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La radiodifusión en Argentina entre 1995 y 1999: Concentración, desnacionalización y ausencia de control público


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La radiodifusión en Argentina entre 1995 y 1999:

Concentración, desnacionalización y ausencia de control público

Luis A. Albornoz y Pablo Hernández



Reconversión y transformaciones en la estructura productiva Argentina

Los cambios ocurridos durante los años 80 y 90, con especial énfasis aquellos acaecidos durante los gobiernos presididos por Carlos Menem, no pueden comprenderse plenamente sin tener en cuenta la dramática y destructiva contribución realizada por el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) a los sectores dominantes. Este “aporte”, resumido en “el aniquilamiento de los cuadros políticos que hacían posible la organización y movilización de los sectores populares, abortando la lucha social por medio del asesinato y el terror” (Basualdo, 2001), junto con el “efecto disciplinario” sobre el conjunto social que tuvieron las hiperinflaciones desatadas en 1989 y 1990, sirvieron de basamento a un nuevo esquema de acumulación económica y dominación social que alentó una creciente concentración del excedente económico en manos del capital transnacional y consolidó la valorización financiera.


Basándose en el análisis que el teórico italiano Antonio Gramsci realizó acerca de la historia política italiana1, Eduardo Basualdo se refiere a la existencia de un transformismo a la argentina, cuyo origen se halla en el último golpe de Estado, que propició el avance de los sectores dominantes: “ante la ausencia de un partido orgánico, son los propios sectores dominantes, específicamente la fracción del capital concentrado interno, los que asumen la tarea de cooptar al partido político que accede al gobierno una vez agotada la dictadura militar, a distintos integrantes del partido opositor y a diversas conducciones de organizaciones que conforman la sociedad civil”. Así, continúa Basualdo, “ante la ausencia de un partido político de derecha, una fracción económica de los grupos dominantes, constituida por grupos económicos locales y algunos conglomerados extranjeros, toma a su cargo la tarea de modelar el transformismo argentino”.

En el caso argentino es posible encontrar una serie de “factores materiales” de peso que acompañaron este proceso y sustentaron los negocios políticos y económicos que encararon los sectores dominantes y el sistema político: la corrupción y los altos ingresos percibidos por los cuadros orgánicos de un sistema político bipartidista conformado por el Partido Justicialista (PJ) y la Unión Cívica Radical (UCR).


En este sentido, la desarticulación de emprendimientos estatales a través de los programas de privatización, particularmente en las comunicaciones, se consolidó a la sombra de una nueva fracción hegemónica que combinó capital financiero internacional, operadores internacionales de servicios públicos y capital nacional (Albornoz et al.: 2000a) y redujo definitivamente la política a la condición de subsistema de la economía.
Emergente paradigmático del transformismo argentino fue la firma del Pacto de Olivos, mediante el cual el PJ y la UCR acordaron la reforma de la Constitución Nacional (1994) que permitió la reelección del entonces presidente Carlos Menem y, con ésta, la continuidad del sistema de alianzas de poder imperante.
El segundo gobierno de Carlos Menem

La Administración Menem durante su segundo mandato (1995-1999) persistió en la línea político-económica de su primer Gobierno en concordancia con el establishment económico. Sin embargo, los intereses coincidentes de grupos económicos nacionales, empresas extranjeras y la banca internacional, en un nuevo contexto económico y frente al declive del proceso privatizador, comenzaron a resquebrajarse. A mediados de la década de 1990 se verificó una “oleada de transferencias de propiedad que involucraron a la totalidad o a una parte del capital de numerosas empresas privadas, entre las que se cuentan varios de los principales consorcios que adquirieron las empresas públicas en los años anteriores” (Basualdo, 2001).


Presencia del capital financiero transnacional, concentración y centralización de capital, incorporación intensiva de nuevas tecnologías y expansión de los servicios ofertados fueron características de la radiodifusión y de las telecomunicaciones durante el segundo lustro de los años 90. Fue entonces cuando el sector de las comunicaciones experimentó, con una velocidad desconocida hasta entonces, la transferencia de prácticamente la totalidad de los principales medios de radiodifusión a nuevos agentes vinculados principalmente al mercado financiero y a los protagonistas de la convergencia tecnológica. Durante el bienio 1996-97, las comunicaciones ocuparon el primer lugar entre los sectores que recibieron inversiones extranjeras, superando, incluso, al sector bancario-financiero. En un contexto económico general marcado por el aumento de las Inversiones Extranjeras Directas (IED) y la creciente presencia de empresas transnacionales en la economía local, casi 3.000 millones de dólares se movilizaron en las compras de medios de radiodifusión. El volumen de dinero involucrado en estas operaciones sólo en 1998 alcanzó al 50 por ciento del volumen total negociado en el periodo 1990-1997.
Fruto de los cambios ocurridos y de un agudo proceso de concentración empresarial se conformaron dos grandes conglomerados mediáticos, el Grupo Clarín y la sociedad Citicorp Equity Investment (CEI)-Telefónica, que protagonizaron el duopolio más significativo en las comunicaciones sociales de la Argentina de finales del siglo XX. En un trabajo anterior (Albornoz et al., 2000a) dimos cuenta del poder alcanzado por ambos conglomerados multimedia: “estas empresas controlan cuatro de los cinco canales abiertos de la Ciudad de Buenos Aires, el 85 por ciento de los abonados al sistema de televisión distribuida por cable, el diario de mayor circulación del país, las principales emisoras de radio AM y FM; tienen una presencia dominante en la prestación del servicio básico telefónico y en telefonía celular, en el acceso a Internet y en la elaboración de contenidos en español”.
Un escenario cambiante

En términos generales, se pueden distinguir dos momentos en el devenir de la radiodifusión en la década de 1990:


a) Un primer momento, período 1989-1995, caracterizado por la presencia de agentes nacionales en un mercado oligopólico, cuyas expresiones sobresalientes fueron los grupos multimedia.

Las transformaciones en la radiodifusión encontraron entre los agentes nacionales a los sectores favorecidos por las privatizaciones. Las emblemáticas cabeceras de estos agentes fueron los canales de televisión de la Ciudad de Buenos Aires. Así, en esta etapa se destacaron dos grupos principales, Clarín (Canal 13) y Telefé (Editorial Atlántida-familia Vigil-Canal 11); y otros grupos menores, como los pertenecientes a Eduardo Eurnekián (Canal 2 de La Plata), Alejandro Romay (Canal 9), Héctor Ricardo García (diario Crónica y señal Crónica TV) y el incipiente Grupo Uno, de la familia Vila, que gestionaba canales de televisión de la región de Cuyo.

En el sector de las telecomunicaciones se produjo el ingreso de capitales procedentes de entidades financieras y de operadores internacionales de telecomunicaciones. El ejemplo paradigmático lo constituyó la alianza de Telefónica Internacional con el Citibank-CEI, a través de la empresa Telefónica de Argentina. El contexto político-económico en el cual se produjeron estos movimientos estuvo signado por: la eliminación de restricciones a las inversiones extranjeras directas y a la adquisición de bienes de capital importados, la privatización de servicios de valor agregado en competencia y la privatización monopólica de la telefonía básica y la transmisión de datos nacional e internacional (sustanciales en niveles de facturación), la dolarización de las tarifas, y la permeabilidad del régimen normativo a las demandas empresarias.
b) Un segundo momento, 1995-2000, caracterizado por el aumento de la presencia de capitales extranjeros (empresas de telecomunicaciones y transnacionales de la comunicación) al adquirir las principales empresas de radiodifusión del país. Así, la finalización del segundo gobierno de Menem halló ubicado como principal agente del sector al grupo español Telefónica.

Mientras que en 1995 Tele-Communications International (TCI) -el mayor operador de televisión por cable de Estados Unidos- adquirió la empresa de televisión por cable Cablevisión; el tándem CEI-Telefónica compró, en 1997-98, los canales 11 y 9 de la Ciudad de Buenos Aires junto con las emisoras de televisión instaladas en distintas provincias del país asociadas a éstos.



Posteriormente tuvo lugar el ingreso del fondo de pensiones tejano Hicks, Muse, Tate y Furst (HMT&F) y de la entidad financiera Goldman & Sachs (1999) al mercado nacional de medios y el lanzamiento de la televisión directa al hogar de la mano de las empresas TDH, DirecTV, Sky Argentina. Y, en el ámbito de la radiodifusión sonora, irrumpieron en escena las cadenas radiofónicas de los grupos Emmis Communications Corp. (EEUU) y Corporación Interamericana de Entretenimiento (México).
Como se puede apreciar, los años 90 estuvieron signados por la conformación de grupos multimedia, caracterizados por la interpenetración patrimonial de empresas de radiodifusión, telecomunicaciones, producción audiovisual y prensa escrita, cuya actuación se verificó en la mayoría de los segmentos de la comunicación masiva. En el ámbito de la radiodifusión se asistió al debilitamiento de los mercados oligopólicos nacionales radiofónico y televisivo, construidos sobre el sistema de alianzas de las burguesías propietarias de los medios de comunicación y el aparato del Estado, y protegidos por barreras de entrada principalmente regulatorias. Las pérdidas de poder y de control de mercados que experimentaron los tradicionales agentes (empresas privadas y comerciales de capital nacional) no se produjeron debido a un incremento de los capitales en competencia en la radiodifusión, sino por el traspaso de propiedad a empresas extranjeras en un escenario de convergencia e incremento de servicios, violando o modificando la legislación vigente. Por otro lado, se acrecentó la presencia de capitales transnacionales en los servicios públicos privatizados, particularmente en las telecomunicaciones. Una presencia caracterizada por la combinación de fondos de inversión y operadores internacionales de gran volumen de capital disponible.

La televisión hertziana: estructura de propiedad y nuevos agentes

El sistema de televisión en abierto se estructuró a partir de la actuación de empresas comerciales2 organizadas en red: canales de cabecera, emisoras asociadas y repetidoras. La relación entre las cabeceras y los canales asociados se centró (una constante histórica) en la repetición de la programación originada en Buenos Aires -facilitada por la autorización de transmisión parcial en cadena a partir de 1991- y en la distribución de programas extranjeros, principalmente enlatados de origen estadounidense. En este tradicional contexto, la presencia de empresas televisivas provinciales en el capital accionario de uno de las cabeceras, en Canal 11 (Telefé) de Buenos Aires, resultaba novedosa.3
Fue a partir de la constitución de la sociedad CEI-Telefónica que se produjo la transformación más importante del sistema televisivo hertziano. Ya que comenzó una serie de adquisiciones cuya culminación sobresaliente resultó ser la compra, en el período 1997-98, de los canales 9 y 11 (Telefé) de Buenos Aires, y de los canales provinciales vinculados a éstos:

  • Red de Canal 9: 10 de Córdoba, 10 de Mar del Plata, 9 de Resistencia y 9 de Paraná.

  • Red de Canal 11: 11 de Salta, 7 de Neuquén, 12 de Córdoba, 13 de Santa Fe, 5 de Rosario, 9 de Bahía Blanca, 8 de Mar del Plata, 9 de Mendoza, 9 de San Salvador de Jujuy y 8 de San Miguel de Tucumán.

Para tal fin CEI-Telefónica contó con el apoyo explícito del Gobierno. A comienzos de 1998, frente a la negativa de los operadores provinciales a vender sus canales, se dictaron los decretos 85 y 86 llamando a licitación para dos nuevos canales de televisión abierta en las ciudades de Rosario (1,3 millones de habitantes) y Córdoba (1,5 millones de habitantes). Los decretos afirmaban que "en concordancia con las políticas trazadas y ejecutadas por esta administración, resulta necesario ofrecer a particulares la frecuencia...". Esa intervención directa del Gobierno fue motivo suficiente para que las empresas provinciales se vieran obligadas a vender sus acciones en Telefé: una semana después de ser adquiridas las empresas por CEI-Telefónica, las "necesarias" licitaciones fueron suspendidas...


Desde entonces, y tras varios cambios del paquete de acciones del CEI-Telefónica4, esta última multinacional pasó a dominar el conglomerado y a posicionarse como el principal operador de televisión abierta del país. Así, a principios de 20005, Telefónica controlaba 16 emisoras hertzianas, por cierto, en franca violación de la normativa entonces vigente.
Por otra parte, los cambios ocurridos en la sociedad CEI-Telefónica coincidieron temporalmente con el ingreso de Goldman Sachs Group6 en el Grupo Clarín: en noviembre de 1999, Goldman Sachs adquirió un 18 por ciento del paquete accionario del poderoso multimedia de capitales nacionales.
De este modo, el panorama televisivo tuvo como protagonistas a grandes capitales de orígenes diversos, integrados en conglomerados multimedia que gestionaron los canales de cabecera e incluso los provinciales, como en el ya señalado caso del Grupo Uno con base en la provincia de Mendoza.
En términos de propiedad, los grupos mencionados detentaron las posiciones dominantes en un sistema hiperconcentrado. A éstos se correspondieron, en estrecha relación dentro de la cadena de valor, otros tres tipos de agentes cuya importancia creció significativamente en esos años:

  • las productoras audiovisuales independientes de capital nacional ligadas a los canales de cabecera: Pol-Ka Producciones7 con Canal 13, Ideas del Sur Producciones8 con Canal 11 y Cuatro Cabezas9 con Canal 2;

  • los poseedores de derechos de retransmisiones deportivas, especialmente los vinculados al fútbol: principalmente la empresa Torneos y Competencias (TyC), dueña de los derechos de retransmisión de los partidos de fútbol de Primera División hasta 2014;

  • las agencias internacionales de publicidad (Young & Rubicam, J. Walter Thompson, Grey Argentina, Ratto / BBDO, etc.) y las centrales de medios (The Media Edge Cía., Universal Mc Cainn, Carat, Iniciative Media, Media Planning, etc.).

Hacia finales del segundo Gobierno de Menem los argentinos consumían una media diaria de tres horas y 11 minutos de televisión10, y funcionaba un total de 44 estaciones de televisión: tres pertenecientes al Estado Nacional, 10 a los Estados Provinciales, 29 a empresas privadas y dos a universidades.


Como puede observarse en el siguiente cuadro, todas las provincias, a excepción de Catamarca, contaban en 1999 con una o más estaciones de televisión. La penetración del medio alcanzaba al 98 por ciento de los hogares (265 aparatos cada 1.000 habitantes). Y se estima que un 60 por ciento de la programación emitida era producción nacional (superior al 70 por ciento en los canales de la Ciudad de Buenos Aires), mientras que un 80 por ciento de la producción importada era made in USA.
Estaciones de televisión abierta – Año 1999

SIGLA

CANAL

LOCALIZACIÓN

PROPIEDAD

LS86

2

Buenos Aires-La Plata

América-Eurnekian

LS85

13

Buenos Aires

Clarín

LV81

12

Córdoba

Clarín

LS82

7

Buenos Aires

Estado Nacional

LT89

3

Formosa

Estado Nacional

LU91

12

Trenque Lauquen

Estado Nacional

LV82

8

San Juan

Grupo Uno (Vila)

LV84

6

San Rafael

Grupo Uno (Vila)

LV89

7

Mendoza

Grupo Uno (Vila)

LRH450

10

Junín

Privada independiente

LT80

13

Corrientes

Privada independiente

LT83

3

Rosario

Privada independiente

LU81

7

Bahía Blanca

Privada independiente

LU83

9

Comodoro Rivadavia

Privada independiente

LU93

6

San Carlos de Bariloche

Privada independiente

LW81

7

Santiago del Estero

Privada independiente

LT85

12

Posadas

Provincial

LT88

11

Formosa

Provincial

LU85

9

Río Gallegos

Provincial

LU87

11

Ushuaia

Provincial

LU88

13

Río Grande

Provincial

LU89

3

Santa Rosa

Provincial

LU90

7

Rawson

Provincial

LU92

10

General Roca

Provincial

LV90

13

San Luis

Provincial

LV91

9

La Rioja

Provincial

LRI450

9

Paraná

Telefónica

LRI486

8

Mar del Plata

Telefónica

LRK458

8

San Miguel de Tucumán

Telefónica

LS83

9

Buenos Aires

Telefónica

LS84

11

Buenos Aires

Telefónica

LT81

9

Resistencia

Telefónica

LT82

13

Santa Fe

Telefónica

LT84

5

Rosario

Telefónica

LU80

9

Bahía Blanca

Telefónica

LU82

10

Mar del Plata

Telefónica

LU84

7

Neuquén

Telefónica

LV83

9

Mendoza

Telefónica

LV85

8

Córdoba

Telefónica

LV86

13

Río Cuarto

Telefónica

LW80

7

San Salvador de Jujuy

Telefónica

LW82

11

Salta

Telefónica

LV80

10

Córdoba

Universitaria

LW83

10

San Miguel de Tucumán

Universitaria

Fuente: elaboración propia a partir de datos de ATA.
Según el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), la retransmisión de programas originados en Buenos Aires en 34 estaciones provinciales ascendía al 76 por ciento. Estos canales producían o coproducían sólo un 14 por ciento de la programación emitida; principalmente, informativos. Por otra parte, la producción de ficción en los canales provinciales era nula11 y casi el 40 por ciento del territorio era aún inaccesible para el sistema abierto de televisión.
Todas las estaciones de televisión hertziana estuvieron financiadas, total o parcialmente, por ingresos publicitarios. La masividad del medio volcó a los anunciantes a publicitar sus marcas, productos y servicios en la pequeña pantalla, de modo tal que el rubro televisión acaparó los porcentajes más altos de inversiones publicitarias de esos años. Sin embargo, y pese a que la inversión publicitaria se multiplicó por seis entre 1990 y 1999, los principales operadores de televisión mostraron balances más que frágiles en ese período.
Inversión publicitaria en medios - Años 1997 y 1998

Rubro

1997

1998

1. Televisión

1.360.063

1.340.383

1.1 Televisión hertziana

1.248.847

1.236.293

Ciudad de Buenos Aires

1.013.107

1.026.584

Interior nacional y local

235.740

209.709

1.2 Televisión por cable

111.217

104.091

2. Medios gráficos

1.081.998

1.196.569

2.1 Diarios

636.021

703.713

Capital

562.087

599.835

Interior

73.934

103.878

2.2 Avisos Clasificados

186.397

205.034

2.3 Revistas

259.579

287.822

3. Radio

211.233

206.780

4. Vía pública

192.865

187.950

5. Cine

43.168

40.545

8. Producción 

288.933

297.223

Fuente: PortalPublicitario.com (www.portalpublicitario.com/investigacion/inversion_publicitaria/inversionpubli1998.htm), consultado el 19.05.2004.


Es importante destacar otro fenómeno que la televisión hertziana, en este caso, comparte con la radio de frecuencia modulada (FM): la saturación del espectro radioeléctrico a partir de la entrega indiscriminada de licencias a operadores privados. En el caso de la televisión, se otorgaron licencias para explotar servicios de antena comunitaria y MMDS, que culminaron -coincidiendo con el fin de la Administración Menem- en la asignación de casi la totalidad de las frecuencias UHF destinadas a la radiodifusión (más de 40 canales) que fueron utilizadas por los canales codificados. Este proceso consolidó la irregularidad de suministrar frecuencias, teóricamente reservadas para un servicio no oneroso -la radiodifusión-, para que empresas comerciales exploten servicios -los complementarios- con cargo para el usuario, sin la existencia de un plan estratégico de frecuencias ni una nueva legislación (Crespo, 1997). Así, la privatización generalizada de los servicios por medio de la entrega de licencias de banda UHF, en muchos casos a los mismos grupos multimedia propietarios de los canales de televisión en abierto más importantes del país, y la falta de reserva de señales destinadas a producciones o sectores específicos, restó posibilidades a las alternativas no vinculadas a la actividad estrictamente lucrativa.

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