Página principal

Las “externalidades” de la globalización: ¿Cuán peligrosa es la economía global? La vulnerabilidad a los impactos externos


Descargar 1.18 Mb.
Página1/25
Fecha de conversión18.07.2016
Tamaño1.18 Mb.
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   25
Las “externalidades” de la globalización: ¿Cuán peligrosa es la economía global?

La vulnerabilidad a los impactos externos (con la perspectiva que dan los años transcurridos… y algunas crisis padecidas)



- La generación perdida (¿and then?)

En la foto anterior podría estar usted, o yo mismo (la generación empobrecida), sus hijos, o los míos (la generación perdida), y probablemente, los hijos de sus hijos, o mis nietos (que tendrán que buscar en los libros de historia la explicación de tanta estolidez). ¿Es éste el futuro que queremos dejarles? ¿Cómo lo ve?

Difícil tendrán entender (y no digamos perdonar), cómo y por qué existió una generación de dirigentes políticos y empresarios (también burocráticos organismos internacionales, ilustres académicos, distinguidos publicistas, y mediáticos líderes de opinión, todo hay que decirlo), que se dedicó con tanto ahínco a condenar a muerte su futuro.

Tan o más complicado tendrán comprender (y no digamos perdonar), cómo y por qué hubo una generación de contribuyentes (como usted o yo mismo) que lo toleró, sin iniciar una “rebelión cívica”. ¿Tendrán derecho a pensar (digo yo), que todo ha sido consecuencia del “voto de los tontos”? Pues eso.

Memorias de la involución: una “pequeña historia”, para padres (acomplejados), hijos (anestesiados) y nietos (¿revisionistas?)

El mal no muere de muerte natural

Primero intoxicaron con aquello del “fin de la historia” (que no me olvido, Mr. Fukuyama), luego vino el FMI (también la OMC, la OCDE, el BM, y otras “sopas de letras”) a contarnos que el librecambio produciría el “mayor incremento de riqueza mundial jamás visto”, después se descubrió que la “tierra era plana” (¿verdad Mr. Friedman?). Lo demás fue “coser y cantar”… ¿o no?

Con el respaldo de Margaret Thatcher y Ronald Reagan como “médicos de cabecera” (hasta donde se tendrán que remontar nuestros nietos para estudiar los orígenes de la globalización económica) comenzó el proceso de desregulación, privatización y financierización, que ha terminado en la mayor crisis económica desde el año 1929 (que se dice fácil). De aquellos polvos (en el sentido que quieran darle), estos lodos.

Las corporaciones multinacionales se volvieron salvajes… el dinero se volvió loco… se montó una economía de casino… la turbo economía… la economía de Madonna…

Cada trimestre las empresas cotizadas debían (deben) examinarse ante el altar laico de Wall Street… Había (hay) que ofrecer resultados por encima de las expectativas del mercado… más, siempre más (de cualquier manera)… el “profit warning” era (es) una palabra maldita… los inversores podían (pueden) castigar la cotización de la compañía, los analistas podían (pueden) modificar su opinión de sobreponderar (o mantener) a infraponderar (o vender), con lo que estaba (está) todo perdido. Llegada esa situación, “the game is over”… Fin de los bonus, fin del Porsche, fin del loft en TriBeCa…

Así, “poquito a poco” (como se inician casi todas las tragedias, de las que luego nadie recuerda su origen), las empresas comenzaron un intenso proceso de deslocalización o tercerización (para disminuir costos y aumentar utilidades) que llevó a la pérdida de empleos en los países desarrollados (de mayores salarios), y al aumento de empleos en los países en desarrollo (de menores salarios). La relación de costos de la mano de obra pasó (fácilmente) de 10 a 1. Los márgenes de utilidad crecieron. Wall Street premió el esfuerzo. Cada vez que una empresa anunciaba recortes de personal, su cotización en bolsa subía. Todos felices: analistas, agentes bursátiles, accionistas, directivos… menos los trabajadores, que perdían sus empleos o debían aceptar contratos basura. Nadie parecía advertir que esos mismos trabajadores eran, finalmente, los “consumidores” que mantenían el circo en funcionamiento. La avaricia y la corrupción, podían con todo.

A los “desocupados” de los países desarrollados les prometieron empleos en el sector servicios (por obra y gracia de las nuevas tecnologías), que nunca llegaron o que, cuando llegaron, fueron insuficientes. ¿Acaso todos pueden trabajar el Silicon Valley?

Cuando la “sopa boba” de las nuevas tecnologías no alcanzó para todos, al enorme “ejercito en la reserva”, a los trabajadores de usar y tirar, a los atenazados por el salario del miedo, a los “reponedores” de Wal-Mart, a los “utileros” de McDonald’s, a los temporales, a los precarios… se les ofreció crédito ilimitado para que continuaran “tirando del consumo”. El dinero fácil sustituyó al empleo estable y la tarjeta de crédito, se transformo en la eucaristía de la misa atea celebrada en el altar de Wall Street. La fiesta debía (debe) continuar. El becerro de oro presidía la función… Ora pro Nobis.

Para que los subempleados y los desocupados, pudieran seguir practicando el “consumismo feliz” o alcanzaran el sueño de la casa propia, la banca inventó los “créditos subprime” (ingeniería financiera). Y dónde no llegó el dinero plástico (crédito fácil), pudo hacerlo la “titulización” (hipoteca fácil). La titulización dispersa el riesgo. El gran invento de los bancos para repartir la mierda crediticia por el mundo mundial.

La ingeniería financiera, apoyada en las infinitas combinaciones construidas con sus derivados, había (ha) permitido la proliferación de activos que se habían (han) considerado, tal vez demasiado fácilmente, como una panacea de seguridad y estable rentabilidad para el mundo financiero. Una proyección al límite sobre la cresta de la ola.

La financierización (libre movimiento de capitales), la avaricia (de los bancos), los bonus (de los banqueros) y la estupidez de los bancos europeos (con la más que presumible complicidad de las autoridades de control), hicieron el resto. Así “poquito a poco” (como dije antes), se fue “globalizando” la mayor crisis financiera desde 1929.

A la deslocalización de la producción (antes), le siguió la deslocalización de la deuda (entonces). Del boom de la burbuja, se pasó al colapso de la burbuja. Un final previsible del espiral de avaricia y enriquecimiento rápido.

Buscar chivos expiatorios es demasiado fácil. Los que se encargan de controlar el riesgo especulativo en la Comisión del Mercado de Valores estadounidense (SEC) se quedaron dormidos al volante, al igual que los responsables de los bancos centrales de Estados Unidos y Reino Unido, y el nuevo Banco Central Europeo. ¿Y dónde estaban las grandes, probadas y fidedignas empresas contables? Liderando y apoyando la embestida hacia abismos desconocidos de endeudamiento y riesgo, en lugar de tratar de controlarlos. Y la lista no se acaba nunca”… (No lo digo yo, que lo suscribo, sino que lo decía el Nobel de economía, Paul A. Samuelson - El País - 8/6/08).

En marzo de 2008 (apenas empezado el baile) ya se habían pulverizado un billón de dólares de capitalización de la gran banca mundial (y aún no había caído Lehman Bros).

En marzo de 2009, teníamos el siguiente panorama: “Considere que todo lo que tenemos de valor pasa de mano en mano en papel o títulos de propiedad. A principios de la década había unos US$ 100 billones en títulos de propiedad representando bienes tangibles como tierras, edificios y patentes en todo el mundo, y unos US$ 170 billones representando la propiedad de activos semilíquidos como hipotecas, acciones y bonos. Desde entonces, sin embargo, financistas agresivos han fabricado lo que el Banco Internacional de Pagos estima son US$ 1.000 billones en nuevos derivados (valores respaldados por hipotecas, obligaciones de deuda colateralizada, y seguros contra las cesaciones de pagos) que han inundado el mercado”… (No lo digo yo, que lo suscribo, lo decía Hernando de Soto, autor de El Misterio del Capital (2000) y El Otro Sendero (1986), copresidente de la Comisión para el Apoderamiento Legal de los Pobres - The Wall Street Journal - 26/3/09).

En abril del mismo año (2009) llegaban las cuentas del FMI: “El último informe de Estabilidad Financiera Global del Fondo Monetario Internacional ofrece un contundente y aleccionador análisis sobre el estado del sistema financiero. El organismo eleva a cerca de 4,4 billones de dólares (3,3 billones de euros) sus cálculos aproximados sobre las provisiones. Esto se debe en parte a que el informe incluye estimaciones sobre activos europeos y japoneses, que ascienden a 1,1 billones de dólares y 149.000 millones de dólares respectivamente, y sobre los activos que los bancos de las economías desarrolladas poseen en mercados emergentes, que alcanzan los 340.000 millones de dólares”… (Expansión - 28/4/09)

A esta altura de la “soirée”, comenzaron algunos corifeos (sospechosos habituales) a preparar (intoxicar) al contribuyente en favor del rescate al sector financiero:

¿Podemos darnos el lujo de reparar nuestros sistemas financieros? La respuesta es sí. Lo que no podemos permitirnos es lo contrario. La gran pregunta es, más bien, cuál es el mejor medio de hacerlo. Pero la reparación del sistema financiero, si bien es fundamental, no basta”...

Hasta ahora los gobiernos han aportado hasta 8,9 billones de dólares para la financiación de los bancos mediante planes de compras de activos. Sin embargo, la cantidad es sólo una tercera parte de sus necesidades financieras”... (Martin Wolf - Financial Times - Expansión - 28/4/09)

Al rescate del sector financiero (la socialización de las pérdidas)

Tras el estallido de la crisis subprime en el verano de 2007, las grandes potencias se han lanzado al rescate de sus respectivos sistemas financieros mediante la inyección de cantidades ingentes de dinero público. Además, la crisis financiera ha desembocado en una profunda recesión económica a nivel mundial, la peor desde la Gran Depresión de los años 30. Ante tal situación, los gobiernos han aprobado importantes planes de gasto público con el fin de reactivar la economía. Tales medidas se han materializado en un sustancial aumento del déficit fiscal y, por lo tanto, también de la deuda pública.

De hecho, según el FMI, la deuda pública de los países del G-20 superará el 100% del PIB en 2014, frente al 70% de media que presentaban en el año 2000 o tan sólo el 40% en 1980. Las degradaciones soberanas están, pues, garantizadas. Algunos países llegarán antes. Standard & Poor´s estima que Gran Bretaña puede llegar a doblar en los próximos cuatro años el nivel de deuda pública, de modo que “si alcanza el nivel del 100% en 2013, haría incompatible una calificación de AAA” para la economía del Reino Unido, advierte la agencia.

El caso de EEUU es, incluso, más grave, ya que su nivel de deuda pública, según los datos oficiales, supera ya ampliamente los 11 billones de dólares -casi el 76% del PIB-, mientras que el Gobierno estima que el déficit presupuestario rozará el 13% del PIB en el presente ejercicio. Y ello, sin contar el ingente volumen de dinero público comprometido en el rescate de la banca y su economía. El gurú de la deuda pública Bill Gross avanza que la triple A de EEUU es ya insostenible.

De este modo, la degradación de la deuda pública avanza, a su vez, una tercera fase: la crisis monetaria. El estallido de la deuda soberana es la penúltima fase de la crisis subprime. La lucha sin cuartel por colocar papel lleva ya, dos años. La batalla de la triple A. Mientras tanto, el círculo vicioso entre la preocupación por la estabilidad de los balances de los gobiernos y de los bancos sigue siendo difícil de romper.

En resumen, premeditadamente atemorizados por el “riesgo sistémico” (“too big to fail”) los gobiernos de los países desarrollados (antes, ricos) comprometieron ingentes recursos para “socializar” las pérdidas de los bancos (ahora, pobres), que siempre (sin dudarlo) habían “privatizado” sus ganancias (de manos libres). El capitalismo al revés.

Cuando los recursos presupuestarios de los gobiernos no fueron suficientes, se apeló al endeudamiento público. Esos fondos (billetes lanzados desde un helicóptero, si hiciera falta -sic- Bernanke) eran condición necesaria (luego se vería, que no suficiente) para “devolver la tranquilidad a los mercados” (¿qué mercados?). Así decían (y siguen diciendo)… Así manipularon a la opinión pública. Metiendo miedo en el cuerpo de los “desprevenidos” contribuyentes. ¿Qué será de nuestros dineros si quiebran los bancos?

Siempre alentados por los organismos financieros internacionales (grandes promotores de la financierización), respaldados por los principales gurús mediáticos (bajo sospecha de vinculación con el sector financiero; ellos, o sus universidades), patrocinados por los bancos centrales (cómplices necesarios de la crisis), con el aplauso y beneplácito de los bancos rescatados (causantes de la crisis), y la alegría de las bolsas (socios del silencio). “El ‘mercado’ está en orden, ‘anestesiados’ contribuyentes, ‘requiescat in pace’ (RIP).

Intervalo: algunas verdades inconfesables

Perdón Padre, pero, ¿de dónde salen tantos recursos fiscales? ¿hasta dónde puede llegar el endeudamiento público?

Mira Hijo, los recursos salen del presupuesto de salud pública (que será peor, de ahora en adelante), del presupuesto de educación pública (que será peor, de ahora en adelante), de las pensiones (que serán peores, de ahora en adelante), de los servicios públicos (que serán peores, de ahora en adelante), de los servicios sociales (que serán peores, de ahora en adelante)… En una palabra, hijo, los recursos salen del Estado de bienestar, que tanto nos costó conseguir (que será peor, de ahora en adelante; si es que no muere en el intento), o sin eufemismos, de robar mi presente e hipotecar tu futuro.

¿Se entiende hijo? Si, Padre.

¿Y el límite del endeudamiento público, Padre?

El límite del endeudamiento público, Hijo, lo ponen los prestamistas (ese “mercado” al que se trató de tranquilizar (en vano) con los recursos fiscales, y que para continuar tranquilizándolo (nuevamente en vano) -una vez agotados los recursos presupuestarios- se pidió prestado dinero (deuda), y que al momento de su vencimiento se renovará con otra deuda, que se utilizará para pagar la anterior… Así hasta que un día el “mercado” dice basta…).

¿Y entonces, Padre?

Entonces, Hijo, el país quiebra. No puede pagar sus deudas, y quiebra (y con él, todos los que vivimos dentro). El país se transforma en un apestado internacional (y con él, todos los que vivimos dentro). Nos quedamos sin crédito internacional, e hipotecados por varias generaciones…

¿Se entiende, Hijo?

Si Padre, se entiende todo…

El sudoku de la globalización

Algunos pueden llamarlo “pensamiento lateral” (fuera de la corriente común), otros “pensamiento políticamente incorrecto”, los más procaces: “tocar las narices”, y los más malhablados (me incluyo): “tocar las pelotas”.

En mi caso, después de tantos años de escribir (casi inútilmente) en contra de la globalización (desde 1998) y del librecambio (desde 2002), melancólicamente: viejas y queridas causas perdidas o la amargura de la victoria.

Cuando los “cisnes negros” se convierten en rutina (y migran “fuera de temporada” o “zonas habituales”), deberían revisarse las razones.

A los que nos habían dicho que la globalización era fácil, habría que preguntarles si no creen que ha llegado la hora de cambiar “la caja de herramientas”.

El contagio de la crisis bancaria (el sida financiero), la guerra de las divisas (la estrategia de “empapelamiento” de los mercados de Helicopter Ben), el terremoto de Japón (con el corte de la cadena de suministros), resultan acontecimientos, lo suficientemente importantes, como para replantearse las “ventajas” de la globalización.

Cuando se realiza un tendido eléctrico de alta tensión se crean diversos circuitos para evitar que una avería accidental deje a toda una ciudad o territorio sin energía. Hasta en los domicilios modernos se instalan “interruptores” y “fases” con el mismo fin. Si nos quedamos sin electricidad para la nevera, por qué necesariamente en la vitrocerámica, el horno, el termo, la tele o el ordenador…

En los campos (con arboledas) se realizan cortafuegos (senderos limpios de vegetación), para evitar que un incendio (accidental o intencionado) se propague por una mayor extensión. Inclusive en los edificios modernos (viviendas u oficinas) se instalan puertas contra incendios que cumplen la función (circunstancial) de evitar que el fuego avance sobre otros sectores o pisos.

Cuando se declaran epidemias (mal de las vacas locas, gripe aviar, gripe mexicana…) se crean barreras sanitarias para evitar que la misma se extienda a otras regiones o territorios. Están frescos los recuerdos de las medidas preventivas aplicadas (incluyendo campañas de vacunación) para evitar contagios masivos.

Cuando fue descubierto el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), se tomaron medidas de prevención (sexo seguro), profilaxis de emergencia, tratamiento sanitario e instrucción a la población de riesgo, para evitar su propagación más allá de lo inevitable. Aunque el sida se ha convertido en una epidemia de dimensiones mundiales, la acción coordinada de esfuerzos internacionales de científicos, gobiernos, iniciativa privada y organizaciones civiles dirigidos a actuar sobre la epidemia (las estrategias adoptadas para controlarla), han evitado que la pandemia alcanzara una dimensión y extensión apocalíptica.

Para no extenderme en los ejemplos, citaré uno muy reciente (mayo 2011), pero muy significativo que (para más inri), afecta especialmente a la Unión Europea y particularmente a uno de sus objetivos más emblemáticos (la Europa sin fronteras interiores). A consecuencia de la masiva (y descontrolada) inmigración de norafricanos causada por los conflictos recientes en sus países de origen (Túnez, Egipto, Libia…), por primera vez, la Unión Europea (UE) puso sobre la mesa la posibilidad real de modificar el Tratado de Schengen, el acuerdo que elimina los controles internos y regulariza los controles externos en las fronteras de la mayoría de los países miembros.

La mayoría de los 27 estados apoyó la idea de revisar algunas de las disposiciones. Pese a que negaron que los cambios estén relacionados con la libre circulación, el hecho de que ya algunos países (Italia, Francia, Dinamarca) estén imponiendo restricciones, eleva el temor de que no se esté diciendo todo.

(El acuerdo Schengen se rubricó en 1985 y establece la supresión por parte de los firmantes de las fronteras interiores, lo que garantiza la libre circulación de personas y permite tener normas comunes sobre controles fronterizos, emisión de visados o las solicitudes de asilo. Pertenecen al acuerdo Schengen 22 países de la UE (todos, excepto Irlanda, Reino Unido, Chipre y Bulgaria y Rumanía) y Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein).

Creo que ya es suficiente para lanzar la pregunta clave: si se toman tantas “prevenciones” para evitar que un corte de energía eléctrica se extienda a todo un territorio, el incendio de un campo o un bosque, se extienda a una amplia región, una epidemia vaya saltando de país en país hasta infectar continentes enteros, el virus del sida afecte a la mayor parte de la población, o se restablecen fronteras interiores para evitar oleadas migratorias indeseadas (podrían darse más ejemplos)… ¿por qué no se levantan las barreras de protección necesarias para impedir el contagio del sida financiero, para obstaculizar invasiones monetarias no deseadas o para evitar cortes de cadenas de suministro por deslocalización de la producción?

En mi interpretación, si continúan la globalización, el libre movimiento de capitales y el librecambio, más crisis (y más grandes), más rescates (y más amplios), más déficits públicos (y porcentualmente más elevados), más deuda pública (y más difícil de pagar), más paro (y más prolongado), más desprotección social (y más extensa), y más generaciones zombi (y más frustradas), habrá. Y si no, al tiempo (quedan avisados).

Si continúan la globalización, el libre movimiento de capitales y el librecambio, seguirán mandando (y beneficiándose) los que comen como ratones, pero cagan como elefantes. Los que les venden armas a los blancos y a los indios (que ganan cuando ganan, ganan cuando pierden y -para más inri- se les presta dinero público (casi gratis o gratis total), para que sigan jugando (y prosigan ganando). Y si no, al tiempo (quedan avisados).

La única verdad es la realidad: entre los que no han sido invitados al “global party”, muy probablemente, están usted, sus hijos y los hijos de sus hijos. ¿Sigue creyendo que la tierra es plana? ¿Está conforme con este fin de la historia? ¿Y con la economía vudú?

Sin tetas no hay paraíso (las “casualidades” necesarias)

Los estrategas de la globalización han optado (promovido, patrocinado, gestado, clamado) por un planeta en el que quedan anuladas las naciones (“el fin del Estado Nación”), y quedan homogeneizadas las nacionalidades (al menos en la versión que las conocemos actualmente). Una Tierra “transversal”, donde se generan sociedades “duales” con muy pocos ricos de alto poder adquisitivo y muchos pobres librados a su “puta” suerte y a la caridad privada (que alivia tantas conciencias).

De la clase media (en vías de extinción), tal como la conocemos hoy (en algunos países más amplia y en otros más reducida), unos pocos (elegidos) podrán encaramarse al sector de altos consumos (….) y el resto (mucho más amplio) pasaran a integrar el sector pobre de la pirámide poblacional de cada país. Los nuevos pobres.

En una palabra cambiarán 100 millones de americanos de clase media (por poner una cifra), ahítos de consumo y agotada su capacidad de crédito, por 100 millones (por poner una cifra) de chinos de clase en ascenso (ricos, tal vez, en su país), ansiosos de “gadgets”, “móviles”, “tablets” y otras “chucherías” inútiles, a los cuales incorporar a la sociedad de consumo. Los nuevos miembros de la sociedad feliz.

Cien millones de americanos o europeos “amortizados” por cien millones de chinos, hindúes, brasileños, o rusos “0 Km”, de “paquete”. Probablemente las cifras máximas de este experimento de ingeniería social y económica puedan llegar a los 1.000 millones de habitantes (300 millones de chinos, 300 millones de hindúes, 75 millones de rusos, 50 millones de brasileños, y un resto integrado por otros asiáticos, mexicanos, turcos, árabes, africanos y otros latinoamericanos). Un EEUU y una UE de “consumistas” nuevos, de buen poder adquisitivo, aptos para todo consumo y además, ansiosos por entrar al paraíso del “Shopping”. La nueva aldea global. ¿Qué tal? ¿Buen negocio?

¿Quieren “contrastar” mi teoría? Por favor, tomen nota:

Brasileños en Miami, rusos en Londres y chinos en todas partes; los extranjeros transforman el mercado inmobiliario del mundo”... La nueva ciudad global (The Wall Street Journal - 12/5/11)


El multimillonario ruso Yuri Milner acaba de desembolsar US$ 100 millones por una mansión en Silicon Valley, California, el precio más alto pagado hasta la fecha por una residencia unifamiliar en Estados Unidos. En enero (2011), el ucraniano Rinat Akhmetov cerró la compra de dos apartamento en Londres por US$ 225,5 millones. Una princesa del Golfo Pérsico desembolsó US$ 97 millones el año pasado por una mansión con un patio interno, un jardín y una capilla privada en la rive gauche de París.

Algunos de los principales compradores de bienes raíces en muchas ciudades provienen del otro lado del mundo. Un reciente informe encontró que 65% de los compradores en el mercado de residencias de lujo londinense son foráneos. La Asociación de Agentes Inmobiliarios de Miami señala que casi 60% de las ventas del año pasado en la ciudad correspondieron a extranjeros. Más de la mitad de los compradores en un condominio de lujo en la Quinta Avenida de Manhattan son extranjeros.


La composición de los compradores de estas propiedades está cambiando, lo que refleja la transformación de la economía mundial. Los compradores de Rusia han regresado después de un letargo y está creciendo el número de los provenientes de Brasil, cuya economía creció 7,5% el año pasado. Los australianos están comprando casas en Aspen, el exclusivo centro de esquí de Colorado. Los venezolanos están adquiriendo condominios frente a la playa a precios muy rebajados en Tampa.
Uno de los factores más importantes que ha incidido en esta transformación es el surgimiento de los compradores chinos. A medida que se disparan los costos de los bienes raíces en el país, generando temores de que se esté gestando una posible burbuja inmobiliaria, los compradores con los bolsillos llenos optan por mercados que parecen baratos en comparación.
Steve High, corredor de propiedades del condado de Orange, en California, señala que los chinos representan la mitad de los clientes que visitaron las viviendas que mostró en la cotizada zona de Newport Coast, frente al puñado de hace apenas tres años. Agrega que numerosos compradores chinos están interesados en viviendas de más de 3.000 metros cuadrados para ir de vacaciones o para que se alojen sus hijos cuando vayan a la universidad. “Tenemos estas casas gigantescas y están vacías"” relata. “O hay un muchacho de 18 años que vive solo”.
Muchos compradores extranjeros en Estados Unidos están aprovechando el debilitamiento del dólar. Pascale Saliou pagó US$ 600.000 por un estudio, un departamento de un ambiente, en Manhattan. Saliou había estado visitando la ciudad durante 20 años y tras la mejora en el tipo de cambio decidió que era hora de comprar. “Nunca pensamos que podríamos hacer esto”, explica. Los canadienses son el grupo mayoritario de compradores extranjeros en EEUU y representan alrededor de 23%.
Cuando salen en busca de propiedades, los compradores globales se dirigen a zonas muy específicas. En Londres, por ejemplo, los clientes rusos y de Medio Oriente prefieren Knightsbridge, donde cuadras de elegantes apartamentos ofrecen comodidades de primer nivel. En Nueva York, los edificios más nuevos con diseño contemporáneo son los que atraen a los extranjeros. A continuación, un vistazo a algunos de los principales mercados.
Nueva York
Jonathan Miller, presidente ejecutivo de la firma de tasaciones y consultoría Miller Samuel, dice que los compradores extranjeros realizan entre 15% y 20% de todas las compras en Manhattan. Tienden a optar por condominios recién construidos o totalmente renovados que cuestan varios millones de dólares.
Manhattan es desde hace mucho tiempo uno de los mercados predilectos de los compradores internacionales, pero su composición ha variado. Los inversionistas irlandeses, que estaban comprando durante el auge inmobiliario, desaparecieron y han sido reemplazados por compradores de China y Brasil.
París
El mercado inmobiliario parisino está en medio de un boom impulsado en parte por los altos precios que los extranjeros están dispuestos a pagar. En el “triángulo dorado”, la zona cerca de los Campos Elíseos, el precio de los apartamentos subió 38% en los últimos 12 meses, según la cámara de notarios. Los compradores tienden a provenir de Rusia y Medio Oriente.
La presencia brasileña también está creciendo en el séptimo y octavo arrondisement, como se conoce a las divisiones administrativas parisinas.
Hong Kong
El auge inmobiliario de China se trasladó a Hong Kong, donde los precios de las propiedades han superado máximos históricos y están entre los más altos del mundo. De acuerdo con la agencia de propiedades Savills, las casas en Hong Kong son 52% más caras que en Londres y 111% más costosas que en Nueva York.
Londres
De acuerdo con Liam Bailey, jefe de investigación del agente inmobiliario Knight Frank, 64% de los compradores de residencias en el centro de Londres que cuestan más de 5 millones de libras esterlinas (US$ 8,1 millones), son extranjeros. Es “el porcentaje más alto de una ciudad grande del mundo, sin lugar a dudas”, dice.
Representantes de 61 nacionalidades adquirieron viviendas en Londres el año pasado, un alza frente a las 46 de 2009, según las cifras de Knight Frank. El mayor crecimiento se dio entre los compradores chinos, indios y de Medio Oriente.
Miami
Casi 60% de las ventas del año pasado en el área del Gran Miami correspondieron a compradores foráneos, según la Asociación de Agentes Inmobiliarios. En el caso de construcciones nuevas, la cifra salta a 90%, informa la entidad.
Muchos compradores son brasileños, que se han beneficiado del auge de una economía que se expandió 7,5% el año pasado. El real se ha apreciado alrededor de 40% frente al dólar en los últimos dos años.
“Richistán”: el país de los megarricos
Durante las pasadas décadas la economía global ha estado marcada por la integración de los mercados, la liberalización del comercio y la revolución de la tecnología de la información.

Esto ha creado una prosperidad global por la que cientos de millones de personas han salido de la pobreza absoluta y se han ubicado entre las clases medias particularmente en las crecientes economías asiáticas de China e India.

Pero en la medida en que se apreciaba un crecimiento de la economía planetaria también surgía otro fenómeno: el de la ampliación de la brecha entre ricos y pobres dentro de sus propios países.

Este fenómeno, fue particularmente pronunciado en Estados Unidos entre 2002 y 2007 cuando el 65% de todo el crecimiento de los ingresos correspondió al 1% de la población. En 1987, el 1% más rico de EEUU se hacía al 12,3% de los ingresos en bruto del país. Dos décadas después, la cifra era 23,5%

Pero la segregación de la riqueza se ha presentado además en países como Reino Unido, Canadá, Alemania y en las naciones escandinavas, así como también en la China comunista.

La división entre súper ricos y el resto llevó a que tres analistas del Citigroup concluyeran que “el mundo está dividido en dos bloques: la plutocracia y todos los demás”. Según explicaron, en la plutocracia no existen consumidores estadounidenses, británicos o rusos. Lo que hay son consumidores ricos, que son pocos pero se llevan una tajada enorme de los ingresos globales y consumen una cantidad de bienes desproporcionadamente grande.

Según Credit Suisse en el mundo hay:

- 81.000 personas con más de US$ 50 millones

- unas 30.000 con más de US$ 100 millones

- 2.800 con más de US$ 500 millones

- alrededor de mil multimillonarios

Y luego están los demás: un grupo multitudinario pero virtualmente irrelevante en términos de ingreso y consumo.

Chrystia Freeland, periodista financiera y autora del libro “Plutócratas”, le dijo a la BBC que muchos de estos megarricos “son hijos de la globalización y el desarrollo tecnológico”; una minoría selecta muy particular que maneja una “porción desproporcionada” de la riqueza global. “Richistán”: el país de los megarricos (BBCMundo - 15/5/11)

Súper clase, globócratas, uberricos. Son nuevos nombres para denominar a una nueva élite global que ha sido definida como una nación aparte.

Son tan ricos estos magnates que viven más alejados de la realidad del común de los mortales de lo que tradicionalmente han estado las élites pudientes.

“Comunidad transglobal”

Y, aunque su residencia principal esté en Nueva York, Londres, Hong Kong o Bombay, forman “una comunidad transglobal de pares que tienen más en común entre ellos que con sus conciudadanos. Son una nación en sí misma”.

Esa nación, o “Richistán”, como la denomina el autor estadounidense Robert Frank, está formada por personajes de muy variado origen.

La componen oligarcas rusos, jeques del Golfo Pérsico, petroleros texanos, magnates estadounidenses de internet, condes italianos, “bolligarcas” indios (en referencia a magnates de la industria del cine nacional, o Bollywood) y multimillonarios de los paraísos fiscales.

Se encuentran en lujosos destinos turísticos, exclusivos debido a su costo y, como acudiendo a una reunión familiar, llegan en sus jets privados a todos los eventos elitistas que los acojan, como el Foro Económico Mundial en Davos.

Y Londres, la capital del Reino Unido, es un imán para ellos debido a una combinación de factores como bajos impuestos para los no residentes, la zona horaria, la lingua franca internacional que es el inglés, el estatus de centro financiero y los bienes y servicios de lujo disponibles.

En palabras de la autora Freeland, el auge de los “uberricos” presenta, por lo menos, un dilema.

“En la economía global competitiva de hoy, necesitamos más que nunca a los súper ricos y las compañías innovadoras que ellos han creado. Pero ellos nos necesitan a nosotros también, como consumidores, como empleados, como conciudadanos”.

No obstante, añade, “hay una lección que nos enseña la historia. A largo plazo las súper élites sólo pueden sobrevivir de dos maneras: suprimiendo la disidencia o compartiendo la riqueza”.

¿Cuál de estos dos modos prevalecerá? Sólo el tiempo podrá decirlo.

Mientras los estrategas de la globalización continúan su experimento de ingeniería social y económica, ¿qué hacen los niños ricos (niñatos, diría yo) de los grandes empresarios de los países desarrollados (aunque ese término, hoy por hoy, parezca casi un eufemismo)?, que deberían ser (supuestamente) los principales beneficiarios del proceso.

Les ofrezco sólo tres ejemplos (para no rizar demasiado el rizo):

Nunca antes el circo de la Fórmula 1 había entusiasmado tanto como ahora a los hijos y nietos de las grandes fortunas. James Murdoch, hijo del magnate estadounidense Rupert Murdoch, John Elkann, heredero de la familia Agnelli (accionista mayoritario de FIAT/Ferrari) y Carlos Slim Domit, vástago del hombre más rico del mundo, andan detrás del pastel que con tanto celo guarda el octogenario Bernie Ecclestone, actual patrón de la F1”... “Papá, cómprame la Fórmula 1” (Expansión - 10/5/11)

Los padres de estos “descerebrados” (y como ellos, muchos), son los que nos intoxicaron con aquella “monserga” de la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) (y como ellos, muchos).

La competitividad, la creación de valor, la deslocalización, la libre circulación de capitales, el librecambio… fueron las “pantallas”, el “camelo”, la “trampa”, el “timo”, la “farsa”, con que estas “serpientes encantadoras de hombres”, llevaron al paro a millones (repito, millones) de trabajadores de los países desarrollados, en un viaje, tal vez, sin retorno, del primer mundo al tercer mundo. Este “falso” liberalismo, la única libertad que dejó a esos trabajadores, fue la libertad de morirse de hambre.

¿Será este el “quid pro quo” de la globalización?

Resulta una ofensa a la inteligencia, justificar el exterminio de la clase trabajadora de los países desarrollados en nombre de la “competitividad” (aunque aumente la rentabilidad de los grandes conglomerados multinacionales), mientras se alienta la formación de nuevas clases trabajadoras en los países subdesarrollados, para fabricar en ellos (a menor costo), los mismos productos que se dejan de producir en los países industrializados.

Más absurdo (surrealista), resulta apelar al crédito del nuevo país proveedor (China, por ejemplo), para seguir manteniendo el dinamismo del consumo de los trabajadores (de EEUU, por ejemplo) que han perdido su empleo, por deslocalización de la producción (a China, para más inri). Hacer rico al proveedor, para que luego me preste dinero para que pueda seguir comprándole lo que antes producía yo mismo, no parece una idea con mucha lógica económica (aunque aumente la rentabilidad de los grandes conglomerados multinacionales). Sustituir salarios por créditos, para que el “espectáculo pueda continuar”, es una forma de suicidio económico (a medio, largo plazo), en toda regla.

Trasladar la producción a países con menores costos (o comprarla a proveedores cautivos), “condenando” (digo bien) al paro forzoso (casi seguramente, estructural) a los empleados de la planta deslocalizada, para luego ofrecerle créditos (subprime) en sustitución de sus salarios (prime), ganados de buena manera, es una ironía cruel, una burla, una ofensa a la inteligencia. Los daños directos se están llevando por delante una generación (padres), los daños “colaterales” lo están haciendo con la siguiente (hijos), y las deudas “derivadas” comprometerán (muy probablemente) a la subsiguiente (nietos).

“Quod erat demostrandum”… ¿Aceptarán los líderes de la Responsabilidad Social Empresaria (vaya sarcasmo) que han llegado demasiado lejos con la deslocalización, la competitividad, la creación de valor u otras involuciones permanentes? Después de la falsa prosperidad de la burbuja inmobiliaria y los rescates fallidos al sistema financiero… y mientras sus hijos juegan a los “autitos”, podrían pensárselo, al menos…

Crisis de valores y miopía económica (errores y responsabilidades)

Los tres últimos años han sido un desastre para la mayoría de las economías occidentales. Estados Unidos registra un paro de larga duración masivo por primera vez desde los años treinta. Mientras tanto, la moneda única europea se está viniendo abajo y con ello, poniendo en riesgo el mejor (si no, el único) proyecto moderno de unión económica y de crecimiento con progreso social. ¿Cómo ha salido todo tan mal?

Las políticas que nos metieron en este follón no eran respuestas a las exigencias ciudadanas. Eran, salvo unas pocas excepciones, políticas abanderadas por pequeños grupos de personas influyentes, y en muchos casos, las mismas personas que ahora nos dan lecciones a los demás sobre la necesidad de ponernos serios”… La imprudencia de las élites (Paul Krugman - El País - 15/5/11)

¿Es entendible que para sustentar el poder económico de poco más de 300 empresas multinacionales en el mundo, y aumentar la riqueza de poco más de 500 familias en el mundo, se hayan llevado por delante la economía de los EEUU y de la Unión Europea?

Existen antecedentes históricos de “imperios” que han decaído (Persa, Romano, Omeya, Español, Británico, Ruso), pero ninguno de ellos (ninguno), alentó, promovió, facilitó, impulsó, organizó o patrocinó, la creación del nuevo imperio para ser derrocado.

Los que, más adelante, estudien la economía de finales del siglo XX y principios del XXI (¿sus nietos, o los míos?), tendrán que hacer esfuerzos (intelectuales y digestivos) para “entender” el caso de un imperio decadente (EEUU), que regaló las armas (en este caso, su mercado) para que el imperio desafiante (China) lo venciera (sometiera).

¿Lectura conspirativa de la historia? ¿Exageración? Por favor, tomen nota:

El Fondo Monetario Internacional (FMI) aseguró en un informe divulgado este lunes que el Producto Interior Bruto (PIB) de China superará al de Estados Unidos en 2016 en una comparativa basada en el poder paritario de compra (PPC), es decir, la economía real”… FMI asegura que China superará a EEUU en el 2016 (Prensa Libre - 26/4/11)

El informe del fondo, divulgado por el diario oficial “China Daily”, asegura que el PIB chino se incrementará desde los US$ 11.2 billones en 2011 (7.6 billones de euros) hasta los US$ 19 billones en 2016. Esa cuantía supera los pronósticos del PIB estadounidense, que en esa fecha alcanzaría los US$ 18.8 billones, desde los actuales US$ 15.2 billones.

Con ese avance, la economía china supondrá un 14 por ciento de la global, mientras que la estadounidense se quedará en un 17.7 por ciento, el porcentaje más bajo de la era moderna. Como dato comparativo, hace apenas una década, la economía estadounidense triplicaba a la china.

Medios de prestigio de EEUU dicen que con su informe, el FMI ha lanzado una bomba que indica el fin de la “Era de América” dentro de cinco años y de la que nadie se ha percatado, ya que el documento fue publicado hace dos semanas y no ha sido hasta hoy cuando el oficial chino lo ha publicado en una escueta nota.

Se trata de la primera comparación entre las dos potencias económicas en términos de economía real, ya que la PPC incluye baremos como las ganancias y el consumo de los ciudadanos en sus respectivas economías.

Otros informes pronosticaban que China no rompería la hegemonía económica de Estados Unidos hasta 2020, mientras que en ese mismo mes (abril 2011) economistas chinos aseguraban que la suma de las economías de las cuatro potencias emergentes (Brasil, Rusia, India y China, conocidos también como BRIC) superará el PIB de EEUU, en 2015.

Haber “regalado” su poder imperial (EEUU), para que un rival imprevisto (China), se transforme en el imperio dominante, con el único objetivo de mantener el “castillo de ilusiones” de 300 empresas y 500 familias, me resulta incompresible, absurdo e imperdonable (supongo que a sus nietos y los míos, cuando estudien la historia, también). El flautista de Hamelin (EEUU) ahogado por los ratones (China) a los que enseñó música y luego obsequió la flauta.

Mientras, Europa (“a beneficio de inventario”), víctima de su complejo de inferioridad (sigue pagando las indemnizaciones de guerra), se ha dejado “arrastrar” (primero) a una globalización (financiera, industrial y mercantil) en la que tenía (y tiene) todas las de perder, se ha dejado “avasallar” estúpidamente (segundo), renegando del Estado de bienestar (envidiado y envidiable), en aras de una competitividad inalcanzable (a menos que sus trabajadores toleren salarios del orden de los 200 euros mensuales), para ser “contagiados” (tercero) por la crisis financiera norteamericana (consecuencia de la avaricia, imprudencia y complicidad de los bancos europeos), para terminar “socializando las pérdidas” de las entidades crediticias (cuarto), entrando en un espiral de “deuda pública creciente” (quinto), que amenaza con destruir el proyecto de Unidad continental (sexto). Un futuro en entredicho y una Unión Europea que se resquebraja.

La perversión de la economía: cuando los gigantes meten la pata (o el sorprendente papel de los “placebos”). Verdades inconfesables: donde digo liberalismo hago intervencionismo. Un caso flagrante de distribución inversa de los ingresos: únicamente a favor de los ricos.

¿Ceguera voluntaria o corrupción?

El mundo se está ahogando en el fraude corporativo, y probablemente los problemas son de mayores dimensiones en los países ricos, los que supuestamente gozan de buena gobernanza. Es posible que los Gobiernos de los países pobres acepten más sobornos y cometan más delitos, pero son los países ricos los que albergan las empresas globales que cometen los mayores delitos. El dinero es poder y está corrompiendo la política y los mercados de todo el mundo”... Oleada de crímenes corporativos (Jeffrey D. Sachs - - El País - 15/5/11)


  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   25


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje