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La lírica culta y sus orígenes


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La poesía culta en la Edad Media


  1. La lírica culta y sus orígenes

Poesía de autor conocido, de transmisión escrita, mucho más elaborada que la lírica tradicional y que aparece con posterioridad a ésta. La primera lírica culta en lengua romance fue la provenzal, tuvo un gran florecimiento hacia el siglo XII en las cortes de los señores provenzales, donde se celebraban torneos poéticos. El artífice de estas manifestaciones, autor de la letra y música, es el trovador, nombre que adoptarán también algunos poetas cultos catalanes, gallegos y castellanos en la Edad Media1. La lírica provenzal influyó poderosamente en la poesía culta catalana y en la gallega.




  1. La lírica galaico-portuguesa

En cuanto a las manifestaciones cultas de la lírica galaico-portuguesa nos encontramos con la cantiga de amor y la cantiga de escarnio. La cantiga de amor, de influencia trovadoresca (amor cortés, ambiente cortesano...), tiene como protagonista a un caballero que se queja del desdén o de la ausencia de la amada. De estilo culto, la forma estrófica no es paralelística. Por otro lado, las cantigas de escarnio son composiciones satíricas y a menudo desvergonzadas que reciben la influencia del sirventés provenzal.




  1. La lírica culta castellana en el siglo XV

En el siglo XV la lírica culta alcanza su esplendor en los cancioneros, (colecciones de poemas de uno o de diversos autores), que dan nombre a la poesía culta de la época, conocida como poesía cancioneril o de cancionero. Entre ellos destacan: el Cancionero de Baena, el Cancionero de Estúñiga, el Cancionero de Palacio y el Cancionero General de Hernando del Castillo. Paulatinamente, el castellano empieza a ser utilizado como lengua predominante de la lírica culta; hasta entonces, desde Alfonso X el Sabio, los poetas castellanos habían preferido el gallego-portugués.


Una de las vertientes de la poesía de cancionero es la amorosa, influenciada por la poesía trovadoresca provenzal y la lírica galaico-portuguesa, desarrolla el tema del amor cortés,2 concebido como un servicio que el caballero ofrenda a su dama sin esperar recompensa. Es una lírica refinada, muy elaborada, artificiosa y llena de juegos de ingenio. Formalmente, destaca por un abundante uso de recursos literarios (hipérboles, antítesis, paradojas, juegos de conceptos, anáforas, paralelismos, metáforas y alegorías).

Junto a la poesía amorosa, se desarrolla la poesía didáctico-moral, de tono elevado y solemne, en la que las alusiones eruditas y el lenguaje latinizante refleja el interés Cada vez mayor por el mundo clásico y por los autores italianos: Dante, Petrarca y Boccaccio. Su temática es filosófica y moral.


Dentro de la poesía de cancionero destacan autores como Juan de Mena, el Marqués de Santillana y, especialmente, Jorge Manrique.

  1. Jorge Manrique y su obra

Jorge Manrique nació probablemente en Paredes de Nava (Palencia) hacia 1440. De ilustre linaje, desde muy joven tomó parte activa en la vida de la Corte castellano-leonesa, defendió la causa de Isabel la Católica en su disputa por el trono frente a la Beltraneja y, murió en 1479, tras ser herido en el asalto al castillo de Garci-Muñoz, luchando por ella. Fue hombre de armas y de letras, precedente del “cortesano” renacentista.




Producción literaria

Desarrolló una poesía cortesana, de reducida extensión; se conservan cuarenta y nueve poemas de diversa temática (amorosa, burlesca y moral), aunque es posible que escribiera algunas composiciones más.


Poesía amorosa: el mayor número de composiciones pertenece a esta temática, no muestra en ella originalidad ni verdadero sentimiento, sino que desarrolla los tópicos propios del amor cortés. Si Manrique sólo hubiera compuesto poesía amorosa, hoy no pasaría de ser uno de tantos poetas de cancionero, su fama se debe a las Coplas.
En cuando a la poesía burlesca se limita a tres poemas que siguen la tradición de las cantigas de escarnio. Mucho más importante es su poesía moral en la que destacan sus famosísimas Coplas a la Muerte de su Padre.

Coplas a la muerte de su padre

Se trata de una colección de 40 coplas dobles de pie quebrado, una elegía compuesta al morir don Rodrigo Manrique (1476). No es solamente un lamento por la muerte de un ser querido, sino también una profunda reflexión sobre la vida, el tiempo y la muerte.



Métricamente la obra está compuesta por 40 coplas dobles de pie quebrado3, cuya fórmula métrica es: 8a 8b 4c 8a 8b 4c; 8d 8e 4f 8d 8e 4f. Estrofa que ha pasado a denominarse “copla manriqueña”.
Estructura: Las Coplas suelen estructurarse en tres partes, que van temáticamente de lo general a lo particular.

1ª parte: (Coplas I-XIII) De carácter filosófico, consiste en una reflexión general sobre la fugacidad de la vida, la vanidad de todo lo terreno y la igualdad de todos ante la muerte.

2ª parte: (Coplas XIV-XXIV) Se ejemplifican los aspectos desarrollados en la primera parte, se trata de una evocación emotiva y nostálgica del pasado reciente, ya desaparecido. Tópico literario: Ubi sunt?

3ª parte: (Coplas XXV-XL) Aparece la figura del padre, menciona sus virtudes y hazañas pasadas, su resignación cristiana y su serenidad ante la muerte, con la que sostiene un sosegado diálogo.
Principales temas y tópicos:
El Tiempo, uno de los temas más ampliamente desarrollados, aparece unido a la idea de fugacidad y por tanto al tópico “Tempus fugit”.
La Muerte: tema obsesivo a finales de la EM, no es presentado por Manrique como algo macabro o tétrico (como era habitual en las Danzas de la Muerte), sino como el fin natural de toda vida, además es la “gran igualadora”, deberán enfrentarse a ella todas las clases sociales (Tópico de la “Muerte igualadora”). Al presentarse ante su padre es caracterizada como una voz en off, casi maternal, que llama a don Rodrigo para afrontar el duro trance que le espera. Éste mantendrá un diálogo tranquilo, sosegado, con la Muerte y la aceptará con resignación cristiana.
Otros temas:

El Mundo y su caducidad, pues se trata de un lugar provisional, de paso, en el que el hombre puede con sus obras conseguir la salvación eterna; consecuentemente deberá menospreciar lo terrenal, caduco e inconsistente, sometido a la acción del tiempo, la fortuna y la muerte. Tópicos: Vanitas vanitatis, Ubi sunt...
La Fortuna, representada como una rueda inestable y caprichosa que reparte la felicidad y la desgracia. Su naturaleza mudable es una nueva razón para rechazar los bienes del mundo. Tópico: “Fortuna mutabile”.
La Fama: Manrique formula la teoría de las tres vidas: la vida terrena, la vida eterna y la vida de la fama (motivo característico del siglo XV), considerada como el recuerdo que los que mueren dejan en este mundo. Evidentemente, ésta es también efímera, pues el olvido consigue vencerla.
En cuanto al estilo, es natural, sencillo y antirretórico, en contraste con la gravedad del tema. Resalta la fusión de elementos medievales (la muerte igualadora de todas las clases sociales, el teocentrismo, la supremacía de la vida celestial sobre la terrenal…) y renacentistas (la importancia de la gloria, del recuerdo que se deja en este mundo, es decir, de la vida de la fama, según Manrique), así como el compendio del pensamiento de la época que aparece en la obra.


1 Éste a veces daba a cantar sus composiciones a un profesional, el juglar lírico.

2 Frecuentemente se trata de un amor frustrado, el poeta expresa su sufrimiento por el desdén o la separación de la amada. Muchas veces se trata de un mero pretexto para mostrar el ingenio de los poetas.

3 El pie quebrado, regularmente tetrasílabo, se convierte en pentasílabo en algunas coplas.


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