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Luis mario


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Luis MARIO *:



EL BÚCARO ROTO

“El búcaro roto” (“Le Vase Brisé”), es uno de los poemas más famosos de las letras francesas, escrito por Sully Prudhomme que, como se sabe, fue el primer Premio Nobel de Literatura en 1901. Siempre es oportuno escribir sobre esa pieza lírica, sobre todo, porque hay mucho que decir de ella.


Los versos de “Le Vase Brisé” han recorrido el mundo y no es fácil saber a cuántos idiomas han sido adaptados. En castellano, la más socorrida ha sido la versión del argentino Leopoldo Díaz, aunque muchos otros han traducido el poema de Prudhomme, como los españoles Luis Guarner, Teodoro Llorente Olivares y Fernando Maristany; los mexicanos Amado Nervo y Agustín F. Cuenca y los cubanos José Antonio Cortina, María Luisa Milanés y José Ángel Buesa. Precisamente, en carta enviada a Buesa por Ismael Enrique Arciniegas, el poeta colombiano cuenta la anécdota de la vez en que a Sully Prudhomme se le dio por muerto y, al leer la noticia de su propio fallecimiento en los diarios parisienses, se indignó por los titulares que lo llamaban "el autor de Le Vase Brisé". Prudhomme detestaba aquellos versos populares de su juventud...
Pero volviendo de la digresión, el tema de “El búcaro roto” es un símil que abarca todo el poema: alguien, descuidadamente, rompe un búcaro que, sin embargo, se mantiene aparentemente intacto. La rajadura no se ve, pero bastaría el roce de una mano para desintegrar el cristal... Una mujer causa una herida sentimental en el poeta que permanece impasible, aunque la más leve alusión al hecho le rompería el corazón como un cristal.
Desde hace muchos años el tema de estos versos de Prudhomme ha sido analizado, y muy pronto la investigación en las letras cubanas puso a la luz pública un soneto escrito por Manuel María Pérez y Ramírez, de idéntico símil, aunque se refiere a una amistad y no al amor de una mujer. Pérez y Ramírez nació en Santiago de Cuba en 1781 y murió en 1853, cuando René Francois Armand Prudhomme tenía sólo 14 años. En 1865 el francés publicó su primer libro: Stances et Poémes, que ganó fama velozmente por los elogios de Sainte-Beuve, sobre todo a “Le Vase Brisé”, y la duda siempre quedará sobre la posibilidad de que Prudhomme haya leído el soneto de Pérez y Ramírez, de donde habría sacado tema para sus propios versos. ¿Hasta dónde ello es posible...?
Pérez y Ramírez fue muy activo en los asuntos literarios y poéticos, sobre todo desde 1810, cuando fundó el periódico El Canastillo y, posteriormente, El Ramillete de Cuba y El Eco Cubense. Al mismo tiempo colaboraba en el Diario Constitucional, Minerva Cubana, El Pensamiento y El Libre Imparcial. Además, por largo tiempo tuvo a su cargo una sección periodística: Efemérides, que se publica­ba en El Redactor Cubano. Pérez y Ramírez no era un autor anónimo ni mucho menos, sino todo lo contrario, y su soneto, que para aquella época denota una correcta versificación, gran dominio de las cadencias endecasilábicas y ausencia total de asonancias, pudo haber sido publicado en más de un periódico y es muy factible que haya llegado a las manos del francés.

La idea de ambos poemas, en esencia, es la misma. Aunque hay coincidencias metafóricas en los autores más diversos, sin que necesariamente puedan ser tildadas de plagio, en este caso no se trata de una metáfora, ni siquiera de un verso, sino de la estructura completa de todo un poema.

A continuación, “Un amigo reconciliado”, de Ma­nuel María Pérez y Ramírez y “El búcaro roto”, de Sully Prudhomme, en la versión de Leopoldo Díaz. Que juzgue el lector:

UN AMIGO RECONCILIADO

Por algún accidente no pensado

suele quebrarse un vaso cristalino;

trátase de soldar con barniz fino

y lógrase por fin verle pegado;
Pero por más que apure su cuidado

el ingenio más raro y peregrino,

dejarlo sin señal es desatino,

siempre quedan señales de quebrado.

Así es una amistad de mucha dura;

quiébrase la amistad que hermosa fuera,

suéldala el tiempo con su gran cordura;

Cierto es que la amistad se mira entera,

pero con la señal de quebradura

nunca puede quedar como antes era.



EL BUCARO ROTO

El vaso en que agoniza esta verbena

un golpe de abanico estremeció;

debió el golpe sutil rozarlo apenas,

pues que ruido ninguno se escuchó.
Mas la leve, invisible rasgadura,

de marcha persistente, siempre igual,

con su fina, constante mordedura,

lentamente rodeando fue el cristal.


El agua destiló gota por gota,

la savia de la flor se extingue ya,

pero la oculta herida nadie nota :

¡el vaso no toquéis, que roto está!

Así la mano que nos es querida,

nos hiere, sin saberlo, el corazón;

se agranda en él la misteriosa herida

y sucumbe la flor de su pasión.




Intacto queda ante la faz del mundo,

sintiendo allá en su fondo, que no veis,

dilatarse y gemir su mal profundo:



¡el vaso roto está, no lo toquéis!

* Luis MARIO, poeta, periodista y crítico cubano, residente en EE.UU. Miembro Corresponsal de la Asociación Prometeo de Poesía.
(FDP056)
[POESÍA FRANCESA] [POESÍA CUBANA] [PRUDHOMME, SULLY] [PÉREZ Y RAMÍREZ, MANUEL MARÍA] [MARIO, LUIS]
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