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La Trágica Historia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca


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La Trágica Historia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca1
En los libros 3 y 4 de la Gesta Danorum o Historia Danicae escrita por Saxo Grammaticus (c. 1150–1220) aparece la historia de dos hermanos, Orvendil y Fengi, quienes reciben del rey de los daneses, Rørik Slyngebond, el gobierno de Jylland; poco después, Orvendil desposa a Geruth, la hija del rey Rørik, y de esta unión nace un primer y único hijo: Amleth (o Amblett). Resentido por el casamiento de su hermano y deseando regir, Fengi asesina a Orvendil y tras un breve período de luto, desposa a Geruth y se declara a sí mismo único líder de Jutlandia. Amleth vengará la muerte de su padre asesinando a su tío y alcanzando entonces el trono que le corresponde por verdadero derecho. Probablemente este relato no llegó a Shakespeare de manera directa sino como una de las Histoires Tragiques traducidas al francés por Belleforest en el último tercio del siglo XVI.

Le Duel d’Hamlet de Maurice Clément es el registro de tres minutos de una puesta parisina de Hamlet de 1900 interpretada por Sarah Bernhardt; es la segunda ocasión en que Shakespeare pasa a la cinematografía: pocos meses antes se había registrado un fragmento de una producción teatral de The Life and Death of King John. Durante el primer cuarto de siglo de existencia del cine ya se habían hecho de Hamlet cuatro versiones en Italia, tres en Francia, cuatro en Gran Bretaña, una en Dinamarca y una en Alemania. Esta última es una curiosa adaptación: Hamlet, el Drama de la Venganza (Sven Gade y Heinz Schall, 1920-1921), donde Gertrudis da a luz una niña que, criada como un muchacho, ya adulta se enamora de Horacio, quien descubre el verdadero género del príncipe al palparle el pecho en busca de la herida que lo ha de llevar a la muerte.

La personalidad escindida del príncipe ha llevado al español Celestino Coronado (Reino Unido, 1976) a encarnarlo con mellizos y reformular los monólogos de Hamlet como diálogos o como enunciados contrapuestos: uno dice a Ofelia (Helen Mirren) “sí, te amé una vez” en tanto otro le grita “¡no te amaba!”; al encarnar la misma actriz a Gertrudis, el componente incestuoso que frecuentemente se señala en la relación entre la reina y el príncipe se convierte en otro elemento de fuerte presencia.

Puede resultar sorpendente que Hamlet, la obra de Shakespeare más larga, dominada por los pensamientos de un personaje, sea la más filmada. Antes de Kenneth Branagh en 1996, cada director desechó fragmentos y personajes para conseguir una extensión aceptable para el cine, pero manteniendo a menudo el vínculo entre actor y público por un recurso tan teatral como el monólogo; como gran parte del drama se desarrolla en la mente del príncipe, la voz en off ha demostrado ser muy útil en muchos Hamlet filmados. Un gran número de versiones cinematográficas han sido hechas a partir de una producción teatral anterior e incluso muchas veces por el mismo director. Branagh decide utilizar el texto completo en una ambientación decimonónica tras encarnar al príncipe por tercera vez en una puesta íntregra (1992-1993); de dramaturgias previas provienen también dos singulares versiones. La primera es de John Guielgud (Lunt-Fontanne, Broadway 1964), estelarizada por Richard Burton con vestuario contemporáneo y en una escena desnuda; en el curso de su representación se registraron tres funciones con el por entonces revolucionario proceso denominado Electronovision, un conjunto de pequeñas cámaras electrónicas capaces de obtener un registro de calidad con tan sólo la iluminación propia de la escena; se utilizaron cinco cámaras cuyas posiciones se variaron en cada función, de modo tal que el “teatrofilme” (tal como se lo promocionaba) contaba con quince ángulos de toma diferentes. Interesado en conservar el público teatral, Burton insistió en que el film, dirigido por Bill Colleran, se proyectara sólo dos días, por lo que se estrenó en casi un millar de salas cinematográficas y fue vista por alrededor de cinco millones de personas. El acuerdo requería la destrucción de las copias, mas en 1991 se descubrió una copia completa que el actor guardó celosamente. Por su parte, la versión de Tony Richardson (Round House, Londres, 1969), filmada en algo menos de dos semanas, tiene su origen en una producción montada por el director en un cobertizo victoriano para locomotoras, donde el príncipe es un hippie antistablishment; un mismo actor encarna varios papeles menores, y en una escena de fondos negros carentes de decorados, un haz de luz ilumina la cara del príncipe a guisa de fantasma del viejo rey. No obstante, casi la totalidad del film son tomas en primero planos específicamente cinemaográficas.

Si bien Laurence Olivier había protagonizado Hamlet en teatro en 1937, su versión fílmica (Reino Unido, 1948) es una compleja reformulación del texto fuente, a la que el actor consideraba un ensayo más que una versión cinematográfica de la necesaria abreviatura de un clásico; la estructura del guión de este Hamlet fue la que adoptó Franco Zeffirelli (1990) quien, a diferencia de la versión de Branagh, redujo más del 60 % de los parlamentos de Shakespeare para obtener un film de 135 minutos. Como éstos, un gran número de guiones cinematográficos han reformulado la historia: Akira Kurosawa en Japón (Trono de Sangre, 1957 y Los Malos Duermen Bien, 1960), Joe de Graft (Hamile 1964), en ámbitos de la tribu fafra de Tonga, Ghana del Norte; Ozualdo Ribeiro Candeias en el Brasil rural (A Herança, 1970), Roger Allers y Rob Minkoff en la animación infantil (El Rey León, 1994). Inspirado por la sátira Hamlet se dedica a los Negocios (Aki Kaurismåki, Finlandia, 1987), Michael Almereyda conserva el verso de Shakespeare y ubica su transposición en la Manhattan del 2000, en el seno de las intrigas de una multinacional, Denmark Corporation cuyas oficinas están en el hotel Elsinore de Times Square; Hamlet es un “pobre chico rico” desprolijo con gorro de tejido andino que deambula por lugares anómicos -una lavandería, un supermercado- o por emblemas neoyorquinos -el JFK Airport, el Guggenheim Museum. Su pregunta por el ser se formula en la sección action pictures de un videoclub; abocado a las películas experimentales, el estreno de un videoclip suyo desenmascarará la traición. Saturado el film por los dispositivos propios de sociedades de control, los parlamentos acontecen en relación a computadoras portátiles, teléfonos, beepers, celulares, contestadores automáticos, pantallas de TV, monitores, máquinas fotográficas; el fantasma del viejo rey adquiere imagen gracias a una cámara de seguridad y el epílogo es pronunciado por un locutor televisivo.

En sus versiones televisivas Hamlet ha contado con prestigiosos intérpretes: en Gran Bretaña, entre otros, el príncipe fue encarnado por Christopher Plummer (1964, en una producción filmada en el castillo de Kronborg, en Elsinore), Ian McKellen (1972) y Derek Jacobi (1980); en la estadounidense por Richard Chamberlain (1970); en la alemana por Maximillian Schell (1960); en la sueca, por Stellan Skarsgård (1984); en la argentina por Alfredo Alcón, dirigido por David Stivel (1964).
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El film que nos convoca hoy es obra de Peter Stephen Paul Brook (Chiswick, Londres, 21.3.1925) es uno de los más reconocidos directores de teatro, cine y ópera de la actualidad. Se educó en la Westminster School, la Gresham’s School -donde formó parte de Doctor Fausto, de Christopher Marlowe, en 1943-, Holt y el Magdalen College, Oxford. Debutó como director en 1945 con el Birmingham Repertory Theatre y su primera producción londinense fue A Puertas Cerradas de Jean-Paul Sartre, al año siguiente. Entre 1947 y 1950 dirigió producciones para la Royal Opera House del Covent Garden: la primera fue La Bohême, de Giacomo Puccini, en 1948; su último trabajo en este campo ha sido Don Giovanni, de Wolfgang Amadeus Mozart para el 50° Festival Internacional de Arte Lírico de Aix-en-Provence en 1998.

En 1951 contrajo matrimonio con la actriz Natasha Parry. En esa década produjo espectáculos en diversas ciudades de Europa y Estados Unidos, además de filmar La Ópera del Mendigo (1953) inicio de una profusa nómina de producciones cinematográficas y Moderato Cantabile (1960), su primera nominación a la Palma de Oro del Festival Internacional de Cine de Cannes.

En 1962 regresó a Stratford-upon-Avon para unirse a la recientemente establecida Royal Shakespeare Company (RSC), para la que dirigió numerosas piezas, por ejemplo, en 1950 Medida por Medida y en 1952 Un Cuento de Invierno protagonizadas por Sir John Gielgud; en 1958 Tito Andrónico con Laurence Olivier.

Por entonces su trabajo se inspira en teorías experimentales como las de Jerzy Grotowski, Bertolt Brecht, Meyerhold y otros dramaturgos de similar calibre; así, a partir de 1964 junto a Charles Marowitz experimenta en la RSC con el Teatro de la Crueldad propuesto por Antonin Artaud; esa temporada estrenan El Chorro de Sangre y Brook crea Marat/Sade, obra que le valdrá el Premio Tony al Mejor Director Teatral de 1966 y una Mención Especial en el Festival Interncional de Cine de Locarno en 1967, entre otras distinciones. Ese año realiza en Estados Unidos con la RSC una pieza de protesta contra la Guerra de Vietnam documentada en el film El Beneficio de la Duda. En breve llega el primero de un vasto conjunto de escritos, El Espacio Vacío (1968), elaborado sobre conferencias que ha dictado en diversas universidades dedicando cada una de sus cuatro partes a otras tantas nociones de teatro de naturaleza diversa.

En 1970, formó con Micheline Rozan el Centro Internacional para la Investigación Teatral en París, una compañía internacional de actores, bailarines, músicos que recorrió gran parte de África y el Medio Oriente durante esa década. Es el actual director del emprendimiento, afincado desde 1984 en el viejo Théâtre des Bouffes du Nord, construido en 1876 en el 37 bis del Boulevard de la Chapelle, Paris. El 15 de octubre de 1974, sin afectar su estructura original y conservando las huellas de su historia, Brook y Rozan reabren el Théâtre des Bouffes du Nord con Shakespeare: Timon de Atenas en una adaptación de Jean-Claude Carrière con puesta de Peter Brook. Por ese entonces el director arremete junto a Carrière el desafío de adaptar para el teatro el poema épico hindú Mahabharata, estrenada en 1985 y posteriormente transpuesta a una miniserie televisiva (1987). El elenco internacional -25 actores de 16 países- despertó calurosas discusiones de signo diverso acerca del interculturalismo y se llevó el Premio del Público al Mejor Film en el Festival Internacional de Cine de São Paulo 1990. El Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires ofreció La Muerte de Krishna, un fragmento de esta obra, cuya duración total es de nueve horas. Un espíritu de tolerancia: la inspiradora vida de Tierno Bokar es la pieza que dirige en 2005 para abordar una problemática ciertamente vinculada a aquellos debates.

Su última producción cinematográfica, La Tragedia de Hamlet, estrenada en teatro en 2000 y filmada para la televisión en 2002, se alinea junto a estos trabajos a partir de su reparto multiétnico. Editada posteriormente dentro de la serie Del Teatro a la Pantalla –producto de la Oficina del Documental del Ministerio de Asuntos Extranjeros y la Asociación Francesa de Acción Artística y el Centro Nacional del Teatro-, su original puesta suele valorarse como una de las piezas más bellas de Brook y como un renovado acercamiento a uno de los personaje más abordados en la historia del teatro. Si su Hamlet es rico, lo es por su complejidad.

Brook ha sido galardonado con numerosas distinciones, entre las cuales las más conocidas son el Premio Tony a la Mejor Dirección Teatral (el que obtiene nuevamente por Sueño de una Noche de Verano en 1971) y el Premio Emmy, por La Tragedia de Carmen en 1984 y por El Mahabharata en 1990.

Actualmente se encuentra preparando con su esposa el estreno para 2009 de Love is mi Sin, sobre el Soneto 142 de William Shakespeare.



1 Estas son las notas que se entregaron al público en ocasión del segundo encuentro del ciclo Cineteatro (18.10.2008), curado por María de Sagastizábal, con la colaboración del grupo DIM (Alicia Romero, María Rosa del Coto, Marcelo Giménez). El mismo tuvo lugar en la Sala Biblioteca del Centro Cultural Rector Ricardo Rojas, dependiente de la Secretaría de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil de la Universidad de Buenos Aires, como parte de la temporada 2008 del Área de Teatro, coordinada por Matías Umpiérrez.


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