Página principal

Memoria del oratorio


Descargar 87.87 Kb.
Fecha de conversión23.09.2016
Tamaño87.87 Kb.




2.- Memorias del oratorio (Vida de Don Bosco)

MEMORIA DEL ORATORIO


INFANCIA Y ADOLESCENCIA ( 1815 – 1835

* Nacimiento

  En la localidad de I Becchi – comuna de Castelnuevo D Asti , entre las colinas de Monferrato a 30 km de Turín, capital del Piamonte, nació JUAN MELCHOR BOSCO, el 16 de agosto de 1815, hijo de Francisco Bosco y de Margarita Occhiena. El 17 de agosto recibe las aguas bautismales en la parroquia de Castelnuevo. Sus padres eran campesinos y muy pobres, muy cristianos y tenían 3 hijos : Antonio (nacido de un primer matrimonio de Francisco ) , José Luís y Juan Melchor (del segundo matrimonio).

* Algo de historia

  Meses antes del nacimiento de Juan Bosco –después de la derrota de Napoleón – concluía el Congreso de Viena (9 / 06 / 1815) que imponía en Europa la “restauración del Antiguo Régimen”. Italia quedó divida en 8 estados: el reino de Cerdeña , el reino de Lombardía y Venecia, los ducados de Parma, Módena y Toscana, el principado de Lucca, los Estados Pontificios y el reino de las Dos Sicilias. Al regresar Víctor Manuel I revoca las leyes de los últimos 15 años y restaura el antiguo régimen. En 1831 sube al trono del reino de Cerdeña Carlos Alberto, hijo de Víctor Manuel . Tiene 33 años y más tarde apoyara la unidad italiana. Es interesante notar aquí como 1815 año del congreso de Viena y el nacimiento de Juan Bosco fue el principio de quince importante años en los que se formó la “matriz del mundo moderno”, no solo para Italia y Europa y el resto del mundo.

  ·        Muere su padre Francisco Bosco

  Debido a una pulmonía fulminante, el 12 de mayo de 1817 moría Francisco Bosco, dejando viuda a los 29 años a Margarita Occhiena con sus tres hijos. En ese año se produjo una gran sequía en la zona por la cual toda la población cayo en una hambruna que la joven viuda tuvo que afrontar con sus tres hijos.

  ·        Primeros años de Juan

  Pese a que doña Margarita era una campesina analfabeta se dedicó por entero a la educación cristiana de sus hijos. Les enseñaba el catecismo que se lo sabía de memoria; los inició en la oración sencilla y confiada dirigía al Padre Dios. Cuando Juanito tenía 8 años lo llevó a un sacerdote para se confesara, recibiendo así orientaciones morales muy seguras. Entre los 9 y 10 años Juanito aprendió a leer y escribir de la mano del sacerdote y profesor José Lacqua. Más tarde escribiría don Bosco esto; “Todos me querían para que fuera su juez o amigo. Yo procuraba hacer el bien que podía y no hacer el mal a nadie”.

  ·        El sueño de los 9 años

  En estos mismos años de su infancia tuvo un sueño que le quedó grabado por toda su vida.

“Me parecía encontrarme ante un grupo de muchachos que se divertían. Unos reían, otros jugaban , muchos blasfemaban (decían insultos contra Dios y los santos). Esto me llevó a enojarme y me lancé con gritos y golpes para hacerlos callar. En eso, apareció un hombre de figura majestuosa y magníficamente vestido. Un manto blanco lo cubría y su rostro resplandecía de tal manera que no se lo podía mirarlo en los ojos. El me llamó por mi nombre, me ordenó ponerme a la cabeza de esos muchachos y me dijo: “No con los golpes sino con la mansedumbre y la caridad deberás ganar la amistad de estos chicos. Empieza de inmediato a enseñarles la fealdad del pecado y la belleza de la virtud.”. Confundido y asustado respondí que yo era un pobre muchacho incapaz de hablar de religión. Entonces los muchachos dejaron de pelear y de blasfemar y se juntaron alrededor del personaje que hablaba. Yo pregunté: - ¿Quién es Vd. que me ordena cosas imposibles? – Tú las harás posibles por la obediencia y la adquisición de la ciencia - ¿Y cómo podré adquirir la ciencia? – Yo te daré la Maestra bajo cuya dirección llegarás a ser sabio- Y,¿quién es Vd. para que me hable de esa manera? – Yo soy el Hijo de aquella a quien tu madre te enseñó a saludar tres veces al día. – Mi madre me prohibió hablar con extraños sin sin permiso, dígame su nombre.- ¿Mi nombre? Pregúntaselo a mi Madre. En ese momento vi a una Señora de aspecto majestuoso, vestida con un manto resplandeciente como si estuviera cubierto de estrellas. Dándose cuenta de que yo estaba turbado, ella me pidió acercarme y me tomó suavemente de la mano . –Mira- me dijo. Yo miré y vi que los muchachos habían desaparecido y en su lugar habría cabritos, perros, gatos, osos y otros animales. – Este es tu campo de acción – me continuó diciendo. Y agregó :- Aquí deberás trabajar. Hazte humilde, fuerte y robusto y el cambio que vas a ver producirse entre estos animales tú deberás provocarlo entre mis hijos. Volví a mirar y en lugar de los animales feroces aparecieron otros tantos corderos llenos de dulzura que balaban y saltaban en todos los sentidos como para festejar a ese señor y a su madre. En el sueño me puse a llorar por no saber claramente lo que significaba, pero la señora puso su mano sobre mi cabeza y me dijo: - A su tiempo todo lo comprenderás. Ante estas palabras un ruido me despertó y todo desapareció de mi vista.

Juanito vio en este sueño su futura misión.: educar y ser amigo de los jóvenes y muchachos y usar para esto no la fuerza sino la bondad, entendió que Jesús y María eran quienes lo habían llamado para esta misión.

Al narrar Juan al otro día este sueño a su familia, su hermano José le dijo:- Tú serás pastor de ovejas y cabritos. Su hermano Antonio- que no lo quería mucho- agregó: - Tú serás el jefe de salteadores. En cambio, su madre Margarita le dijo: - Tal vez...tal vez con esto llegue a ser sacerdote! Y la abuela concluyó: - No hay que darle tanta importancia a los sueños”.

  ·        Narrador y acróbata

Juanito Bosco era un niño campesino robusto y trabajador, ágil, muy inteligente y de muy buena memoria. En estos primeros años se destacaba como buen narrador. A sus muchachos y amigos les traía ejemplos escuchados en los sermones de los domingos en la iglesia del pueblo. Al final de los discursos les enseñaba a rezar y a hacer la señal de la cruz y a invocar a la madre de Dios. También, los hacia divertir con ejercicios acrobáticos; le gustaba correr, trepar los árboles, caminar sobre una cuerda tensa, caminar en posición invertida y dar saltos espectaculares. Así entre acrobacias y rezos Juanito educaba a los niños y adultos que se le acercaban.

  ·        Su Primera Comunión

  Con mucha probabilidad un 26 de marzo de 1826, en la fiesta de Pascua, Juanito Bosco hizo su Primera Comunión. Tenia unos 11 años. Más tarde- ya como educador- recomendará a sus niños que reciban cuanto antes la Primera Comunión bastando que sepan distinguir entre “pan” y “Pan” y que tengan una instrucción suficiente.

  ·        Pastor de vacas

  Y como su hermano Antonio no le gustaba el comportamiento de Juanito, un día su mamá Margarita le dijo que se vaya de la casa y se fuera a vivir con la familia de los Moglia. Una vez aquí se dedicó a cuidar vacas del establo. Además de realizar estos trabajos los días domingos pedía permiso para a la Misa en la iglesia del pueblo a una hora de distancia.

  ·        Encuentro con Don Caloso

  En noviembre de 1829 el Capellán Juan Caloso observó con suma atención al jovencito Juan Bosco que asistía con mucha devoción las celebraciones del Jubileo. Le preguntó si entendía los sermones. Juan Bosco le repitió de memoria todos los sermones . Lo invitó a progresar en sus estudios estudiado el latín. Don Caloso le animaba a Juanito para que se confesara y recibiese la Eucaristía.. El mismo escribirá más tarde;” En esta época comencé a gustar lo que era la vida espiritual”. Pero, al poco tiempo don Caloso se enferma por un derrame cerebral, pues, Juanito pierde a su primer y gran amigo.

  ·        Repartición de los bienes de la familia

  Durante el curso de 1830 la familia Bosco se reparten sus bienes y se dividen. Antonio se quedó con la casa paterna. Margarita y Juan vuelven a estar juntos. José se instaló en una granja de Susambrino. En la década del treinta Juan quedó en libertad para estudiar y ser sacerdote para los jóvenes (ver el sueño de los 9 años)

  ·        En la Escuela Comunal

  A comienzos del año 1831 Juan Bosco empezó a asistir a la Escuela Parroquial de Castelnuovo para terminar sus estudios básicos. Todos los días recorría unos 20 km. desde su casa a la Escuela. Haga frío o calor, días de sol o de lluvia. Soportaba vientos y heladas.

  ·        En la Escuela de Chieri

  El 3 de noviembre de 1831 Juan Bosco entró en la Escuela Secundaria de Chieri a tan solo unos 10 Km. de Turín. Debido a su edad e inteligencia logró hacer 3 cursos en un año y fue siempre el primero entre sus compañeros.

Estando en Chieri se hospedaba en la casa de Lucia Matta. Margarita le pagaba con productos del campo y Juan debía hacer oficios domésticos para pagar el resto de la pensión.

  ·        La Sociedad de la Alegría

  Durante su permanencia en Chieri, Juan Bosco creó la “Sociedad de la Alegría”, un grupo juvenil con muchachos de la zona a fin de sacarlos de la mala vida de la calle y hacerlos más buenos. Así surgió un pequeño reglamento que expresaba: 1) Ninguna acción ni palabra que pueda avergonzar a un cristiano se debe hacer ; 2) Cumplir bien con los deberes escolares y religiosos y 3) Estar siempre alegres. Domingo Savio- su alumno predilecto- dirá más tarde; “Nosotros hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres”. Los paseos, los juegos, las carreras, el canto y la oración eran expresiones de esta ¡”Sociedad de la Alegría”. Los miembros de esta simpática sociedad se reunían los domingos por la tarde para jugar, hacer acrobacias de Juan y escuchar sus palabras.

  ·        Avanza en sus estudios

  En el otoño de 1832 Juan Bosco empezó el tercer año de Gramática. En dos años en Chieri hizo los Cursos de Humanidades y Retórica. El 4 de agosto de 1833 , de manos de Mons. Juan Antonio Gianotti, recibe el sacramento de la Confirmación. El Espíritu Santo haría de este joven un auténtico cristiano y un apóstol incansable de los jóvenes. Juan era un gran lector: se leyó numerosos libros de la Biblioteca de Pomba, se adelantó en la literatura italiana y hasta leyó a autores latinos. Leía hasta la medianoche.

  ·        Algunos amigos

  Durante su adolescencia Juan cultivó profundas amistades de las que destacamos algunas:

Pablo Braja, compañero de escuela y modelo de virtudes cristianas

Jacobo Leví-judio-llamado “Jonás”: se hizo cristiano por el bautismo recibido cambiando su nombre por Luís.

Luís Comollo, su mejor amigo. Juan escribirá luego su vida y será este su primer libro en el cual se destacaba su mansedumbre evangélica y su experiencia de vida espiritual.

  ·        Decidiendo el futuro

  En esos años Juan piensa en su futuro: ser sacerdote diocesano y atender al pueblo en una parroquia o tal vez hacerse religioso franciscano. Hechas las averiguaciones del caso, Mamá Margarita recibe la noticia del párroco José Comollo y le decía: “Está todo listo y considerado: yo le aconsejaría que NO ENTRE EN EL CONVENTO sino que reciba el hábito clerical (la sotana) y no tenga miedo de perder la vocación. Con las practicas de piedad y una vida retirada superará todos los obstáculos”.

  ·        Con Don José Cafasso

  Juan era pobre y no podía pagar su estadía en el Seminario. Entonces, y por iniciativa de su amigo Evasio Savio le dijo que se vaya hasta Turín y que hablase con Don José Cafasso, un sacerdote joven y muy estimado en toda la región. Este lo recibe muy bien y le dice que termine tranquilamente sus estudios que alguien le pagará lo que sea necesario. Consiguió del teólogo Guala – su benefactor- para que abonase los estudios de Juan Bosco.

  ·        Recibe la sotana

  La vestición clerical – recibir la sotana -era un paso importante para todo aspirante al sacerdocio. El 25 de octubre de 1865 se realizo la ceremonia de la vestición en la iglesia de Castelnuovo. Juan contaba con 20 años. Y Juan recuerda lo que le dijo su madre Margarita antes de entrar al seminario : - Mira Juan: has vestido el hábito sacerdotal. Siento la alegría que una madre puede sentir. Recuerda que el hábito no honra a tu estado sino la practica de la virtud. Prefiero tener un pobre campesino antes un sacerdote descuidado de sus deberes. Si alguna vez tienes dudas de tu vacación por favor no deshonres este hábito. Cuando naciste yo consagré a la virgen Maria y lo seguí consagrando hasta el día de hoy”. La misma tarde a las 18 hs Juan entraba al Seminario donde permanecerá hasta el día de su ordenación sacerdotal.
EN EL SEMINARIO DE CHIERI ( 1835 – 1841 )
  ·        Vida en el Seminario

  Durante 6 años permaneció Juan Bosco en el Seminario de Chieri preparándose para ser sacerdote. El arzobispo de entonces era Mons Franzoni. Le llamó la atención un cartel en latín que decía “Las horas corren lentas para los afligidos, rápidas para los corazones alegres”. Y haciendo un comentario le dijo a su mejor amigo Garigliano: -“Mira, nuestro lema de la sociedad de la alegría. En el seminario se regia por un horario muy rígido y exigente que pretendía favorecer el estudio y la formación y la piedad. Juan Bosco se encontró, entonces con 3 problemas (o defectos ) importantes:

° Primero, existía una distancia entre los superiores y los seminaristas. No había familiaridad, faltaba la benevolencia entre educadores y educandos

° Segundo; que junto a chicos de acrisolada virtud los había también chicos con malas costumbres, chicos peligrosos por sus malas conversaciones que traían libros prohibidos y figuras para nada decentes.

° El horario del seminario impedía la comunión diaria. La sagrada comunión se daba solo los domingos y otras grandes festividades. Para ir a comulgar Juan tenia que salir de la fila, pasarse por entre los compañeros que se dirigían al comedor para el desayuno y pedir la Comunión en la iglesia de San Felipe.

Por su buena conducta y aplicación en los estudios Juan Bosco recibía todos los años un premio de 60 Liras que correspondía a media pensión en el Seminario.

  ·        Entre jóvenes ricos

  En las vacaciones de verano de 1836 Juan logró ocupar el puesto de Prefecto (vigilante) y de profesor suplente de Griego para un grupo de muchachos del Colegio del Carmen de Turín. Este trabajo le llevó a tener una experiencia negativa por lo difícil que es conquistar entre jóvenes ricos el ascendiente que un sacerdote debe tener para hacerles el bien. Se persuadió que Dios lo llamaba solo para los muchachos pobres. Respecto a los idiomas escribió en sus memorias: “Además del latín y del italiano , estas lenguas: el hebreo, el griego y el francés me fueron siempre queridas”.

·        Estudios de Juan

  Los primeros dos años en el Seminario –1836/1836- fueron de estudio de la Filosofía. En 1867 Juan empezó a estudiar Teología , el cual duraba unos 5 años. Las materias principales del curso eran: Dogmática, Sagrada Escritura e Historia Eclesiástica. Pero lo que más le gustaba era Teología Moral. Aquí en el Seminario siguió siendo una amante de la lectura. Se leyó varios libros de la época: libros de Sagrada Escritura, sobre historia de la Iglesia, libros de Apologética (defensores de la fe) y libros de espiritualidad católica. Juan le consagraba unas 3 o 4 horas diarias para estas lecturas en el Seminario.

  ·        Enfermedad y mejoría

  Estando en tercer año de Teología, Juan Bosco se enfermó gravemente. Padeció agotamiento depresivo: no quería comer y sufría de insomnio. El médico le recetó reposo absoluto. Su madre supo de su enfermedad y le llevó un pan grande de centeno y una botella de vino de antigua cosecha. Juan no rechazó los “remedios” de su madre. Se comió el pan y se bebió todo el vino. Luego tuvo un sueño profundo que duró una noche y dos días seguidos. Cuando se despertó saltó de la cama y prosiguió su vida normal.

·        Adelanta un año de estudios

  A fines del tercer año de Teología a Juan Bosco le nació la idea de que – aprovechando los ratos libres de las vacaciones- quería ganar un año de estudios. Se dirigió entonces al arzobispo Franzoni para estudiar los tratados del Cuarto Año en las vacaciones para poder de este modo hacer el Quinto Año y terminar pronto todo el año escolástico 1840/1841. El arzobispo le concedió el permiso. Bajo la férrea mano del párroco de Castelnuovo el teólogo Cinzano- Juan se preparo y rindió con sumo éxito los exámenes. De esta manera hizo la Teología de 5 años lo hizo en cuatro.

  ·        Vacaciones durante el seminario

  Durante las vacaciones de los años del Seminario Juan Bosco ayudaba en los trabajos del campo de su casa, mientras leía y escribía. Realizaba trabajos de costura, zapatería y carpintería. Enseñaba el catecismo a los niños y jóvenes y también les enseñaba a leer y a escribir. Oyendo al sacerdote del pueblo como hacia los Sermones, aprendió en la practica a realizarlos también, pero de forma popular utilizando un lenguaje sencillo y adaptado al entendimiento de la gente común, haciendo comparaciones sencillas y prácticas para que todo el mundo entienda y aprenda las enseñanzas que dejaba el sermón.

  ·        Ordenación sacerdotal

  El 29 de marzo de 1841 Juan recibía el Diaconado y el 26 de mayo empezaba sus Ejercicios Espirituales preparándose para su ordenación sacerdotal. Durante sus ejercicios se propuso: “Ocupar rigurosamente el tiempo; padecer, obrar, humillarse en todo, (siempre cuando se trate de salvar almas) y la caridad y la dulzura de san Fco. de Sales me guiarán en todo”.

Juan Bosco fue ordenado sacerdote por su Arzobispo Mons. Luís Franzoni, el 5 de Junio de 1841, en la iglesia de la Inmaculada Concepción de Turín. Junto con él se ordenaron 42 sacerdotes, 26 Diáconos y 25 Subdiáconos. Al día siguiente- fiesta de la Santísima Trinidad- celebró su primera misa en el altar del Ángel Custodio de la iglesia de San Francisco de Asís. Dijo: “ Este fue el mejor momento de mi vida. En el momento de los difuntos recordé a don Caloso y a don Cafasso quienes me ayudaron para ingresar al seminario como dos grandes benefactores”. El lunes 7, celebro la segunda misa en Turín ; el martes 8 la tercera misa en Chieri y el jueves 10 celebró la misa en Castelnuovo. Por la tarde se encontró con su madre Margarita quien le dijo: “Ahora que eres sacerdote estás más cerca de Jesús: No he leído tus libros, pero recuerda de que empezar a decir misa es comenzar a sufrir. De ahora en adelante piensa solo en la salvación de las almas”.
EN EL COLEGIO ECLESIÁSTICO
“SAN FCO. DE ASÍS” ( 1846 – 1844)
A don Bosco- recién ordenado sacerdote- se le ofrecen varios campos de trabajo. Don Bosco le consulta a don Cafasso y éste le aconseja no aceptar estas ofertas. En cambio, si pudo entrar en el Colegio Eclesiástico de San Francisco de Asís que don Cafasso dirigía en Turín para estudiar Teología Moral y completar la formación sacerdotal. Allí se quedara don Bosco durante 3 años. Los sacerdotes estudiantes del Colegio eran 45 . Por la mañana tenia conferencia con don Guala y por la tarde con don Cafasso. Durante el día visitaba hospitales, cárceles, institutos de beneficencia. Predicaba y enseñaba el catecismo a niños y jóvenes. Don Cafasso fue el Director Espiritual de don Bosco.

  ·        Jóvenes pobres en Turín

  En este tiempo Don Bosco conoció más de cerca la ciudad de Turín y descubrió la pobreza y abandono de muchos de sus jóvenes. La ciudad contaba con 125 mil habitantes, de los cuales unos 30 mil eran pobres, Entre ellos había: vendedores ambulantes, vendedores de fósforos, distribuidores de volantes, lustrabotas, limpiachimeneas, mozos de café, picapedreros, albañiles, estucadores, adoquineros, enladrilladores , entre otros. Don Cafasso invita a don Bosco a visitar a los jóvenes de la cárcel. De a poco va conociendo la realidad de la ciudad y va tomando conciencia de ello. El delito más común era el robo que lo hacían por hambre o por envidia de otros. El año 1846 don Bosco asistió a la ejecución de un condenado a la orca. Don Bosco le perdonó los pecados en una confesión y le dio la comunión. En el momento de la ejecución Don Bosco perdió el conocimiento y se desmayó. Según consejo de don Cafasso nunca más asistió a una horrible ejecución de un condenado al patíbulo.

Luego de este triste sucedo don Bosco se dedicó por entero a formar Oratorios en Turín para educar a la juventud perdida. En 1850 ya había unos 15 de estos oratorio fundados por San Felipe Neri.

  ·        Influencia del Colegio Eclesiástico

  Entre 1841 y 1844 Don Bosco permaneció y estudió con alegría y tesón en el Colegio Eclesiástico de Turín. Este había sido inaugurado en 1817 por el teólogo Luís Maria Guala. La espiritualidad del C. E. estaba basada sobre la doctrina de San Francisco de Sales (1567-1622) y de San Alfonso Maria de Ligorio (1696-1787) Existía la convicción de que las almas se ganan con la bondad. Don Bosco consideraba a San Francisco de Sales como modelo de los educadores: en la amabilidad sentó la base de su Sistema Preventivo. Veía también en San Felipe Neri como modelo de apóstol y amigo de los jóvenes. Decía “Estad alegres” y “Me basta que no comentan pecados”. Y en San Vicente de Paúl don Bosco lo veía como modelo de apóstol de los pobres y necesitados que encarna el espíritu de servicio y de caridad. El Colegio Eclesiástico de Turín era atendido por fervorosas agrupaciones católicas que seguían las dos clases de espiritualidades: la jesuítica y la salesiana. Los campos de su acción espiritual del Colegio que afectaron de manera a Don Bosco fueron estos 7 aspectos fundamentales:

1.- Clima y estudio apologético

2.- Difusión de la buena prensa (Las Lecturas Católicas)

3.- Preparación de los nuevos sacerdotes

4.- Fidelidad al Papa

5.- Antijansenismo

6.- Santidad y apostolado de los laicos

7.- La espiritualidad (“Dame almas y llevaos lo demás”)

  San Francisco de Sales fue así para Don Bosco, en toda su vida, su modelo e intercesor por su bondad, por su celo por las almas y por la castidad.

  ·        Encuentro con Bartolomé Garelli

  En sus “Memorias del Oratorio”(1873) Don Bosco narra la siguiente anécdota que le pasó. Tenía entonces unos 30 años. Fue el encuentro que tuvo con un muchacho de nombre Bartolomé Garelli el 8 de diciembre de 1841: “En dic de la Inmaculada Concepción de Maria estuve a punto de vestirme los Sagrados Ornamentos para celebrar la Santa Misa. El sacristán, José Comotti, viendo a un joven en el lugar lo invitó para que viniera a ayudar a Misa.

-         No sé – le respondió el joven avergonzado

-         Ven! – le contestó el otro- quiero que ayudes a misa

-         No sé – repitió el jovencito- nunca lo he hecho.

-     Qué animal eres! – dijo el sacristán furioso – Si no sabes ayudar a misa ¿para qué vienes a la sacristía? Y diciendo esto tomó un plumero y le golpeó el hombro y la cabeza del muchachito

Mientras el otro (don Bosco) replicó:

-         ¿Qué haces? – grité yo en alta voz- ¿Por qué lo golpeas?

-         Porque viene a la sacristía y no sabe ayudar a misa

-         Ha hecho mal...

-         Y a Vd. ¿qué le importa?

-         Es mi amigo. Llámalo inmediatamente. Tengo que hablar con él.

  El muchacho llegó mortificado. Tiene la cabeza rapada, la chaqueta con manchas de cal. Es un joven inmigrante. Entonces le pregunté con amabilidad:

-         ¿Has escuchado Misa?

-         No – le dijo

-         Ven a escucharla, luego te hablaré de algo que te va a gustar.

Terminada la misa y la acción de gracias lo llevé al Corito y yo con la cara bien alegre le hablé y le dije:

-         Buen amigo, ¿cómo te llamas?

-         Bartolomé Garelli

-         ¿De dónde eres?

-         Del pueblo de Asti

-         ¿Qué oficios tienes?

-         Soy albañil

-         ¿Está vivo tu padre?

-         No, ya murió

-         ¿Vive tu mamá?

-         También ella murió

-         ¿Cuántos años tienes’

-         Dieciséis

-         ¿Sabes leer y escribir?

-         No ...

-         ¿Sabes cantar?

-         No ...

-         ¿Sabes silbar?

-         Aquí Bartolomé se rió. Era lo que yo quería. Comenzábamos a ser amigos.

-         ¿Hiciste la primera Comunión?

-         Todavía no

-         ¿Te has confesado?

-         Si, cuando era más chico

-         Y, ¿te vas al catecismo?

-         No me atrevo. Los chicos se ríen de mi.

-         Y si yo te enseñara el Catecismo ¿vendrías?

-         Si, con mucho gusto

-         También ¿en este lugar?

-         Si, pero con tal que no me peguen

-         Quédate tranquilo. Ahora que eres mi amigo nadie te tocará.

- Y cuando quieres que empecemos?

-         Cuando Vd. quiera

-         ¿Ahora mismo?

-         Si, con mucho gusto”.

Don Bosco se arrodilló y rezó el Ave María. Sobre este hecho, cuarenta y cinco años más tarde dirá a sus salesianos: Todas las bendiciones llovidas del cielo son fruto de ese primer “AveMaría” dicho con fervor y recta intención”. Terminado el Avemaría Don Bosco le hizo a Bartolomé una primera catequesis y lo invitó a volver el siguiente domingo a otras catequesis pero trayendo algunos amigos más.

Así, al domingo siguiente, vinieron los primeros nueve jóvenes a la catequesis con don Bosco. Con esto había nacido la gran obra de los ORATORIOS SALESIANOS al mejor estilo de la pedagogía de Don Bosco.

  ·        Don Bosco Confesor de los jóvenes

  Al término del segundo años en el Colegio Eclesiástico Don Bosco dio los exámenes para confesar y celebrar el sacramento de la reconciliación.

El 10 de Junio de 1843 Mons Franzoni le entregó los permisos con los que le reconocía el poder de confesar y de perdonar los pecados. En la tarea de confesar seguía las orientaciones de San Alfonso Maria de Ligorio, de Don Cafasso y de don Guala.

Don Bosco ayudaba a los jóvenes dando una norma muy sencilla: si no sabes como expresarte di solamente al confesor que te ayude. Luego, el confesor lo hará todo lo demás.

En los años que estuvo en el Colegio Eclesiástico se consolidó la persuasión de que, no con el rigor sino con la bondad podía llevar a las almas a Dios. La coronación natural de la confesión era la comunión sacramental a la que muchos de sus niños se acercaban todas las semanas.
EL ORATORIO DE SAN FRANCISCO
DE SALES (1846 – 1847)
Al terminar el Curso en el Colegio Eclesiástico don Bosco fue nombrado Director espiritual del Hospital de Santa Filomena (para niñas enfermas y discapacitadas) bajo la dirección de la Marquesa Barolo. Hubo también otras obras de caridad, tales como la Casa del Refugio (para mujeres publicas) y la Casa de las Magdalenas (para chicas en peligro, menores de hasta 14 años. La marquesa permitió que don Bosco atendiera también a las mujeres de sus obras sin descuidar a sus muchachos. El grupo de jóvenes que atendía don Bosco se traslado cerca del Refugio en donde estaba la marquesa. Allí, junto al teólogo Borel, don Bosco reunía a sus muchachos los fines de semana para la enseñanza de la catequesis y otras actividades. Este oratorio de llegó a llamar “Oratorio de San Fco. de Sales” en honor al santo de la caridad cristiana por su dulzura y el buen trato con las personas. Después de 7 meses y viendo que los muchachos de don Bosco hacían mucho bochinche en toda la manzana la marquesa se cansó de los gritos, juegos y carreras de esos jóvenes, pues, los consideraba peligrosos para las chicas del Refugio y le pidió a Don Bosco que se vayan a otro lugar.

  ·        Buscando un lugar definitivo

  El 25 de mayo de 1845 Don Bosco reunió a todos su muchachos en la iglesia de san Pedro ad Vincula que estaba junto un cementerio. Don Bosco había reunido aquí cerca de unos 300 muchachos los fines de semana para sus actividades recreativas. Y luego de correr, saltar, cantar y gritar provocó el enojo de la señora cuidadora del lugar, pues, los chicos no respetaban el lugar del cementerio, lugar de silencio y de paz. Y se tuvo que irse a otro lugar. Por una recomendación de Mons. Franzoni Don Bosco reunió a sus muchachos en la capilla de San Martín- muy cerca de los molinos del río Dora. Pero, como en las veces anteriores., este oratorio también duró muy poco: los vecinos protestaron ante las autoridades y los echaron porque los consideraban un poco peligros esas reuniones por alterar el orden publico y crear disturbios. Nuevamente en la calle, en noviembre de 1845 don Bosco consiguió 3 piezas en una casa particular del sacerdote Moretta a pocos pasos del Refugio de la marquesa de Barolo. Este oratorio duró 4 meses y fue desalojado por los vecinos . Enseguida consiguió un prado de los Hermanos Filippi en la zona de Valdocco, pero, como don Bosco estaba un poco cansado, medio enfermo y escupía sangre algunos pensaron que ya estaba un poco loco. Y entre dos sacerdotes se lo llevaron al manicomio. Se cuenta aquí que el santo de los jóvenes se burló de ellos, haciéndolos subir a ellos dos primero y cerrándolos la puerta del coche con fuerza. Don Bosco quedó afuera y los dos sacerdotes fueron al manicomio

·        El oratorio en el cobertizo Pinardi

  Por fin, en marzo de 1846 se le acercó un tal Pancracio Soave y le ofreció un cobertizo que pertenecía a don Francisco Pinardi y allí se quedó para establecer su oratorio. El teólogo Borel firmó un contrato de pagar todos los años 300 liras al propietario Sr. Pinardi. La casa tenia una sala grande para una Capilla y dos salas menores: una para la sacristía y la otra para la bodega de materiales varios. El 12 de abril- fiesta de Pascua- se inaugura este oratorio que se llamo “Oratorio San Fco de Sales”, ya en forma definitiva.

En una carta que le envió don Bosco al intendente de la ciudad- el conde Cavour- le dice:

que “la casa supera la cantidad de 250 muchachos. Aquí se aprende: amor al trabajo, frecuencia a los santos sacramentos, respeto a las autoridades y alejarse de las malas compañías.” Con el tiempo se notaban los frutos positivos del oratorio. El conde Cavour no estaba muy de acuerdo con esta forma de educar: mando una partida de guardias para que los vigilara los días domingos.

  ·        Don Bosco se enferma

  En los primeros días de julio de 1846 Don Bosco se enferma muy gravemente. Recibió el Viático y la unción de los enfermos. Se decía “Don Bosco se muere”. Los jóvenes lloraron primero y luego rezaron mucho para que recuperara su salud. Hicieron algunas promesas y algunos sacrificios. Luego de un tiempito en reposo Don Bosco recupera su salud y sus chicos lo festejan a lo grande en el oratorio. En la capilla don Bosco le agradece a Dios por la recuperación de su salud y poder así continuar con sus muchachos.

  ·        Vuelta a Valdocco

  Por prescripción medica don Bosco tuvo que irse por 3 meses a la casa de su madre y de su hermano José. Pasado este tiempo se vuelve a la Casa Pinardi de nuevo. Pero tiene que volverse a Valdocco y quedarse ya allí definitivamente junto a su madre que lo acompañará hasta el día de su muerte.

  ·        Escritor popular

  Además de dedicarse don Bosco a la educación y evangelización de los jóvenes fue también un gran escritor popular. Así, por ej. se hizo publico las siguientes obras: “Vida de Luís Comollo” (1844); “Historia Eclesiástica”( 1845) , “El joven instruido” (1847) y “Una historia sagrada” (1847). Estos libros Don Bosco los escribía a altas horas de la noche ya que de día estaba absorbido por sus actividades apostólicas.

  ·        Clases dominicales

  Para que su Oratorio funcionase muy bien Don Bosco necesitaba una capilla para dar el catecismo, rezar, celebrar la santa misa y la confesión. Además requería de un patio para que los jóvenes se divirtieran, jugaran, gritaran, saltaran y charlaran libremente con sus amigos, luego de los momentos de meditación y de silencio. Para afrontar el problema de la ignorancia de muchos de sus jóvenes Don Bosco organizó clases dominicales de lectura para los analfabetos. Las clases de daban por la noche de lunes a viernes en donde se enseñaba a leer, escribir y un poco de catecismo. Para eso don Bosco escribió un libro que tuvo 6 ediciones titulado “El Sistema métrico decimal para uso de los artesanos y gente del campo” con las cuatro operaciones fundamentales de la aritmética.

  ·        La Compañía San Luís

  Para dar un poco de orden y estabilidad a la obra Don Bosco empezó a escribir en 1846 un reglamento para el Oratorio. Y de allí surgieron las famosas “Compañías”, es decir, fue como un elemento esencial para la educación y formación entre sus muchachos. Eran como un grupo de jóvenes que se reunían semanalmente para avanzar en su conducta y formación y ayudar así a sus compañeros a ser mejores. Así, en 1847 nació la “Compañía de San Luís Gonzaga”. Don Bosco hizo el reglamento para esta Compañía y que fuese aprobada por Mons. Franzoni . El reglamento pedía : dar buen ejemplo, frecuentar los sacramentos de la eucaristía y la reconciliación, evitar los malos compañeros y practicar el amor y la caridad. Y esto ultimo fue lo que paso cuando asolo el cólera en toda Italia. Los jóvenes de don Bosco no se contagiaron de la enfermedad cuando fueron a atender a tantos que padecían de dicho malestar, pues, llevaban en sus pechos el escapulario de Maria Auxiliadora, la virgen que los protegía de todo mal. Se cuenta que en toda Italia perecieron unos 2.436 personas de esta terrible enfermedad. Cuando Mons. Franzoni fue a visitar por primera vez este Oratorio se realizaron allí las primeras Confirmaciones de los muchachos de don Bosco. Por medio de un Certificado que se expedía se reconocía la labor pastoral de Don Bosco entre sus jóvenes. Y vaya aquí una graciosa anécdota: cuando el Arzobispo quiso entrar por la puerta de la capilla dio su cabeza contra el marco superior de la puerta y se le cayo la mitra. Entonces les dijo: “Hay que respetar a los muchachos de Don Bosco y predicarles con la cabeza descubierta”..

  ·        Un domingo en el oratorio

  El oratorio funcionaba en la capilla y en el patio. Acompañaban a don Bosco los sacerdotes Borell, Caprano , Vola y Murialdo. La capilla se abría a las 7 de la mañana. Los chicos elegían a cualquiera de los sacerdotes para las confesiones. Durante la misa recitaban las oraciones. No todos comulgaban. Después de la misa Don Bosco explicaba los evangelios y otros relatos bíblicos en forma popular y amena. Esto duraba hasta el mediodía. Algunos comían el pan que habían traído. Durante el recreo se armaba el jaleo: algunos jugaban a las bochas, otros andaban a los zancos, otros usaban fusiles y espadas de madera y se divertían entre ellos sin hacerse ningún daño. A las 14 hs.  empezaba el catecismo, seguía con el rezo del Rosario, luego una breve instrucción, cantos de la letanías y bendición final con el santísimo sacramento. Al salir de la iglesia empezaba otro tiempo libre: unos seguían con las clases de catecismo, otros de canto o de lectura. La mayor parte corrían, saltaban y gritaban. Durante el recreo don Bosco se acercaba al lado de los muchachos y le decía una palabra al oído (diríamos, como un mensaje o consejo espiritual). Al anochecer, vueltos a la capilla para las oraciones de la noche, canto final y la despedida dada por Don Bosco. Esas reflexiones dadas por don Bosco se llegó a llamar “Las Buenas Noches” y consistía en algunos consejos de orden espiritual para no tener tentaciones del maligno durante el sueño de la noche en sus casas.

  ·        La casa anexa al oratorio

  En la tarde del mes de mayo de 1847 un joven de 15 años se presentó a don Bosco con la ropa completamente mojada por una torrencial lluvia que había caído. Tenía hambre y pedía ser alojado por esa noche. Margarita Bosco lo recibió en la cocina. Luego le dio una habitación, pero, por las dudas creyendo que fuese un ladrón cerró la puerta con llave. En otra ocasión vino otro joven en esas mismas condiciones . Al día siguiente muy temprano desaprecio con las sabanas y las frazadas. Ahora este otro chico, pero se le reconoció que no era un ladronzuelo. Don Bosco fue a la ciudad para conseguir trabajo para este jovencito. Este joven fue el primer interno en la casa salesiana que Don Bosco llamó “Casa Anexa al Oratorio de san Fco. de Sales”. Luego fueron dos los muchachos alojados en 1847.

A los 3 años ya eran unos 30 y al cabo del año 1860 se juntaron unos 600 jóvenes venidos de toda la comarca. En un principio casi todos eran trabajadores. Pero luego, ya que muchos eran estudiantes podían ser admitidos como aspirantes al sacerdocio. En el año 1847 se abría otro oratorio que se llamó “de San Luís” en el barrio de Puerta Nueva cuya bendición estuvo a cargo de don Borel.

  ·        El nuevo Pontífice Pío IX

  El 16 de junio de 1846 subía al trono de Pedro en Roma el Papa Pío IX el cual llegaría ser un gran amigo de Don Bosco. Gobernaría a la Iglesia Católica por espacio de unos 30 años. Este Papa había estado en Chile en 1824 como secretario del delegado pontificio Juan Muzi. Pío IX (de nombre José Ferreti) mostraba un profundo sentido de justicia social y durante su largo gobierno hizo reformas que resultaron justas. Estableció la libertad de prensa, instituyó un Consejo de Estado con la participación de los laicos y autorizó la formación de una guardia cívica. Por eso se le exaltó a Pío IX como el realizador de la unidad y de la independencia italiana. Tanto en Roma como en Turín hubo manifestaciones políticas a favor del Papa Pío IX.-

EN LOS AÑOS 1848 – 1849
Estos fueron los años más convulsionados por revoluciones en toda Europa. En 1848 hubo revoluciones en Paris, Viena, Berlín, Budapest, Venecia, Milán y la guerra de la liberación en contra de Austria.

Los grupos que se agitaban en las revoluciones eran de distinta índole: hubo corrientes “liberales”, grupos “patriotas” y los grupos “obreros” . En estos últimos estaban los seguidores de Carlos Marx. En Londres se publicó el famoso “Manifiesto Comunista” de Carlos Marx en 1848. El rey Carlos Alberto la guerra de independencia contra Austria y recibió el apoyo de los Estados Pontificios, de los ducados de Parma, Módena y Toscana.

·        El huerto de Mamá Margarita

  De alguna forma los jóvenes del Oratorio de don Bosco estaban involucrados en cierto modo en estos movimientos revolucionarios. Y para eso utilizaban palos, piedras y hasta chillos. Don Bosco más de una vez tuvo que hacer intervenir a la Policía. En esos días un grupo de muchachos fugitivos aplastaron la quinta del huerto de Mama Margarita dejándolo todo a la miseria. Y así se perdieron muchos vegetales y hortalizas para uso de la cocina. Casi, casi doña Margarita se quería ir del aquel oratorio . Pero, don Bosco lo atajo colocando su mirada en un crucifijo: El padeció más por nosotros que nosotros por El.

  ·        Pío  IX y la primera guerra de independencia

  El rey Carlos Alberto solicita apoyo material y moral al Papa Pío IX. Ya hay 17.000 soldados junto al río Po. En el plano moral, el pontífice- como cabeza de la Iglesia- no quiere la guerra sino la paz. Pide a Dios por la paz y no a la guerra. Después de pequeñas victorias italianas vienen las derrotas. También a Turín y al Oratorio llegan las consecuencias de la guerra, el hambre y la escasez. Los jóvenes que trabajan tienen para el rancho solo arroz, papas, pastas y porotos. El mismo Don Bosco les distribuye la sopa.

  ·        La guerra sigue

  En julio de 1848 tiene lugar en Cuztoza una gran derrota de los italianos frente a los austriacos. El 9 de agosto de ese año se firma un armisticio con Austria. En esos meses, Don Bosco es victima de un atentado. Mientras estaba explicando el catecismo en la capilla Pinardi, una bala de un viejo fusil penetró por la ventana y agujereó su sotana por el costado derecho de su brazo. Y en otra oportunidad fue asaltado por un sujeto que blandía un cuchillo. En marzo del 89 se denuncia en el Piamonte el armisticio y estalla nuevamente la guerra. El rey Carlos Alberto es derrotado en Navarra. El rey abdica. Le sucede su hijo Víctor Manuel II quien firma la paz el 6 de agosto . Este rey consolidará la paz italiana y ocupará Roma en 1870.

El Papa se halla prófugo ( y disfrazado) en Gaeta. Don Bosco alienta a sus jóvenes en Valdocco a hacer una colecta para enviarle una ayuda. En marzo del 49 sus jóvenes le envían treinta y tres liras para Pío IX y una carta con saludos.. El Papa agradeció este gesto y le regaló a Don Bosco 720 rosarios desde Roma a Turín.

  ·        El amigo de la juventud

  En ese tiempo, don Bosco publica “El Amigo de la juventud” un diario que debía de circular dos veces por semana para difundir la verdad y orientar a los jóvenes tanto en el plano político como religioso. En el primer trimestre alcanzó un total de 137 abonados. En total se publicaron 61 números: la iniciativo fue loable, pero, los resultados pésimos. Y esto fue debido a los acontecimientos políticos del desastre de Novara de marzo de 1849, pues resultaron fatales para esta publicación. Don Bosco tuvo que pagar una deuda de 272 liras, el cual le dejó una gusto muy amargo en los días subsiguientes.

  ·        Autoridades prestan ayuda

Después de las crisis del Oratorio con motivo de la guerra, Don Bosco elevó una petición al Ministro del Interior con el propósito de obtener una ayuda para sus jóvenes aprendices.

Un domingo por la tarde tres senadores se llegaron hasta Valdocco para visitar y conocer la obra de Don Bosco. La impresión fue positiva. Estos señores senadores vieron como actuaban los jóvenes de don Bosco: jugaban por los patios y prados, los observaron como rezaban en la capilla, se informaron del Internado y la zona aledaña. El resultado del saldo fue: la institución del distinguido sacerdote Juan Bosco se manifiesta eminentemente religiosa, moral y muy provechosa. Seria un gran daño a la ciudad si debiese interrumpir su labor por la falta de recursos. Nuestra comisión cura una instancia al Ministerio del Interior para que acuda eficazmente en tan útil y ventajosa obra”. Y se labró el Acta correspondiente. El Senado envió una ayuda 300 liras y además, el ministro Urbano Rattazi le ayudó con 2.000 liras más.

  ·        Capilla y edificios nuevos

  Con la ayuda de mucha gente de bien, Don Bosco se vio en la necesidad de levantar una capilla en honor a San Francisco de Sales. El 20 de julio de 1851 se bendijo la primera piedra fundamental. Don Bosco siguió pidiendo dinero por todas partes. Había que atender a más de 500 jóvenes los fines de semana. Primero juntó 35 mil liras; luego hizo una lotería y sacó 26 mil liras más. Con esta cantidad se pudo construir dicha capilla para el santo protector. El 20 de julio de 1852 se consagraba iglesia de San Francisco de Sales. En esta capilla rezaron Santo Domingo Savio, Mamá Margarita, Miguel Magone, Francisco Besucco. Aquí celebró su primera misa don Miguel Rúa, el primer sucesor de don Bosco en la continuidad de la Obra de los Salesianos. Y en junio de 1869 se inauguró un templo dedicado a Maria Auxiliadora. Así, poco a poco, fue creciendo este Oratorio.


 DON BOSCO Y LOS JÓVENES TRABAJADORES

Desde los inicios de su apostolado, Don Bosco se preocupó por la educación de jóvenes aprendices y trabajadores. Su atención del Oratorio festivo estaba centrada en una serie de actividades a favor de estos jóvenes. Hemos visto ya los cursos dominicales, las escuelas nocturnas y la Casa Anexa al oratorio para el alojamiento y comida para los más pobres y que eran huérfanos de padre y madre. Los aprendices asistidos por don Bosco se comprometían a trabajar con seriedad para alcanzar la excelencia de su profesión. En 1850 don Bosco creó con los trabajadores una Sociedad de Socorros Mutuos entre los socios de la Compañía de San Luís en el Oratorio de San Fco. de Sales. La comida las preparaba mamá Margarita que, junto a Don Bosco, lavaba y zurcía la ropa. En los momentos más difíciles Don Bosco pedía ayuda para poder alimentar y mantener a sus muchachos.


      Los talleres salesianos

  En el año 1853 comenzaron los talleres para aprender zapatería y sastrería. Los primeros maestros fueron Don Bosco y su madre Margarita. En 1854 se inició el taller de Encuadernación. En 1856 el taller de Carpintería y mueblería. En 1861 empezó el taller de imprenta donde se imprimieron “las Lecturas Católicas”. En el año 1862 se abrió el taller de cerrajería, precursor de los talleres de mecánica. Don Bosco encontró muchas dificultades para mantener los talleres y busco diversas formas para lograr sus fines. Como la cosa no iba según los pensamientos de don Bosco, él mismo tomó la responsabilidad moral y administrativa de los talleres, dejando a los jefes instructores solo la formación profesional de los aprendices. Entonces se le ocurrió una idea genial: de entre los mejores alumnos y personal que tenia a su cargo formó un grupo de personas a las que él los llamó “hermanos Coadjutores” o religiosos laicos, competentes con sus diversos oficios y que buscaban la formación y la educación profesional de los jóvenes.


  ·      Los Hermanos Coadjutores

  Desde el principio de su labor apostólica a favor de los jóvenes Don Bosco contó con laicos. Estos “hermanos religiosos coadjutores” eran laicos – no sacerdotes- que se dedicaron totalmente a ayudar a Don Bosco en la educación de la juventud. Así por ej. en ese Oratorio se destacaron algunos como: Gaia, que fue cocinero del oratorio y Federico Oreglia que prestó muchos servicios al lado de don Bosco en el oratorio. Al principio eran 2 . Luego aumentó a 23 y cuando don Bosco murió eran alrededor 234.Sus servicios eran muy diversos. Por ej. Marcelo Rossi fue portero por espacio de 48 años;

Domingo Palestrino y Antonio Lanteri fueron sacristanes: José Falco y Francisco Mascheroni fueron cocineros ; Luis Nasi fue enfermero y Pedro Enria se destacó como maestro de música. Y los hubo también, encargados del teatro, otros cocineros, y organizadores de excursiones y paseos, otros maestros de talleres de sastrería, mueblería e imprenta. A todos ellos Don Bosco les daba el mismo rango a los sacerdotes como a los coadjutores. Según Don Bosco los coadjutores salesianos son religiosos laicos con la misión de evangelizar y educar a los jóvenes, en donde la calidad de la formación profesional de las escuelas de artes y oficios se debió en gran parte a estos hermanos coadjutores
DON BOSCO Y LOS JÓVENES ESTUDIANTES
Las compañías

Don Bosco, junto con recibir y educar jóvenes trabajadores aprendices de algún oficio, recibió también desde un principio a jóvenes estudiantes que le ayudaban como “monitores” o “maestrillos” para sus oratorianos y en la formación de futuros sacerdotes para sus obras educativas y para la Iglesia local. También, se supo granjear la confianza y la conquista de otros jóvenes que se llegaban al oratorio los días jueves por la tarde con tal de pasar unos momentos tranquilos con don Bosco. En 1847 fue recibido el “primer aprendiz” y primer estudiante de la Casa Pinardi llamado Alejandro Pescarmona, el cual, hacia vida común con Don Bosco y los muchachos del oratorio. Luego de unos ejercicios espirituales Don Bosco eligió a cuatro de sus jóvenes , los cuales le pareció aptos para el sacerdocio. Ellos son: Félix Reviglio, José Buzetti, Carlos Gastini y Santiago Bellia. Todos estos aceptaron prepararse para ayudar a Don Bosco en la tarea pastoral del oratorio. El 2 de febrero de ese año recibieron la sotana. En 1850 Don Bosco recibió al joven Miguel Rúa de 13 años (que luego seria el primer Sucesor de Don Bosco) a que aprendiera a estudiar el latín. Otros que se añadieron fueron. Ángel Savio, Rocchietti, Juan Cagliero, Franchesia y Turchi. Los estudiantes internos llegaron a 121 en 1857.

En 1851 Don Bosco se encontró con un jovencito de 12 años llamado Juan Cagliero (que luego vendría a la Argentina con los primeros 10 misioneros de la Patagonia y con titulo de primer Obispo en 1875) que le manifestó el deseo de ir al seminario y ser mas tarde sacerdote. En un viaje a Turín junto con don Bosco – Juan Cagliero cuenta que :”Durante el viaje a pie a Turín Don Bosco me hizo mil preguntas y yo le respondí con otras mil respuestas”. A partir de 1851 los estudiantes del oratorio recibían sus clases de latín con el profesor Carlos Bonzanino y las clases de Humanidades y Retórica con el prof. Matteo Rico. Estos profesores no les cobraba nada a los jóvenes de Don Bosco por “una gran amistad” que reinaba en este lugar entre ellos. Don Bosco era bien exigente en los estudios y los estudiantes del oratorio lograban excelentes resultados. En 1863 el prof. Pierri llegó a decir: “ Con Don Bosco se estudia en serio y de verdad “. En 1861 los alumnos de las clases gimnasiales eran más de 200 y sus profesores eran: Francesia, Provera, Anfosi, Durando y Cerrutti.

En el Apéndice del Reglamento para los estudiantes se establecía que : “para ser admitido en el Oratorio en calidad de estudiante era necesario: especial aptitud para el estudio, eminente piedad, intención de abrazar el estado eclesiástico y dejar el libertad para terminar las clases de latinidad”. Una atmósfera religiosa se respiraba en todos los ambientes del Oratorio por la buena conducta y disciplina reinante. La mayoría comulgaba todos los días y se confesaban cada 15 días. Se notaba también una gran devoción a la Virgen María y al Papa como Vicario de Cristo en la tierra. Será por eso que, solo en 1861 brotaron unas 34 vocaciones sacerdotales en el Oratorio de don Bosco. Y hacia los finales días de la vida de Don Bosco se contaron por centenares las vocaciones al sacerdocio salidos del Oratorio de Valdocco.


  ·        Las Compañía

Después de la creación de la Compañía de San Luís (1847) nacieron en el Oratorio otras Compañías con el apoyo de Don Bosco. Estas Compañías eran grupos de muchachos que se juntaban libremente para comprometerse en ser mejores y para influir positivamente entre sus compañeros.

La segunda asociación juvenil del Oratorio se llamó “Compañía de la Inmaculada” la cual nació con motivo de la proclamación del dogma de la Virgen Maria en 1854 y que tuvo por fundador a Domingo Savio.

Entre los objetivos de esta Compañía figuraban: “confianza con los superiores, caridad especial entre los socios de la compañía, amor a la Palabra de Dios, exacto cumplimiento del reglamento de la casa y la devoción a Maria santísima.” Los socios debían procurar la buena conducta con aquellos que eran más indisciplinados. . Como una rama de esta Compañía se creo el “Pequeño Clero” para atender y dar más importancia a las funciones litúrgicas . Las Compañías fueron un medio de formación de élite, un vivero de apóstoles y en donde florecieron la solidaridad y el espíritu de servicio.


DIVERSIONES (1846 – 1864)
Los juegos

Como educador de los jóvenes Don Bosco cultivó los juegos, la música y los paseos.

En cuanto a los juegos y a los ejercicios físicos demostraba dotes especiales. Como joven, realizaba saltos peligrosos, caminaba en una posición invertida; como acróbata, saltaba, corría, bailaba sobre una cuerda. Su biógrafo don Lemoyne recuerda que a los 53 años en 1868 desafió a unos 800 jóvenes en el patio del Oratorio a una carrera y salió ganando.

Una de las preocupaciones principales era dotar al Oratorio de bochas, fusiles y espadas de madera, de zancos y de los primeros instrumentos de gimnasia. Los muchachos se empeñaban en toda clase de juegos: careras, saltos y competencias movidas. En los juegos a veces participaba el mismo don Bosco y el entusiasmo llegaba al extremo del esfuerzo y la alegría. Los recreos eran momentos de distinción y de renovación corporal para seguir el trabajo o el estudio; eran también una expresión de la alegría juvenil y de libertad personal.

Una de las frases favoritas que propiciaba don Bosco era : “Sé alegre”, invitando indirectamente a jugar. La experiencia le enseñaba a cada rato que, donde no se juega reina el aburrimiento y el ocio que son malos consejeros. Mientras que la alegría del juego mantiene y desarrolla la rectitud, la confianza y el equilibrio.

Solía repetir a sus alumnos con San Felipe Neri (1515-1595) “a su debido tiempo corran, salten, diviértanse cuanto quieran pero no cometan el pecado”.

A sus jóvenes les dijo un día: “Estoy contento de que uds. se diviertan, que jueguen, que siempre estén alegres; éste es un método para hacerse santos como san Luís”.

  ·        Don Bosco y la música

  La música fue otro método que lo apasionaba a Don Bosco para la educación. Como buen italiano amaba el canto. Tenia una buena voz como tenor. Como estudiante en Castelnuovo aprendió algo de violín, piano y órgano. Tenía los conocimientos suficientes como para estar en grado de componer alabanzas religiosas y dársela a su jóvenes. En 1845 empezó a hacer cursos de canto a un grupo de muchachos. Con la ayuda de dos sacerdotes (Nazi y Chiatellino) enseñó música vocal y alcanzó a crear coros de canto gregoriano y polifónico. Durante los paseos en las cercanías de Turín los muchachos cantaban canciones acompañadas de un tambor, una trompeta y una guitarra. En 1855 Don Bosco creó la banda musical entre los alumnos artesanos. En un principio contaba con solo 12 instrumentos. Pero, para el año 1864 ya eran cerca de 30. Decía él: “ Un Oratorio sin música es un cuerpo sin alma”.. La música es un secreto para el éxito de una buena educación.

·        El teatro

  Otra actividad que cultivó Don Bosco en su Oratorio fue –sin duda- el teatro. El 29 de Junio de 1847 los oratorianos representaron una comedia graciosa titulada “Un Cabo de Napoleón” que tanto agradó e hizo reír al mismísimo Arzobispo Franzoni.

Desde 1849 el joven Carlos Tomatis preparaba espectáculos de títeres para ocupar a los internos, los domingos en la mañana cuando Don Bosco confesaba a los externos. Desde 1851 se empezaron a representar farsas o pequeñas comedias y academias poéticos-musicales. Don Bosco buscaba como fines del teatro: distraer, instruir y educar. El prefería las obras alegres y que hacen reír. Evitaba las tragedias y los dramas sentimentales o violentos y todo lo que fuera chabacano y de mal gusto para los espectadores.

  ·        Paseos y Excursiones

  Don Bosco, sacerdote educador, encontraba en los paseos y excursiones un instrumento ideal de formación. Cultivó desde el principio los paseos y las peregrinaciones a santuarios. En las Memorias del Oratorio se habla en forma pintoresca se sucesos como éste:”el bocadillo que se llevaba, la subida hasta la basílica en compañía de don Bosco, que motaba un caballo jadeante, la cacofonía de los instrumentos musicales, la alegría de los muchachos, cansados de reír, de jugar, de cantar y de gritar y el voraz apetito de llegar.”

Otros paseos se realizaron fueron : uno en el Monte de los capuchinos , otro a Susa, otro a la abadía benedictina de San Miguel y otro paseo fue a la Cárcel La Generala de Turín, en donde –siempre con el permiso de don Bosco- los presos de la cárcel se fueron a dar un DIA de libertad fuera de los barrotes del nosocomio. Al regreso- estaban tan alegres y contentos los presidiarios que hasta se habían olvidado de podían escaparse y no regresar más a la cárcel. Estas excursiones provocaban mucho entusiasmo y alegría entre los jóvenes.

  ·        Las excursiones de otoño



  Las excursiones de otoño de cuatro semanas e inicio de octubre son dignas de especial consideración: al comenzar eran unos 20 muchachos. Pero, al final de 1859 superaban el centenar.

En estas excursiones especiales solo participaban los jóvenes que tenían buena conducta y eran ejemplos en la disciplina y en el estudio: se preparaba todo lo necesario para comer y vestirse, la música de la banda, el canto y el teatro, que eran actividades especialmente desarrolladas en estas excursiones. Empezaban con paseos en las colinas del Monferrato en la época de la vendimia. En los últimos años don Bosco obtuvo de la dirección de ferrocarriles dos vagones completos para llevar a sus muchachos sin pagar un centavo hasta llegar a Génova. La banda, el teatro, la música , las misas cantadas y los juegos de los muchachos atraían a la gente y les mostraban como se puede servir al Señor con la alegría.


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje