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La Segunda Presidencia de José Batlle y Ordóñez


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La Segunda Presidencia de José Batlle y Ordóñez

La ideología política de Batlle y Ordoñez se podía resumir en su positivismo, inmensa fe en las capacidades del Hombre. Él creía que el hombre podía ejercer todos los cambios necesarios dentro de un modelo liberal y racional; sin necesidad de llegar a la revolución. Estimaba necesario que las decisiones de la mayoría fuesen obligatorias para las minorías. Él creía que el hombre podía ejercer todos los cambios necesarios dentro de este modelo. Garantizando tanto la libertad y la justicia social; sería para Batlle inevitable una total democracia en el Uruguay. Veía que si se garantizaban los derechos del sufragio universal, no sería nunca necesaria una revolución ya que el voto sería simplemente más efectivo. Otorgará por ello el sufragio a la mujer, a los inmigrantes, e intentará implementar el plebiscito.

Consideró necesario también la creación de un Ejecutivo Colegiado para la tarea de gobierno ya que así se erradicaría cualquier amenaza de dictadura personal (Esto se veía acentuado por la gran cantidad de poderes que le otorgaba la constitución de 1830 al Presidente). También se admitió a favor de la separación del Estado con la Iglesia, lo que para él significaría la total libertad de conciencia en la población. Era para él el ideal, el Estado laico.

Sobre la educación; creía que era ésta la llave para un pueblo inteligente, que pudiera aprovechar esa democracia. Para esto tomará como proyectos el llevar la educación a las mujeres, creando la Universidad de mujeres; y a la campaña, donde no existía más que enseñanza primaria, creando establecimientos de enseñanza secundaria. Veía necesario como segundo paso; que los habitantes comenzaran a participar activamente de la política y por lo tanto idea lo que se llamarán los "Clubes Seccionales", comités departamentales, y finalmente, la Convención del Partido, donde todas las tendencias tendrían representación y todas las voces serían escuchadas. De esta manera, el pueblo, mediante el partido, no sólo elegiría gobernantes sino que los iría instruyendo en lo que debía hacer y el oficio de gobernar sería simplemente, el oficio de representar.

Durante la segunda presidencia de Batlle y Ordóñez hubo importantes aportes a los derechos laborales de los trabajadores. Se prohibía el trabajo de menores de 13 años, se restringía la jornada a los menores de 19, la mujer dispondría de 40 días de descanso en el período de embarazo, el descanso obligatorio era de un día cada siete y un máximo de 48 horas semanales de trabajo. Se estableció la jornada de trabajo en 8 horas. También se creó una ley de pago de indemnizaciones por accidentes de trabajo. Se estableció la indemnización por despido que dependía de la cantidad de años trabajados.

Se aprobó una pensión a la vejez que podían utilizar todas las personas mayores de 65 años y de cualquier edad en caso de invalidez absoluta, que se encontrara en la indigencia.

Se creó la ley de divorcio donde se incluía la sola voluntad de la mujer. Se produjo la secularización de actos públicos, y la consecuente división entre Iglesia y Estado.

En lo que se refiere a la actividad económica del Estado (estatización y nacionalización), el principio ideológico era que los servicios públicos esenciales debían estar en manos del Estado, ya que éste era el organismo representativo de la sociedad, es decir, de todas las clases sociales, y estaba por encima de sus disputas. El Estado debía intervenir donde el capital privado fuera indeciso o temiera perder dinero, porque estaba guiado por el afán de lucro y no de servicio público; el Estado debía sustituir a las empresas extranjeras que se llevaban la ganancia fuera de fronteras debilitando así el país. Fue así que se produjo la estatización del Banco de la República Oriental del Uruguay, 1911 y 1913, la del Banco Hipotecario del Uruguay, en 1912, y la de los seguros, que pasaron de manos privadas a manos estatales con la creación en 1911 del Banco de Seguros del Estado. Se creó en 1915 la Administración de Ferrocarriles del Estado.

La influencia de José Batlle y Ordóñez en la política uruguaya fue notoria, dado que sus ideas presentaron una renovación debido a que el país nunca había experimentado tantas reformas. A su vez las creencias filosóficas de Batlle y Ordóñez fueron muy características e influyeron en las reformas sociales y económicas del Uruguay. Estas reformas fueron sucesivas y la mayoría de ellas fueron pensadas y puestas en práctica en un lapso de diez años. Por supuesto que al generarse un cambio tan rotundo varios sectores de la población, los más conservadores, creían que se estaban apurando los tiempos y que no iba a ser beneficioso para el país un giro tan repentino en la política. Fue por esto que Batlle y Ordóñez no fue capaz de realizar todas las reformas que tenía en mente pero igualmente logro plasmar sus ideas en los proyectos de ley que enviaba al poder legislativo. Muchas de esas propuestas fueron beneficiosas para el país y lo cambiaron para bien pero otras no corrieron con la misma suerte y no tuvieron la aplicación deseada.

Actividad



  1. Desde el punto de vista filosófico ¿Qué concepción tenia José Batlle y Ordóñez del hombre?

  2. Según él ¿Cómo se evitaría las revoluciones?

  3. ¿Qué es lo que propuso para que el presidente no acumule gran cantidad de poderes?

  4. ¿Por qué creía que la educación era importante? ¿Qué hizo al respecto en este ámbito?

  5. ¿Qué derechos se aplicaron para las clases media y bajas en este período?

  6. ¿Qué razones tenia José Batlle y Ordóñez para estatizar empresas? ¿Cuáles fueron los ejemplos de este proceso?

  7. ¿Qué es lo que creían los sectores más conservadores de la población sobre estas reformas?


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