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La ucr en los Medios 12-12-11 fallecio el ex concejal y dirigente del radicalismo capitalino tulio bernasconi


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La UCR en los Medios

12-12-11


FALLECIO EL EX CONCEJAL Y DIRIGENTE DEL RADICALISMO CAPITALINO TULIO BERNASCONI

El ex legislador y dirigente del radicalismo de la Capital Federal, Tulio Bernasconi, falleció en esta ciudad y sus restos fueron inhumandos esta mañana en el cementerio de la Chacarita.


Bernasconi, quien actualmente se desempeñaba como convencional nacional del partido por la UCR porteña, murió ayer y fue despedido hoy con una misa de cuerpo presente en la capilla de la necrópolis local.
Según informó la UCR capitalina, Bernasconi era un histórico dirigente de la sección 15, fue Concejal de la Ciudad de Buenos Aires, diputado nacional y ocupó diversos cargos partidarios.
Actualmente se desempeñaba como Convencional Nacional en representación de la UCR de la Ciudad de Buenos Aires.
El radicalismo porteño expresó sus "más sinceras condolencias a familiares y amigos".

Pasará el verano en Viña del mar, Chile. El viernes debuta como delegado

COBOS: VACACIONES, GUERRA RADICAL Y EL OBJETIVO 2013
Julio Cobos ya alquiló casa para pasar la temporada de verano junto a su familia en el balneario chileno de Viña del Mar. Buscará estar alejado de la función pública, saturado por estos cuatro años como vicepresidente, destinado por la Casa Rosada y hasta por su propio partido al ostracismo político. Sin embargo, el mendocino concentrará su energía radical para intervenir en la interna del centenario partido que el próximo viernes deberá renovar autoridades en un plenario de delegados.
El exvicepresidente tiene 2013 como objetivo electoral, año en el que se renovarán los diputados nacionales por Mendoza. Sus colaboradores y asistentes lo tientan con volver al ruedo político dentro de dos años, pero este ingeniero que compartió la Concertación Plural con el kirchnerismo preferiría ser senador en 2015. Todos planes a mediano y largo plazo que podrían cambiar con el acontecer de los sucesos políticos y el rumbo del segundo mandato de Cristina de Kirchner.
En lo inmediato, Cobos se mostrará este viernes en el plenario de delegados al Comité Nacional de la UCR que deberá definir al sucesor de Ernesto Sanz. Hasta ahora, en el reparto de cargos en el Senado y Diputados, el cobismo quedó con las manos vacías. El acuerdo de cúpula de Sanz-Gerardo Morales-Ricardo Alfonsín definió que Ricardo Gil Lavedra sea el jefe de la bancada en la Cámara baja y que Luis Naidenoff sea consagrado con igual puesto en el Senado.
En la pelea por la conducción del partido, Cobos está alineado con la díscola Sandra Rioboó, una radical de Lanús que resistió el acuerdo con el peronismo conservador de Francisco de Narváez y fue candidata por el Frente Amplio Progresista de Binner. Esa desobediencia le valió, al igual que a Cobos en 2007, la expulsión del partido. Sanz, con el apoyo de
Alfonsín y Morales, pretende colocar como presidente de la UCR al exintendente de Santa Fe, Mario Barletta, otro que se presentará el viernes flojo de papeles luego de forzar una ola masiva de renuncias de delegados santafesinos para ser ungido sin elecciones como reemplazante de los renunciados.
Aunque el exgobernador ya anunció que no buscará por lo pronto ningún cargo en la UCR, sí quiere participar activamente en el debate sobre el rumbo del partido, que desde hace años lo enfrentó al sector «neoalfonsinista», hoy constituido en el Movimiento de Renovación Nacional (MORENA).
En el plenario de delegados que se desarrollará el próximo viernes en la sede del Comité Nacional de Alsina y Entre Ríos, se elegirá, además del sucesor de Sanz, a quienes ocuparán las tres vicepresidencias, las 24 secretarías y los cargos destinados a la juventud, Franja Morada y a la Organización de Trabajadores Radicales (OTR).
En los últimos días fueron varios los nombres que sonaron para ocupar la titularidad del Comité Nacional. Además de Barletta y Rioboó, se habló del dirigente de la OTR Raúl Barr.


ALGUIEN IRÁ A LLENAR EL VACÍO DE LA OPOSICIÓN

Por Susana Viau. Especial para Clarín
11/12/11
El miércoles, la Presidenta pronunció el último discurso del mandato 2007–2011. Fue en La Matanza, mientras inauguraba “in situ” la escuela Néstor Kirchner y otras tres obras públicas a distancia y por videoconferencia. A través de ese medio dialogó con el intendente de Vicente López, Enrique –el “japonés”– García, un radical “K” que acaba de perder las elecciones comunales a manos de Jorge Macri. Tal vez sea ese desdén del electorado de la zona norte el que explique la dureza con que Cristina Fernández se refirió a los vecinos que resisten al distribuidor del paseo costero del municipio, por cierto también llamado Néstor Kirchner.
“Son energúmenos” fue la definición despectiva con que cerró el ciclo que sus epígonos califican sin vacilar como una “epopeya”.
Ayer, en la disertación con la que abrió el nuevo período de gestión no hizo referencia alguna a la relación que mantendrá con sus adversarios políticos. En un escenario familiar, “casi borbónico” se comentó, recordó sí que la jornada coincidía con el Día de los Derechos Humanos. Prefirió ignorar, sin embargo, que en la misma fecha, pero veintiocho años atrás, llegaba al poder Raúl Alfonsín y con él se producía el regreso a la democracia. Para no ser menos, la transmisión oficial de la ceremonia de asunción del mando –guionada al detalle, impecable en la sincronización del discurso y las cámaras que buscaron y hallaron al instante a cada uno de los funcionarios a los que la Presidente aludía–, iba a censurar el momento en que, al ingresar al Palacio del Congreso, la jefa de Estado se cruzaba con el todavía vicepresidente Julio Cobos. Después del corte abrupto, los “fierros” de La Corte se clavaron en una imagen de la bandera.
Un éxito de la televisión y un fracaso de la institucionalidad, que se declaraba impotente para sobreponerse al resentimiento y las viejas ofensas.
Tristán Bauer había resuelto el conflicto político y personal suscitado en el Poder Ejecutivo aplicando el airbrush out del mismo modo en que la iconografía estalinista suprimía de las fotografías a las figuras caídas en desgracia.
Nadie puede predecir si ése será el ánimo con que, de aquí en más, se piense y se trate a las expresiones opositoras.
Por lo pronto, la Unión Cívica Radical, la más estructurada a nivel nacional, se ha replegado a cuarteles de invierno, rumia su fracaso reciente y abre el debate sobre su futuro inmediato. Era un trance necesario pero responde también a la inveterada tendencia al ensimismamiento que hace hablar a sus propios hombres del “internismo, enfermedad infantil del radicalismo”.
De la discusión deberá salir, en principio, el candidato a presidir el Comité Nacional y quien parece hoy contar con más fichas para hacerlo es Mario Barletta, un cuadro que concita las simpatías de los jefes comunales, no alineado con ninguno de los sectores en pugna y por lo tanto en condiciones de representar a todos, ganador de la intendencia de Santa Fe, un territorio no propicio a la UCR, ex rector de la Universidad del Litoral, ingeniero en un partido de abogados.
Muchos de los protagonistas de la discusión saben que el problema más grave es que no se trata de dotar de instrumentos y políticas a un partido sino a dos: el que está en las cámaras y las diputaciones provinciales y el que está al frente de los pueblos y las gobernaciones y privilegió el vínculo con el gobierno nacional que los sometió y los redujo a la servidumbre con la potencia de la billetera.
Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz, el candidato y el jefe del partido, fueron golpeados con fuerza por la magnitud de la derrota. Es Sanz, no obstante, quien parece haber registrado con más claridad ese dato y propone la renovación más extensa. Los jóvenes formulan críticas, exigen responsabilidades y señalan el escaso espacio que le confirieron sus dirigentes , si bien para entrar en la controversia que el kirchnerismo propone tendrán que reconquistar la calle, un espacio que el radicalismo ha abandonado y en el que se mueven con comodidad el justicialismo y la izquierda. El nuevo conductor enfrentará el desafío de convertirse en caudillo y volcar al radicalismo a posicionarse en los temas de agenda: las tarifas, la despenalización del aborto, las políticas internacionales.
Hermes Binner es el ganador de los perdedores y puede que su inacabada polémica con la UCR se proyecte en las elecciones legislativas del 2013, cuando se inicie la competencia por el primer diputado nacional por Santa Fe. Para ese tiempo, es probable que Binner siga siendo el representante del socialismo y Barletta sea ya la cabeza de la UCR.
La proximidad de esos comicios agudizará las tensiones con el kirchnerismo que, hasta ahora, el Frente Amplio Progresista de Binner ha tratado de evitar. Fue al FAP y sólo a él que Cristina Fernández recordó sin nombrarlo en el discurso de ayer para agradecer su acompañamiento a la ley de medios y la estatización de las AFJP.
Mauricio Macri procura un costoso pacto de convivencia con el kirchnerismo mientras reconsidera de qué modo recomponer la base territorial, debilitada al extremo por el divorcio con Francisco de Narváez y la escuálida performance del Peronismo Federal en los comicios. Todo indica –y así deben haberlo registrado los operadores del gobierno– que, de todas formas, Mauricio Macri conserva la simpatía de una porción nada desdeñable de la ciudadanía. Así se explica que su carta, Daniel “el Tano” Angelici, haya derrotado en las elecciones del club Boca Juniors al presidente Jorge Amor Ameal, el mismo día en que el club se consagraba campeón y contra el peso incalculable del aparato “K”.
Como se ve, el arco opositor no es ni de lejos un peligro inminente. A la Presidenta, en la remake, le faltó elegancia, es verdad, pero es de justicia reconocer que tampoco debió hacer un gran esfuerzo para ignorar a los que aún no dan señales de recuperarse del pasmo en que los sumió el 23 de octubre. Ese lugar que la política destina a la oposición no quedará vacío para siempre. Si los partidos no procuran llenarlo será el sindicalismo moyanista el que aspire a ocuparlo.
Por lo pronto, los camioneros y sus gremios afines fueron una ausencia notable en los festejos a los que, con buen tino y a diferencia de los presidentes norteamericanos, Cristina Fernández quiso conferir un carácter popular. La Plaza de Mayo se llenó de cantantes y músicos enrolados en las filas del oficialismo que se felicitaban por la emotiva jornada “de la Patria”. Una leyenda similar se sobreimprimió, cada tanto, en lo alto de la fachada de la Casa Rosada.
El lunes será otro día. A partir de allí el cristinismo cargará sobre sus hombros la obligación de resolver el ajuste, en flagrante contradicción con la premisa peronista que señala que quien organiza el guateque nunca es el que lo paga.
Lo decía hace unas horas el sociólogo Juan José Sebrelli: “La Presidenta sabe que la fiesta se terminó y está empezando a apagar las luces”.

LA OPOSICIÓN, ENTRE LA INDIFERENCIA Y LA INCOMODIDAD

Por Santiago Fioriti
También hubo muchos faltazos, como Carrió, Sanz y Rodríguez Saá.
11/12/11
Cada tanto, Ricardo Alfonsín hacía girar sus anteojos con la mano o mordía con fuerza una de las patillas. Imposible saber si le fastidiaba lo que oía o si aún se maldecía por los errores que lo llevaron a quedar tan lejos en octubre de quien ahora daba su primer discurso presidencial del segundo mandato. Gabriela Michetti chateaba con su BlackBerry y buscaba con la vista a Mauricio Macri, que estaba ubicado a menos de cien metros de su banca. Francisco de Narváez no lucía la sonrisa de los spots, mucho menos aquella exagerada del imitador de Tinelli: estaba serio, algo parco, sin comentarios.
No le fue fácil a los opositores atravesar los 70 minutos del discurso presidencial. Mas que escucharlo algunos dio la sensación de que lo padecieron . Probablemente, varios se esperaban alusiones incómodas y prefirieron pegar el faltazo, como Elisa Carrió, Adolfo Rodríguez Saá y Ernesto Sanz o incluso peronistas cercanos como Carlos Menem, Carlos Reutemann y Felipe Solá. “Fue una exposición para los suyos, no para la Nación”, diría más tarde Pino Solanas, al salir del Congreso, a bordo de su camioneta. Solanas fue uno de los diputados que permaneció en silencio, desplomado en su butaca, con pose de disgusto.
Otros mostraban cierta indiferencia, como el radical Oscar Aguad o el peronista anti-K Eduardo Amadeo. El economista Claudio Lozano y el sindicalista Víctor De Gennaro, directamente, ponían cara de desagrado cuando la Presidenta se refería al pago de la deuda externa, una vieja crítica del sector de la CTA que ellos representan, que no puede entender cómo un Gobierno que se dice progresista se jacta del pago de una deuda “ilegítima e inmoral”.
Siempre dispuesta a no pasar inadvertida, Victoria Donda había llegado segundos después de la jura, con vestido rojo y lo suficientemente corto como para desviar la vista de algunos de sus colegas. Aplaudió algún tramo del discurso y también reprobó otros, lo mismo cuando las barras kirchneristas le gritaron alguna cosa desagradable. Su novio, de bermudas y ojotas, se había perdido entre los militantes de La Cámpora.
Patricia Bullrich y Ricardo Gil Lavedra tomaban nota de algunas frases: la ex socia de Elisa Carrió lo hacía en una moderna computadora y el radical, a mano. Muy cerca de ellos, Alfonso Prat Gay aplaudía algunas partes de la exposición. El economista de la Coalición se acopló a la tribuna K cuando Cristina dijo que su tarea sólo iba a estar cumplida cuando no quedaran pobres en el país.
“¡Con Perón no había conflicto!” , gritó desde el fondo Graciela Camaño, célebre por la bofetada a Carlos Kunkel. Ahora desafiaba a Cristina, que acababa de recordar que con Perón no había derecho a huelga y aprovechaba para pedirles prudencia a los sindicalistas para 2012. La Presidenta siguió hablando como si no hubiera oído a Camaño. Pero la digresión, al menos, les vino bien a algunos opositores para exhibir una leve sonrisa.

LOS RADICALES VUELVEN A LA CIUDAD DE CÓRDOBA
11/12/11
“Como los ciudadanos de Tecla, en la novela Las Ciudades invisibles , de Italo Calvino, los convoco a construir la ciudad para frenar su destrucción”, sentenció ayer Ramón Javier Mestre al asumir la intendencia de Córdoba y llevar al radicalismo al poder luego de 12 años en el llano .
La cita elegida por el flamante intendente, no es casual: Daniel Giacomino, autodenominado “soldado de Cristina” , dejó una ciudad minada de conflictos . Esta semana una huelga hizo que la Capital se quedara sin recolección de residuos, y durante dos días hubo un paro de los colectivos urbanos.
Ayer al mediodía, en el Centro de Participación Comunal (CPC) de barrio Empalme, donde está enclavado el Arco de Córdoba, se vivió una fiesta rojiblanca bajo los 33º C de temperatura. El viceintendente saliente, el sabbatellista Carlos Vicente le cedió el cargo a Marcelo Cossar, compañero de fórmula de Mestre.
Tras jurar como intendente, Mestre se comprometió a “hacer lo que se deba, no lo que pueda. Haré lo que se deba, no lo que quede mejor”. Durante su discurso, Mestre abogó por “poner en marcha todos los sistemas de control de la Municipalidad para que se vuelvan a respetar las reglas en un municipio y una municipalidad que están al borde de la anarquía ”.




SIN CONSENSO, CADA VEZ HAY MÁS CANDIDATOS PARA CONDUCIR AL RADICALISMO
A cinco días de la elección del nuevo presidente del Comité Nacional, son varios los nombres para reemplazar a Ernesto Sanz. Barletta, el principal candidato, no puede sortear obstáculos legales. Rodolfo Terragno, que había sido propuesto por el cobismo, se bajó de la carrera
Crédito foto: DyNNo todo es reasunción presidencial en la vida política argentina. Mientras aún resuenan los ecos de la jura de la presidente Cristina Kirchner al frente del Ejecutivo Nacional por segundo período consecutivo, el radicalismo vive su propia historia interna, y aún no logra consenso para elegir a quien presidirá el partido a partir del próximo viernes.
Nombres hay muchos, y cada día que pasa aparece uno nuevo. De hecho, sobre el final de la semana pasada, sectores partidarios propusieron a Rodolfo Terragno. Pero el ex jefe de Gabinete dela Alianzadescartó esa posibilidad de plano.
“En esta etapa, más que nunca, hay que buscar el consenso. No hay forma de que yo sea parte de una disputa. No pertenezco a ningún sector interno y deseo fervientemente la conciliación”, sostuvo en un comunicado Terragno.
Fue el sector que lidera el ex vicepresidente Julio Cobos quien había pensado en ese nombre para sustituir a Sanz, ante las dificultades legales que enfrenta Mario Barletta para asumir el cargo.
Pese a que cuenta con el apoyo de la estructura que sostuvo la fracasada candidatura de Ricardo Alfonsín a la Presidencia de la Nación, sus propios compañeros le objetan al santafesino haber sido sido ungido delegado hace una semana violando reglas éticas y legales.
Esa situación, junto a la negativa de Terragno, puede ser un elemento a aprovechar para Sandra Rioboó, escindida del Modeso de Leopoldo Moreau. Aunque su candidatura tiene un punto muy en contra: en las últimas elecciones, fue candidata a senadora por el Frente Amplio Progresista, y la UCR bonaerense le suspendió la afiliación.
Por si fuera poco, en los últimos días aparecieron los sindicalistas de la Organización de Trabajadores Radicales (OTR), con la intención de postular a Raúl Barr. Pero sus antecedentes no son mucho más claros que los de sus rivales: hay fuertes cuestionamientos de su gestión en la obra social de prensa, que está involucrada en el caso de la “mafia de los medicamentos”.
Por todo esto, el escenario para el próximo viernes se complica día a día. Y el antecedente del escándalo de la última reunión dela Convenciónestá demasiado fresco.
Para evitar males mayores, dentro del radicalismo no descartan que transitoriamente asuma el titular de la Convención, Hipólito Solari Yrigoyen o que sea el secretario general del partido, Jesús Rodríguez, el que se haga cargo de la transición.








MARIO BARLETTA SE PERFILA COMO EL PRÓXIMO TITULAR DE LA UCR
El plenario de delegados al Comité Nacional de la UCR se reunirá el próximo viernes para designar a las nuevas autoridades partidarias, y Mario Barletta parece reunir el apoyo de la mayoría de los sectores internos para suceder a Ernesto Sanz en la conducción del radicalismo.
A cuatro días de desarrollarse el plenario, que reunirá a delegados de todo el país, los radicales negocian contra reloj la integración de una mesa donde estén representados todos los sectores internos del partido.
En el plenario de delegados que se desarrollará el próximo viernes en la sede del Comité Nacional de Alsina y Entre Ríos, en la ciudad de Buenos Aires, se elegirá además de al sucesor de Sanz, a quienes ocuparán las tres vicepresidencias, las 24 secretarías y los cargos destinados a la juventud, Franja Morada y a la Organización de Trabajadores Radicales (OTR).
En los últimos días fueron varios los nombres que sonaron para ocupar la titularidad del Comité Nacional.
Además de Barletta, se habían anotado la bonaerense Sandra Rioboó; el dirigente de la OTR, Raúl Barr; y hasta se especuló con la posibilidad de que el actual secretario general del partido, Jesús Rodríguez, pudiera ser elegido para estar al frente de una mesa de transición, hasta que -reforma de la Carta Orgánica mediante- se eligiera por voto directo a la nueva conducción del partido.
En tanto, en los últimos días un sector de quienes se alinearon hasta la semana pasada en el cobismo había propuesto el nombre del ex jefe de gabinete de la Alianza, Rodolfo Terragno, quien desechó de plano el convite.
"En esta etapa, más que nunca, hay que buscar el consenso. No hay forma de que yo sea parte de una disputa. No pertenezco a ningún sector interno y deseo fervientemente la conciliación", sostuvo Terragno a través de un comunicado.
Sin embargo, según afirmaron a Télam desde diferentes sectores del radicalismo, habría acuerdo alrededor de la figura de Barletta, a quien la semana pasada la UCR santafesina designó delegado nacional, permitiéndole sortear el único obstáculo legal que le impedía acceder a la titularidad del radicalismo.
Según lo que establece la Carta Orgánica partidaria, quien se postule para presidir la UCR debe ser delegado al Comité Nacional.
Desde que comenzó a rodar su nombre para dirigir el partido, Barletta (quien este lunes dejará su cargo como intendente de la ciudad de Santa Fe), se reunió con Ricardo Alfonsín, Sanz y el ex vicepresidente Julio Cobos, de quienes consiguió el respaldó a su candidatura.
En declaraciones a Télam, el alfonsinista Ángel Rozas aseguró que el dirigente santafesino "cuenta con el mayor consenso de todos los sectores" de la UCR para remplazar a Sanz en la conducción del partido, aunque no descartó que algunas facciones "con representación externa, pero sin poder de incidencia" en el plenario de delegados, se opongan a la designación de Barletta.
Además del apoyo del alfonsinista Movimiento de Renovación Nacional (MoReNa), la postulación de Barletta cuenta con el respaldo de la denominada Liga de intendentes y legisladores, que comandan el cordobés Ramón Mestre y el mendocino Víctor Fayad.
"Nosotros estamos trabajando desde un primer momento en la candidatura de Mario (Barletta) y, por supuesto, la vamos a acompañar en el plenario", dijo a Télam uno de los integrantes de la Liga, el ex intendente de Mar del Plata, Daniel Katz, al tiempo que se pronunció a favor de la integración de una mesa de conducción "equilibrada entre los distintos sectores".
En la misma línea, Rozas indicó que pese a que el MoReNa tiene "mayoría propia" en el plenario de delegados, impulsará la constitución de una conducción partidaria "lo más plural posible, donde estemos representados todos los radicales".
Asimismo, el ex gobernador del Chaco aseguró que su sector no avalará la constitución de una mesa de conducción partidaria transitoria, como impulsan los sectores liderados por los ex miembros de la Junta Coordinadora Nacional, Leopoldo Moreau y Federico Storani.
"No va a haber una mesa de transición; el 16 se elegirán autoridades partidarias por dos años (período completo)", aseveró Rozas, quien explicó que "si bien hemos perdido una elección previsible, eso no significa que el partido esté en crisis como para justificar el armado de una mesa de transición".
En el mismo sentido se pronunció Katz, quien sostuvo: "No creo mucho en las transiciones, porque en este país lo transitorio suele llegar para quedarse. Vamos a elegir la conducción del partido por dos años".

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