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Los poetas reviven sus faenas


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PALENCIA

Los poetas reviven sus faenas


. El acto concluyó con un homenaje a José María Fernández Nieto, del que se escuchó un poema suyo cantado por María Toledo

. La Fundación Díaz-Caneja acoge una nueva edición de 'Los toros a escena'

En un momento en el que las corridas de toros han sido prohibidas en Cataluña y crece el acoso contra ellas, el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua ha producido el cuarto espectáculo de 'Los toros a escena', que ayer se representó en la Fundación Juan Manuel Díaz-Caneja. El montaje está concebido como una aportación a la cultura taurina, ya muy prolífica y de una gran calidad. En el escenario aparecieron ayer tres de los grandes personajes del mundo literario taurino: Miguel Hernández, representando por el actor Chete Lera, Federico García Lorca, encarnado por José Manuel Seda; José María de Cossío, al que dio vida Manuel Galiana. Cossio fue el promotor de la célebre enciclopedia de los toros y tuvo como ayudante a Miguel Hernández, del que se cumplió el pasado 30 de octubre el centenario de su nacimiento. Sobre el escenario también se encontraba Encarnación Júlvez 'La Argentina', a que dio voz una extraordinaria María Toledo. De La Argentinita dice Javier Villán que ha sido la mujer más trágica del siglo XX -fue amante de Joselito y Belmonte, que murieron por cogidas de toros, y tuvo una gran relación de García Lorca, que fue fusilado al comienzo de la Guerra Civil-.

Los tres escenificaron un diálogo de Villán en el que se destacó la importancia de Miguel Hernández en el mundo taurino, su colaboración con la enciclopedia de Cossío y su relación con Lorca, que no fue buena, ya que el poeta de Orihuela recriminó a Lorca que no le ayudara en Madrid. Este diálogo es el cuarto que escribe Villán para el ciclo 'Los toros a escena', y es, según el propio escritor de Torre de los Molinos, «el más humano, taurino y literario de todos».

A través de los personajes, en una escenificación leída, se recuerdan sus relaciones, sus cartas, sus enfrentamientos y también su grandeza literaria, a la que puso música María Toledo, que cantó con verdadera pasión y entrega versos de Miguel Hernández y de Federico García Lorca, acompañada del piano.

El espectáculo se inició con unas palabras del director del Instituto Castellano y Leónes de la Lengua, Gonzalo Santonja; del director general de Administración Territorial de la Junta de Castilla y León, Clemente Pita, que representó al consejero de Interior y Justicia, Alfonso Fernández Mañueco, y del escritor Javier Villán. La periodista Laura Tenorio leyó el pregón del espectáculo, tras el cual arrancó la primera parte, que consistió en un debate abierto entre Santonja, Villán y el ganadero Juan Carlos Martín Aparicio, debate que se centró en el último libro de Santamto sobre los toreros del siglo XVII. La segunda parte fue la del diálogo de Javier Villán, que concluyó con una sorpresa que promovió el autor del texto, que cambió el guión para rendir un homenaje al poeta palentino José María Fernández Nieto, autor de un libro de poemas de tema taurino titulado 'Redondel', y que recientemente ha dado a la luz once poemas dedicados a Miguel Hernández.



La idea de Javier Villán era ofrecer un sorpesa a Fernández Nieto con la única complicidad de su hija Sari Fernández Perandones, pero ayer el decano de los poetas palentinos pasó unas horas en el servicio de Urgencias de la clínica Recoletas por una indisposición. El homenaje se celebró y conmovió al público. Javier Villán lamentó la ausencia de Fernández Nieto, al que quiso presentar a su admirado Miguel Hernández, y a García Lorca y a José María de Cossío. El homenaje consistió en que María Toledo, con su hermosísima voz, cantó con emotivos ritmos flamencos uno de los sonetos de este folleto editado por Fernández Nieto dedicado a Miguel Hernández, el titulado 'Conciencia de la nada', que comienza con el verso «Primero fue el cantor, el aire hablado».

Los versos iniciales los recitaron Chete Lera (Miguel Hernández) y José Manuel Seda (Federico García Lorca), pero luego llegó la voz imponente de esta joven cantante, pianista y bailarina que se llama María Toledo, que levantó unos intensos aplausos. Fernández Nieto quedaba así inmortalizado en las paredes del salón de actos de la Fundación Díaz Caneja con los ritmos flamencos de un voz que dará mucho que hablar en el futuro de la música.


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