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Las elecciones de 2007: la dolorosa búsqueda de lo nuevo


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LAS ELECCIONES DE 2007: la dolorosa búsqueda de lo nuevo
Por Edelberto Torres-Rivas
Existe aún una cierta fauna ciudadana que sólo tiene olfato para detectar las cosas malas de la vida, viven de la maledicencia de corta longitud, son tartamudos hasta para aullar. De las elecciones de 2007 elevan la inducción de que no fueron democráticas partiendo de definiciones personales, señalan al indígena como culpable, no distinguen matices entre los dos finalistas, unos creen en la revolución como alternativa al voto, prensados aún en esa anómala distinción entre democracia real y formal. Otros, ven en los resultados un peligro izquierdista. ¡Abominad la boca que sólo predice desgracias, pidió Darío en su momento¡ Frente a la proposición afirmativa de que estas elecciones ratifican la condición democrática de Guatemala, han gruñido o maullado según las dimensiones de su incomprensión. Estas líneas proponen algo mas y talvez, concesión de por medio, algo menos.

¿Esta ocurriendo un cambio de “norte”? A partir del reconocimiento democrático formulado arriba, se propone en este primer párrafo la sospecha de que el proceso democrático electoral está cambiando: varias conjeturas se pueden formular con base en elementos dispersos, síntomas emergentes, datos contradictorios de que probablemente está ocurriendo una incierta transición en la existencia política del país. Es casi una hipótesis si por transición se entiende un cambio de dirección que adoptan las gentes, que se mueven de un lugar, que lo dejan. Por ser incierta no forman parte de la transición ni el punto de llegada ni la bondad del proceso. Ni bueno ni malo. Por ‘existencia política’ se alude a la manera de constituirse y actuar de los actores políticos que son capaces de expresar intereses y mejor, si con ideas, y aun más si son congruentes entre ambos. Hay factores formales y sustantivos.
Las características formales del proceso electoral, visto el tema en su dimensión instrumental, tiene presagios o señales que permitirían imaginar que estamos en el inicio de un nuevo período político. También habría rasgos o componentes, de carácter sustantivo que avalarían la idea de una transición en dirección incierta hacia una institucionalización dura, estable, de centro o de centro-izquierda. El predominio de las derechas sin ideología pareciera estar agotándose Hay que tomar aire profundo, exhalarlo lentamente para soportar la sospecha que los problemas que tiene Guatemala ya no se resuelven como si fueran planes de gobierno. Afirma Habermas que una sociedad que no resolvió a tiempo sus problemas, y los dejó envejecer confundiéndolos con nuevas dificultades, ya no puede enfrentarlos como problemas técnicos sino como hondos asuntos políticos. La conciencia de esta encrucijada está llegando
Veamos lo formal. En relación a lo instrumental se deben resaltar la aplicación de las nuevas normas establecidas tras las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) de los años 2004 y 2006, especialmente lo vinculado a la descentralización de las Juntas Receptoras de Votos, que aumentaron al doble de mesas y solo abatieron la abstención en dos puntos. También está el aumento en afiliación partidaria para que las organizaciones tuvieran vigencia legal; y el nuevo calendario electoral, que trasladó la celebración de los comicios al mes de septiembre, acortando simbólicamente el tiempo vigente para la actividad proselitista. También, ya hay dudas sobre el mérito de las encuestas de opinión que influirán cada vez menos.

¿Nuevos votantes? Se calcula que el 45% de la población nacional nació bajo régimen democrático y no tiene recuerdo de la sangrienta guerra contra los civiles, que terminó hace una década. ¿No lo tienen los jóvenes indígenas? ¡He aquí un dato importante¡ Mas de un tercio de los jóvenes y de de los adultos jóvenes guatemaltecos que votaron son ciudadanos de nueva pelambre, sin la mala historia de la matanza política, de la dictadura militar, del odio y del miedo. No tienen memoria de la cobardía que conformó la vida de la nación en los setentas/ochentas. Sin duda, hay excepciones, las familias de las víctimas, pero lo que se quiere señalar es que en ese numeroso grupo etario no existe como trauma nuestra historia retorcida, el recuerdo que termina en el odio o la mordedura cruel del dolor. Es difícil calificar su temperamento ciudadano en esta sociedad que sustituyó la violencia ideológica por la violencia apolítica. Antes, el miedo a la delación ahora el miedo a la confusión. El número de muertes violentas en 2007 fue superior a los asesinados en 1975/77. Tienen en común que las víctimas son jóvenes, los diferencia el ánimo homicida.

Que los jóvenes no hayan vivido la dictadura no supone el acto reflexivo que no valoran la democracia. Por lo menos no necesariamente, pero sin duda algún pensamiento en esa dirección puede influir en algunos, no en todos. Valorar la democracia todavía es algo distinto a valorar las elecciones, al punto que muchos hablan con desaliento de “la rutina electoral”. En general, como lo señalan numerosos analistas, a partir de 1985 hubo un cambio de régimen: para quienes vivieron bajo el sistema político militarizado y excluyente durante tantos años, el pluralismo ideológico es un logro importante. Guatemala empezó a convertirse en un país normal1
Las e/lecciones de 2007 Produce malestar emocional en muchas personas la afirmación realística de que la democracia guatemalteca caminó bien en el 2007. No transita ciertamente por una ancha avenida en donde las elecciones sólo constituyen el eje en cuyo círculo se mueven ciudadanos plenos en el ejercicio de sus derechos. Camina por una vereda sinuosa, con más baches que piedras, pero camina. Las elecciones de 2007 ratificaron el carácter democrático del régimen y hay que cargar en el ‘haber’ su desarrollo. A continuación se describen obviedades iniciales que son necesario fijar en beneficio de los necios. Las elecciones generales del año 2007, convocadas el 2 de mayo pasado, constituyen el sexto proceso electoral celebrado desde 1985, estableciéndose así el más largo período democrático electoral vivido en Guatemala.

La ciudadanía fue convocada a elegir representantes para 3,700 puestos públicos que incluyen los cargos de presidente y vicepresidente, 158 diputados al Congreso de la República y 332 Corporaciones Municipales. Se repitió el fraccionamiento en la oferta electoral, prueba del irrespeto por el cargo presidencial: 14 partidos políticos postularon candidatos para los tres niveles de elección y dos lo hicieron para el Congreso y Corporaciones Municipales; y participaron además 134 comités cívicos electorales. En total las organizaciones políticas postularon 29,821 candidatos a los puestos públicos, de los cuales 3,762 (12%) fueron mujeres.

Factores mas substantivos serían aquellos relativos a la presencia partidaria. Aunque el cementerio partidario continuó ampliándose, parecieran consolidarse de forma más estable cuatro partidos importantes en la captación del voto. La UNE que participa por tercera vez, el FRG que lo hace por cuarta vez y Gana, que debió morir por el veneno letal que toma todo partido de gobierno, pero vivió y obtuvo un importante segundo lugar en la cámara legislativa. ¡Mas diputados que en 2003¡ Esos tres partidos mas el PP y CASA obtuvieron mas del 83% del total de votos válidos emitidos. Pensando en esta suma, recordemos que solamente cinco de los 14 partidos que participaron en la contienda presidencial lograron superar el 5% de votación válida que exige la LEPP para mantener su vigencia legal. La pobreza electoral es como la pobreza socioeconómica, arroja al fondo a los no votados y establece desigualdades humillantes.

Las dos organizaciones políticas que disputaron en la segunda ronda electoral, la UNE y el PP, obtuvieron en promedio uno de cada cuatro votos emitidos el día de los comicios. El resto de organizaciones políticas participantes, los nueve pobres, no lograron superar ni siquiera los votos blancos (132,983) o los nulos (208,260). Algunas de éstas organizaciones al quedar por debajo del 5% de votación válida que exige la LEPP debieron morir del corazón, de inmediato quiere decir unos minutos después del conteo. No serán cadáveres. Sobreviven con el gozo pasajero del enfermo que no se curó, pero tuvo un alivio que le dio de alta. Ganaron uno, dos o tres diputados y por ello salieron del hospital rumbo al Congreso. Tal es el caso de la UCN, EG, PU, PAN, URNG-Maíz y UD. Es el sexteto de los semi muertos políticos, vivos por la graciosa concesión de la LEPP. No los salvó su popularidad sino el reglamento.

Contrario al sexteto feliz, esta el quinteto de la muerte, que los hundió el Reglamento: ello son la ANN, DIA, DCG, El Frente y BIEN (éstos dos últimos participaron únicamente con candidaturas a diputados y alcaldes), que al no lograr una curul en el Congreso pasaron a una situación de cancelación legal2. En su conjunto, éstos partidos lograron acumular 207,302 votos válidos, mil votos menos que el total de los votos nulos, pero con cierto aire de familia entre ambos: votos nulos sin candidatos y candidatos nulos por el numero de votos. El porcentaje del quinteto (6.3%) fue inferior a lo obtenido por el FRG (7.29%) y CASA (7.45%).

Un dato a señalar es que la virulencia de la competencia es engañosa. Es puro marketing electoral con base en un despliegue caro e innecesario de pancartas, vallas, posters, volantes, canciones y slogans radicales. La competencia fue de figuras mediaticas y no de posiciones programáticas. Fue una contienda electoral desideologizada, sin enfrentamientos radicales, sin propuestas polares. Nada parecido a El Salvador, donde la competencia electoral trae los chantajes de la guerra civil. ¿Por qué en una sociedad heterogenea y con graves desigualdades sociales, se produce un espectáculo tan plano?

La participación en estas pasadas elecciones se empinó a un 60% de votantes, lo que si bien registra un nivel ligeramente mayor al de los últimos procesos electorales, no superó las expectativas que se habían generado sobre el impacto de la descentralización de las Juntas Receptoras de Votos (JRV)3. La dispersión partidaria apareció en el Poder Legislativo, donde cuatro fuerzas políticas han logrado la mayor cantidad de puestos, 132 (83%) de 158 curules en el Hemiciclo. La bancada mas grande -más no mayoritaria- será la de la UNE con 51 diputados, seguida de la GANA con 37, el PP con 29 y el FRG con 14 representantes. Los 26 diputados restantes se distribuyen entre otros siete partidos (PU: 7, CASA: 5, UCN: 5, EG: 4, PAN: 3, URNG: 2, UD: 1).

En el poder local los resultados reflejan que la UNE logró el control administrativo de 106 municipios en todo el país, es decir que uno de cada tres alcaldes pertenecen a ese partido; seguido de la GANA con 79 municipios; el PP con 39; el PU con 22 y el FRG con 21 alcaldías municipales. Aunque en éste caso el FRG se ubica como el quinto partido con más municipalidades, la diferencia con el PU es de tan solo una plaza.




I - Elecciones 1985-2007: Participación y abstencionismo electoral

Año

Participación

Abstencionismo

1985

69

31

1990

56

44

1995

47

53

1999

53.10

46.9

2003

57.80

42.2

2007

60.46

39.53



III - Elecciones 2007: Votación presidencial,

por partido político

Partido Político

Votos válidos

Porcentaje

UNE

926,244

28.23

PP

771,175

23.51

GANA

565,270

17.23

CASA

244,448

7.45

FRG

239,208

7.29

Votos Nulos

208,260

5.75

Votos Blancos

132,983

3.67

UCN

103,603

3.16

EG

101,316

3.09

PU

95,743

2.92

PAN

83,826

2.56

URNG-Maíz

70,080

2.14

UD

24,971

0.76

ANN

19,377

0.59

DIA

18,819

0.57

DCG

16,529

0.50

Empadronados

5,990,029




Votos Emitidos

3,621,852




Votos Válidos

3,280,609




Fuente: TSE, datos preliminares



IV - Elecciones 2007: Distribución del poder local

Partido Político

Alcaldías

UNE

106

GANA

79

PP

39

PU

22

FRG

21

Comité Cívico

19

PAN

12

UCN

11

URNG

7

UD

4

DIA

3

ANN

2

El Frente

2

DCG

1

EG

1

Fuente: TSE, datos preliminares


El voto/vaiven, el voto cruzado: simpatías y repugnancias Se discuten a continuación lo que a nuestro juicio son dos estilos de elegir del ciudadano guatemalteco, que contradicen por su naturaleza la falsa atribución de supuestas indiferencias del guatemalteco común. Muchos caímos en el error de predicar la superficialidad, el escaso interés, la conciencia falsa del hombre/mujer de la calle. En más de una oportunidad sentenciamos que el pueblo es reaccionario, que 25 años de democracia habrían conformado un ciudadano conservador, con preferencias innatas por la derecha. No es exactamente asi, aunque su sentido conservador forma parte de su actitud defensiva. ¿Cómo es el ciudadano que vota sin elegir? ¿Cómo es el perfil del ciudadano medio? Se decía que adhieren con fuerzan al papel “estructurador”, “protector” de los prejuicios, en el peor sentido de juzgar lo que se ignora, en la valoración a priori de lo que no se conoce o no se quiere conocer, basado en elementos emocionales.
El prejuicio es contagioso, de textura emocional y cuando es colectivo releva la necesidad de pensar o escoger, se sigue la corriente. De ese ciudadano se postula su “voluntad apolítica”, que es la ausencia de compromiso, pues consideran que ésta es la única posición segura, defensiva. No comprometerse mucho o nada, pero calificando críticamente al que lo hace. Si el ciudadano medio es un descomprometido, un sujeto débil, incoloro, no democrático, insípido, tiene también otros elementos menos racionales propios de una estructura defensiva, pesimista, agobiada. La identidad propia la siente amenazada por “la marea del pluralismo” , el tener que optar. Se decía que hay en esto un tradicionalismo religioso.

Todo ello es falso como caracterización colectiva. Talvez hay algunas gentes portadoras de rasgos como los atribuidos, unos mas y muchos, menos, pero se trata de un estereotipo que de ser cierto fijaría conductas antidemocráticas. Y eso no es cierto, y a reserva de analizarlo en profundidad queremos introducir lo que arriba hemos calificado como “dos modales” para elegir4. Uno, la conducta del “va y viene”; y otra, la modalidad del “voto cruzado”. Las dos ejercidas por un ciudadano distinto del que arriba se calumnió como un vulgar ‘termino medio’.

La hipótesis del ‘va-y-viene’ no apunta al movimiento implícito en el voto de castigo, que se conoce por sus efectos mortales para el partido de gobierno, sino también a la capacidad de juzgar positivamente las ofertas en el momento de votar. La propuesta analítica que hacemos se apoya en la interpretación de los resultados: si se afina la vista, nos daremos cuenta que el votante medio no vota ciegamente por partidos/ideologías de derecha sino con cierto olfato antisistémico, una leve inclinación prodemocrática, mas por la persona que por el partido y menos por lo tradicional que por lo nuevo. Aquí no hay opciones derecha/izquierda pero hay diferencias a veces poco perceptibles en el interior de una extensa oferta de derechas. . Por eso, creemos, mantiene un ´’vaivén’’ en sus decisiones. Júzguese las razones siguiente:

Afirmamos que en la elección de Cerezo hubo un juicio crítico a favor de su figura emblemática como líder opositor, de orientación demócrata cristiana. No puede desconocerse que en 1985 salíamos de un régimen militar ilegítimo, el último de la infame cadena que empezó después de Arbenz, treinta años de poder autoritario. Cerezó representaba el antimilitarismo, lo antioligárquico, democrático y progresista. Era la izquierda en ese momento5. Su oposistor, Jorge Carpio Nicolle era juzgado como próximo a los militares y a loss ‘cacifes’. Cerezo obtuvo el 63% y Carpio el 29%.

Cuatro años después (6/1/91) la mayoría ‘viene’ y se decidió por Serrano y no por Carpio Nicolle, en un acto antisistémico, pues este venía del pasado, vinculado al gran capital y apoyado por los ‘cacifes’6 Aquel fue visto como un nombre nuevo que le ganó la postulación interna a Rios Montt; Serrano ganó por 65% contra el 30%. Cuatro años mas tarde (7/1/96), ocurrió el ‘va’ y se vota por Alvaro Arzú y no por Alfonso Portillo, en un voto de castigo; el rubio Arzú tenía méritos visibles como alcalde, encabezó la lucha contra la corrupción en el seno del Congreso y fue el factotum de la paz, capaz de negociar face-to-face con los jefes guerrilleros. No era fácil saber su origen emelenista, su conducta autoritaria y con el alma vendida a la oligarquía. Portillo se apoyó en su oratoria incendiaria y en lo que sin entenderlo bien la derecha llama populismo. Esta fue una decisión difícil y por eso quedaron 49% a 46%.

Y llegó la cuarta elección y el pueblo ‘’va’ y vota por Portillo, portavoz de un mensaje antioligarquico, de modales populares y de humor anticacif. Pese al apoyo de Ríos Montt, Portillo saca mas del millón de votos (68%) sobre Oscar Berger, explícito candidato de los empresarios, de la derecha económica, sin oratoria ni ideas. Toda caracterización en Guatemala es difícil por la fluidez exacerbada de las figuras políticas. Pero frente a Berger y su visible apoyo oligárquico, el voto por Portillo expresó un talante progresista, anticacifeño y fue considerado de izquierda. Finalmente, llegó la última elección, (7/11/07) difícil de explicar porque Perez Molina, de derecha, tenía otras condiciones favorables a su figura, pero gano Colom, socialdemócrata, en una decisión que algo tiene de antimilitarista y mucho de anticacif. Adelante se analiza porque no gano el general. En estas seis elecciones ¿se equivocó la mayoria? ¿No hubo cierta sensibilidad para difíciles escogencias?



En segundo lugar, otra modalidad de elegir que la gráfica que sigue presenta con un valor ilustrativo del cual, sin embargo, se pueden sacar algunas consecuencias interesantes. Es una comparación entre cómo los ciudadanos con simpatías por un partido pueden tener menos atracción por el candidato presidencial; o viceversa, tenerla mas por los candidatos a diputados. No es raro que convivan atracciones y fobias en un mismo votante y que en las veleidades que caben en la democracia la figura presidencial, a veces con semejanzas a un caudillo, atraiga mas y produzca resultados como los que exhibe la gráfica siguiente. En torno al eje central, a la derecha, aparecen figuras presidenciales que atraen más que el partido al que encabezan; los votos fueron personalizados. A la izquierda están los candidatos legislativos, del listado nacional del partido político cuya expresión el voto expresa de manera preferente. Son votos por el partido. Los tres partidos más votados, lo obtuvieron en buena medida por sus candidatos De los muchos ejemplos, el mas estridente ocurrió con el partido Encuentro por Guatemala cuya candidata presidencial sólo obtuvo el 50% del voto que sacó su candidata congresal.

Fuente: Cálculos sobre la base de datos del TSE (13/09/07).

Nota: Cálculo del índice (Edelberto Torres-Rivas y G. Arriola):

I = (Votos presidente / votos listado nacional) – 1.
¿por que ganó Colom? Los resultados finales favorecieron a Alvaro Colom y a Perez Molina: ambos sumaron el 52%. En teoría social, se dice que el análisis se debe realizar siempre con los resultados de la 1ª. vuelta. El “ballotage” está lleno de picardías, de sicalipsis electoral: a la mitad de los votantes se les reducen las opciones. Es en la 1ª. ronda donde se fijan las preferencias, donde el ciudadano escoge con libertad, es ahí donde la condición plural de la democracia se despliega. Colom obtuvo el 28.8%, dos puntos porcentuales mas que lo que sacó en 2003; y Pérez el 23.5%, todo conforme lo anunciaban las encuestas que, hasta ese momento, aún no mentían. Juntos, un total del 52.3%, por cierto una pobre 1ª. vuelta. En la tradición guatemalteca, siempre ganó la presidencia el candidato que obtuvo el primer lugar en la 1ª. Véase: Cerezo obtuvo 38% y luego 68%; Arzú 36% y 51%; Portillo 47% y 68% y Berger, 36% 58%. La excepción fue con la elección de Serrano Elias que sacó un pobre 24%, pero se alzó al límite nacional del 68% de todas las 2ª. Vueltas.
La victoria de Colóm se fue convirtiendo en dudosa pues entre ambos momentos fue perdiendo apoyo porcentual, al punto que ganó con mas votos la 1ª. vuelta. Nótese que en estos 25 años, tuvo la más pobre 1ª. vuelta (salvo Serrano) y la mas escasa 2ª. ronda, salvo lo de Arzú. En el “ballotage” ganar con un poco mas de la mitad es como empatar. No se discute que una elección se gana con un voto; aquí lo que se problematiza es lo contrario, ¿porque no mantuvo la diferencia que hasta el 9 de septiembre era del 8%? Entre el 9/9 y el 7/11 ocurrieron acciones que cambian la pregunta, en el sentido de ¿cómo? Y no ¿por qué ganó? Hay que situarse en la hipótesis que se plantea en el punto anterior: en el ‘vaivén’ triunfó el voto antioligárquico, antitradicional, prodemocrático.

En el pasado europeo, el origen social del voto explicaba mucho del resultado, pues la relación clase-preferencia electoral era de naturaleza causal, que articulaba la ideología con la estratificación social. Ahora la naturaleza del proceso ha cambiado y como lo recuerda Offe, el partido político ya no es más la continuación del movimiento social. Ya no hay mas voto obrero unánime, por un lado o voto de clases medias, por otro. El voto es abigarrado.



Los 6 actos electorales han sido contiendas apolítica, desideologizadas, en que no se plantean los graves problemas que hunden al país. No se habla de ellos porque habría que proponer soluciones y ellas restan votos. Los problemas que tiene Guatemala no pueden formar parte de una oferta electoral, como si fueran planes de gobierno. Ya se recordó la fatalidad amenazante de Habermas que una sociedad que no resuelve sino que acumula sus problemas, ya no podrá resolverlos sino al alto precio de un sostenido sacrificio político donde no una alianza sino un poderoso partido político con un estadista a la cabeza, durante mas de un período pueda enfrentar los desafíos históricos. Casi, se diría, con un ejercicio democrático de nuevo tipo.
Pero entre el 9/9 y el 7/11 los dos candidatos finalistas marcaron bien la cancha. El general Perez Molina lo hizo de manera mas diáfana: se declaró un hombre de derecha, había escogido como compañero de fórmula a un alto empresario de una familia aristocrática y millonaria, extremadamente conservador y una perístasis electoral pobre, sin espacio para las interpretaciones: ¡Mano dura¡ El ingeniero Colóm fue mas confuso, lo que terminó siendo una ventaja. Se identificó como socialdemócrata, habló un lenguaje de ofertas simples y había escogido un vicepresidente apolítico, un distinguido profesional mas conocido en la cúspide, demócrata liberal que alivió en muchos electores los temores que alentaba Colom. El “frontón” estaba definido entre una derecha militar de la mano con un oligárquica y un socialdemócrata tibio y un apolítico progresista.
Un segundo dato entró al juego. No fue el voluminoso programa de la UNE que pocos vieron frente al del PP que nadie conoció. Fue el encuentro de dos personalidades opuestas. La prensa se encargó de resaltar con mas animo chismoso que sicológico sus dispares personalidades; estimularon el ánimo maldicente y charlatán del ciudadano medio: uno, un hombre disciplinado, seguro, de modales fuertes, voz de mando aunque discurso elemental. Otro, ingeniero sin ejercicio profesional, empresario sin recursos, sacerdote maya sin feligreses; tímido pero seguro en el contenido del discurso pero no en su expresión verbal, modales suaves, amigable como le gusta a la gente. Sin embargo, Pérez subió en el respaldo popular con tanta rapidez que terminó por ser víctima del ascenso que se detuvo dos semanas antes, y que cierta prensa ocultó en los resultados ¡y que muchos lo creyeron¡
Y un tercer dato, los ‘patriotas’ buscaron el voto final hablando con los diputados y los secretarios departamentales de los partidos perdedores; Colom volvió a la base y habló con alcaldes, militantes, organizadores populares. Frente a un electorado conservador, un pueblo derechizado, una izquierda menor, las razones para que Colom ganara no están ni en la bondad de su programa ni en la atracción mediática de su personalidad. Colom ganó por la sostenibilidad de su candidatura: mas y mejor conocido que Pérez durante doce años, mas confiable por su mensaje sugerente. Su implantación viene de la época de los FIS, principios de los noventa. Desde entonces está en campaña, y por eso contó con la lealtad que unos 80 alcaldes del interior rural e indígena. En resumen: Colom jugó mas a la competencia, como político; Pérez actuó mas como conductor, como profeta. La distinción es clásica. El político ofrece, el profeta propone, aquel sugiere medios, este tiene soluciones.
En las condiciones locales de quiebre de la seguridad y pobreza creciente, el profeta tiene mas audiencia. Perez debió ganar¡ Una sociedad marcada por las dictaduras busca figuras fuertes, como la del padre dominador, autoritario, como Arzú o Pérez. Las personalidad autoritarias aparecen en escenarios críticos, precarios, cuando hay erosión institucional cierta o supuesta, desesperanzas, minusvalías, baja estima personal porque la pobreza y/o la violencia y/o las exclusiones no dan tregua y en el juego abierto de la democracia se buscan soluciones milagrosas. Está bien probado por la historia que las clases populares, las que están en descenso o no pudieron ascender, desarrollan preferencias políticas por liderazgos fuertes, autoritarios, clientelísticos, personalistas.
La adhesión a la figura fuerte, que puede o no ser militar, se realiza como parte de un ejercicio no plenamente democrático. Se depositan las últimas esperanzas en el profeta, que ofrece resolver los problemas inmediatos que no siempre son los problemas fundamentales. En el interior de este razonamiento, se explica el surgimiento veloz de Perez Es sabido que en la antigüedad se cambiaba la tiranía como el favor de los dioses por la libertad entre los hombres.
La voluntad por ese trueque ocurre hoy día en Guatemala. No es casual ni mucho menos, la mano dura es el cambio de la libertad por la seguridad. La administración de la violencia con violencia ocasiona más violencia, se corre ese riesgo fatal. Ya se tienen experiencias propias y sudamericanas que para defender la democracia, se acaba con ella. De los tres rasgos planteados, este último fue definitivo. Colom ganó la 2ª. vuelta con los votos de su partido, mas los que su partido logró movilizar, mas los de un buen número de temerosos de lo militar y autoritario, y una cantidad menor de los que atendiendo las marcas de la cancha, no votan por la derecha.

¿De quien fue el voto urbano y ladino?7 Hacemos aquí una digresión técnica referida a un inútil debate acerca de a dónde se fue el voto rural y étnico. Se fue a todos lados pero hubo en medio de la dispersión, un dato de concentración. Si sólo se toma en cuenta el número de municipios, la UNE le ganó al PP, tanto en municipios con mayoría de población urbana como rural.8 Véase el Número de municipios ganados por cada partido según predominio rural-urbano:








Municipios urbano rural9

Total







mayoría rural

mayoría urb

Municipios por ganador

PP

55

26

81

UNE

190

60

250




Total

245

86

331

La UNE aparece ganando en ambos, rural y urbana. Si tomamos la cantidad de votos recaudados por cada casilla del cuadro anterior, el asunto se ve de otra forma:



  1. El PP, aunque ganó menos número de municipios con mayoría de población urbana que la UNE, obtuvo más votos que la UNE: por cada municipio ganado por el PP, la UNE ganaba en 2, pero aún así , la UNE no doblegó al PP;

  2. La ganancia obtenida por el PP es tan URBANA que, a pesar de que ganó más del doble de municipios con predominio de población rural que urbana, la diferencia de votos fue de 20 a favor de los municipios de predominio urbano;

  3. Dada la diferencia entre el número de municipios con predominio urbano y los votos recaudados en ellos por cada partido, puede decirse que el PP tuvo un voto concentrado y la UNE uno expandido;

  4. A la UNE le salvo la ruralidad: obtuvo más número de municipios de predominio rural que urbano, condensándose ahí la mayor cantidad de votos de todo el universo analizado. La pérdida de 87,148 votos en los municipios de predominio urbano, fue recuperada por los otros municipios de predominio rural.

Y ahora veamos votos recaudados por cada partido según predominio rural-urbano








Municipios urbano rural

Total







mayoría rural

mayoría urb

Municipios ganador

PP

647,059

647,079

1,294,138

UNE

887,991

559,931

1,447,922




Total

1,535,050

1,207,010

2,742,060

El PP tiene igual número de presencia rural que urbana. Pero como se indica al principio de esta nota, este es un análisis de coincidencias, entre las tendencias demográficas del 2002 y la preferencia política de la segunda vuelta electoral. La verdad jamás la sabremos. El análisis es con municipios no con electores, pues no se registra ni la condición urbano/rural o étnica del votante.

En cuanto al voto concentrado del PP en los municipios de predominio urbano, siempre en el plano de las coincidencias, resulta que 25 municipios concentraron el 56% del total de la población urbana nacional (censo 2002) En estos 25 municipios, el PP ganó en 11, siendo que ellos concentraron en el 2002, el 76% de la población urbana de estos 25 municipios. Es decir, hay una relación entre las victorias del PP y los centros urbanos más densos. O dicho al revés, los centros urbanos donde ganó el PP eran muy poblados.

Con respecto a la dimensión étnica, clasificando a los municipios según sean de mayoría indígena o no indígena, la UNE ganó en mayor número de municipios indígenas que no indígenas, el PP fue al contrario. Véase el número de municipios ganados por cada partido según predominio étnico



 

mayoría indígena

mayoría no indígena

Total

PP

27

54

81

UNE

130

120

250

Total

157

174

331

Por cantidad de votos recaudados, en el orden de las casillas anteriores, aunque la UNE ganó en mayor número de municipios con predominio indígena que en los no-indígena, su caudal fue mejor en estos últimos que en los primeros. Mientras al PP tuvo una tendencia más consecuente: ganó más municipios con predominio no indígena y a su vez fue también donde recaudó más votos. La calidad de los datos correlacionados no da para saber claramente hacia donde se corrió preferentemente estos dos grandes grupos étnicos, lo único que consideramos puede deducirse es que, el voto hacia la UNE pudo haber sido más plural.


Votos recaudados por cada partido según predominio étnico


 

mayoría indígena

mayoría no indígena

Total

PP

380,638

913,500

1,294,138

UNE

560,078

887,844

1,447,922

Total

940,716

1,801,344

2,742,060

Así las cosas, no puede afirmarse simplemente que la preferencia por el PP sean a la vez urbana y no indígena, y que la UNE lo contrario. Más la hipótesis sugerente sería que, la preferencia por la UNE está territorialmente más extendida y culturalmente más plural, mientras la del PP estaría territorialmente circunscrita a los centros urbanos más densos y culturalmente más selectiva o menos variada. Un PP que no es tan abiertamente popular.

Las cosas están alumbradas por la realidad eminente del dato. Los dos partidos tuvieron amplio respaldo rural e indígena; hubo diferencias, ciertamente: en los municipios con predominio urbano el índice de participación fue del 52%, en los de predominio rural fue de 46%. En términos étnicos no hubo una diferencia sustancial, la participación en los municipios de predominio indígena fue del 48% y los no-indígena 49%. Nada más claro que el sol.

Y para concluir: comentemos el relativo voto urbano del PP y la dudosa dispersión de la UNE. EL PP necesito los votos de 34 municipios para sacar la mitad de su caudal, de los cuales 18 son municipios con mayoría de población urbana (municipios urbanizados). La UNE para lograr lo mismo requirió de 60 municipios, de los cuales 21 son de mayoría urbana. Estos datos reflejan una ganancia de la UNE por su fuerte dispersión, que implicaría tener más penetración, mientras en el PP se confirma su concentración urbana.





No. de municipios



No. de municipios urbanizados

% municipios urbanizados




50% del caudal de la UNE

60

21

35




50% del caudal del PP

34

18

53



El comportamiento electoral en el Departamento de Guatemala resulta de interés, toda vez que lo conforman los dos principales distritos electorales por la cantidad de votantes a nivel nacional (Central: 787,452 y Municipios de Guatemala: 692,778), y por tanto, su influencia en el resultado final de la elección es determinante. La participación en estos dos distritos no superó el promedio nacional, mas bien en algunos hubo abstención . En el distrito de los Municipios de Guatemala se registró un promedio de 60% de participación; mientras que en el distrito Central acudió a las urnas 52% de los electores, siendo el menor nivel de participación en todo el territorio. En el Central el PP gano 3 diputaciones y la UNE 2; en los municipios de Guatemala, ambos partidos ganarpn 5 diputados.



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