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Mi vida se deslizaba por una espiral de autodestrucción de la que me era imposible escapar


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12- VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE

Mi vida se deslizaba por una espiral de autodestrucción de la que me era imposible escapar” – Jonathan Dolcet

Si hay que abordar un tema complejo a la par que espinoso en toda esta historia, ese es el referente a las causas e hipótesis de la disolución de la banda, ya que se entremezclan todo un cúmulo de circunstancias y factores que no hacen más que dificultar su comprensión. Se suele decir que Legion se disolvieron por el supuesto fracaso comercial de “Labyrinth Of Problems”. Hasta ahora, se había dicho de él que se habían creado un gran número de expectativas, además de invertirse mucho dinero en su grabación, para la que contaron con unos estudios de prestigio y un productor de renombre, y, sin embargo, el escaso número de ventas que consiguió el álbum en comparación a los dos anteriores fue mínimo para cubrir el gasto que éste había creado . Este hecho generó un desequilibrio económico en la propia compañía discográfica, que terminó por agravar aún más los problemas financieros por los que pasaba desde hacía ya algunos años; de hecho, el batería Pep Segura llegó a comentar en varias entrevistas el rumor de que PDI quería vender a Legion por diez millones de las antiguas pesetas a cualquier compañía que estuviera interesada. No se sabe hasta que punto puede ser verdad, pero esto daría coherencia a la teoría del problema económico (“ Delirios de Pep ” , afirma textualmente Marc).

Sin embargo, tanto la documentación como el propio testimonio de los miembros de Legion dejan obsoleta esta teoría: “Labyrinth Of Problems” no fue, ni mucho menos, un fracaso comercial, sino todo lo contrario. En los primeros meses de ponerse a la venta, superó ampliamente las 10.000 copias hasta alcanzar la cifra de 18.000 copias vendidas, algo muy difícil en este país y más si tenemos en cuenta que Kreator o Testament vendían en España como mucho 8.000 ejemplares. Marc: “ El “Labyrinth...” salió muy fuerte, y de hecho fue numero 1 durante varios meses consecutivos en las listas de las revistas nacionales de Rock Duro. Tuvo unas ventas bastante buenas y las críticas que recibió eran muy buenas: las malas, pocas, solo denotaban una envidia lacerante ” .

Desmontada la falsa teoría del fracaso comercial, hay que barajar otras posibilidades que den un poco de luz al asunto: gente del entorno del grupo (incluído el propio Julián Ross) afirma que la razón y orígen de los problemas del grupo se remontan a la desastrosa grabación de “Mind Training”; por eso, el tema “Nada Sin Fe” anunciaría a su manera que las cosas no marchaban bien. Del mismo modo, una perspectiva interesante diferente sobre el hundimiento del cuarteto la ofrece el propio Julián Ross, quien señala factores ajenos a las ventas: “ El otro gran problema fue que nos encontrábamos en una discográfica quemada y que no nos quiso ayudar a distribuir el disco en el extranjero. No fue un buen momento para nuestro producto, ya que las discográficas de entonces no tenían nada que ver con las de hoy” . Marc secunda las palabras de su compañero: “ Como siempre, Julián tiene razón ” .

Otra consideración a tener en cuenta a la hora de tratar el tema es el cambio que hubo en el panorama metálico internacional en los primeros (y convulsos) años de la década de los 90. La explosión Grunge supuso, para bien o para mal, un hito en la historia del Rock y con su surgimiento, de la noche a la mañana, las discográficas de medio mundo se obsesionaron por encontrar a los nuevos Nirvana. Y no solo eso sino que, además, dentro del Metal Extremo se habían producido muchos cambios; por aquel entonces, Metallica se habían apartado peligrosamente de los patrones musicales que les habían hecho famosos, y de la misma forma, muchas otras bandas de Thrash optaron por modernizar su sonido ante la crísis discográfica que se vivía en aquellos días. En definitiva, hubo un cambio en la percepción musical que hizo que los jóvenes españoles empezaran a interesarse por otras tendencias, y dejaran aparcado el Thrash que otrora encabezaran aquí, en España, Legion y Fuck Off.

Pero a estos tres factores (ventas, problemas discográficos y nuevas tendencias), hay que sumarle un cuarto y último aspecto a tener en cuenta: los problemas personales de los miembros de Legion. Toda aquella vida de sangre, sudor y carretera había empezado a hastiar al cuarteto, en especial a Jonathan, cuyos escarceos con las drogas empezaron a pasarle factura: “ El Rock era mi religión, mi estilo de vida. Mi vida supuraba Rock por los cuatro costados: vivía con Rock, comía con Rock, dormía con Rock. (…) Con él llegaron las juergas nocturnas, las borracheras, las drogas... (…) Mi lema era “¡A vivir, que la vida son cuatro días y ya han pasado dos!” (…) Era una realidad deprimente, y buscaba evasión, y después de ella llegaba una sensación de vacío angustiosa, por que el Rock no llenaba mi vida, ni tampoco el dinero, ni las drogas. Sentimentalmente decepcionado, la situación se agravó más, hasta el punto de que la vida no tenía sentido (…) Mi vida se deslizaba por una espiral de autodestrucción de la que me era imposible escapar” .

Sobre el rol que pudieran tener o no las drogas en Legion, Julian Ross responde: “Yo no creo que las drogas nos causaran ningún problema. Ninguno de nosotros lo tuvo, excepto Jonathan. Lo siento como amigo que me considero de él, porque creo que es una gran persona. Siempre fue creyente, y lo respetamos, pero creo que se obsesionó con sus problemas personales, y todo eso le hizo finalmente apartarse del Rock. Posiblemente culpe a toda esa época de todas sus desgracias” . Marc: “Las drogas habían empezado a mermar la maquinaria del grupo, más que nada, por los problemas que tuvo Jonathan con ellas. Él tuvo un problema gravísimo con su novia de toda la vida, y eso le trastocó por completo (...) Las drogas, las infidelidades, el hastío vital, la frustración de que no crecíamos,... Todo eso mató al grupo. Legion era un grupo consagrado, y tenía que crecer (...) Volver un año más a los mismos garitos, sin dormir y con prisas, siempre bebiendo y fumando, se nos hacía muy cuesta arriba. España es grande, pero Europa más, y no lo conseguimos (...). El estar relegados siempre al territorio nacional supuso un encadenamiento muy grande” .

Tras el final de Legion, Jonathan, Quimi y Boliche siguen ensayando una vez reclutaron a un segundo guitarra. Marc: “Era un músico mallorquín, un tío muy enrollado pero totalmente inadecuado para el grupo. Iba con una Les Paul, y llevaba un rollo más Guns ‘N Roses y Alice In Chains en vez de Metallica y Slayer: ¡era como meter a Mark Knopfler en Slayer! Fui al local, a verlos ensayar, y los temas eran puro Rock ‘n Roll con toques a lo Seattle” . Tras una nueva temporada de descanso, se especuló con que Quimi y Jonathan se iban a juntar con el bajista de Ego para hacer un nuevo proyecto musical, pero el proyecto no terminó por fructificar. Quimi: “ Después de un período de inactividad, decidimos juntarnos Jonathan, Boliche y yo junto a Zippi, actualmente bajista de Mojinos Escozios, para montar una banda de clásicos del Rock, en la onda Deep Purple, Led Zeppelin,… Nos llamábamos Fireball, y en el grupo, como se puede suponer, Jonathan era solo vocalista. Tocamos juntos unos pocos años ” .

Las complejas circunstancias personales de Jonathan hicieron que el carismático frontman se fuera apartando poco a poco de la música: es a principios de 1995 cuando Jonathan decide dar el paso, y cambiar de forma radical su vida cuando pasa a formar parte de la Iglesia Adventista del Séptimo Día: “ En aquel momento, Jesucristo cambió mi música, rompiendo las cadenas de la distorsión y gritos por una agradable melodía de paz, esperanza y amor ” .

Desde entonces, el sendero de Jonathan Dolcet ha discurrido por senderos ajenos a la música; en 1996 empezó a cursar los estudios de Teología en el Seminario Adventista de Sagunto (Valencia) y una vez concluidos ha pasado a convertirse en pastor de la susodicha iglesia, cargo que desempeña hoy en día a tiempo completo en las parroquias de Terrassa, Barcelona Guinardó y Sabadell. Su nombre en los últimos años ha generado cierta polémica al haber escrito un artículo en el cual reniega y arremete contra su pasado musical y personal: el otrora frontman de Legion, se defiende diciendo que escribió esa carta en 1998, cuando cursaba Teología, que fue sustraída por su cuñado y que ha sido malinterpretada. Musicalmente, se sabe que sigue interesado en la música, pero no en el Metal sino grupos como Coldplay o U2. Su ex–camarada, Kisko, en un encuentro reciente con Jonathan, afirma: “Está bien, que es lo que importa. Aún así, es muy fuerte que alguien como él, con ese carisma y magnetismo que tenía encima del escenario, no puedas decir expresiones como ‘ostia', ‘de puta madre'…” . .

Por su parte, después de la disolución de Legion, Marc Pagés tuvo el honor de ser invitado personalmente por su amigo Rob Flynn, de Machine Head, para ir de gira por Europa con el grupo junto a Slayer: ” Estuve casi un mes fuera de España: la vida de gira es un tostón, y no hay nada que hacer excepto fumar canutos, beber cerveza y jugar a la Nintendo. Era un puto rollo, pero poder ver a Machine Head y Slayer cada noche, durante veinte días, fue una experiencia brutal” . Al volver a Barcelona, Christian, miembro de la banda Doomsday y compañero de piso, propone a Marc cantar en su grupo: “ Estuve haciendo voces con los Doomsday; con anterioridad, había hecho de técnico de sonido en sus giras. Llegamos a tocar en el Doctor Music Festival como teloneros de Slayer, así que fue otro puntazo. Grabamos un par de maquetas que fueron demasiado avanzadas para su época, así que no se comieron nada: al menos fue una experiencia interesante” .

El siguiente paso que daría el guitarrista fue unirse Alzimma, una banda que montaron varios de sus ex–compañeros del colegio: “ A pesar de que teníamos amigos comunes, cada uno de nosotros tenía los suyos por separado. A pesar de que nos veíamos casi todos los días, cuando no, Quimi estaba en Vilassar con su peña, Jonathan en Sants con la suya, y yo en Sarrià con la mía. Mis colegas de entonces eran amigos del colegio… ¡Los de toda la vida, vaya! (…) Ellos no eran thrashers, sino les iba más el rollo Aerosmith, Soundgarden, etc. Tenían un local, donde quedábamos para tomar unas cervezas y tocar cuatro notas. Para mi era diferente, porque se salía de la caña brutal de Legion y, además, porque en aquellos tiempos el rollo Soundgarden pegaba fuerte y era divertido. Chichu, el guitarra, y yo sacábamos riffs más que nada, para pasar el rato. Cuando estaba en Legion nunca fue un proyecto serio: cuando yo volvía de hacer bolos con el grupo, si tenía días libres, iba al local de Alzimma y hacíamos otro tipo de música. Por eso, ese grupo fue como un experimento de colegas que poco a poco fue subiendo: no fue nada serio, por decirlo de algún modo, hasta que registramos nuestro primer CD. Cuando dejé Legion, a finales de ‘93, la compañía Aleluiah Records se interesó en Alzimma. Pensándolo ahora, todo vino muy rodado, ya que fue salir de una cosa para caer en otra. El caso es que Alzimma sacó su primer disco en 1994; en su portada, ponía “El nuevo grupo del Ex-Legion”, algo que me tocó los cojones, porque ni era mi grupo y porque no deseaba ese tipo de publicidad. Además, eso provocó conflictos con el bajista, un tío muy extraño con el que jamás tuve buen rollo. Hay que ser idiota para estar en un grupo en el que no tienes buen rollo con alguno de sus miembros… excepto si eres Tony Iommy y Ozzy Osbourne, y hay mucha pasta por en medio. El caso es que tocamos mucho, pero solo por Cataluña, y me lo pasé bastante bien. Sin embargo, una noche de juerga, en la que habíamos bebido demasiado, dije cosas que no debía haber dicho en esas circunstancias y estado: me echaron del grupo al día siguiente, lo que fue un alivio para mí (…) Alzimma murió de forma silenciosa y a nadie le importó una mierda ” .

Después de superar varios problemas de salud en 1995 relacionados con el agotamiento crónico que había ido acumulando en los días de Legion, Marc empezaría su peculiar periplo en el mundo de las discográficas. Después de dos años trabajando como freelance en Sony, en 1997 pasa a ser fijo y a llevar grupos de Rock y Metal: “ Yo era perfecto para el trabajo: ex-músico, ex–periodista musical, y encima con idiomas (…) Preparé la promoción de cientos de grupos, e hice buena amistad con gente de Machine Head, Black Crowes, Slayer, Bad Religión, Sepultura (época “Roots”), etc. El curro era muy bueno, porque un día podía montar fiestas privadas para Bruce Springsteen o backstage-parties para Aerosmith, ruedas de prensa… Me pagaban bien, estaba en mi ambiente, y además podía ir vestido como siempre: con mis greñas, sin afeitar,… Vamos, como me daba la puta gana. La Sony , por entonces, era la número uno (…) y más adelante, decidieron ascenderme, dándome más responsabilidades. Ya no solo llevaba los grupos de Rock, sino que también con pesos pesados del negocio musical. Así, de repente, me vi rodeado de super-mega-estrellas, una panda de pijos descerebrados. Curré con gente como Ricky Martin, Mariah Carey, Julio Iglesias, Bruce Springsteen, Oasis, Shakira,… Todo era cojonudo, hasta que Internet hizo su aparición, y con ella, las descargas de los temas. Las discográficas habían chupado del bote durante años, y ahora todo el mundo se vengaba, y de forma justa, porque estoy a favor de la libre circulación de la música (…) La industria discográfica se venía abajo, y las poderosas multinacionales perdían ventas. Cambiamos los despachos lujosos por los austeros: empezaron a echar a gente, y el ambiente de trabajo era una auténtica basura. Todos vivíamos con el miedo de a ver quien era el siguiente en ser despedido. Un día, aparecía el de personal, y te decía: “Tú, ¡a la puta calle! En febrero del 2002 me tocó a mí, y debo decir que fue un alivio. Llevaba ya casi ocho años quemado de esta vida. Al principio, todo es glamour: restaurantes de lujo, hoteles de mil estrellas,… Pero te engañan, porque no tienes vida propia. Te podían llamar un viernes, a las 10 de la noche, porque Eric Clapton, que venía con su avioncito particular a Barcelona, y quería cenar en el Botafumeiro. ¿A quien le tocaba currar? A mí. Puede parecer excitante, pero cuando llevas años tratando con famosos, al final todos son iguales, y dependes totalmente de sus caprichos (…) De todas formas, no terminé muy desconectado de la industria, porque al poco tiempo, recibí una llamada de EMI. Me hicieron una oferta muy buena para currar con ellos seis meses. Acepté, y conocí muy bien a Deep Purple y a Iron Maiden; ¡Dave Murray es el tío más simpático del Rock mundial! (…) En definitiva, mi despido de Sony fue, a la larga, económicamente muy agradable, y me dio el suficiente espacio vital para largarme de la ciudad” .

Marc Pagés dejaría Barcelona para marcharse a vivir, junto a su compañera, a un pueblo del Alt Empordà: allí, iniciaría una nueva vida, al empezar a estudiar diseño de 3D, edición y video. En la actualidad vive en Castelló de Empuries, donde acaba de montar una pequeña productora de publicidad y cine independiente, que ya ha empezado a hacer sus primeros anuncios y programas culturales en las televisiones de la zona. Por si fuera poco, este polifacético personaje ha terminado un libro histórico-gastronómico que planea ser publicado a finales del 2006. Musicalmente, Marc Pagés sigue vivo: no solo sigue disfrutando del buen Metal, tanto del antiguo como del que se hace hoy en día (Mastodon, Black Label Society, Strapping Young Lad, etc.), sino que también sigue con algún que otro proyecto musical: “ Tengo un grupo llamado Motorpriest, que es puro hobby. Hacemos versiones de clásicos de Iron Maiden, Judas Priest, Metallica, Motörhead, etc. Además, estoy componiendo riffs para un futuro proyecto musical que creo que sorprenderá: sin duda, el enfoque es diferente a nada de lo que se ha hecho hasta ahora, no en cuanto a riffs, sino a sonoridad (…) Es bonito recordar los días de Legion; la gente me suele preguntar si echo a faltar aquellos tiempos. Cuando miro viejos videos, tengo una sensación de irrealidad, como si todo aquello hubiera sido un sueño, de la misma forma que me invade una sensación de nostalgia, de qué hubiera pasado si no hubiéramos tirado la toalla. Cuando eres tan joven, no piensas en el futuro. Si hubiéramos tenido la edad que tenemos ahora en esos momentos de crisis, todo hubiera estado más estudiado: no hubiera habido decisiones locas (…) Fui muy afortunado al poder vivir como músico en aquellos años, cuando todo el mundo tenía una vida más normal. Ahora, las ganas de salir a tocar cada semana ya no las tengo, pero lo que nunca se ha apagado es el fuego de la música, ni de hacerla ni de escucharla” .

En cambio, Julián Ross Loza, después del parón que supuso el final de Legion, volvió a la carga a principios de 1997 al incorporarse a una nueva banda llamada Speed Tortugas. Su nueva aventura musical no tenía nada que ver con lo que había hecho hasta entonces, ya que este curioso grupo recogía influencias desde el Hard Rock al Soul, o del Garage al Rhythm & Blues, además de marcarse sorprendentes versiones de artistas como Aretha Franklin, Rafaella Carrá o James Brown. Tras su primera maqueta, los Speed Tortugas ganan la primera edición del concurso Directe, celebrado en la Fira del Disc de Coleccionista de Barcelona, consiguiendo como premio la grabación de su primer disco con el sello AZ Records (con el que firmaron, un mes después, un contrato de tres discos).

El año de gloria de los Speed Tortugas llegaría en 1999, ya que consiguen publicar su primer disco homónimo (marzo), hacer apariciones televisivas (entre ellas, un playback en “Música Sí”, de TV1, en abril) o compartir escenario con gigantes de la talla de Aerosmith y Black Crowes (julio). Tras un breve descanso, a finales de ese mismo año se incorporaba al grupo ni más ni menos que Quimi Montañés como guitarrista mercenario . Sin embargo, pese a la prometedora situación, las cosas se torcieron por causas desconocidas, y el grupo fue quedando cada vez más inactivo hasta su disolución y posterior transformación en SoulLid. Pese a ciertos problemillas de salud, se sabe que Julián sigue activo, o como él mismo dice, “ haciendo todo el ruido que puedo ” .



Por su parte, Quimi Montañés, el padre de la criatura, también sigue activo en el mundo de la música: después de su periplo en Legion y Fireball, ejerció como profesor de guitarra en diversas escuelas de música y como mercenario, como él dice. Después de un breve parón, el guitarrista emprendió un nuevo proyecto junto a su pareja, la vocalista Carmen García, llamado Aigua de Karmen, con el que desde entonces ha pisado escenarios de media Cataluña. Esta banda, en la que también milita el ex-Speed Tortugas Paolo Monteneri (saxo, armónica) sigue activa desde entonces a pesar de sus cambios de formación, centrando su repertorio en versiones de clásicos del Soul, Rock y Blues, de artistas como George Benson, Eric Clapton, Queen, Tina Turner, Rare Earth,… En la actualidad completan la formación Marcel Dalmau (bateria), Albert Campins (teclat), Tate Sabaté (bajo, y compañero de Quimi en Mirage, su primer grupo de la adolescencia), y las coristas Isa Vico y Núria Abós.

A parte de haber colaborado puntualmente con el grupo catalán Skamot, Quimi impartió clases durante unos seis años en el Taller de Músics de Barcelona, y en la actualidad da clases particulares de guitarra en su mismo pueblo, Vilassar. Desde su rol de entregado padre de familia, también se dedica a realizar producciones en el pequeño estudio que tiene montado en su casa.


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