Página principal

La vida es un paseo. Ricardo bulmez un cuadro en tres minutos


Descargar 27.28 Kb.
Fecha de conversión21.09.2016
Tamaño27.28 Kb.
DERMATOLOGIA Y ARTE. EDICION 244.

LA VIDA ES UN PASEO. RICARDO BULMEZ

UN CUADRO EN TRES MINUTOS.

En cierta oportunidad visité la galería del artista Carlos Estrada. Realmente es algo impresionante la cantidad de cuadros que ha hecho este señor, digno de admirar. Los cuadros de Estrada se caracterizan por su abstracción: rayas, rayas y rayas, que pasan unas debajo de otras, se superponen y se confunden entre ellas en una pléyade de colores. Los cuadros de Estrada se venden en el mundo entero, mínimo en cientos de dólares.

Cuándo pasamos al taller de pintura, Estrada me dijo que iba a pintar uno de sus cuadros. El artista se puso su traje de faena; tomó un lienzo en blanco, escogió varios colores de pintura y los derramó sobre la superficie. Con la misma espátula se puso a trazar rayas, rayas y rayas que pasan unas por debajo de otras. ¡En menos de tres minutos tenía en mis manos un cuadro de Estrada!. Pensé: ¿Este hombre produce en unos minutos cientos de dólares? En el interin me dijo:


  • Padre, yo quiero venderle este cuadro.

  • ¿En cuánto vende usted este cuadro? – le pregunté un poco cohibido, pues no llevaba dinero como para comprar un cuadro, y menos un cuadro de Estrada.

  • Este cuadro – me contestó con tranquilidad mientras lo remataba –como es pequeño, yo lo vendo en unos doscientos dólares, pero a usted padre, se lo dejo en un dólar.

Me reí por la ocurrencia de venderme tan barato uno de sus cuadros, pues eso equivalía a regalarme su obra. Pero yo no salía de mi asombro al pensar que ese señor, en unos minutos, produjera cientos de dólares. El tiempo que invirtió en hacer un cuadro fueron tres minutos.

  • Carás, lo felicito –le dije- Usted hace un cuadro en tres minutos.

  • No, padre – me dijo-, yo no pinto un cuadro en tres minutos. Este cuadro lo hice en tres minutos, más cuarenta años que llevo de pintor. Déme mi dólar, tome su cuadro y lléveselo.

¡Gracias Estrada! Gracias por lo que me enseñaste con tu cuadro. Me enseñaste que la dedicación tiene su premio y que no hay que dar limosna a nadie, porque la beneficencia empequeñece al que la da y al que la recibe. Al que recibe lo hace miserable, y al que da lo deja en su orgullo y prepotencia. La vida se devuelve, mejor dicho, no se devuelve; esta allí según tú te hayas dedicado!

RICARDO BULMEZ

Nació en la ciudad venezolana de Coro, es sacerdote católico y por más de veinte años fue capellán en varios centros penitenciarios del país. El Padre Ricardo Bulmez conoce bien el dolor y la escasez espiritual del ser humano y sus consecuencias. Su mensaje nace para los privados de libertad física y sale de allí para ser ofrecido a los seres humanos privados de libertad espiritual y emocional; de los presos aprendió a sufrir con paciencia.
Ha recorrido todo el país llevando un mensaje esperanzador, él habla para la gente sencilla, para el pueblo letrado o no, porque la verdadera sapiencia lleva a la humildad, el pueblo sólo entiende de profundidades, no de superficialidades. Él sabe y así lo transmite que el hombre puede transformarse, el hombre puede sacar una lección del sufrimiento y convertirlo en alegría, el hombre simplifica sus acciones para salvarse y encontrarse a sí mismo y en esa conversión se encuentra con Dios.
Para institucionalizar su mensaje crea en 1987 la Asociación Civil CRECE, la cual se expande a varios países de habla hispana. Este nombre engloba en las cinco letras los objetivos de la misma que son Creatividad, Responsabilidad, Espiritualidad, Concientización y Educación. Su objetivo es llevar un mensaje edificante, esperanzador que motive y concientice al ser humano a participar como protagonista en áreas fundamentales de su vida.



Colaboración de la Dra. Raquel M Ramos M.

DERMATOLOGIA Y POESIA.

HOJAS DE HIERBA. WALT WHITMAN.

FRAGMENTOS

¿Qué es un hombre a fin de cuentas? ¿Qué soy yo y qué eres tu?

Todo cuanto señalo como mío tú lo equilibrarás con lo tuyo,

De lo contrario sería tiempo perdido escucharme.

Yo no lloriqueo con los que lloriquean por el mundo,

Que los meses son vacíos y la tierra fango e inmundicia,

Que la vida es succión y estafa y nada más queda al final que

Un raído crespón y lágrimas.

Me veo en toda la gente, ninguno es más y ninguno menos,

Que un grano de cebada,

Y lo bueno y malo que digo de mi lo digo de ellos.

Soy el poeta del cuerpo,

Y soy el poeta del alma.

Los goces del cielo están conmigo,

Y los tormentos del infierno están conmigo,

Los primeros los injerto y multiplico en mi ser……..

Los últimos los traduzco a una nueva lengua.

Soy el poeta de la mujer tanto como del hombre,

Y digo que es tan grande ser mujer como ser hombre,

Y digo que nada es tan grande como la madre de los hombres.

WALT WHITMAN



Walt Whitman (West Hills, condado de Suffolk, Nueva York, 31 de mayo de 1819Camden, Nueva Jersey, 26 de marzo de 1892), fue un poeta, ensayista, periodista y humanista estadounidense. Su trabajo se inscribe en la transición entre el Trascendentalismo y el Realismo, incorporando ambos movimientos a su obra. Whitman está entre los más influyentes escritores del canon norteamericano (del que ha sido considerado su centro) y ha sido llamado el padre del verso libre.[1] Su trabajo fue muy controvertido en su tiempo, particularmente por su libro Hojas de hierba, descrita como obscena por su abierta sexualidad. Su influencia ha sido amplia, siendo tenido como el padre de la moderna poesía americana. Entre los escritores que se han visto marcados por su obra figuran: Wallace Stevens, Hart Crane, D.H. Lawrence, T.S. Eliot, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, John Ashbery, entre otros.[2]

Nacido en Long Island, trabajó como periodista, profesor, empleado de gobierno y enfermero voluntario durante la Guerra civil estadounidense. Al inicio de su carrera, también produjo una novela, Franklin Evans (1842). Su obra maestra, Hojas de hierba, fue publicada en 1855, costeada por él mismo. El libro fue una tentativa de tender los brazos hacia el ciudadano común con una épica americana. La obra fue siendo revisada y expandida durante el resto de su vida, siendo publicada la edición definitiva en 1892. Luego de un derrame al final de su vida, se movió a Camden, Nueva Jersey, donde su salud declinó. Murió a los 72 años y su funeral se convirtió en un espectáculo público.[3] [4]

La sexualidad de Whitman ha sido tan discutida como su obra. Si bien comúnmente se le ha considerado como homosexual o bisexual,[5] no está claro el que Whitman tuviese alguna relación sexual con otro hombre,[6] por lo que los biógrafos continúan debatiéndola.

El poeta se refirió a temas políticos durante toda su vida. Apoyó la Wilmot Proviso y se opuso a la extensión de la esclavitud, si bien no creyó en el movimiento abolicionista.





Colaboración de la Dra. Raquel M Ramos M.


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje