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Luis Alberto ambroggio


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Luis Alberto AMBROGGIO*:



POESÍA DE ESTADOS UNIDOS EN ESPAÑOL.

VOCES SIN ESPACIO

Sobrevolar la poesía escrita en español en los Estados unidos en escasas páginas, resulta imposible. Sólo el humilde propósito de llamar la atención sobre este campo virgen, esta historia aún no escrita, permite reducir volúmenes a párrafos, omitir innumerables nombres y detalles críticos, sin ser acusado de superficialidad. Ya en 1917 afirmaba Miguel Romera-Navarro “La historia y exposición del hispanismo literario en Norte-América están por escribirse. Ni un sólo estudio, comprensivo o superficial, popular o erudito, se le ha dedicado”. 1


Como tercera o cuarta nación hispanoparlante del mundo con aproximadamente 40 millones de individuos (y una proyección de 100 millones para el año 2050), EE.UU. y su literatura escrita en español merece un capítulo destacado en cualquier antología de literatura iberoamericana que se precie de completa. De hecho, como sostienen Paz Soldán y Alberto Fuguet , “no se puede hablar de Latinoamérica sin incluir a los Estados Unidos”.2 De los cuatro tipos de lenguaje español utilizado en EE.UU. (puro, bilingüe, spanglish, inglés con salsa) me concentraré en general en la poesía escrita en español “puro” (con las adecuaciones e idiosincracias del caso, dado que se trata de un “melting pot” también de raices iberoamericanas).
La literatura hispana de los EE.UU. precede a la nación, remontando sus orígenes a exploradores como Alvar de Nuñez Cabeza de Vaca. Recorreremos seis cuerpos poéticos: 1. la poesía colonial; 2. La poesía méxico-americana; 3. La poesía puertoriqueña en EE.UU. continental; 4. La poesía cubana; 5. La poesía de los exilios más allá de los grupos anteriores y 6. Poesía actual. Acabaremos con unas breves reflexiones sobre los temas y el lenguaje literario hispano de los EE.UU.
1. La Poesía colonial (1542-1810)3

Los exploradores, frailes, viajeros, conquistadores, dejaron un legado escrito en diferentes tipos de prosa narrativa (crónicas, memorias, relaciones, diarios, cartas) testimonios de sus hazañas y descubrimientos, como así también poesía. El poema de Pérez de Villagrá, Procurador General de la Expedición a Nuevo México, oriundo de Puebla de los Angeles y educado en Salamanca, titulado “Historia” (publicado en Alcalá de Henares) despliega 34 estrofas que detallan en versos la expedición, la naturaleza, costumbres de los habitantes de Nuevo México (vaquero, aventada-rodeo), concluyendo con la conquista y destrucción de la ciudad de Acoma. Continuó esta tradición poética Miguel de Quintana quien llegó a Nuevo México en 1693 y permaneció allí por el resto de sus días, siendo examinado por la inquisición en 1732, conforme deja constancia en las siguientes redondillas:




No temas inquisición,

castigo, daño y afrenta.

Es Dios, Miguel, quien te alienta

con tan grande inspiración. (…)
No estás, Miguel, condenado,

ni esperes ir al infierno

Cuando Dios, amante tierno,

cuanto has escrito te ha dado.


La Relación de Alonso de León (1649) que capitaneó la expedición a la Bahía del Espíritu Santo, Texas, finalizada por un autor anónimo en 1690, contiene la elegía de un soldado “Ante un cadáver”, inspiración de poemas posteriores. También en este contexto de relaciones, se podrían citar los poemas de Fray Manuel de Arroyo y los del autor anónimo de Los Comanches con su héroe Cuerno Verde.
Simultáneamente con este legado escrito, se generó y manutvo entre los hispanos de los EE.UU. una fecunda tradición oral. El significativo cuerpo literario de diferentes géneros en la tradición oral se manifiesta en dichos, rimas, adivinanzas, corridos, decimas, canciones, alegorías (“La Llorona”, por ejemplo). Son clásicos los corridos y baladas sobre Gregorio Cortés, símbolo de la resistencia latina contra la opresión de los anglos dominantes:
Decía Gregorio Cortéz

Con su alma muy encendida

“No siento haberlo matado

La defensa es permitida”.


O aquel otro “Valentín de la Sierra”
Voy a cantar un corrido

De un amigo de mi tierra,

Llámabase Valentín

Y fue fusilado y colgado en la sierra.

….
Vuela vuela palomita

párate en aquel fortín,

estas son las mañanitas

de un hombre valiente que fue Valentín.


Valgan las siguientes como ejemplos de adivinanzas rimadas:
Agua pasa por mi casa

cate de mi corazón.

si no me adivinas ésta

eres puro burro cabezón.



(Aguacate).


Adivíname esta adivinanza

que se pela por la panza.

(La naranja).


2. La poesía méxico-americana.

En la evolución de la poesía méxico-americana se observan una serie de etapas o épocas can características bien definidas. El período comprendido entre los años 1810 a 1848 corresponde a la época de la independencia y autonomía literaria que si bien continúa con la poesía de la época colonial con romances y corridos, ve la aparición de otras formas de poesía popular como la indita, el trovo, el cuando, décimas y las utilizadas en las dramatizaciones llamadas “Pastorelas”. Uno de los corridos más antiguos pertenecientes a este período es el “Condenado a Muerte” (referente a un evento real que el poema marca con su fecha en el fragmento que aparece a continuación):


Miércoles veinte de Julio

De ochocientos treinta y dos

Me llevan para el sepulcro

Para darle cuenta a Dios


Otro corrido de la época dedicado a Juan Nepomuceno Cortina, héroe popular en la defensa de los trabajadores frente a los abusos:
Ese general Cortinas

Es libre y muy soberano,

Han subido sus honores

Porque salvo a un mexicano.


El Padre Florencio Ibañez, en su “Pastorela”, poetiza
Silvio, esta noche serena

Y sus bellos resplandores

Manifiestan sus primores

Que será la noche Buena (…)

Por los prados, cumbres, montes

Gorgeaban todas las aves

Cantando con ecos suaves

Los más lúcidos senzontles.


Dentro de la literatura méxico-americana llamada “territorial” y que se desarrolló entre los años 1848-1912, se pueden apreciar los poemas de Manuel Clemente Rojo de Los Angeles, Ramirez de El Clamor Público, que en uno de sus versos dice:
Allá en la Corte Suprema,

Do reina la integridad

Veo que no hay igualdad.
Y el poeta de Nuevo México José María Alarid quien expresa un tema que se repetirá constantemente en esta lucha entre tres culturas:
Hermoso idioma español

¿que te quieren prohibir?

Yo creo que no hay razón

Que tú dejes de existir.




Y con sarcasmo se deja constancia en otro poema publicado en California bajo un seudónimo-inicial V, de las dificulades de la coexistencia entre los lenguajes:


Conocí aquí en California

Una paisana muy bella

Con diociocho primaveras.

Mas como estaba educada

En la Americana escuela,

Inglesaba algunas frases

Que olían a gringo a la legua.

Con frecuencia se le oía

Llamar al cesto basqueta,

Cuenta las cuadras por bloques,

A un cerco decirle fensa

Al café llamarlo cofe

A los mercados marqueta

Al bodegón grosería


Numerosos son los poetas que publican en los periódicos de esta época en Nuevo México, California, Texas, Nevada. Varias antologías tanto de poetas regionales (como Los pobladores Nuevo mexicanos y su poesía de Anselmo F. Arellano) o temáticos (como la Colección de Cantos Espirituales del Padre Railliere o Flores Teológicas del Padre Cabello). Vale destacar la poesía de José Escobar y, sobre todo, la de Santiago de la Hoz de Laredo por el uso de la silva, versificación renacentista, en su “Sinfonía del Combate”:
¡Pueblo, despierta ya! Tus hijos crecen

y una herencia de oprobio no merecen…


En el período que abarca desde 1912 al 1959, se destacan entre los poetas que escriben en español, Felipe Maximiliano Chacón, con su El cantor neo-mexicano: Poesía y Prosa (Alburquerque, 1924) y Vicente Bernal, Las primicias (1916) y otros poetas con seudónimos, como P.G. (Pero Grullo) quien en 1914 publicara, por ejemplo, estos versos:
¡Oh! Legistas peregrinos

¡Oh! Licurgos con envión

Que sois listos y ladinos,

Escuchad con atención

Estos versos matutinos

Recibiréis grande honor



Que brillará como el sol

Si hiciereis que el español

Se enseñe en nuestro redor

Con celo y con devoción.


De esta época, finales de los años 20 y principios de los 30, son los corridos llamados “de inmigración” dos de cuyas muestras son los poemas documentales de autoría anónima “El lavaplatos”

Yo hice cualquier bicoca

Y me fui pa’ Sacramento

Cuando no tenía ni zoca,

Tuve que entrarle al cemento.

y “El deportado”:


Voy a cantarles señores,

voy a cantarles señores

todo lo que yo sufrí.

Desde que dejé mi patria,

desde que dejé mi patria

por venir a este país.


Enrique Flores Magón (1877-1954) en su “Himno Revolucionario” exhorta
Proletarios: al grito de guerra,

Por ideales luchad con valor

Y expropiad, atrevidos, la tierra

Que detenta nuestro explotador”


Además de la militancia revolucionaria presente en los hermanos Flores Magón, concomitantes con las temáticas recurrentes, pero centrales durante este período, figura el tema de la identidad, reflejado entre otros por Américo Paredes, en su “Alma Pocha. Tres faces del pocho” y Rodolfo Corky González con su “Yo soy Joaquín”, y el avasallamiento cultural y socio-económico retomado por A. Ortiz Vargas (Las torres de Manhattan, Boston, Chapman and Grimes, 1939):

Corrompieron su lengua

Con la mezcla bizarra

De la lengua extranjera

Que jamás aprendiera.

Y a la sombra indulgente

De la extraña bandera

En sus pobres derrotas

Para siempre se hundieron.
Los años 50 marcan el comienzo de la literatura chicana contemporánea caracterizada por la necesidad de la cultura chicana de encontrar su propio nicho, su militancia y expresión propia dentro de su familia, comunidad y cultura, algo que se consolida en los años sesenta. Citamos dos fragmentos de poemas de esta época, uno en inglés de Abelardo B. Delgado (Chicano: 25 Pieces of a Chicano Mind, 1969):
…America, remember that chicanito …América, recuerda aquel chicanito

flunking math and English no aprobando matemáticas e Inglés

he is the Picasso él es el Picasso

of your western states de los estados del oeste

but he will die pero morirá

with one thousand masterpieces con mil obras maestras

hanging only from his mind. colgando sólo de su mente.
Y el otro pionero bilingüe, de Alurista (Floricanto en Aztlan, 1971):
Mis ojos hinchados

Flooded with lágrimas


De bronze

Melting on the cheek bones

Of my concern

Rasgos indígenas

The scars of history of my face

And the veins of my body

That aches

Vomita sangre

Y lloro libertad

I do not ask for freedom

I am freedom.
Esta dualidad de códigos, semántica, producto del biculturalismo, será una constante en la expresión poética con mayor o menor presencia de un idioma o el otro según lo que se pretenda acentuar en el poema.
También se debe contar entre los pioneros a Jesús “El Flaco” Maldonado con sus “Oda al molcajete” y “Oda al frijol”. Así se llega a los ochenta y la post-modernidad donde se destacan un grupo de chicanas como Lorna Dee Cervantes (Emplumada), Bernice Zamora, Gloria Anzaldúa (“Ahogadas, esculpieron el oscuro/ flotanto con nuestra propia sombra/el silencio nos sepulta”), y luego la inmigrante de México Lucha Corpi, acaso una de las mayores expresiones poéticas, que escribe en español puro (“Palabras de Mediodía”). Mas recientemente, Rolando Hinojosa-Smith, Gary Soto, Ana Castillo, Alma Villanueva, Tino Villanueva, Jimmy Santiago Bacca, Pat Mora, Francisco X. Alarcón, Demetria Martinez, Alberto Huerta y muchos otros.
Como muestra un manojo de sus versos:
De Lucha Corpi: “De la rama cuelga una naranja

Todavía sin promesa de azahar” (de Romance Negro).


De Tino Villanueva “…que hay otra voz que quiere hablar;

que hay un perfil de tez bronceada…”


3. Poesía de Puerto Rico en Estados Unidos continental.

En este rápido recuento omito, a pesar de corresponder su inclusión dada la pertenencia política de Puerto Rico dentro de los EE.UU., la poesía de Puerto Rico en la isla desde el Romanticismo y costumbrismo de José Gautier Benitez con aquella trilogía de poemas tan indicativos ya en sus meros títulos “A Puerto Rico (ausencia)”; “A Puerto Rico (regreso)”; “A Puerto Rico (canto)” y muchos otros, llegando al antirromanticismo y premodernismo, período del cual me limito a mencionar a Lola Rodriguez del Tió que vivió en uno de sus tantos exilios de la isla en Nueva York y fue precursora con su poesía de los Versos sencillos de Martí. Sus poemas formaron parte de la Antología El laúd de los desterrados, editada en 1858. A ella se añaden los nombres de Eugenio María de Hostos, Ramón Emeterio Betances, Sotero Figueroa y Francisco Gonzalo “Pachín” Marín (Romances).


También dejo afuera a los grandes de la poesía puertorriqueña contemporánea como Llórens Torres, Evaristo Ribera Chevremont, Graciany Miranda Archilla, Luis Palés Matos, Francisco Matos Paoli, por las razones abajo esgrimidas.
Menciono exclusivamente a quienes produjeron poesía en EE.UU. continental en español como es el caso del “poeta nacional” de Puerto Rico, Juan Antonio Corretjer (1908-1985), encarcelado en los EE.UU., vivió luego libre en Nueva York. Otro de los más conocidos activistas es el poeta Clemente Soto Vélez (1905-1993) quien escribió principalmente en Nueva York en los años 50 (Obra poética, editada en San Juan en 1989 por el Instituto de Cultura Puertoriqueña): “Manos con manos que tengan /estrellas de cinco puntas /estrellas de cinco puntas /con estrellas sin estrellas”. También Julia de Burgos (1914-1953) con sus tres poemarios Poema en 20 surcos, Canción de la verdad sencilla y El mar y tú, de donde son aquellos versos señeros de la esencia puertoriqueña:



Morir conmigo misma, abandonada y sola

En la más densa roca de una isla desierta

A ellos se suman los nombres de Tomás Gares (1892- ), activo en Nueva York en los años veinte a los cuarenta: “Dicen que el sonoro idoma castellano/Herido está de muerte en el solar…/Mientras recuerde mi patria su pasado/la lengua de Castilla se hablará…” (Artes y Letras, 1934), Erasmo Vando (!896-1988), que vivió en el sur, con su poema “United States”, Jesús Colón (1901-1974), con su famoso soneto “The Flapper”: “Como una niña chole que fuera neoyorquina/ rasga el aire la “flapper” contornéandose toda./ Su traje, un futurismo de la última moda,/ hace mil sugerencias con su seda divina…”.


Más tarde aparecen Rosario Ferré, además de otros representantes tanto en el período proto-nuyoricano, como en el nuyoricano y post-nuyoricano, como el poeta y antologista Iván Silen (Víctor Fragoso, Orlando José Hernández, Lourdes Vázquez y Brenda Alejandro que participan en su antología Los paraguas amarillos, además de Ferré y Soto), Manuel Ramos Otero, Giannina Braschi, Luz Ivonne Ochart.
La poesía social y política del Movimiento Nuyoricano con nombres como Miguel Algarín, Miguel Piñero, Pedro Pietri, Sandra María Estevez, Lucky Cienfuegos y otros, se caracteriza por su anti-intelectualismo y su profeso anti-esteticismo. Los poemas fueron escritos en su mayoría en el inglés “vernáculo” del “barrio” (más bien un concepto que un lugar físico definido) puertorriqueño en Nueva York con incrustaciones de palabras en castellano. Sirva como ejemplo este fragmento del poema “Puerto Rican Obituary” del recientemente fallecido Pedro Pietri:
….

Aquí se habla Español all the time

Aquí you salute your flag first

Aquí there are no dial soap commercials

Aquí everybody smells good

Aquí tv dinner do not have a future

Aquí the men and women admire desire

And never get tired of each other


Aquí Qué Pasa Power is what’s happening

Aquí to be called negrito

Means to be called LOVE.
Este Movimiento permitió a otros poetas puertorriqueños en los EE.UU. a desarrollar sus propios estilos diferenciados del Movimiento tanto en su temática y forma en lo que Frances Aparicio4 cataloga como Poesía Post-Nuyoricana: aquí se encuentran poetas como Tato Laviera, Victor Hernández Cruz, Luz María Umpierre y Martín Espada. Algunos de estos poetas, como Laviera y Victor Hernandez Cruz, a veces se expanden en su uso del español, como en este fragmento de Enclave (1985) de Tato Laviera:




sabes, pinche, que me visto …

estilo zoot suit marce de tengo las venas aculturadas

pachuco royal chicano air escribo en spanglish

force montoyado en rojo abraham en español.

azul verde marrón Nuevo …

callejero chicano carnales hablo lo inglés matao

eseandome como si el ése ése hablo lo español matao

echón que se lanza en las no sé leer ninguno bien

avenidas del ingles con …

treinta millones de batos

locos hablando en secreto (“My graduation speech”)

con el chale-ése-no-la-chingues

vacilón a los gringos americanos…
Más recientemente, poetas puertorriqueños como Julio Marzán, Marithelma Costa, Pedro López Adorno, Carmen Valle, Juan Manuel Rivera, Olga Nolla (1938-2001) y también Marta Magaly Quiñones, Egla Blouin, María Juliana Villafañe, Paul González, Naomí Ayala, Rebecca Villareal, Blanca Anderson Córdova, Beatriz Morales Rosado y otros, con poesías antologadas y obras premiadas, han creado poemas estrictamente en español, a veces en inglés, o con estrofas bilingües.
4. Poesía cubano-americana5.

El complejo y rico cuerpo de la poesía cubano-americana en los EE.UU. traza sus orígenes al siglo XIX con la presencia de grandes como el neoclásico José María Heredia (1803-1839): “Oda al Niágara”, “Himno del Desterrado”, Miguel Teurbe Tolón (1820-1857): “Himno de guerra cubano”, “Mi propósito”, “El pobre desterrado”, Leopoldo Turla (1818-1877): “Perseverancia”, “Degradación”, Pedro Angel Castellón (1820-1856): “A Cuba”, “A los mártires de Trinidad y Camagüey”, Pedro Santacilla (1826-1910): “A España, El arpa del proscripto, José Agustín Quintero (1829-1885) “El banquete del destierro”, “Poesía bajo la tiranía”, Juan Clemente Zenea (1832-1871), el mejor poeta de la tradición elegíaca durante el período romántico con sus composiciones “El filibustero”, “El 16 de Agosto de 1851” y “En la muerte de Narciso López”, como sus poemarios posteriores “Cantos de la Tarde” y el póstumo “Diario de un mártir”, Debemos añadir a esta lista de románticos a Nicolás Cárdenas y Rodriguez, Isaac Carrillo O’Farril que murió en Nueva York en el 1901, Rafael María Mendive y José Jacinto Milanés.


En el período de post-romanticismo, se ubican los pertenecientes a la tendencia del Idealismo Idealista, como los hermanos Sellén. Francisco Sellén (1838-1907), “Poesías”,. Antonio Sellén (1839-1889) “Cuatro poemas” y ambos “Estudios poéticos” con los que pusieron a disposición en Español con sus traducciones las obras de poetas y escritores europeos cuyas influencias marcaron las generaciones impresionistas posteriores.


José Martí (1853-1895), el más conocido poeta y militante de la independencia de Cuba, cierra este siglo como integrante del Modernismo que tiene su máxima expresión en el nicaragüense Rubén Dario. Su famoso Ismaelillo, como Versos sencillos son ya parte del patrimonio de la poesía universal.


“Yo soy un hombre sincero

de donde crece la palma

y antes de morirme quiero

echar mis versos del alma”


Luego, Bonifacio Byrne (1861-1936), exiliado en Tampa, modernista, autor del famoso poema ”Mi bandera”.
Esta copiosa tradición poética cubano-americana continúa en el siglo XX con diversas manifestaciones generacionales no solo en relación a épocas sino también a característi-cas estéticas: La Vanguardia, la generación de Orígenes, la Generación pre-revolucionaria del 1953, la Generación del 1970, el grupo del Puente y los Conservadores, los de Mariel, el Grupo de los Atrevidos y los movimientos más recientes.
Entre los representantes de la vanguardia, se destaca Eugenio Florit con sus poemarios Hábito de esperanza: Poemas, De tiempo y agonía, Castillo interior y otros versos. Debo mencionar también a Barbara Niggeman, En la puerta dorada, Como un ardiente río, poeta ampliamente antologada perteneciente a esta época si bien difícil de encuadrar en algún movimiento específico de principios de siglo.
Resaltan dos poetas residentes en los Estados Unidos (además de Gastón Baquero que vivía en Madrid) como los más importantes de los de la Generación del grupo Orígenes: Lorenzo García Vega quien reside en Miami desde la Revolución y ha publicado los libros Ritmos acribillados, Rostros del reverso y Los años de Orígenes, y Justo Rodriguez Santos, residente en Nueva York, con sus libros El diapason del ventisquero, Los naipes conjurados y Las operas del sueño.
La Generación del 1953 (Grupo Renuevo, liderado por Angel N. Pou) reaccionando contra el barroquismo de lenguaje de la Generación Orígenes, está ampliamente presente en los Estados Unidos con poetas de alto alcance. Carlos Cancio Casanova (“Sale del verso el corazón ileso”), siendo Ana Rosa Nuñez la impulsora de este grupo con la producción creativa y crítica en sus obras Las siete lunas de enero, Requiem para una isla, Escamas del Caribe: haikus de Cuba. Angel Cuadra Landrove (preso político en Cuba y luego liberado por las presiones internacionales junto con los poetas de este grupo Jorge Valls y Armando Valladares), ha publicado en los Estados Unidos varios poemarios, incluyendo Fantasía para el viernes, Esa tristeza que nos inunda y recibido un sinnúmero de premios y reconocimientos.
Herberto Padilla (recuerdo aún nuestra última conversación telefónica) es uno de los poetas más importantes de este grupo que vivió y publicó en los Estados Unidos a partir de su llegada en 1980. Sus numerosas obras, colección de poemas y estudios críticos son universalmente conocidos y numerosos para listarlos en este breve vuelo. No puedo resistir aquellos sus versos de Fuera del juego:
¡Al poeta , despídanlo!

Ese no tiene aquí nada que hacer.

No entra en el juego.

No se entusiasma.

Mauricio Fernández y Orlando Rossardi han editado, ya sea en Miami o antes en Washington cuadernos poéticos, poemarios y participado en numerosos recitales, como los que compartimos en el Congreso que organizáramos en la Universidad de Georgetown en que la tomaron parte además Rita Geada, Matías Montes Huidobro y su esposa Yara González, todos ellos profesores, críticos y profusos escritores, con prestigiosos premios y reconocimientos por su labor creativa. También en Washington, Juana Rosa Pita, ahora en Miami, es una de las más prolíficas escritoras de esta Generación. Cierro esta rápida referencia a una Generación con tantos exponentes importantes con los nombres de Gladys Zaldívar, Carmen Valladares, Benigno Nieto, Teresa María Rojas, Antonio A. Acosta, Rosa Cabrera, Carmen R. Borges, Ernesto Carmenate y José Corrales.
La siguiente Generación de 1970 encuadra a poetas que empezaron a escribir en los años setenta y Rodolfo Cortina en el artículo citado, la divide en tres subgrupos:
Primero, El Puente y los Conservadores entre los que se destaca José Kozer, Isel Rivero, Reinaldo García Ramos, Enrique Marquez, Omar Torres, Magaly Alabau que reside en Nueva York, Uva Clavijo, Manuel Sanatayana, el muy bien recibido poeta Octavio Armand, Armando Fernández, uno de los más importantes y premiados poetas del grupo y Vicente Echerri (Luz en la piedra, Casi de memorias, Fragmentos de un discurso amoroso).
Segundo, el Grupo Mariel, al que pertenecen entre otros Jesús Barquet, Roberto Valero (quien me acompañara a fundar en Washington a principios de los 90 el colectivo Horizonte 21 y el Capítulo de Washington de la Academia Iberoamericana de Poesía), Carlota Caulfield, Belkis Cuza Malé que aún sigue publicando además de su obra la prestigiosa revista Linden Lane Magazine y páginas en la red. De Roberto Valero (como homenaje a una vida que se fue pronto) cito unos versos del libro inédito “…pero nadie sabe su nombre” cuyo manuscripto me dejara:
“…y su sangre son los cinco océanos

por eso se combate debajo de las mansas olas

cada pez vive al borde de la miseria

cada ser acuático aterrorizado de otro ser acuático

los monstruos devorando a los pequeños peces

siendo devorados por otras proporciones prodigiosas”


Tercero, el Grupo de los Atrevidos según la clasificación de Carolina Hospital. Los poetas más destacados de este grupo son, además de Carolina Hospital, Ricardo Pau Llosa, Mercedes Limón, Pablo Medina, Iralda Iturralde, Lourdes Gil, Jorge Guitart, Bertha Sánchez Bello, Elías Miguel Muñoz y Gustavo Pérez-Fimat. Desafortunadamente los poetas que conozco personalmente dentro de este grupo (Hospital, Pérez-Firmat y Pau-Llosa) han optado por escribir cada vez más plenamente en inglés, por lo que no encajan en los criterios de esta reseña. Elías Miguel Muñoz (En estas tierras), Iralda Iturralde (Hubo la viola y Tropel de espejos) y Lourdes Gil (Manuscrito de la niña ausente, Vencido el fuego de la especie y Blanca aldaba preludia), por el contrario, han optado por publicar en español sus obras antecitadas.
Cierro este cuerpo poético con referencias a algunos poetas posteriores o cuyo esfuerzo es más “cosmopolita” como es el caso de Marisel Mayor Marsán, autora de varios poemarios y editora de la Revista Baquiana y de voces jóvenes que se perfilan con sus poemarios recientemente publicados o inclusiones en antologías poéticas importantes como Rafael Catala, Jorge Oliva, Rafael Bordao, Maya Islas, Alina Galliano, Rafael Román Martel, Alexis Romay y muchos más.
5. Poesía de los exilios más allá de los cuerpos anteriores6.

Agrupo los exilios en un contexto geográfico para organizar de algún modo la información, sin prestar atención a las corrientes, cronologías o movimientos a los que pertenecieron los integrantes de estos exilios. Asimismo defino “exilio” en un sentido amplio en cuya accepción importa principalmente el hecho de que se resida y se haga poesía en los Estados Unidos, fuera de su pais de origen, ya sea por razones políticas, socio-económicas, profesionales o personales. Así hablaré de; 1) la poesía del exilio de España; 2) la poesía del exilio sudamericano; 3) la poesía del exilio caribeño-centroamericano.


La poesía del exilio de España es vasta , incluyendo representantes de las numerosas y variadas escuelas, generaciones y movimientos poéticos. Menciono a algunos poetas sin entrar a mayores detalles por ser sus obras ampliamente conocidas: Max Aub, Francisco Ayala, Américo Castro, Juan Ramón Jiménez (con residencia en Maryland y Puerto Rico), Pedro Salinas, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Juan Marichal, José F. Montesimos, Angel González, José Hierro, mis amigos Manel Durán y Odón Betanzos Palacios más muchos otros poetas que han transitado y publicado en los Estados Unidos en estadías de una duración importante en el transcurso de sus vidas creativas, tanto en un entorno académico como fuera del mismo. Más recientemente, Ana Merino, María Paz Moreno, Alicia Giralt, Fernando Operé (director del Centro de Estudios Poéticos Hispanoamericanos), Ramón Diaz-Solis y, por ejemplo, los que se agrupan en la antología Piel Palabra (Muestra de la poesía española en Nueva York, Francisco Alvarez-Koki, ed., 2003) que incluye a Odón Betanzos Palacios, Gonzalo Sobejano, Hilario Barrero, Dionisio Cañas, Antonio Garrido Moraga, Francisco Alvarez-Koki, Alfonso Armada, Josefina Infante y Marta López Luaces.
Igualmente importante es la poesía en español que produjo en los Estados Unidos el exilio sudamericano. Para limitarme a los poetas solamente, y comenzando por el Cono Sur, de Argentina, vinieron Maria Negroni, Juana de Arancibia (Alba de America), Zulema Moret, Mercedes Roffe, Gladys Illarregui, Emma Sepúlveda (que creció en Chile antes de emigrar a los EE.UU.), Alicia Portnoy, José Aníbal Yaryura Tobías, Alicia Borinski, Mariano Gowland, Alicia Ghiragossian, Nela Río (que reside ahora en Canadá), Lila Zemborain, Cristina Iglesias Kinczly, Elena Smidt, David Lagmanovich, acaso Diana Bellesi, Luis Alberto Ambroggio, (Poemas de Amor y Vida, Hombre del aire”, publicado por el colectivo Gallo de Vidrio de Sevilla, Poemas desterrados, Oda ensimismada, Por si amanece… Cantos de guerra, El testigo se desnuda, y Los habitantes del poeta” de donde provienen aquellos versos que entroncan con la temática prevalente en EE.UU:
Me habitan dos lenguajes enemistados;

Me siento esclavo en mi propia carne.

Desheredo las palabras dulces,

Obedezco y me rebelo ante órdenes

Que me desprecian con sílabas mortales

Y huelo a gritos discordantes

Como pan quemado.
De Colombia: Luis Zalamea, Ramiro Lagos, Albalucia Angel, Agueda Pizarro, Alonso Mejía, Armando Romero, uno de los fundadores del Nadaismo, Jaime Manrique, Consuelo Hernández, Miguel Falquez Certain, Gabriel Jaime Caro, Fabio Velazquez, Manuel Cortés Castañeda, Medardo Arias Satizabel, Juan Carlos Galeano, Don Gellver de Curra Lugo, Antonieta Villamil, Carlos Aguasaco, Elisa Dávila, Oscar Osorio,Rafael Saavedra Hernández, José Jesús Osorio7. De Chile: Fernando Alegría, Pedro Lastra, Enrique Giordano, Humberto Diaz Casanueva, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, Oscar Hahn, Raúl Barrientos, David Valjalo, más tarde Marjorie Agosín, Juan Armando Epple, Javier Campos, Lilianet Brintrup, Alvaro Leiva, Cecilia Vicuña, Jesús Sepúlveda, Miriam Balboa, Mary Rosa Moraga Barrow, Oscar Sarmiento, Luis Correa-Diaz, Alicia Galaz Vivar. De Ecuador: Jaime Montesinos. De Mexico: los hermanos Flores Magón, Guillermo Gómez-Peña. De Paraguay: Gustavo Gatti. De Perú: Antonio Cisneros, Miguel Angel Zavala, Isaac Goldberg, Cecilia Bustamante, Maryela Dreyfus, Roberto Forns-Broggi. De Uruguay: Roberto Echevarren, Eduardo Espina, Cristina Rodriguez Cabral...
Y, por fin, la poesía del exilio caribeño-centroamericano, en el que encontramos, entre muchos otros, nombres como Santiago Argüello (1871-1940), poeta romántico-modernista (El alma dolorida de la patria) y más recientemente Rubi Arana, Horacio Peña,Yolanda Blanco, Gioconda Belli, Daisy Zamora y Nicasio Urbina de Nicaragua; Gustavo Solano (1886) en California La sangre: crímenes de Manuel Estrada Cabrera y ahora Mayamérica Cortés, Ario Salazar, Quique Avilés de El Salvador; los hermanos Mark y Alan Smith-Soto de Costa Rica, José S. Cuervo desde Panamá; de la República Dominicana: Rei Berroa, Alexis Gomez-Rosas, Yoselí Castillo Fuertes, Yrene Santos, Teonilda Madera, Josefina Baez.
6. Movimientos poéticos actuales.

Menciono para completar esta lista somera, la presencia de revistas y publicaciones bilingües en español e inglés como la que dirige la escritora premiada C.M.Mayo, de Washington DC, Tameme, la obra de Elizabeth Miller Gamble en Texas, Terra Incognita, la Bilingüal Review Press de la Universidad de Arizona, y las contribuciones como las revistas Alba de América (Universidad de California, dirigida por la argentino-americana Juana de Arancibia, y las convenciones organizadas por su “Latin American Cultural Institute”), Baquiana (Miami, dirigida por Maricel Mayor), la Gaceta Iberoamericana de Cultura (que publica en Washington, DC. el Dr. Miranda Rico, de Bolivia), el Hispanic Culture Review de la Universidad de George Mason), International Poetry Review de la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro, y finalmente la importantísima editorial Arte Público Press asociada con la Universidad de Houston y la labor exhaustiva, pionera y sobresaliente de investigación sobre la literatura hispana en los EE.UU., plasmada en volúmenes importantes de ponencias y textos (algunos citados aquí), como así también las prestigiosas ediciones bilingües de poemarios creados en los EE.UU., actividades ejecutadas bajo el liderazgo del profesor Nicholas Kanellos y su equipo.


Asimismo la función activa de colectivos poéticos, como “Para eso La Palabra” en Washington, DC, (cuyo impulsor es el colombiado Carlos Parada), esfuerzos que si bien abarcan todos los géneros literarios, promueven en Estados Unidos la poesía en español. También en Washington, el “Teatro de la Luna” que lleva organizados doce “Maratones de Poesía” en español, algo que otras organizaciones repiten en Los Angeles, Chicago y Miami. Grupos poéticos que se expresan en antologías conjuntas como Los paraguas amarillos, Los poetas latinos en Nueva York, editada por Ivan Sillén (Bilingual Press, 1983), Cool Salsa (exitosa edición bilingüe de Lori Carlson, 1994), la antes citada antología Piel Palabra y la recientemente aparecida Al fin del siglo: 20 poetas, editado por Francisco Alvarez-Koki y Pedro R. Monge Rafuls (Ollantay Press, 1999).
También La Ciudad Prestada, Poesía Latinoamericana posmoderna en Nueva York, editada por Pedro López Adorno (2002), Cruzando Puentes. Antología de Literatura Latina (Centro de Estudios Chicanos, Universidad de California Santa Bárbara, California, Ventana Abierta, editada por Luis Leal y Victor Fuentes8 y 10 Poetas Latinoamericanos en USA (New York 2003)9. La antología Poetas sin fronteras (Verbum, Madrid: 2000) editada por el poeta colombiano Ramiro Lagos que incluye muestra de la poesía escrita en español de poetas residentes en los Estados Unidos, además de Ramiro Lagos y otros ya mencionados, a Antonio Barbagallo de Italia, Louis Bourne de los EE.UU., Andrés Berger-Kiss de Hungría. Me abstengo de una referencia más larga a la bien recibida antología Paper Dance por tratarse de poemas publicados exclusivamente en inglés por autores latinos.
Una de las instituciones pioneras en este campo de la promoción de la Literatura Hispánica (y la poesía en español) en los Estados Unidos es la División Hispánica de la Biblioteca del Congreso bajo el liderazgo de la Dra. Georgette Dorn, que no solo ha grabado en sus archivos literarios más de seiscientos poetas de habla hispana tanto residentes en los EE.UU. como en los otros paises de España y América (incluyendo los laureados como Neruda, Paz, y otros), sino que mantiene un programa activo de recitales poéticos en español, la edición del Latin American Handbook con destacada colaboraciones críticas.
Otra entidad aglutinadora de la actividad poética creadora en español es la Academia Norteamericana de la Lengua Española bajo la dirección del poeta, crítico y lingüista español Dr. Odón Betanzos Palacios en compañía de otros grandes poetas y académicos como del recientemente fallecido Eugenio Florit, que desde Nueva York inspira y congrega con sus actividades, publicaciones y liderazgo, no sólo el cultivo cuidadoso del español sino también su expresión poética, agrupando expresiones como la que ejemplifica la publicación reciente Piel Palabra (Muestra de la poesía española en Nueva York), Francisco Alvarez-Koki, ed., 2003. En este contexto también debe considerarse la organización ALDEEU con Gerardo Piña Rosales, Nicolás Toscano, Rafael Corbalán y otros hispanistas y creadores que colaboran con sus publicaciones como los poetas Mordechai Rubin de Columbia University y Fernando Operé de la Universidad de Virginia.

Numerosas universidades actúan como centros de programas y grupos poéticos en español basados e inspirados en sus destacados elencos y planes académicos de literatura española (traigo a colación simplemente como ejemplos: la Universidad de Maryland donde enseñara Juan Ramón Jimenez y más recientemente José Emilio Pacheco; las Universidades de Harvard, Princeton, Yale con numerosos respresentantes de los poetas aquí mencionados; Columbia University, Boston College, la Universidad de Virginia, de Georgetown, la Universidad de Duke, las Universidades de la Florida, de Nueva York, de Houston, de Iowa, de Pittsburg, etc., etc.). De ser específico en las contribuciones de cada uno de estos centros, ocuparíamos el tiempo de otra ponencia. Y, por supuesto, de cada cuerpo poético, período definido y poeta mencionado (u omitido), se podría hacer un estudio crítico detallado, un desafío que encomiendo a los talentos del mañana.






Observaciones finales.

El lenguaje literario hispano en general (y el poético en particular) en los EE.UU. se caracteriza, a lo largo de su prolongada y multifacética historia, por una riqueza multicultural, voz antigua y nueva. Se expresa en diferentes códigos (español, inglés, bilingüe, spanglish) que en ocasiones aparecen mezclados con naturalidad, lo que da una dimensión peculiar e idiosincrática al lenguage y a las figuras y expresiones formales del mismo.


El estilo, las imágenes, las temáticas que reflejan el dinamismo de esta experiencia siempre multiculural en sus diversas plasmaciones (de opresión-oprimido-opresor, lucha, esfuerzo de preservación, identidad, orfandad, relaciones étnicas, inmigración y exilio, peregrinaje, melancolía y rencor, desgarramiento y nostalgia en una voz a la vez diversa generacional y geográficamente y coincidente, aculturación, en fin, en el amor y en la muerte en este contexto definitorio), produce un lenguaje literario valioso y único.
Los conceptos estéticos de los diferentes cuerpos poéticos comparten ciertas características: 1) su comunión con la raiz y el entorno popular en el que se forman y se explican, re-creación del pueblo vivido e imaginado, corriente y dejado, de sus almas plurales, más allá de un mero costumbrismo; 2) su compromiso social, político, rebelde, de independencia, cuestionamiento y resistencia a la cultura dominante; 3) poética revolucionaria no sólo en su contenido sino también en sus formas: populismo vernáculo y hasta vulgar adrede en algunos casos (“feismo”), lecturas solapadas bajo una apariencia inocua y hasta humorística; pero siempre con una integración del bilingualismo, síntesis multicultural de forma y fondo, más allá de las técnicas inovativas de la poética del siglo XX. 4) Más recientemente en la poesía de los exilios, se expresan los jugos de un cruce fertilizante, la distancia y presencia crítica, los tires y aflojes del proceso de adaptación espiritual, material y la soledad bulliciosa en una reencarnación llena de adioses y casi sin repercución en la belleza y diversidad del grito. Con la peculiaridad de cada cuerpo poético, esa voz rica en matices y luchas, es el coro de “la voz a tí debida”, como resume Juan Armando Epple utilizando el título de Salinas, su aproximación y homenaje a la lengua poética hispánica de los Estados Unidos10.
Es en esta rica gestación, historia, manifestaciones diversas y peculiaridad estética y formal que la contribución de este conjunto poético a la poesía universal debe destacarse y ocupar el lugar que le corresponde en los tratados, estudios críticos y antologías de la poesía hispanoamericana. Con esta reseña, necesariamente incompleta, he intentado meramente esbozar el recuerdo y ser testigos para el futuro, mientras el fuego aumenta y las expresiones poéticas en español en los EE.UU. se multiplican y, sin abandonar algunas de sus características estéticas, se van sintiendo más en casa y responsables de su fondo.
(2004)

* Luis Alberto AMBROGGIO, poeta, ensayista y crítico, nacido en Argentina y residente largos años en EE.UU. Miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, la Asociación Prometeo de Poesía y The Academy of American Poets.
(FDP057]
[POESÍA NORTEAMERICANA] [AMBROGGIO, LUIZ ALBERTO]
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1 El hispanismo en Norte-América: exposición y crítica de su aspecto literario, Madrid: Renacimiento, 1917, p.1.

2 Se habla español: voces latinas en USA, Alfaguara, 2001, p. 19.

3 Condenso en éste y en el apartado siguiente los estudios de John H. McDowell, María Herrera-Sobek and Rodolfo J. Cortina “Hispanic Oral Tradition: Form and Content”, Luis Leal, “Pre-Chicano Literature: Process and Meaning (1539-1959)”, Francisco Lomelí “Contemporary Chicano Literature, 1959-1990: From Oblivion to Affirmation to the Forefront”, que forman parte del Handbook of Hispanic Cultures in the United States: Literature and Art, editado por Francisco Lomeli, General Editors Nicholas Kanellos and Claudio Esteva-Fabregat, Houston: Arte Público Press, 1993. (Refiero a la vasta bibliografía a lo largo de este Handbook a quienes deseen profundizar períodos o temas de los aquí tratados). Hago uso de los textos poéticos compilados En otra Voz. Antología de la literatura hispana de los Estados Unidos, editada por Nicholas Kanellos , Houston: Arte Publico Press, 2002, como parte del programa de recuperación de la Herencia Literaria Hispana de los Estados Unidos.

4 En la discussion de la poesía Proto-Nuyoriqueña, Nuyoriqueña y Post-Nuyoriqueña me baso y complemento el estudio de Frances R. Aparicio “From Ethnicity to Multiculturalism: An Historical Overview of Puerto Rican Literature in the United States”, incluido en el el “Handbook of Hispanic Cultures in the United States: Literature and Art”, editado por Francisco Lomeli, General Editors Nicholas Kanellos and Claudio Esteva-Fabregat, Arte Público Press, University of Houston, 1993.



5 Resumo y actualizo en la presentación de este cuerpo poético el estudio de Rodolfo J. Cortina, History and Development of Cuban American Literature: A Survey”, en el Handbook of Hispanic Cultures in the United States: Literature and Art, editado por Francisco Lomeli, General Editors Nicholas Kanellos and Claudio Esteva-Fabregat, Arte Público Press, University of Houston, 1993.



6 Se han publicado numerosos estudios sobre cada uno de los Exilios a que vamos a referirnos en este apartado, si bien referidos a la producción litarario en general y no específicamente al género poético. Una extensa bibliografía puede encontrarse en el artículo del profesor chileno Juan Armando Epple “Hispanic Exile in the United States” en el “Handbook of Hispanic Cultures in the United States: Literature and Art”, editado por Francisco Lomeli, General Editors Nicholas Kanellos and Claudio Esteva-Fabregat, Arte Público Press, University of Houston, 1993.

7 Ver “15 poetas Colombianos en Estados Unidos. Poesía Migrante. Bogotá: El Tiempo. 1998”

8 Poetas incluidos en la Antología no mencionados anterioremente: Jorge Antonio Buciaga, Gabriela Gutiérrez, Omar de León, Angel Luis Méndez ramos, Angel González, Gabriela Tagliavini, Renato Rosaldo, Jorge Simán, Aracelis Collazo Mapa, Alfonso Rodriguez, Rusmesa y Estela Morena.

9 Poetas incluidos en la Antología no mencionados anteriormente: David J. Labiosa.

10 Juan Armando Epple, “La voz a ti debida: la Poesía Hispánica de los Estados Unidos” en Lilianet Brintrup Juan A. Epple, Carmen de Mora, eds.., La Poesía Hispánica de los Estados Unidos (Universidad de Sevilla, 2001), p. 19.





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