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Los Efectos de la Reestructuración Económica en la Zona Metropolitana de Guadalajara, México 1985-1998


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Los Efectos de la Reestructuración Económica en la Zona Metropolitana de Guadalajara, México 1985-1998.

Juan Jorge Rodríguez Bautista1

María del Rosario Cota Yañez

Introducción


El análisis sobre las ciudades se enfoca principalmente a la concentración de población y actividades económicas; sin embargo, durante las ultimas décadas se observa una problemática cada vez más compleja y no es suficiente sólo analizar la concentración, aunque se mantenga ese proceso, sino la nueva forma de urbanización que se esta gestando, cuyo efecto presenta características completamente diferentes a las existentes durante la etapa de industrialización.
Las aglomeraciones urbanas se han visto comúnmente como polos de desarrollo en los cuales se concentra mano de obra, infraestructura y el poder económico y político de una región o país. Sin embargo, esta tendencia se va modificando mediante la inserción de elementos que presentan diversas funciones como centros políticos, de negocios, arte y cultura entre otros.
Estos roles son cada vez más importantes, esto supone la inserción de una nueva etapa de la ciudad en la cual seguirá manteniendo su hegemonía como el pivote económico mundial. Sin embargo, este cambio de funciones se vincula ampliamente con las nuevas formas de relaciones comerciales, económicas y de producción que se iniciaron a principios de los setenta y que todavía están en proceso de adaptación para algunas regiones y países. Denominado como Reestructuración y Globalización Económica.
Con base en lo planteado anteriormente, este trabajo analizará los efectos de la reestructuración económica en las ciudades, particularmente en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), se centrará en los cambios de funciones económicas dentro del contexto de redes de ciudades globales.
Para ello, el documento se divide en tres apartados, primero se busca justificar los procesos de reestructuración económica y la globalización como están afectando la funcionalidad, base económica y distribución de las actividades económicas en las ciudades; segundo, se retoman los planteamientos de Sassen (1991), específicamente del Nuevo Crecimiento Urbano cuya unidad de análisis es la Ciudad Global. Así se hace una revisión del crecimiento urbano a escala mundial, Latinoamérica y México; para finalmente, poder explicar el proceso dentro de Guadalajara.

Reestructuración Económica y sus Efectos en las Ciudades

El concepto de reestructuración económica aplicado a las ciudades se refiere a los cambios que se han enfrentado dichos espacios en los cuales sus economías, formas de gobierno y territorios han sufrido transformaciones para adaptarse a las necesidades de su desarrollo. Uno de estos escenarios denominado como pos-fordista o neofordista esta modificando las formas de producción, organización y las relaciones entre las empresas, mercados y territorios.


El nuevo modelo técnico productivo consiste en desarrollar una nueva tecnología que permita flexibilizar el proceso productivo con el fin de diversificar los mercados, optimizar los recursos y adaptarse a las nuevas condiciones del mercado. Sin embrago, para Castells (1995) este modelo es más que un efecto tecnológico, aunque fue el pivote del cambio, al cual denominó nuevo modelo de acumulación capitalista.
Las características del modelo van encaminadas a una acumulación del capital mediante la reducción de costos, los cuales se pueden generar disminuyendo el precio en la mano de obra, vía salarios o prestaciones, mediante la desconcentración de algunas actividades hacia territorios que ofrezcan estas condiciones. Además se busca una nueva forma de participación del Estado; así como la internacionalización de la economía.
Esta internacionalización no solo se da en la comercialización del producto final, sino también en los mercados de capital y de factores productivos, por lo que no únicamente se intercambian bienes a nivel mundial, sino que existe un intercambio de capitales, tecnología e insumos siendo este cada vez más complejo.
Ante esta reestructuración económica es necesario analizar sus posibles efectos en las ciudades, las cuales han modificado su función y su estructura económica. En primer lugar existe un nuevo tipo de proceso productivo en las manufacturas, donde se requiere de ciertas características para su desarrollo (infraestructura, servicios especializados, comunicación a escala mundial, acumulación de capital, mano de obra calificada, entre otros). Muchas ciudades, consideradas globales, no tuvieron ningún problema para desarrollarlas; sin embargo, la desconcentración de procesos productivos propicio que tales funciones tuvieran que salir a lugares donde se encontraran los factores productivos adecuados como la mano de obra calificada y barata, infraestructura y servicios especializados, generando con ello una competencia de ciudades; y a la vez provoca un cambio en su estructura urbana para las industrias modernas (automotriz, electrónica, maquinaria y equipo, etc.) relegando por consiguiente a las industrias tradicionales (textil, alimenticia, de la madera y papel, etc.), las cuales se ubicarían en espacios periféricos.
Lo anterior, nos lleva a la idea de que el proceso de reestructuración esta modificando la funcionalidad de las ciudades tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados. Ahora lo importante es revisar si los efectos son diferentes, haciendo un análisis entre ciudades globales y ciudades con una menor influencia externa como puede ser la Zona Metropolitana de Guadalajara, o muestran un patrón similar en cuanto al comportamiento de este proceso.

La Globalización y sus Efectos en el Proceso Urbano


Para entender el proceso de globalización es necesario diferenciarlo de la internacionalización de la economía, la cual se refiere simplemente a una creciente extensión geográfica de las actividades económicas a través de las fronteras nacionales; en cambio la globalización es un proceso diferente el cual se refiere a las nuevas formas de organización espacial y temporal de los procesos sociales y económicos, es decir, el espacio y el tiempo son reconstruidos en las categorías teóricas y sociales con las que tradicionalmente se ha pensado y organizado el mundo actual (Canales, 1999), los cuales afectan, sino a todo el globo, si a una buena parte, aunque solo faltará tiempo para que sea mundial este proceso (Castells, 1997)
Dentro de esta óptica y considerando que las nuevas tecnologías están permitiendo esta situación, los fenómenos existentes en nuestra vida cotidiana se están desterritorializando, a tal grado que encontramos empresas multinacionales, que no se sabe de que lugar son, así también vemos bienes los cuales una parte se produce en Europa, otra en Asia y se comercializa en América. Sin embargo, a pesar de esta invasión de las empresa manufactureras, comerciales y de servicio, en todo el mundo y de las organizaciones empresariales de forma similar en Asía y América, no se debe dejar de lado el territorio; en el cual, a fin de cuentas es el lugar donde se realizan todas las funciones económicas y sociales de la población. En ese sentido y a pesar que la globalización nos da a pensar que lo local ya no es importante, es falso ya que tanto un concepto como el otro requieren de espacios físicos para su desarrollo.
Ante esto, es importante detectar el territorio que es atractivo para las empresas multinacionales y en donde se desarrollan los grandes mercados; estos serán lógicamente los espacios urbanos, los cuales tienen la aglomeración necesaria en cuanto población, vista como mano de obra y mercado, pero también como la concentración de economías de escala y de toda la infraestructura necesaria para el desarrollo de cualquier actividad económica. Por tal razón es necesario analizar las ciudades bajo este contexto de globalización y no sólo los países ya que a fin de cuentas la localización se da específicamente en una ciudad, que en muchas ocasiones tendrá características diferentes con relación a su país en su conjunto.
El desarrollo de la globalización que tiene que ver con la competencia entre las grandes empresas (oligopolio), se ha generado gracias a la revolución tecnológica, la cual se plasma en cinco procesos globalizadores: financieros, demanda, oferta, competencia y la Nueva División Internacional del Trabajo (NDIT). Cada una de estas formas se desarrollan e influyen en las actividades económicas que están diseminadas en todo el mundo, incluyendo aquellas actividades tradicionales que no están insertadas en una economía globalizada y sólo tienen un mercado local.
Con relación a la NDIT, Castells (1998) señala cuatro posiciones diferentes de la economía global: 1.- los productores de alto valor, basados en trabajo informacional; 2.- los productores de gran volumen basados en bajo costo; 3.- Los productores de materias primas, basados en recursos naturales; y 4.- los productores redundantes, que se basan en un trabajo devaluado. (Canales, 1999). Cada uno de estos productores no tienen una posición especifica y no coincide en países, sino que todos se pueden encontrar en uno sólo, de acuerdo a la homogeneidad territorial que presenta desde un punto de vista económico.
Debido a lo anterior, las ciudades contienen una diversificación de estos productores los cuales afectaran su funcionalidad y la conformación del espacio, incidiendo en la integración de jerarquías de mayor o menor nivel de acuerdo a la influencia que tengan los productores de alto valor o los redundantes, respectivamente.

Entre los diferentes productores, también existe diferencia en los procesos productivos, estos se ubican de acuerdo a las necesidades de mano de obra y de otros factores productivos que se pueden tener cerca a un menor costo. En ese sentido la División Internacional del Trabajo se vuelve más compleja debido a que los diferentes procesos productivos para elaborar un bien o servicio son susceptibles a relocalizarse geográficamente en un esquema global. Las fronteras nacionales empiezan a desdibujarse y las ciudades empiezan a tomar un papel protagónico como territorios localizados.


En resumen, la globalización muestra nuevos patrones de transferencia internacional de productos, servicios e información. En esta óptica se pueden encontrar tres aspectos que caracterizan este proceso: a) las nuevas tendencias en la composición del comercio internacional; b) una creciente diversificación geográfica expresada en una mayor dispersión de los procesos productivos mediante la incorporación de nuevas áreas de comercio y producción internacional; c) cambios en el patrón previo de transacción entre firmas, e incremento de operaciones ínter e intrafirma centradas en insumos intermedios, así como en las transferencias de tecnología y prestaciones de servicio a nivel internacional.
Por lo que solo unos cuantos lugares podrán insertarse dentro de esta dinámica. Así también, existe una diversificación geográfica en la localización de las actividades que tienden a internacionalizarse y únicamente las ciudades serán el punto atractivo, sin embargo tendrán repercusiones en su funcionalidad.

El Nuevo Modelo de Crecimiento Urbano


Bajo la óptica de la reestructuración económica y del proceso de globalización las ciudades empiezan a tener cambios en su estructura económica, social y espacial, Sassen (1991) lo denomina nuevo modelo de crecimiento urbano que se caracteriza por una organización de las actividades económicas espacialmente dispersas, pero a la vez globalmente integradas, lo que daría un rol estratégico a las grandes ciudades.
Al igual que Hall, esta autora enumera las nuevas funciones, aunque sólo se limita a observar el aspecto económico, el cual se quiere resaltar en este documento, manifiesta que: Son puntos de comando donde se organiza la economía regional nacional o internacional, según sea el caso de la jerarquización de la ciudad en el contexto mundial. Constituyen la localización clave de las actividades dinámica de la región o país, por ejemplo para las ciudades de primer orden o globales concentran las actividades financieras y los servicios avanzados, lo cual da cabida a la primacía de los servicios. Además tienden a ser centros de producción e innovación y mercado para los productos y las innovaciones generadas por los servicios avanzados.
En ese sentido se puede ver que el nuevo modelo de crecimiento urbano se esta basando en el sector servicios, dejando de lado la actividad manufacturera, aunque se debe aclarar que la manufactura en los países periféricos sigue siendo las de mayor dinamismo, esto se debe a que en las actividades terciarias se desarrollan sólo los servicios sociales (educación, salud, etc.), comerciales y personales (lavanderías, tintorerías, estéticas, etc.), los cuales no son los más dinámicos dentro de este sector dejando de lado los servicios avanzados (profesionales, técnicos, asesorías, etc.).
Sassen desarrolla una serie de tesis con las cuales pretende caracterizar el nuevo desarrollo urbano, considera que las ciudades están cada vez más entrelazadas por los vínculos de producción y comercialización de bienes y servicios, lo cual denomina Ciudad Global, refiriéndose a los procesos de reestructuración y la nueva forma de internacionalización económica.

La primera tesis esta relacionada con la dispersión territorial de las actividades económicas, en la cual argumenta que a pesar de que existe una dispersión de funciones el control se sigue concentrando, ello se relaciona con una nueva distribución de la inversión extranjera directa, en la cual sólo se están desconcentrando segmentos de los procesos productivos en los cuales se busca reducir costos de producción (mano de obra barata, insumos accesibles baratos, exenciones de impuestos, etc.).


La segunda tesis tiene que ver con el impacto que tendrá la ciudad en su interior con este tipo de crecimiento económico, en ese sentido es necesario revisar los efectos que se tiene por el surgimiento de las nuevas actividades, desde la creación de nueva infraestructura pasando por la formación de nuevos espacios económicos y hasta los cambios sociales en los cuales la ciudad tendrá una transformación que afecta su territorio, estructura urbana y grupos sociales.

La tercera tesis dice que las ciudades cada vez se relacionan menos con la estructura económica de su país, esto significa que no necesariamente el tener una ciudad global todo el territorio esta globalizado, se esta suponiendo que la globalización prolonga las desigualdades territoriales, diferenciando la oportunidad de inserción de las diversas áreas urbanas.

La cuarta tesis tiene que ver con los efectos sociales, argumenta que un cambio en la estructura económica afecta en los requerimientos de mano de obra, las cualidades y habilidades que debe tener la misma, esto recae en la segregación de la población, solo unos cuantos grupos sociales tendrán acceso a los trabajos de mayor remuneración y el resto deberá insertarse en actividades tradicionales las cuales ofrecerán ingresos bajos e inestabilidad laboral. Estos elementos afectaran las condiciones de vida haciéndose tangibles a nivel territorial


Como se puede observar las características del nuevo desarrollo urbano se basan en una nueva distribución de funciones donde las ciudades concentran las fundamentales relegando las tradicionales a espacios semiurbanos o periféricos e incluso rurales; pero además se puede diferenciar estas funciones mediante la jerarquización.
Otra característica de este nuevo crecimiento urbano son los efectos que tendrán en el ámbito económico y territorial; en el primero habrá nuevas actividades y posiblemente surgirá una nueva base económica, la cual modificara las funciones que tiene la ciudad en la región y en el país, en el ámbito territorial existe una reconfiguración espacial, incentivada por la emergencia de nuevas actividades y el surgimiento de espacios sociales tanto para la población de mayores recursos como los segregados.

El Crecimiento Urbano a Nivel Mundial


Las ciudades Globales (denominadas también mundiales) y la globalización han sido conceptos utilizados por científicos sociales y geógrafos económicos, los cuales observan y describen los profundos cambios que han provocado las nuevas tecnologías a la economía global y al desarrollo espacial.
Hace dos décadas la descentralización y las políticas de desarrollo rural buscaban una mayor equidad espacial y unas disparidades más estrechas en el ámbito económico y social en los países, regiones y particularmente en las grandes ciudades. Sin embargo, las nuevas tecnologías y las relaciones empresariales, productivas y de comercio propiciaron un cambio en la configuración espacial, y no necesariamente lo que se buscaba con la descentralización. En ese sentido, nos encontramos que la concentración se mantiene y genera transformaciones en la estructura urbana de las grandes ciudades.
El papel que juegan a escala mundial las ciudades, se expresa como centros direccionales más que de producción capaces de coordinar, gestionar e innovar las actividades económicas estructuradas en redes de intercambio interurbano, frecuentemente transnacional. Las actividades que desarrolla actualmente son las financieras y los servicios avanzados.
Numerosos estudios empíricos afirman que dichas actividades presentan un patrón espacial de localización caracterizado por la simultaneidad de su concentración y dispersión lo que puede afirmarse que se ubican en todas las grandes ciudades jerarquizándose de acuerdo a sus funciones y rangos más importantes, es decir, la dirección de estas actividades se centran en las principales metrópolis, mientras que la atención y el servicio se expanden por medio de oficinas o representantes a todas las ciudades de un gran número de países (Borja y Castells, 1998).
Esta jerarquización se puede retomar del trabajo que realizo Sassen (1995, citado por Borja y Castells, 1998), donde clasifica a las ciudades globales como aquellas que tienen las principales funciones de poder, control y capital de los servicios financieros y avanzados, en ese sentido las ciudades de Nueva York, Londres y Tokio ocupan el primer nivel de esta jerarquización; sin embargo, existen otros centros metropolitanos importantes pero que controlan otros tipos de mercados dentro de dichos servicios, tal es el caso de Chicago, Singapur, Hong Kong, Osaka, Francfort, París, Zurich, Los Ángeles, San Francisco, Amsterdam y Milán.
A la vez se ubican otras metrópolis que muestran la misma importancia pero son consideradas como centros regionales de esta economía global, entre ellos se encuentran: Madrid, Barcelona, Sao Paulo, Buenos Aires, México, Taipei, Moscú. Estos nodos se insertan tan pronto como su región se articula en esta economía global. Así es el caso de la ciudad de México, la cual ingresó a la dinámica global en cuanto su país se inserto en la región económica de Norteamérica, la cual es una de las tres regiones más importantes del mundo, junto con Europa y Asía.

Lo característico de las grandes ciudades latinoamericanas o Megaciudades2 es su conexión al mundo global, pero desconectadas de aquellos sectores locales considerados fuera de estas relaciones, ya que son innecesarios o perturbadores a este proceso, lo que propicia que sean nodos fundamentales, pero con una segmentación y descontextualizados tanto social como espacialmente, esto muestra una discontinuidad en su patrón de ocupación social y territorial, lo cual genera jerarquías funcionales organizadas bajo un esquema de unidades territoriales segregadas.


Así, se puede considerar que las aglomeraciones urbanas seguirán controlando la economía mundial, pero manifiesta cambios sustanciales en cuanto a su funcionalidad, ya que anteriormente la ciudad era considerada como un nodo de producción fabril en el cual era el punto de reunión para producir cualquier tipo de bienes y ahora es un punto de la red, el cual produce bienes pero también conocimiento e innovaciones, los que se utilizaran para mantener el control económico de la región y la red global económica.
Ante esto, es importante revisar el papel que están jugando las diferentes ciudades de los países subdesarrollados, y particularmente en Latinoamérica; si son centros de innovación y conocimiento, o solo de aglomeración de actividades económicas, que permiten el desarrollo de ciertas funciones para el impulso económico de otras ciudades y economías en el mundo.

Crecimiento urbano en América Latina


El futuro de cada una de las ciudades latinoamericanas es impredecible, está determinado por diversos sucesos económicos, políticos y sociales, los cuales en ocasiones resultan muy difíciles de controlar a nivel local. Por tal razón, es necesario hacer una revisión de las características y condiciones que existen en las ciudades con el fin de entender, el crecimiento mostrado en los últimos años y sus tendencias partiendo del supuesto que nos encontremos en una relación económica diferente a la existente durante el periodo de auge.
La mayoría de las grandes ciudades latinoamericanas han tenido un patrón de desarrollo similar y tan es así, que presentan los mismos problemas. En primer lugar dependían de la exportación de productos minerales y agrícolas (siglo XIX y principios del siglo XX), en los treinta comenzaron a industrializarse y buscaron proteger su economía mediante barreras arancelarias; en los cuarenta se implementó el modelo sustitutivo de importaciones que permitió un desarrollo económico lento pero sostenido, en los ochenta la mayoría de las economías se vieron envueltas en la mayor crisis, lo cual trajo cambios en las estrategias económicas propiciando con ello una internacionalización de sus economías por medio de la inversión extranjera (Gilbert, 1997).
La relación entre desarrollo económico y crecimiento urbano es muy marcada dentro de los países subdesarrollados, y Latinoamérica no es la excepción, primero porque las actividades urbanas son más productivas que las rurales, por consiguiente el cambio de la producción rural a la urbana elevó el ingreso. Por otro lado, debido a la expansión económica, los gobiernos podían recaudar impuestos y proporcionar servicios e infraestructura a las ciudades y a la población migrante urbana, la cual incidió profundamente en el desarrollo de las metrópolis.
Las ciudades empezaron con serios problemas cuando las industrias cerraron debido a la reducción del proteccionismo a las importaciones; sin embargo, la nueva estrategia de desarrollo limitó solo unos cuantos sectores (principalmente nuevos) y empresas (primordialmente extranjeras) a tener mayor dinamismo, lo cual provoca el deterioro de sectores tradicionales que estaban representadas por empresas nacionales y el mercado laboral donde las exigencias en cuanto a su cualificación eran necesarias, pero con salarios precarios.
El proceso de terciarización que se manifiesta en las grandes ciudades se presenta de diferente forma en los países desarrollados y subdesarrollados en los primeros las actividades más importantes son los servicios avanzados, y algunos servicios sociales que permiten el desarrollo económico de la ciudad y el país (educación y salud). En cambio en Latinoamérica los servicios que se desarrollan son aquellos que no generan una dinámica suficiente dentro de la economía de la ciudad, como el comercio y los servicios personales, este tipo de actividades no son dinámicas por la informalidad en que funcionan. Este tipo de terciarización provoca un deterioro en las ramas económicas con las que compite provoca una reducción del ingreso de la población y del sector gubernamental, contracción del mercado y en los bienes y servicios públicos.
A pesar de estas tendencias de crecimiento económico, las ciudades latinoamericanas están jugando un nuevo papel dentro de la economía global, ya que se están dando transformaciones de carácter supranacional (globalización, nuevo orden económico y político) e interregional (concentración-dispersión, perfil tecnológico y productivo, nueva cultura organizacional y laboral, inversión en infraestructura, fragmentación social, cambios institucionales).
Estos cambios territoriales, se plasman en primera instancia por medio de la dualidad concentración-dispersión, donde las actividades tradicionales o aquellas donde no se requiere mano de obra calificada e infraestructura especializada, empiezan a dispersarse y las actividades modernas o que requieren de mano calificada e infraestructura especializada se concentran; este proceso lo podemos ver desde un punto de vista regional (urbano-rural) o metropolitano (Centro Comercial y de Negocios o Distrito Financiero – periferia de la ciudad).
Por otro lado, se dan manifestaciones territoriales en los cuales se ven estancamientos de las áreas industriales donde se produce una deslocalización de estas actividades que generan una refuncionalidad del espacio y la fuerza de trabajo es afectada cuando no tiene la capacidad de insertarse a las nuevas actividades.
Ante estas transformaciones, podemos encontrar que las metrópolis latinoamericanas han sido afectadas en su economía por los avances de la reestructuración y la globalización, mediante nuevas actividades económicas que se relacionan con una economía nacional y mundial, debido al sistema de comunicación regional e internacional que presentan y la jerarquía que plasman en su territorio (llegando su influencia a lugares fuera de sus limites nacionales), así también, se muestra una aglomeración de actividades dinámicas, entre ellas servicios especializados, ya que tienen una complejidad en sus operaciones (De Mattos, 1999).
Por otro lado, se observan a estas ciudades, dentro de la economía global, como grandes centros de consumo y recreación por lo que se crean nuevos espacios considerados globales: centros comerciales (cadenas de tiendas internacionales, súper e hipermercados), aeropuertos internacionales, nuevas modalidades de áreas residenciales, nuevo esquema de distribución de servicios (más accesibles y con nueva tecnología para su atención). Por lo tanto, se suponer que las ciudades latinoamericanas han cambiado su base económica, bajo los efectos de la reestructuración y globalización, lo que trae consigo un nuevo impulso al crecimiento metropolitano que va de la mano del proceso de descentralización, las aglomeraciones urbanas ya no concentrarían esta dinámica económica y política, sino que se diluye debido al desarrollo de las telecomunicaciones. Hoy en día se observa el papel de las ciudades que operan como un foco de atracción para las nuevas inversiones y actividades, buscan nuevos mercados laborales, de consumo e incluso de accesibilidad a otros lugares que fungirían como nuevos mercados de consumo.

El Crecimiento Urbano en México


El papel de la IED ha transformado la estructura económica y espacial de las ciudades latinoamericanas. Esto es propiciado por el desarrollo de los servicios o en algunos casos la consolidación de la industria moderna. A pesar de los cambios en la base económica las ciudades latinoamericanas podrían considerase como ciudades globales periféricas, donde los síntomas negativos, como la dualidad es más notoria y la terciarización depende de servicios banales (comercio y servicios personales). Sin embargo, ¿Qué sucede en México con las tres ciudades más importantes? ¿cuáles presentan rasgos de este proceso?.
Para analizar el caso de México, partiremos de hacer un análisis de la evolución demográfica y económica. El desarrollo urbano se inicia en la década de los cuarenta con el impulso industrializador de modelo de sustitución de importaciones. Antes de 1940 existían pocas ciudades grandes (solo tres) y un gran número de localidades pequeñas, la capacidad de empleo dentro de las grandes ciudades era muy limitada y su actividad básica era el comercio y algunos servicios (sociales y personales).
En la etapa de industrialización, las ciudades empezaron a tener auge y se inicio el fenómeno migratorio (rural-urbano) debido al fuerte impulso de las manufacturas y al poco o nulo apoyo de las actividades primarias. Para esos años la inversión pública se canalizaba a la infraestructura industrial y centralizo en la Ciudad de México, esto generó la concentración demográfica y económica que padece hoy en día.
Para la década de los cincuenta y sesenta empieza a consolidarse el proceso de metropolización el cual generaba una mayor concentración y absorción de actividades y población asentadas en las afueras de la ciudad.
En los ochenta se da una diferenciación en cuanto al crecimiento urbano; por un lado, empieza a disminuir la tasa de crecimiento de las metrópolis, y por otro las ciudades medias adquieren relevancia como polos de atracción de la población, esto nos lleva a una desconcentración motivado por las bondades que presentan las ciudades de menor tamaño. Sin embargo, Garza (1994) pregunta sí esto se da por las políticas desconcentradoras del gobierno mexicano o simplemente por una coyuntura, su respuesta es que se da por efectos de la crisis económica más que por los programas de desconcentración; esto lo argumenta que las metrópolis fueron las más afectadas por que la industria, presentaron diversas caídas en su producción, principalmente las que manufacturaban bienes duraderos y de capital (las cuales se concentraban en Monterrey y la Ciudad de México), esto propicio una disminución de la migración a las grandes ciudades y la dirección de dio hacia los centros no metropolitanos ya que allí se desarrollaba la industria de bienes de consumo inmediato, lo cual permitió que los efectos de la crisis fueran menores.
En resumen, se puede afirmar que el desarrollo industrial fue de la mano con el desarrollo urbano, a tal grado que este declive de los ochenta en las metrópolis se daba por la desconcentración actividades manufactureras, bajo el supuesto de la terciarización de la economía. A partir de ese momento se empieza a dar un cambio en la diversificación de las actividades dentro de las metrópolis, consolidándose en los noventa con la firma y puesto en marcha del tratado comercial con América del Norte (TLCAN).
Con la distribución industrial se pretendía en un primer momento una desconcentración hacia zonas cercanas de la ciudad de México para posteriormente lograr la descentralización a otras ciudades más alejadas; sin embargo, esta distribución presenta una heterogeneidad y el desarrollo industrial fue diferenciado. Para Hiernaux (1998) existen cuatro formas de diferenciación territorial dentro en los modelos industriales que desarrollo México a partir de la apertura comercial:

  • Una zona industrial en la franja fronteriza con los Estados Unidos, en ella se desarrollan las maquiladoras y se observa el crecimiento de empresas con poca generación de empleos, de baja inversión y fuerte volatilidad frente a la crisis (Lipietz lo denomina neotaylorista posfordista).

  • Existe un desarrollo industrial en la denominada segunda frontera donde se ubican las ciudades de Chihuahua, Hermosillo, Saltillo, Ramos Arizpe, Monclova y Monterrey; ahí se puede decir que se desarrolla el modelo toyotista liderado por empresas grandes, con nuevas relaciones entre el Estado, el capital y el trabajo.

  • La región centro-norte muestra un crecimiento particular , debido a la dinámica que esta generando la segunda frontera y su posición geográfica que se encuentra en el centro de las zonas metropolitanas más importes del país

  • La región centro sigue manteniéndose como el polo industrial del país. Su proceso de desconcentración de actividades se llevo a cabo por la desaparición de empresa menos competitivas, la modernización de la planta productiva y un creciente control de la actividad manufacturera nacional a partir del Distrito Federal por medio de las sedes nacionales ubicadas allí.

Dentro de esta ultima década se puede considerar que existen dos políticas de carácter económico que propician las condiciones que se están viviendo en nuestro país: la apertura de mercados y la inversión extranjera siendo estos, parte del proceso de globalización. En ese sentido Hiernaux (1998) concluye que dicho proceso esta reforzando la primacía de gestión de la Ciudad de México y de Monterrey dejando de lado la ciudad de Guadalajara.


Esta conclusión la sustenta en el sentido de que la Ciudad de México controla las empresas con inversión extranjera directa y alberga a sus oficinas centrales, a pesar de que tienen inversión en el resto de los estados, ello muestra la capacidad de gestión de esta ciudad. Por otro lado, a pesar de la distribución en la industria automotriz se encuentra más dispersa, sus sedes administrativas se ubican en el Distrito Federal, lo cual provoca que sus exportaciones se registran ahí y no en su lugar de producción. En cuanto al control del proceso productivo, considerando que se esta diseminado en las cuatro regiones anteriormente consideradas, la Ciudad de México controla alrededor del 50 por ciento de las empresas más importantes del país, aunque está perdiendo empresas manufactureras pero mantienen las de mayores ventas.
Lo anterior demuestra que la capital del país mantiene su primacía urbana, pero no en cuanto al número de empleos o población, sino en cuanto a las sedes de las principales empresas, del control financiero y político del país3. La recentralización con desconcentración es la pauta que esta siguiendo la Ciudad de México, algo similar a lo que planteaba Sassen en una de sus tesis argumenta que cada vez que se globaliza la economía de un país la centralización es mayor.
En conclusión y retomando algunos autores que han analizado la Ciudad de México en los últimos años, se puede afirmar que efectivamente, tanto los procesos de reestructuración que tiene que ver con la segmentación del proceso productivo y la industrialización exportadora en los países periféricos, como la globalización que tiene ver con la apertura comercial, la inclusión de la inversión extranjera en las economías subdesarrolladas, han propiciado cambios sustantivos, desde el punto de vista de la base económica de las ciudades como de las nuevas funciones que están tomando. Para ello es importante revisar las características que presentan estos procesos no solo en las ciudades Globales, sino en las Megaciudades latinoamericanas y particularmente el caso de la zona Metropolitana de Guadalajara.

La Reestructuración Económica en la ZMG

Las ciudades están jugando un nuevo rol en la economía mundial. Para Sassen las nuevas metrópolis ya no son centros de producción de bienes manufactureros, sino son centro de comando que organizan la producción mundial, constituyen una localización clave para las actividades dinámicas a nivel mundial, además de que son centro de producción e innovación, y comercialización de productos y las innovaciones generales para los servicios avanzados. En ese sentido las ciudades juegan un papel importante en la generación de conocimiento y bienes intangibles que en bienes manufacturados tangibles.
Sin embrago, este cambio de función es lo que se encuentran en las ciudades globales o las ciudades que están liderando la red global de ciudades (Tokio, Nueva York y Londres), pero ¿Que es lo que pasa en las ciudades de países periféricos y específicamente la Zona Metropolitana de Guadalajara? Para el caso de la ciudad de Guadalajara encontramos tres situaciones: a) cambio en la Estructura económica de la ciudad; b) cambio de función dentro del ámbito internacional; c) surgimiento de nuevas actividades económicas.
En el primer caso, es necesario remitirnos al estudio de Pozos (1996) donde analiza a las ciudades de Monterrey y Guadalajara a la luz del proceso de reestructuración económica, en cada una de las ciudades se desarrollaron actividades terciarias, principalmente en los sectores distributivos; sin embargo, las actividades manufactureras mantuvieron su importancia, para 1988 Guadalajara se especializaba en la producción de bienes básicos.
En 1993 la ZMG mantuvo la base económica que encontró Pozos, sin embargo, el porcentaje en personal ocupado se ha distribuido hacia otros sectores, en 1985 el 18% correspondía a la producción de bienes básicos, incrementándose en un punto porcentual para 1993 (ver cuadro 1). Por su parte, la industria de bienes intermedios se duplicó pasando de un 8 a 16 por ciento, esto nos daba pauta para suponer que la base económica de la ciudad se estaba inclinando hacia este sector.

Cuadro 1.- Porcentaje del Personal Ocupado por Tipos de Bienes y Servicios en la Zona Metropolitana de Guadalajara: 1985 y 1993




subsectores y ramas

1985

1993

1998

BIENES













Básicos

Ind. Alim., textil, del cuero, de la madera y del papel

18%

19%

13%

Intermedio

Ind. química, minerales metálicos y no metálicos

8%

16%

6%

Capital

Ind. de productos metálicos, maquinaria y equipo

8%

9%

7%

SERVICIOS













Distributivos

Sector Comercial

49%

35%

22%

Productivos

Serv. financieros, de bienes inmuebles y profesionales

3%

2%

7%

Sociales

Serv. educativos y médicos

4%

6%

26%

Personales

Serv. de esparcimiento, rest. y hoteles, y personales

10%

14%

20%

Total




100%

100%

100%

FUENTE: Elaboración propia con base en los Censos Económicos de 1985 y 1993, Resultados oportunos del Censo Económico 1998. INEGI
Sin embargo para 1998, con resultados oportunos de este censo, todo indica que la industria de básicos se mantiene como la más importante ya que esta por arriba de las otras industrias, aunque su participación porcentual se redujo seis unidades. La industria de capital que se pensó en primera instancia repuntaría redujo dos puntos porcentuales, aunque rebasa a la industria de bienes intermedios en ese rubro. Es importante considerar otras variables que pudieran indicar que la industria de bienes de capital tuviera mayor participación en la economía de la ciudad.
Con respecto a los servicios, los distributivos se observa una disminución de casi 15 puntos porcentuales para 1993, y mantienen su descenso en 1998 con otros 13 puntos. Por su parte los otros tres servicios tuvieron crecimientos significativos; los personales mostraron un incremento en los tres periodos duplicando su presencia, los productivos triplicaron su participación en el personal ocupado y los sociales incrementaron 20 puntos de 1993 a 1998, siendo estos últimos los más importantes desplazando a los distributivos que en los periodos de análisis mostraron el mayor porcentaje.
Con base en los resultados preliminares de 1998, se puede observar una terciarización de la economía, ya que en 1985 la industria concentraba el 34 por ciento del personal ocupado, incrementándose hasta un 44 por ciento en 1993, pero en 1998 presenta un declive, teniendo una participación del 25 por ciento. En cambio para los servicios se tuvo el nivel más bajo en 1993 con un 56 y para 1998 alcanzo tener tres cuartas partes del personal ocupado.
Dentro del sector manufacturero, la industria de bienes básicos mantiene la hegemonía, a pesar de que en 1993 se acercó la industria de bienes intermedios, para 1998 están a la mitad de sus porcentajes con personal ocupado. Dentro de los servicios se manifiesta un cambio, los servicios distributivos fueron superados por los sociales en 1998, una vez que mantuvieron el mayor porcentaje en las dos etapas anteriores. Esta distribución del personal ocupado puede leerse de la siguiente manera; la crisis de 1995 provocó una contracción de las ventas esto motivó la baja porcentual de los servicios distributivos; por otro lado los servicios personales crecieron debido a un aumento de la población en la ciudad, considerando que la otra causa por la cual se incremento estos servicios (aumento del ingreso) no se dio debido a la crisis económica.
Los servicios sociales crecieron demasiado, ello puede darse principalmente por el incremento de la población y por la demanda de ciertos servicios sociales; por ultimo los servicios productivos tuvieron un fuerte incremento debido a la entrada de la industria electrónica; sin embargo, este incremento no ha propiciado mayores efectos en estos servicios ya que son intensivos en capital más que en mano de obra, para su análisis se debería analizar otras variables y así ver el peso que tienen dentro de la economía de la ciudad.
El segundo cambio que se manifiesta en Guadalajara es la función que esta teniendo a nivel internacional. Durante muchos años y debido a la economía cerrada que mostraba México, Guadalajara se limitó a abastecer bienes manufactureros a su región principalmente, por tal razón la industria alimenticia mantuvo un desarrollo acelerado. Sin embargo, a partir de la apertura de la económica mexicana, cada una de las regiones industriales buscaron insertarse en la economía mundial. Guadalajara empezó a desarrollar la producción de la industria electrónica.
Actualmente la ZMG está conectada con otras ciudades, debido a que ensambla, produce insumos y bienes terminado a diversas regiones del mundo (Estados Unidos, Asía, Europa, Sudamérica, entre otras), debido a la instalación de una series de empresas extranjeras que encontraron en esta ciudad un sitio ideal para el desarrollo de ciertos procesos productivos. Así, encontramos a CP Clare, Hewlett Packard, IBM, Lucent Technologies (filial de AT&T), Motorola, todas ellas dedicadas a la industria electrónica, computación y comunicación.
En ese sentido, se puede pensar que Guadalajara tiene dos funciones, considerando que todavía la industria de bienes básicos como la alimenticia es sumamente importante y abastece principalmente a la región occidente, tal es el caso de las empresas: Grupo Modelo, Bimbo, Sigma, Chocolatera de Jalisco, Sánchez y Martín, entre otros, a la vez esta conectada comercial y productivamente hacia el exterior. Por tal razón podemos suponer que esta metrópoli busca tener un lugar dentro de la economía mundial, sin descuidar el mercado local.
Sin embargo, la función que esta teniendo la ciudad es la más adecuada, considerando que hoy en día las grandes ciudades están involucradas en el desarrollo de los bienes avanzados. En ese sentido es un aspecto positivo, lo que le ha permitido a Guadalajara insertarse en la red urbana mundial; el problema es que se ubica en una de las partes más bajas de esta red, algo que debe preocupar a quienes promueven la ciudad buscando insertarla dentro de la economía internacional, Para ello es necesario que los proveedores sean locales, los servicios que se requieren empiecen a desarrollarse en la ciudad y posteriormente buscar ser un verdadero Silicon Valley, es decir una ciudad que produzca conocimiento para esta industria y no sólo nos limitemos a producir y ensamblar bienes manufacturados modernos.
En ese sentido y aterrizando al punto tres de los cambios de funciones es buscar que las nuevas actividades que surjan se enfoquen a los servicios al productor, y no solo los servicios personales, ya que no son propulsores del desarrollo económico. El nuevo crecimiento urbano nos esta mostrando que el camino es el surgimiento de una postindustrialización que significa el desarrollo de actividades terciarias que se relacionan con la industria y no una terciarización lo que nos llevaría a desarrollar actividades banales, que no benefician en nada el desarrollo económico de la ciudad.
Por tal razón es necesario replantear la promoción de la ciudad con el fin de que los beneficios de la Reestructuración y la Globalización sean visibles en las empresas locales y tengan efecto hacia la sociedad, los cuales están siendo cada vez más relegados de esta dinámica económica existente a nivel mundial.

A manera de conclusión

La reestructuración económica ha propiciado cambios importantes en la organización del territorio, particularmente en las ciudades, considerando que este proceso ha llevado nuevas funciones a muchas ciudades y ha modificado su estructura económica, sobre todo aquellas que se están insertando en una red de producción y de intercambio de bienes y servicios.

Por su parte la globalización ha impuesto una red de ciudades las cuales tienden a jerarquizarse considerando que las de primer nivel muestran las actividades con mayor dinámica dentro de la economía mundial y es donde se concentran las oficinas corporativas de las empresas multinacionales, conforme se va bajando de la red jerárquica se encuentras actividades cada vez más estandarizadas, hasta llegar a las ciudades periféricas, las cuales tienen una gran influencia de la red global.

Esta forma de producción y las nuevas relaciones económicas mundiales nos llevan a considerar la existencia de un nuevo modelo de crecimiento urbano, el cual es desarrollado por Sassen, caracterizada por una organización de las actividades económicas espacialmente dispersas, pero a la vez globalmente integradas, lo que se provoca un nuevo rol estratégico de las ciudades.

El nuevo modelo de crecimiento urbano está basado en el sector servicios, dejando de lado la actividad manufacturera, que durante muchos años fue desarrollada en las ciudades. Este modelo presenta las siguientes características: nueva distribución de funciones en las ciudades, donde la parte central de la ciudad concentra las actividades fundamentales dejando el resto de las actividades en la semi y periferia o incluso en las zonas rurales. Esto propicia una desconexión de la ciudad con la periferia trayendo consigo un proceso de exclusión hacia las zonas que están fuera de la producción mundial. La otra característica son lo efectos que tendrán en el ámbito económico y territorial, en el primero habrá nuevas actividades y posiblemente se desarrollará una nueva base económica, esto repercutirá en el espacio considerando que estas nuevas actividades buscaran nuevos espacios económicos dentro de la ciudad desplazando al centro tradicional o modificándolo.

Estos cambios que se manejan dentro de un nuevo modelo de crecimiento urbano se ven reflejados a nivel mundial, Latinoamérica y en México. A nivel internacional se observa como la ciudades juegan a ser centros direccionales más que de producción, son capaces de gestionar, coordinar e innovar las actividades, se estructuran en redes conformando una jerarquización, existe una diferenciación entre ciudades de países desarrollados y subdesarrollados, los primeros conforman las posiciones privilegiadas de la red mundial y los segundos mantiene una conexión con la economía mundial, pero una desconexión con la economía local, provocando segregación y segmentación social y espacial en el territorio urbano-regional.

En el ámbito latinoamericano se debe rescatar la característica del crecimiento de estas ciudades, las cuales se remontan con la economía de exportación de materias primas, posteriormente la industrialización y después la internacionalización de sus economías, todas estas etapas propiciaron incrementos y comportamientos sociales de la ciudades latinoamericanas similares. En esta ultima etapa se presentaron los síntomas de desempleo y de una terciarización de su economía. Sin embargo, su papel dentro de la red urbana global cambia, debido a la sustitución de bienes básicos, e intermedios a bienes finales duraderos, los cuales se exportan a países desarrollados.

En México, el nuevo crecimiento urbano se ve reflejado con el surgimiento de espacios industriales desarrollados dentro de nuevas regiones económicas, sin descuidar las metrópolis que se mantienen como las principales productoras de bienes finales de exportación. Sin embargo, a pesar del gran desarrollo de otros espacios industriales la ciudad de México sigue manteniendo la hegemonía dentro de la economía nacional, esto se refleja a lo que existe a nivel mundial, los espacios industriales no son los más importantes, sino donde se desarrollan ciertas actividades terciarias.

La ZMG es una de las metrópolis importante dentro del país y seguramente una de las ciudades que propician cambios en las relaciones económicas de la región, sin embargo esta ciudad, a pesar de su inclusión a la escena mundial no ha podido desligarse de su economía tradicional y busca competir con las otras dos grandes ciudades de México. La competencia con la ciudad de México es muy difícil, sobre todo porque es la que controla el poder político y ha mantenido su hegemonía económica prácticamente desde el nacimiento del país. Una competencia más pareja puede ser con Monterrey donde las condiciones pueden ser similares, aunque esta ultima tiene algunas ventajas, como su cercanía con Estados Unidos y su desarrollo industrial durante todo el siglo XX.

Definitivamente la ZMG es una de las ciudades mexicanas que ha afectado la reestructuración económica, sobre todo porque en la ultima década su desarrollo dentro de la industria electrónica ha afectado de alguna manera su función y estructura. Sin embargo para 1998, estos efectos todavía no se veían reflejados, su economía industrial se mantenía dentro de los bienes básicos, donde todavía no existe una presencia importante de la industria electrónica para considerar que su base económica esté cambiando, por el lado de los servicios, existe una transformación significativa, sobre todo porque durante muchos años la actividad comercial había sido una de las más importantes en la ciudad, y para 1998 es desplazada por los servicios sociales, los cuales juegan un papel importante en el desarrollo y bienestar de la población, pero estos no propician un impacto económico considerable como pudieran ser los servicios productivos.

En ese sentido y a pesar del gran impulso que se le ha dado a la industria electrónica, esta no ha impactado la estructura y funcionalidad económica de la ciudad, aunque si se pueden detectar algunas síntomas de la economía global, un incremento en la Inversión extranjera directa, el desarrollo de nuevos espacios industriales, un cambio en el centro económico de la ciudad y el desarrollo de este nuevo centro económica de las actividades de servicios, más que el comercio.

Estos pueden ser los primero síntomas de los efectos de la reestructuración económica y posiblemente los únicos, considerando que la mayoría de las actividades que se están desarrollando dentro de este proceso son actividades intensivas en capital y no en mano de obra, por lo que seguramente la industria electrónica, y en general la industria de maquinaria y equipo, nunca superaran a la industria tradicional. Ahora lo que debe importar es que tanto puede dinamizar aquellas actividades tradicionales pero características de Guadalajara, considerando que algunas de ellas pueden participar dentro de la cadena productiva de algunos bienes considerados modernos.




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1 Profesores investigadores del Instituto de Estudios Económicos y Regionales (INESER) de la Universidad de Guadalajara. Correo electrónico rbj14451@cucea.udg.mx y macotaya@cucea.udg.mx, respectivamente.

2 Alan Gilbert (1997) argumenta que en los países desarrollados se denominan Ciudades globales, mientras que en los países periféricos se les nombra simplemente Megaciudades.

3 Para detectar la importancia de la ciudad de México es claro observar las transformaciones espaciales debido al reforzamiento en sus funciones de gestión y coordinación internacional. Por ejemplo se creo un distrito financiero donde se ubican oficinas centrales de ocho bancos de los 15 que funcionan en el país (solo dos oficinas centrales se ubican fuera del Distrito Federal) y 16 de las 22 firmas de corredurias; la creación de nuevos espacios urbanos como el complejo Santa Fe, dónde se ubican sedes sociales de empresas importantes, tiendas y hoteles de lujo, así como residencias de alto nivel; también hubo la construcción de varios hoteles internacionales, así como cientos de miles de metros cuadrados de oficinas de alto nivel y un nuevo edificio para la Bolsa Mexicana de Valores (Borja y Castells, 1998).



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