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Lo que nos revelan los nombres de Dios (IV y última Parte)


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Lo que nos revelan los nombres de Dios (IV y última Parte)
Nada escapa a la soberanía, el cuidado y el amor que Dios muestra con su creación y con su pueblo a través de la historia bíblica. Toda la Palabra es una reseña de un Dios en continua relación con los seres humanos. Los diversos nombres con los que la Escritura se refieren a Dios ponen énfasis en la atención sin cansancio que Él nos presta. Hoy, en la culminación de esta breve serie, veremos otros cuatro nombres de Dios, cada uno de ellos conectado con la necesidad humana y la respuesta redentora y amorosa de Dios.
13. Emanuel. Mateo 1:23. Es uno de los nombres hebreos con que el profeta Isaías se refirió a Cristo (Isaías 7:14 y 8:8-10). Cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños a José (Mateo 1:23), recordó nuevamente que este era uno de los nombres con los que sería llamado el Señor Jesucristo. Su significado, “Dios con nosotros”, es una declaración de la divinidad de Cristo y su cercanía con el mundo. Dios no solo nos entrega su Palabra escrita y proclamada, sino que se hace carne y sustancia humana, como lo expresa Filipenses 2: hombre que completa su misión de siervo al morir en la cruz como el redentor perfecto y es exaltado a lo sumo como Señor. Emanuel: Verbo encarnado, Logos Eterno, que acoge en su cuerpo el sufrimiento, el dolor y la miseria humana, para acercarnos a Dios de manera definitiva. Es el Dios que nos dice: “Estad tranquilos. Yo estoy con vosotros”.
14. Jehová-Sabaot. 1 Samuel 1:3; 1 Samuel 17:45; Salmo 46:7; Malaquías 1:10-14; Romanos 9:29. Este es un nombre clásico de Dios en el Antiguo Testamento, que hace aparición también en el Nuevo. Significa “Jehová de los ejércitos”. En un mundo de conquista, de guerra y de barbarie, el Señor de Israel es su Defensor, su Guerrero, el que pelea las batallas de Israel. Junto con Jehová-Nissi (Jehová es mi bandera), completa la imagen de un Dios que libra al creyente de todos sus enemigos. El Ángel del Señor acampa a nuestro alrededor y nos defiende. Podemos tener esa seguridad mientras vivimos bajo la sombra del Omnipotente.
15. Jehová-Shalom. Números 6:22-27; Jueces 6:22-24, Isaías 9:6; Hebreos 13:20. El juez-guerrero Gedeón le dio este nombre a Dios cuando reconoció que el favor del Señor estaba nuevamente con Israel. Significa, “Jehová es paz”. Esta paz era el producto de que Dios les iba a dar la victoria en la guerra contra los enemigos. El Shalom de Dios es siempre costoso. Cuesta la acción poderosa de Dios en defensa y rescate de su pueblo, un pueblo que a menudo es rebelde y olvidadizo de la gracia de Dios. La palabra hebrea shalom tiene un significado muy amplio. Abarca, pero no se limita, a la protección, provisión y bendición de Dios para sus hijos. Los distintos aspectos del shalom están resumidos en la poderosa bendición sacerdotal de Números 6:24-26.
16. Jehová-Shammah. Ezequiel 48:35; Salmo 46; Mateo 28:20; Apocalipsis 21. Hace ya varias décadas el teólogo-filósofo cristiano Francis Schaeffer escribió un libro cuyo título, “Dios está presente y no está callado”, expresa exactamente el significado de este nombre de Dios: “el Dios que está presente”. El Dios que sigue hablando y actuando. El Dios nunca ausente. Otra definición de Jehová-Shammah es, “Dios es mi compañero”. Los dos significados dan ese sentido de un Dios que camina con nosotros, que es el sentimiento que nos producen cada uno de los dieciséis nombres que he comentado en este serie. El Dios de la Biblia no es el dios de los altares de los templos. Es el Dios que está en la calle, en la naturaleza, en los puestos de trabajos, en las escuelas, en los hogares, en la vida diaria y común de la gente. Este Dios verdadero es al que podemos llamar a gritos, en el susurro o en el silencio. Que está cerca. Dentro del ser de los creyentes como a su lado, porque decir compañero es decir también amigo, el Dios que te conoce y te comprende.
Dios con nosotros, que libra con nosotros nuestras batallas, que nos da su shalom y que camina con nosotros, siempre presente, dialogante. Con Él queremos ir el resto de nuestras vidas. Él nunca falla. Con Él lo tenemos todo.


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