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La Naturaleza, y No la Actividad Humana Controlan al Clima


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S. Fred Singer

Presidente, Proyecto de Políticas de Ciencias y del Ambiente

Profesor Emérito de Ciencias Ambientales, Universidad de Virginia

Miembro, American Geophysical Union, American Physical Society, American Association for the Advancement of Science, American Institute of Aeronautics and Astronautics.

Arlington, Virgina

Febrero 2008


Reconocimientos: Agradezco a Joseph y Diante Bast del Heartland Institute por su magnífico talento editorial para transformar un manuscrito en un informe final.





Contenido


Prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . v

Prefacio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . vi

1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1

2. ¿Cuánto del calentamiento moderno es humano? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2

3. La mayor parte del calentamiento moderno tiene causas naturales . . . . . . . . . . . 14

4. Los modelos climáticos no son confiables. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 16

5. No es probable que aumente el nivel del mar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20

6. ¿Calientan los océanos los gases invernadero antrópicos? . . . . . . . . . . . . . . . . . 22

7. ¿Cuánto sabemos del dióxido de carbono atmosférico? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24

8. Los efectos del dióxido de carbono humano son benignos . . . . . . . . . . . . . . . . . 27

9. Es probable que los efectos económicos de un calentamiento

modesto sean positivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30

10. Conclusión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32

Acerca de los Contribuyentes al Informe . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34

Acerca del Editor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34

Referencias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35

Acrónimos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41

Lecturas Recomendadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42

1



La Naturaleza, No la Actividad Humana, Controla al Clima.

Resumen Para Hacedores de Políticas del Informe del Panel

Internacional No Gubernamental del Cambio Climático
Introducción


El Grupo de Trabajo-1 (Ciencia) en el Cuarto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC-AR4 2007), publicado en 2007, es un gran esfuerzo de investigación de un grupo de dedicados especialistas en muchos tópicos relacionados con el cambio climático. Forma un valioso compendio del actual estado de la ciencia, mejorado al tener un índice, que estuvo ausente en los anterio-res informes del IPCC. El AR4 permite el acceso a numerosos comentarios críticos enviados por expertos revisores, otra primicia del IPCC.

Mientras que el AR4 es un documento impresionante, está lejos de ser una referencia confiable sobre algunos de los aspectos más importantes de la ciencia y la política del cambio climático. Está plagado de errores y falsas afirmaciones. Ignora informaciones científicas que estaban disponibles pero que eran in-consistentes con las conclusiones preestablecidas de los autores, y ha sido contradicho en partes importan-tes por investigaciones desde mayo 2006, la fecha de cierre del IPCC.

En general, el IPCC no consigue considerar asuntos científicos importantes, muchos de los cuales desba-ratarían su principal conclusión –que “la mayor parte del aumento observado en las temperaturas medias globales desde mediados del siglo 20 es muy probablemente (definido por el IPCC como entre 90 y 99 por ciento de certeza) debido al observado aumento en las concentraciones de gases de invernadero antrópicos.” (énfasis en el original).

El IPCC no aplica metodologías generalmente aceptadas para determinar cuál fracción del actual calen-tamiento es natural, o cuánto ha sido provocado por la subida de los gases de invernadero (GI). Una com-paración de las ‘huellas dactilares’ de las mejores observaciones disponibles con los resultados de los mode-los computados de los Gde. Llevan a la conclusión de que la contribución humana de GI es mínima. Esta evidencia de la ‘huella dactilar’, aunque está disponible, fue ignorada por el IPCC.

El IPCC sigue subvaluando la abrumadora evidencia de que, a escalas decadales y centenarias de dura-ción, el Sol y los asociados efecto de las nubes son responsables de gran parte de los cambios de clima del pasado.

Es por ello que es altamente posible que el sol también sea una causa mayor del calentamiento del siglo 20, y los gases antrópicos haciendo solamente una contribución menor. Además el IPCC ignora, o enfrenta de manera imperfecta, otros asuntos científicos que exigen discusión y explicaciones.

El presente informe del Panel Internacional No Gubernamental del Cambio Climático (NIPCC) hace foco en dos asuntos mayores:




  • La muy débil evidencia de que las causas del actual calentamiento sean antrópicas (Sección 3)

  • La mucho más robusta evidencia de que las causas del actual calentamiento son naturales (Sección 3)

Cuando enfrentamos una serie de tópicos menos cruciales:




  • Los modelos de computadora son guías no confiables de las condiciones futuras del clima (Sección 4)

  • El aumento del nivel del mar no es afectado significativamente por la suba de los GI (Sección 5)

  • La información sobre el contenido de calor en los océanos ha sido mal usada para sugerir un calenta-miento antrópico. El rol de los GI en el informado aumento de la temperatura del océano es ignorada en gran extensión (Sección 6).

  • La comprensión del balance del dióxido de carbono atmosférico es incompleta (Sección 7)

  • Es muy posible que las mayores concentraciones de CO2 sean beneficiosas para la vida de plantas y animales y para la salud que a concentraciones más bajas. (Sección 8)

  • Es muy posible que los efectos económicos de un modesto calentamiento sean benéficos para la salud humana (Sección 9)

  • Conclusión: nuestra imperfecta comprensión de las causas y consecuencias del cambio climático sig-nifica que la ciencia está lejos de estar establecida. Esto, a su vez, significa que los esfuerzos propues-tos para mitigar al cambio climático reduciendo las emisiones de gases de invernadero es prematura y equivocada. Cualquier intento de reducir las temperaturas globales reduciendo tales emisiones sería inútiles y caras. (Sección 10).

Antes de comentar sobre los fracasos específicos del Cuarto Informe del IPCC es importante clarificar a las populares malas comprensiones y mitos:




  • Durante unos dos millones de años las edades de hielo han sido la característica dominante del clima, intercalados con brees períodos de calentamiento de aproximadamente unos 10.000 años. La informa-ción de las muestras de hielo muestran que las temperaturas cambian varios siglos antes de que cambie el dióxido de carbono atmosférico. [Fischer et al. 1999; Petit, Jouzel et al. 1999] De tal manera no hay una base empírica para afirmar que los cambios en las concentraciones del dióxido de carbono atmos-férico son la causa principal de los cambios de temperatura y de clima en el pasado.




  • La propuesta de que las cambiantes temperaturas causan cambios en las concentraciones de dióxido de carbono es consistente con experimentos que muestran que el dióxido de carbono es el gas más fácilmente absorbible por el agua (incluida la lluvia) y que las aguas frías pueden contener más gas que el agua cálida. La conclusión de que las temperaturas en descenso causan una disminución en las concentraciones de dióxido de carbono es verificado por experimentos. Los abogados del dióxido de carbono no presentan mecanismos demostrado experimentalmente sobre cómo las concentraciones de dióxido de carbono pueden descender algunos siglos sin que desciendan las temperaturas.




  • El dióxido de carbono es un gas de invernadero menor y es el tercero en el efecto de invernadero, detrás del vapor de agua (VA) y las nubes altas. Todo lo demás igual, la duplicación del dióxido de carbono en la atmósfera aumentará la temperatura en alrededor de 1 grado Celsius. Sin embargo, como se discute más adelante, los modelos computados usados por el IPCC exageran este calenta-miento de manera consistente al incluir una realimentación positiva del vapor de agua, sin ninguna justificación empírica.




  • En su clásico libro Clima, Historia, y el Mundo Moderno, H.H. Lamb [1982] trazó los cambios del clima desde que la última edad de hielo terminó hace unos 10.000 años atrás. Descubrió extensos períodos más calidos que hoy y otros más fríos que el actual. El último período cálido terminó hace menos de 800 años. Cuando se comparan estos cambios climáticos con los cambios en la civilización y en el bienestar de la humanidad, Lamb llegó a la conclusión que , en general, los períodos cálidos son benéficos para la humanidad y los períodos fríos perjudiciales. Pero los abogados del calentamien-to global antrópico (CGA) han ignorado las conclusiones de Lamb y afirman que los períodos cálidos son dañinos –sin ninguna referencia histórica o conocimientos.




2. ¿Cuánto del Calentamiento Moderno es Humano?
La pregunta básica es: ¿Cuáles son las fuentes del calentamiento del siglo 20? ¿Qué fracción tiene un ori-gen natural, una recuperación de la Pequeña Edad de Hielo precedente (LIA), y qué fracción es antrópica, por ej., causada por el aumento de GI de invernadero producidos por el hombre? La respuesta es muy importante cuando se llega a la política.

El IPCC-AR4 [2007, p. 10] declara que “la mayor parte de aumento de la temperatura global observado desde mediados del siglo 20 es muy probablemente debido al aumento observado en las concentraciones de los gases de invernadero de origen antrópico.” (énfasis en el original). Los autores del AR4 hasta le dan una probabilidad de más del 90 por ciento a esta conclusión, aunque no existe una base sólida para hacer un juicio cuantitativo de esa naturaleza. Sólo ofrecen escasa evidencia de apoyo, ninguna de las cuales resiste un examen minucioso. Sus conclusiones parecen estar basadas en la peculiar afirmación de que la ciencia entiende lo suficientemente bien a los impulsores naturales del cambio climático como para dese-charlos como causa del calentamiento moderno. Por consiguiente, por eliminación, los recientes cambios climáticos tienen que haber sido inducido por los humanos.



  • La evidencia de calentamiento no es evidencia de que la causa sea antrópica

Debería de ser obvio, pero aparentemente no lo es, que hechos tales como el derretimiento de glaciares y el hielo Ártico que desaparece, aunque interesante, son enteramente irrelevantes para iluminar sobre las cau-sas del calentamiento. Cualquier calentamiento significativo, sea antrópico o natural, derretirá al hielo –con frecuencia, muy lentamente. Por consiguiente, cualquier afirmación de que está ocurriendo un calenta-miento causado por el hombre (CGA) que estén basadas en tales relatos están simplemente confundiendo las consecuencias del calentamiento con sus causas – un común error de lógica. Además, las fluctuaciones de masa de los glaciares dependen de muchos factores además de la temperatura, tal como la cantidad de precipitación, y por ellos los glaciares son una pobre forma de medir el calentamiento global.




  • El gráfico del llamado ‘palo de hockey’ ha sido desacreditado

O
tra clamada pieza de ‘evidencia’ para el CGA es la afirmación de que el siglo veinte fue inusualmente cáli-do, el más caliente en los últimos 1000 años. Comparado con el TERCER Informe del IPCC [IPPC-TAR 2001], el último informe del IPCC ya no hace más énfasis sobre el análisis ‘palo de hockey’ de Mann (Figura 1), que se había deshecho tanto del Período Cálido Medieval (PCM) como de la Pequeña Edad de Hielo (PEH).


Figura 1: El gráfico de temperaturas ‘palo de hockey’ fue usado por el IPCC para argumentar que el siglo veinte fue inusualmente cálido [IPCC-TAR 2001, p.3]- Las ‘temperaturas reconstruidas’ son derivadas de un análisis de varios datos proxys, principalmente de anillos de árboles; de manera sorprendente, ellos no muestran al Óptimo Climático Medieval y a la Pequeña Edad de Hielo, ambos bien conocidos por los registros históricos. Las ‘temperaturas observadas’ (en rojo) son una versión del registro de temperaturas basado en termómetros desde el final del siglo diecinueve.
El análisis del palo de hockey estaba plagado de errores de metodología, como lo demostró McIntyre y McKitrick [2003, 2005] y confirmado por el experto en estadísticas Edgard Wegman [Wegman et al. 2006]. Un informe de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos se salteó livianamente los errores del análisis del palo de hockey y concluyó que mostraba que el siglo 20 había el más caliente de solamente los últimos 400 años. Pero esta conclusión no resultada nada sorprendente, dado que la PEH estaba casi en su nadir hace 400 años, con las temperaturas en su punto más bajo.

Análisis independientes de paleo-temperaturas que no se apoyan en anillos de árboles muestran todos un Período Cálido Medieval más cálido que las actuales temperaturas. Por ejemplo, tenemos información de las mediciones de las perforaciones en el hielo de Groenlandia (Figura 2) de Dahl-Jensen et al. [1999], varios datos de isótopos, y un análisis de Craig Hole [2007] de datos proxy, que excluyen a las anillos de árboles. (Figura 3) También abundante información histórica confirma la existencia de un PCM más cáli-do que hoy [Moore 1995].



R
egistro de Muestras del Hielo de Groenlandia


Figura 2: Valores de la temperatura de las muestras de hielo de la perforación en GRIP, Groenlandia. El gráfico superior izquierda muestra a los últimos 100.000 años; el calentamiento dramático que terminó con la glaciación más reciente es claramente visible. El gráfico superior derecho muestra a los últimos 10.000 años (el Holoceno interglacial); se puede ver al Óptico Climático del Holoceno, un pronunciado Período Cálido Medieval y una Peque-ña Edad de Hielo, pero una ausencia del calentamiento post 1940 [Dahll-Jensen et al. 1999]. El gráfico de inferior muestra a los últimos 2000 años en un detalle mayor.



  • La correlación entre temperatura y dióxido de carbono es débil y no concluyente

El IPCC cita correlación de la temperatura media global con la los aumentos en las concentraciones de dio-xido de carbono (CO2) durante el siglo 20 para apoyar sus conclusiones. El argumento suena plausible; después de todo, el CO2 es un GI y sus niveles están aumentando. Sin embargo, esta correlación es pobre y, en todo caso, no probaría ser la causa.

El clima se enfrió desde 1940 hasta 1975 mientras que el CO2 estaba aumentando rápidamente (Figuras 4a,b) Más aún, no hubo una aparente tendencia al calentamiento, especialmente en la información de los satélites, desde más o menos 2001, a despecho de un continuado y rápido crecimiento en las emisiones de CO2. La Oficina de Meteorología (MET) de la GB emitió un pronóstico de 10 años en agosto de 2007 donde predicen que un futuro calentamiento es improbable antes del 2009. Sin embargo, ellos sugieren por lo menos la mitad de los años entre el 2009 y el 2014 serán más calientes que el actual record establecido en 1998 [Met Office 2007].
Temperaturas Prehistóricas de Información Proxy

F
igura 3a:
Las temperaturas de superficie en el Mar de Sargazo (una región de 2 millones de millas cuadradas en el Océano Atlántico) con una resolución temporal de 50 a 100 años y finalizando en 1975, como fueron deter-minadas por relación de isótopos de restos de organismos marinos en los sedimentos profundos del mar [Keigwin 1996]. La línea horizontal es la temperatura promedio para este período de 3.000 años. La Pequeña Edad de Hielo y el Período Cálido Medieval estaban ocurriendo naturalmente, extensos intervalos de alejamientos climáti-cos del promedio. A la información de 1975 se la ha agregado un valor medio de 0,25º C, que es el cambio en la temperatura del Mar de Sargazo entre 1975 y 2006, para suministrar un valor de la temperatura de 2006 [Robin-son et al. 2007]



Figura 3b: Paleo-temperaturas de información proxy (con tres anillos eliminados). Nótese que el Período Cálido Medieval es mucho más cálido que el siglo 20. [Lohele 2007]. Una versión ligera-mente corregida es dada por Lohele y McCulloch [2008].


  • Los modelos computados no proveen evidencia de una calentamiento antrópico

El IPCC ha llamado en su ayuda a los modelos del clima para apoyar su hipótesis del CGA. Más adelan-te discutimos las falencias de los modelos de computadora en mayor detalle. Aquí discutimos la afirmación específica sobre que la temperatura media global del siglo 20 puede ser simulada de manera adecuada com-binando los efectos de los GI, aerosoles, e influencias naturales como los volcanes y la radiación solar. Un examen más cercano revela que este así llamado ‘concordancia’ es poco más que un ejercicio en ‘ajustar las curvas’ con el uso de varios parámetros ajustables. (El famoso matemático John von Neuman dijo una vez: “Denme cuatro parámetros ajustables y puedo simular un elefante. Denme uno más y puedo hacer que mueva la cola.”)


T
emperaturas Medias Globales y de los EE.UU

Figura 4a: La temperatura media global de superficie (TMGS) del siglo 20. Nótese el enfriamiento entre 1940 y 1975. [NASA-GISS, http://data.giss.nasa.gov/gistemp/graphs/]. Las TMGS están sujetas a inciertas correcciones; ver el texto para una discusión de los problemas de los datos de tierra firme y los océanos. El reciente ascenso de la temperatura visto aquí es sospechoso y no concuerda con la tendencia medida de las temperaturas de la troposfera (ver Figura 13) o con la información mejor controlada de los Estados Unidos, mostrada en la Figura 4b.
Figura 4b: El descubrimiento en 2007 de un error en el manejo de la información en los Estados Unidos llevó a una mayor amplitud del calentamiento pre-1940, que ahora excede al pico de 1998. La temperatura del Ártico exhibe en 1930 una temperatura más alta que la actual y se correlaciona bien son los valores de la irradiancia solar [Soon 2005]. Nótese la ausencia de algún reciente calentamiento y de ninguna tendencia de temperatura post 1998.
Los actuales modelos del clima pueden dar una Sensibilidad Climática (SC) de 1,5º a 11,5º C para una duplicación del CO2 atmosférico [Stainforth et al. 2005; Kiehl 2007]. La amplia variación está derivada principalmente de la elección de diferentes parámetros físicos que integran la formación y desaparición de nubes. Por ejemplo, los valores para la SC, como las proporciona Stainforth, involucran variar sólo seis parámetros de unos 100 listados en un estudio de Murphy et al. [2004]. Los valores de estos parámetros, muchos relacionados con las nubes y las precipitaciones, son simplemente elegidos por ‘opinión experta’. En un acercamiento empírico, Schwartz [2007] deriva una sensibilidad climática que está cerca del valor mínimo adoptado por el IPCC, como lo hace Shaviv [2005] usando un método empírico diferente.

La realimentación de las nubes puede ser positiva (nubes altas) o negativa (nubes bajas) y se considera que son la mayor fuente de incerteza en la determinación de la SC [CESS 1990, 1996], Spencer y Braswell [2007] encuentran que el actual diagnóstico observacional de la realimentación de las nubes podría estar significativamente sesgada en una dirección positiva.

El IPCC subvalúa el forzamiento proveniente de los cambios en la actividad solar (el viento solar y sus efectos magnéticos) –posiblemente mucho más importante que el forzamiento del CO2. Las incertezas de los aerosoles, que tienden a enfriar al clima y se oponen al efecto de los GI, son aún mayores, como lo reco-noce el IPCC en una tabla en la 32 del Informe AR4 (figura 5).

Una crítica independiente al IPCC apunta a la arbitrariedad del ejercicio de igualación en vista de las grandes incertidumbres de algunos de estos forzamientos, particularmente de los aerosoles [Schwartz, Charlson, Rodhe 2007]. James Hansen, un importante modelador del clima, llamó la atención de nuestro inadecuado conocimiento del forzamiento radiativo de los aerosoles cuando declaró, “los forzamientos que manejan al cambio de clima a largo plazo no son conocidos con la suficiente precisión para definir al futuro cambio climático” [Hansen 1998].




  • Las ‘huellas dactilares’ observadas y las predichas no concuerdan

¿
Existe un método que pueda distinguir entre calentamiento global antrópico y natural? El IPCC [IPPC-SAR 1996, p. 411; IPCC-AR4 2007, p. 668] y muchos científicos creen que el método de la ‘huella dactilar’ es el único confiable. Compara al patrón observado de calentamiento con un patrón calculado a partir de los modelos de los GI. Aunque un acuerdo sobre dichas “huellas dactilares” no puede probar un origen antrópico del calentamiento, podría ser consistente con tal conclusión. Una falta de concordancia podría argumentar fuertemente contra cualquier contribución significativa del forzamiento de los GI y apoyar la conclusión de que el calentamiento observado es mayormente de origen natural.


Figura 5: Forzamientos climáticos de diversas fuente [IPCC-AR4 2007, p. 32]. Nótese la gran incerteza para el forzamiento de los aerosoles, que exceden los valores del forzamiento de los gases de invernadero. También debe notarse que el forzamiento solar está basado solamente en los cambios de la irradiancia solar total y no considera los efectos del viento solar, el magnetismo solar, o los cambios en el UV.





Figura 6: Cambio de la temperatura media zonal de la atmósfera calculada por los modelos desde 1890 a 1999 (grados Celsius por siglo) como es simulada por los modelos del clima de [A] gases invernadero bien mezclados, [B] aerosoles del azufre (sólo efectos directos), [C] ozono estratosférico y troposférico, [D] aerosoles volcánicos, [E] irradiancia solar, y [F] todos los forzamientos [U.S. Climate Change Science Program 2006, p. 22]. Nótese el pro-nunciado aumento de la tendencia al calentamiento con la altura en las figuras A y F, que el IPCC identifica como la ‘huella dactilar’ del forzamiento del invernadero [CCSP 2006]
Todos los modelos del clima predicen que, si los GI están impulsando al cambio del clima, habrá una huella dactilar distintiva en la forma de una tendencia al calentamiento aumentando con la altura en la troposfera tropical, la región de la atmósfera de hasta 15 kilómetros de altura (Figura 6A). Los cambios climáticos debido a la variabilidad solar u otros conocidos factores naturales no tienen este patrón característico; solamente lo hará el sostenido calentamiento por GI. El método de la huella dactilar fue intentado primero en el Segundo Informe de Evaluación del IPCC (SAR) [IPC-SAR 1996, p. 411]. Su capítulo 8, titulado “Detec-ción y Atribución,” atribuyó los cambios observados en la temperatura a factores antrópicos –GI y aerosoles. El intento de hacer coincidir las tendencias al calentamiento con la altura resultó ser espurio, dado que dependía totalmente de una particular elección de un intervalo de tiempo para la comparación [Michaels & Knappenberger 1996]. DE manera similar, un intento de correlacionar a las distribuciones geográficas observadas en las tendencias de las temperaturas de superficie con las calculadas [Santer 1996] involucra-ba hacer cambios en un gráfico publicado que podría (y lo hizo) engañar a los lectores. [Singer 1996 p. 9; 2000 pp. 15, 43-44]. A despecho de estas falencias, el IPCC-SAR llegaba a la conclusión de que “el balance de evidencias” apoyaba al Calentamiento Global Antrópico.
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