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Las historias detrás de 5 fascinantes billetes 21-mayo-2015


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Las historias detrás de 5 fascinantes billetes

21-mayo-2015 http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle21814.html

Billetes... esos papeles que pasan de mano en mano, con un valor que a veces no le corresponde, causa de nuestras ambiciones y a veces preocupaciones.

Además de los números que representan sus denominaciones, sus paisajes y retratos pasan a veces desapercibidos, sin darnos cuenta que tales grabados reflejan mucho de nuestra propia cultura e incluso esconden historias extrañas y fascinantes.

Estas apreciaciones son más comunes en los amantes de la numismática, esto es, el coleccionismo de monedas y billetes, pero que va más allá del fetiche porque sus aficionados atinan a narrar fechas, anécdotas y leyendas a partir de esos ejemplares.

Desde la misteriosa pirámide del dólar, pasando por el futbolista de las libras irlandesas, hasta la Tehuana de los 10 pesos que utilizaban nuestros abuelos en México. A continuación, cinco de esas tantas historias que me parecen resultan dignas de contarse...



El marco alemán del socialismo

Pertenece a la serie final de billetes emitidos en Alemania del Este, el territorio ocupado por la Unión Soviética durante la llamada Guerra Fría.

En la imagen Karl Marx, el padre del socialismo, la ideología de la República Democrática Alemana que contrastaba con lo que sucedía al otro lado del Muro de Berlín, en la capitalista Alemania Federal.

El drama de un mundo polarizado en un mismo país dividido. El libre mercado contra la economía planificada del oriente, donde con cien billetes de estos 100 marcos de Marx alcanzaba para comprarse un Trabant, el automóvil más barato y por ello más común entre los "camaradas".

Tras la unificación de las Alemanias estos billetes fueron quemados. En la película Good Bye, Lenin! el protagonista acude demasiado tarde a cambiar sus viejos marcos alemanes, por lo que termina frustrado lanzando desde su edificio cientos de papeles ya sin valor alguno.

El mito de Gloria La Gitana

En circulación entre 1937 y 1970, fue objeto de rumores que reflejaban la ya por entonces conservadora sociedad mexicana.

La leyenda decía que la mujer que aparecía en el anverso de este billete de 5 pesos era Gloria Faure, mejor conocida como La Gitana, una bailarina catalana que actuaba en los teatros de revista de los años 20.

En un viaje a Nueva York coincidió con el secretario de Hacienda, Alberto J. Pani, quien acudía a una reunión con banqueros. Según esta versión, tras ser sorprendidos juntos en un hotel se armó tal escándalo que el funcionario presentó su renuncia a Plutarco Elías Calles, aunque el presidente no la aceptó.

Por años la voz popular conoció este ejemplar como "la pelandusca del billete de cinco" y no fue hasta los años 70 cuando se dijo que el grabado más bien correspondía al de una joven argelina que nada tenía qué ver con tal chisme.

Los prejuicios y estereotipos en un billete.



El tributo al genio de la relatividad

El físico que con la teoría de la relatividad revolucionó el concepto de gravedad de Newton y nos animó a repensar la forma en que entendemos el universo.

Su nombre, Albert Einstein... y su billete: 5 lirot.

Fue en 1952 cuando el primer ministro de Israel, David Ben-Gurión, le ofreció al genio la posición nominal de presidente en ese país. El científico rechazó el ofrecimiento, pero años después, en 1968, el banco central israelí lo compensó con la impresión de su retrato en papel moneda.

Por cierto que Einstein también dedicó sus pensamientos a la ciencia económica. En un artículo de 1949 escribió: "la anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es la verdadera fuente del mal".

El billete de la suerte

Como un trébol de cuatro hojas, conseguir un billete verde de dos dólares es muy raro en el planeta, incluso en Estados Unidos.

Su poca circulación ha suscitado supersticiones y la versión de presuntos secretos en el grabado. Por ejemplo, se dice que en él aparecen personajes masones: Thomas Jefferson en el anverso y la obra de "La Declaración de Independencia" de John Trumbull, en el reverso.

Lo cierto es que se trata de una simple producción escasa del billete, apenas el 1% de todas las denominaciones del dólar, lo que ha suscitado que muchas personas ignoren su existencia, lo rechacen cuando lo reciben como pago o incluso lo conserven como objeto de culto o colección.

Como dato curioso, por 8 dólares se obtiene un boleto para niños a la casa-museo de Jefferson, lo que propicia los intercambios de dos dólares, justo el billete donde aparece el antiguo presidente estadounidense.

¿Cambio de un billete de... 500 000 000 000?

Se dificulta leer la cantidad, pero son 500 mil millones de dinares de este papel moneda serbio-yugoslavo, producto de la hiperinflación.

Tal como mencionamos en el post de Inflaciones de Miedo, en una hiperinflación los aumentos de precios están fuera de control, lo que despoja del valor real a los billetes derivando en denominaciones casi absurdas.

Debido a la desintegración de Yugoslavia en 1993, llegaron a imprimirse estos papeles de ceros eternos y para el año siguiente el porcentaje de inflación alcanzó el macabro récord de 5,000,000,000,000,000%.



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Arriba: diario peruano de 1989; abajo: un billete de 500 mil millones de Yugoslavia en 1993



Inflaciones de miedo plasmadas en dramáticas fotos
26-febrero-2015 http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle21814.html















Los desastres naturales y los horrores de las guerras son las catástrofes a las que comúnmente tememos todos. Retratadas en el arte del cine y la literatura, o bien vividas en crne propia, sobn el recuerdo de nuestra vulnerabilidad y lo que debemos prevenir.

Curiosamente existen sucesos igual de aterradores que no han logrado instalarse del todo en el inconsciente colectivo, pero que merecen la misma atención de las sociedades. Uno de ellos es lo que los economistas llaman “hiperinflación”.

Una inflación tal cual es el alza generalizada y sostenida de los precios de los productos a través del tiempo, lo que explica por ejemplo, por qué un kilo de tortillas o el boleto del cine ahora se pagan con más dinero que hace años cuando éramos niños.

Lo grave es cuando esa inflación es justo “hiper” elevada, esto es, cuando el aumento de precios está fuera de control y despoja de valor real a las monedas, provocando miseria y experiencias verdaderamente traumáticas que tardan décadas en sanar.

Pocos los recuerdan, pero fue precisamente una hiperinflación la que derivó en el ascenso del nazismo en Alemania, el país derrotado en la Primera Guerra Mundial y que fue obligado a pagar a los vencedores con recursos que entonces no tenía.

Incapaces de saldar la deuda, los alemanes imprimieron billetes de sobra pero que no tenían atrás respaldo alguno –un respaldo en oro en esa época– que le diera verdadero valor al marco alemán. Quebrados y sin esperanza, el resentimiento se canalizó contra los banqueros –la mayoría judíos– esencialmente por las ideas de un tal Adolfo Hitler.

En México recordamos con dolor la tristemente célebre “década perdida”. Fue al inicio de los años ochenta cuando a un confiado y gastalón José López Portillo se le desplomaron los precios del petróleo, quedándose sin dinero para pagar las deudas del país.

Aunque nacionalizó la banca como un intento de paliar el desastre, aquel presidente no logró impedir que la inflación alcanzara casi el 100%, lo que duplicó el desempleo y oscureció el panorama de lo que comúnmente se veía en las calles: economía informal, los primeros ambulantes, mendicidad a la vista y delincuencia.

Semejante cruz la heredó su sucesor, Miguel de la Madrid, quien hasta el final de su sexenio logró controlar la espiral inflacionaria con un pacto entre trabajadores y empresarios. Pero el daño estaba hecho y desde entonces nuestra economía no ha vuelto a conocer las perlas de crecimiento que en los años 50 y 60 llegó a presumir.

Por lo anterior, una hiperinflación es algo más terrible que una simple gráfica con una curva disparada. Tampoco son cosa del pasado y pueden tardar años en corregirse, marcando a generaciones enteras. Y como una imagen dice más que mil palabras, tal vez sea así como podamos dimensionar sus daños y por supuesto, su drama…



El drama alemán de los años 20

Las paredes de una casa son decoradas con billetes, mientras que en las calles barren dinero que no vale nada. Niños juegan con fajos sin valor y hasta fabrican con ellos un papalote.



Devastada por la guerra y todavía con la obligación de indemnizar a los vencedores, Alemania echó a andar de más su máquina de fabricar billetes. Pero al haber tanto papel moneda compitiendo por el mismo número de productos, los precios se dispararon.



El dinero circulante simplemente se devaluó. Las señoras veían más valor en quemarlos que en gastarlos.





La década perdida en México: los 80

En su último Informe de Gobierno, José López Portillo llora y pide perdón a los pobres. “México no está acabado”, dijo. “¡No nos volverán a saquear!”.



Ante la crisis, un desesperado Miguel de la Madrid aplica su “dura medicina”: sube impuestos, quita subsidios, recorta gastos, pero nada funciona. La clase media ya es baja. En la lente de Pedro Valtierra (arriba) payasos de 1982.



En esta escena cotidiana, se paga un pan Bimbo con un billete de mil pesos (los de Sor Juana). Una ama de casa compara etiquetas en 1986. El monstruo de la inflación devoró el poder adquisitivo de las familias.





Los “millonarios” de Zimbabue

La primera gran hiperinflación del nuevo siglo. Alzas diarias de casi 100% derivan en billetes de hasta un billón de dólares de ese país africano.



Papel moneda con denominaciones casi absurdas para comprar una simple rebanada de pan o un kilo de huevo. Cuentas impagables. Los mendigos rechazan recibir esos billetes, incluso siendo casi ladrillos.



Y es que el gobierno confiscó tierras de minorías blancas para dárselas a los negros, pero estos no tenían los recursos para trabajarlas. Ante ello, cayó estrepitosamente la producción del campo.



Para los interesados en ahondar en el tema, les recomiendo el estudio en inglés de las 56 hiperinflaciones del mundo realizada por los economistas Steve H. Hanke y Nicholas E. Krus. Agradezco la valiosa ayuda de Carlos Villasana por aportar imágenes de su colección La Ciudad de México en el Tiempo.



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