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La victoria de la paz


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CONMEMORACIÓN DE LOS 20 AÑOS DE LA GESTA DEL CENEPA

LA VICTORIA DE LA PAZ”



Quito, 26 de enero de 2015



INTRODUCCIÓN

Queridos soldados y héroes de la Patria:

Las tierras de Soldado Monge, Teniente Ortiz, Etza, Coangos, Cueva de los Tayos, La “Y”, Base Sur, Tiwintza, Base Norte, Montañita, Cóndor Mirador y todo el Alto Cenepa se colmaron de gloria hace 20 años.

En aquellas horas, días y semanas la Patria nunca los dejó solos: Ecuador estuvo “amazorcado” en un solo gesto patriótico, en un grito de millones: ¡Ni un paso atrás!

Nuestra profunda gratitud con esa generación victoriosa que pudo defender con éxito la soberanía de la Patria; hace 20 años el valor de nuestros soldados nos llenó de orgullo y nos colmó de dignidad. La gesta del Cenepa nos ayudó a los ecuatorianos a comprender que la lucha por el bienestar de la Patria supone incluso ofrendar la propia vida.

¡La gesta del Cenepa significó para Ecuador y para la Patria Grande, la Victoria de la Paz! Desde aquella guerra, para felicidad de nuestra región, no se ha vuelto a dar otro conflicto armado entre países sudamericanos.

Recordamos hoy a los 33 valientes soldados que sacrificaron sus vidas en aquella gesta histórica y que fueron reconocidos como Héroes de la Patria:

1. Capitán Giovanni Calles Lascano

2. Suboficial Edison Mendoza Enríquez

3. Sargento Segundo Rafael Chimborazo

4. Sargento Fausto Espinoza Pinto

5. Sargento Jorge Guerrero Lamiña

6. Sargento Luis Hernández Tello

7. Sargento Freddy Humberto Alcívar Toro

8. Sargento Agustín Anchico Murillo

9. Sargento Vinicio Angulo Ramírez

10. Sargento Gabriel Solís Moreira

11. Sargento César Villacís Madril

12. Cabo Wilson Cueva Pillajo

13. Cabo Richard Oswaldo Burgos

14. Cabo Héctor Chica Espinosa

15. Cabo Wladimir Analuisa Montero

16. Cabo Gonzalo Montesdeoca Montesdeoca

17. Cabo Ernesto Vaca Bonilla

18. Cabo David Vásquez Palomino

19. Cabo Héctor Pilco Chango

20. Cabo Rafael Pullaguari Pullaguari

21. Cabo Vicente Arnulfo Rosero Palacios

22. Cabo Carlos Geovany Yuqui Medina

23. Cabo Juan Ramón Benavídez Mucushigua

24. Soldado José Anrango Escola

25. Soldado Milton Jácome Calvopiña

26. Soldado Alfonso Lamiña Chiguano

27. Soldado José Benjamín Robles Carrión

28. Soldado Freddy Santander Peralvo

29. Soldado Marcelo Marino Suárez Montesdeoca

30. Soldado José Urquizo Chango

31. Soldado Milton Lenin Patiño Chuva

32. Soldado Germán Pitiur Antuash

33. Soldado Ángel Rivera Suárez

Jamás olvidaremos su sacrificio, jamás dejaremos solas a sus familias.

Tampoco olvidamos a nuestros soldados que quedaron con alguna discapacidad física, total o parcial. Siempre las FFAA y el Estado, el país entero, estarán junto a ellos y sus familias para que gocen del mejor nivel de vida posible después de todo lo que ofrendaron por la Patria.

Rendimos tributo también a los 136 compatriotas condecorados con la Cruz al Mérito de Guerra, heroicos soldados que por su acción extraordinaria, más allá de los límites de su deber, demostraron un valor excepcional.

Un abrazo en nombre de la Patria agradecida a todos los miles de soldados que se desplegaron en el Valle del Cenepa (en las provincias de Morona Santiago y Zamora Chinchipe), que participaron en el conflicto y que son depositarios del reconocimiento de la Patria entera.

En la guerra del Cenepa se libró en nuestro cielo el primer combate aéreo de la historia de América… La Patria recordará siempre ese gesto de entrega y heroísmo de los pilotos combatientes Uzcátegui, Banderas –actual Comandante de nuestra Fuerza Aérea- y Mata cuando, en febrero de 1995 derribaron a tres aviones enemigos que se habían adentrado en nuestro territorio.

La gratitud de la Patria también para los comandantes que dirigieron brillantemente la guerra: el general Víctor Manuel Bayas, Jefe del Comando Conjunto, el General Jorge Ortega, Comandante de la Fuerza Terrestre, el Teniente General Guillermo Chiriboga, Comandante de la Fuerza Aérea, el Vicealmirante Oswaldo Viteri Jerez, Comandante de la Fuerza Naval, y el General Paco Moncayo, Comandante del teatro de operaciones. A través de ellos también nuestra gratitud a todos los comandantes y altos oficiales que participaron en el conflicto y nos llevaron a la victoria.



LA PAZ

Con la victoria en el Alto Cenepa se abrió el camino hacia la paz definitiva entre Ecuador y Perú; con la inapelable victoria ecuatoriana en el Alto Cenepa nos fue posible por fin descubrir que la paz definitiva era un anhelo represado a uno y otro lado de la frontera, que había un hondo sentimiento mutuo de hermandad, que el conflicto había durado demasiado tiempo y que solo había servido para perpetuar la pobreza y la inequidad en la zona de frontera.

Después de la guerra, ambos países iniciaron un proceso de negociación con la participación como garantes de Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos, proceso que culminó con la firma del Acta Presidencial por la Paz, el 26 de octubre de 1998 en el Palacio de Itamaraty, en Brasil.

Debemos reconocer, pese a nuestras enormes diferencias ideológicas, así como el cuestionamiento del que han sido objeto por sus respectivos pueblos, debemos reconocer, repito, la decisión política y el valor de los Presidentes de ese entonces de Ecuador, Jamil Mahuad, y de Perú, Alberto Fujimori, para firmar la paz definitiva que ha repercutido claramente en el bienestar de nuestros pueblos, sobre todo en zona de frontera, y en la armonía regional.

Tras 160 años de conflicto irresuelto alcanzamos por fin la paz definitiva.

Gracias a Dios, y a que, por primera vez en la historia republicana de Ecuador, tenemos todos nuestros límites claramente establecidos, tanto límites terrestres cuanto marítimos, esta clase de conflictos es casi imposible que se vuelvan a repetir.

¡Las guerras nunca más serán el camino por el que tengan que transitar los pueblos hermanos!

LOGROS DE LA PAZ

Luego de la firma de la paz, empezó otra etapa entre Ecuador y Perú, buscando recuperar el tiempo perdido para el desarrollo y bienestar sobre todo de nuestras zonas fronterizas. En aquel momento se ofrecieron muchas cosas que jamás se cumplieron hasta la llegada de nuestro gobierno.

Desde 2007 los acuerdos de paz han avanzado mucho más que en todos los años precedentes. Pero hemos ido incluso aún más lejos al haber realizado 8 Gabinetes Binacionales, eventos sin precedentes que son ejemplo en la región y en el mundo: trabajar como un solo gobierno por el bienestar de nuestros pueblos. Ha sido tan exitosa la experiencia, que hoy también tenemos gabinetes binacionales anuales con Colombia.

La paz ha permitido en nuestra zona de frontera dotar de servicios de electricidad a más de 4.000 localidades, ejecutar más de 800 proyectos de agua y saneamiento, edificar 200 establecimientos de salud, abrir y mejorar pozos, canales de regadío, y construir y mejorar cerca de 300 unidades educativas, así como completar tres de los cinco ejes viales binacionales planificados, faltando terminar tan solo los ejes 4 y 5, y básicamente por parte del Perú.

En el eje de Seguridad y Defensa, Ecuador y Perú son un ejemplo de paz y hermandad con su Plan Binacional de Desminado Humanitario.

Ecuador ha librado de minas un área de 411 mil metros cuadrados en el período 2000–2014, faltando ya solo un área de poco más de 164 mil metros cuadrados, que de acuerdo a los compromisos asumidos en el marco de la Convención Antiminas de Ottawa quedará terminado en 2017.



ABANDONO FFAA

A partir especialmente de los acuerdos de paz de 1998 y de la supresión de las regalías petroleras para nuestras Fuerzas Armadas en el año 2000, la desatención en que cayeron nuestras FFAA solo puede ser tildada de irresponsable, además de constituir una incomprensible ingratitud para una institución que supo defender tan exitosamente el suelo patrio.

La situación en que recibimos a las FFAA era realmente calamitosa. El país pagó muy caro tamaña ingratitud e irresponsabilidad, en una situación en ciertos aspectos análoga a la de 1941 cuando después de décadas de desgobierno el país se hallaba tremendamente vulnerable y fue invadido.

El primero de marzo del 2008 sufrimos un artero y traidor bombardeo en el suelo patrio. Como siempre, la primera víctima fue la verdad, al tratar de involucrarnos con fuerzas irregulares colombianas para justificar el vil ataque. Gracias a la firme reacción y rápida respuesta del gobierno ecuatoriano y sobre todo al respaldo de todo un pueblo, supimos demostrar al mundo la verdad y, por primera vez en la historia, el país no fue descuartizado en la mesa de negociaciones, o en los conciliábulos diplomáticos. Aquel primero de marzo pasará a la historia como el día de la infamia. Estamos dispuestos a mirar hacia el futuro por el bien de nuestros pueblos, pero sin olvidar el pasado, y tengan la seguridad de que no permitiremos que aquel infame primero de marzo se repita: Angostura, ¡nunca más!

¡Nunca más nos tomarán por sorpresa! Y todo acto de agresión tendrá la respuesta más firme y digna, en cualquier terreno. Para ello hemos llevado adelante un plan de recuperación de la capacidad operativa de nuestras Fuerzas Armadas, de su fuerza disuasiva.

Cuando llegamos al gobierno –en 2007­– la capacidad operativa de nuestra milicia era de apenas el 14%. Hoy, es de las más altas de la historia.

Cuando ocurrió el cobarde y traicionero bombardeo en Angostura, solo teníamos operativo un helicóptero de transporte, que además no pudo despegar por mal tiempo, lo que permitió a los agresores hacer lo que quisieran en nuestro suelo. Hoy tenemos decenas de helicópteros operativos. Están llegando al país 700 vehículos para renovar totalmente el parque automotor de la fuerza terrestre.

En el 2007 nuestra fuerza aérea prácticamente no existía. Hoy cuenta con flota subsónica, supersónica, helicópteros multiuso, nuevos aviones logísticos, y pronto tendremos radares que cubrirán prácticamente todo el territorio nacional. Nadie espera aplausos por hacer lo que se tiene que hacer, pero aunque no lo crean, pese al histórico cambio en la FAE, tenemos resentimientos en ciertos sectores por haber eliminado excesos como los grandes descuentos en los pasajes de Tame para activos, pasivos y sus dependientes, lo que era uno de los factores que tenía quebrada a la empresa, que, dicho sea de paso, ahora como empresa pública está totalmente repotenciada.

En nuestra marina de guerra y a manera de ejemplo, los dos únicos submarinos estaban inservibles. Hoy están totalmente repotenciados y son los más modernos de la región. Adquirimos lanchas guardacostas, lanchas rápidas, aviones no tripulados, y un largo etcétera.

En estos ocho años de Revolución Ciudadana realizamos una inversión histórica acumulada de 1.718 millones de dólares; casi seis veces más de lo que invirtieron los gobiernos entre 2000 y 2006, que fue apenas un monto de 307 millones de dólares, lo que no alcanzaba ni para remplazar los equipos que se dañaban.

Probablemente ese abandono, más la innegable sobre representación que han tenido los ejércitos latinoamericanos en nuestras sociedades desde nuestra primera independencia –recuerden que nuestros primeros presidentes eran incluso los generales de los ejércitos libertadores- llevaron a nuestra FFAA a intentar una especie de autarquía, prácticamente un Estado paralelo, con su propio sistema de justicia, de educación, de salud, de seguridad social, su propio sistema empresarial, y algunos excesos como el haberse convertido en la mayor poseedora de tierras del país, comisariatos exclusivos y hasta innecesarios clubes de lujo.

Esto, soldados de la Patria, tiene que cambiar. En la Patria nueva, nuestras FFAA deben incorporarse plenamente a la institucionalidad del Estado, y ser atendidas, como siempre debió ser, de forma previsible, de forma planificada desde el presupuesto del Estado. Aunque siempre los recursos serán insuficientes, de acuerdo al Balance Militar realizado por el centro de estudios Nueva Mayoría, Ecuador desde el 2008 encabeza el ranking de gasto militar en América del Sur, con un 3,29% del PIB para el 2013.

Ninguna institución puede mantener bienes o empresas ajenos a sus funciones. Todos los servidores públicos, civiles, policiales o militares, deben ganar sueldos dignos, que les permitan libre y dignamente escoger los bienes y servicios que deseen adquirir, sin que el Estado tenga por qué financiar servicios ajenos a sus funciones u obligaciones como empleador. Cabe indicar que, ajustados para poder de compra, en estos momentos tenemos los salarios militares y policiales más altos de toda Sudamérica.

Toda esta reinstitucionalización de nuestras FFAA y del país en general ha generado, como mencioné, resistencias en ciertos sectores. Es lamentable, pero sabemos que es inevitable. Todo cambio implica resistencia, y Ecuador ya cambió, y seguirá cambiando.

Nosotros seguiremos trabajando especialmente por el bienestar de ese soldado como ser humano, padre, esposo. Pese a que el 2015 se presenta extremadamente difícil en lo económico, hasta 2017, invertiremos casi 109 millones de dólares para construir 1.712 nuevas viviendas fiscales para nuestros soldados y sus familias.

Una de las principales dificultades que han tenido los miembros de Fuerzas Armadas ha sido la separación forzosa de sus familias, ver a sus hijos crecer de lejos. Eso, nunca más, queridos compañeros. Primero, el soldado como ser humano.



PIE DE FUERZA Y SEGURIDAD INTEGRAL

Así como es inexplicable el abandono de nuestras FFAA, de nuestro Ejército vencedor, después de la firma de la paz, también es inexplicable que del pie de fuerza desde aquel momento no haya disminuido, sino aumentado.

El Pie de Fuerza fue en 1995 de 34.218 efectivos. En 2014 llegamos a 41.040 efectivos. Esto no tiene sentido por lo que se tiene planificada una reducción progresiva hasta llegar al año 2025 con aproximadamente 34.500 efectivos.

Nuestra visión es unas FFAA de tamaño adecuado pero altamente tecnificadas y con todo lo necesario para cuidar lo más preciado: la vida de nuestros soldados.

Esto ha generado resistencia de ciertos sectores del servicio pasivo. Como dije hace unos días en el cambio de Comandante de la Marina de Guerra, se llegó a argumentar que no se puede disminuir el pie de fuerza porque entonces no sería sostenible el sistema de seguridad social de las FFAA. Es decir, la defensa de la Patria en función de un sistema de seguridad social. ¡Absurdo!

No hay sistema de seguridad social militar o policial auto sostenible, pues mientras la relación activos pasivos en el sistema de seguridad social civil es de 10 a 1, en el militar y policial, por su naturaleza, puede ser menor que uno. Por ello, siempre el Estado deberá garantizar las pensiones de la fuerza pública, lo cual es precisamente lo que estamos proponiendo incluir expresamente a nivel constitucional. Pero incluso esta enmienda ha sido utilizada para argumentar que se va a eliminar el ISSFA. Esto es otro absurdo, aunque ya estoy cansado, queridos soldados, además de no estar acostumbrado, de desmentir a cada momento tanto rumor falso.

Soldados de mi Patria:

Por favor entiendan a qué nos enfrentamos. Recientes afirmaciones de un ex Jefe del Comando Conjunto confirman que el 30S se originó por falsos rumores y manipulación informativa sobre la nueva Ley Orgánica de Servicio Civil. Es la misma estrategia que utilizan ahora para sembrar rumores sobre la desaparición del ISSFA. Son las estrategias del golpe blando, a ver si esta vez se insubordinan las FFAA.

Lo diré por última vez: el ISSFA, no desaparecerá. Ustedes elegirán a quién creer, a los falsarios de siempre o a su Comandante en Jefe.

Pero, ¿quiénes fueron los que hicieron esa campaña de desinformación que provocó el 30S y continúan con esa campaña?, ¿dónde están? Son las preguntas que deberían responderse, pero cierta prensa hace mutis por el foro. Sabe que sus micrófonos y tinteros hicieron correr sangre inocente. Vamos a realizar las respectivas investigaciones y establecer responsabilidades. Aquello, que tuvo consecuencias tan graves, no puede quedar en la impunidad.

Como tampoco puede quedar en la impunidad la asombrosa confirmación de que durante el cobarde bombardeo en Angostura nuestros servicios de inteligencia estaban totalmente infiltrados y al servicio de un país extranjero.

Ojalá todos entendamos lo extremadamente grave de esta situación: Nuestros servicios de inteligencia, en manos de potencias extranjeras a cambio de unas cuantas migajas. Se investigarán los supuestos convenios con el grupo militar de ese país extranjero, y se establecerán las responsabilidades del caso. Ese viejo país, ¡nunca más, queridos soldados!

Según estos mismos sectores, también estamos debilitando a las FFAA, porque supuestamente queremos desviarlas de su misión fundamental. Se refieren a la propuesta de enmienda constitucional en la que se establece que nuestras FFAA tendrán funciones complementarias en cuanto a seguridad integral.

Nuevamente esa afirmación no resiste el menor análisis. Primero, SIEMPRE nuestras FFAA han contribuido en la seguridad integral. ¿Acaso hemos olvidado quién manejaba la defensa civil, gestión de riesgos, incluso educación, salud, seguridad ciudadana, distribución de alimentos en las zonas más remotas de la Patria?

Segundo, esto es así en cualquier estado moderno. Veamos tan solo un ejemplo de estos días, cuando los ejércitos europeos están en las calles apoyando a la policía para combatir el terrorismo fundamentalista.

Tercero, nuevamente aquí hay un inaceptable doble discurso. ¿Dónde estuvieron esas voces cuando nuestras FFAA tenían camaroneras, haciendas, empresas de toda índole, ahí sí claramente desviándose de su misión fundamental?



VERDADERO PROBLEMA

Pareciera ser que para algunos representantes del viejo país, el verdadero problema es que las FFAA ya no son autárquicas, sino dependientes del poder civil. Qué lástima por ellos, porque aquello se llama Estado de Derecho.

La nueva Constitución establece que las Fuerzas Armadas son las guardianas de la soberanía y la integridad territorial, ya no son las guardianas del orden constitucional, eso le corresponde exclusivamente a la sociedad civil. La nueva Constitución también otorga el voto facultativo a los miembros de nuestra fuerza pública: Policía Nacional y Fuerzas Armadas. Esta es, sin duda, una de las conquistas de la Revolución Ciudadana que está cambiando a fondo la Patria, para volverla incluyente, solidaria, generosa. El uniforme no excluye su condición de ciudadanos, esperamos que las Fuerzas Armadas hagan escuchar su voz a los políticos… pero por la fuerza de los votos, no por otra clase de fuerza.

Las Fuerzas Armadas son, ante todo, un cuerpo profesional; son un organismo con estructura militar, donde rigen los preceptos fundamentales de obediencia, de observancia y respeto del orden jerárquico. En el Ecuador, las Fuerzas Armadas están sujetas al único poder legítimo: el que emana del PUEBLO SOBERANO; y el máximo representante de este poder legítimo, es el Presidente Constitucional de la República.

El poder militar está sometido al Poder Civil, y todos estamos sometidos a la Constitución de la República y a ese pueblo soberano. Las armas de la República son, por lo tanto, un encargo sagrado, del que nos hacemos dignos a condición de respetar y acatar, sin condiciones, y a costa de la vida si es preciso, la Constitución, las instituciones y la autoridad del pueblo Soberano.

Sabemos lo dura que es la vida militar, pero no por eso podemos creer que tengamos más derechos o que somos superiores al resto.

En realidad lo que está en juego es qué tipo de sociedad queremos: Una, en que todavía se responda a los grupos de poder, donde supuestamente unos son más importantes que otros, o, la otra, donde se actúe en función del bien común, del interés general, en base a un proyecto nacional, y no en base a presiones particulares. Mientras yo sea presidente, es esa segunda clase de sociedad que siempre buscaré.

¡A combatir por la Patria sin esperar recompensa! Esa es la vocación de un verdadero soldado. En el nuevo Ecuador nadie debe buscar ser importante, todos debemos buscar ser útiles.

¡Ecuador ya cambió! Sus Fuerzas Armadas no pueden mantenerse ajenas a la renovación, al nuevo momento histórico por el que camina la Patria.

Basta también de esas hirientes diferencias entre oficialidad y tropa: diferente comida, diferente vajilla, incluso diferentes colegios, como en el caso de la Policía en Quito, donde había un colegio al norte para los hijos de oficiales y otro al sur para los hijos de la tropa. Diferencia también en la cesantía, donde la contribución del Estado debería ser igual para todos, y no en función del sueldo de cada uno, para que aunque sea en nuestro retiro tengamos equidad.



LA VERDADERA PAZ

Compatriotas, soldados:

En el Alto Cenepa, nuestras Fuerzas Armadas nos llenaron de gloria, nos dieron la victoria, y esa reivindicación histórica que tanto necesitaba el país; sin embargo, ojalá que nunca más un latinoamericano tenga que disparar a otro hermano latinoamericano. Recordamos con reverencia a los héroes del Cenepa, así como a nuestros héroes de Paquisha, de Mayaycu, de Machinaza, a nuestros héroes de 1941; sabemos por qué lucharon y agradecemos su sacrificio por la Patria, pero de igual manera nos regocijamos y celebramos la paz definitiva con la hermana república del Perú. Nuestros héroes jamás serán olvidados, pelearon por la justicia y por aquella paz con dignidad; precisamente en honor a ellos nos comprometemos a seguir profundizando la paz con el Perú, paz que no puede ser considerada solamente como la ausencia de guerra, sino también como la presencia de progreso, justicia y equidad.

En estos momentos las relaciones bilaterales con el vecino del sur pasan por el mejor momento de la historia, y aunque se ha avanzado mucho, sobre todo en estos últimos años, todavía es claro que falta mucho por hacer para que especialmente nuestros pueblos de la frontera sur reciban aquel desarrollo que es el nuevo nombre de la paz.

Soldados de mi Patria, la batalla está ahora en otros frentes: en la ciencia, en la tecnología, en la innovación, en la cultura de la excelencia, que nos brinden las bases materiales para el buen vivir, en armonía con nosotros mismos, con nuestros hermanos y con la naturaleza.

En la paz es cuando más debemos estar juntos para avanzar más rápidamente y a paso de vencedores hacia ese Ecuador de los sueños imposibles, hacia nuestra segunda y definitiva independencia: la liberación de la pobreza, de la dependencia externa, del neo colonialismo, la construcción de un país verdaderamente soberano, con justicia y dignidad.

La sangre de nuestros Héroes fecundó los sueños de quienes luchamos hoy en otros frentes: para derrotar la pobreza, para conquistar la soberanía del saber, para terminar con tantas inequidades.

Con el ejemplo de coraje de esos ecuatorianos, de esa generación de la victoria, que hace 20 años, en el Alto Cenepa, todos arriesgaron y algunos ofrendaron su vida por la Patria, avanzamos hacia días mejores.

¡Muchas gracias a nuestros soldados!

¡Muchas gracias a nuestras Fuerzas Armadas!

¡Muchas gracias a las familias de los caídos en el Alto Cenepa, a los heridos, a los discapacitados, a todos los que combatieron para defender la integridad territorial!

¡Muchas gracias a esos millares de soldados desconocidos a los cuales no les hemos podido hacer llegar concretamente el tributo de la Patria, pero siempre estarán en nuestros corazones!

¡Ustedes nos brindaron un país mejor, ustedes cambiaron la historia, ustedes nos dieron la Victoria de la Paz!

¡Que vivan nuestras Fuerzas Armadas!

¡Que viva la Patria Nueva!

¡Que viva Ecuador!

¡Que viva Perú!

¡Que viva la Patria Grande!, y



¡Hasta la victoria siempre, queridos compatriotas!

Rafael Correa Delgado

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA DEL ECUADOR


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