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La metáfora de dios encarnado 14 tesis (extraídas) de john hick


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LA METÁFORA DE DIOS ENCARNADO
14 TESIS (extraídas) DE JOHN HICK

El año 1977 se publicó en Inglaterra the mith of the god incarnate (El mito de Dios encarnado), un conjunto de artículos de diversos autores de la iglesia anglicana (teólogos, exegetas, especialistas en el Nuevo Testamento).

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En los principios de esta web (mayo 1999) publiqué un recuadro con unas cuantas afirmaciones. Alguien lo tituló un "recuadro provocativo". A lo largo de estos años algunas de aquellas afirmaciones han ido recibiendo una explicación más serena. Hoy, estas tesis que resumo de John Hick -y que reflejan suficientemente bien mis planteamientos actuales- siguen dando razón y explicación a algunas de aquellas afirmaciones mías.

Estas tesis no abarcan todo el libro de John Hick. Si queréis ver la sinopsis que él mismo hace...


a principal tesis del libro (que Jesús no había enseñado nunca que él fuera el Dios encarnado y que esta idea había sido un invento de la iglesia) no era una novedad: era una cosa ya conocida y aceptada en los círculos cristianos de la investigación teológica y bíblica. La novedad era la aceptación pública de esta tesis por diversos miembros importantes del "stablishment" de la iglesia anglicana. Y era también una novedad la reivindicación de que la doctrina de la encarnación pedía una discusión pública.

Siguió, no sólo en las revistas especializadas, sino también en la prensa, un fuerte debate que empujó a unos y a otros, a defensores y detractores, a utilizar todos los instrumentos literarios de un buen ataque y una buena defensa. La verdad es que no se llegó en la Gran Bretaña a superar lo que catorce años antes había sucedido con la publicación de honest to god (Sincero para con Dios) del obispo John A.T. Robinson.

Dieciséis años más tarde, el año 1993, ya sin amarguras y con las aguas ya calmadas, John Hick, teólogo presbiteriano de Birmimghan, que había sido el editor del libro de 1977, vuelve a estudiar el tema en su libro the metaphor of god incarnate. christology in a pluralistic age.

De este libro, publicado en versión castellana (la metáfora del dios encarnado. cristología en una época pluralista) por la editorial Abya-Yala (Quito - Ecuador) el año 2004, extraigo las siguientes tesis.



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1 Nuestros conceptos sobre Dios son construcciones humanas.

La teología es creación humana: es el producto de hombres y mujeres devotos -casi siempre han sido hombres-, algunos de los cuales eran grandes intelectuales y pensadores -otros no lo eran tanto-, que estaban -como todo el mundo- tanto capacitados y limitados por presupuestos y por los recursos cognitivos de un tiempo y lugar determinados.

2 Jesús mismo no enseñó que él fuera Dios encarnado y esta importante idea es invención de la Iglesia

El Jesús histórico no reivindicó para sí el atributo de la divinidad (algo que sí sucedió con el pensamiento cristiano posterior) y es extremadamente improbable que Jesús se hubiera concebido como ser eternamente preexistente encarnado como un ser humano. Jesús no tuvo la pretensión de ser el Dios encarnado.

3 Debe ser rechazada la idea de encarnación que implica



  • que Jesús personalmente pre-existe a su nacimiento en la tierra en alguna forma divina, o cuasi divina.

  • una total interacción de lo divino y humano en Cristo

  • que Jesús ha sido y será la única encarnación y que está en una categoría distinta de cualquier forma de revelación (exclusiva y final).

4 El lenguaje de la filiación divina poseía un uso difundido en el mundo antiguo: el concepto de divinidad era definido de manera mucho menos clara que ahora, y las condiciones para su uso eran marcadas por exigencias mucho menores.

Puede presumirse con seguridad, que si el medio en el cual la teología cristiana se desarrolló hubiese sido hebraico y no griego, ella no habría producido una doctrina de la encarnación tal como ésta es tradicionalmente comprendida.

5 En el Concilio de Nicea (325), convocado por Constantino, la Iglesia, por primera vez, adoptó oficialmente, de la cultura griega, el concepto no bíblico de “ousía” (ouvsi,a) declarando que Jesús, como el Dios Hijo encarnado, era “homoousios toi patri” (ovmoou,sion tw/| patri,), de la misma sustancia que el Padre.

Más tarde, el Concilio de Calcedonia (451), meramente afirmó que Jesús era “verdaderamente Dios (Qeo.n avlhqw/j) y verdaderamente hombre (kai. a;nqrwpon avlhqw/j)”, sin tratar de decir cómo es posible semejante paradoja.

La fórmula pone ante nosotros un “misterio”, pero no un misterio divino, sino un misterio que ha sido creado por un grupo de seres humanos reunidos en Calcedonia.

6 Todos los intentos para tratar de darle un sentido inteligible a la idea del Dios-hombre fallaron.

Hasta ahora ningún concepto literal de encarnación divina ha demostrado ser viable. Todas las tentativas de explicar la fórmula dogmática se han revelado como religiosamente inaceptables. La voluntad de encontrar sentido a toda costa a la idea de la encarnación divina lleva a un enredo de consecuencias inadmisibles, con implicaciones inaceptables.

7 Junto con el hecho de que la doctrina de la encarnación no fue enseñada por Jesús, y el hecho de que nunca ha sido formulada de una manera viable, se deber añadir el reconocimiento de que está inevitablemente expuesta a ser utilizada abusivamente por causa de la naturaleza humana caída.

Antisemitismo, explotación colonial, patriarcado occidental, superioridad cristiana ante otras religiones se han validado apelando a la doctrina de la encarnación.

8 El reclamar implícita o explícitamente por parte del cristianismo una superioridad única como foco central de la actividad salvadora de Dios sobre la tierra, ha llegado a ser algo cada vez menos creíble en el contexto de la conciencia mundial de nuestro tiempo.

Ya no puede ser un dogma a priori que Jesús es el punto supremo de contacto entre Dios y la humanidad.

9 Cuestionar la idea de Jesús como encarnación literal de Dios implica también cuestionar la idea de Dios como la de literalmente tres personas en una (la doctrina de la Trinidad se deriva de la doctrina de la encarnación).

Si Jesús fue Dios en la tierra, también tiene que haber sido Dios en el cielo, de manera que la teología cristiana requería por lo menos en este sentido una doble divinidad. Cuando el Espíritu Santo, no diferenciado en un principio del espíritu de Jesús, fue añadido como una hypostasis distinta, la doble divinidad se convirtió en trinidad.

10 Debemos encaminarnos hacia una re-comprensión de la actividad de Dios en la vida de Jesús que sea compatible con la nueva percepción del cristianismo como un camino de salvación entre otros.

La alternativa es una fe cristiana que tome a Jesús como nuestro supremo (pero no necesariamente único) guía espiritual, como nuestro personal y común líder, ejemplo y maestro, pero no como literalmente Dios, y que vea al cristianismo como un conjunto auténtico de salvación/liberación, entre otros, que no se opone sino que interactúa de mutuas maneras creativas con los otros grandes caminos.

11 El “pluralismo” reconoce la validez de la fe que se da en todas las grandes religiones, como auténticos caminos de salvación/liberación, independientes de la cruz de Cristo.

Todas las grandes figuras religiosas han “encarnado” en diferentes maneras el ideal humano de la vida vivida de cara a la Realidad última.

12 Hasta ahora el discernimiento humano puede decir que las grandes tradiciones religiosas parecen ser contextos de salvación/liberación más o menos en el mismo grado.

Dentro de las grandes tradiciones se lleva a cabo, y más o menos en la misma extensión, la transformación salvífica de la vida humana, individual, corporal, que va del destructivo egocentrismo hacia una nueva orientación centrada en la Realidad divina.

13 La idea de la encarnación, como metáfora religiosa o mito, comunica algo de capital importancia sobre Jesús, algo que forma las bases que distinguen la experiencia cristiana y su fe.

La metáfora original de la encarnación [Jesús estaba tan abierto a la presencia de Dios que “encarnaba” un amor que reflejaba el amor divino] puede expresar la respuesta distintivamente cristiana a Jesús como mediador de la presencia salvadora de Dios, formando parte de un discurso idiosincrásico familiar de la comunidad, pero que no debe ser transformada en un dogma metafísico que supuestamente debería contener una verdad objetiva y universal.

14 El cristianismo es una más de entre una gran cantidad de percepciones diferentes de lo divino y Jesús era un gran profeta humano y siervo de Dios.

Una fe cristiana no tradicional puede ser verdaderamente sencilla y al mismo tiempo profunda: creer que hay una Realidad última trascendente que es la fuente y el sostén de todo; que esa Realidad es bondadosa en relación a la vida humana; que la presencia universal de esa Realidad es reflejada (“encarnada”), humanamente hablando, en la vida de los grandes líderes espirituales del mundo; y que entre éstos encontramos que Jesús es nuestra principal revelación de lo Real y nuestra guía principal para vivir.

La sinopsis del propio John Hick



  1. That Jesus himself did not teach what was to become the orthodox Christrian understanding of him

…que en realidad Jesús mismo nunca enseñó esto que después se convertiría en la doctrina oficial sobre él

  1. That the dogma of Jesus’two natures, one human and the other divine, has proved to be incapable of being explicated in any satisfactory way

…que ha quedado demostrado que es imposible explicar satisfactoriamente el dogma de las dos naturalezas de Jesús, una humana y otra divina

  1. That historically the traditional dogma has been used to justify great human evils

…que este tradicioanl dogma ha sido utilizado históricamente para justificar grandes males humanos

  1. That the idea of divine incarnation is better understood as metaphorical than as literal (Jesus embodied, or incarnated, the ideal of human life lived in faithful response to God, so that God was able to act through him, and he accordingly embodied a love which is a human reflection of the divine love)

…que la idea de la encarnación de Dios se entiende mejor de un modo metafórico, no literal (o sea, Jesús corporificó, o encarnó el ideal de lo que es una vida humana vivida en respuesta creyente a Dios, de forma que Dios pudo actuar a través de él y que Jesús, de esta manera, dio cuerpo a un amor que es una respuesta humana al amor de Dios)

  1. That we can rightly take Jesus, so undestood, as our Lord, the one who has made God real to us and whose life and teachings challenge us to live in God’presence

…que perfectamente podemos tener a Jesús -así entendido- como nuestro Señor, aquel que ha hecho a Dios real para nosotros, y cuya vida y enseñanzas nos desafían a vivir en la presencia de Dios

  1. That a non-traditional Christianity based upon this understanding of Jesus can see itself as one among sa number of different human responses to the ultimate transcendent Reality that we call God, and can better serve the development of world community and world peace than a Christianity which continues to see itself as the locus of final revelation and purveyor of the only salvation possible for all human beings

…que un cristianismo no tradicional basado en esta nueva comprensión de Jesús puede verse a sí mismo como una más entre otras diferentes respuestas humanas a la Realidad última que llamamos Dios, y puede servir al desarrollo de la comunidad mundial y la paz del mundo mejor que un cristianismo que continúa mirándose a sí mismo como el lugar de la revelación final y el proveedor de la única salvación posible para todos los seres humanos



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