Página principal

Miguel Carrascosa Salas. Inteligente alpujarreño/que llegar a gran docente/ Consiguió con mucho empeño. En escribir la verdad/ mi persona se empeña/ que es la autenticidad/ de la inteligencia alpujarreña


Descargar 17.17 Kb.
Fecha de conversión21.09.2016
Tamaño17.17 Kb.
9.4.12

Gente de aquí.


Universidad de Granada.

Entrevista al alpujarreño

Miguel Carrascosa Salas.

Miguel Carrascosa Salas.

Inteligente alpujarreño/que llegar a gran docente/

Consiguió con mucho empeño.

En escribir la verdad/ mi persona se empeña/

que es la autenticidad/ de la inteligencia alpujarreña

Por demostrar su valía/en la profesión de docente/

Llegó a conseguir en su día/ser de La UNESCO Presidente.
Al ser un alpujarreño/en Granada destacado /

en la fiesta de la castaña/de Mecina Bombarón/

ha sido homenajeado.

ENTREVISTA REALIZADA POR ANTONIO LORENZO BLANCO AL PRESIDENTE DE HONOR DEL CENTRO UNESCO DE ANDALUCÍA, MIGUEL JOSÉ CARRASCOSA SALAS





Miguel J. Carrascosa Salas (1928)

Como persona y como miembro directivo del Centro UNESCO de Andalucía, ¿qué es lo que más le preocupa y ocupa actualmente?
Ni más ni menos que lo que, en esta hora del mundo, preocupa, escandaliza y entristece a toda persona consciente de su destino y dignidad, así como de la suerte, dignidad y futuro de los demás, que son una mayoría aterradora… Pero, concretemos de qué preocupaciones se trata:

El que diariamente mueran de hambre y sed miles de niños, jóvenes y adultos ante la cruel indiferencia, explotación y olvido de los poderosos.

Las sangrientas y absurdas confrontaciones que enfrentan a pueblos, etnias y culturas diferenciadas, ante la irritante pasividad de los países llamados del primer mundo, en exclusiva posesión del poder económico, militar y científico-técnico, como es el caso de los Estados Unidos de América, de la China comunista, de la vieja Europa y hasta de la propia Rusia…


  • La pléyade de jóvenes de ambos sexos que están sufriendo en nuestro propio país los efectos desoladores del paro, la drogadicción y la perniciosa y sistemática explotación del sexo.




  • La alarmante pérdida de valores que dan sentido a la existencia, estabilidad y vigor a la sociedad y adecuado cauce para lograr el integral y equilibrado desarrollo del hombre y de la comunidad.




  • La desalmada influencia de los mercados, que han hecho de la globalización de la economía un arma de empobrecimiento planetario y –cómo no- de enriquecimiento de multinacionales y de minorías selectivas explotadoras.




  • La persistente crisis religiosa de la cultura occidental, que está provocando la descristianización de los pueblos, el masivo alejamiento de los jóvenes de la Iglesia y la imposición, en nuestra sociedad, de un modo de vivir y de relacionarse inspirado en el materialismo hedonista y en el descontrolado “dejar hacer” de los instintos.

Las preocupaciones y problemas que acabo de enumerar son de tal magnitud y complejidad, que sobrepasan naturalmente la capacidad y los recursos de mi modesta persona para tratar de comprenderlos y mucho menos de atajarlos y de darles cumplida solución. Desde un punto de vista personal, caben determinadas posibilidades de actuación:


a) Replegarse, de modo conservador, para sentirme “seguro”, en medio de tanto desorden, violencia y marginación.

b) Declarar, a secas, que todo es catastrófico, pero sin proclamar ningún mensaje de esperanza.


c) Queda una salida y sólo una, señor Lorenzo Blanco: la revolución personal, que exige determinados compromisos personales, que son los que estoy tratando de asumir en mi actuación familiar, laboral, cultural y social, o sea:


  • despertando a los instalados, esto es, a los que se niegan a salir de su tranquilidad satisfecha;




  • movilizando a personas, instituciones y grupos para llevar a cabo –a través del Centro UNESCO de Andalucía- la realización de planes, programas y actividades de carácter educativo, científico y cultural;




  • escribiendo artículos de reflexión, orientación y crítica, en los medios de comunicación social granadinos y andaluces, sobre la preocupante situación económica, educativa, cultural y humana de determinados países del mundo;




  • colaborando con ejemplares ONGs –tanto españolas como extranjeras- en determinadas campañas de alfabetización, de lucha contra el hambre y la marginación, de recuperación de niños y adolescentes que malviven en la propia calle, etc., que vienen desarrollando, con heroica y ejemplar dedicación, en los países del Tercer y Cuarto Mundos...


¿Qué tipo de satisfacciones le ha dado el haber sido presidente del Centro UNESCO de Andalucía?
En primer lugar, la inmensa satisfacción de haber correspondido, con la mejor de las disposiciones, a la llamada de la UNESCO, que es la Organización Internacional que se viene ocupando de hacer realidad, entre los distintos países del mundo, un objetivo fundamental: Lograr la paz internacional y el bienestar general de la humanidad, fruto de la cooperación y del entendimiento entre los distintos pueblos, hombres y culturas.
¿Que cómo se construye la paz? Sobre la base indiscutible de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad y recordando constantemente el siguiente lema: “Puesto que las guerras nacen en la m ente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”.
En segundo, el haber podido llevar a cabo –a través del Centro UNESCO de Andalucía- la realización de planes, programas y actividades en áreas concretas relacionadas con los fines y objetivos de la Organización: Cultura de Paz, Derechos Humanos, Protección del Medio Ambiente y del Patrimonio Histórico-Monumental, Cooperación con determinados países hispanoamericanos y con el Reino de Marruecos en el desarrollo conjunto de programas de carácter educativo y cultural, mediante la organización de jornadas, encuentros, cursos, seminarios, congresos y publicaciones. En esta hermosa y difícil tarea hemos contado con el apoyo, orientación y acogida de determinadas instituciones públicas y privadas de Granada, Andalucía y España y –cómo no- con la valiosa cooperación, trabajo y dedicación de los miembros de nuestra Junta de Gobierno.
¿Qué opina Vd. Sobre los alpujarreños?

¿Mi opinión sobre los alpujarreños? Pues que son el producto histórico-antropológico del paso por esta tierra multisecular y rebelada de determinadas civilizaciones y culturas profundamente diferenciadas en el espacio y en el tiempo: desde el hombre neolítico a los beréberes del Atlas africano, pasando por los visigodos, hispano romanos, mozárabes, ziríes y nazaríes de siglos posteriores, con la aportación final de los repobladores castellano-cristianos, procedentes de Galicia, Andalucía, Extremadura, Levante y Castilla.
Los alpujarreños/as de hoy son, pues, herederos, en mayor o menor medida, de tan lejanos y variados antecesores, que han formado un perfil de hombres y mujeres singulares, con sus luces y sus sombras, sus grandes virtudes y arrestos y sus innegables defectos y limitaciones… Hombres y mujeres -repito- afanados, pacientes, hospitalarios y creativos; a veces, sentenciosos, muchas más desconfiados y ariscos; sacrificados y tenaces, orgullosos y altivos, inconformistas y críticos, exigentes y solidarios; ahorradores empedernidos y austeros; generosos cuando lo ven oportuno; reflexivos, cautos y prudentes ante la dificultad o el peligro; alegres y festivos cuando llega la ocasión, “que de todo quiere Dios un poquito”; religiosos y transcendentes a una manera, con una fuerte dosis de supersticiones, prácticas paganas e influencias histéricas, etc. Así, al menos, eran los alpujarreños y alpujarreñas que yo conocí, amé y traté de niño, después de mozo y más tarde de adulto. Ni que decir tiene que me siento honrado por haber sido hijo de una alpujarreña singular y entrañable: ¡mi madre…!
¿Visita Vd. La Alpujarra?

¿Que si suelo visitar La Alpujarra? Sí, desde que era niño. Y lo hacía –durante los años que precedieron a la guerra civil del 36-39- en caballería, sentado en una sillita de anea y metido en un amplio capacho… Después, en la alsina, que inició su ascensión a Pitres en 1932, si mal no recuerdo; a continuación, en automóvil, como hasta ahora, ya que poseo vivienda en este histórico pueblo, al que el Rey Felipe II concedió el título de villa. Mientras Dios me conserve la vida seguiré subiendo a los pueblos de la Alta Alpujarra, -a todos , sin excepción, desde Órjiva a Laroles; desde Laroles al Puerto de la Ragua y desde el Puerto de la Ragua a los lugares y villas de La Alpujarra almeriense- porque en todos ellos tengo mis raíces y mis familiares y amigos. Se trata de una comarca, de una tierra entrañable, “en la que la vida tiene todavía una explicación”, como llegó a afirmar en su día el recordado hispanista, Jean Christian Sphani; de unos hombres y mujeres de singular valía, a los que amo y distingo con especial dedicación y entrañable afecto. ¡Bien que lo merecen…!


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje