Cortinas.

Estudió en Madrid. A los 22 años se marchó a Italia y más tarde se enroló en la Marina. Así fue como formó parte de la escuadra de don Juan de Austria (hermano del rey Felipe II) que intervino victoriosamente en la batalla de Lepanto contra los turcos en el año 1571. En esta batalla recibió heridas en el pecho y en su mano izquierda, por lo cual será conocido como “el manco de Lepanto”. No obstante, Cervantes siempre se sintió orgulloso de estas heridas de guerra.

Cuando volvía a España en la galera Sol, fue hecho prisionero por unos piratas berberiscos, y conducido a Argel. Allí sufrió cautiverio durante más de cinco años. Intentó escaparse varias veces, pero no lo consiguió. Finalmente, fue rescatado por los padres Trinitarios cuando estaba a punto de ser conducido a Constantinopla.

De vuelta a España, se instaló en Madrid, y algún tiempo después se casó con la joven Catalina Salazar.

Obtuvo el cargo de proveedor de la Armada Invencible, y viajó por varias ciudades españolas desempeñando este cargo. Pero debido a un error de sus contables, fue acusado de robo y encarcelado.

Posteriormente residió en Valladolid, pero en esta ciudad no habían acabado sus infortunios, pues fue acusado del asesinato de un caballero que apareció muerto frente a su casa.

Los últimos años de su vida los pasará en Madrid, donde murió el 23 de abril de 1616.



OBRA:

Cervantes cultivó todos los géneros literarios, si bien con la poesía no fue muy afortunado. Él mismo tenía conciencia de ello y exclamaba:



Yo que siempre trabajo y me desvelo

por parecer que tengo de poeta

la gracia que no quiso darme el cielo…

La mayoría de sus poesías están intercaladas en sus obras en prosa, aunque también tiene poesías independientes como el famoso soneto Al túmulo de Felipe II, Epístola a Mateo Vázquez o Viaje del Parnaso.

Más importantes son sus obras dramáticas, entre las que destacan la tragedia El cerco de Numancia, sus comedias, como Los baños de Argel, El rufián dichoso o Pedro de Urdemalas, y sus entremeses, de mayor interés que sus comedias, como El retablo de las maravillas, La guarda cuidadosa o La cueva de Salamanca.

Cervantes destaca sobre todo por sus obras en prosa:

La primera que escribió fue La Galatea (1585), novela pastoril al estilo de La Diana de Jorge de Montemayor.

Más importantes son sus famosas “Novelas Ejemplares”, que aparecieron en 1613, entre la primera y la segunda parte de El Quijote. Se llaman así porque de ellas podemos obtener ciertas conductas morales para la vida. Son doce, unas de más interés que otras: Rinconete y Cortadillo, La ilustre fregona, La gitanilla, Las dos doncellas, El licenciado Vidriera, El amante liberal, La señora Cornelia, La fuerza de la sangre, La española inglesa, El celoso extremeño, El casamiento engañoso y El coloquio de los perros.

La novela bizantina Los trabajos de Persiles y Segismunda fue la última obra de Cervantes, la cual fue publicada después de su muerte, puesto que la concluyó pocos días antes de fallecer. En ella se cuentan las aventuras de estos dos príncipes enamorados, quienes con nombres supuestos y haciéndose pasar por hermanos, recorren diversos países septentrionales y más tarde España, hasta llegar a Roma, donde se unen en matrimonio.

Pero la obra que, sin duda, le ha consagrado como el mejor escritor de todos los tiempos es El Quijote. A Cervantes no le gustaban las novelas de caballería, y para ridiculizarlas pensó en escribir El Quijote. Pero parece como si a medida que iba escribiendo se hubiera apiadado del protagonista y decidió desarrollar la completa personalidad del héroe movido por una intención estética. El resultado fue la mejor novela de la historia escrita en español, y que ha sido traducida a todas las lenguas.



El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha se divide en dos partes. La primera parte se publicó en Madrid en 1605. Diez años más tarde, se publicó la segunda parte.

En la primera parte, el hidalgo manchego don Alonso Quijano apodado “el Bueno” pierde el juicio a fuerza de leer libros de caballería, y tomando el nombre de don Quijote de la Mancha decide abandonar su aldea para actuar como caballero andante “desfaciendo entuertos y socorriendo a los menesterosos”. Se fija en una rústica aldeana llamada Aldonza Lorenzo a la que él rebautiza como Dulcinea del Toboso, que será su dama, en nombre de la cual llevará a término todas sus aventuras. En esta primera parte don Quijote hace dos salidas. En la primera va solo, y se desarrolla en los diez primeros capítulos. En la segunda salida va acompañado de Sancho Panza, un vecino de su aldea a quien nombra su escudero y le promete el gobierno de una ínsula. Les suceden varias aventuras, como la de los molinos de viento, el encuentro con los cabreros, la del yelmo de Mambrino o la de los galeotes, entre otras. También en esta primera parte de El Quijote Cervantes intercala novelas que no tienen que ver con la línea argumental principal, y se pueden leer por separado, como la historia de Marcela y Crisóstomo, la del Cautivo, la de Cardenio y Luscinda o la del Curioso impertinente.

La segunda parte nos cuenta la tercera salida del héroe, quien, después de vencer al Caballero de los Espejos, (que en realidad era el bachiller Sansón Carrasco disfrazado, paisano suyo), de enfrentarse con los leones y de bajar a la cueva de Montesinos, llega a la corte de los Duques. Éstos se divierten a su costa. Aquí es donde don Quijote puede cumplir la promesa que le había hecho a su escudero de nombrarle gobernador de una ínsula. Sancho, a pesar de ser un rústico labrador, se revela como un perfecto gobernador, aunque todo lo que les rodeaba era una farsa montada por los duques. Sancho deja de ser gobernador no porque no sepa hacerlo, sino porque le resulta insoportable el protocolo inherente al cargo. Después marchan a Barcelona donde es vencido por el Caballero de la Blanca Luna (nuevamente Sansón Carrasco disfrazado), el cual, como vencedor, le obliga a dejar la andante caballería. Ya en su casa decide hacerse pastor, pero enferma y muere después de recobrar el juicio y de renegar de los libros de caballería.

Don Quijote representa el idealismo y Sancho representa el realismo. Pero a medida que avanza la acción, don Quijote se va contagiando del realismo de Sancho, y Sancho de las fantasías de don Quijote. Al final de la obra, cuando don Quijote está enfermo y a punto de morir, ya no acepta las fantasías de Sancho de irse al campo como pastores, y allí, por un casual, encontrar a Dulcinea del Toboso tras una mata. Como el propio don Quijote dirá: “en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño”.



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