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Lunes 29 de enero de 2007 hoja geobiológica pampeana


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Hoja Geobiológica Pampeana Año XIX (2007), Nº 1



Lunes 29 de enero de 2007

HOJA GEOBIOLÓGICA PAMPEANA


Órgano del Consejo Profesional de Ciencias Naturales de La Pampa

(Fundada el 12 de marzo de 1989 por el Dr. AP. Calmels)


Editores responsables: Dr. A.P. Calmels y Lic. O.C. Carballo


Corresponsales: Biología, Lic. Julio R. Peluffo

Geología, Dr. Eduardo Mariño

Recursos Naturales, Lic. Graciela Bazán

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NUEVA CONDUCCIÓN DEL COPROCNA

Luego de la Asamblea Ordinaria del COPROCNA, realizada en octubre de 2006, la presidencia de la institución quedó en manos de la Licenciada en Aprovechamiento de Recursos Naturales Renovables Marisa Urioste (anterior Vicepresidenta, cargo que, en consecuencia, quedó vacante), acompañada en la Junta Directiva por la Licenciada Graciela Bazán como Secretaria y la Licenciada Mariana Rocha como Tesorera.

Una de las primeras tareas a las que se abocó la nueva Junta Directiva, la constituyó la organización de la asignación y entrega de la máxima distinción que otorga la institución: el premio “Perito Augusto Tapia” correspondiente al año 2006, que tuvo un desarrollo exitoso y constituyó una verdadera fiesta de la Ciencia, como podrá apreciarse en el capítulo siguiente.

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DÉCIMA TERCERA EDICIÓN DEL PREMIO “PERITO AUGUSTO TAPIA”

Finalizado el período establecido estatutariamente para formular las propuestas de postulados al mencionado premio, que corresponde al mes de octubre, la Junta Directiva aprobó la postulación de la Geógrafa pampeana Dra. Norma Medus, estableciendo el viernes 15 de diciembre para el acto académico de entrega de la distinción que, por estatuto, debe hacérselo en la fecha conveniente más próxima al Día del Petróleo, que es el 13 de diciembre. Al mismo tiempo encargó al Dr. Augusto Pablo Calmels para que haga la presentación de la homenajeada en el acto de referencia.

Un urgente compromiso familiar impidió a la señora Presidenta iniciar el acto, encargándose al Presidente honorario Dr. Calmels de hacerlo, acompañado por la señora Secretaria Lic. Graciela Bazán.

Luego de las palabras del locutor explicando el propósito del acto, tomó el micrófono el Dr. Calmels y se dirigió a los presentes de la siguiente manera:

Estimada concurrencia: Al habérseme encargado de pronunciar unas breves palabras iniciales y presentar a la homenajeada de hoy, Dra. Norma Medus, he dividido mi peroración en los cuatro capítulos siguientes:

El primero, comprende mi agradecimiento a la Presidenta del Consejo Profesional de Ciencias Naturales, Licenciada Marisa Urioste quien, teniendo en cuenta la condición de discípula de la homenajeada y su lejano conocimiento desde su más tierna juventud, allende el Meridiano Quinto, al iniciar ella el abecedario de la Geografía, en el vigoroso Departamento de Geografía de la Universidad Nacional del Sur, ciencia que más tarde le otorgaría su doctorado, me solicitó hiciera su presentación, distinción que no puedo dejar de agradecer públicamente, en razón del afecto y admiración que conservo por Norma y su obra.


Habla el locutor iniciando el Acto. Foto Yean Ming Lee

Al segundo capítulo lo he reservado para agradecer, en nombre de la Junta Directiva del COPROCNA, de la homenajeada en este acto y en el mío propio, a los integrantes de esta distinguida concurrencia, quienes, haciendo un alto en sus habituales tareas, se acercaron a este salón, dando brillo al acto de premiación de la reconocida geógrafa pampeana. No recitaré la nómina de los presentes, sino que sólo la iniciaré con algunos y cada uno de los presentes la completará personalmente. De ese modo el agradecimiento va dirigido al señor Rector de la Universidad Nacional de La Pampa, Licenciado Sergio Daniel Maluendres, quien, lamentando grandemente la imposibilidad de asistir a este acto por tener que cumplir actividad en el Consejo Interuniversitario Nacional, de los Rectores de Universidades Nacionales, envió a la Presidenta del COPROCNA el siguiente mensaje (que lee el locutor):

Señora Presidenta:

Me es muy grato dirigirme a usted para saludarla con motivo de la entrega del premio “Perito Augusto Tapia”, que cada año otorga el Consejo Profesional de Ciencias Naturales a personalidades destacadas del arte, la cultura y la ciencia.

Por su digno intermedio, deseo hacer llegar mis más sinceras felicitaciones a la Doctora Norma Beatriz Medus, escritora, docente, investigadora, autora de trabajos inéditos, por recibir tan prestigiosa distinción.

Es meritoria la trayectoria académica de la Dra. Medus, que se traduce en numerosas obras publicadas; ha sido Jefe del Departamento de Investigaciones Culturales de la Subsecretaría de Cultura del Gobierno de La Pampa, Organizadora del Departamento de Investigaciones Culturales y del Mercado Artesanal “Honorio Giménez” de la Provincia de La Pampa; miembro de Comisiones de Asesores de becas, de acceso a tesis y de

admisión a congresos; directora de becarios y de investigadores en formación; evaluadora de actividades científicas; ha participado de numerosas reuniones científicas nacionales e internacionales.

Es de destacar su participación en el Departamento de Geografía de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa, de la cual fue Coordinadora y Directora del Área de Geografía. Actualmente se desempeña como Directora del Instituto de Geografía y Secretaria Académica de dicha Facultad.

Aprovecho la oportunidad para saludar especialmente al Dr. Augusto Pablo Calmels, Presidente Honorario del Consejo Profesional de Ciencias Naturales de La Pampa y Profesor Emérito de nuestra Universidad; quiero destacar que personalidades de su talla enaltecen nuestra casa de estudios, por lo que estamos honrados de contar diariamente con su espíritu de trabajo y con su destacada calidad humana.

Para finalizar, un párrafo especial para Norma, a modo personal, e independientemente de mi cargo de Rector de nuestra Universidad, con el afecto que le tengo desde hace tantos años, mi jefa del Archivo Histórico Provincial, quien me dio, además, todo su apoyo en mis primeros pasos como investigador de nuestra historia rural.

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Parte del público asistente. Foto Yean Ming Lee
eseo destacar la invalorable actitud humana, la solidaridad y compañerismo y, sobre todo, la lealtad de tantos años de compartir experiencias. Norma es mucho más que una compañera de trabajo, es de las personas a las que se recurre insistentemente porque se sabe que se encontrará en ella el apoyo incondicional, su capacidad infinita de trabajo y las recomendaciones siempre tan atendibles. Un agradecimiento especial, en este momento tan trascendente, no sólo a la Dra. Medus sino a mi amiga Norma.


Créanme que lamento muchísimo no estar hoy con ustedes acompañando a Norma en tan notorio acto.

Cordiales saludos a todos los presentes.

Lic. Sergio Daniel Maluendres



RECTOR

UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PAMPA


El agradecimiento se extiende a la señorita Decana de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Dra. María Cristina Martín, al señor Decano de la Facultad de Ciencias Humanas, Profesor

Jorge Saab, a la señora Vicedecana de la Facultad de Ciencias Humanas, Profesora Liliana Campagno, al señor Vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Geólogo Hugo Mario Martínez, a la Secretaria Académica de la UNLPam, Ing. Alicia Sáenz, a la Directora del Departamento de Geografía, Profesora Stella Shmite, al Director del Departamento de Ciencias Naturas, Dr. Eduardo Mariño, a la señora Vicegobernadora de la provincia de La Pampa y amiga personal de Norma, Profesora Norma Durango, a los señores homenajeados en años anteriores con el premio “Perito Augusto Tapia”, a los docentes, alumnos y no docentes, a las señoras y señores presentes.

En el tercer capítulo se instala una breve síntesis de la historia del premio “Perito augusto Tapia”, a la que hizo referencia el locutor al inicio, y que permite advertir que la de hoy corresponde a su décima tercera edición, habiendo correspondido la primera, en el año 1994, al Agrimensor y destacado escritor y poeta pampeano Edgar Morisoli. Recordamos que, al margen de los 13 galardonados, en el transcurso de los 13 años han fallecido tres de ellos: los profesores universitarios Julio Alejandro Colombato y Juan Ricardo Nervi, y el periodista y escritor José Escol Prado, en homenaje a cuya memoria ruego a los presentes nos pongamos de pie y guardemos un minuto de silencio.

Finalmente, el cuarto y último capítulo de esta peroración, lo he dedicado a recordar los rasgos más sobresalientes de la personalidad y de la obra de quien hoy se agrega a la nómina de los premios “Perito Augusto Tapia”: la geógrafa Dra. Norma Medus, destacando su acendrada vocación geográfica, el culto a la intensidad de su labor docente e investigativa y el laboreo cuidadoso de su inserción radicular en las entrañas mismas de su comarca natal, que hoy nos cobija a todos los pampeanos, en procura de desnudar los recónditos misterios del complejo natural territorial, y analizar los multifacéticos aspectos de su geografía socioeconómica y política.

Conocí a Norma en los postreros años de la década de 1960 cuando, decaída espiritualmente por la separación de su La Pampa natal, se internó en el ombligo de la provincia de Buenos Aires, anclando en la atlántica ciudad de Bahía Blanca, asiento del Departamento de Geografía de la Universidad Nacional del Sur, que gozaba por entonces de un sobresaliente nivel académico en el concierto nacional por la jerarquía de los profesores que lo conformaban para profesar las asignaturas de su currícula. La enfermedad y muerte del primer geólogo argentino Augusto Tapia, profesor de Geografía física argentina, me había llevado, como profesor de esa cátedra a vincularme con el Departamento de Geografía. Pero fue en la cátedra de Geomorfología del Departamento de Geología donde recibí a Norma como estudiante y, más tarde, como colaboradora y, poco a poco, su férrea disciplina al estudio y su capacidad de trabajo, la transformaron en una excelente discípula, que se hallaba empapada en la moderna metodología del trabajo geográfico de campaña, que ella acompañaba con el cultivo de un correcto y actualizado vocabulario geomorfológico.

Repletas sus alforjas con los postulados modeladores de su sólida formación docente-investigativa, y con el título ansiado de Licenciada en Geografía bajo el brazo, pletórica de alegría esta vez, partió un día de 1972 de retorno a la sede de su añorada cuna geográfica. Su imagen de confiable colaboradora se iba a desdibujar de la retina de mis ojos por algún tiempo.


El Dr. Calmels presenta a la homenajeada.

Foto Yen Ming Lee
Años más tarde, la adversidad (con caras de López Rega y Remus Tetu) me desterró de Bahía Blanca por reclamar por la matanza de estudiantes, y, en mi camino hacia Constantina, mi exilio argelino, se interpuso el Presidente de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires, el físico Dr. Antonio Rodríguez, quien desvió mi orientación hacia la Universidad Nacional de La Pampa, donde me instalé en julio de 1975, hace ya 31 años. Luego de tres años, me reencontraba con mi discípula, quien fue la única mujer que asistió y aprobó el Curso de Postgrado en Geomorfología que profesé ese año en mi nueva Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Para ese entonces, Norma, dotada de una excelente base científica e impulsada por el intenso amor a sus raíces, hacía tiempo que fluía por dos caudalosos cauces: el del profesorado interino en diferentes parcialidades de la Geografía, en la Facultad de Ciencias Humanas, y el de Jefe del Departamento de Investigaciones Culturales de la provincia de La Pampa.

La situación del primer difluente se desarrolló sin mayores sobresaltos hasta 1986, año en que la realización de los concursos abiertos en la Universidad la catapultaron al máximo grado de la docencia universitaria: Profesor titular ordinario regular de parcialidades geográficas y del Seminario de Metodología de la Investigación Geográfica. Al presente, lleva transcurridos veinte años en esta situación de máxima, durante los cuales Norma ha abultado significativamente la lista de producción en docencia, que cuenta actualmente con varias decenas de publicaciones, entre éditas e inéditas.

En este mismo cauce se localiza la producción de su pasión por la investigación científica, dirigiendo y codirigiendo numerosos proyectos acreditados (14), integrando otros proyectos (2), publicando libros como coautora (2) o compiladora (2), publicando trabajos con referato (23) o sin él (8) y efectuando presentaciones en reuniones científicas (60).

Pero también Norma ha actuado en numerosas ocasiones como miembro de Comités o de Comisiones Asesoras o Evaluadoras, y del Consejo Editor de la Universidad Nacional de La Pampa, realizando asimismo varios trabajos de Consultoría, y desempeñándose repetidas veces como miembro de Jurado en Tesis de Licenciatura.

En la formación de recursos humanos para la investigación, ha dirigido becarios graduados e investigadores en formación, en tanto que en el rubro de gestión universitaria se ha desempeñado como Coordinadora de Área, miembro del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Humanas, Directora del Departamento de Geografía, miembro del Consejo Superior de la Universidad Nacional de La Pampa, Directora del Instituto de Geografía, cargo que conserva actualmente y al que ha adicionado en el presente año el de Secretaria Académica de la Facultad de Ciencias Humanas.

Respecto del segundo difluente, no menos productiva ha sido su labor en la Subsecretaría de Cultura del Gobierno provincial. Cuando Norma retornó diplomada a La Pampa, encontró creado por decreto lo que actualmente constituye el Archivo Histórico de la Provincia que, al decir de ella misma: ‘cuando ingresé, eso era un Decreto y una lapicera, y cuando me fui era un cuarto de manzana con edificio propio, un grupo de gente formada, colaboradores externos de universidades nacionales y centros de investigación, etc.’

En 1974 se creó el Departamento de Investigaciones Culturales, a cuyo frente Norma debió organizarlo dividiéndolo en dos áreas: Investigación, por un lado, y Archivo Histórico, por otro. En la primera se destacó la coordinación del rescate del patrimonio cultural relacionado al poblamiento pampeano: arqueología, culturas aborígenes, música de La Pampa, lengua ranquel, antropología cultural, testimonios orales y gráficos de la fundación de pueblos, etc..

Sus compañeros de aquella gloriosa época me han ilustrado al respecto, de la siguiente forma: ‘El celo de la Dra. Norma Medus por la investigación sobre temas regionales y su convencimiento del valor futuro que tenían los trabajos de Prelorán, Gradín, Ercilla Moreno Chá, Augusto Cortazar, Mabel Ladaga y muchos otros, hizo que películas documentales, resultados de relevamientos, se salvaran más tarde de la tijera de los usurpadores del poder en 1976 y los años de terrorismo de estado que le siguieron. Y una de las reivindicaciones más importantes que le hicieron a Norma las autoridades del Área de Cultura cuando se recuperó la democracia, fue el agradecimiento por esa tarea de resguardo, hasta riesgosa, de proteger bienes únicos, irreemplazables’

En la otra Área, Norma organizó y puso en funcionamiento, el Archivo Histórico Provincial “Fernando F. Aráoz”. Para referirme a ese hecho, dejaré que hable Norma: “Iniciamos con una persona, Lolo Roveda, alumno del profesorado en Humanas y una estantería, en lo que es hoy el Teatro Español, entonces cerrado. Cuando me fui, habiendo pasado por diferentes épocas de alegrías (asesoramientos especializados, incorporación de personal calificado) y épocas de zozobras: el período oscuro de la dictadura, donde pensar La Pampa, estudiar La Pampa, llegó en algunos casos, como en las Letras o la Historia de la Música, a ser mala palabra. Vi como pampeanos valiosos eran expulsados por el pecado de “pensar”. Más tarde los vi retornar, con bríos y mínimos resentimientos. A todos nos convocó una camiseta común: La Pampa. Visitar ahora el Archivo Histórico, o explorar la producción del Departamento de Investigaciones Culturales, da cuenta de tres décadas de desocultamiento de la rica historia de La Pampa, de su cultura, de lo que conocemos como la “pampeanidad”

Pero hay mas: Norma organizó, ingresando a La Pampa profunda, el Mercado Artesanal “Honorio Giménez”, junto al Profesor Fernando Aráoz y la Liceniada Irene Novacovsky, recorriendo los puestos y lugares en que habitan los artesanos tradicionales, accediendo al conocimiento de artistas de esa pampeanidad. Esto constituyó una manera de resignificar valores culturales olvidados y desconocidos para muchos. Esta vinculación entre la artesanía y el hombre, su creador, llevaría a desocultar una importante faceta de La Pampa que, en los años que le siguieron se fue estudiando y conociendo mejor por obra de antropólogos, lingüistas y otros.



Pero dejemos hablar a Norma: ‘La cultura de La Pampa modeló parte de mi formación profesional, conocerla y participar de ella. Todo lo que hago está teñido por esa experiencia... se nota en los libros escritos, en las investigaciones realizadas, en los proyectos en marcha, en la tarea cotidiana. Cuando se comenzó a emplear la expresión “trabajadores de la cultura”, personalmente me sentí identificada con ella: eso fui y eso soy. Reconocer nuestra propia cultura, saber de dónde venimos y hacia dónde vamos desde nuestro aporte nos hace únicos, nos permite, desde la localía, diferenciarnos en la globalidad que tiñe, con una pátina común, a todos. Así, por ejemplo, trabajé con dos colegas en lo que hoy es el pueblo más joven de La Pampa: Casa de Piedra. Lo hice como coordinadora de la preservación del patrimonio cultural, especialmente del arqueológico desde 1975. Como investigadora geógrafa con dos colegas reordenando el área que iba a ser inundada y relocalizando a los crianceros de la margen pampeana, preparando el estudio y concretando el seguimiento de la reubicación con Mabel Tourn y Luis Morete. Siempre trabajando en cuestiones donde la comunidad es el centro, las periferias el ámbito, intentando potenciar y rescatar las regiones olvidadas o desplazadas por acciones como las que llevaron al agotamiento de un modelo de desarrollo y a la aparición del marginamiento y olvido, como pasó en la zona desecada del Atuel-Salado. Haber generado documentación, aportes para el juicio de reivindicación del Atuel fue una de las satisfacciones íntimas, más importante en la trayectoria recorrida en el tiempo del trabajo. El significado del agua en La Pampa, las comunidades, el rescate y resguardo de su patrimonio son, quizás, los actos más relevantes de una vida dedicada a maravillarse con la pampeanidad. Es hermosa La Pampa, pues bajo su rugosa piel tiene la magnificencia de la multiculturalidad en un paisaje con infinitas y atrayentes facetas’.

Y ¿Cómo la definen sus compañeras? En verdad que no escatiman elogios, definiéndola como ‘muy cálida, dispuesta a dar una mano, entregada al trabajo sin dejar de lado los afectos, siempre contenta porque quiso y quiere lo que hace, era casi como un viento fuerte que entraba y salía, por lo que se notó mucho su ausencia en el Departamento de Investigaciones, a cuyo ritmo y gestión imprimió su sello fuerte, personal, difícil de reemplazar. Y otra cualidad para destacar: Fue una de las primeras en adoptar las nuevas tecnologías; Norma llegaba a la oficina con los últimos datos de Internet, era la primera en instalar correo electrónico porque tenía, y tiene, su doble virtud: su amor por recuperar el pasado para estudiarlo y proyectarlo y su apropiación de todo lo último que aporta la tecnología’. Cuentan como anécdota sus compañeras: ‘si no sabés algo de compu, pregúntale a Norma’. Y si uno les pregunta a ellas ¿cómo es Norma? Sin vacilar responden ‘¡Una gran tipa!’.

Y finalizo mi relato con una anécdota que no es la primera vez que la cuento. Cuando el 19 de agosto de 1948, siendo miembro de la Asociación de No Docentes de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de La Plata, obtuve por concurso un cargo de docente en dicha Facultad, iniciando mi carrera en la docencia, me hice la siguiente promesa: ‘En mi carrera docente, que hoy inicio con gran entusiasmo, trataré de formar, por todos los medios a mi alcance, a la juventud universitaria en el más alto nivel académico, tanto en el aspecto intelectual como moral, de suerte de servir a mis discípulos como verdadera plataforma de lanzamiento para que ellos sean siempre los que vayan más lejos, que sean los mejores’. Y como ustedes pueden darse cuenta por lo que hemos detallado hasta aquí, la trayectoria de la Dra. Norma Medus da testimonio de que esa promesa se está cumpliendo acabadamente.”

Acallados los aplausos de la concurrencia, el locutor anunció la entrega del premio por parte del Presidente Honorario del COPROCNA, Dr. Calmels, hecho que dio lugar a que Maestro y Discípula se confundieran en un afectuoso abrazo, símbolo evidente de una comunidad de ideales concretados por ambos.

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El Dr. Calmels entrega el premio “Perito Augusto Tapia” a la Dra. Norma Medus.

Foto Yean Ming Lee.


continuación de este emotivo momento, habló la homenajeada de la siguiente manera:

Autoridades presentes, miembros del COPROCNA, familia, amigos:

Poco ha dejado para que yo exprese el Dr. Calmels. Muchas gracias por sus apreciaciones, que nacen del afecto de tantos años.

En días como el de hoy, se debe agradecer a quienes nos consideran, tienen en cuenta en circunstancias como la que nos reúne. Por ello, muchas gracias a Ustedes por acompañarme, muchas gracias al COPROCNA por la distinción, a su Presidenta, la Lic. Urioste, al Presidente Honorario que me postulara, mi profesor y mentor desde finales de los años 60’, Dr. Calmels, muchas gracias, a La Pampa que me permitió abrevar en su polifacética y rica realidad y hacer tareas que hoy culminan en este elogio.

Es el momento de dedicar. Una premiación cobra valor cuando reconocemos en ella a quienes nos formaron como persona, como profesional, como ciudadano comprometido con su lugar. Por ello dedico este premio a mis padres, Catalina Campagno y Armando Medus, a mi hermana, a mi compañero en la vida, Enrique, a mis maestros, a mis compañeros de siempre, muchos aquí presentes, así como a quienes cotidianamente gestionan la Facultad de Ciencias Humanas y la Universidad Nacional de La Pampa en aras de un proyecto compartido. También, pensando en que cuando uno transita el terreno de la investigación, lo hace con el soporte de una comunidad que le da sentido a lo que hace, sumo a la dedicatoria a los crianceros de La Pampa que más que ser un objeto de estudio, fueron los maestros para interpretar el patrimonio cultural de esta, mi tierra, expresado en puntas de flecha, costumbres, expresiones musicales o artesanías, generando una mirada plural que hacen que la Geografía sea una de las herramientas para interpretar aspectos de la pampeanidad.

Como creo he comentado muchas veces, la simbiosis de mi trabajo entre la Ciencia y la Cultura, es una simbiosis que me sacó de la disciplina y me hizo mirar la realidad de otra manera. Esto es, mirar al hombre como alguien que hace, no sólo ciencia, sino también arte, técnica, historia, filosofía… No obstante, la ciencia constituye un ingrediente que globalmente se denomina cultura, que depende en gran medida del cultivo de las ciencias que el hombre realiza, e igualmente de la concepción que tenga de la ciencia. El espíritu del hombre, su inteligencia y libertad, es un espíritu esencialmente cultural. Creador de la cultura, ese espíritu de hombre inteligente y libre inventa, construye, modifica o destruye los universos de cultura, los universos de significados y valores, y los objetos de cultura que responden a las necesidades del hombre. El espíritu del hombre, su inteligencia y libertad, se forma y desarrolla en el seno de una cultura. Con el lenguaje se transmite a los hombres un modo de pensar, de comprender, de reflexionar, de juzgar, se les participa una constelación de valores, un conjunto de costumbres e instituciones, se les introduce dentro de un mundo de estructuras que definen el estilo de vida de los pueblos. Nosotros, la humanidad, somos cada uno un ser cultural, formador de la cultura, formado a su vez por ella.


La Dra. Medus agradece la distinción conferida por el COPROCNA. Foto Yean Ming Lee.

La cultura actual, en la cual está inmerso el hombre del siglo XXI, tiene características muy peculiares. Creo que pueden destacarse tres –aunque no son las únicas-. La cultura actual es científico-técnica, es antropológica y es histórica. Al decir científico-técnica quiero decir todo lo que anteriormente he señalado en este sentido; con el calificativo de antropológica quiero indicar que nuestra cultura se encuentra centrada en el hombre concreto; y al decir que es histórica entiendo que percibe y valora la realidad humana como cambiante, en devenir progresivo hacia el futuro. Como geógrafa diría, en un devenir en el espacio-tiempo. El binomio ciencia-técnica, uno de los ingredientes de nuestra cultura, conforma la mentalidad y la visión del mundo de los hombres; al mismo tiempo que conlleva valores que el hombre contemporáneo aprecia y que dirigen sus opciones, su praxis y sus costumbres.

En estos años, recordados y relatados casi como una historia de vida por el Dr. Calmels, compartí muchas cosas de las esbozadas conceptualmente en las palabras precedentes: el hallazgo hecho por Gradín del primer hombre de La Pampa, con casi 8000 años de antigüedad; compartí una época de oro de poetas y músicos, conllevé el rescate de las expresiones populares... con un variado grupo de compañeros, aprendimos y nos divertimos mucho derivando por el espacio-tiempo pampeano. Hoy las cosas transitan por otro lado y poca gente valora una milonga improvisada, o duerme en una comisaría helada en una bolsa de dormir esperando un artesano, como hacíamos con mi amiga Silvia.

Pensar en estas tres décadas pasadas me hizo recordar muchas y lindas cosas; por ello, agradezco la postulación. No se si merezco el Premio Tapia, sólo me interesa que alguna vez, en el futuro, alguien encuentre restos de lo que hice y siga cuidando y valorando la herencia de los ancestros, como hice muchos años, aún en el peligro de los tiempos oscuros de los 70’. A mi me alcanza conque Usted, Dr. Calmels, y los que quiero, sepan que trabajé con honestidad en ese binomio ciencia y cultura, y quiero sepan disfruté más de lo que me cansé, porque como dijera Mariano Rosas en su carta al Padre Donati, fechada en Leubucó el 16 de septiembre de 1874: ‘…Todo hombre, Padre, todo hombre ama el suelo donde nace’. Muchas gracias.”

Las palabras de Norma, que fueron seguidas con atención por la concurrencia, recibieron un prolongado aplauso, al que dio término el locutor anunciando a los asistentes que, finalizado el acto, el COPROCNA ofrecía un refrigerio a los presentes.

Algún lector podrá preguntarse cómo pudo soportarse la elevada temperatura que suele experimentarse en las aulas mayores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales ubicadas en el primer piso. Pues bien, los organizadores tuvieron la brillante idea de preparar el acto en el patio interior de la Facultad, donde si bien la improvisada iluminación a veces no fue la suficiente, se gozó de un ambiente placentero.

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A PROPÓSITO DEL CUATERNARIO DE LA PROVINCIA DE LA PAMPA


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