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Lenguaje y Pensamiento


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Lenguaje y Pensamiento

La relación entre lenguaje y pensamiento es uno de los temas que por a través de los años ha sido analizado y discutido por los filósofos debido a sus aspectos impresionantes y complejos. Fácilmente podemos notar que cuando las personas realizan el acto de pensar, sus gestos se manifiesten involuntariamente y suele suceder que al querer transmitir esa idea es muy difícil mucho expresarla de manera verbal, lo cual parece mostrar que se puede pensar sin necesidad de conocer un lenguaje, y es por esto que se han surgido a través de investigaciones tres puntos de vista sobre el caso.

Primeramente un grupo de científicos como Benjamin Whorf, Edward Sapir, Jerome Bruner, John B. Watson y Leonard Bernestein denominados construccionistas sociales consideran que esta conexión entre el lenguaje y pensamiento se desarrolla en un contexto social y establecen que el pensamiento depende o es producto del lenguaje. Por ejemplo Whorf y Sapir analizaban las diferencias entre distintos idiomas y los valoraban como características primordiales de la cultura, ya que al nacer compartimos un mismo idioma con cierta comunidad lingüística y es algo público contrario a los pensamientos porque estos son personales e inaccesibles y no producen efectos en la sociedad o en el ambiente ya que son muy difíciles de estudiar.

El segundo punto de vista afirma que “el lenguaje depende del pensamiento y lo refleja” y el ejemplo del psicólogo suizo Jean Piaget establece que el lenguaje manifiesta el nivel de desarrollo cognitivo del individuo y así de esta forma puede llegar a acrecentar su capacidad de comprender asimilar y actuar en su ambiente. Por último el tercer punto de vista expresa que el pensamiento y el lenguaje son originalmente dos actividades completamente independiente que se llegan a trabajar juntos para lograr un desarrollo cognitivo, esto asociado especialmente con las teorías del psicólogo ruso Lev Vygotski.

Siguiendo con el primer punto de vista acerca del lenguaje y pensamiento cabe también resaltar la hipótesis de relatividad lingüística de Sapir y Whorf que propone que el lenguaje determina nuestros pensamientos y percepciones, ya que solo se pueden percibir y comprender el mundo por medio de la lengua que nos sirve como sistema organizador de ideas que nos genera una opinión y perspectivas de nuestro ambiente. Para poder respaldar su hipótesis Benjamin Whorf comparaba idiomas europeos como el francés, inglés e italiano con idiomas nativos del continente Americano, por ejemplo en inglés hay una sola palabra para nieve pero en el idioma inuktitut de los pueblos esquimales inuit hay veinte palabras para nombrar la nieve. Otro ejemplo es el de la lengua hopi propia de los antiguos pueblos de indígenas en Estados Unidos donde se le considera al tiempo como una unidad subjetiva del que habla porque no existe una demarcación entre pasado, presente y futuro como lo hay en el inglés, y las diferente tonalidades de voz del hablante es lo que informa si de lo que se está hablando sucedió en el pasado, está sucediendo o sucederá en el futuro. Es de esta forma que Whorf y Sapir llegaron a la conclusión de que la forma de pensar el mundo depende incondicionalmente de la lengua materna de cada individuo porque es lo que genera que nosotros tengamos opiniones y se puedan conformar nuestras experiencias.

Percepción de color

En el campo de percepción de color, la idea de lingüísticas universales es que muchas personas estudian. Lingüísticas universales son características universales de los procesos de pensamiento humanos que producen estructuras lingüísticas universales. En apariencia, todos de los idiomas tienen algunos números de colores entre los once categorías básicas (o focales) de color. Estos 11 colores incluyen negro, blanco, rojo, verde, amarillo, azul, pardo, purpura, rosa, naranja, y gris. La idioma Ingles usa todas las once, la idioma ibibio de Nigeria usa cuatro, y el jale de Nueva Guinea solo usa dos. Una principal muy importante es que la diferencia entre números de colores usando no significa una división arbitraria del espectro de color. Por ejemplo, el verde de ibibio incluye al verde, amarillo, y azul de Ingles. Berlin y Kay estudia que si una lenguaje tiene los colores de purpura, rosa, naranja, o gris; el tiene todos los otros categorías de color. Ellos consideran que: en la historia del lenguaje los colores focales se han codificado en un orden (principalmente) fijo y estas etapas representan pasos en la evolución de los idiomas. Whorf piensa una otra teoría que las personas que hablan ibibio deberían ser incapaces de percibir las mismas diferencias de color que los angloparlantes.

Heider estudió un grupo de 23 individuos de siete familias lingüísticas del mundo. A los colores focales se les dieron nombres más cortos y se les nombro de manera más rápida que los colores no focales, y los mismos colores fueron más codificable en los diferentes idiomas. En el idioma dani (de Nueva Guinea) tienen dos temas básicos para describir color: “mola” para colores brillantes y cálidos, y “mili” para colores oscuros y fríos. Heider conducta un experimente donde los participantes necesitan selecta de un conjunto de muchos colores aquellos que se les habían mostrado antes en 30 segundos. Ambas participantes de dani y de ingles reconocieron mejor los colores focales que los colores no focales. Parece ser que los colores focales tienen una codificabilidad mayor de los colores no focales. En un segundo estudio, el usa ocho colores focales y ocho colores no focales con una palabra diferente de repuesta. Los participantes dani necesitaron de menos ensayos para aprender los nuevos términos focales.

En conclusión, “…el lenguaje como un instrumento para el pensamiento tiene muchas propiedades constantes a nivel transcultural. Como humanos, es posible que no compartamos los mismos pensamientos, pero nuestros idiomas respectivos no parecen predestinarnos a tener diferentes tipos de pensamiento.” (Berry y colaboradores,1992).



Labov y el inglés de los negros

Bereiter y Englemann (1966) señalan que ciertos diálogos negros, urbanos, del inglés estadounidense con frecuencia se denominan “subestándar” más que “no estándar” y en muchas ocasiones se les ataca al considerarlos ilógicos. Una razón que se da para tal ataque es que los que hablan estos dialectos con frecuencia omiten el tiempo presente copulativo (el verbo “ser”) , lo que produce oraciones tales como “el tonto” en lugar de la estándar “El es un tonto”.

Labov (1970) mostró que las personas que hablan muchos dialectos, de hecho expresan las mismas ideas y se comprenden entre sí igualmente bien. También, muchos idiomas mundiales prestigiosos, como el ruso y el árabe, al igual que el inglés de los negros, omiten el tiempo presente del verbo “ser” y aun así nunca se les ha llamado ilógicos. Esto sugiere que se desprecia a los dialectos de los negros por convención o prejuicio y no porque sean vehículos más pobres para expresar significado y pensar de manera lógica.

La estructura del inglés de los negros (fonología, gramática, etc.) difiere de manera importante del inglés estándar y, como las pruebas de inteligencia se aplican en inglés estándar, los niños negros se consideran claramente como deficientes en términos lingüísticos (eso también se aplica a los niños blancos de la clase trabajadora). Se ha discutido que las personas que hablan un inglés negro no cometen “errores” gramaticales, sino que utilizan de manera correcta un dialecto diferente del inglés; el inglés de los negros es diferente del estándar pero tiene la misma lógica. Bernstein basó su punto de vista del inglés de los negros en una muestra limitada; pero, además, muchos niños de familias negras de bajos ingresos simplemente no podían o no querían hablar con libertad y de manera cómoda en su idioma completo cuando se encontraban con personas blancas.



De modo similar, Labov ha señalado que la situación social es un poderoso determinante de la conducta verbal. Describe los cambios espectaculares que pueden tener cuando se modifican las condiciones de prueba.

Construccionismo Social

Según Burr (1995), el “Construccionismo Social” puede considerarse como una orientación teórica que fundamenta a varios enfoques alternativos recientes al estudio de los seres humanos como animales sociales, incluyendo la “psicología crítica, el “análisis del discurso” y el “posestructuralismo”.



Una característica general de este enfoque es la creencia de que el lenguaje es precondición del pensamiento. La manera de comprender al mundo no se deriva de la realidad objetiva sino de otras personas –pasadas y presentes. Se nace en un mundo donde ya existen los esquemas y categorías conceptuales utilizados por otras personas en la propia cultura. De hecho, estos esquemas y categorías son parte esencial de la propia cultura dado que proporcionan significado, una forma de estructurar la experiencia tanto de uno mismo como del mundo de otras personas.


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