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La revuelta laborista para que Blair ponga fecha a su cese se extiende


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Internacional



 

CRISIS EN GRAN BRETAÑA // LA DIFÍCIL SUCESIÓN
La revuelta laborista para que Blair ponga fecha a su cese se extiende

• Más de 50 diputados rebeldes firman una carta en la que reclaman un calendario para el relevo
• El 'premier' analizará este fin de semana con Brown la debacle electoral y los nuevos proyectos


 



 

 
BEGOÑA ARCE
LONDRES

Tony Blair cumplió ayer 53 años, pero el ambiente no estaba para celebraciones. El primer ministro británico es el blanco de conjuras, críticas y presiones de un grupo cada vez más numeroso de laboristas que quiere obligarle a fijar la fecha en que dejará Downing Street. Más de medio centenar de diputados rebeldes han firmado una carta exigiendo a Blair que establezca el calendario para el traspaso de poder, según los medios de comunicación británicos.


Los conspiradores amenazan con publicar la petición la próxima semana, si sus demandas no son escuchadas en privado. Blair tiene previsto conversar a lo largo de este fin de semana con el hombre que todos designan como su sucesor, el ministro de Finanzas, Gordon Brown, para analizar el castigo en las urnas y discutir los nuevos proyectos. Brown, que no fue consultado sobre la reforma del Gobierno, ha advertido de que el Ejecutivo necesita una renovación "en cuestión de días".
Algunos de sus aliados han culpado en voz alta a Blair de los males que padecen los laboristas. "No sabemos cómo va a ser la transición y esto es algo que debe acabar de una vez. Cada mes que pasa es peor y aumenta la falta de confianza en este Gobierno", afirmó el antiguo miembro del Ejecutivo Andrew Smith, considerado un brownista. Incluso los blairistas están abandonando al jefe en apuros. Un fiel de Blair en tiempos mejores, Nick Raynsford, piensa ahora que "es necesario establecer un calendario para cambiar de líder". Blair tiene previsto comparecer mañana en una esperada rueda de prensa y reunirse más tarde --en el que se anuncia como un tumultuoso encuentro-- con los parlamentarios laboristas.

VIENTO A FAVOR DE LOS 'TORIES'


Los conservadores, convencidos tras su primera victoria en las urnas desde 1992 de que el viento comienza a soplar a su favor, tratan de sacar partido de la guerra civil que libran los rivales. "Los diputados están conspirando en lugar de pensar en sus tareas, se están atacando unos a otros en lugar de trabajar por el país", declaró ayer el líder de los tories David Cameron, para quien la última remodelación es un signo de que el Gobierno "ha perdido su autoridad" y está "en un declive terminal".
La impresión en la prensa británica es también la de una caída sin retorno de un Blair dispuesto a atrincherarse con su guardia pretoriana en Downing Street. Precariedad, desesperación, escabechina, purga, impotencia y carnicería, eran algunos de los adjetivos más recurrentes en los diarios para describir la derrota electoral y la limpia en el Gobierno.

LA REVUELTA CONTRA THATCHER


"Los resultados electorales no han sido tan malos como para forzar una salida inmediata de Blair-, pero la sensación es que es el principio del fin", decía Jonathan Freedland en The Guardian. El comentarista recordaba la revuelta en el Partido Conservador que acabó con Margaret Thatcher, temiendo que el líder laborista corra la misma suerte. "Blair debe saber que una vez que un proceso así comienza, va generando su propia inercia y será imposible pararlo".


Noticia publicada en la página 13 de la edición de 7/5/2006 de El Periódico - edición impresa. Para ver la página completa, descargue el archivo en formato PDF


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