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La vuelta será un momento crítico para Glenn


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EL PAÍS

Viernes 6 noviembre 1998 - № 917

SOCIEDAD

LOS ASTRONAUTAS DEL "DISCOVERY" ATERRIZAN MAÑANA EN FLORIDA



La vuelta será un momento crítico para Glenn

MALEN RUIZ DE ELVIRA, Madrid - El histórico viaje del transbordador Discovery terminará mañana en el mismo lugar donde empezó, la base espacial Kennedy, en Florida, si el tiempo, que se anuncia bueno, no lo impide a última hora. La primera vez que John Glenn intente ponerse en pie ya en tierra será otro de los momentos críticos para él, junto con el del despegue, según la NASA. Sin embargo, ayer Glenn y Pedro Duque afirmaron que se encuentran bien y no temen el regreso.

El transbordador aterrizará poco después de las doce de la mañana del sábado hora local (seis de la tarde, hora peninsular española). Para entonces, los meteorólogos esperan que los restos del huracán Mitch hayan dejado de afectar a Florida, aunque no se descarta que todavía haya vientos fuertes en la zona.

El Discovery no utilizará el paracaídas de frenado debido a que éste ha permanecido al descubierto durante la misión tras caerse la tapa del compartimiento en que está almacenado a los dos segundos de que se encendieran los motores para el despegue el jueves de la pasada semana. Los técnicos de la NASA han recordado que el transbordador llegó a aterrizar 50 veces sin paracaídas antes de que se decidiera instalarlo en estas naves, por lo que no esperan dificultades en este aspecto.

El primer astronauta español, Pedro Duque, en la conferencia de prensa que dio toda la tripulación y que fue retransmitida a la estación de la ESA en Villafranca del Castillo (Madrid), dijo que no temía las consecuencias del incidente con la tapa del paracaídas, ya que sus compañeros pilotos no les inquieta en absoluto el tema. "Yo no soy piloto, pero me creo absolutamente lo que dicen, porque aquí cada uno tiene su especialidad y, si no nos fiáramos unos de otros, no podríamos trabajar".

Andando

Glenn, de 77 años, volvió a decir, como en sus numerosas comunicaciones públicas durante toda la misión, que se encuentra bien, y su compañero y médico Scott Parazinsky aseguró que no ha habido ningún problema de salud en la tripulación. Sin embargo, a la pregunta de qué va a hacer el médico si Glenn decide salir andando del transbordador en vez de en camilla, Parazynski solamente comentó que tratará de no quedarse atrás.

"La primera vez que el senador trate de ponerse en pie tras el aterrizaje será el momento más difícil; es cuando la mayoría de los astronautas tienen alteraciones cardiovasculares", ha declarado a Reuters el especialista en medicina espacial John Charles Pero añadió: "Aparte de su edad, no he encontrado que tenga nada mal, así que él no me preocupa más que los otros tripulantes".

El veterano astronauta llevará sensores durante el aterrizaje, para medir el pulso y la tensión arterial. El paso de la ausencia de gravedad en el espacio a la gravedad terrestre es más difícil que hacerlo al contrario, ya que equivale a subir una montaña en vez de bajarla. Una vez en tierra, será sometido a numerosos controles y pruebas médicas, más numerosas que las habituales. Los astronautas suelen tardar entre dos y tres días en recuperarse de un vuelo de esta duración.

Glenn, durante la conferencia de prensa de ayer, reconoció que se está divirtiendo como un niño y aseguró: "Las personas mayores también tienen derecho a tener sueños, y el que un sueño como éste se cumpla es una experiencia maravillosa".
Duque, por su parte, dijo que lo primero que hará a la vuelta será abrazar a su familia y luego cosas que no se pueden hacer en el espacio, como ducharse y descansar. Sobre si iba a terminar siendo senador como lo ha sido Glenn, Duque tuvo la reacción normal de quien no sabe lo que puede pasar dentro de 10 a 15 años: "Yo qué sé", dijo. Sin embargo, sí tiene esperanzas de volver a volar como astronauta, dentro del proyecto de Estación Espacial Internacional que este mismo mes se pone en marcha.

La NASA considera ya que la misión ha sido un éxito, ya que se han cumplido todos los objetivos y han funcionado todos los sistemas. Hoy, los astronautas apagarán todos los experimentos que pusieron en marcha al llegar a la órbita y prepararán la nave para el aterrizaje.



PEDRO DUQUE, EN EL 'DISCOVERY' • DIARIO DE A BORDO "Aquí la radiación impone respeto"

Parece que por fin me he adaptado al espacio. Al menos en lo que a mi metabolismo se refiere, a cómo me siento físicamente. Desde hace un par de días no noto ningún cambio apreciable. Se pasaron la sensación de estómago lleno, el malestar ligero en los riñones y el dolor de cabeza del primer día. Permanecen, por desgracia, la nariz frecuentemente congestionada y una vena gorda y prominente en mi frente. En resumen, estoy casi igual que en la Tierra.

En los últimos días me estoy dando cuenta de que mis movimientos se hacen más precisos. Me cuesta menos esfuerzo físico y mental fijarme a algún sitio para no salir flotando y poder trabajar en los diversos experimentos.

Ya consigo volar sin rebotar con las paredes a lo largo del tubo que comunica el laboratorio con la cabina, de unos siete metros de largo. No sin haber sufrido algún pequeño percance haciendo pruebas. La verdad es que esta habilidad me está resultando utilísima, porque las actividades diarias se desarrollan en. los dos sitios y cuanto más rápido vayas de uno a otro más y mejor se rinde.



Queda por ver qué grado de atrofia muscular sufriré tras la misión, y cuánta descalcificación padecerán mis huesos. En los nueve días de vuelo no me puede pasar nada grave en esos aspectos. Por si acaso, no he dejado de hacer ejercicio en la bicicleta estática ningún día. Y luego está lo otro, la radiación. Los astronautas están expuestos a radiación igual que la gente que trabaja en las centrales nucleares. Además, nosotros, en esta misión, estamos volando a mucha más altura que cualquier otro transbordador espacial, por lo que la radiación es mayor. Casi todos los computadores portátiles que llevamos ya se han colgado varias veces por ese motivo. La cámara de vídeo de alta resolución también ha recibido más de un impacto de radiación, y se nota en los puntitos blancos que se ven por el ocular. Dicen los médicos que la radiación que recibiremos en este vuelo es equivalente a dos o tres radiografías. No es mucho, pero cuando uno está aquí impone respeto.

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