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La poesía española desde 1936 Introducción


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La poesía española desde 1936


  1. Introducción

Con este apartado dedicado a la poesía se completa el estudio de la literatura española en el siglo XX. Este género refleja muy bien las preocupaciones de esta época. Nuestra poesía había iniciado un proceso de rehumanización tras 1927. Este proceso se incrementa con las dramáticas circunstancias del siguiente decenio. La preocupación por el hombre como tema poético, las preocupaciones existenciales, los problemas de la sociedad, en suma, las mismas tendencias que hemos visto en la novela o en el teatro.




  1. La guerra civil

Al igual que sucedió con los otros géneros, la guerra civil supuso un corte brutal en la trayectoria de la creación poética. Hay que señalar por un lado, la poesía española del exilio, y, por otro, la figura singular de Miguel Hernández.

La lista de poetas que salieron al destierro es muy larga: Antonio Machado, poetas de la “generación del 14” como León Felipe y Juan Ramón Jiménez, y todos los poetas del grupo del 27 menos tres. Rasgos comunes a tales autores son el tema de la patria perdida, la evocación de la lucha, las imprecaciones contra los vencedores, el tono desesperado y amargo, la dolorida nostalgia, las preocupaciones humanas... En el estilo no se pueden señalar afinidades suficientes sino que siguen caminos muy variados.

Miguel Hernández tuvo una vida trágicamente truncada por las secuelas de la guerra. Su obra sirve de puente entre dos etapas de la poesía española. De una parte se le considera epígono de la generación del 27 y de otra se le incluye en la generación del 36. Nació en Orihuela (1910) en una familia pobre. Fue pastor pero leyó mucho y participó en tertulias literarias. En 1934 se traslada a Madrid y traba amistad con Neruda. Cuando estalló la Guerra Civil se alistó como voluntario del lado de la República. Se casó durante la contienda. Su primer hijo murió y el segundo nació cuando la guerra estaba acabando. El poeta fue encarcelado y murió de tuberculosis en la cárcel de Alicante en 1942.

Su tono humanísimo y sus palabras salidas directamente del corazón son sus características.

En una primera etapa, en su adolescencia, coincide con la moda gongorina. Escribe Perito en lunas (1934). Con El rayo que no cesa alcanza la plenitud poética. En él se consolida su tríptico temático: la vida, el amor y la muerte. Al llegar la guerra escribió Viento del pueblo (1937), poesía comprometida. En Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) depura su expresión y se centra en el amor. En esta época escribe las estremecedoras Nanas de la cebolla.


  1. Poesía de posguerra

En los años 40 y 50 encontramos a coetáneos de Miguel Hernández a los que se suele agrupar bajo el rótulo de generación del 36. La generación escindida sería la de quienes continuaron su obra en el exilio.Los que siguen en España se orientan en dos caminos:



    • poesía arraigada: crencia en la organización de la realidad, agrupados en torno a la revista Gracilazo, con afán optimista de claridad, perfección y orden. Formas clásicas y visión del mundo coherente. Temas religiosos y tradicionales. Luis Rosales, Leopoldo Panero...

    • Poesía desarraigada. El mundo es un caos, una angustia, lejos de al serenidad. Agrupados en torno a la revista Espadaña. Dámaso Alonso con Hijos de la ira (1944), Victoriano Crémer y Eugenio de Nora.




  1. Poesía social

Hacia 1955 se consolida el llamado realismo social. De esa fecha son Pido la paz y la palabra de Blas de Otero y Cantos iberos de Gabriel Celaya. Ambos superan la anterior etapa de angustia existencial para situar los problemas humanos en un marco social. Los nuevos poetas estás acompañados por Vicente Aleixandre que escribe en 1954 Historia del corazón.

El poeta se hace solidario y antepone a las metas estéticas los objetivos más inmediatos. La poesía es un arma para transformar el mundo. En la temática destaca el tema de España. El lenguaje es claro, coloquial.


  1. De la poesía social a una nueva poética (los años 60)

Guante los años del realismo social se observaban otras corrientes poéticas. José Hierro y José María Valverde, aunque presentan tientes sociales, no pueden encasillarse en esa tendencia. Aparecen poetas nuevos que superan la poesía social. No puede decirse que formen grupo pero presentan rasgos comunes como la preocupación fundamental por el hombre, la huida de todo tratamiento patético, el inconformismo frente al mundo, el escepticismo, la poesía de la experiencia personal.




  1. Los novísimos y la poesía experimental (años 70)

En 1970 se publica la antología Nueve novísimos poetas españoles. Todos los incluidos constituyen un nuevo vanguardismo. Son poetas nacidos tras la guerra, que empiezan a escribir en una sociedad de consumo. Aportan una nueva sensibilidad. En su bagaje literario figuran poetas ingleses y franceses del siglo XX, especialmente los surrealistas, hispanoamericanos como Vallejo, Neruda y Octavio Paz, poetas del 27 como Cernuda y Aleixandre y otros poetas posteriores. Buscan su inspiración en el cine, la música, los cómics... En la temática vemos temas personales, cuestiones públicas, tonos graves, frivolidad, lo que importa es el estilo. Vuelven la espalda al prosaísmo y a las formas tradicionales y buscan un nuevo lenguaje. Es una nueva vanguardia.




  1. La poesía de los últimos años

El final del franquismo supone una cierta frustración para quienes creen que con la muerte del Dictador la literatura conocerá un florecimiento súbito. La tónica general, alrededor de 1975, fue la desorientación de los escritores a la hora de buscar salidas al compromiso formalista que había sido la moda de los años anteriores.

Centrándonos concretamente en la poesía, parece que todos los poetas de la época buscan algo diferente, sin saber muy bien qué. Resulta clara la ausencia de un proyecto estético colectivo, como hubo en los periodos anteriores, y por eso más que de tendencias hablaremos de individualidades. Sin embargo, hay que señalar las siguientes tendencias que coinciden con las líneas trazadas por los novísimos aunque depuradas por una mayor reflexión o madurez:


  • la poesía experimental en la que destaca José Miguel Ullán que ha cultivado la imagen surrealista y el collage, y dentro de la que se cita la poesía visual que combina texto y juegos tipográficos o pictóricos. En ella las audacias experimentales se han atenuado.

  • La poesía cultista que se inspira en la literatura y el arte y responde a una sed de belleza acompañada de nostalgias, como sucede en Antonio Colinas.

  • La poesía de líneas clasicistas, con un lenguaje actual como Luis Antonio de Villena.

En la poesía de los años ochenta los críticos insisten en la diversidad de caminos, en la índole individualista de las trayectorias y en la inexistencia de consignas. La palabra clave es el desencanto que define la posmodernidad. Se vuelve a temas eternos como el tiempo, la muerte y el amor.



Las principales tendencias son:

  • la poesía cultista

  • el minimalismo, el intento de sugerir más que de expresar las ideas, el ir más allá de lo que las palabras significan

  • la herencia surrealista

  • la poesía de la experiencia, unión del intimismo característico del momento a una nueva mirada de lo cotidiano

  • la mirada crítica sin llegar al realismo social, que da testimonio de problemas vivos





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