Página principal

La memoria: provocación y estrategia de identidad en la prosa de escritoras austríacas después de 1945


Descargar 37.87 Kb.
Fecha de conversión18.07.2016
Tamaño37.87 Kb.
LA MEMORIA: PROVOCACIÓN Y ESTRATEGIA DE IDENTIDAD EN LA PROSA DE ESCRITORAS AUSTRÍACAS DESPUÉS DE 1945

Rosa Marta Gómez Pato



Universidad de Santiago de Compostela
ABSTRACT. Nach 1945 findet man in Österreich keine kritische Auseinandersetzung mit der nationalsozialistischen Vergangenheit. Dieser Aspekt wird seinen Widerhall im kulturellen und literarischen Panorama dieser Epoche haben. In den achtziger Jahren aber lät sich, im Vergleich zu den vorangegangenen Epochen, eine relativ groe quantitative Steigerung bei jenen literarischen Texten feststellen, die die Themen Vergangenheitsaufarbeitung, Verdrängung oder Faschismus behandeln. Dieser Artikel beschäftigt sich mit dem Roman Februarschatten (1984) der österreichischen Schriftstellerin Elisabeth Reichart. In diesem Werk spielt die Erinnerung als ein subversiv-emanzipatorisches Konzept eine wichtige Rolle. Sich erinnern impliziert eine kritische Auseinandersetzung mit der Zeit des Dritten Reiches aber auch mit seinen autoritären und patriarchalischen Strukturen, die sich bis zur Gegenwart ausdehnen. Im Roman verwirklicht Elisabeth Reichart nicht nur eine produktive Vergangenheitsaufarbeitung der Geschichte sondern auch der individuellen Biographie der Protagonistin. Die Anamnesis dieser Vergangenheit impliziert eine Selbstbestätigung der Identität der Hauptdarstellerin.
PARAULES CLAU. ¿????????????????
A partir de mediados de los años setenta se constata en Austria dentro del marco de los estudios históricos un considerable aumento de investigaciones que giran en torno al período nacionalsocialista. La exploración de ese pasado histórico se corresponde en la literatura con un auge de la escritura autobiográfica la cual presenta recuerdos vivenciales de personas que lucharon en la resistencia antifascista. En esta época surgen asimismo muchos textos escritos por mujeres que plasman sus experiencias personales en la lucha contra el régimen nazi1. La resistencia antifascista femenina aparecerá como tema de investigaciones históricas y se convertirá en un motivo de la literatura austríaca.

Antes de seguir adelante con el análisis de esa etapa de la literatura austríaca es necesario hacer un breve repaso de lo acontecido en el ámbito literario tras la II Guerra Mundial. No debemos olvidar que después de 1945 en Austria no se lleva a cabo una confrontación crítica con el pasado nacionalsocialista. Allí no se habla de culpabilidad colectiva. La política austríaca dejaba aparecer a su país como víctima del fascismo de Hitler, como primer país ocupado por las fuerzas hitlerianas2, omitiendo así su participación y responsabilidad en el genocidio nacionalsocialista. Este hecho tuvo también su repercusión en la vida de los dos primeros decenios después de 1945, que en general tuvo un carácter conservador. En el plano cultural se pretendía enlazar con las tradiciones de la monarquía de los Habsburgo y trabajar por la construcción de una identidad austríaca. En el escenario cultural continuaban en su mayoría los antiguos responsables de la cultura del austrofascismo como Rudolf Henz o incluso ex-nacionalsocialistas como Heinz Kindermann. En el ámbito literario se hablaba de la continuidad de la literatura de la Austria antigua y de su vínculo con la nueva. Algunos de los tópicos de esta literatura eran lo católico-barroco, la confianza en la misericordia de dios y en la naturaleza, el equilibrio de las contradicciones o el rechazo a la dialéctica. Así pues, en medio de este panorama literario dominado por corrientes tradicionales y tradicionalistas (Max Mell, Karl Heinrich Waggerl, Rudolf Henz, Alexander Lernet-Holenia, por citar algunos nombres), reacio a las tendencias más experimentales y deseoso de olvidar ese pasado, apenas encontramos textos narrativos que se confronten con esa reciente historia nacionalsocialista3.

Una excepción, sin embargo, la constituirá la opera prima y única novela de Ilse Aichinger, Die größere Hoffnung, publicada en 1948. En ella se va descubriendo a través de la mirada inocente y atrevida de una niña la amarga realidad del fascismo, de la guerra y sus consecuencias. Ya antes de la publicación de esta obra apareció el uno de septiembre de 1945 en el “Wiener Kurier” un relato corto de esta autora titulado Das vierte Tor. Das vierte Tor es la última puerta del cementerio vienés que lleva al cementerio judío y es también el primer texto austríaco que habla de la guerra, de los exiliados, de los campos de concentración y de los que no regresaron. Sin patetismo y con tono tranquilo Ilse Aichinger hace aquí memoria para un nuevo comienzo. No obstante estos textos tuvieron poca acogida en aquella época. Joachim Kaiser justifica el escaso eco de estas obras con las siguientes palabras: “Daß Ilse Aichingers poetische Gewalt sich auch von so Schrecklichem wie der Judenverfolgung und KZ nicht zügeln ließ: es war nich so leicht zu ertragen” (cf. Kaiser 1990:149).

Ilse Aichinger escribió sobre algo que Austria quería, cuanto antes, hacer olvidar. Escribió en un ambiente muy reacio a considerar su culpabilidad y que pretendía aparecer al exterior como víctima del invasor y no como cómplice. Esta escena cultural, social y política caracterizada por la amnesia histórica y que se extiende a lo largo de los años aparece descrita en uno de los mejores tratados políticos que se han escrito en la Segunda República en Austria titulado Politik der Gefühle. Este ensayo escrito por Josef Haslinger apareció por primera vez en los años ochenta. En el capítulo titulado “Die Inszenierung des Erinnerns und die Inszenierung des Vergessens” podemos leer:


Das Vergessen ist hier [in Österreich] nicht Abfallprodukt eines Geschäfts, sondern – auf Grund der persönlichen Verstrickung in das Thema des Vergessens – eine nationale Therapie, eine jahrzehntelang eingeübte Lebenskunst. Die Therapie ist zur Dauertherapie geworden, wie das bei Patienten vorzukommen pflegt, die nicht die nötige Kraft zur Heilung aufbringen und denen die Dauerbindung an den Therapeuten einen erträglichen Umgang mir der Krankheit sichert. Es gibt billige Volksvarianten. Mit dem täglichen Kauf der Neuen Kronen Zeitung ist man dabei. (cf. Haslinger 1995:106).
Será pues, y como revelábamos al principio, en los años ochenta cuando se constate en la literatura austríaca, en comparación con las épocas anteriores, un aumento cuantitativo de textos de escritores y escritoras que se podrían agrupar bajo el complejo temático confrontación crítica con el pasado nacionalsocialista o antisemitismo. Entre otros autores destacamos por ejemplo a Andreas Okopenko, Franz Rieger, Peter Henisch, Elisabeth Reichart, Felix Mitterer y Thomas Bernhard4. Este episodio en el ámbito literario no es un hecho aislado sino que se encuentra rodeado de toda una serie de circunstancias históricas que afirman una vez más a la literatura como sismógrafo de determinados acontecimientos sociales, políticos y económicos. Así el contexto histórico de esos años está caracterizado fundamentalmente por la discusión que se desata a raíz de la llegada al poder de Kurt Waldheim como presidente de la República en 19865, del ascenso al poder de Jörg Haider, elegido en 1986 jefe del partido FPÖ y en 1989 gobernador del land de Carintia, y también a raíz, en 1988, del acto conmemorativo del cincuenta aniversario de la anexión de Austria al régimen de Hitler6. Todos estos acontecimientos provocan que en estos años se lleve a cabo de manera más intensa, tanto a nivel social como histórico y cultural, una confrontación crítica con ese pasado fascista.

En esta época encontramos también publicados numerosos textos de autoras que se ocupan del período nacionalsocialista y de sus consecuencias. Muchas escritoras se enfrentarán con sus textos a ese silencio histórico y analizarán también el estado actual político y cultural de Austria, de ese Waldheimat que Elfriede Jelinek define irónicamente en su discurso con motivo de la entrega del premio Heinrich Böll en 1986 con las siguientes palabras: “In den Waldheimen und auf den Haidern dieses schönen Landes brennen die kleinen Lichter und geben einen schönen Schein ab, und der schönste Schein sind wir. Wir sind nichts, wir sind nur, was wir scheinen: Land der Musik und der weißen Pferde”7.

Para un gran número de estas escritoras no se trata exclusivamente de un problema del pasado, por lo que en muchos de los textos se denuncia también la continuidad del fascismo en la actualidad8. Entre otras autoras, nombraremos a Marie-Therese Kerschbaumer, Brigitte Schwaiger, Eva Deutsch, Elfriede Jelinek o Elisabeth Reichart. Marie-Thérèse Kerschbaumer nos describe en su libro Der weibliche Name des Widerstands. Sieben Berichte (1980) la historia de siete mujeres que se opusieron al terror nacionalsocialista. El recuerdo se arrastra por toda la obra y arranca a esas mujeres del olvido. Asimismo en el relato de una de estas mujeres torturadas se presenta la historia de una gitana cuyo nombre, lugar y fecha de nacimiento aparecen bajo el enunciado unbekannt. A través de este personaje anónimo Kerschbaumer denuncia la continuidad del fascismo y el racismo en el presente. También las escritoras Brigitte Schwaiger y Eva Deutsch dibujan en su obra Die Galizianerin (1982) los recuerdos de la judía Eva Deutsch. Por último la obra de teatro de Elfriede Jelinek, Burgtheater. Posse mit Gesang (1985) nos confronta con el pasado nacionalsocialista representado en este caso por miembros de la vida cultural, en concreto por actores que colaboraron con el régimen.

Finalmente señalaremos la obra de Elisabeth Reichart Februarschatten, publicada en 1984, que analizaremos de manera más detallada a continuación, así como su relato Komm über den See (1988). En ambas obras Elisabeth Reichart aborda la temática de la resistencia femenina y de sus dificultades para llevarla a cabo, no sólo en aquel pasado nacionalsocialista sino también en la actualidad. En muchos textos de estas y otras escritoras la oposición a ese régimen nacionalsocialista adquiere además de una dimensión histórico-política, una dimensión estética subversiva y una dimensión feminista en la crítica que llevan a cabo contra un sistema patriarcal que permite actuaciones despóticas y fascistas.



Februarschatten es una de estas obras que se confrontan críticamente con el pasado nacionalsocialista y con su sistema patriarcal y jerárquico todavía válido después de 1945. El principio de configuración de esta novela viene determinado por la lucha dialéctica que se desarrolla en la conciencia de la protagonista entre el recordar y el olvidar o reprimir determinados sucesos. La resolución de este conflicto interior pone al descubierto no sólo esos acontecimientos históricos sino también un sistema patriarcal autoritario que se extiende hasta la actualidad. Este duro proceso interior facilitará la posibilidad de un re-conocimiento y replanteamiento de la historia personal de la protagonista.

En la obra asistimos a un difícil diálogo entre una madre y su hija acerca de un silenciado suceso ocurrido en la época nacionalsocialista y al que se le dio el sobrenombre de “Mühlviertler Hasenjagd”. Daremos unos pocos datos acerca de este hecho en el que se asienta el marco rememorativo de la novela: la noche del 2 de febrero de 1945 alrededor de 500 presos, la mayoría soldados soviéticos, se escaparon del campo de concentración de Mauthausen (Alta Austria). No obstante, muchos de ellos fueron cazados y asesinados por nazis y por una gran parte de la población civil de la región de Mühlviertler, lugar también de la infancia de la escritora. Este suceso, del que Elisabeth Reichart se entera por primera vez siendo ya mayor a través de su abuela, será determinante para su experiencia vital y se convertirá en uno de los motivos más importantes de su confrontación personal y científica con la época del nacionalsocialismo9.



Februarschatten comienza con el recuerdo por parte de la protagonista, Hilde, de un pasado reciente, la muerte de su marido. Los recuerdos se entrelazan y conducen los pensamientos de Hilde al recuerdo de la muerte de su hermano Hannes aquella noche del 2 de febrero de 1945. Este hecho así como las visitas de su hija funcionan como punto de partida de sus pensamientos que giran en torno al pasado y que reviven su sentimiento de culpabilidad: “Dein Zimmer war kalt. War weiß. Weiß, weiß und kalt war auch der Februarmorgen als Hannes an dem Baum hing auf dem er starb. Allein starb. Damals schuld. Heute schuld” (cf. Reichart 1984:6).

Hilde decide ahora no reprimir los recuerdos de su marido. Al mismo tiempo que la protagonista adquiere conciencia de su pasado va adquiriendo también voz propia para reflexionar acerca de su vida. No obstante esta incursión en la memoria, tal como hemos apuntado anteriormente, será un proceso doloroso. Desde las primeras páginas de la novela el lector/a es partícipe de la lucha interior que se desenvuelve en esa mujer, tal como podemos observar en la siguiente reflexión de la protagonista:


Ob erinnert oder vergessen. Der Unterschied liegt in den Schmerzen. Die Schmerzen beim Erinnern. – Dagegen ist die Leere nach dem Vergessen angenehm. Angenehm –? – Dieses Gefühl, kalt zu werden. – Bei manchen hat vielleicht das Sterben so angefangen. – Daß ihnen kalt wurde (cf. Reichart 1984:31).
Como si de una novela policíaca se tratara, ya desde el comienzo de la obra se van dando pistas que dejan al lector/a ir poco a poco desenterrando la historia de esa mujer. Las sombras del pasado que se cuelan en los sueños y en la vida de Hilde y que ahora ella no es capaz de reprimir, porque además su hija Erika no para de hacer preguntas, van poco a poco a través del recuerdo adquiriendo luz y forma.

Olvidar, llega a reconocer Hilde, era die Botschaft der Erwachsenen, el mensaje de los que entonces representaban el poder para esa niña. Pero además esa represión de la memoria subjetiva forma parte también de prácticas permitidas y fomentadas por un sistema patriarcal que fundamentalmente se sostiene en la asignación de roles sexuales y la total aceptación de estos por parte del individuo. De este modo Hilde no sólo debía aprender a olvidar el pasado sino también a olvidar sus propios deseos y anhelos:


Die Fragen der Tochter werden lästig. Wozu soll ich mich an meine Kindheit erinnern. Ich habe doch von klein auf gelernt: die einzige Möglichkeit zu überleben, ist zu vergessen. Vergessen die ungerechten Strafen. Vergessen die aufgegebenen Wünsche. Vergessen den Inhalt der Tagträume. [...] Vergessen die Scham wegen der Armut. [...] Die Hoffnung, lernen zu dürfen. Hannes vergessen. Den kalten Februar vergessen (cf. Reichart 1984:27).
A partir del capítulo noveno, cuando Erika le pide a su madre que la lleve al pueblo, Mauthausen, en donde Hilde pasó su infancia y juventud, los recuerdos comienzan a concretarse y la historia se va completando. Al mismo tiempo que poco a poco esa historia va adquiriendo forma quedan también al descubierto las relaciones de poder y violencia sobre las que se asentaba la sociedad de entonces y que continúan a tener validez en la actual. Elisabeth Reichart revela como el fascismo, las prácticas de poder y violencia llevadas a cabo contra los que se han fugado del campo de concentración se dan también en la misma vida cotidiana, en las relaciones personales más íntimas. Hilde recuerda a su madre sometida a un aislamiento no deseado y a conductas violentas y autoritarias llegando a reconocerlas en su propia vida. Los recuerdos la muestran, tanto a ella como a su madre, en el papel de mujeres serviciales, obedientes y sometidas. Las dos viven aisladas y sujetas a rituales de trabajo y comunicación totalmente vacuos. Estos roles de género difundidos y apoyados atractivamente por un sistema jerárquico y patriarcal son interiorizados desde la infancia, fundamentalmente a través de la educación. Hilde es un personaje totalmente pasivo, falto de voz y decisión propia, cuya biografía está orientada principalmente en función de su marido, tal como podemos leer en muchos fragmentos de la novela, una vez que la protagonista empieza a reflexionar sobre su propia vida y pasado:
Wozu den Garten pflegen. Du würdest nicht mehr hinausgehen und ihn bewundern. Und wozu den Rasen mähen. Der mußte keine Nachbarn mehr beeindrucken. Bei dir können sie nicht mehr über mich schimpfen. [...] Immer, wenn sich Hilde dazu überredete zu kochen, saß Anton dort beim Tisch. Wartete auf sein Essen. Manchmal sah er sie von weit weg an. Meistens war sein Kopf hinter einer Zeitung versteckt (cf. Reichart 1984:36).
Esta mujer que además está alejada de la esfera cultural, política y social, es decir, de la vida pública, se convierte así en un objeto relegado al silencio, lo que provoca un sentimiento de desamparo e incomunicación con el mundo exterior. Elisabeth Reichart muestra de esta manera las raíces sociales de esa desolación interior.

En este sentido Erika, la tercera generación de mujeres que aparece en la obra, es un personaje positivo. Ella está definida como una mujer independiente, inconformista, rebelde y además escritora, algo que su propia madre critica con las siguientes palabras: “Von der Baracke zum Bücherschreiben. Als ob das eine Lebensmöglichkeit für eine Frau wäre. Sie tut so, als gäbe es keine ungeschriebenen Gesetze für uns Frauen. Geht diesen Weg. [...] Dann ist es zu spät. Für den richtigen Weg. Für den Weg aller Frauen” (cf. Reichart 1984:69). Hilde reconoce aquí con ironía amarga la existencia de esos roles de género que su hija parece no acatar.

El juego de alternancia del discurso del pasado y del presente permite a la escritora revelar la continuidad de comportamientos fascistas en la sociedad, tanto en la vida privada – en las relaciones de género caracterizadas por el poder masculino, la violencia, el sometimiento y la humillación –, como en la pública – en la extrema asignación de roles de género o en la exclusión de la mujer de la vida pública –.Hilde experimenta una evolución interior que se manifiesta principalmente en los últimos capítulos. En estos empieza a cuestionar la utilidad del reprimir y reconoce la necesidad de la memoria. Al mismo tiempo que va encontrando un discurso para el relato de aquel asesinato en masa, de esa historia que forma parte también de su historia personal, se produce una autoafirmación de su identidad. Hilde no abre sólo esa lange verschlossene Tür al pasado, sino también al presente. Ella llega incluso a revelarse en contra de su rol como madre y esposa y rompe así con normas sociales de interacción perfectamente vendidas por el sistema y aceptadas por el individuo. El recuerdo de su pasado y de sus humillaciones es presupuesto también para su emancipación. Al final Hilde parece más independiente y segura que su propia hija: “Hilde warf einen spöttischen Blick auf die ängstliche Tochter. Die noch immer alles besser wußte. Sie trat stärker auf das Gaspedal” (cf. Reichart 1984:114).

Esta perspectiva subversiva del personaje femenino de Februarschatten se lleva a cabo también desde el mismo lenguaje. Éste se caracteriza principalmente por una sintaxis vacilante con frases inacabadas, a veces muy breves, segmentadas por una puntuación no normativa o con asíndeton. La estructura narrativa de la novela, en donde se van alternando voces y pensamientos, es fluctuante y el relato de los recuerdos discontinuo y fragmentario. Jugando con las distintas posibilidades lingüísticas del discurso Elisabeth Reichart elige una forma poco tradicional y confiere a su obra una dimensión estética subversiva.

Para terminar quisiéramos señalar que, en nuestra opinión, en medio del relato de unos acontecimientos históricos cobra aquí especial importancia el relato de la historia vital de una mujer, de su confrontación con el pasado y de su lucha por sobrevivir dignamente. El recuerdo de esa parte de la historia y su recapitulación supone no sólo el hallazgo de un pasado historiográfico sino también el descubrimiento del pasado vital de la protagonista y la consecuente afirmación de su identidad. La memoria desempeña en esta narración una función subversiva porque re-conoce y desenmascara relaciones sociales desoladoras en el pasado y en el presente. El recuerdo de ese pasado es también recuerdo de la opresión y de la exclusión a la que se ve sometido el género femenino.


BIBLIOGRAFÍA

Bachmann, Ingeborg. 1989. Der Fall Franza. Requiem für Fanny Goldmann. München: R. Piper & Co.Verlag.

Bachmann, Ingeborg. 1983. Wir müssen wahre Sätze finden. Gespräche und Interviews. München: R. Piper & Co.Verlag.

Haslinger, Josef. 1995. Politik der Gefühle. Ein Essay über Österreich. Frankfurt am Main: Fischer Taschenbuch Verlag.

Kaiser, Joachim. 1990. “Freundschaftlicher Widerspruch”. Ilse Aichinger. Materialen zu Leben und Werk. Hg. Samuel Moser. Frankfurt am Main: Fischer Verlag. 146-149.

Reichart, Elisabeth. 1997. Februarschatten. Berlin: Aufbau Taschenbuch Verlag.



1. Algunos ejemplos de esta literatura es la obra Es lebe das Leben. Tage nach Revensbrück de Mali Fritz y Hermine Jursa, publicada en 1983, o la de Helene Kuchar Jelka. Aus dem Leben einer Kärntner Partisanin publicada en 1984.

2. Así, bajo estas palabras, aparecía Austria en la declaración hecha por los ministros de exterior aliados con motivo de la conferencia de Moscú en Octubre/Noviembre de 1943. Consecuentemente éstas fueron apropiadas para propagar la inculpabilidad de Austria. Aunque más adelante también se habla de la “responsabilidad” de Austria en el genocidio nacionalsocialista, este hecho fue, sin embargo, frecuentemente omitido. Véase también Kunne, Andrea, 1996. “Als sich die Vergangenheit... wieder in ihre Gegenwart drängte”. Österreich in Geschichte und Literatur 40, 2: 79-110.

3. No debemos dejar de señalar que también en esta época surgían prácticas literarias vanguardistas que intentaban, aunque con grandes difucultades, hacerse un hueco en el panorama literario. En revistas como Der Plan se discutía abiertamente sobre las distintas tendencias literarias. No obstante esta revista así como muchas otras de esta época tuvieron una vida muy corta.

4. En los años sesenta surgen también algunos textos, sobre todo de los autores más jóvenes, que se ocupan de ese pasado silenciado y de la problemática de la continuidad del fascismo tras la II Guerra Mundial. Por ejemplo las novelas de Erich Fried Ein Soldat und ein Mädchen y de Hans Lebert Die Wolfshaut publicadas en 1960 y la obra de Gerhard Firtsch Fasching de 1967.

5. Kurt Waldheim fue acusado de colaborar con los nazis durante la II Guerra Mundial. Gerhard Botz en un discurso en una manifestación en la Ballhausplatz el 12.3.1988 lo describe de la siguiente manera: “Obwohl er kein ideologischer Nazi war und auch nicht Kriegsverbrecher genannt werden kann, ist Waldheim ein Symbol des Verdrängens, Verleugnens, Verharmlosens des Mitwirkens so vieler Österreicher am NS-Regime geworden, an der Massenvernichtung von Millionen von Juden und Zigeunern, an den Eroberungs- und Vernichtungskriegen des Deutschen Reiches, zu dem sich die Österreicher 1938 so freudig bekannten”. Véase Larndorfer, Erwin, 1990. Weibliche Geschichtserfahrung. Das Erinnern an den Faschismus als Thema in ausgewählten Texten österreichischer Autorinnen. Diplomarbeit, Salzburg. 7.

6. Es interesante observar como muchas escritoras no sólo se confrontan críticamente con el pasado sino también con el lenguaje con el que están escribiendo sus obras. Renate Welsh observa como Elisabeth Reichart desenmascara la utilización de la palabra “feiern” en su obra Komm über den See para referirse a actos como los arriba comentados. Véase Welsh, Renate, 1993. “Gegen das Verschwiegen. Zu Elisabeth Reichart”. Österreichische Dichterinnen. Ed. Elisabeth Reichart. Salzburg-Wien: Otto Müller Verlag. 198.

7. Jelinek, Elfriede, 1986. In den Waldheimen und auf den Haidern, discurso con motivo de la entrega del premio Heinrich Böll en Colonia el 2 de diciembre de 1986. En: Die Zeit 5.12.1986, 50.

8. En nuestro trabajo partimos pues de la definición de fascismo no sólo como un sistema de gobierno dictatorial sino también como un mecanismo social de carácter autoritario, presente en cualquier ámbito vital. Este artificio se encuentra apoyado en normas de interacción jerárquicas que facilitan que una persona o grupo esté sometido y desplazado por otro mediante el poder y la violencia. Ingeborg Bachmann había denunciado también el fascismo en las mismas relaciones de género definiéndolo como “das erste in der Beziehung zwischen einem Mann und einer Frau” (Wahre Sätze, 144), y calificándolo como algo tan sublime “dass wir sie kaum begreifen und wahrnehmen können, obwohl sie täglich in unserer Umgebung, in unserer Nachbarschaft begangen werden” (Franza, 10).

9. Elisabeth Reichart ha realizado su tesis sobre la resistencia femenina en la época nacionasocialista en la región de la Salzkammergut.





La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje