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La modernización de la ciudad de Guatemala, la reconfiguración arquitectónica de su centralidad urbana (1918-1955)


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La modernización de la ciudad de Guatemala,

la reconfiguración arquitectónica de su centralidad urbana (1918-1955)
Carlos L. Ayala R., (coord.)

Miguel A. Chacón Véliz y Luis F. Olayo Ortiz


CIFA . DIGI
Centro de Investigación de la Facultad de Arquitectura

Dirección General de Investigación


Universidad de San Carlos de Guatemala

Programa Universitario de Investigación en Historia de Guatemala


Guatemala, 1996
Índice
Introducción
Capítulo I: Arquitectura y modernización capitalista


  1. Aspectos generales de la modernización de una arquitectura endógena

  2. Trastocamientos locales de una modernidad arquitectónica exógena,

  3. Cambios y características que entraña la modernización en la arquitectura

Capítulo II: Características y factores de la modernización arquitectónica en la centralidad urbana guatemalteca




  1. Breves apuntes sobre la etapa tradicional

  2. Las primeras alteraciones de la arquitectura tradicional

  3. La reconstrucción del casco originario y la aceleración de la adscripción modernista

  4. La remonumentalización oficial y renovación de la imagen urbana central

  5. La reacción arquitectónica antimodernista

  6. La persistencia de la tradición arquitectónica

  7. La consolidación de la arquitectura modernista

  8. Una experiencia de arquitectura moderna regionalista

  9. Los factores del contexto histórico

Capítulo III: Rasgos e implicaciones de la modernización arquitectónica en la centralidad urbana guatemalteca.




  1. Los rasgos centrales

  2. La secuencia de ruptura

  3. Algunas implicaciones

  4. Limitaciones intrínsecas

Fuentes


Ilustraciones
Introducción
Este estudio contiene la explicación de un proceso histórico urbano, el de una transformación en la arquitectura de la ciudad, el caso concreto: la centralidad urbana guatemalteca ante el momento de una ruptura sociocultural. Una centralidad es el soporte y escenario de las actividades principales de una ciudad central, en su calidad de ámbito de vida y trabajo de los grupos de poder económico y político de toda sociedad. La centralidad urbana guatemalteca fue configurada originariamente de acuerdo a la tradición cultural hispano-colonial, esto es la internalización de una arquitectura y urbanística introducidas desde el siglo de la conquista, por ello un centro de ciudad de claro linaje hispano-mediterráneo cuya existencia o vigencia se prolongó por varias centurias. Fue hasta en los albores del siglo XX que se encontró de súbito alterada y finalmente reestructurada ante la irrupción de una modernización capitalista lo que dio inicio a la configuración de un nuevo ámbito de vida el de la ciudad contemporánea aunque sobre los rescoldos de la vieja capital. Este reciente y abrupto cambio ha constituido la segunda ruptura histórica en el devenir de la arquitectura de la ciudad en él país; ya que la primera ruptura aconteció y también de forma abrupta hace ya cerca de 500 años, con la agresión y semidesmantelamiento contra las culturas americanas antiguas.
La explicación de este proceso de reestructuración histórica del sistema formal y espacial de la ciudad, no se desarrollará aquí como una descripción de acontecimientos aislados y efímeros circunscritos a la edificación urbana, sino se expresa como parte de toda una reorquestación social y de alcances duraderos. Es decir, íntimamente relacionada con el inicio de toda una nueva época histórica, al menos para la sociedad urbana guatemalteca.
Entonces en este estudio nos referiremos a un tiempo de reestructuración, como agotamiento y a la vez inicio de prolongadas etapas históricas en la arquitectura de la ciudad. Modos de arquitectura urbana que se encontraron contrapuestos y a la vez sobrepuestos, ya que no todo se desdibujó de la vieja arquitectura y en la nueva no todo resultó ser innovativo. Un breve y a la vez intenso tiempo el de esta reestructuración, sí se le compara con las prolongadas etapas de las cuales sirvió como transición. Un proceso de ruptura donde justamente arranca y se modela la arquitectura moderna de esta ciudad capital.
Esta ruptura se percibe por una secuencia de agotamientos y reemplazos en distintas esferas de la arquitectura de la ciudad, como los sucesivos cambios en las prácticas constructivas, innovaciones en las organizaciones del espacio o variaciones de envolventes formales. Una serie de modificaciones que aparentemente pueden considerarse como cosas fortuitas y sin relación pero que en realidad son el momento germinal, el devenir de un nuevo modo de habitar. Ya que finalmente las alteraciones se conjugan, prevalecen y cristalizan en una nueva manera de realización del sistema de edificación urbana, en clara consonancia con la forma de vida que se ha apoderado de la ciudad, el mercantilismo capitalista. Atrás quedó entonces el tiempo del manejo simbólico que se hacia del espacio urbano.
Asistiremos a todo un trastocamiento de la arquitectura urbana preexistente, que es transfigurada hasta el punto de convertirla en algo distinto y a la vez nos deja una nueva vigencia o tradición. La que ya a fines del siglo XX, si bien ya se ha desplegado casi del todo, no ha perdido su ímpetu, tal vez ello sea un indicio de las posibilidades de una prolongada vida, a la mejor tan duradera como la etapa que reemplazó. Por eso mismo acercamos al conocimiento de la génesis y naturaleza de la modernización de la arquitectura de la ciudad nos aproximaría a descifrar los mecanismos que configuran en parte, el entorno habitado de la sociedad contemporánea.
Pero deseamos subrayar en ello dos cuestiones, porque son como los dos grandes ejes del presente documento. La primera, es que la reconstrucción del proceso de transición a la modernización arquitectónica nos conduce a considerar una nueva manera de realización de la edificación, vale decir, considerar la nueva forma de habitar de la vida urbana contemporánea. Pero desde como el imperativo modernista de la eficiencia mercantilista desfigura a la tradición secular y a la vez instaura un nuevo orden de hábitat de naturaleza eficientista y mercantil especulativa. Ello es importante porque este proceso no operó en un nuevo sitio, sino en uno ya dado. Entonces, la cuestión radica en qué consiste ese nuevo sistema de habitación urbano, como cristalización de un nuevo modo e ideología del vivir y a la vez como se acopla y trastoca a la ciudad y vida urbana preexistentes.
La segunda cuestión, aquí partimos de reconocer una cualidad innata a los objetos arquitectónicos, el de ser obras testimonio, es decir, donde se cristalizan los rasgos distintivos de una configuración socio-cultural y a través de sus distintas edades. En nuestro caso, ello nos permite aproximarnos a la naturaleza misma de la modernización social. Esto es que por la ruta de la lectura de la obra testimonio, el objeto arquitectónico, poder acceder, a través de las huellas y señales que ha dejado, al esclarecimiento del gran proceso social que lo generó. Esta es una ruta de conocimiento empleada con poca frecuencia, pero que promete revelar importantes rasgos de la modernización social guatemalteca.
Ahora nos referiremos brevemente a los principios teóricos metodológicos más generales que orientan al presente estudio. Iniciaremos el tratamiento de los mismos con indicar qué entendemos por tales principios generales. Son todas aquellas ideas, o mejor dicho aquellos grandes lineamientos o criterios a partir de los cuales se construye un determinado tipo de explicación. En nuestro caso por ubicarnos en una explicación de naturaleza histórica, esos principios generales corresponden a dicho ámbito de teorías o concepciones.
Explicar esos principios generales resulta ser algo así como un autorreconocimiento de los linajes teóricos del estudio. Es como explicitar una toma de posición. Así al encontrarnos ante la disyuntiva de como entender la historia, como una sucesión de acontecimientos en el tiempo, o bien como la existencia de períodos, esto es de estructuraciones sociales con determinadas duraciones. Inclinarnos por la primera implica hacer una relación de hechos cuya única hilvanación sería la sucesión en el tiempo, o bien, al inclinarnos por la otra, nos involucramos al menos en la tarea de dilucidar los rasgos distintivos y sus duraciones para dilucidar la situación de las etapas.
Entonces reconocer como un lineamiento de partida, la cuestión de la periodización, implica el saber reconocer a aquellas características distintivas de una sociedad durante un determinado tiempo. Aspectos que a la vez la diferencian de otras etapas y que contienen o sintetizan la naturaleza de cada episodio histórico. Pero esas características pueden verse además como situaciones que responden a algo más profundo, algo así como indagar en la sustancia que impregna a todos los aspectos mas visibles de un cuerpo social, que los subsume y les da un sentido, los hace responder a una lógica socio-cultura¡ que les imprime ineludiblemente su naturaleza, este tipo de aspectos por ello constituyen los rasgos sustantivos del proceso en cuestión. Así en la historia como sucesión de etapas y a la vez de constantes, no todo se desdibuja de uno a otro período, sino que existen aspectos que persisten sobre las sucesivas etapas. Pueden ser aspectos como los de índole socio-cultural que gravitan a lo largo de toda la historia, como el perfil de aquellos pueblos que pertenecen a una corriente civilizatoria.
Así nos encontramos ante una diversidad de situaciones, como las distintas duraciones, unas al nivel de períodos otras al nivel de constantes, pero estas características y rasgos sustantivos no son inmutables, algunos se extinguen o trastocan y también surgen nuevos, esto sería una reestructuración de componentes claves, lo que es conocido como ruptura histórica. A continuación ampliaremos esta última noción por ser significativa para nuestra explicación.
Las rupturas son el corto tiempo histórico que sucede entre el agotamiento de un período y la germinación de su sucesor, un traslape entre el final y el inicio de dos etapas, un momento que abarca un movimiento simultáneo donde se opera la desestructuración y a la vez estructuración de una nueva modalidad de vida social. Ese corto tiempo es justamente el de una transición histórica.
El tiempo de la transición comienza a correr con el surgimiento, dentro de una etapa vigente, de los elementos que caracterizarán a su etapa sucesora. Nuevos elementos que al encontrar condiciones propicias logran un significativo desarrollo, a tal punto que trastocan o desplazan a los rasgos que caracterizaban a la etapa que se agota, hasta finalmente extinguirla. Aunque el tiempo de una transición se completa hasta el momento en que los elementos de la nueva etapa pasan al rango de preponderantes, con ello consolidan un nuevo período. Si bien algunos elementos de la vieja etapa sobreviven a la reestructuración, algunos por mucho tiempo más, su situación pasó a ser marginal, ya que han dejado de distinguir a una época.
Ahora, en cuanto a los principios teóricos particulares del tema de la modernización arquitectónica, a ello nos referimos con amplitud en el primer capítulo de la presente publicación.
La sustentación empírica del presente estudio radicó básicamente, en la obtención de información confiable a cerca del aparecimiento de aquellas características propias de la modernización arquitectónica, tanto en las propias edificaciones, entendidas corno objetos de consumo -por ejemplo, el desarrollo de nuevas concepciones espaciales o expresiones formales-, como información a cerca de los cambios en la construcción o proceso de producción de objetos edificatorios, -verbigracia, la disminución del tiempo de edificación o mecanización de la construcción- y finalmente aunque con un nivel general de aproximación, se recupero información sobre la dinámica de las necesidades urbanas relacionadas con los cambios en la edificación urbana.
Además la búsqueda de información se centro en determinar a aquellos sectores urbanos que involucr6 dicha ruptura y en que condiciones, es decir, la composición social del proceso. Esto es, información general sobre los agentes introductores de las innovaciones modernistas, como los profesionales locales de la arquitectura; las capas urbanas que los requirieron, como la clientela o propietarios inmobiliarios, y los productores directos e indirectos de dichas edificaciones, como los trabajadores de la construcción o acarreadores de materiales, respectivamente, así como la modalidad del sistema de trabajo y producción. Aunque la información disponible sobre estos particulares fue para algunos aspectos muy limitada.
Esta búsqueda de datos empíricos implicó obviamente una aproximación previa a las características de la modernidad arquitectónica, no para restringir a priori sino solamente para orientar el acopio de información. Así se ubicó información general de las principales obras de arquitectura erudita de las áreas centrales de la ciudad desde el punto de vista de las innovaciones de la arquitectura moderna, en cuanto a lo espacial, expresión formal y sistema constructivo. Al fecharlas se pudo reconstruir la ruta de sucesión de trastocamientos de la edificación urbana central en el tiempo.
Esa gama de datos empíricos se obtuvo de consultas a varias fuentes informativas, aunque la ausencia de estudios sobre esta temática particular en nuestro medio limitó la consulta de fuentes bibliográficas a temas generales de historia de la ciudad, pero a la vez alentó la consulta a información de fuentes alternas, como las hemerográficas. Esto consistió en una prolongada y ardua labor de consulta a revistas y periódicos que contienen información cotidiana de la ciudad, de la primera mitad de este siglo. A través de la cual se conoció una gran cantidad de datos y fotografías de obras, aunque en su mayor parte de gobierno, además de las memorias y álbumes conmemorativos, muy frecuentes para ese entonces.
Por otra parte, se complementó la construcción del referente empírico, especialmente sobre información de arquitectura privada, con una serie de entrevistas a viejos profesionales de la arquitectura que fueron partícipes de las innovaciones mencionadas, así mismo, el estudio in situ de las propias obras arquitectónicas de tal período transicional y análisis de imágenes fotográficas que se conservan de la ciudad de ese entonces, en las modestas fototecas disponibles. Toda la anterior información empírica fue registrada en varios cientos de fichas de trabajo, las que se encuentran debidamente clasificadas y en resguardo en el CIFA.
Ahora nos referimos a otro aspecto del presente documento, este es el del abordamiento expositivo. Vale decir, explicitar los criterios de estructuración y ordenamiento de la argumentación o explicaciones. Para dicha hilación de ideas, se observó el criterio de vertir los acontecimientos en orden de sucesión temporal. Un orden de exposición lo más aproximado a la ruta real de despliegue de los elementos de esta modernidad arquitectónica. Ello no es más que una relación de desarrollo de un proceso en el tiempo, tal como suelen realizar las disciplinas que trabajan con la perspectiva histórica.
Esta reconstrucción histórica se inicia con una brevísima caracterización de la morfología de la capital colonial, un orden de formas urbanas que se mantuvo vigente hasta fines del siglo XIX. Luego cómo a partir de ese momento, comienzan a aparecer una serie de elementos innovadores propios de la modernización, hasta llegar a trastocar y desarrollar otra arquitectura, la modernista ya ampliamente desplegada y con ello consolidada a mitad del siglo XX. Esta sucesión de cambios, desde su aparecimiento germinal hasta su consolidación efectiva, conforman un intervalo de tiempo, un período de transición de una etapa a otra. Esta reestructuración histórica se vertió en el cuerpo central del presente documento.
Este apartado histórico se encuentra antecedido de uno de naturaleza teórico-conceptual, donde se esclarecen o explican principios y rasgos de la modernización arquitectónica en general. Este es un apartado donde se exponen las herramientas para abordar con más propiedad la reconstrucción y síntesis histórica de un objeto de estudio como el que nos ocupa. Finalmente, en un tercer y último apartado, se exponen las conclusiones y valoraciones globales sobre este proceso concreto de modernización. Este es un espacio final que contiene una síntesis, las justificaciones y apreciaciones del objeto de estudio.
En otras palabras, este documento se estructura en tres grandes apartados o capítulos. El inicial que contiene -los lineamientos teóricos, el segundo que expone la reconstrucción histórica del proceso concreto, el tercero y último capítulo que es una síntesis conclusiva y valorativa del proceso en cuestión.
Finalmente, debemos de reconocer la atención brindada por todas aquellas personas que laboran en dependencias públicas donde se resguarda y se puede consultar importante documentación e imágenes fotográficas de valor histórico. En especial al personal de la Hemeroteca Nacional, de la Biblioteca Cesar Brañas de la USAC, así mismo del Archivo General de Centro América, de la Fototeca del Museo de Historia, del Archivo de Obras Públicas, entre otros. Inestimable ayuda que ha sido clave para la realización del presente estudio.
Debo agradecer muy especialmente a mis compañeros de trabajo en esta empresa de recuperación de una memoria colectiva, a Luis Olayo y Miguel Ángel Chacón. Sin su tesonera labor de recuperación de información, sin su apoyo oportuno en la reconstrucción histórica de este proceso y así mismo en su valoración, este esfuerzo no hubiera sido posible.
Carlos Ayala R.,

Ciudad de Guatemala, mayo de 1996


Capítulo I Arquitectura y modernización capitalista


A. Aspectos generales de la modernización de una arquitectura endógena
En la ciudad de Guatemala la transición a la modernización arquitectónica ha constituido la mayor ruptura en la historia de esta configuración física urbana. Ya que constituyó el abrupto reemplazo de la arquitectura tradicional, fielmente utilizada por siglos desde los inicios mismos del coloniaje hispánico, una tradición que en los albores del siglo XX no sólo se vio en total desuso, sino además fue destruida y sustituida por un nuevo tipo de edificación. Esta de fuertes y elevadas estructuras de concreto armado, espacialmente densificadas y de sobrias expresiones estructural-volumétricas, a la que llamaron moderna. Una nueva arquitectura citadina impulsada por el imperativo de la mercantilización y refuncionalización de la economía urbana.
Así queda atrás la tradicional horizontalidad del paisaje urbano, de antañonas residencias de mampostería ya que fueron reemplazadas por los primeros edificios de altura, el uso intensivo del espacio sustituyó a las amplias casonas de patios, la elaborada obra como pieza única desapareció ante la producción de objetos arquitectónicos en serie, entre otras improntas. Toda una sucesión de cambios que alteran el paisaje urbano, los modos de habitar y llegará a tal punto que el propio casco originario de la ciudad finalmente es abandonado y en sus afueras se erige una nueva y mayor centralidad de imagen modernista. Pero esta transición es también un proceso con grandes secuelas destructivas, se derribó para la posteridad la arquitectura ancestral, la especulación y mercantilización se apodera de la edificación, la dependencia tecnológica se impone sobre la otrora accesible autoconstrucción popular, entre otras vicisitudes.
Y es que el proceso de modernización arquitectónica de signo capitalista es todo una dinámica que suplanta las formas tradicionales de habitar las sustituye por nuevas modalidades de producción, de intercambio y de consumo de edificios urbanos. Cambios tanto de orden cualitativo como cuantitativo, esto por el inmenso crecimiento de los volúmenes y escalas de los objetos y procesos de edificación. Los que en conjunto alcanzan finalmente a reestructurar la morfología de la ciudad.
Ya que la modernización arquitectónica, en el orden de la producción, acelera los procesos constructivos con el diseño informatizado y la mecanización de la construcción que buscan disminuir el tiempo-costo de edificación, así mismo la producción industrial de nuevos materiales y piezas constructivas, que se orienta a la durabilidad y resistencia de las edificaciones y su rápido montaje a partir del manejo de las propiedades físico-químicas de materiales y producción en serie de elementos constructivos. Ello tiene necesariamente implicaciones sobre la formación y capacitación de recursos humanos, ya que complejiza y a la vez especializa la organización técnica del trabajo constructivo. Ahora en la esfera del intercambio, la modernización genera la mercantilización de objetos arquitectónicos y las relaciones asalariadas de profesionales como parte del desarrollo del capital inmobiliario. Y en la esfera del consumo, se introduce el uso intensivo del espacio arquitectónico y la expresión sobria o austera, con nuevas tipologías funcionales e innovadores lenguajes de sintaxis antitradicional, todo como cristalización de la razón eficientista de la sociedad industrial y consumista.
Esta reconversión de la arquitectura de la ciudad deviene, formalmente hablando, de las urbes de las sociedades septentrionales de Occidente, como parte de las experiencias ligadas al desarrollo de la gran ciudad industrial del capitalismo. Nuevos espacios de vida urbana caracterizados por la atención a las necesidades masificadas de contenedores físico-espaciales y de reordenamiento urbanístico de la ciudad fábrica y su centralidad comercial-financiera. Estos innovadores aspectos edificatorios no eran conocidos por la sociedad guatemalteca, sólo se adoptarán plenamente en el centro de su ciudad capital hasta mediados del siglo XX, como contenedores físico espaciales de actividades urbanas terciarias, en correspondencia a un país de lenta urbanización y predominantemente agrícola, de ricas oligarquías conservadoras y masas campesinas depauperadas.
Por eso mismo, la irradiación-recepción de la modernización arquitectónica en una sociedad periférica experimentará un proceso muy diferente al que conoció en su ámbito originario. Por ejemplo, la limitada cobertura y lento ritmo de adscripción de la modernización arquitectónica guatemalteca, aún cargada de muchos elementos tradicionales, como el carácter artesanal de la construcción, la pervivencia del gusto ornamental o como nuevo símbolo de las elites. Pero a la vez de seguimiento ciego, como la burda reiteración de edificios paradigmáticos o la falta de adecuación de diseños y tecnologías constructivas a entornos ambientales disímiles. En otras palabras, la modernización arquitectónica en nuestro contexto se matiza con los rasgos de la idiosincrasia local.
Los inicios de la modernización arquitectónica en la capital guatemalteca datan de fines del siglo XIX, a partir de la redinamización económica que introdujo el sistema agro-exportador cafetalero, con ello cierto desarrollo mercantil capitalista y un reacomodo del bloque de poder oligárquico. Se desarrollan procesos de rotación y valoración de capitales, que tienen mayor impacto en la ciudad capital, como mayor centro mercantil, de concentración de riqueza y sede del poder nacional. En ese contexto aparecen las primeras edificaciones hechas con materiales de origen industrial e inéditas tipologías arquitectónicas para satisfacer necesidades ligadas al creciente núcleo urbano de comercio y servicios, a diferencia de las ciudades industriales. Esta incipiente reconversión de la arquitectura de la ciudad se acelera con la reconstrucción M centro de la capital guatemalteca, luego de los devastadores terremotos de 1917- 16. Es cuando se erigen los primeros edificios en altura y se universaliza en la edificación elitista la opción tecnológica del concreto armado. Entonces se abre la etapa propiamente de reconversión de la arquitectura de la ciudad hasta su consolidación a mediados del siglo XX en el marco del crecimiento económico de la posguerra, las políticas de los gobiernos revolucionarios, la industrialización y con el explosivo crecimiento demográfico la masificación de las necesidades urbanas. Así, en esas nuevas condiciones en el mercado urbano se opera la lenta mercantilización del suelo, de los objetos edificatorios y el paulatino desarrollo del capital inmobiliario. Entonces la ciudad es el escenario mas propicio para la adscripción de los elementos y paradigmas de la modernización arquitectónica, apoyada además por los cambios en el modo de habitar, mediante las influencias culturales de la denominada sociedad de consumo. Situaciones que finalmente demandan un nuevo escenario urbano para su plena realización. Paulatinamente se hace del suburbio elitista sur una nueva centralidad, configurada de acuerdo a las imágenes edilicias modernistas de edificios de altura, centros comerciales y residencias, y alguna intervención urbanística del nuevo tipo. Así asistimos a la consumación de la modernización arquitectónica, con el abandono-reemplazo por completo, no solo de la arquitectura sino también de la ciudad tradicional.
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