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La República Checa o Chequia es un Estado que se adjuntó a la


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Introducción
La República Checa o Chequia es un Estado que se adjuntó a la Unión Europea en 2004 y a la OTAN en 1998. Sus fronteras limitan al norte con Polonia, al este con Eslovaquia, al sur con Austria, y al oeste con Alemania. Junto con Polonia, Eslovaquia y Hungría, integra el Grupo Visegrad de naciones de la Europa Central.
Regiones
Bohemia, cuya capital es Praga, es la región occidental del país, es una meseta que está rodeada de elevados sistemas montañosos, como la Selva de Bohemia, los montes Metálicos, las cumbres de Bohemia-Moravia y Krkonoše, y forma una cuenca, bañada por el Labe (río Elba en castellano) y el Vltava (río Moldava).

Moravia, es la región oriental, limita al oeste con Bohemia, al sur con Austria, al este con algunas regiones eslovacas, al noreste con la Silesia checa, y al norte con la Silesia polaca. Su capital y principal ciudad es Brno.

Su nombre viene del río Morava, cerca del cual se estableció un grupo de eslavos, poco antes del año 600. Los habitantes de Moravia hablan distintos dialectos del checo.

Es una región más montañosa que Bohemia y está drenada por el río Morava.

Silesia es una región al norte de la Rep. Checa que hoy día se encuentra dentro de las fronteras de Polonia, pero cuyo territorio histórico abarca en menor medida a la Rep. Checa y a Alemania.

Historia
Los Países Checos, han estado habitados desde hace mucho tiempo. Las pruebas más antiguas datan de la Edad de Piedra, aproximadamente de 28.000 años a.C. Posteriormente, los celtas llegaron a esta tierra en el siglo III antes de nuestra era. Se trataba concretamente de la tribu de los bogos, de donde se supone que proviene el nombre de Bohemia. A principios del siglo I a. C. llegaron las primeras tribus germanas, y recientes hallazgos arqueológicos muestran que las legiones romanas exploraron hasta las cercanías de la actual ciudad de Olomuc, en el centro de Moravia.

En el siglo V las tribus eslavas del este, llegaron a las regiones de Bohemia y Moravia y allí permanecieron pacíficamente, organizados en villas circulares (okroulice) y desarrollaron una economía basada mayoritariamente en la agricultura. Durante el siglo VI, el pueblo germano de los ávaros invadió la zona y sometieron a las pacíficas tribus eslavas, formando un imperio que abarcaba desde el Elba hasta el Dniéper.

En el siglo VII se produce el primer intento para crear un estado mediante la unificación de las distintas tribus eslavas, como medio de protegerse contra los ataques de los ávaros, dando nacimiento al reinado del rey Samo, en el año 625. Este estado duró 33 años, hasta el año 658, cuando los ávaros fueron, finalmente, expulsados de la región.

En el siglo IX, las tribus asentadas en Moravia se unen al emperador carolingio Carlomagno, creando así, un nuevo estado que se administró mediante el sistema feudal. Carlomagno logró unir a estas tribus, pero fue su sucesor, Mojmír, que fue elegido por él; y los descendientes de éste, Rotislav y Svatopluk, quienes convirtieron a la región en un reino independiente, extendiendo sus dominios a través del oeste de Eslovaquia, Bohemia, Silesia, parte de Polonia y el oeste de Hungría, conformando el Imperio de la Gran Moravia y constituyendo así, la primera realidad estatal que se forjó entre los antepasados de checos, moravos y eslovacos. Este Imperio entabló largas y duras luchas con los francos y los húngaros, imperios vecinos.

En el año 870 el príncipe Borivoj construyó su castillo en la ciudad de Praga, convirtiéndola así, en el principal asentamiento de su dinastía. Durante esta época, con la llegada de Cirilo y Metodio (enviados por el emperador de Bizancio), se adoptan el alfabeto cirílico y la liturgia y ritos de la Iglesia Cristiana de Oriente. A la muerte de Metodio, en el año 885, por ese entonces Arzobispo de Moravia, el Imperio cae bajo la influencia de la Iglesia Católica de Roma. En el año 950, el rey alemán Otón I conquista Bohemia y la anexionó al Sacro Imperio Romano Germánico.

Durante los siglos del X al XIII gobernó la dinastía de los Premislidas; el nombre de la dinastía proviene de su fundador legendario, Přemysl. Los Premislidas eran una dinastía real checa que también gobernó en ciertas partes de Polonia; siendo un período de unificación y prosperidad para las tribus asentadas en la región de Bohemia.

En el año 924 llega al poder el príncipe Venceslao, asesinado en 935 por su hermano Boleslav. Venceslao es posteriormente canonizado y se convierte en San Venceslao, patrón de los Países Checos. El monumento más importante de esta época es la Basílica de San Jorge, en el Castillo de Praga; así como la estatua situada en la plaza de San Venceslao, en Praga.

En el año 1085 se le concedió al príncipe premislida Vratislav II el título personal de rey, pero los Países Checos no obtienen el reinado hereditario hasta los tiempos de Ladislao II en 1158. En el siglo XIII comienzan a fundarse ciudades como Brno, Znojmo o Poděbrady y surgen ciudades reales como Jihlava, Hradec Králové, České Budějovice, Pilsen, o Olomuc.

Con el asesinato de Venceslao III rey de Bohemia y de Polonia, en el año 1306 desaparece definitivamente la dinastía de los Premislidas. Venceslao III, fue el último de los gobernantes varones de la familia Přemyslid en Bohemia. Su hermana, Isabel heredera del trono de Bohemia, se casó con Juan de Luxemburgo, que asumió el trono bohemio en virtud de dicho matrimonio.

El hijo de Isabel y Juan de Luxemburgo, Carlos, se convirtió en rey checo en el año 1346 y fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en 1355. Durante su reinado, los Países Checos alcanzaron un florecimiento inaudito. En 1347 se fundó en Praga la universidad más antigua de Europa Central, que hoy lleva el nombre de Universidad Carolina. Además, Carlos IV puso los cimientos de la Praga gótica, fundó la Ciudad Nueva de Praga y el Castillo y mandó construir el puente de piedra que hay sobre el río Moldava que lleva su nombre (Puente de Carlos) y que es, hasta el día de hoy, símbolo de la ciudad. Praga llegó a ser el centro del imperio y, con sus cuarenta mil habitantes, era una de las ciudades más grandes de Europa.

A comienzos del siglo XV, durante el reinado de Wenceslao IV, hijo de Carlos IV, comenzaron a oírse rumores que se oponían a las injusticias de la Iglesia y que pedían una reforma urgente. La personalidad más relevante de este movimiento fue el rector de la universidad de Praga, el maestro Jan Hus. Hus lideró desde 1408 un movimiento cristiano basado en las ideas de John Wycliff. Sus seguidores fueron llamados Husitas y se multiplicaron en momentos en que la Iglesia católica sufría la crisis del llamado "Gran Cisma", cuando había dos papas, a los que en 1409 se agregó un tercero, Alejandro V. Sus sermones, que prefiguran el protestantismo, provocan una profunda repulsa en la Iglesia, pero tienen un gran eco en todo el país. Hus es llamado en 1414 a Constanza para afrontar un tribunal eclesiástico con acusaciones de herejía. A pesar de las presiones y del encarcelamiento, Hus no se retractó de sus opiniones. El 6 de julio de 1415 fue quemado como hereje a decisión del concilio.

Cuando la noticia de la muerte de Hus llegó a Bohemia, la rivalidad entre los husitas -que apoyaban las ideas de Hus de reformar la iglesia- y los católicos se convirtió paulatinamente en enemistad abierta. La defenestración de los consejeros y ediles desde las ventanas del ayuntamiento de Praga y la concentración de husitas en ciudades y montes fueron el comienzo de la revolución y de las guerras que la siguieron. En 1420 los rebeldes fundaron la ciudad de Tábor, que después se convirtió en centro de la revolución husita.

La iglesia reaccionó a los acontecimientos de los países checos a partir del año 1420 y, desde entonces hasta 1431, promovió cinco cruzadas. Todas fueron derrotadas por la milicia husita, a la que comandaba Jan Žižka. Pero el bando husita se vio enzarzado en disputas internas entre los radicales y los que buscaban un acuerdo con el emperador y la iglesia, disputas que llevaron a la fratricida Batalla de Lipany en 1434. En 1436 se alcanzó finalmente un acuerdo con el rey Segismundo, hermano de Venceslao, y con el Reino de Bohemia.

En el año 1448 se elige nuevo regente y en 1458 se elige finalmente rey a Jorge de Poděbrady. Como utraquista, fue el primer rey protestante de Europa y promovió la creación de una iglesia reformada (las Unidades Fraternales). Intentó difundir por Europa, además, la necesidad de crear una unidad europea que previniese futuras guerras.

A la muerte de este «rey husita» sube al trono checo la dinastía polaca de los Jagellón, que gobernará hasta el año 1526 cuando, tras la muerte del rey Luis de Jagellón en la Batalla de Mohács, fue elegido rey checo el católico Fernando I de Austria.

Los años que siguieron se caracterizaron por los conflictos y la intolerancia religiosa entre los nobles protestantes de Bohemia y la casa de los Habsburgo. Sin embargo, durante el gobierno de Rodolfo II (1576-1611), Praga se vuelve a convertir en centro del imperio y uno de los centros culturales más importantes de Europa. A pesar de todo, a su muerte surgen de nuevo los conflictos entre católicos y defensores de las reformas, que culminan con el levantamiento contra el hermano y sucesor de Rodolfo, Matías, acusado de no cumplir las promesas de tolerancia religiosa y reposición de privilegios.

Esta rebelión, como la husita, comenzó con una defenestración. El 23 de mayo de 1618 fueron arrojados por una ventana del Castillo los virreyes y a continuación fue elegido un rey checo. Pero las tropas católicas aplastaron la «rebelión de los estados» en la Batalla de la Montaña Blanca, que da comienzo, por una parte, a una dura recatolización de un país que era en un 90% protestante, y por otra a la Guerra de los Treinta Años.

Con la Paz de Westfalia en 1648, el destino checo quedó sellado. El pueblo perdió sus derechos y propiedades a manos de una monarquía absolutista y católica, que perseguía cualquier indicio de protestantismo, y su capital pasó a ubicarse en Viena.

Además, la guerra diezmó absolutamente el país (que pasó de tener tres millones de habitantes a ochocientos mil). Los máximos pensadores checos debieron partir al exilio y los que quedaron fueron obligados a convertirse al catolicismo. El más importante de estos exiliados fue sin duda Jan Amos Comenius. En contrapartida, destaca la belleza de los monumentos barrocos de esta época de recatolización (especialmente la primera mitad del siglo XVIII), tanto en arquitectura popular como religiosa.

Esta situación se extendió por más de un siglo, tiempo durante el cual la cultura checa estuvo influenciada por la alemana. Las reformas del emperador José II (1780–1790) suponen un progreso importante: prohíbe la Orden de Jesús y la tortura, separa el poder judicial del ejecutivo y, en 1781, suprime la servidumbre y aprueba la tolerancia religiosa. Sin embargo, al mismo tiempo se produce la centralización de la administración en Viena y la germanización del la escuela superior y los órganos de la administración.

En el siglo XIX, Bohemia y Moravia se habían desarrollado notablemente gracias a la industria, lo que provocó que los campesinos checos se trasladaran a los grandes centros urbanos, mayoritariamente poblados de alemanes, con afán de progreso. Esta situación fue aprovechada por los intelectuales y periodistas de la época para fomentar una mayor conciencia nacionalista en el pueblo checo.

En 1848 los checos se sumaron a la serie de revoluciones que se dieron en Europa y Praga fue la primera ciudad de Austria en alzarse contra el poder central en pos de una reforma, con el fin de lograr la unión de checos y eslovacos. Sin embargo, tras la formación en 1867 del Imperio Austrohúngaro, las aspiraciones checas a que los territorios de la Corona de San Wenceslao fueran equiparados a Austria y Hungría se ven frustradas, lo que aumenta el sentimiento nacionalista y de descontento.

Algunas muestras de este resurgimiento cultural son los primeros periódicos checos en los años 80 del siglo XVII, el comienzo de las representaciones teatrales en checo de la misma época, la división de la Universidad Carolina en sección alemana y checa (1882) o la construcción por suscripción popular del Teatro Nacional de Praga en 1883.

El 28 de julio de 1914 estalla la Primera Guerra Mundial. El sueño de un estado independiente checoslovaco vuelve a tomar fuerza, liderado por el profesor Tomás Masaryk, quien, tras la desintegración del Imperio Austro-Húngaro, logró fundar un estado independiente y soberano, el 28 de octubre de 1918, del que fue elegido primer presidente el 14 de noviembre de 1918. En este tiempo Checoslovaquia estaba formada por Bohemia, Moravia, Eslovaquia, parte de Silesia y Subarpatia-Rutenia.

El 29 de febrero de 1920 se promulga la primera constitución checoslovaca, basada en las de Estados Unidos y Francia. A pesar de esto, eran tiempos de turbulencias políticas, solo aplacadas por el amplio desarrollo económico que hizo de Checoslovaquia una de las 10 economías más poderosas del mundo, donde la industria estaba en su máxima expresión.

Hacia 1929 la inestabilidad interna estaba fogoneada por movimientos pro autonomía eslovaca y por el descontento y la agitación de los más de tres millones de alemanes que vivían en los Países Checos, que habían perdido sus privilegios tras la desaparición del Imperio Austro-Húngaro. A esto debe sumársele la gran depresión de 1930 que comenzó a afectar a Checoslovaquia en 1932, cuando la producción industrial cayó un 60%, provocando la pérdida de millones de puestos de trabajo y la emigración de muchos eslavos, lo que dio nacimiento al movimiento nacionalista eslovaco.

En este contexto, muchos alemanes de Bohemia se adhieren a las ideas nacionalistas del país vecino y se unen al Partido Nazi. Esta situación es aprovechada por Hitler que amenaza al por entonces presidente Edvard Beneš y lo intimida a entregar los Sudetes, regiones fronterizas pobladas mayoritariamente por alemanes. Esta actitud nazi es apoyada en un vergonzante acuerdo llevado a cabo en Múnich (Acuerdos de Múnich), al que se adhirieron Inglaterra (Neville Chamberlain) y Francia (Édouard Daladier), el 29 de septiembre de 1938, quienes no tenían intención de entrar en una guerra con el Reich en defensa de Checoslovaquia. Abandonado por Inglaterra y Francia, Beneš cedió a las presiones de Hitler y éste anexó estos territorios a Alemania.

El país se fragmenta y Eslovaquia pasa a ser un satélite del Régimen Nazi en 1939. Gran cantidad de checos fueron fusilados por los nazis para eliminar la resistencia y decenas de miles de judíos checos y eslovacos perdieron su vida en campos de concentración. Aprovechando la debilidad en que había quedado el gobierno del presidente Beneš, Polonia y Hungría también reclamaron territorios, los cuales fueron cedidos por temor a una invasión a gran escala de los nazis, cosa que finalmente se produjo. Los nazis ocuparon la desintegrada Checoslovaquia, creando el protectorado de Bohemia y Moravia. El presidente Beneš tuvo que huir a Londres, donde formó un gobierno en el exilio.

En 1945, en la Conferencia de Yalta, en la que participaron Estados Unidos, Inglaterra y la Unión Soviética, se acuerda que Checoslovaquia pase a integrar la órbita soviética. El Ejército Rojo marcha hacia Praga en mayo de 1945, pero antes de llegar y sabiendo la resistencia del pueblo checo, que los soviéticos llegaban desde el este, se rebelaron y lograron expulsar a los nazis un día antes que el Ejército Rojo entrara en la ciudad.

Liberado el territorio checoslovaco, nuevamente se convirtió en un estado independiente, pero esta vez bajo el manto de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Durante este tiempo fueron expulsados gran cantidad de alemanes y colaboracionistas húngaros.

En 1946, el Partido Comunista de Checoslovaquia (PCCh) gana las elecciones con el 36% de los votos. Checoslovaquia recupera los territorios que tenía en 1918, excepto Rutenia que es cedida a la URSS. El presidente Beneš regresa de su exilio y comparte el gobierno con el PCCh, pero por falta de apoyo renuncia a su cargo en 1948.

El PCCh comienza a aplicar reformas para adherirse a la política estalinista y promulga una nueva constitución. Apoyándose en ésta, fueron declarados ilegales la mayoría de los partidos políticos y los restantes fueron subordinados al PCCh. Se nacionalizaron gran parte de las propiedades e industrias y muchos oponentes políticos fueron encarcelados o ejecutados.

Hacia 1956 la URSS emprende una desmilitarización de la región y suaviza su política. Los presos políticos son liberados y en 1960 se promulga una nueva constitución que convierte a Checoslovaquia en república socialista.

En 1968, el eslovaco Alexander Dubček asume el secretariado general del PC y es elegido presidente de la república, e inicia reformas interpretando el sentir del pueblo a fin de tener una democracia plena, liberal y humana, hecho que se conoce como la Primavera de Praga. De entre las múltiples reformas, destaca la ampliación de la libertad de prensa y expresión.

El bloque comunista no soportó estos cambios y en la noche del 20 al 21 de agosto, las tropas del Pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia, poniendo fin a estas reformas. Dubček fue detenido y deportado y otros 14 mil funcionarios del PCCh fueron expulsados del partido, y 500 mil de sus seguidores perdieron sus empleos. La opresión retornó a Checoslovaquia y permaneció allí por los siguientes 20 años, conocidos como época de normalización.

En 1989, a pocos días de la caída del Muro de Berlín, las juventudes comunistas de Praga organizan una manifestación en memoria de nueve estudiantes asesinados por los nazis en 1939. Esta manifestación no fue autorizada y fue brutalmente reprimida por el ejército. Una filmación difundida el 17 de noviembre, puso de manifiesto la brutalidad del ejército contra una pacífica marcha de más de 50.000 personas, lo que provocó más manifestaciones y el debilitamiento del gobierno comunista.

Los líderes de la oposición, encabezados por Václav Havel, formaron una coalición, el Foro Cívico, y negociaron la salida del partido comunista del gobierno, el 3 de diciembre de 1989, lo que se conoció como la Revolución de Terciopelo (Sametová revoluce) porque no hubo víctimas.

Checoslovaquia comienza reformas a fin de reincorporarse a la economía europea. Se eliminaron las leyes de la era comunista, se otorgó mayor libertad de prensa y de expresión y más libertad política. Las tropas soviéticas se retiran en 1991. Pero los gobernantes no lograron mantener la unidad con los eslovacos y las intenciones separatistas resurgieron.

El 1 de enero de 1993 se lleva a cabo una pacífica separación, naciendo así la República Checa y Eslovaquia. La República Checa ingresó en 1999 en la OTAN y, junto a otros nueve países, a la UE el 1 de mayo de 2004. En octubre de 2008 se celebraron los elecciones regionales y del Senado. Ganó el Partido social-democrático checo (ČSSD) en todas las regiones con excepción de Praga donde no se celebraron.


Gobierno y política

Su pertenencia a la Unión Europea es el eje central de la política exterior de la República Checa. La República Checa tomó la Presidencia de la Unión Europea durante la primera mitad de 2009. El gasto en defensa y en las fuerzas armadas ronda el 1,8% del PIB (2006).

En la actualidad, el gobierno checo mantiene una serie de enfrentamientos con Birmania, Bielorrusia, Moldavia y Cuba.

La Constitución checa, aprobada por 172 votos de los 198 totales por el Parlamento checo, el 16 de diciembre de 1992, establece que la capital del estado Checo es Praga.[] La ciudad fue previamente capital del reino de Bohemia en la Edad Media y desde 1918 hasta la creación del nuevo estado checo fue la capital de Checoslovaquia.

Como capital del estado, Praga es la residencia del presidente de la República, así como la sede de las dos cámaras del Parlamento: La Cámara de diputados y El Senado.

Demografía

En el año 2009, la República Checa tenía una población 10 501 197 de habitantes. La esperanza de vida es de 76,4 años. El 99% de la población está alfabetizada. El promedio de hijos por mujer es de tan sólo 1,22 lo cual está provocando que su población se reduzca un 0,07% cada año. El crecimiento de la población desde 2003 ha sido producido principalmente por la inmigración. La República Checa tiene un valor del 0.903 en IDH.

La mayoría de sus habitantes (95 %) son oriundos del país y hablan el checo, idioma perteneciente a las lenguas eslavas, en concreto a las lenguas eslavas occidentales. Otros grupos étnicos presentes son alemanes, gitanos, húngaros, ucranianos, vietnamitas y polacos. Después de la división de 1993, algunos eslovacos permanecieron en territorio checo y forman el 2% de la población actual. La frontera entre la República Checa y Eslovaquia permanece abierta para los ciudadanos de la antigua Checoslovaquia.

En cuanto a las creencias religiosas y al escepticismo, el 52,2% de la población es agnóstica o atea, el 39% católica romana, el 6% protestante, el 2% husita checoslovaca, y también existe una pequeña comunidad judía (0,8%).

Cultura

Praga, principal aunque no exclusivamente, es una ciudad donde la cultura y las artes brillan con especial intensidad. El cartel de actividades culturales es rico y variado. Los amantes de las artes pueden encontrar en esta ciudad un paraíso cultural. Las localidades se suelen agotar rápidamente por lo que conviene reservarlas con bastante antelación.

La cultura de esta república es rica y variada. Doce de sus monumentos históricos constan inscritos en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

  • Museos: El Museo nacional es uno de los principales museos de Praga. Ocupa un edificio neorrenacentista situado en lo alto de la plaza de Wenceslao, la principal de la ciudad. Su vestíbulo central sirve también de panteón de los grandes checos. Se fundó en 1818 como Museo patriótico de Bohemia. En 1848 toma el nombre de Museo checo, de 1854 a 1919 el de Museo Real checo. El edificio ocupado por el museo es obra del arquitecto Josef Schulz, el también arquitecto del Teatro nacional de Praga, construido en la misma época (1885-1890).

El Museo judío es en realidad un conjunto de distritos dentro del antiguo gueto de Josefov. Fue fundado en 1906 por Hugo Lieben y Augustin Stein para la conservación de valiosos objetos de las sinagogas de Praga. Con la ocupación nazi y el régimen comunista el museo estaba muy limitado en sus funciones. Desde 1994 recuperó y amplió su status original. Posee una de las mayores colecciones de arte judío en el mundo, que comprende unas 40 000 piezas de museo y 100 000 libros. El museo incluye las sinagogas Maisel, Española, Pinkas, Klaus, el Antiguo Cementerio Judío, la Sala de Ceremonias de la Sociedad Funeraria y el cementerio judío de Žižkov.

Otros museos de menor relevancia incluyen el Museo Alfons Mucha, que recoge más de 100 obras u objetos relacionados con autor checo, el Museo Franz Kafka que alberga las primeras ediciones de sus libros, así como correspondencia personal, y distintos audiovisuales del escritor; o el Museo del Juguete, que se encuentra en el castillo de Praga, entre otros.

  • Música: Praga tiene una larga historia musical. La que fuese una de las capitales culturales de Europa en los siglos XVIII y XIX conserva su tradición musical.

En la ciudad se organizan, durante todo el año, conciertos de música clásica. Los entornos son variados, desde antiguas iglesias a hermosos auditorios como la Sala Smetana, sede de la Orquesta Sinfónica de Praga situado, en un edificio de arte moderno, el Palacio de la Cultura y la sala Dvorak (en el Rudolfinum, Plaza Jan Palach), sede de la Orquesta Filarmónica Checa ubicado en un edifico neoclásico en donde se celebra la inauguración y clausura, sobre todo, del famoso Festival Internacional de la Primavera de Praga entre el 12 de mayo y los primeros días de junio. Los conciertos también se celebran regularmente en la Galería Nacional del Castillo de Praga, en los jardines, al pie del Castillo y en el Museo Nacional, en la plaza de Wenceslao.

Deporte

Los deportes más populares son el hockey sobre hielo (en el que los checos se han proclamado campeones mundiales y olímpicos en diversas ocasiones) y el fútbol (con dos subtítulos mundiales y un subcampeonato de Europa en 1996). La ya desaparecida Checoslovaquia obtuvo un título olímpico (Moscú 1980) y un campeonato de Europa en 1976.

La República Checa casi ha monopolizado el decatlón en las últimas olimpiadas, con Roman Sebrle como poseedor de la plusmarca mundial.

Otros deportes donde se destaca son el tenis, el baloncesto femenino o

el balonmano, entre otros.
Gastronomía

La cocina tradicional de la República Checa tiene muchas relaciones mutuas con la cocina del sudoeste de Alemania, así como con la cocina austríaca. La cocina de Bohemia se beneficia de un microclima que afecta a todos los ingredientes de los platos de este país. Los elementos culinarios naturales de esta cocina son las frutas del campo, las verduras, las frutas del bosque, las setas, el pescado y la carne de caza. Los campos cultivados dejan una gran cantidad de productos deliciosos que enriquecen los platos y las especialidades de este país.

Los knedlíky, que son una suerte de suculentas «albóndigas» de harina que suelen ser un acompañamiento muy típico de los platos checos, pueden encontrarse elaborados de patata o incluso de pan rallado. Por regla general se preparan en rodajas antes de ser servidos en un plato.

El plato más popular (considerado plato nacional) es el cerdo asado con pasta y col es considerado el plato checo más representativo de su cocina. Existen dos variantes de preparación de la col, al estilo Bohemio y al estilo de Moravia. Los habitantes de Bohemia prefieren la col ácida, de esta forma preparan el plato a partir del sauerkraut. En Moravia se prefiere que la col sea más dulce y por esta razón se prepara a partir de la col fresca, o añadiendo algo de azúcar, si la variedad fresca no fuese accesible. Pero estas variantes no son estrictas y pueden encontrarse en casi todo el territorio de la República Checa.

El lomo marinado, es una especie de Roast beef, generalmente lardeado, con una salsa elaborada a base de zanahorias, perejil y crema, acompañada con los knedlíky. Servido a menudo con una cucharada de crema y salsa de arándanos o compota de arándanos y unas rodajas de limón.

Uno de los platos más curiosos para el mundo hispanohablante es el španělský ptáček, que traducido literalmente significa «pajarito español», aunque no tiene nada que ver con ave alguna pues se trata de un rollo de carne (generalmente de ternera) relleno.

En la República Checa se estima que cada persona bebe 157 litros de cerveza por año. Entre sus principales bebidas podemos comentar el fernet, Becherovka, Sekt (Vino espumoso) y, por supuesto, la cerveza de Pilsen conocida mundialmente como Pils o Pilsner y también Budweiser. Sin dudas, la Oktoberfest de Alemania es la fiesta de la cerveza más conocida del mundo aunque la República Checa no se queda atrás y así es como cada año rinde tributo a esta bebida de culto con una serie de eventos que se desarrollan en distintos puntos del país.


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