Página principal

La Naturaleza, y No la Actividad Humana Controlan al Clima


Descargar 378.77 Kb.
Página1/7
Fecha de conversión18.07.2016
Tamaño378.77 Kb.
  1   2   3   4   5   6   7


La Naturaleza, y No la Actividad

Humana Controlan al Clima

© 2008, Science and Environmental Policy Project / S. Fred Singer

Publicado por el THE HEARTLAND INSTITUTE

19 South LaSalle Street #903

Chicago, Illinois 60603 U.S.A.

Teléfono: 312/377-4000

fax 312/377-5000

www.heartland.org


Todos los derechos reservados, incluyendo

El derecho a reproducir este libro

Y porciones en él en cualquier forma
Las opiniones expresadas son solamente la de los autores.

Nada en este informe debe ser considerado como reflejando

la visión del Science y Environmental Policy Project o del The

Heartland Institute, o como un intento de influenciar legislación pendiente.


Se ruega usar la siguiente referencia para este informe:
S. Fred Singer, ed., La Naturaleza, No la Actividad Humana, Controlan al Clima:

Resumen para Hacedores de Políticas del Informe del Panel Internacional

No Gubernamental Sobre Cambio Climático, Chicago, IL:

The Heartland Institute, 2008.

Impreso en los Estados Unidos de Norteamérica

978-1-934791-01-1

1-934791-01-6

Versión en Español, traducción de FAEC,

Fundación Argentina de Ecología Científica
Publicado para el Panel Internacional No Gubernamental Sobre Cambio Climático
Por

La Naturaleza, y No la Actividad

Humana Controlan al Clima
Resumen para Hacedores de Políticas del Informe del Panel Internacional No Gubernamental Sobre Cambio Climático
Editado por S. Fred Singer
Contribuyentes


Warren Anderson

Estados Unidos


Dennis Avery

Estados Unidos


Franco Battaglia

Italia
Robert Carter

Australia
Richard Courtney

Gran Bretaña


Joseph D’Aleo

Estados Unidos


Fred Goldberg

Suecia
Vincent Gray

Nueva Zelanda

Kenneth Haapala

Estados Unidos
Klaus Heiss

Austria
Craig Idso

Estados Unidos
Zbigniew Jaworowski

Polonia
Olavi Kärner

Estonia
Madhav Khandekar

Canadá
William Kininmonth

Australia
Hans Labohm

Holanda


Christopher Monckton

Gran Bretaña


Lubos Motl

Czech Republic


Tom Segalstad

Noruega
S. Fred Singer

Estados Unidos
George Taylor

Estados Unidos


Dick Thoenes

Holanda
Anton Uriarte

España
Gerd Weber

Aleman



Prólogo


En su discurso en la conferencia sobre el clima de las Naciones Unidas el 24 de septiembre, 2007, el Dr. Vaclav Klaus, presidente de la República Checa, dijo que mucho ayudaría al debate sobre el cambio climático si se eliminara el actual monopolio y la unilateralidad del debate científico sobre el cambio climático del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC). Reiteró su propuesta de que la ONU organizara un panel paralelo y publicase dos informes que compitiesen entre ellos.

El presente informe del Panel Internacional No Gubernamental sobre Cambio Climático (NIPCC) hace exactamente eso. Es un examen independiente de la evidencia disponible en la literatura publi-cada con revisión por los pares –examinada sin sesgos ni selectividad. Incluyen numerosos estudios de investigación ignorados por el IPCC, más resultados científicos adicionales que se hicieron dis-ponibles después de la fecha de cierre del IPCC de mayo 2006.

El IPCC está programado con antelación para producir informes que apoyen a la hipótesis de un calentamiento antrópico y el control de los gases de invernadero, como lo describe el Tratado del Clima Global. El Informe 1990 del IPCC ignora completamente la información de los satélites, dado que ellos no muestran calentamiento. El Informe 1995 del IPCC fue notorio por las significativas alteraciones hechas al texto después de que fuese aprobado por los científicos –con la intención de dar la impresión de una influencia humana. El Informe 2001 del IPCC afirmada que el siglo 20 mostraba un “calentamiento inusual” basado en el hoy desacreditado gráfico del palo de hockey. El último informe del IPCC, publicado en 2007, devalúa totalmente las contribuciones climáticas de los cambios en la actividad solar, que es muy probable que dominen a cualquier influencia humana.

Los cimientos para el NIPCC fueron establecidos hace cinco años cuando un pequeño grupo de científicos de los Estados Unidos y Europa se reunieron en Milán durante una de las frecuentes con-ferencias de las Naciones Unidas sobre el clima. Pero sólo se puso en marcha después de un taller de trabajo realizado en Viena en abril 2007, con muchos más científicos, incluyendo a algunos del Hemisferio Sur.

El proyecto del NIPCC fue concebido y dirigido por el Dr. S. Fred Singer, profesor emérito de cien-cias ambientales en la Universidad de Virginia. Él debe llevar el crédito por el armado de un notable grupo de científicos que entre todos ayudaron a ensamblar este volumen.

Singer es uno de los más distinguidos científicos de los Estados Unidos. En la década de 1960 es-tableció y sirvió como el primer director del Servicio de Satélites del Tiempo de los Estados Unidos, ahora parte del NOAA (Administración Nacional Oceanográfica y de la Atmósfera), y ganó una Meda-lla De Oro del Departamento de Comercio del EEUU por su liderazgo técnico. En los años 80, Singer sirvió durante cinco años como vicepresidente del Comité Nacional Asesor para Océanos y Atmós-fera (NACOA) y se involucró más directamente en asuntos ambientales a escala global.

Desde mi retiro de la Universidad de Virginia y de su última posición federal como científico en jefe del Departamento de Transporte, Singer fundó y dirigió al Proyecto de Políticas Científicas y Ambientales (SEPP), una organización sin fines de lucro que tengo el placer de servir como presi-dente. La principal preocupación del SPP ha sido el uso de ciencia sólida en lugar de los miedos ambientales exagerados para la formulación de las políticas ambientales.

Nuestra preocupación por el ambiente, que se remonta a unos 40 años atrás, nos ha enseñado lecciones importantes. Una cosa es imponer medidas drásticas y duras penalidades económicas cuan-do un problema ambiental es claro y severo. Es absurdo hacerlo cuando un problema es en gran medida hipotético y no está sustanciado por observaciones. Como lo demuestra el PICC al ofrecer una ‘segunda opinión’, independiente, no gubernamental, sobre el tema del ‘calentamiento global’, actualmente no tenemos ninguna evidencia convincente u observaciones de cambios del clima significativas que no sean provenientes de causas naturales.
Frederick Seitz

Presidente Emérito, Rockefeller University, Ex Presidente de la Academia Nacional de Ciencias

Ex President, American Physical Society.

Presidente de Science and Environmental Policy Project

Febrero, 2008.

El Dr. Seitz falleció el 2 de marzo, 2008, a la edad de 96 años. Será inmensamente extrañado por todos quienes le conocimos y le admiramos.



Prefacio
Antes de cualquier cirugía mayor, ¿No desearía usted tener una segunda opinión?

Cuando una nación enfrenta una decisión importante que pone en riesgo a su futuro económico, o quizás el destino de la ecología, debería de hacerse lo mismo. Es una tradición honrada por el tiempo de establecer un ‘Equipo B’ que examine a la misma evidencia original pero que podría llegar a conclusiones diferentes. El Panel Internacional No Gubernamental sobre el Cambio Climático (NIPCC) fue montado para examinar la misma información climática usada por el Panel Intergubernamental del Cambio Climá-tico IPCC), patrocinado por las Naciones Unidas.

En el asunto más importante, la afirmación del IPCC de que “la mayor parte del aumento observado en las temperaturas globales desde mediados del siglo 20 es muy probablemente (definido por el IPCC como entre 90 y 99 por ciento de certeza) debido al observado aumento en los gases de invernadero antrópico,” (énfasis en el original), el NIPCC llega la conclusión opuesta –concretamente, que las causas naturales son muy probablemente la causa dominante. Nota: Nosotros no decimos que los gases de invernadero (GI) antrópicos no puedan producir algún calentamiento. Nuestra conclusión es que la evidencia muestra que no juegan un rol significativo.

Abajo, esbozamos primero la historia de las dos organizaciones y luego listamos las conclusiones y las respuestas que forman al cuerpo del informe del NIPCC.





Una Breve Historia del IPCC
El crecimiento de la conciencia ambiental desde los años 70 hizo foco en una sucesión de ‘calamidades’: epidemias de cáncer por las sustancias químicas, extinciones de aves y otras especies por los pesticidas, la disminución de la capa de ozono por los transportes supersónicos y después por los freones, la muerte de bosques (‘Waldsterben’) causada por la lluvia ácida, y finalmente el calentamiento global, la “madre de todos los espantos ambientales” (según del recordado Aaron Wildavsky).

Las raíces del IPCC pueden rastrearse hasta el Día de la Tierra en 1970, la Conferencia de Estocolmo en 1971-72, y las Conferencias de Wilach en 1980 y 1985. En julio de 1986 el Programa del Ambiente de las ONU (UNEP) y la Organización Mundial de Meteorología (WMO) establecieron al Panel Intergubernamen-tal sobre el Cambio Climático como un órgano de las Naciones Unidas.

El personal de IPCC y sus principales autores fueron nombrados por los gobiernos, y sus Resúmenes para Hacedores de Políticas (SPM) han sido sujeto de aprobación de los miembros de gobiernos de las Na-ciones Unidas. Los científicos involucrados en el IPCC están casi totalmente sostenidos por contratos con los gobiernos, que no sólo pagan sus investigaciones sino también las actividades del IPCC. La mayoría viaja a locaciones exóticas, con aloja-miento en suntuosos hoteles porque los autores del borrador son pagados con fondos de los gobiernos.

En diversas publicaciones se ha descrito la historia del IPCC. Sin embargo, lo que no se enfatiza es el hecho que ha sido una empresa de activismo desde el mismo comienzo. Su agenda ha sido justificar el con-trol de la emisión de gases de invernadero, especialmente del dióxido de carbono. En consecuencia sus informes se han enfocado sólo sobre evidencia que podría apuntar al cambio de clima inducido por los humanos. El rol del IPCC “es evaluar, sobre una base completa, objetiva, abierta y transparente, toda la literatura científica, técnica y socio-económica producida mundialmente relevante a la comprensión del riesgo de un cambio de clima inducido por el hombre, sus impactos observados y los proyectados y las opciones para adaptación y mitigación.” (énfasis añadido) [IPCC 2008]

Los tres ideólogos del IPCC han sido (el fallecido) Profesor Bert Bolin, un meteorólogo de la Universi-dad de Estocolmo; Dr. Robert Watson, un químico atmosférico de la NASA, más tarde en Banco Mundial, y hoy científicos jefe en el Departamento del Ambiente, Alimentos y Asuntos Rurales de la Gran Bretaña; y el Dr. John Houghton, un físico de la radiación atmosférica de la Universidad de Oxford, después jefe de la Oficina de Meteorología de la GB (MET) como Sir John Houghton.

Watson había presidido un auto nombrado grupo para descubrir evidencia de un efecto humano sobre el ozono estratosférico y fue el funcional para empujar al Protocolo de Montreal para controlar las emisio-nes de clorofluorocarbonos (CFC). Usando el patrón del Protocolo de Montreal, el abogado ambiental David Doniger, del Consejo de Defensa de Recursos Naturales (NRDC) esbozó un plan para lograr un me-canismo de control similar para los gases de invernadero, un plan que eventualmente fue adoptado como el Protocolo de Kioto. Desde el mismo comienzo, el IPCC ha sido una entidad política más que científica, y sus científicos principales reflejando las posiciones de sus gobiernos o procurando inducir a sus gobiernos la adopción de la posición del IPCC. En particular, un pequeño grupo de activistas escribió el muy impor-tante Resumen para Hacedores de Políticas (SPM) de cada uno de los cuatro informes del IPCC [McKitrick et al. 2007]

Mientras que se nos habla de los miles de científicos sobre cuyo trabajo se basan los informes, la vasta mayoría de esos científicos no tienen influencia directa sobre las conclusiones expresadas por el IPCC. Esas conclusiones son producidas por un núcleo interno de científicos, y los SPM se revisan y son acordados, línea por línea, por miembros que representan a sus gobiernos. Obviamente, esta no es la manera en que la verdadera investigación científica es revisada y publicada.

En todos los casos estos SPM resultan ser resúmenes altamente selectivos de voluminosos informes de la ciencia –de manera típica 800 o más páginas, sin índices (excepto, finalmente, el Cuarto Informe de Eva-luación publicado en febrero de 2007), y esencialmente incomprensibles a no ser por dedicados científicos.

El Primer Informe del IPCC [IPCC FAR 1990] llegó a la conclusión de que los cambios en las tempera-turas eran “ampliamente consistentes” con los modelos del invernadero. Sin demasiado análisis, se llegó a una “sensibilidad climática” de 1,5º a 4,5º C de aumento de la temperatura para una duplicación de los gases de invernadero. El IPCC-FAR llevó a la adopción del Tratado del Clima Global en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992.

El FAR obtuvo una respuesta crítica [SEPP 1992]. El FAR y el estilo de trabajo del IPCC fueron también criticados en dos editoriales en Nature [Anónimo 1994, Maddox 1991].

El Segundo Informe de Evaluación del IPCC [IPCC SAR 1996] fue completado en 1995 y publicado en 1996. Su SPM contenía una memorable conclusión, “el balance de evidencia sugiere una discernible influ-encia humana sobre el clima global.” El SAR fue nuevamente criticado gravemente, esta vez por haber rea-lizado significativos cambios en el cuerpo principal del informe para hacer que “conformase” con el SPM –después de haber sido aprobado por los científicos involucrados en su redacción. No sólo fue alterado el informe, sino que un gráfico clave fue también manipulado para sugerir una influencia humana. La eviden-cia presentada para apoyar la conclusión del SPM resultó ser totalmente espuria.

Hay un voluminoso material disponible acerca de estos cambios. Incluyendo el artículo editorial del Wall Street Journal por el Dr. Frederick Seitz [Seitz 1996]. Esto condujo a álgidos debates entre quienes apoyaban al IPCC y aquellos que se daban cuenta de la alteración del texto y del gráfico, incluyendo un intercambio de cartas en el Bulletin of the American Meteorological Society [Singer et al. 1997].

El SAR también provocó la publicación en 1996 de la Declaración de Leipzig por el SEPP, que fue firma-da por unos 100 científicos del clima. Un folleto titulado “El Caso Científicos contra el Tratado del Clima Global” siguió en septiembre de 1997 y fue traducido a varios idiomas. ….[SEPP 1997. Todos están disponi-bles ‘en línea’ en www.sepp.org.]

A despecho de sus obvias falencias, el informe del IPCC suministró el marco para el Protocolo de Kioto, que fue adoptado en Diciembre de 1997.

Los antecedentes están descritos en detalle en el folleto “Política Climática – Desde Río a Kioto,” publi-cado por la Hoover Institution [Singer 2000]. El Protocolo de Kioto también provocó la redacción de una corta declaración que expresaba dudas sobre sus fundamentos científicos por el Instituto Oregon de Cien-cia y Medicina, que atrajo a más de 19.000 firmas de científicos, principalmente de los Estados Unidos [La declaración continúa atrayendo adhesiones y firmas y se puede ver en www.oism.org.]

El Tercer Informe de Evaluación del IPCC [IPCC-TAR 2001] fue notable por el uso de estudios científi-cos espurios para respaldar su afirmación en el SPM de “nueva y más fuerte evidencia” de un calentamien-to global antrópico. Uno de estos estudios fue el llamado “palo de hockey”, un análisis de información proxy que afirmaba que el siglo 20 ha sido el más caliente en los últimos 1.000 años. Más tarde se descubrió que el estudio contenía errores básicos en su análisis estadístico. El IPCC también apoyó un estudio que afirmó que el calentamiento pre-1940 tenía un origen humano y era causado por los gases de invernadero. Este trabajo también contenía errores fundamentales en su análisis estadístico. La respuesta del SEPP al TAR fue un folleto, “El Protocolo de Kioto No Está Respaldado Por la Ciencia” [SEPP 2002].

El Cuarto Informe de Evaluación del IPCC [IPCC-AR4 2007] fue publicado en 2007; el SPM del Grupo de Trabajo I fue dado a conocer en febrero; y el informe completo de este Grupo de Trabajo fue publicado en Mayo –después de haber sido cambiado, una vez más, para que se ‘conformara’ con el Resumen. Es significativo que el AR4 ya no hace más mención al palo de hockey o al estudio sobre el calentamiento humano previo a 1940.

El AR4 llega a la conclusión de que “la mayor parte del aumento observado de la temperatura media desde mediados del siglo veinte es muy probablemente debido al observado aumento en la concentración de los gases de invernadero de origen humano.” (énfasis en el original).

Sin embargo, y como este informe lo demostrará, ignoró evidencia disponible en contra de una contribu-ción humana al actual calentamiento y la sustancial investigación en los años pasados sobre los efectos de la actividad solar en el cambio climático.

¿Por qué han estado todos los informes del IPCC plagados de controversias y contradichos con tanta frecuencia por investigaciones subsiguientes? Por cierto, su agenda de hallar evidencia de un rol humano en el cambio climático es una importante razón; su organización como entidad gubernamental sometida a las agendas políticas es otra razón muy importante; y las grandes recompensas profesionales y financieras que van a los científicos y burócratas que están deseosos de torce los hechos científicos para hacerlos coin-cidir con esas agendas es una vez más, una tercera y poderosa razón.

Otra razón para la falta de confiabilidad en el IPCC es la ingenua aceptación de los hacedores de políti-cas de la literatura con ‘revisión por los pares’ como necesaria y autoritativa. Se han comprobado casos en que las normas de arbitraje para muchos estudios sobre el cambio climático son inadecuadas, a menudo a causa de un ‘colegio invisible’ de revisores de inclinación similar a los autores de los estudios. [Wegman 2006] (Por ejemplo, algunos importantes promotores del IPCC se rodean con por lo menos una media do-cena de coautores cuando publican sus estudios de investigación.) Las políticas deberían asentarse sobre una ciencia demostrable, no sobre simples y a menudo equivocadas afirmaciones que, porque un estudio tuvo una revisión por pares, sus conclusiones deben ser aceptadas.


Panel Internacional No Gubernamental

Sobre el Cambio Climático (NIPCC)
Cuando nuevos errores y rotundas falsedades fueron observados en los borradores iniciales del AR4, SEPP formó un ‘Equipo B’ para producir una evaluación independiente de la evidencia científica disponible. Mientras que la organización inicial tuvo lugar en Milán en 2003, el ‘Equipo B’ fue activado sólo después de que el AR4 apareció en febrero 2007. Cambió su nombre a NIPCC y organizó un taller adicional sobre el clima en Viena en abril de 2007.

El presente informe surge del taller de Viena y subsiguientes investigaciones y contribuciones de un gran grupo de estudiosos internacionales. Para una lista de esos contribuyentes, ver la página ‘¿Cuál fue nuestra motivación?’ No fue un interés financiero personal: no se suministraron ni se prometieron subsidios ni becas en retribución por la producción de este informe. No fue político: ninguna agencia gubernamental comisionó o autorizó nuestros esfuerzos, y nosotros no asesoramos ni apoyamos las candidaturas de ningún político o a candidatos para puestos públicos.

Hemos donado nuestro tiempo y nuestros mejores esfuerzos para producir este informe por la preocupa-ción de que el IPCC está provocando un miedo al calentamiento global antrópico basado en ciencia incom-pleta y equivocada.

La excitación del calentamiento global ha llevado a demandas para normas de eficiencia ilusorias para los automóviles, la construcción de antieconómicas estaciones de energía eólica y solar, la instalación de grandes establecimientos para la producción de los antieconómicos biocombustibles como el etanol de maíz, las exigencias de que las compañías eléctricas compren energía cara de las llamadas ‘fuentes de energía renovable’, y planes para secuestrar –a considerable costo– dióxido de carbono emitido por las plantas de energía. Aunque no hay nada malo con las iniciativas para aumentar la eficiencia energética o diversificar las fuentes de energía, ellas no pueden justificarse como un medio realista para el control del clima.

Además se han desarrollado políticas que tratan de ocultar el inmenso costo del control de los gases de invernadero, tales como el ‘tope e intercambio’, un Mecanismo de Desarrollo Limpio, compensaciones de carbono, y similares esquemas que enriquecen a unos pocos a expensas del resto de nosotros.

Viendo a la ciencia claramente mal usada para dar forma a políticas públicas que tienen el potencial de infligir severos daños económicos, de manera particular en los grupos de bajos ingresos, hemos elegido hablar por la ciencia en un tiempo en que muy poca gente fuera de la comunidad científica sabe lo que está sucediendo, y muy pocos científicos que saben la verdad tienen el deseo o la plataforma desde donde po-der hablar en contra del IPCC.

El NIPCC es lo que su nombre sugiere: un panel internacional de científicos no gubernamentales y estu-diosos que se han reunido para comprender las causas y consecuencias del cambio climático. Porque no estamos predispuestos a creer en que el cambio climático es causado por los gases de invernadero de origen humano, estamos capacitados para mirar la evidencia que el IPCC ignora.

Porque no trabajamos para ningún gobierno, no estamos prejuiciados por la suposición de que son nece-sarias mayores regulaciones de los gobiernos para evitar catástrofes imaginarias.






Mirando Adelante
El miedo del público al calentamiento global parece estar en un pico de fiebre. Las encuestas muestran que la mayor parte de la gente en casi todos los países cree que las emisiones de gases de invernadero humanas son la causa primaria del cambio climático y que es necesario tomar medidas urgentes para reducirlas, aun-que la mayoría aparentemente no está dispuesta a hacer los sacrificios financieros necesarios [Pew 2007]

Mientras que el presente informe hace claro que el debate científico se está inclinando en dirección opuesta al alarmismo del calentamiento global, estamos complacidos de ver que el debate político tampo-co está terminado. Los ‘escépticos’ del calentamiento global en la arena política incluyen a Vaclav Klaus, presidente de la República Checa; Helmut Schmidt, ex canciller de Alemania; y a Lord Nigel Lawson, ex Canciller de la Hacienda de la Gran Bretaña.

En el otro lado están los creadores y predicadores del miedo, incluyendo al asesor en ciencias Sir David King y su predecesor Robert May (ahora Lord May), y por supuesto Al Gore, ex vicepresidente de los Esta-dos Unidos. A pesar de las crecientes presiones para unirse a Kioto y adaptar límites obligatorios para el dio-xido de carbono, el Presidente George W. Bush en los Estados Unidos se ha resistido –hasta el momento.

Lamentamos que tantos partidarios del calentamiento global antrópico en el debate hayan abandonado debatir la ciencia y ahora se concentran casi exclusivamente en cuestionar los motivos de los ‘escépticos’ y en realizar ataques ‘ad hominem’. Vemos esto como una señal de desesperación de su parte, y una señal de que el debate está girando hacia el realismo científico.

Tenemos la esperanza de que el presente estudio ayudará a traer equilibrio y razón de regreso al debate sobre el clima, y al hacerlo quizás salvemos a la gente del mundo de la carga de pagar por derrochadoras, innecesarias políticas energéticas y ambientales. Nos mantenemos listos para defender el análisis y conclu-siones en el estudio que sigue, y proporcionar más consejos a los hacedores de políticas que son de mente abierta en este tópico tan importante.

  1   2   3   4   5   6   7


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje