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La Sequoia del Jardín del Palacio de Navarra contará desde este año con un pararrayos


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La Sequoia del Jardín del Palacio de Navarra contará desde este año con un pararrayos

Este ejemplar, declarado Monumento Natural en 1991, cumplirá este invierno 152 años en su actual emplazamiento

Viernes, 22 de junio de 2007. La Sequoia del Jardín del Palacio de Navarra contará desde este año con un pararrayos, con lo que se convertirá en el primer árbol de la Comunidad Foral que esté protegido por este sistema. De hecho, en el mes de septiembre del año 1933 este ejemplar fue dañado seriamente por un rayo que le destrozó la copa.

El Departamento de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Vivienda, a través de su Servicio de Conservación de la Biodiversidad, es el responsable de las labores de mantenimiento y conservación de la Sequoia y de todos los árboles monumentales de Navarra. En la presentación de los trabajos han estado presentes el director general de Medio Ambiente, Juan José Grau Lasheras; el director del Servicio de Conservación de la Biodiversidad, Enrique Eraso Centelles; y Yolanda Val Hernández, ingeniera de montes del Departamento.

La Sequoia del Palacio del Gobierno de Navarra es uno de los 31 Monumentos Naturales declarados en Navarra, en concreto el Monumento Natural nº 25. Se trata de la especie Sequoiadendron giganteum (Lamb), originaria de Norteamérica, concretamente de Sierra Nevada (California). Tiene una altura de unos 38 metros, un diámetro de tronco a 1,30 metro del suelo de 2,10 metros y un perímetro a esta misma altura de 6,40 metros.

La instalación del pararrayos está motivada por los tormentas que desde hace algún tiempo se están produciendo en Navarra con importantes descargas eléctricas. De hecho, los árboles de gran porte, especialmente sequoias y cedros, son los pararrayos naturales más efectivos.

Los rayos al caer sobre los árboles tienden a bajar a tierra a lo largo del tronco dibujando una hélice a través del cambium. Si no encuentran fácilmente la salida a tierra explotan dentro del árbol pudiendo llegar a partirlo longitudinalmente. La instalación de un pararrayos en esta sequoia tiene como objetivos:


  1. Proteger al árbol de los impactos de rayo que causan daños irreparables en el mismo y que tarde o temprano van a suceder, ya que la sequoia ha superado la altura de los edificios circundantes.

  2. Proteger a las personas que tras un impacto de rayo sobre la sequoia y rotura de su estructura se puedan ver amenazadas

  3. Proteger los bienes del entorno del árbol

Si este no fuera un ejemplar único y estuviera en medio de un bosque, la caída de rayos sobre árboles puede ser hasta beneficiosa porque tienen un efecto rejuvenecedor de los mismos al inducir nuevos rebrotes. En Navarra no existen pararrayos instalados en árboles. Se tiene constancia de que en España sólo Patrimonio Nacional comenzó hace 10 años con la instalación de algunos de ellos (el primero fue en una sequoia) en las coníferas de mayor altura localizadas en el Palacio de la Granja en la Sierra de Segovia y Madrid.

No existe normativa estatal que regule la instalación de pararrayos en árboles por lo que se ha optado por recoger y aplicar la normativa americana existente al respecto que está muy desarrollada por ser este país uno de los de mayor experiencia en este campo, ya que cuentan con las especies de árboles que alcanzan mayor altura en el mundo. Por ejemplo, esta normativa americana establece que si el ejemplar a proteger tiene más de 1 metro de diámetro se deberán instalar 2 líneas conductoras a cada lado del tronco.

De este modo, para la instalación de este pararrayos los técnico se han acogido a la ANSI A300 de la Sociedad Internacional de Arboricultura y a las NTJ 03S. En cambio, sí que existe normativa estatal sobre puestas a tierra para edificaciones que, aún no siendo específica para árboles, se han considerado.

El presupuesto de esta instalación y los trabajos asociados asciende a la cantidad de 18.000 euros. Tras la instalación de este pararrayos será necesario realizar revisiones anuales tanto de la instalación aérea como de la toma de tierra para evitar pérdidas de eficacia con el transcurso del tiempo. Estas revisiones anuales se llevarán a cabo en la época en la que el terreno esté más seco comprobando la continuidad eléctrica en los puntos de puesta a tierra y también después de que haya constancia de que la instalación haya sido impactada por un rayo. Se medirá la resistencia de las tomas de tierra que deberá ser en todo momento inferior a 10 W.



Características del pararrayos

El pararrayos a instalar es un tipo FRANKLIN de doble bajante y consta de tres partes principales:



  1. Puntas captadoras o terminales: se han instalado dos, una principal y una secundaria en cada una de las dos copas antes mencionada. Son de acero inoxidable, la mayor de 2,15 m. de longitud.

  2. Líneas conductoras: también se han instalado dos que parten de cada una de las puntas captadoras, en contacto entre sí, a cada lado del tronco. Los 3 primeros metros desde el suelo han sido protegidos con material aislante para evitar posibles daños por contacto tras lluvias o descargas eléctricas.

  3. Tomas de tierra: son las que se encargan de disipar la energía del rayo en el suelo. Se han instalado dos tomas de tierra independientes para cada línea conductora que se unirán entre sí para aumentar su efectividad en la disipación de la descarga eléctrica en tierra. Cada una consta de tres picas de acero de 2 metros de longitud y colocadas según un triángulo equilátero. A lo largo de toda la pica se ha colocado sal para mejorar la conductividad, así como un mineral especial a lo largo del cable que une las picas.

Historia y trabajos de mantenimiento y conservación

La Sequoia, tal y como señala Joaquín Arazuri en su obra "Pamplona antaño", fue plantado en el jardín de Diputación en el invierno de 1855. Este árbol llegó procedente del jardín que tenía en Irurita José María Gastón y de Echevertz, quien lo trajo de Norteamérica y lo hizo sacar y transplantar al jardín del Palacio cuando fue elegido Diputado Foral.

Como se ha señalado, en septiembre del año 1933 la sequoia fue dañada seriamente por un rayo que le destrozó la copa y que, tras los trabajos de reconducción de ramas, dio lugar a la formación de dos copas que son las que actualmente se pueden observar.

El 1993 se instaló un cableado de acero inoxidable entre las 2 copas para prevenir una posible rotura dada la inestabilidad que suponía la presencia entre ambas copas de un viejo muñón, cableado que es revisado anualmente. Además se instaló una chapa de latón que protege este muñón.

En 1995 la Sequoia sufrió una importante defoliación por lo que se realizaron diversos estudios sobre esta y otras sequoias de la Comarca de Pamplona con expertos patólogos de la Universidad Politécnica de Madrid. Desde entonces se han realizado diversos trabajos de limpieza de copa, ya que la causa de estas defoliaciones parece estar en la existencia de veranos excesivamente calurosos a los que la especie no está adaptada. De hecho, esta especie vive en su zona originaria de California entre los 1.500 y 2.000 metros de altitud, en suelos húmedos, profundos con una alta pluviometría anual de unos 1.200 l/m² e inviernos fríos de hasta 24 grados bajo cero.

Desde entonces los trabajos de revisión y puesta a punto del cableado entre copas y los trabajos de saneamiento del árbol han sido frecuentes.







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