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La masacre de los independientes de color


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INTRANQUILIDAD EN MATANZAS

El 21 de mayo, el gobernador de Matanzas, Lecuona, comunicaba que en la provincia reinaba la tranquilidad. En la ciudad de Colón se rumoraba que la partida de Simón Armenteros, trataba de correrse hacia San Pedro de Mayabón. Sobre esto ultimo el gobernador informaba que estaban tomadas todas las medidas para que fracasaran los planes de Armenteros, caso de ser cierto.

Al día siguiente, la prensa informaba que, el sargento Carlos del Castillo había detenido al ciudadano negro Juan Hechevarría, en los Cuabales de Canasí y se le acusaba de pertenecer a la disuelta partida de la provincia de La Habana que merodeaba por la zona de Aguacate. En Cárdenas fue detenido por el agente de la policía secreta Ruiz Sánchez, el ciudadano negro, Domingo Herrera Morejón, apodado " el manco", acusado de preparar hombres para el alzamiento del partido Independiente de Color en la provincia y de estar acopiando armas.

El 3 de junio, se informaba que en la colonia Cuba, del término de Colón, había sido detenido el día anterior un grupo de ciudadanos negros por el delito de conspiración; a los que se les había ocupado machetes paraguayos y municiones. En Jovellanos, era detenido Wenceslao Sosa, al que se le ocupó un fusil Máuser, municiones y un rifle Winchester. En Cárdenas, era detenido por la policía, el ciudadano negro, Silvio de la Portilla, al que se le ocupó en su domicilio varios impresos, circulares y manifiestos

El 8 de junio, se anunciaba la detención en los Arabos de dos supuestos conspiradores del partido Independiente de Color. El 11 de junio, en Limonar el jefe de la rural, detenía a Demetrio Sartoll, al que le fue ocupado un nombramiento de capitán del movimiento insurreccional, varios periódicos: Reivindicación, Previsión y Unión- órgano de los Independientes de la provincia de Oriente -, una papeleta del llamamiento " A la población de Color ".

El 17 de junio, se desmentía un alzamiento en las cercanías de Canasí, en realidad lo que sucedió fue que el resto de la partida de Florencio Calderón, se había trasladado a esta zona. En un choque con fuerzas de la guardia rural, este grupo tuvo una baja, Florencio Campos, que era vecino de Guanabacoa.

La histeria racista hacía que fuera maltratado y detenido en Cárdenas, el ciudadano dominicano mestizo, Mario Ramón Bonet, que se hallaba en negocios de índole particular en aquella ciudad, en tránsito hacia Santa Clara. Por este hecho, su hermano Luis, comerciante de la calle Neptuno #19 moderno altos, en ciudad de la Habana; envió una carta al Secretario de Justicia el 12 de junio, protestando por el atropello.

Como se infiere de todo lo anterior, en Matanzas no hubo alzamiento y sí un estado de histeria que produjo detenciones arbitrarias, pues los rumores sobre partidas de alzados a que se hace referencia, eran restos de grupos que habían intentado pronunciarse en la provincia de La Habana y cruzaron a Canasí, otros eran los restos de la partida de Armenteros, alzados en armas en Las Villas y que en realidad nunca pasaron a Matanzas.


LOS VOLUNTARIOS DE PIEDRA MARTELL (1)

Ejemplo de ferocidad, entre tantos, fueron los dados por los llamados Voluntarios de Occidente, reclutados y armados por el coronel Piedra Martell, quien marchó a Oriente al frente de ellos.Ellos salieron para Oriente el 22 de mayo, a bordo del buque escuela “Patria", eran alrededor de 500 y entre ellos iban algunos veteranos de la guerra de independencia.

El primero de junio, informaba el Diario de la Marina, la apertura de una suscripción para

comprar uniformes, calzado, sombreros y polainas para los voluntarios de Piedra Martell. Entre los contribuyentes con moneda-oro norteamericana, estaba el presidente José Miguel con 500 pesos, Tarafa con 250, Orestes Ferrara con 50, el Banco Nacional de Cuba con 500;y con moneda-oro española estaban: el Banco Español de la Isla de Cuba con 500 pesos, Marcelina Díaz de Villegas con 500 etc.. La relación totalizaba una recaudación de $1858.20 en oro norteamericano y de $1662.00 en oro español.

Sobre ellos, el reaccionario Campmany, escribió: " Resulta de muy valiosa la cooperación de estos Voluntarios Occidentales, pues en primer término gracias a su presencia, pudo destinarse a la persecución de los rebeldes un respetable contingente de tropas, que de otro modo hubieran tenido que permanecer inmovilizados en la custodia de poblados, caseríos y estaciones ferroviarias; que de manera tan eficaz guarnecieron ellos.”

En ocasiones se produjeron conflictos entre el ejército y los mercenarios de Piedra Martell. Los oficiales de los mercenarios de Piedra se quejaban del trato que recibían, no

solo por su graduación militar sino porque alegaban pertenecer a distinguidas familias
1) Manuel Piedra Martell, durante la guerra del '95, fue ayudante de campo del mayor general Antonio Maceo.

habaneras y el que se habían ofrecido voluntariamente para sofocar la revuelta sin remuneración de ninguna clase, ni habiendo ocasionado gastos al gobierno, siquiera por la indumentaria.

El 24 de julio, Piedra Martell declaraba a la prensa que los alzados tenían pocas armas y en su mayor parte eran muy viejas y que no pasaban de 1000, añadiendo que estaban divididos en pequeños grupos, Suponiendo que Estenoz estaba por las cercanías de Yateras e Ivonet por Ramón de las Yaguas. Por otra parte desmintió el tener dificultades con el ejército y que solamente se había producido un roce con soldados al llegar sus hombres a Songo.

Los mercenarios de Piedra Martell llegaron incluso a asesinar a un grupo de sus compañeros, que eran negros. El hecho ocurrió en cayo Piedras, sitio ubicado entre Camionera y Boquerón. Los asesinos fueron finalmente sometidos a consejo de guerra en julio de 1912 y condenados a muerte 5 de ellos - un capitán, 2 tenientes y dos sargentos - y a 20 años de prisión los restantes.

Posteriormente, las sentencias fueron conmutadas a todos por la inmediata inferior. Dieciocho meses después! Dieciocho!, el 29 de enero de 1914, todos fueron indultados por el entonces presidente de la república, el general Mario García Menocal.
En los primeros momentos la prensa dijo que los asesinados eran cuatro ciudadanos blancos aesinados en las cercaníoas de Boquerón.

Después de algunas averiguaciones y entrevistas con algunos de los mercenarios negros de Piedra Martell se obtuvieron pruebas contra hombres de la propia fuerza y ya el 4 de julio se hallaban en los calabozos del cuartel Moncada el capitán Regueira y otros cómplices en el asesinato del sargento y los 3 voluntarios, y continuaba la desinformación a la opinión publica diciendo que las 4 víctimas no eran negras. Los comentaristas de los distintos órganos de prensa se extrañaban de que el coronel Piedra Martell desconociera los hechos que eran de amplio conocimiento público y un periodista añadía "Los detalles del asesinato son horripilantes."

El 5 de julio, El Mundo, encabezaba sus titulares con el siguiente lead :

"Probables fusilamientos en Santiago de Cuba - agregando - El capitán Regueira y sus cómplices en el cobarde asesinato de 4 voluntarios serán sometidos a consejo de guerra. Otros actos vandálicos de los Voluntarios. El único que ignoraba la ejecución del crimen era el general Piedra, jefe de las víctimas."

El 7 de julio, El Mundo informaba que “... el auditor de guerra José M. Guerrero, trajo a Guantánamo los restos humanos y envió los cráneos a la Academia de Ciencias, para que se dictaminara si correspondían a blancos o negros..."

Finalmente se determinó que los asesinados eran negros,.


Sobre los hechos prestó declaración, Enrique Pérez Remón, de 46 años, natural de Yara y acusado de cómplice en el cuádruple asesinato. El individuo en cuestión declaró: "Soy una víctima del capitán Regueira. A poco del alzamiento él se me presentó, pidiéndome que le sirviera de práctico para operaciones contra los alzados

La noche del asesinato, como a las doce de la noche o las doce y cuarto se apareció el capitán conduciendo 4 negros amarrados codo con codo y además un teniente, un asistente y dos sargentos. Todos salimos rumbo al muelle, allí cogimos un bote y salimos con rumbo al mar. El capitán me dijo " Práctico, llévame a un cayo próximo para matar a estos 4 negros."

Yo oí aquello horrorizado y le dije: " Capitán, acuérdese lo que le dije en mi primera entrevista, mire que no quiero meterme en líos.

Haga lo que le dije - me respondió -, yo soy responsable de esto.

Entonces puse proa rumbo a cayo Piedra, donde desembarcaron Regueira, Ponce de León, Víctor Vildosola, los dos sargentos, el asistente, más los 4 negros presos. Al desembarcar estos infelices, todos los demás se echaron sobre ellos machete en mano y los destrozaron horriblemente.

Después de aquella espantosa carnicería, resolvieron echarlos al agua, pero como no tenían pesos que ponerles para que fueran al fondo resolvieron ir nuevamente a Boquerón en busca de ello y al llegar al muelle saltaron a tierra y cogieron unos lingotes de hierro, cargaron grandes piedras y las pusieron en el bote... consumada aquella atrocidad volvieron a Boquerón y me fui para mi casa y los voluntarios para su cuartel."

Continua su relato diciendo: " Al otro día muy temprano recibí la visita del capitán Regueira y éste me dijo: Como usted hable algo de lo que ocurrió anoche, le arranco la cabeza. Temeroso de que el capitán cumpliera su amenaza, sentí miedo y no dije nada."

Hasta aquí las declaraciones de Pérez Remón.

El 14 de julio el Secretario de Justicia, enviaba un telegrama de respuesta a Piedra Martell, sobre una solicitud de amnistía para algunos de los criminales enrolados en sus filas. El telegrama en cuestión decía:

" Coronel Piedra, jefe de las fuerzas de Voluntarios de Occidente, Songo. Por encargo del Señor Presidente, digo a usted que Ejecutivo no tiene facultades para suspender efecto de las sentencias dictadas por los tribunales de justicia en causas criminales que siendo firmes causan ejecutorias y deben cumplirse y solo cabe en estos casos el indulto que para tramitarse también es necesario que el penado halla comenzado a cumplir condena.”



ALZMIENTO EN LAS VILLAS

En Las Villas los principales jefes de la protesta armada fueron los miembros del ejecutivo nacional del Partido Independiente de Color: Abelardo Pacheco1y los coroneles del Ejército Libertador Simón Armenteros y Felipe Acea. Otros de los jefes alzados eran los comandantes José Santana y Esteban Over y los capitanes Ramón Vázquez y Antonio Torriente; todos antiguos miembros del Ejército Libertador.

Los grupos levantados en armas no eran numerosos. Los alzados con Pacheco en Sagua la Grande fueron entre 40 y 50 hombres. En la zona de Santa Isabel de las Lajas, en las cercanías de Rodas, unos 30 y con Acea la misma cantidad en Ariza.
Los ciudadanos negros acomodados económicamente rechazaron el levantamiento. Martín Reinoso ,importante figura del Partido Liberal, presidente del Club social Minerva –de la elite negra- y miembro del Círculo de Veteranos De Cienfuegos calificó la sublevación de actos de negros traidores y así mismos se hacían llamar negros pacíficos, para diferenciarse de los levantados en armas.2
El 22 de mayo un tren militar llegó a Lajas con soldados para reforzar a la guardia rural.

La principal fuerza que operó contra los Independientes en esta provincia fueron las tropas enviadas bajo el mando del capitán Amiels(1) En las operaciones participaron los escuadrones A, B, G, L y M; del regimiento # 2; unidades destacadas en la zona del alzamiento apoyadas por los escuadrones E y D del Tercio Táctico embarcadas hacia la zona de operaciones el 20 y el 21 de mayo, guerrillas voluntarias y fuerzas de la policía municipal.

Aunque el informe de la Secretaría de Gobernación, publicado en la Memoria de la Administración, del presidente José Miguel Gómez, se dice que la sublevación se dio por terminada el 26 de mayo, en realidad las operaciones continuaron hasta mediados de junio.

Un hecho que frustró la magnitud del levantamiento fue la detención el 19 de mayo de numerosos Independientes de Color, entre ellos 10 de los dirigentes del alzamiento en distintos puntos de la provincia. El 19 de mayo, el policía especial de Gobernación, Semanat, comunicaba desde Rancho Veloz, que como a la una de la madrugada había sido asaltado el domicilio de José Costa, en el barrio de San Vicente, por dos individuos de la raza de color que practicaron un registro en busca de armas. El 20 de mayo, era detenido el presidente del Partido Independiente de Color en Santo Domingo, Valentín Díaz Padrón. En tanto las autoridades de Sagua la Grande, libraban orden de detención contra Abelardo Pacheco, presidente de los Independientes de Color y contra otros dirigentes de la organización.

El 21 de mayo se informaba por las autoridades, que el líder de los Independientes de Color de Sagua, Abelardo Pacheco, con una partida de 25 hombres, el día anterior había estado recogiendo armas y caballos. El capitán Betancourt, de la guardia rural inició su persecución e informaba que estos se dirigieron hacia el sur con dirección a Santo Domingo.

Ese mismo día se producía un alzamiento en el barrio de Manacas, en Santo Domingo y se produjo el saqueo de varios establecimientos e intentos de quemar la estación de


1.Emiliano Amiels Ginori (1878-1952) Natural de Rancho Veloz, con 16 años se incorporó a la guerra del 95, a los pocos meses de su inicio. En la batalla de Mal tiempo fue ascendido a subteniente por Antonio Maceo y el general Lacret lo nombró su ayudante de campo y bajo las ordenes de este hizo la invasión a occidente. Su activa participación en la guerra le valieron rápidos ascensos, en abril de 1896 es ascendido a capitán y en abril del 97 a comandante. Al terminar la guerra al año siguiente tenía los grados de teniente coronel.

En la república cooperó en la organización de la guardia rural, al constituirse el Ejército Nacional, ingresa al mismo. Era de desagradable voz aguda, casi femenina, que contrataba notablemente con su robusta complexión y su exacerbada crueldad y despotismo para con sus subordinados y la población civil.2 En 1917 alcanza el grado de coronel . En ese año (bajo el gobierno de Menocal , Amiels es un furibundo Conservador) es nombrado jefe del Cuarto Distrito Militar y el Regimiento « Crombet» No.5 de Caballería con sede en Matanzas. En 1924 es trasladado para el octavo distrito militar en la Habana.

ferrocarril. Esa misma partida tiroteo un tren de pasajeros donde no hubo que lamentar desgracias personales y además cortaron las líneas telegráficas.

En tanto, hombres al mando del coronel del Ejército Libertador Simón Armenteros se dedicaron en Manacas a destruir los hilos telegráficos, esta partida estaba compuesta de una veintena de hombres. Ese mismo día llegó el tren militar que traía refuerzos para combatir a los alzados.


En realidad los hombres bajo el mando de Simón Armenteros, se movieron hacia Sabana, lugar situado a dos kilómetros de Lajas y continuaron cortando los hilos telegráficos, así como incendiaron un puente del ferrocarril para impedir que llegaran las tropas gubernamentales desde Cruces . Otra partida en las cercanías de Quemado de Güines, compuesta por una veintena de hombres, también se dedicaba a cortar los hilos telegráficos.

El 22 de mayo, el corresponsal Cancio informaba "...por Caguaguas, en dirección al ingenio Cartas, ha pasado una partida armada compuesta por 50 individuos de la raza negra pertenecientes al Partido Independiente de Color... Las familias están aterrorizadas, gestionase con el Secretario de Gobernación, el envío de fuerzas a este pueblo para hacer frente a los grupos que capitanea Abelardo Pacheco."

El alcalde municipal de Cienfuegos, comunicaba el 23 de mayo que, no se había confirmado la presencia de alzados desde Cumanayagua hasta Guao. No obstante el jefe de la policía cienfueguera, Antonio Martí, alegando que la ciudad no tenía protección adecuada organizó voluntarios a los que suministro doscientas armas de fuego. En Sagua la Grande, el alcalde municipal dispuso que se publicaran todas las noticias referentes al alzamiento para evitar la propalación de falsos rumores y calmar al vecindario. Se rumoraba que una partida de unos 30 hombre había cruzado por el puente Salvador con rumbo a la costa. En la colonia La Caoba, en Rodas; el teniente Cosió sostuvo un encuentro con alzados, ocupándose 4 caballos, 4 monturas y el grupo de hombres, que eran unos 25, se dispersaron; internándose en la ciénaga de Zapata.

Ese mismo día, la guardia rural sostenía disparos con alzados en Pozo Redondo, a los alzados se le ocuparon 3 caballos.

El 24 de mayo, partieron fuerzas numerosas para intentar la captura del líder del Partido Independiente de Color, Abelardo Pacheco, las antes dichas fuerzas en el ingenio Macagua, sintieron disparos hacia Santa Lutgarda y se dirigieron hacia el lugar, donde Pacheco se enfrentaba con 8 números y un oficial de la guardia rural. Ante la superioridad de las fuerzas, Pacheco se replegó hacia la ciénaga de Zapata, perdiendo 12 caballos, armas, municiones y otros equipos. La guardia rural informó que seguía rastros ensangrentados de los alzados. Ese mismo día se informaba la quema del puente Alambique, en Trinidad, situado entre Lajas y Cruces.

El 25, el teniente Valle, de Sagua la Grande informaba que la partida de Pacheco iba en desbandada y que se le habían causado 5 bajas más, añadiendo que por los rastros hallados se habían dividido; terminaba el parte identificando a Pimienta y Caonao como segundos de Pacheco.

No obstante lo anterior el teniente Rey, - de Cifuentes - comunicaba ese mismo día, que había salido de operaciones acompañando al comandante Bellico Armas y al segundo jefe de la policía Amado Triana y que conjuntamente con el teniente coronel Consuegra, persiguieron a Pacheco hasta la ciénaga de Granadillo, donde sostuvieron fuego por espacio de media hora, dispersando completamente a la partida , ocupándole 16 caballos con monturas, machetes, municiones, polainas, pólvora y otros efectos.
Mientras tanto, en otro sitio de la geografía villareña, el coronel del Ejército Libertador Armenteros, se batía con efectivos de la guardia rural entre Santo Domingo y Santa Isabel de las Lajas, replegándose después hacia las lomas de Manaquitas y abra de Castellón, uniéndose a otras partidas de Independientes de Color, donde entablaron combate con fuerzas al mando del capitán Cordobés y civiles armados del poblado de Camarones. Finalmente, el coronel Armenteros aprovechando la crecida del río La Bija, tomó rumbo a Lajas.

El coronel Esquela, en un parte del día 26 de mayo, dado a las 8 de la mañana informaba que el capitán Cordobés había regresado después de un recorrido por las lomas de Piñera, loma Cayena, Lombilla, La Güira y otros lugares, no encontrando alzados. Ese día se daba cuenta de la captura de Pablo Díaz, Amado Vaillant y Rogelio Suárez, el comandante del Ejército Libertador Duran, Pastor Zuasnabar y José Gutiérrez Martínez. Los 5 primeros negros y el último blanco, de nacionalidad española; todos fueron puestos a disposición de las autoridades competentes con armas caballos y todo el material ocupado.

El periódico El Mundo informaba el 26 de mayo, que: “...teniente Valle llegará en tren especial conduciendo los cadáveres de alzados muertos en el término de Río Blanco, entre Arana y Unidad; los cadáveres corresponden a trabajadores del central Unidad; nombrados : Samuel Thompson, Luis LLanos, Cándido Alfonso, Simón Arbolaez, Abelardo Fundora y Benito Fernández...

En Sagua la Grande el capitán Betancourt, batió un pequeño grupo de alzados en Monte Corrales, ocasionándole muertos; siendo entre ellos identificado uno de los más importantes miembros del movimiento, el titulado coronel Marcheaux y un tal Florencio, ambos de Malpaez.

Ese mismo día, se informaba de un encuentro en Los Melones, entre una partida de alzados y fuerzas al mando del teniente Leyte Vidal, los alzados tuvieron un muerto, se le ocuparon dos machetes, un revólver y dos caballos. Al día siguiente, fue detenido uno de los miembros de la partida que había escapado, el mestizo Estanislao Navarro,.

En Cruces, se frustró un intento de levantamiento, según el comandante Duran, cuando el capitán del Ejército Libertador, Guerra con hombres bajo su mando capturó a tres individuos de la raza negra que iban armados. El 1º de junio desde el Central Andreita, en Cruces se produjo un choque entre fuerzas de voluntarios movilizados y tres hombres de a caballo, que se negaron a detenerse al darle el alto y dispararon contra los voluntarios, dándose a la fuga. El alcalde municipal, Bravo, informaba que fuerzas de la guardia rural continuaban la persecución de los hombres.

En Aguada de Pasajeros, fuerzas de la guardia rural detuvieron a Antonio Angarica y a Secundino Cartaya Piloto, pertenecientes a la partida de Arcadio Curbelo, que había sido dispersada al día siguiente del inicio del alzamiento.

El 2 de junio, se informaba por el alcalde municipal de Navajas, la presentación de Esteban Abreu Abreu, jefe de la partida que operaba en Palos, el cual fue puesto a disposición del juez. Esa misma noche, los alzados sostuvieron un fuego en Herles de Venero, municipio de Máximo Gómez.

El 5 de junio “El Mundo” informaba que en: “ Quemado de Güines el 3 de junio, se habían presentado dos hombres de la partida de Pacheco. En Remedios, se presentó el jefe de partida, Antonio Torriente y dos alzados.” Apenas habían pasado 12 días del inicio de la protesta armada, el gobierno podía mover tropas desde Santa Clara hacia Oriente; lo que reflejaba que el movimiento de la provincia central no representaba un peligro para el gobierno de José Miguel. El 4 de junio, se entregaba a las autoridades en Santa Clara, los miembros de la partida de Pacheco: Félix Amaro, Crescencio Lombio y Domingo Thondike; mientras en el ingenio Esperanza se entregaban Antero José, Juan Francisco y Rafael Alfonso. Ese mismo día, desde Santa Clara, se informaba al Secretario de Gobernación: "

El 5 de junio partieron desde Santa Clara por ferrocarril rumbo a Oriente, el teniente coronel Bravet con 200 soldados, pertenecientes a la 8ª y 10ª compañía del 2º batallón de infantería. El 9 de junio la prensa informaba escuetamente sobre la muerte de un ciudadano negro en Remedios: “ La pareja de la guardia rural, que conducía anoche al conspirador Estanislao Blanco, se vio precisada a darle muerte por intentar fugarse." Evidentemente éste fue uno de los tantos casos de aplicación de la ley de fuga para encubrir un asesinato.

Víctima de la aplicación de la ley de fuga, - forma eufemística de encubrir un asesinato - fue Leoncio Olano, que según fuentes gubernamentales se había fugado de la prisión de Sagua la Grande, el 31 de mayo.

En Santa Clara, fue detenido un empleado de la aduana, miembro del Partido Independiente de Color, a quien según la policía se le ocuparon documentos comprometedores. Se informaba además que en el término de Remedios, en un choque con una partida de alzados se le ocasionó un muerto. Las detenciones continuaron; en Cruces, el 12 de junio, por orden del alcalde municipal fueron detenidos cinco individuos pertenecientes al partido Independiente de ColorEn el barrio de Cañamal, en la colonia Majagua, en Rodas, fueron detenidos 5 individuos que pertenecían a la partida de Ricardo Curbelo. El 13 de junio, se daba cuenta de la detención de Ciriaco Martínez, que se hallaba levantado en armas en el Roble, término municipal de San Juan de los Yeras. En Ranchuelo, se producía un choque en la colonia Pedroso, donde habían resultado muertos dos ciudadanos negros. Anunciándose también la detención por la guardia rural de Andrés Cantero, acusado de rebelión.

El 15 de junio, una partida armada de los Independiente de Color hacia su aparición en las cercanías de Báez, en una finca llamada La Bella, fuerzas de la guardia rural salieron en su persecución, pero no pudieron encontrarla.

El alcalde de Calabazar informaba que en un choque con los alzados resultó muerto Jacinto Martínez, perteneciente a la partida de Pacheco. En Santa Isabel de las Lajas, eran detenidos Manuel Chapotin y Bartolo Morales acusados por la guardia rural de estar implicados en el movimiento sedicioso, por estar recolectando armas y dinero para los alzados. Ese mismo día, se conocía de la rendición a la guardia rural de 2 hombres de la partida de Armenteros, apellidados Montejo y Álvarez.

El 18 de junio, era asesinado en la colonia La Estrella, en el barrio del Salto, ubicado en el término municipal de Encrucijada, el mestizo Manuel Saba, quien según informes de la guardia rural, se encontraba alzado contra el gobierno desde el 24 de mayo, Saba fue sepultado en el lugar de los hechos. Los autores del crimen eran Ramón Pineda Rodríguez, sargento de la guardia rural, jefe de puesto de El Salto, y los soldados Julián Pérez Pérez y Agustín Socorro Borges.

Por otra parte, el teniente Montes de Oca de recorrido por Manacas, encontró una partida con la que sostuvo fuego, haciéndole un muerto que identificado posteriormente resultó ser Simón Torres.

El 5 de julio, el teniente Hernández, desde Tiguabos en Cienfuegos, informaba que con tropas a sus ordenes batió un grupo de 3 hombres que fueron alcanzados y muertos, nombrados: Pedro, Germán e Isidro Pérez Pera, ocupándoseles 15 cápsulas calibre 30 y 32 y 3 machetes.

El 13 de julio, la represión indiscriminada cobraban la vida de 3 ciudadanos negros: el capitán del Ejército Libertador Ricardo Cárdenas y de sus hermanos Francisco y Pedro; los tres eran afiliados al partido conservador y no estaban vinculados al movimiento ni al partido Independiente de Color..


El 21 de junio, se recibía un telegrama firmado por José Travieso y López, que estaba dirigido a la Secretaría de Justicia que decía: " Santa Clara 12: 50 a.m. Fiscal Tribunal Supremo de La Habana. Juez Instrucción Cienfuegos. Me comunican hoy presentación de cabecilla Acea, primer jefe término citado. Vidaurreta fiscal." Felipe Acea se entregó a través del alcalde cienfueguero, este último viajo hasta San Nicolás donde encontró a Acea , de igual manera se rindió Armenteros.
El mismo día el fiscal Vidaurreta, informaba en otro telegrama al Secretario de Justicia, que se había presentado Abelardo Pacheco, jefe del movimiento en Sagua la Grande; la presentación se realizó en las cercanías de Sitiecito, ante el teniente de la guardia rural Vega.

En Las Villas los crímenes cometidos por las fuerzas gubernamentales, no tuvieron la misma magnitud de lo sucedido en Oriente


El terror desatado contra la población negra en Sagua la Grande hizo que un numeroso grupo de ciudadanos negros se dirigiera al presidente José Miguel, expresando su temor de que continuaran las arbitrarias detenciones y represiones contra ellos. La misiva estaba calzada con 3 hojas de firmas manuscritas, entre los que se leen los nombres de: Raimundo Sánchez, Ceferino Becquer, Francisco Solis, Pedro Lugo etc...

Ya en Sagua , se había producido varios incidentes, incluso se llegó a colgar pancartas en el parque que decían “Fuera los negros” , “Abajo los salvajes” y en la noche del 7 de junio habían sido baleados, cuatro negros, que recibieron entre sesenta y ochenta balazos, mientras pasaban por el parque.”1

El 6 de agosto, en Santa Clara, un grupo de encarcelados dirigía una carta a la Secretaría de Justicia, pues llevaban más de dos meses allí excluidos de fianza. En una de las partes la misiva se lee: " Somos súbditos de esta república a la que la mayoría de los firmantes contribuimos lanzándonos a la manigua en la gloriosa epopeya del noventa y cinco y por eso creemos que somos acreedores a la justicia de esta tierra. Nosotros creemos que a nosotros se nos detuvo para tranquilidad de la sociedad, pues se veía en todo hombre de color un motivo de sospecha, pero como hoy ya han desaparecido los motivos por el triunfo del gobierno y creemos no se trate de perjudicar a un grupo y determinado número de hombres inculpables de este país que en su mayoría somos padres de familia y que tenemos esposas e hijos que están sufriendo las miserias y rigores de una situación inmotivada, pues ninguno tiene participación ni moral ni material en el referido delito de conspiración..."

El 20 de agosto, se enviaba una nueva protesta de Sagua la Grande, donde negros y mestizos denunciaban las persecuciones a que eran sometidos. El escrito fue presentado a la Secretaría de la presidencia, por una comisión compuesta por Carlos Rodríguez, concejal del ayuntamiento de Sagua, Carlos Medina, secretario de la sociedad Unión Sagüera, Eugenio Robaux, secretario del club “ La Unión ”, Salvador y Blas Samá miembros también de la Unión.


SUBLEVACION EN ORIENTE
Evaristo Estenoz, llegó a Santiago de Cuba, el 17 de mayo. Se dice que allí discrepó de la propuesta de secuestrar al gobernador Manduley, como medida de presión para que el gobierno aboliera la enmienda Morúa. Al día siguiente, en la plaza Crombet, de Santiago de Cuba, se celebró un mitin de los Independientes de Color, estando presente en el mismo Estenoz. Uno de los oradores expresó en tono desafiante: " Si la ley Morúa no se deroga en 24 horas, mucha sangre va a correr... Entonces deberán echarle la culpa a los despreocupados blancos que no quieren hacernos justicia..."

El 19 de mayo, Estenoz salió de Santiago de Cuba con rumbo a La Maya y posteriormente se dirigió a la finca San José, ubicada en Belona, perteneciente a Pedro Ivonet. Lo acompañaban 40 seguidores, ese mismo día el alcalde municipal de Santiago de Cuba informaba que el alcalde del barrio Palenque, se había encontrado con una partida de 40 hombres armados que iban hacia Perseverancia. Por su parte Francisco Robles, vecino de la finca “El Brujo,” en el barrio de Sevilla del término municipal del Caney, dijo que por aquel lugar había visto pasar 38 hombres negros armados de fusiles con dirección a la finca Mongottier, del mismo término municipal.

Los jefes de la protesta armada en Oriente eran: Jefe militar del Ejército de Reivindicación (nombre que tomó el brazo armado del Partido Independiente de Color), el general del Ejército Libertador, Pedro Ivonet, Evaristo Estenoz, teniente del Ejército Libertador y ascendido a general en la guerrita de agosto, Eugenio Lacoste, Gregorio Surín, veterano del Ejército Libertador, A. Vega, Octavio Heredia y José del Rosario Rodríguez; todos, a excepción de Lacoste, que según la prensa se le tituló gobernador de Oriente, asumieron grados militares; pues Heredia y Surín oficiaban como coroneles y Vega como general de brigada.

En la provincia de Oriente, la incorporación de veteranos y obreros negros fue masiva, en algunas zonas llegó a paralizarse la producción por falta de brazos. En toda la zona de la protesta armada la población era mayoritariamente negra. En Guantánamo, ellos constituían el 67% de la población , en Santiago de Cuba el 56%, en El Cobre el 74%, en San Luis el 68,9%, en Palma Soriano el 54% y en Baracoa igual.


El día 21 de mayo, se informaba desde Santiago de Cuba, que la situación se mantenía en orden, pero que por Songo, Ti Arriba y Tiguabo existían grupos que hacían alarde de fuerza y amenazaban con marchar a Guantánamo para solicitar la derogación de la enmienda Morúa. Ese mismo día se producía en Manguito, Guantánamo, el ataque de una partida de los Independientes a la guardia rural donde perecieron dos rurales. Mientras que desde Gibara, el corresponsal de El Mundo, informaba: "La población se halla alarmada porque corren rumores de que un grupo perteneciente a la raza de color

pretendió quemar el puente del ferrocarril en esta villa, han cortado líneas telefónicas y

telegráficas, se llevaron caballos y han incomunicado las balsas que es el único medio de transporte a Santa Lucía, exceptuando el ferrocarril."

POBLACION NEGRA POR PROVINCIAS EN POR CIENTOS

PROVINCIA 1887 1899 1906 1919 1937

Pinar del Río 26,2 26,5 24,6 22,8 20,9

Habana 25,7 26,4 19,2 20,2 20,8

Matanzas 45,3 41,7 38,6 30,5 25,9

Santa Clara 30,7 33,5 25,8 22,4 19,9

Camagüey 19,5 20,2 15,7 18,6 26,2

Oriente 41,5 44,7 41,0 43,1 44,2
Fuente : La República Neocolonial, tomo I, pág 16; para los años del siglo XIX. El negro en Cuba, pág. 87; para los años de este siglo.

Nota : Entre 1850 y 1874, entraron en Cuba 195 000 esclavos africanos y 125 000 culíes chinos. En 1899, de estos quedaban 14 614 chinos (el 6,8%) y 12 897 africanos (el 11,2%. Por lo tanto al advenimiento de la república en 1902, la inmensa mayoría de la población negra era autóctona.
Al día siguiente la prensa provocaba la alarma producto de unas declaraciones del gobernador de Oriente, donde se decía, que la inmensa mayoría de las familias que se encontraban veraneando en los alrededores de Santiago de Cuba se han reconcentrado en la misma, así como algunos importantes dueños de finca.

El secretario del gobernador, declaraba a la prensa, que por orden de éste ratificaba que era necesario el envío de un regimiento de Guantánamo, añadiendo: " Estenoz trata de iniciar un movimiento armado y le siguen muchos elementos pues ha ganado prestigio entre los suyos al ver como era recibido en las esferas oficiales cuando arribó a Santiago. Según confidencias que hemos recibido el gritó que lanzarán será "Abajo la ley Morúa y viva la reelección"; quizás con el malsano propósito de hacer ver que el señor presidente está inmiscuido en éste asunto."

El día 23, el capitán Estrada desde Holguín, comunicaba que: " El día anterior a las 3 de la tarde, con 7 hombres batió una partida de los Independientes, dando muerte a un cabecilla de los mismos, que se suponía fuera Abdo Raspall y a otro negro no identificado, ocupándosele caballos, monturas y cápsulas.”
Desde el poblado de El Cobre, se conocía que una partida de 82 hombres se había levantado en armas y entre ellos se hallaba un ciudadano blanco nombrado Luis Cauguet, también se daba cuenta de una partida capitaneada por Octavio Heredia.

Las primeras tropas rumbo a Oriente, 600 hombres; salieron el 22 de mayo bajo el mando del coronel Machado, inmediatamente le siguió comandando otra tropa el general Pablo Mendieta, designado jefe de operaciones en Oriente.

A Guantánamo fue enviado el buque de guerra “ Patria ”, con 450 soldados y en el “Cuba” fueron enviados otros 400 uniformados.

En los primeros días los alzados evadieron los choques con el ejército. El 25 de mayo la prensa informaba comunicaciones de los alcaldes de : Banes, Manzanillo, Jiguaní, Holguín, Baracoa, Sagua de Tánamo y Puerto Padre; donde se informaba que reinaba la tranquilidad en sus respectivas jurisdicciones. El alcalde municipal de Guantánamo informaba que el general del ejército Libertador Pedro (Periquito) Pérez, con conocimiento de que grupos Independientes de Color en número de cien se dirigían a la ciudad por el camino de Inagua, salió con voluntarios a sus ordenes, apostándose en un alto conocido por Polanco y que a los 5 minutos de estar en el lugar se presentó un grupo de exploradores de la fuerza enemiga que trataron de vadear el paso del río a los que se les hizo fuego, repeliendo los exploradores con nutrido fuego pero teniendo finalmente que dispersarse. Perseguidos, a los sublevados se le ocuparon 40 caballos y los restos de la partida dispersada tomó rumbo a Yateras.

El 25 de mayo desde Holguín, se confirmó por el ejército la muerte del líder de los Independientes Vicente Raspail, padre de otro líder de los Independientes en la zona.
El gobernador de Oriente, el 25 de mayo informaba que, el alcalde municipal de El Cobre, le había comunicado que las 10 partidas que se dirigían hacia La Maya, habían amanecido en el potrero de San Juan. Ese mismo día una partida de alzados compuesta por unos 100 hombres se apoderó del barrio de Río Frío, en El Cobre; ocupando víveres de la bodega para avituallarse. Por su parte, el alcalde de El Caney decía, haber visto la noche anterior fogatas en Alto del Conde, como a dos leguas del poblado y que los alzados habían corrido la voz a sus simpatizantes que salieran de las poblaciones. En el barrio de Lajas, en Guantánamo, sublevados bajo el mando de Emilio Wilson atacaban a las cuatro de la madrugada el ingenio San José, ocupando armas, municiones y otros objetos.

El alcalde municipal de Guantánamo, informaba que los hombres que siguen a Estenoz son numerosos, a pesar de ir pobremente armados. El 26 de mayo una partida de 30 hombres tomaron por asalto la cantina de un tal Marcos Sánchez, dirigiéndose después a la finca Santa Cecilia de la Sugar Company, en el barrio de Tiguabo.Ese mismo día, el gobernador de Oriente, Manduley, informaba a la Secretaría de Gobernación, que de los 18 términos municipales de la provincia, en 9 había partidas de alzados; agregando que aunque no poseía datos exactos, suponía que la totalidad de los alzados no pasaba de los 1000 y que los únicos jefes de jerarquía y nombradía revolucionaria eran Ivonet y Estenoz, que iban acompañados del pardo Eugenio Lacoste, de Guantánamo, que estaba paralítico desde hace más de 20 años, que es persona de gran cultura y estudió en París. Ratificó que los alzados andan mal de armas y municiones, terminaba su informe añadiendo ser del criterio de movilizar voluntarios para el cuidado de las poblaciones para que el ejército pueda dedicarse a la persecución de los alzados.

El periódico “El Mundo,” envió a Oriente de corresponsal para cubrir los hechos al periodista Valera Zequeira, ex autonomista y connotado racista. El se dedicaba habitualmente a escribir sobre santería, ñañiguismo y se había caracterizado por sus ataques a la población negra; no podía ser una pluma objetiva. En su primera crónica planteaba:

" Un periodista de La Habana, enviado a Oriente, se entrevistó en Cacocum con el capitán de la guardia rural Estrada; el oficial le manifestó que dos días antes se había batido con una partida de alzados en la zona de Holguín, matándole sus dos jefes principales y que el resto de la partida se había dispersado; los alzados unos días antes habían capturados a dos miembros de la rural que fueron rescatados en el encuentro, recuperando el equipo de uno de ellos."


Lo anterior, es un mentís rotundo a la ferocidad y los supuestos crímenes de los alzados.
Continuaba Valera informando que hablando con Estrada, éste le manifestó que:

“después del encuentro se presentaron en Holguín, dos de los alzados por intermedio de unos paisanos”.

En otro reportaje, narraba su encuentro con otros colegas de la prensa, para conocer el espíritu que reinaba respecto a la publicación de noticias: ... ” Ninguno me pareció más a propósito que el señor Fajardo, director del “Cubano Libre", periódico de orientación conservadora. Me dijo que el señor Manduley, gobernador de Oriente, no ocultaba a nadie el carácter del movimiento. Al preguntarle sobre los hechos realizados por los alzados que podían calificarse de ruidosos; me respondió que hasta ahora nada, sólo se habla de saqueos en pequeños caseríos y la quema de algunos cañaverales del ingenio La Esperanza, propiedad de unos españoles. Añadiendo que existen varias partida, pero las mayores son las que mandan Ivonet y Estenoz, así como las de Chano Ortiz y Savón.” Valera Zequeira continua narrando “ En el día de ayer, la columna del coronel Machado sostuvo fuego en la encrucijada de Dos Caminos, resultando herido un cabo con municiones de escopeta, haciendo la columna dos prisioneros y dos muertos… La partida estaba mandada por Tito Fernández, que se titula coronel y antes del encuentro había estado amenazando (ilegible) con quemar campos de caña; antes de marcharse se llevaron 7 caballos, 4 revólveres y una escopeta; así como gran cantidad de municiones. El coronel del Ejército Libertador, Ernesto Rosell, en acuerdo con la cámara de comercio, formará una milicia para la custodia de la zona comercial de la ciudad de Guantánamo... Hasta ahora son los pequeños propietarios los que más han sufrido, entre ellos, sobre todo los españoles y franceses entre los extranjeros. Las partidas han quemado los estribos de madera de un puente del ferrocarril del Este, que es extranjero, también han incendiado una colonia de caña de la Guantánamo Sugar Company, pueden ustedes agregar señores periodistas que todos los jefes de la revolución, ya sean liberales o conservadores, han ofrecido su apoyo al gobierno y que además contamos con el apoyo del pueblo de Cuba para proteger sus instituciones y por el pronto restablecimiento de la paz." Hasta aquí, parte de uno de los artículos de Valera Zequeira.
El 27 de mayo, fuerzas del gobierno sostenían un encuentro con una partida en Daiquiri, bajo el mando de Demetrio Lazada, al que le causaron 8 muertos, mientras otra partida quemaba el archivo de la alcaldía de Bijarú.
RELATO DE LA TOMA DE CARRERA LARGA (Tomado del “Diario La Prensa”)

A la una y veinte de la tarde de un día de fines de mayo entraron en el pueblo de Carrera Larga, unas partidas. por el lugar llamado El Palmar, eran unos 50 hombres y dieron vivas al partido Independiente de Color, produciéndose entre los pacíficos vecinos del lugar un enorme pánico, que fue en aumento al ver la primera acción de los asaltantes que fue regar con petróleo la estación de ferrocarril e incendiarla; el empleado de la misma trató de sacar varios muebles de su propiedad y fue maltratado por los facciosos, que le propinaron sablazos con sus paraguayos, mientras ardía la estación de ferrocarril los asaltantes se dirigieron a varios establecimientos saqueándolos y luego pegándoles fuego. La misma suerte corrieron las casas de varios blancos y el cabecilla que mandaba la partida hubo de amenazar a un joven que se hallaba en la tienda de Fernando Campos, diciéndole que por cada negro que cayese, ellos "arreglarían" a dos blancos.

Después, este cabecilla, que dicen se nombra Ducaurón, ordenó que se incendiara una báscula de pesar caña, terminada esta operación un corneta dio un toque muy breve, que fue la señal de retirada. La única bodega que respetaron los rebeldes fue la de Marcelino Gómez, que según se dice en el pueblo, había dado 300 pesos a los alzados para que se respetara su propiedad. A los 15 minutos, cuando los alzados abandonaron la población llegó un escuadrón de la guardia rural y cuando se disponía a perseguir a los alzados arribó un tren con fuerzas de artillería de costa, en número de cien. A uno de los rurales se le escapó un tiro y la fuerza que venía en el tren, creyéndose atacada se puso en disposición de combate y a no ser por el capitán de la guardia rural que advirtió a la fuerza del tren, que eran fuerzas leales, se hubiera producido una funesta tragedia.

La caballería salió en persecución de los alzados, regresando al punto de partida los cien hombres de artillería. Los alzados continuaron hacia las montañas, quemando todas las casas que encontraban a su paso, quemando el pequeño poblado de Benito, donde después de emborracharse en las 3 cantinas del lugar, hicieron correr la misma suerte al resto de las casas.

Ahora como usted puede ver, terminó diciendo mi comunicante, todos los que habitamos Carrera Larga y sus alrededores, lo abandonamos para ir a pasar hambre, miseria y penalidades a Guantánamo, pero en llegando allí todos como uno empuñaremos las armas para vengarnos del inmenso daño que esos forajidos nos han causado.”
Hasta aquí el tendencioso relato, cabría preguntarse. ¿ Por qué no incendiaron las casas del poblado capturado y sí las casas aisladas en las serranías?.

La respuesta es obvia, lo primero sería muy fácil de desmentir o confirmar; no así lo segundo.

¿ Por qué sí el movimiento era ferozmente racista, no habla la prensa de asesinatos de blancos en Carrera Larga ?. El periodista, lanza noticias para aumentar la histeria, con sucesos de difícil comprobación, en el momento de lo hechos. Es de señalar, que esta crónica sobre el supuesto incendio del poblado de Benito y los desmanes en Carrera Larga, no son reflejados en ningún otro órgano de prensa.
ASALTO Y TOMA DE RAMON DE LAS YAGUAS

El “ Diario de La Marina,” informaba de este hecho, basándose en informaciones publicadas por “ El Cubano Libre,” de Santiago de Cuba, de fecha 29 de mayo. Se decía que un tal Emilio Revilla, dueño de varios establecimientos en Ramón de las Yaguas era uno de los más perjudicados; el mismo manifestó al periodista que: “Después de la detención de los guardias rurales, los rebeldes mandados por Estenoz e Ivonet, rociaron con petróleo la casa-cuartel de la guardia rural, que era propiedad del Sr. José Estevanell y la incendiaron. Iniciaron el saqueo vaciando la tienda propiedad del Sr. Natividad Cruz, que se encontraba en las afueras del poblado y en el establecimiento mixto de los señores Ramos y Revilla, Ivonet ordenó que 150 hombres al mando de Juan González, director que fuera de un periódico racista, se dirigiera al barrio Yerba de Guinea, conocido también por La Demajagua, para apoderarse de 4 guardias rurales, que estaban allí destacados, lo cual no pudieron lograr porque avisados estos huyeron llevándose las armas.

Al ver los rebeldes que no lograban sus propósitos, comenzaron a saquear la tienda de víveres, de los señores Ramos y Revilla, donde las mujeres los secundaban a gritos, como en Ramón de las Yaguas, de " Abajo la ley Morúa " y se robaban las botellas y demás efectos que había en los escaparates, a la vez que apuraban el contenido de las botellas... destruyendo lo que un cubano había logrado ahorrar a fuerza de trabajo y honradez.

Una vez terminado el saqueo - continúa el entrevistado - que no se realizó en los establecimientos que tienen los negros en aquel barrio; la casa del señor (ilegible) fue incendiada y el fuego se propagó, quemándose 5 casas más, que eran de mi propiedad, en las cuales estaban el establecimiento de la guardia rural, una panadería, un salón de baile y dos viviendas particulares.”


En el artículo en cuestión, vemos una contradicción, pues primero se dice que se le dio candela al cuartel de la rural y después se plantea, según el declarante que el fuego del cuartel de la rural se debe a la propagación del fuego desde las casas incendiadas intencionalmente. ¿Dónde está la verdad?

Hacia Ramón de las Yaguas, partieron 6 columnas, pues el gobierno estimaba que la mayor concentración de alzados se hallaba en esa zona, según los cálculos gubernamentales entre tres y cuatro mil hombres. Tres de las columnas salieron de Santiago de Cuba, dos de Daiquiri y una de La Maya.

Después de éste ataque, las partidas de los Independientes de Color, emprendieron la retirada hacia Mayari Arriba; con ellos se decía iban Estenoz e Ivonet. Dos días después chocaron con fuerzas de la guardia rural en las cercanías de Sagua de Tánamo, donde fueron fuertemente batidas, teniendo que replegarse y volver sobre sus pasos e intentando acercarse nuevamente a Ramón de las Yaguas; sufriendo varios descalabros en el intento, pues Monteagudo había apostado tropas a lo largo de todo ese trayecto.
El 29 de mayo, a toda plana decía el principal titular de “ El Mundo”: " NO pasan de 500 los armados. INTERESANTE ENTREVISTA DE UN PERIODISTA DE SANTIAGO CON EVARISTO ESTENOZ Y PEDRO IVONET. Otras noticias de la sublevación. La ley Morúa fue la causa del levantamiento.

En la página 2, está el reportaje, tomado de José Bacardi, del periódico “ El Cubano Libre: "....después de atravesar una larga planicie, se encuentra el campamento, desde donde se ve loma del Ciego. En el tramo del camino que se encuentra entre El Ramón y el río Baconao, me encontré con Manuel Luna, jefe de estado mayor de Ivonet y después de explicarle el objeto de mi visita, éste me condujo rodeado de numerosas fuerzas de caballería y atravesando fuerza hasta un lugar donde hay unos manglares. Estenoz e Ivonet estaban rodeados de hombres de a caballo, éste último me conocía, sabía a que yo iba y con que objeto. Al parecer ya le habían avisado por el camino, uno de los hombres que formaba parte de la primera avanzada.

Ivonet fue el primero que me habló, diciéndome ¿ Y cómo usted que es rubio y de ojos azules, no ha tenido miedo de llegar hasta aquí ? Usted sabe, nuestro objetivo no es más que matar blancos; dijo con ironía y sonriéndome. Le respondí relatándole la famosa anécdota de Napoleón Bonaparte. Estenoz sonrió y me dijo; lo felicito por ser el único representante de los periódicos que llega hasta mi campamento, lo que no me extraña pues representa usted al periódico oriental "El Cubano Libre" y este es diario mambí y no le asusta el zumbar de las balas ni el olor a pólvora y continuó recordando sus históricos tiempos en la manigua, en la cual defendía valientemente la patria de los Maceo y los Moncada.

Vestía Estenoz, camisa de lana azul marina igual a la que usan los bomberos, pantalón de dril crudo, zapatos de cacería y espuelas al parecer de plata, un revólver calibre 44 y una canana repleta completamente de balas y un sable que dijo ser regalo de un francés, que se lo había dado en París, no usaba insignia alguna.

Ivonet vestía camisa azul al igual que Estenoz, con la diferencia de que en el cuello de ella lucía dos estrellas de oro sobre fondo verde, pantalón de casimir color gris, polainas de caballería de color amarillo, al igual que los zapatos de suela doble, machete largo con puño de nácar y porta-sable negro con hilos dorados, usa guantes de color amarillo y porta un revólver Colt, llevando también un Mausser español, iba bien provisto de cápsulas.

Después de conversar algunas palabras, ordenó unos movimientos a los regimientos Cuba y Habana, que tremolaban la bandera de Carlos Manuel de Céspedes, que es la que ellos usan. Más adelante organizaron las avanzadas y después de dar ordenes a las fuerzas de Luna, bajamos vertientes, subimos lomas, pasamos bosques, hasta llegar a un bohío de palma con techo de guano.

Allí me expresó, que la primera causa del levantamiento era el no haberse derogado la ley Morúa y en segundo lugar por los vejámenes que ha sufrido la clase que él representa, por el trato desatento que ha tenido para la misma el gobierno, negándole todos los derechos políticos.

En este punto se extendió Estenoz y agotó todos los adjetivos imaginables para censurar la actitud del gobierno; por lo cual le dije que pusiese ejemplos de los vejámenes que decía habían sufrido los negros. Me dijo entonces que, cuando un negro y un blanco iban a un tribunal de justicia, se condenaba al negro y se absolvía al blanco. Cuando se trataba del caso de una familia negra y una blanca, a la primera se le hace comparecer ante el juez, mientras se va al domicilio de la blanca; tal como sucedió recientemente con el caso de la esposa del general Ivonet, a la cual denunció una señora blanca.

Al decirle, que era opinión sostenida que la guerra era una cuestión de razas, respondió que eso era una estupidez y que necesario era que el pueblo tuviera que estar muy encanallado y corrompido para afirmarlo. .. Sí eran negros el mayor número de los que lo habían seguido, era porque eran los más perjudicados por la ley Morúa y por tanto eran los únicos que tenían que derramar hasta la última gota de su sangre para defender los derechos que le habían sido conculcados...

Al tratar el tema de la intervención americana que podría originar la lucha entablada por ellos, me dijo, no pensamos provocar la intervención, pero en caso de que esta viniera por su cuenta y riesgo, sin darle nosotros motivo alguno para ellos, la responsabilidad sería única y total del gobierno. Entonces les pregunte a ellos que actitud asumirían, al venir la intervención norteamericana. Me contestaron que esto no aminoraría en absoluto su actitud rebelde, pues ellos pensaban luchar hasta el último momento. Los norteamericanos nos reconocieron como partido político y el derecho a organizarnos como tal, según consta en la aprobación que nos dieron Mr. Bacon y Mr. Crowder, cuando estuvieron en esta isla y en unas elecciones generales que aquí hubo estuvo inscripto como tal y nuestras boletas fueron a las urnas, donde sí no triunfamos fue por el retraimiento de los electores conque contábamos y sí entonces fuimos

¿ Por qué no hemos de seguir hoy? Si contamos con el mismo derecho que ayer... Todos los argumentos están convenientemente protocolizados y remitidos a Washington para poder sostener nuestros derechos y esto lo hemos hecho anticipadamente a toda idea de alzamiento.

Le dije entonces, hasta ahora las noticias que hay es de que las fuerzas norteamericanas no mermarían la soberanía de Cuba, ni podrían pactar con los rebeldes, ni siquiera parlamentar con estos; y sí únicamente hacerle la guerra, exterminarlos y no dar opiniones acerca de derogaciones de leyes y sí así son las cosas, ¿ qué habían sacado con mandar los documentos a Washington ?

Ellos respondieron que el envío de los documentos no lo hicieron únicamente para justificar ante el gobierno norteamericano las causas de su levantamiento ya que aquellos, explican también la ley Morúa y todo lo que esta merma sus derechos de ciudadanos libres y conscientes.

Estenoz al hablar de este extremo, agregó que, en casi 6 horas que había conversado con el jefe de la estación naval de Guantánamo, no había podido arrancarle una sola palabra con respecto al movimiento y agregó poniéndose en pie, sepa usted que venga quien venga continuaremos en la lucha por nuestros derechos aunque esto de al traste con la república."


COMBATE DE YARAYABO

El 30 de mayo, tenía lugar un combate en San Luis, donde fuerzas del general Mendieta, hicieron amplio uso de su superioridad técnica; empleando artillería contra un campamento de alzados, que se suponía ubicado en los alrededores de la finca Ayala, donde se decía que estaban concentrados más de mil hombres bajo las ordenes de Zapata y Parada, a los que se había unido Tito Hernández con más de 800 hombres. El general Mendieta hizo uso de todo el armamento moderno que poseía, artillería, ametralladoras, fusiles de tiro rápido; contra hombres en su mayor parte desarmados y los que poseían algún arma solo portaban tercerolas, revólveres, machetes y algunos Springfield.

El combate en cuestión se efectuó en las proximidades de Yarayabo. Las tropas de Mendieta que partieron de San Luis estaban formadas por 180 hombres de caballería y el escuadrón desmontado del capitán Castillo, tomándose esta medida por no disponer de infantería. Llevaban dos ametralladoras y dos piezas de artillería de montaña a cargo del capitán Chomat. La marcha fue difícil pues los caminos se hallaban reblandecidos por la lluvia y en algunos lugares las mulas se hundían en el fango hasta la barriguera. Poco antes de las cuatro llegaron a Yarayabo, a unos 2 kilómetros del ingenio Hatillo.

En esos momentos se oyeron los primeros disparos, pues la avanzada de los Independientes sorprendió a los exploradores del ejército, pero el volumen de fuego de los uniformados rechazó la avanzada sobre el núcleo principal de los alzados que se hallaba ocupando posiciones en la finca La Majagua.

Los dos cañones de montaña fueron puestos en batería y comenzaron a disparar. Hablando sobre la pericia de los artilleros un periodista testigo de los hechos narraba:

" Cada vez que una granada shrapnell estallaba, se veía rodar por tierra jinetes y caballos en medio de un ruido espantoso. La pericia de los artilleros es asombrosa por su puntería. Los oficiales norteamericanos que sirvieron de instructores a los artilleros, pueden sentirse orgullosos de sus discípulos."

Finalmente después de hacer funcionar las ametralladoras, las fuerzas del capitán Santiago Castillo, dieron un rodeo por las lomas acribillando el campamento de los alzados. En ese momento la corneta de la guardia rural tocó a degüello y el sargento Larrea se lanzó a la carga, apoyado por las fuerzas del capitán Castillo y los tenientes Cajigal y Carrera. Los núcleos principales de alzados al tratar de retirarse sobre el ingenio Hatillo, fueron atacados por una compañía de infantería destacada allí y viéndose acosados por todas partes, hubieron de retirarse desordenadamente, buscando refugio en la espesura del monte hasta donde fueron perseguidos. El campo de batalla quedó sembrado de cadáveres destrozados por las granadas de artillería; esta había disparado más de 70 granadas y 400 tiros de metralla. Posteriormente los alzados hicieron un movimiento de ataque al campamento de las tropas gubernamentales, pero las 2 piezas de artillería le lanzaron 20 granadas y completaron la dispersión del grupo atacante con sus disparos de ametralladora, que habían sido situadas en lo alto del trasbordador de cañas. El general José de Jesús Monteagudo, felicitó muy calurosamente al general Mendieta por su espléndido triunfo.
El primero de junio de 1912, el “Diario de la Marina” informaba tener noticias, de que el día anterior tropas mandadas por Vaillant y Valiente, habían trabado combate con Estenoz e Ivonet; continuaba la información diciendo que el combate había durado toda la tarde y que la artillería jugó un papel fundamental.
Ese mismo día, en Jarahueca hizo acto de presencia con 20 hombres, Juan Bell. Según la prensa: " Un negro que se titula coronel, uno de los líderes racistas de ese término, que procede del Ejército Libertador, en el cual nunca tuvo grado militar y era ayudante del capitán Luciano López del regimiento Baconao... Estos revoltosos, con la presencia de tropas en distintos lugares del término han depuesto un tanto el pillaje que con tanta audacia venían desarrollando en esta zona - continuaba la información diciendo - Anoche, en esta zona, alrededor de las once de la noche, se rompió fuego sobre una partida que se dio a la fuga con rumbo a Felicidad. Terminaba la información con la publicación de una carta expedido por el coronel Juan Bell al señor Nicot para la entrega de reses.”

El 2 de junio se informaba de un tiroteo en los alrededores del pueblo de El Caney, adonde se había aproximado un grupo de alzados. Ese mismo día, procedente de Mayarí, ingresaban a la cárcel acusados de rebelión: José Martínez Aguilera y su hermano Francisco, Jesús Torres y Teófilo Aguilera.

Por esos días corrían rumores de que las tropas norteamericanas desembarcarían, como consecuencia del ataque de los alzados a las minas propiedad de la “American Spanish Iron Company;” que se encontraba cerca de Daiquirí, propiedad de ciudadanos norteamericanos. El día 3, llegaba a Daiquirí el cañonero Padukah, de la marina de guerra de Estados Unidos.

El día 4, fuerzas de Mendieta sostenían una escaramuza con alzados en la finca Manill, agregando que se desplazaba hacia los barrios Montes de Leguas y Mayajaguabo, donde se encontraban varias partidas que totalizaban 200 hombres.


TOMA DE LA MAYA

El primero de julio de 1912, fuerzas rebeldes al mando del general Pedro Ivonet, asaltaban a las 9 de la noche el poblado de La Maya, defendido por 20 soldados y voluntarios. Los Independientes de Color tuvieron dos muertos, las bajas de los defensores fueron varios heridos. El hecho desmiente nuevamente las falacias de la prensa burguesa sobre "la ferocidad" de que hacían gala los Independientes. Sobre el incendio de La Maya, se hizo una propaganda negativa a los Independientes, pero Portuondo Linares, 1 plantea que fue casual pues se le dio fuego a una ferretería, desde donde después de finalizar el combate, un francotirador dio muerte a un militante de los Independiente de apellido Wilson.

Los alzados trataron de detener el fuego e incluso demolieron la casa vecina que era propiedad de Paulo Vinent, secretario de los Independientes de Color en el pueblo, pero ni aún así pudieron detener la propagación del fuego. La mayoría de los propietarios de viviendas en La Maya eran negros, que habían edificado sus casas con la liquidación de sus pagas como combatientes del Ejército Libertador

Este hecho sirve para demostrar la falta de interés por un incendio intencional, además en La Maya, los Independientes eran fuertes y contaban con gran número simpatizantes y afiliados. Las vidas de los ciudadanos blancos en La Maya fueron respetadas, al igual que en otros lugares donde operaron los Independientes. Ivonet incluso dispuso la libertad de un joven blanco, Juan Manuel Martínez, que fue capturado cuando disparaba contra los Independientes.


LA GUARDIA BLANCA ORIENTAL

En los primeros días de junio se creó en Oriente un cuerpo de voluntarios denominado," La guarida blanca oriental", de ellos decía el reaccionario periodista Campmany:

" Los uniformados que pululan por estas pintorescas calles, que más que otra cosa, parecen montañas rusas de asfalto, son los milicianos de la Guardia Blanca Oriental; unos soldados que han abandonado el taller, la oficina, el hogar tranquilo y venturoso, para empuñar el rifle. Soldados improvisados, que merecen bien de la patria y tanto por los valiosísimos servicios que prestan, como por la compostura, seriedad y disciplina de que hacen gala para igualarse a los militares profesionales”.
El 4 de junio, la Cámara de Comercio de Santiago de Cuba, se dirigía al Secretario de Gobernación comunicándole que después de un amplio debate en reunión plenaria habían acordado solicitar cuanto armamento fuera necesario para armar a toda su gente en esa ciudad y contribuir a la defensa de la misma, expresar su conformidad por la suspensión de todas las garantías constitucionales que el gobierno estime indispensables con el fin de restaurar la paz; ejerciendo una acción vigorosa y rápida, pedir que se tomen todas las medidas enérgicas necesarias para preservar la ciudad y las demás poblaciones del territorio en rebelión de las devastaciones y los incendios.
TERROR Y REPRESION

En las distintas zonas del sur de Oriente, se creo un clima de inseguridad para la población negra y mestiza, ya que se decía que todos eran espías que informaban a los alzados del movimiento de las tropas y que solo esperaban el momento oportuno para unirse a los alzados.

Así un periódico de Santiago de Cuba publicaba la siguiente nota para aumentar el clima de histeria colectiva: " No es extraño que cuando un grupo de oficiales del ejército conversa, ver que un negro disimuladamente escucha, ni observar que alrededor del cuartel de la rural en San Luis, se encuentran tipos sospechosos que se fijan en todo y todo lo escudriñan. Frente al mismo cuartel, hay un caserón, que por el día esta repleto de hombres negros y por la noche solo se ven mujeres. Raro es el día en que no se hagan detenciones de estos confidentes, muchos de los cuales, tienen documentos comprometedores.

En esos días de la protesta armada, el senado discutía la aprobación para la construcción del ferrocarril Caibarien - Nuevitas, lo cual no era aprobado. Mientras tanto en Oriente continuaba corriendo la sangre.

El 3 de junio en distintos lugares de la ciudad de Santiago de Cuba, se registraron intensos tiroteos; los Independientes, valiéndose de los inmensos maniguales que rodeaban la misma se acercaron a ella y la tirotearon.

El 4 de junio, se informaba la detención en el hotel Jerezano, en Santiago de Cuba, del coronel del Ejército Libertador, Juan Sabari Lamote, las autoridades acusaban al mismo de ser presidente del Partido Independiente de Color, en el Cristo y de estar comprometido con el alzamiento. El detenido fue puesto a disposición del juez de instrucción. Ese mismo día , remitido desde Songo al Secretario de Gobernación, se informaba que: " Se batió un grupo de alzados en Carmelitas, los que tuvieron un muerto que retiraron a pesar de su huida precipitada, se le hicieron dos prisioneros. El criminal acto cometido por los facciosos en pueblo La Maya, ha enardecido los ánimos... todos los hombres útiles prestos a empuñar las armas para combatir.”

El 5 de junio, el gobernador Manduley, telegrafiaba al Secretario de Gobernación:

" Alcalde municipal de Songo me dice lo siguiente: según confidencias, los alzados han acampado en San Benito de Mayarí Ariiba. Este núcleo es el único importante que existe; Estenoz e Ivonet mandan 700 hombres que no se sostienen dos noches en el mismo lugar, esquivando todo encuentro con nuestra tropa. Atacaron La Maya en la creencia que no habría resistencia militar... Tito Fernández, sólo tiene un grupo de 27 hombres que huyen constantemente, se encuentra por Sabanilla de Mayarí Arriba ”.

El día 7 en las cercanías de Santiago de Cuba, el teniente Palencia sostuvo un encuentro con una pequeña partida, dispersándola y ocupándole una escopeta, un paquete de municiones y otro de pólvora, se decía que los rebeldes habían dejado rastros de sangre por lo que se suponía llevaban heridos. En Santa María en las cercanías de Songo, el capitán Iglesias tenía un encuentro con 30 ó 40 hombres al mando de Masó, estos se replegaron hasta el sitio conocido por Ensenada y de allí al Ingenio El Triunfo donde lograron romper el cerco. El ejército continuó en la persecución guiándose por los rastros de sangre de los heridos, llegando hasta la Lombriz, pero no pudieron continuar al perder el rastro dado lo accidentado del terreno.
COMBATES EN LA ZONA DE GUANTÁNAMO
El 21 de mayo de regreso de Caigüisey Arriba para Jamaica, una patrulla al mando del el sargento de la guardia rural Gabino Lobato vio a un grupo de individuos de la raza negra a los que dio el alto y se dieron a la fuga haciendo algunos disparos a los que contestaron, capturando en la persecución a Pedro Celestino Revé y a Andrés Casamayor, ocupándole armas. Al detenido se le instruyó de cargos y fue puesto a disposición de los tribunales acusado por el delito de rebeldía.

En los primeros días de junio asumió la jefatura de la plaza de Guantánamo el coronel de infantería, Carlos Machado Morales, hermano del futuro presidente.

El 5 de junio una partida de alzados tiroteaban un tren entre las estaciones ferrocarrileras del Hatillo y San Leandro. Al día siguiente Arsenio Ortiz1 sostuvo en las cercanías de Daiquiri un encuentro con la partida de Octavio Heredia compuesta de más de 200 hombres; en el encuentro murió Heredia y Justo Despaigne, ocupando 17 armas, 700 cartuchos de distinto calibre, una bandera, el archivo, 20 caballos y dinamita

El 12 de junio la Presidencia de la Audiencia de Oriente informaba al Secretario de Justicia que se había acordado en sesión especial nombrar un juez especial para instruir los delitos de la rebelión en esa provincia y para el mismo se designaba al juez de Santiago de Cuba, Augusto Saladrigas y Lunar.

El 8 de junio la artillería de Acosta cañoneaba las lomas de Santa Elisa, donde existían núcleos de alzados acampados. Después del fuego artillero tropas de infantería avanzaron sobre el lomerío dispersando a los alzados, ocupando machetes, hamacas y una tercerola Remington.

En esos días se anuncio la detención en el pueblo de La Maya, de Margarita Planas, acusada de hacer propaganda activa para la incorporación de negros a las filas rebeldes. En el informe de la guardia rural se añadía que en los primeros días del alzamiento ella formaba parte de una partida de alzados. En la zona de Boquerón fuerzas al mando del comandante Castillo acampadas en el pueblecito del Palmar- situado al pie de la loma de los Ciegos -, chocaron con una partida cuando sus exploradores decidieron avanzar. Después de un intercambio de disparos la caballería se lanzó a coronar la loma, logrando su objetivo después de un ligero combate. Los uniformados hallaron en el lugar un estandarte del Partido Independiente de Color del barrio de Casisey Arriba. Desde las lomas circundantes los alzados continuaron haciendo fuego.

El llamado combate fue muy desigual pues al moderno armamento de las tropas gubernamentales respondían escopetas, revólveres y alguna que otra tercerola; los gubernamentales a cada descarga cerrada avanzaban de 80 a 100 metros, en tanto los alzados podían hacer poco para impedir el avance. En medio del combate, Eugenio Lacoste abandonaba junto con 8 hombres su casa en el cafetal “ Dios y Ayuda ", del cual era propietario. Sus hombres lo llevaban cargado por el camino de Felicidad rumbo al Guayabal de Yateras.

Esa misma tarde las fuerzas del capitán Almeyda sostuvieron fuego por el lugar donde la tropa de caballería se hallaba flanqueando el camino y la infantería protegía el avance. Los disparos de los alzados fueron disminuyendo paulatinamente debido a la escacez de parque. Finalmente los alzados se replegaron después de oponer tenaz resistencia y los gubernamentales avanzaron hacia el cafetal “Dios y Ayuda” donde acamparon.

Al hacerse el pase de lista las tropas gubernamentales no habían tenido baja alguna. Al día siguiente 30 soldados al mando de un oficial hicieron un reconocimiento por los alrededores y encontraron 12 cadáveres de alzados y gran número de charcos de sangre.

CAPTURA DE EUGENIO LACOSTE

El cafetal “Dios y Ayuda “se encontraba en el centro de una cordillera de montañas casi inaccesible, al cual solo se podía llegar dando grandes rodeos por difíciles caminos. Desde que la columna gubernamental entró por Boquerón comenzaron las escaramuzas. Los alzados- en su mayoría antiguos mambises- estaban confiados en que cuando la guerra, las columnas españolas para avanzar por estos caminos lo hacían trabajosamente y protegidas por fuerzas de artillería. Ellos se sentían inexpugnables en aquellas fortalezas naturales y sostuvieron fuego durante casi dos horas, replegándose lentamente debido a la escasez de parque. El día 13, la tropa gubernamental acampada en el Guayabal de Yateras se movilizó como fuerza de guerrilla sobre los distintos claros de monte donde se suponía estaban los alzados para iniciar el ataque final pero, al día siguiente el capitán Castillo recibió una carta de Lacoste donde le manifestaba que estaba dispuesto a rendirse. Una hora después el teniente Estevez lo fue a buscar y bajo torrencial aguacero era traído en una hamaca atada a dos varas el invalido Eugenio Lacoste, conducido a hombro por los soldados. El capitán Castillo lo envió a un bohío porque el tullido iba acompañado de su esposa y una hija en estado febril.

Al llegar al pueblito de Jamaica, el capitán Castillo fue recibido como un héroe y los comerciantes locales lo agasajaron con un suculento almuerzo en su honor, al llegar a Guantánamo el ayuntamiento ofreció una recepción y velada en su honor. El 15 de junio en un tren procedente de Guantánamo llegaba Lacoste a Santiago de Cuba, siendo trasladado inmediatamente al cuartel Moncada. Lacoste llegó enfermo de gravedad.

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