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La literatura española en el siglo XVIII. Características y principales autores


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IES SAN TOMÉ DE FREIXEIRO

LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA





LA LITERATURA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XVIII. CARACTERÍSTICAS Y PRINCIPALES AUTORES.

El siglo XVIII se conoce como el siglo de la Ilustración, movimiento cultural e ideológico que se desarrolló en Europa a lo largo de este siglo. La Ilustración postulaba la razón como método para llegar a la verdad.


En España fue un movimiento tardío debido al Concilio de Trento y a la pugna entre los ilustrados y los conservadores. Algunos intelectuales españoles, como los novatores ( precursores de la Ilustración en España) proclamaban la razón como fundamento de la ciencia, la experiencia como método y la utilidad como finalidad, principios de la Ilustración que se difundieron a través de las Sociedades Económicas de Amigos del País y de la prensa. Destacó el afán didáctico, que se refleja en la concepción de la literatura que, según los defensores de la Ilustración, “debe enseñar deleitando”. Dentro de los diferentes estilos artísticos, triunfó el neoclasicismo, que supone la vuelta a la preceptiva clásica.
En cuanto a las corrientes ideológicas y estéticas se dieron las siguientes:

  • EL POSTBARROQUISMO: se mantiene la literatura barroca y se imita a Góngora y Quevedo y, en el teatro, a Calderón de la Barca. Nos hallamos ante un momento de polémica entre conservadores y renovadores.

  • EL CLASICISMO: tuvo un gran auge el ensayo con Feijoo, Cadalso y Jovelllanos. Se retorna a los modelos clásicos, cuyas bases son las reglas y la imitación de la naturaleza. El sentimiento, sin embargo, se halla proscrito. Se publican textos teóricos como la Poética de Ignacio Luzán, donde se vuelve al equilibrio clásico frente a los excesos del barroco.

  • EL PRERROMANTICISMO: se intensifican las preocupaciones sociales y surge una literatura filosófica que apela a la sensibilidad del lector. Destacan Cadalso y Jovellanos.

Entre los géneros cultivados (poesía [rococó: Meléndez Valdés, ilustrada: Jovellanos, Meléndez Valdés, Iriarte, Samaniego y prerromántica: Jovellanos]; novela:el padre Isla [ subgénero que tiene una mínima relevancia en esta etapa] ), se prefirió el ENSAYO y el TEATRO.



EL ENSAYO fue el género predilecto para la divulgación de los principios de la Ilustración. En él destacan Feijoo, Cadalso y Jovellanos.


  • Fray Benito Jerónimo Feijoo pretendía, con sus textos, educar al pueblo. Entre sus temas destaca su intento de demostrar la falsedad de las supersticiones y de ciertas creencias populares, la censura de la irracionalidad y la defensa del sentido común. Sus obras son Teatro crítico universal y Cartas eruditas y curiosas. Su estilo se caracteriza por una prosa simple y sencilla que contrasta con la barroca.




  • José Cadalso en cuya obra trata sobre las costumbres de los españoles y la educación. Su obra más destacada es Cartas marruecas ( título que imita el de Cartas persas, de Montesquieu), donde adoptó la forma epistolar: tres personajes intercambian cartas (90 cartas sin orden cronológico) que permiten al autor mostrar la realidad española desde distintos puntos de vista (una visión exterior dada por Gazel, otra interior dada por Nuño y una visión generalizadora que pertenece a Ben-Beley). Esta obra se caracteriza por el llamado perspectivismo.

Otras obras del autor son Noches lúgubres (introduce la literatura sepulcral),influencia prerromántica y cuyo eje del discurso es el diálogo y Los eruditos a la violeta, obra neoclásica que se caracteriza por cierto subjetivismo y la inclusión de narraciones ejemplarizantes.

Se considera a Cadalso precursor de la generación del 98 por su preocupación por los problemas de España.




  • Gaspar Melchor de Jovellanos, representante del ensayo humanístico y pedagógico, es uno de los más insignes ilustrados españoles de este siglo. Cultivó la poesía, el teatro y el ensayo.

Los temas de sus ensayos abarcan los problemas sociales de su época, sobre todo aquellos temas relacionados con la educación. Entre sus obras destacamos:

- Informe sobre la ley Agraria, donde trató de aplicar a la realidad española las ideas económicas europeas.

- Memoria sobre espectáculos y diversiones públicas, donde pretende una dignificación del género teatral y donde expone sus ideas sobre la cultura y la educación.

- Memoria sobre la educación pública, donde defiende que la cultura no debe ser privilegio de una minoría y la educación ha de ser libre, abierta y gratuita.

Su estilo es sencillo y su prosa se caracteriza por su sencillez y claridad, tiene intención didáctica y a veces se observa cierta subjetividad.




EL TEATRO, de gran aceptación, se convierte en uno de los géneros más populares por su carácter didáctico y además ejercía un poderoso influjo sobre la sociedad.

Si bien en la primera mitad de siglo continuó la producción de obras barrocas, heredadas de los dramas de Lope y Calderón, hacia la segunda mitad se inicia un teatro reformista, neoclásico. También se desarrolló un teatro costumbrista cuya expresión más destacada fueron los sainetes de Ramón de la Cruz.

El teatro del siglo XVIII cumple con las siguientes características:


  • Separación de los géneros para evitar la confusión.

  • Respeto a la regla de las tres unidades: una única acción, en un único espacio y en un solo día.

  • Verosimilitud.

  • Tres actos: planteamiento, nudo y desenlace.

  • Temática útil que busca la finalidad didáctica sirviendo como medio para educar.

  • Predominio de la tragedia y sobre todo de la comedia.

Entre las obras de la tragedia neoclásica hay que citar Raquel, de Vicente García de la Huerta y El Pelayo, de Jovellanos.

En la comedia neoclásica, hay que citar como antecedente a Jovellanos con El delincuente honrado, comedia lacrimosa. Sin embargo, fue Leandro Fernández de Moratín que consiguió crear una nueva fórmula teatral que mantuvo su vigencia durante todo el siglo XIX. Este autor, a pesar de haber escrito solamente 5 comedias, es considerado el “Molière español”. Desde su teatro, apoyó las ideas reformistas de Carlos III.

Moratín es autor de 3 comedias en verso: El viejo y la niña; El barón; La mojigata y de dos comedias en prosa: La comedia nueva o el café y El sí de las niñas. En todas ellas se dan las características del teatro neoclásico.



En El sí de las niñas, Moratín censura la educación de las mujeres de la época y el abuso de autoridad de los padres al que éstas se veían sometidas. La comedia se ajusta a las normas neoclásicas. La prosa es natural y sencilla y en los diálogos prima la agilidad. Los momentos serios y sentimentales no llegan a la exageración, y los cómicos no caen en lo chabacano, lo que contribuye a la sobriedad y mesura de la pieza.

Los críticos han querido ver en El sí de las niñas un anticipo de las características del romanticismo (debido a los elementos sentimentales) como del realismo (por la descripción de las costumbres).


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