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La reestructuración de la industria argentina en el periodo de ajuste estructural


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Distribución por rama y forma de propiedad

de las cien mayores empresas industriales argentinas


Rama

Total

Propiedad nacional

Propiedad extranjera

Observaciones

Alimentos

34

28

6

10 aceiteras

7 frigoríficos

3 lácteas


Bebidas

5

3

2

Refrescos

cerveza


Tabaco

2

-

2

Multinacionales

diversificadas



Petróleo

10

7

3




Automotriz

7

1

6

Dos son mixtas

Laboratorios

8

6

2




Siderurgia

3

3

-




Química y petr.

9

4

5




Electromecan.

7

3

4




Editorial

4

4

-




Textil

2

2

-




Otros

9

4

5




Total

100

65

35





Fuente: Listado de las mayores empresas según facturación en 1993

en Prensa Económica, octubre de 1994

El grupo más grande de las alimentarias está formado por los procesadores de aceite, que suman 10 empresas (aparte de otras con operaciones diversificadas que también realizan esa actividad). Este grupo se limita, en general, a procesar la semilla hasta extraer el aceite que en muchos casos es exportado crudo (sin refinar) a los mercados mundiales; las plantas presentan pocos eslabonamientos en otras direcciones. Algunas de esas empresas comenzaron a explorar nuevas actividades en los últimos años, apoyadas en las dimensiones económicas que alcanzaron, y que pueden fructificar en el futuro mediato. Este grupo forma parte de los que han crecido en las últimas décadas aunque no exhibe gran capacidad para encarar otras operaciones. Su mayor diversificación reciente consistió en la compra por una de ellas de un ramal ferroviario (debido a la necesidad de cuidar su abastecimiento) mientras se nota un proceso acelerado de concentración liderado por el grupo Bunge y Born que ha comprado ya varias de las empresas medianas.

El segundo grupo dentro de la rama de alimentos es el de frigoríficos que tratan la carne vacuna; se trata, asimismo, de un grupo de empresas con actividades relativamente primarias aunque en claro proceso de incluir mayor valor agregado en el mismo, ya sea por regulaciones oficiales (como el nuevo régimen de corte y despacho de la carne para consumo interno implementado en la Capital) o bien por la evolución del mercado (como la producción de hamburguesas bajo normas específicas de calidad y standardización como las demandadas por la cadena de Mc Donalds que irrumpió recientemente en el país). Los frigoríficos han operado, hasta ahora, en el mercado interno o en el mercado mundial, adónde se dirigen con ciertos productos especiales, dentro de una perspectiva de estancamiento relativo de sus operaciones debido a la evolución casi horizontal del mercado de productos cárneos y no se observan indicaciones de cambio en ese sentido.

Las tres empresas lácteas que siguen en importancia en el rubro de alimentos tienen una presencia decisiva en el mercado local, se han diversificado en todas las ramificaciones de ese producto (yoghurt, leche en polvo, dulce de leche, queso, etc.) y disponen de marcas y capacidad competitiva. Ese grupo incluye a dos empresas de capital local muy dinámicas, y a la multinacional Nestlé; detrás de esas líderes se aprecian otras empresas del mismo rubro que están creciendo rápidamente debido a la expansión de la oferta de leche en los últimos años (que ha marcado récords sucesivos con la racionalización de los tambos locales). Las actividades de inversión cruzada de esas firmas y el flujo de exportaciones de derivados de este producto sugieren posibilidades de crecimiento apreciables si se aprovechan las ventajas comparativas derivadas de la oferta natural de la región pampeana.

El resto del rubro alimenticio está formado por empresas diversificadas en bienes y mercados de tipo compartimentalizado que requieren estudios muy específicos en cada caso. Aún así, puede decirse que muchas de ellas han iniciado alguna tarea exploratoria de nuevos productos y mercados, alentada por las señales de la nueva política y abandonando la clásica actitud "mercado internista" que las caracterizó en el período previo34.

Las cinco empresas del rubro bebidas se están expandiendo muy rápido. Dos de ellas son multinacionales (Coca Cola y Pepsi) que reorganizan sus filiales de embotellado y distribución, así como sus redes de aprovisionamiento de insumos en función de las nuevas condiciones del mercado. Un nuevo concesionario de Pepsi, por ejemplo (Baesa), que opera exitosamente en Buenos Aires, acaba de tomar la concesión de los estados del Sur del Brasil, iniciando un proceso cuyo despliegue demandará años pero que converge en el sentido esperado por la integración. Otra empresa de ese grupo es la mayor cervecería argentina que se enfrenta, ahora, a la competencia externa en el mercado local. Tanto la brasileña Brahma como una firma alemana están por inaugurar sendas plantas productoras cerca de Buenos Aires para conquistar una porción de la demanda local; al mismo tiempo, Quilmes (argentina) ha ampliado sus instalaciones locales, se ha posicionado en Paraguay y explora sus posibilidades en Brasil. La expansión del consumo local de cerveza, que reemplazó la antigua preferencia por el vino, está en la base de esos movimientos que incluye la instalación de nuevas malterías en la pampa para abastecer a los grandes fabricantes.

Las empresas de vino están mal representadas en el listado de las mayores de la Argentina, pues sólo hay una registrada, pero corresponden a otro grupo que es impactado por la apertura y los cambios de precios relativos. El aumento de los precios locales, expresados en dólares, multiplicó la dimensión económica de esas empresas mientras les exige una renovada atención a las cuestiones de calidad y presentación. Si bien los costos actuales dificultan la exportación de los vinos comunes (que encuentran saturado al consumo local) ellos permiten en cambio la venta al exterior de los vinos finos si que las operaciones se organizan adecuadamente en ese sentido.

Las dos empresas productores de cigarrillos que figuran en el listado son filiales de multinacionales bastante diversificadas que están comenzando a ensayar el ingreso de las mismas al mercado regional. La propia dimensión económica de las firmas locales, más la de sus matrices, permite suponer que serán agentes significativos en el proceso de cambio y una de ellas, propietaria de Kraft, la empresa de alimentos de Estados Unidos, ya ha comenzado a efectuar algunas inversiones en el sistema fabril local, aunque combinadas con operaciones de importación de diversos productos alimentarios desde la matriz (o de filiales de la misma en el Mercosur).

El conjunto de la rama de Alimentos, Bebidas y Tabaco aparece a través de esos indicadores como el más avanzado en el proceso de cambio, junto a la rama automotriz. La primera responde más bien a la lógica derivada de la dotación de factores mientras que la segunda reaccionó a las demandas de la economía de escala en un contexto impulsado por regulaciones oficiales. Las empresas del automotor están operando de manera más o menos integrada en el Mercosur y en relación con sus matrices aunque no puede decirse que ello lleve a una mejora significativa en sus funciones de producción en el futuro por las razones señaladas más arriba. De todos modos, las siete empresas de ese grupo en el universo analizado están realizando inversiones para acomodarse a la nueva situación que presenta el fin previsible de la regulación actual y el proceso de integración lanzado en el Mercosur. Los efectos definitivos de esos programas de inversión sólo podrán observarse en el futuro mediato dada la reserva de esas empresas a difundir sus objetivos reales en ese sentido.

La producción de petróleo está representada por diez empresas en el listado de las "cien" aunque no todas son estrictamente fabriles (algunas sólo extraen ese combustible); las empresas de capital local de ese grupo han comenzado a salir al exterior en busca de nuevos yacimientos en diversos lugares del mundo. Ese dato indica que esas empresas están maduras para operar en volúmenes más amplios que los locales aunque no todas tienen todavía la capacidad instalada para encarar los encadenamientos hacia "abajo" (refinación y distribución) que se pueden esperar en el futuro. Las refinerías locales no están trabajando a plena capacidad debido a que la desregulación del sistema permite ahora exportar el petróleo crudo como materia prima, lo que se está haciendo con los excedentes de producción a costa de su transformación fabril.

Los laboratorios farmacéuticos ofrecen otro grupo numeroso con fuerte presencia del capital nacional (6 empresas sobre las 8 del listado) donde puede esperarse un proceso de cambio rápido debido a las decisiones en marcha. En especial, la ley de patentes que se discute actualmente en la Argentina, como consecuencia de demandas específicas del gobierno de los Estados Unidos en el sentido de que el país acomode esa legislación a las prácticas internacionales, será uno de los factores decisivos en el comportamiento futuro del sector. Las empresas de capital local están a la espera de la decisión final en el tema (que resulta clave para ellas) y lo mismo ocurre, por razones semejantes, con las filiales de las transnacionales farmacéuticas; la integración en el Mercosur es otro aspecto que decidirá la evolución futura del sector.

La siderurgia es un sector importante donde las empresas representadas en el listado tienen un rol hegemónico en la producción argentina (que llega al 100% en acero crudo y a porcentajes muy elevados en derivados). Este sector presenta ya un fuerte proceso de concentración en dos grandes grupos (reforzado por la compra de la principal empresa estatal por uno de ellos en acuerdo con el otro) que se enfrentan a claras dificultades en su expansión debido a la ofensiva de las empresas externas en el mercado local. Como el país no dispone de materias primas (el mineral de hierro utilizado en la Argentina es brasileño) que le otorguen posibilidad de competir; puede suponerse que la siderurgia argentina no tenderá a crecer demasiado en términos cuantitativos en el futuro próximo (dado el costo del mineral de hierro importado y la carencia de carbón local). Lo más probable es que ceda parte del mercado a la oferta brasileña mientras que se reservará la producción de aceros sofisticados donde goza de ventajas comparativas35.

Entre los sectores restantes, que están menos representados se cuentan otros dos grupos que conviene comentar rápidamente: bienes durables de consumo y editoriales. Las empresas productoras de los primeros exhiben indicios de un rápido proceso de integración con el mercado mundial (y sobre todo con los fabricantes brasileños) cuyos lineamientos cuesta seguir por la misma velocidad de los hechos; ya una firma comenzó a actuar en forma unificada en el Mercosur (Whirpool) y otras están adquiriendo insumos en plantas de otras naciones. Un estudio reciente señala que la mayoría de las heladeras argentinas se arman con compresores brasileños y lo mismo estaría ocurriendo con otros equipos. O sea que su dinamismo formal no se relaciona con su expansión productiva; el menor valor agregado en cada unidad entregada al mercado contrasta con la imagen de dinamismo de sus actividades en los últimos años.

En el ámbito editorial se notan, asimismo, procesos de desindustrialización que se concretan con la impresión en otros mercados (Brasil y Chile) de revistas que se venden en la Argentina. Lo mismo ocurre con la producción de libros que se preparan en el país pero se imprimen en otras plazas debido a las diferencias de precios relativos y a la forma adoptada por el sistema arancelario (que permite esas opciones respecto a otras más productivas como sería el facilitar la compra de papel directamente en el exterior frente a la de importarlo como parte de un libro completo).

La conversión de las editoriales a las "multimedias", con el agregado de canales de radio y televisión, difusión por cable y otros sistemas semejantes, tiende a generar un cambio intenso en ese rubro cuya importancia no puede desdeñarse en vista de sus efectos económicos y culturales, aunque no se deduce de ello un fortalecimiento del sector productivo correspondiente.

`El análisis de la muestra puede continuarse pero lo esencial está registrado: las empresas grandes están sometidas a las influencias del cambio de estrategia y ya se notan las respuestas. Muchas de ellas son suficientemente positivas como para arrojar una perspectiva optimista sobre la marcha del proceso aunque los resultados finales dependerán de que el mismo sea orientado por unas señales de un mercado bien construido por las iniciativas oficiales. El feed back entre ese mercado y esas empresas será la base de la consolidación del nuevo ámbito productivo si se consolidan políticas que aseguren la continuidad del proceso y ofrezcan un horizonte más estable para las decisiones empresarias.

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1 Más adelante se mencionarán algunos cambios ocurridos en el sector que afectan al cálculo del producto y que, seguramente, sobrestiman los resultados de los últimos años; es decir, que el resultado real sería más pesimista que el presentado en el Cuadro.

2 Un estudio de los cambios en el sector aceitero fue realizado por Cepal (1989) cuyos datos se han actualizado en este informe a partir de distintas fuentes sectoriales.

3 La rama alimentaria y sus relaciones con el Mercosur, fue analizada en Huici y Schvarzer (1993), cuyos resultados se presentan en diversas partes de este estudio.

4 Esta rama está estudiada en Schvarzer (1993,b) a partir de una visión de su dinamismo en el largo plazo y de los cambios enfrentados en la coyuntura reciente.

5 La evolución global de la rama puede seguirse en Schvarzer (1993,c), donde se analiza el caso de las empresas más grandes y en diversos estudios sectoriales como el de Chudnovsky et al (1993) y su resumen en López (1994)..

6 Este resumen sigue diversos estudios sobre el tema que está ampliamente cubierto por la literatura disponible que incluye desde Schvarzer (1993,c) y Cepal (1989) hasta los informes de las Cámaras y organizaciones sectoriales respectivas.

7 La involución sufrida por la industria electrónica en general, y de bienes de consumo en especial, en la Argentina desde mediados de la década del setenta ha sido documentada en diversos estudios entre los que se cuentan el libro de Azpiazu et al (1988) y el artículo de los mismos autores (1990) que tiende a actualizar el tema..

8 El mejor análisis de los resultados censales en el aspecto del empleo es el de Beccaria y Yoguel (1988) aunque de ninguna manera agota la cuestión que ha sido objeto de otros enfoques parciales.

9 Estos resultados provienen del CIS (Centro de Industriales Siderúrgicos) y no incluyen a algunos establecimientos de menor dimensión que no están afiliados al mismo, lo que de ninguna manera afecta a los totales.

10 Un reciente estudio de los empresarios siderúrgicos señala, por ejemplo, que cada automóvil producido en 1990 consumía 820 kilogramos de acero, cifra que cayó a sólo 266 kilogramos tres años despues. La magnitud del cambio ocurrido en tan breve período de tiempo se explica por ese recurso a la importación de insumos que modificó las funciones de producción del sector. Ver un resumen de ese informe en La Nación, 3-1-1995.

11 La Encuesta de Empleo y Desempleo estima una población ocupada en los centros urbanos (donde ella se realiza) de 10.728.000 personas para octubre de 1993. Sin embargo, el número de aportantes al sistema de jubilaciones apenas supera los seis millones de personas, según surge de la aplicación del nuevo sistema de jubilación privada, lo que supone que el número de trabajadores "en negro" y bajo otras formas de contratación es una proporción muy grande de la fuerza de trabajo que, por lo tanto, contribuye a deformar los resultados reales.

12 De acuerdo a los censos de población, la población económica activa (PEA) ocupada en la industria alcanza a 2 millones de personas, confirmando los comentarios anteriores. Ver, en ese sentido, el estudio de Lindemboin (1992)

13 En rigor, los valores para 1993 y 1994 son provisorios y están sujetos a revisión aun cuando no se cuenta con información pública sobre la tarea. Las cifras finales pueden ser menores que estas debido a que se han detectado varios casos de declaraciones de exportaciones industriales que contienen valoes exagerados por parte de los agentes económicos con el objeto de cobrar los reembolsos otorgados por el gobierno. Se estima que esas operaciones "dibujadas" pueden ser superiores a los 500 millones de dólares anuales, de modo que sólo una revisión detallada de esos procesos permitirá contar con resultados veraces al respecto.

14 Este análisis fue realizado en Schvarzer (1989) aunque a partir de cifras difrentes de las que se presentan en este texto debido a una diferente cubertura metodológica del universo de las MOI. En aquel texto se calculaba el total de las MOI para ese año en 3.271 millones de dólares; de todos modos, el grado cualitativo de concentración no se modifica demasiado con este cambio de datos que si afecta a sus valores relativos.

15 Esa lógica está analizada en el artículo mencionado (Schvarzer, 1989) y explica algunas de las consideraciones que se hacen a continuación sobre el posible dinamismo de ese grupo de empresas en el comercio exterior argentino.

16 Estos párrafos siguen en esencia el estudio de Kosacoff (1992) aunque hay numerosos trabajos con esos mismos resultados generales para las exportaciones locales de MOI.

17 Estas informaciones provienen de estadísticas preparadas por el Departamento Económico de la Asociación Argentina de Fabricantes de Máquinas Herramientas, cámara asociada a la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la Argentina.

18 Las informaciones sobre ventas de las empresas al exterior están tomadas de fuentes periodísticas y no siempre son confiables pero la magnitud global es aproximadamente la mencionada debido a la compensación normal de errores en uno y otro sentido.

19 En una primera aproximación se han descontado solo las importaciones de material informático adjudicado a la industria en esos cálculos (150 millones de dólares) y los barcos pesqueros incluidos en esa misma área (67 millones de dólares) aunque hay otros rubros que son objeto de discusión.

20 El cálculo lo hicimos en Schvarzer ( 1978) donde se estudia el proceso de promoción de grandes inversiones fabriles en ese período, algunas de cuyas conclusiones se comentan a continuación.

21 Esos procesos los estudiamos originalmente en Schvarzer (1978) y resumimos sus resultados en Schvarzer (1993) donde se dan cuenta de algunos elementos que aquí se presentan de manera muy resumida.

22 Las pyme fueron estudiadas por Cepeda y Yoguel (1993) a partir de un elaborado cruce de las estadísticas de importación y las industriales. El estudio de las filiales de las ET fue realizado por Kosacoff y Bezchinsky (1993) a partir de una muestra de las 61 mayores empresas fabriles de dicha carácter instaladas en el país y su comportamiento exportador- importador durante los años 1981 a 1992.

23 El régimen de promoción industrial, su historia y consecuencias, lo hemos tratado en Schvarzer (1987) donde se detallan los temas que aquí sólo se resumen como referencia general. Uno de los trabajos recientes sobre el tema, tomado para actualizar la información, es el de Santantonio y Andrade (1993)

24 Este monto fue calculado por la Dirección General Impositiva en un estudio de 1986, ratificado por otros análisis de la época. Ver DGI (l986).

25 Este resumen de la historia del Banco Industrial sigue nuestro estudio sobre el tema, efectuado dentro de una red de análisis comparativos sobre el rol de la banca de desarrollo y el desarrollo tecnológico de la industria, que puede verse en Schvarzer (1981) con excepción de las referencias a los últimos años de esa institución que se actualizan aquí en síntesis.

26 Estas informaciones provienen de análisis efectuados por la Secretaría de Energía, algunos de los cuales fueron publicados en los periódicos (ver La Nación, 10-7-1994 y Clarín 29-10-1994) y de un estudio anterior de Coloma (1992) aunque debe aclararse que se trata de cifras aproximadas debido a la amplia dispersión de los cuadros tarifarios en función del tamaño de los consumidores y de las magnitudes que adquieren así como de la existencia de contratos especiales de aprovisionamiento que no permiten trazar un cuadro preciso para todos los agentes involucrados. Aún así, los datos son suficientemente representativos del estado de la cuestión.

27 Debe agregarse que algunas centrales energéticas fueron adquiridas por empresas fabriles que de ese modo se aseguran una provisión a precio controlado. Esos casos son muy pocos y no se conocen detalles de su implementación efectiva pero no existen dudas de que ellos generan nuevos clivajes al interior del sector industrial.

28 El detalle del régimen, sumamente complejo en su descripción y carácter, puede verse en Kosacoff y otros (1991) y Todesca (1992). La evolución de más largo plazo de esta rama y sus perspectivas pueden verse en Schvarzer (1993).

29 Estos resultados surgen de una encuesta realizada por Chudnovsky y otros (1994) en el marco de un estudio sobre la nueva inversión directa extranjera en la Argentina donde se seleccionaron a las terminales automotrices como actores de ese proceso.

30 El fenómeno de volatilidad, que señalamos en Schvarzer (1993) explica que los montos reales de inversión observados en los balances conocidos de las empresas no exhiban valores importantes. Esta afirmacuión debe ser mediatizada debido a la actividad de filiales cuyas inversiones no figuran en los balances de las matrices, aunque dificilmene se modifique incluyendolas, tarea que exige un estudio exhaustivo del tema que arroje conclusiones definitivas al respecto.

31 Se estima que el producto fabril de 1993 puede estar en el mismo nivel absoluto que el de 1987 si se corrige esa distorsión; esta relación puede contraponerse a las cifras señaladas en el Cuadro de evolución histórica del producto industrial que arrojan una diferencia cercana al 10% a favor del primero.

32 Las fuentes de estos datos son un Informe de la Secretaría de Industria publicado en setiembre de 1994 así como diversas noticias periodísticas a partir de datos oficiales que no se mencionan de modo específico para simplificar la presentación del tema.

33 En rigor, la información disponible sobre estas empresas tiene origen periodístico y no es precisa ademas de contener numerosos errores y omisiones que se han discutido en Schvarzer (1977) y que no se ha modificado demasiado desde entonces. De todos modos, ella puede tomarse como una muestra aproximada de cien entre las más grandes (dado que cien es un número arbitrario en esta selección) y cuyos errores no afectan a los criterios cualitativos que se busca destacar en esta parte del trabajo.

34 Diversas referencias a este proceso han sido recopiladas en Huici y Schvarzer (1993) pero no se pueden presentar en detalle aquí por razones de dimensiones de la exposición.

35 Una de las tres empresas del grupo es Siderca, especializada en la fabricación integrada de tubos sin costura que ha llegado a exportar el 82% de su producción al mercado mundial en competencia directa con otros oferentes del ramo.

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