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Los comerciantes de concepcióN, 1800-1820* Arnoldo Pacheco Silva introduccion


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LOS COMERCIANTES DE CONCEPCIÓN, 1800-1820*
Arnoldo Pacheco Silva**
INTRODUCCION
Al instituirse el Real Tribunal del Consulado en Santiago en 1795 se establece un sistema administrativo contable que va centralizando la información de las aduanas de Santiago, Coquimbo, Valparaíso y Concepción, principalmente en lo que dice relación con pago del ½ del impuesto de Avería por cada comerciante que importe o exporte mercaderías por algunas de esas aduanas. Este registro constituye el Archivo Real del Tribunal del Consulado en el cual encontramos informaciones del movimiento que realizan los comerciantes de Concepción a partir de 1794 hasta cerrar el año 1816, período en donde los registros guardan cierta regularidad en sus anotaciones.

La contabilidad, en los primeros años, lleva escrito las cantidades que compran o venden los comerciantes, a veces la especificación de las mercaderías, el barco que las transporta y el destino a dónde se dirigen o el lugar desde provienen las mercaderías. A partir de 1798 hacia delante las consignaciones de datos son escuetas, señalan solamente el nombre del comerciante y las cantidades que pagan de impuesto, por consiguiente a partir de ese año se hizo necesario, para el efecto de esta investigación, calcular el valor de las mercaderías de cada registro a partir de las cifras que se disponían por el pago de avería.

En consecuencia, a partir de la información descrita fue posible calcular las sumas totales por año en las exportaciones, importaciones, por el período completo en referencia y por cada comerciante.

No hubo posibilidad de disponer de las cantidades que iban hacia un puerto o región debido que estos datos son una información parcial registrada sólo en el año 1794 y 1797.

En conclusión, sobre la base de los libros del Real Tribunal del Consulado se ha elaborado una “Nomina de Comerciantes de Concepción, 1794-1816”, cuya denominación utilizaremos en el desarrollo del trabajo, construida sobre la base de la revisión de los volúmenes 3,10, 11,12, 13, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 33, 37 y 40.

A modo de ejemplo transcribimos textualmente la forma de anotaciones existente en los libros:


Cuadro Nº 1 Registro en el libro del Real Tribunal del Consulado.
“Razón de lo recaudado en esta administración general de Reales en los ocho meses del cuarto año de consulado corridos desde 1º octubre de 1798 hasta fin de mayo de 1799 por medio por ciento de avería que se exige a los frutos y efectos del país y de Europa que entran y salen por el Puerto de Talcahuano en embarcaciones de estas costas, en virtud de lo mandado en Real Cédula de 26 de Febrero de 1795”.1


Octubre 1798

Individuos

Entrada

Salida

Total
















12

Eduardo Garay

13 p-1 ½ r




13p-1 1/2r

13

Domingo Rodríguez

1p.1 3/4r




1p-1 ¾r

20

Pedro Fernández




12p-2 1/4r

12p-2 ¼r

26

Francisco Mantenga

23p-3 ¾r




23p-3 ¾r

30

Pedro José Eleizegui

8p-3r




8p-3r

Las cantidades representan los pesos y reales ingresados a la aduana por los productos importados y los exportados que pagan el ½ % del impuesto de Avería. A partir de la cifra que cada comerciante va cancelando es posible calcular la cantidad de mercaderías que está transando. Así, Eduardo Garay ha importado $2.630 en mercaderías, aproximadamente, debido que ha pagado 13 pesos y un real y medio del impuesto del ½%. A partir de este cálculo aritmético se va confeccionando las cuentas individuales de cada mercader.


1º-Los mercaderes de Concepción. El autor Jay Kinsbruner, el primero en realizar un estudio monográfico sobre el tema, presenta una lista de setenta y dos comerciantes conformada a partir de informaciones extraídas de una variedad de fuentes, como archivos Notariales, de Jesuitas, Contaduría Mayor, Intendencia, Consulado, etc., sin llegar a establecer un estudio cuantitativo sobre los mercaderes, que nos permita medir, ordenar y apreciar el monto de las transacciones de cada uno de ellos y de la globalidad de las operaciones efectuadas en la ciudad y la región.

Nos llama la atención una de las afirmaciones de dicho autor: “Esta lista no intenta ser exclusiva, otros conocidos y prósperos mercaderes como Pablo Hurtado, Alejandro Urrejola y otros como Manzanos no son incluidos porque ellos no tienen registros de compra en el Consulado en sus largas carreras en este punto. Su temporal ausencia puede deberse a varias causas: los mercaderes frecuentemente viajaban fuera de Concepción, por un año o dos a la vez, y algunas veces un pariente o un socio pagaban la avería”2.

Equivocada afirmación porque los registros del Consulado disponen de una extensa información de transacciones, en especial las de Hurtado y Manzanos, y por supuesto de todos los comerciantes que realizaban sus operaciones mercantiles. Al momento de estudiar las operaciones de cada uno de ellos se incluirá una síntesis de sus actividades anuales en todo el período.

En un intento de precisar el nombre y la cuantía de sus giros comerciales de los principales comerciantes, presentamos un ordenamiento jerárquico de ellos:



Cuadro Nº2 Nómina de los principales comerciantes de Concepción con el total de sus transacciones, período 1794-1816.3


Nombre

Total de sus importaciones

Total de sus exportaciones










Pablo Hurtado

$327.461

$168.296

Thomás Delphin

232.859

39.295

Fco. Xavier Manzanos

163.125

152.216

José Urrutia y Mendiburu

156.296

130.002

José M. De Eguiguren

137.398

162.451

Julián de Urmeneta

92.053

54.415

José M. Urrutia y Manzanos

68.345

52.773

Pedro Fernández

65.498

140.264

Felipe Paulino Arias

46.341

38.471

José Cruz Urmeneta

45.198

60.302

Juan José Quintana

42.485

23.509

Francisco Mantenga

38.696

2.914

Joaquín Gómez

38.134

11.667

Matías de la Fuente

32.081

76.565

José Ignacio Guíñez

29.209

No registra

Juan José de la Maza

28.495

10.705

Juan de Dios Tirapegui

28.315

56.966

Santiago Tirapegui

26.914

No registra

Juan de Dios Mora

24.413

63.576

Bernardo de Vergara

22.469

1.244

A primera vista podríamos hacer los siguientes comentarios:

1º- Existe un primer grupo de todos aquellos que realizan fuertes transacciones comerciales tanto en importación como en exportaciones, estos son los casos de Pablo Hurtado, Francisco Xavier Manzanos, José Urrutia y Mendiburu, José Manuel de Eguiguren, Julián Urmeneta, José María Urrutia y Manzanos.

2º- La situación de José Urrutia y Mendiburu es especial, fallece en 1804, y los años siguientes sus transacciones están bajo el rubro de “testamentaria”, hasta el año 1811. Posteriormente, su hijo José María Urrutia y Manzano conduce y lidera las actividades mercantiles de la familia.

3º- Se aprecia un sector cuyas operaciones más significativas están en las importaciones, y en mucho menor cantidad en las exportaciones, casos como el de Thomás Delphin, Francisco Mantenga, etc.

4º- Por el contrario, aquellos cuyo rubro de transacciones se inclina claramente por las exportaciones, entre ellos, José Cruz Urmeneta, Matías de la Fuente, Juan de Dios Tirapequi, Juan de Dios Mora y otros que no están en esa lista, como José Goycochea, Francisco Abásolo, José Manuel Gómez, Antonio Soza, Francisco Fariña, Jaime Almengal, etc.

5º- En realidad, estamos identificando a los grandes comerciantes de la ciudad y de la región, dedicados a ser importadores y exportadores al mismo tiempo, casi con la misma intensidad. Este es el sector dedicado, a lo que hoy denominamos, al comercio exterior. Hay que considerar, a otro grupo de comerciantes dedicados al comercio interno de la región, que van a ser reconocidos en el desarrollo de este trabajo.
2º- Estudio monográfico de los comerciantes de Concepción. El objetivo es presentar todas las facetas de sus actividades que nos permitan adentrarnos en el conocimiento de su persona: una cronología de sus operaciones comerciales pesquisadas, antecedentes familiares y personales y su compromiso con la actividad política y administrativa que se realiza en la ciudad, especialmente cuando se estudia un período de fuertes cambios políticos en la región y el país.

Los considerados en este estudio han sido seleccionados por diversas razones: importancia de sus transacciones, particularidad y originalidad del caso y abundancia de información recogida.


2.1 Gregorio Alemparte y Merino.
Antecedentes personales. Nace en el norte de España, Galicia; hijo de José Alemparte y Rafaela Merino. Hacia finales del siglo XVIII se avecinda en Concepción en donde contrae nupcias el 17 de abril de 1795 con Mariana Vial y del Campo, natural de la ciudad, hija del capitán Francisco Vial y Rosa Campos; los padrinos de la boda fueron Eusebio Salgado y Juana Oliba4. Del matrimonio nacen los siguientes hijos: María del Rosario, María de las Nieves, José Antonio, Pedro, Pedro Antonio, María, Ramón, Juan, Gregorio y Trinidad.

Su hijo Pedro fue teniente del ejército patriótico y muere en 1817. María de las Nieves contrae matrimonio con Gervasio Alarcón. Pedro Antonio, Ramón y Nicolás mueren siendo infantes. Antonio contrajó matrimonio con Emilia de la Lastra y Valdivieso y no tiene sucesión. Juan Manuel es coronel en 1872, casó con Josefa Salazar. Gregorio permanece soltero. María del Rosario, la mayor, conforma familia con Francisco Javier Manzano de la Sotta. Juan Antonio tuvo sucesión, su hijo Juan Alemparte fue magistrado en Concepción. Trinidad casó con el teniente-coronel Justo Arteaga Cuevas, y María, a su vez, contrae matrimonio con Juan José Arteaga Cuevas5.


Actividad comercial. Al examinar su actividad comercial respecto al comercio exterior las cifras no parecen ser significativas: importaciones $9.500 y las exportaciones 11.224 en el período que hemos fijado para este trabajo, 1794-1816.6
Cuadro Nº 3 Transacciones de importación y exportación de Gregorio Alemparte.


Año

Importaciones

Exportaciones










1800




$579

1802




167

1803

$811

243

1808

1.048




1809

1.424

4.899

1810

362

2.679

1811

368

2.322

1812




335

1815

5.487




Total

9.500

11.224

Al mismo tiempo, Alemparte, realiza funciones financieras que tienen que ver con el cobro de diezmos adjudicados en remate de pública subasta. Así, el 23 de junio de 1801, remata el diezmo de la doctrina de Pemuco en la cantidad de $190.7 Al año siguiente, en 1802, se adjudica la cobranza del mismo diezmo pero ahora en la cantidad de $1.737 y 4 reales, sirviéndole de fiador Pablo Hurtado.8 Sirve, a su vez, de fiador a Alejandro Godoy en el remate del diezmo de Los Angeles en el mismo año.

El 16 de abril de 1807, aparece una interesante transacción, José Miranda a nombre de Gregorio Alemparte remató el bergantín de su Majestad nombrado Venus en la cantidad de $2.225 a pagarlos en un plazo de un año a partir de la fecha del remate.9

Hacia 1820 surgen nuevas informaciones, cuando su esposa Mariana Vial por la muerte de Gregorio Alemparte y debido a que éste fallece sin testar ella pasa a “representar la tutoría y administración de todos y cuantos bienes quedaron por su fin y muerte partibles entre los dos cónyuges...para subvenir de legítimo modo con su valor a la escasez e indigencia que vive la otorgante, y por consiguiente reparar los males de sus hijos y en alguna manera ayudar a los demás gastos que le son de necesidad invertir en sus haciendas ha resuelto...que daba y dio en venta a doña María Luz de la Peña...el sitio medio solar en la calle de las Monjas Trinitarias....se lo vende en precio y cuantía de $300”10. Es un documento extraordinario hermoso de la mentalidad de la época cuando por la muerte del marido y jefe de hogar, símbolo de la seguridad familiar llega a fallecer primero que la esposa, se produce seguramente una cierta inseguridad económica al perder el flujo inmediato de ingresos. En verdad, a muerto el “pater” familia, de allí se pierde el nivel social y afectivo en que ha vivido la familia. La expresión “escasez e indigencia” tiene el sentido de la seguridad material y la protección que se pierde.

A partir de entonces la figura visible de la testamentaria Alemparte, es su hijo José Antonio. En 1824, sus hermanos Nieves y Juan le otorgan a éste un poder especial para que pueda hipotecar la parte que les corresponde de las haciendas Palpal y Majuelo, la primera en el partido de Chillán y la segunda en el de Coelemu a objeto de poder comprar al Monasterio de las Trinitarias una casa en calle Huérfanos de Santiago.

Las religiosas a objeto de tomar una decisión se juntaron el 1º de diciembre de 1824 “en la portería principal a son de campana como lo han de uso y de costumbre en un número de seis. La Madre Ministra les informa como ellas sabían que tenían una casa pequeña y sitio en la calle de los Huérfanos...saben muy bien que los fondos de la representación con las vicisitudes y circunstancias de la guerra se han agotado absolutamente de modo que toca para conservar la vida de la comunidad los de la indigencia y orfandad. No hay como subvenir a los diarios y necesarios gastos, se presenta ahora la compra de aquella pequeña casa y sitio por don José Antonio Alemparte...lo cual oído por dichas religiosas como se les prometía: dijeron unánimemente que las propuestas del comprador les parecía ser todas ellas asequibles, tanto más en circunstancias de carecer de todo recurso para conservar la vida”11.

Interesante documento que retrata las vicisitudes pasadas durante la guerra de independencia, las religiosas han perdido los ingresos habituales de pago de intereses que los particulares realizan habitualmente por el pago de sus préstamos y que le permitían vivir con holgura y la dignidad social de la época. Llama la atención la vida más íntima de la comunidad. Ellas, las religiosas, realizan reuniones para debatir situaciones que atañen directamente con su vida temporal; están conscientes de sus limitaciones y estrecheces producto de la guerra. La decisión de venta es comunitaria.

El síndico del Monasterio, Félix Antonio Novoa, solicita al Gobernador del Obispado licencia para la venta debido que la casa está gravada por una capellanía por dos mil pesos y otros mil destinados a interés en beneficio de la madre Tomasa Romero, religiosa del Monasterio de las Clarisas de la capital. La autoridad religiosa analizados los antecedentes concede permiso y licencia para la venta.

Finalmente, la transacción se efectúa bajo las condiciones de que José Antonio Alemparte asuma los gravámenes que afectan a la casa en venta en un total de $2.800, junto con un pago al contado de $549 y $500 a pagar en un año. En total el valor de la propiedad fue de $3.849.

De todo este proceso de venta se configura los bienes que la testamentaria posee en ese momento y que respaldan la transacción de compra. Disponen los herederos de la hacienda Palpal en Chillán compuesta de cinco mil plantas de viña, cuadras de buenas tierras y dieciséis mil plantas de viña frutal y nueva; de la hacienda de Santa del Majuelo en el partido de Coelemu, con ciento veinte mil plantas de viña, bodega, cañón de lagares y casa de teja con dos mil arrobas de vasija y sus correspondientes terrenos, y, finalmente, una chácara ubicada en el valle de Palomares.

La testamentaria continúa sus actividades, así el 24 de diciembre de 1824, José Antonio Alemparte y José Salvador Palma, afianzados por Mariana Vial, Catalina Barriga, José María Moreno y Miguel Pradel remataron en la provincia de Concepción la provisión a todas las tropas del ejército “que se hallasen en los puntos detallados en ella...suministrar los víveres de buena calidad y sin faltar a ningún día...después de haberse entregado a los dos por la Tesorería General de la República veinte mil pesos en efectivo que se le anticipan y deberán dárseles en todo el mes entrante de enero...”12.

En verdad, la esposa de Gregorio Alemparte, Mariana Vial con sus haciendas Palpal y Majuelo se constituye en una fiadora importante. Asimismo, doña Catalina Barriga con sus haciendas la Provosque en Florida y la de Traiguén en el partido de Quirihue; por su parte José María Moreno afianza con sus casas y sitios ubicados en esta ciudad, y, finalmente, Miguel Pradel, con su hacienda de viñas y tierras en el partido de Coelemu. A pesar de todos estos esfuerzos jurídicos, seis meses más tarde, se informa que debido a que no se cumplió el contrato de provisión por los ministros se da por cancelada la escritura.

Años más tarde, en 1843 encontramos un documento notarial en que José Antonio Alemparte es socio de la Casa Alemparte y Cía y obtiene un préstamo de Bernardo Vergara por la cantidad de $4.000 por el término de un año con un interés del 5% anual, para lo cual hipoteca su hacienda el Majuelo13.

En verdad, su hijo José Antonio ha entrado en una dinámica de un nuevo período económico con mayores perspectivas de inversiones y ganancias, en que la tierra no deja de tener una importancia decisiva en las nuevas gestiones económicas.


La actividad pública de Gregorio Alemparte y Merino. Su actividad política es interesante, participa directamente en el cabildo en el período de crisis en el país. Tradicionalmente el cabildo era el órgano representativo de los vecinos, reconocido como la expresión de poder que la elite había obtenido de parte del monarca en una concesión especial concedida a sus vasallos.

Así, en 1811 en sesión del 15 de octubre, Alemparte es nombrado regidor junto con José Antonio González Barriga en reemplazo de Vicente de Córdoba y Figueroa y de Francisco de Urrejola. Participa en el período de 1810 en los Cabildos Abiertos del 26 de febrero y 5 de septiembre de 1811 y, además, suscribe una representación que un conjunto de vecinos dirigen al gobernador para pedirle la celebración de un cabildo abierto.

En 1813 fue nombrado juez de la recoba junto con José Manuel Pantoja y, al mismo tiempo, fue designado por la Junta Gubernativa patriótica de la provincia presidente de la Comisión de Fijación de Precios. Su tarea consistía en cuidar la provisión de comestibles, vigilar por la fijación de precios justos y por la limpieza y aseo de los puestos del mercado14.

En 1814, por la derrota en Rancagua, la suerte cambia dramáticamente para el bando patriota y para Gregorio Alemparte. Al año siguiente, el 4 de octubre, el Gobernador Intendente el coronel de ingenieros, Miguel María Atero, “está procediendo criminalmente contra Alemparte, preso en la nueva Catedral sobre el delito de infidencia, el que se ha mandado poner en libertad bajo la fianza de cárcel segura...”15, para tal efecto José Manuel Eguiguren se constituye por fiador y recibe al “preso como carcelero comentariense al dicho don Gregorio Alemparte del cual se da por entregado a su voluntad... se obliga a que siempre y cuando se le mande por dicho señor Gobernador Intendente u otro juez competente volverá y restituirá el otorgante a dicho Alemparte a la prisión que se halla, luego que sea requerido... y en caso de no restituir al susodicho de Alemparte a la referida prisión en que se halla, pagará todo lo que contra él fuese purgado y sentenciado en todas las instancias de la dicha causa”16

En esos años se hacían ingentes esfuerzos por adelantar y finalizar la construcción de la nueva Catedral, finalidad religiosa que se altera cuando las autoridades realistas se ven enfrentadas a la emergencia política militar de la guerra de Independencia utilizando, entonces, su edificio sin terminar, como cárcel provisoria para todos los patriotas o sospechosos de pertenecer a ese bando. En 1816, al asumir el coronel José Ordoñez como Gobernador Intendente y al recibir instrucciones de preparar la provincia para enfrentar una futura invasión de las fuerzas chilenas argentinas, desplegó una extraordinaria actividad para detener a todo sospechoso que estuviera en edad de apoyar militarmente a las fuerzas de San Martín y O’Higgins. Para este efecto detuvo a más de cuatrocientos vecinos la mayoría de los cuales los relegó a la isla Quiriquina, entre ellos a Gregorio Alemparte.

En 1817, al producirse la invasión del ejército patriota y derrotados los realistas en Chacabuco, Ordoñez opta por atrincherarse en Talcahuano considerando que esa posición le deja abierta la comunicación con Valdivia, Chilóe y el virreinato del Perú. Concentrando sus fuerzas y buscando ahorrar víveres, retira sus soldados de la isla Quiriquina dejando a su suerte los prisioneros que ascendían a un número superior a doscientos. A partir de la noche del 12 de abril de ese año los detenidos comienzan a fugarse en débiles balsas que habían logrado construir para llegar a Tomé y las playas adyacentes. En el parte de las nuevas autoridades a Santiago, Alemparte aparece entre la lista de los fugados de los que se desconoce su desenlace.17


2.2 Pedro Fernández. Es uno de los comerciantes connotados de la elite, sus importaciones ascienden a $65.498 y sus exportaciones a $140.264. En el primer rubro está en el octavo lugar de la nómina de comerciantes y en el segundo, se caracteriza por un genuino exportador, ocupando la cuarta posición.
Cuadro Nº 4 Transacciones de importaciones y exportaciones de Pedro Fernández


Año

Importaciones

Exportaciones










1797

$4.501

$265

1798

1.705

2.431

1800




12.823

1801

1.761

754

1802

33

------

1807

1.218

250

1808

1.704

------

1810

512

------

1811

1.075

542

1812

25.673

60.696

1814

-----

1.016

1815

5.499

57.029

1816

21.817

4.775

Total

$ 65.498

$140.581

Es un comerciante que no tiene años regulares en sus transacciones. Es significativo que entre 1812 y 1816 tenga los mayores movimientos de compra y venta de mercaderías en una proporción extraordinariamente importante en comparación a los años anteriores. ¿Influiría la crisis política que en esos dos años de predominio realista afecta directamente a los comerciantes ligados al bando patriota?. Pareciera que este fue un factor de alguna significación. En Fernández predomina fuertemente las exportaciones sobre las importaciones.

A pesar de realizar inversiones comerciales de importancia, las informaciones notariales sobre las actividades de Pedro Fernández son muy escasas. Así por ejemplo, en febrero de 1810 sirve de fiador a Juan de Dios Mora en la recuperación de $500, cantidad que había sido depositada en Pablo Hurtado18.

Por otra parte sus relaciones comerciales con Pablo Hurtado se presentan estrechas y de confianza desde el momento que a nombre de él remata los diezmos de la doctrina de Pemuco en la cantidad de $1.500 a pagarlos el 24 de enero de 1816, al mismo tiempo Fernández le sirve de fiador19.

Asimismo son cercanas sus vinculaciones con el comercio peruano a través de José Francisco Abásolo, comerciante de Lima que seguramente tiene variados asuntos mercantiles en Concepción para entregar “todo su poder cumplido…a don Pedro Fernández vecino de esta dicha ciudad generalmente para todos sus pleitos causas y negocios, eclesiásticos y seculares movidos y por mover…”20, documento que se redacta ante escribano el 16 de julio de 1814.

Esta cercanía comercial con el limeño Abásolo, seguramente, es uno de los factores que inciden en el aumento de sus transacciones entre 1812 y 1816, y, por otra parte, el hecho de que en esos años hay una fuerte alteración política en que la ciudad está en manos de los realistas, entre 1814 y 1817, entre los que se cuenta a Pedro Fernández en que al igual que otros del mismo bando pueden desempeñar más tranquilamente sus actividades.

La gravitación que alcanza Fernández en esos años se percibe en poder especial que recibe de los comerciantes José Manuel de Eguiguren, Julián de Urmeneta, Antonio Soza y Juan Socasas para seguir juicio, “para que a nuestro nombre como acreedores a los bienes concursados de el fallecido Manuel López…”21.

Finalmente, habría que señalar que el 24 de mayo de 1822 licita en arrendamiento la hacienda Coyanco, por un año en la cantidad de $24 para pagarlos en la tesorería principal22.


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