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La industria de la Región Metropolitana de Buenos Aires: una mirada global, regional y local


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La industria de la Región Metropolitana de Buenos Aires: una mirada global, regional y local
Borello, José A.; Fritzsche, Federico J. y Vio, Marcela L.*


Introducción

Esta ponencia se basa esencialmente en la síntesis e interpretación de los principales resultados de una serie de investigaciones sobre la industria en la Región Metropolitana de Buenos Aires (RMBA) realizadas en el marco del Instituto del Conurbano (ICO), de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) en los últimos dos años.

El resto de la presentación se organiza de la siguiente manera. En primer lugar, se señalan algunas transformaciones generales de la industria que están vinculadas a la reestructuración económica global, fuertemente asociadas al paquete de medidas económicas puestas en marcha en 1991, pero que, en algunos casos, ya podían identificarse en la dinámica del período comprendido entre mediados de los setenta y fines de los ochenta. En segundo término, se identifican tendencias de la dinámica industrial de la RMBA con respecto al resto del país en el último período intercensal (1985-1994). En esta parte se analiza también la evolución de este sector al interior de la región. En tercera instancia, se presenta una división en subregiones a partir de un criterio basado en indicadores de especialización y diversificación industrial. En esta parte se agregan, además, algunos resultados de estudios de caso que ejemplifican estas diferencias intra-regionales.
El análisis que aquí presentamos se basa principalmente en los datos de ocupados y establecimientos/locales correspondientes a los Censos Económicos Nacionales de 1985 y 1994, desagregados a nivel de la Ciudad de Buenos Aires, de todos los partidos del Gran Buenos Aires y de algunos de los partidos adicionales de la RMBA1. Por otra parte, también se apoya en trabajos y estudios de caso sobre la industria en la región.

1.

La industria de la RMBA en el contexto de la globalización
1.1. Análisis del contexto2
Durante la década del noventa se desarrolló un proceso de reconcentración de actividades productivas y población en las áreas metropolitanas más grandes. Algunos autores señalan que la mayor dispersión geográfica de la actividad económica facilitada por las tecnologías de información y comunicación encontró en las aglomeraciones más grandes un conjunto de factores de producción más atractivos que los disponibles en las ciudades más pequeñas, lo cual explicaría esta tendencia. Del conjunto de estos factores se destacan: los servicios urbanos de infraestructura, los servicios a la producción, la presencia de un mercado de trabajo con distintos grados de especialización y uno de los factores más valorados en esta etapa del desarrollo capitalista, es decir, el acceso a la información. Cuando nos referimos a la información lo hacemos pensando en el intercambio de conocimiento entre los distintos agentes (individuos, firmas, instituciones, el mismo estado) que resultan fundamentales para operar en contextos dinámicos como los que caracterizan a la actual etapa del desarrollo industrial (Poma, 2000).

En este marco, el mayor o menor grado de articulación que exista entre los agentes determinará distintos niveles de competitividad territorial.


La RMBA también es parte de la tendencia que enunciamos más arriba. Aunque todavía no existe información censal para confirmarlo, contamos con datos que indican que hubo un incremento en la concentración de población y de actividades productivas respecto de la década anterior. Tal como lo anticipamos existen ciertos cambios en la estructura productiva y en la organización territorial de las actividades económicas que podrían asociarse a tendencias globales vinculadas al proceso de integración de los mercados. Sin embargo, es pertinente resaltar que el

alcance global de este proceso no implica una participación en condiciones de igualdad para todas las regiones metropolitanas. Entre las condiciones que definen el grado de inserción en la economía globalizada y el modo de participación de las regiones metropolitanas, señalamos:

a) Su estructura productiva, que incluye no sólo el tipo y la importancia relativa de cada una de las actividades económicas que se desarrollan en las regiones metropolitanas, sino también las características que asumen estas actividades: el nivel de productividad que alcanzan y la composición y calificación de la fuerza de trabajo que requieren. En este punto RMBA, tal como se analiza más adelante, ha consolidado una estructura industrial tradicional que tiene mucho que ver con el proceso histórico de industrialización en la Argentina3. Por otra parte, no se han identificado sectores industriales nuevos o de alta innovación tecnológica que impliquen cambios significativos en la estructura productiva.

b) El contexto macroeconómico nacional en el que se inscriben las regiones metropolitanas. Para el período aquí analizado, la economía nacional presenta dos escenarios bien distintos: uno caracterizado por un proceso inflacionario que culmina en los años 1989-1990 y otro de marcada estabilidad macroeconómica que comienza con el plan de convertibilidad implementado en el año 1991 y que continúa hasta la fecha.


c) El

nivel de competitividad de las regiones metropolitanas está determinado por a) y por b), pero también por: los factores de localización que ofrece que son determinantes de su mayor o menor capacidad de atracción de actividades productivas (tales como la accesibilidad al mercado de consumo local y global); su capacidad para producir bienes y servicios que alcancen los estándares requeridos internacionalmente; la sustentabilidad de su proceso de desarrollo en el sentido de que no comprometa el patrimonio de las generaciones presentes y futuras (Storper, 1997); su disponibilidad de un stock de infraestructura que satisfaga los requerimientos de los flujos de bienes y servicios a escala global (transporte y comunicaciones, entre los más importantes) (Sassen, 1991), y su capacidad para producir y procesar información que resulte además en la producción de innovaciones y tecnologías aplicables a los procesos productivos. Por último, y como lo hemos definido, por el grado de articulación entre los agentes que operan en el territorio. En este caso, estimar la capacidad competitiva de la RMBA es una tarea compleja que excede el marco de la discusión aquí presente.

Considerando los factores antes mencionados podríamos identificar dos conjuntos diferentes: el de las regiones metropolitanas de los países más industrializados, con características asimilables a las de las ciudades globales4 (Sassen, 1991), y el de las megaciudades, propias de los países menos industrializados (Fernández Durán, 1993, citado en Blanco, 1996).




1.2. Dinámica de la actividad industrial de la RMBA desde una escala de análisis global

En primer lugar, el proceso de industrialización anterior a la implementación de las políticas de ajuste de 1991 había dado como resultado un conjunto industrial caracterizado por actividades fabriles centradas en algunas ramas (transformación de productos agropecuarios, metalmecánica y textil principalmente), con gran presencia de firmas y plantas grandes, con procesos productivos contenidos casi en su totalidad al interior de cada firma y con pocos vínculos fuera de su propio ámbito de producción, es decir, con pocos intercambios a nivel de las insitituciones vinculadas a la actividad. Es sobre y a través de ese acervo industrial que ha de tener lugar la transformación de la década de 1990. Necesariamente, esa transformación toma distintos matices y no se desarrolla de manera homogénea en toda la región, en todas las actividades y en todos los tipos de firmas.


En segundo término, en casi todas las ramas de actividad han surgido grandes cambios que involucran el cierre de plantas y líneas de producción, la fusión y venta de firmas y la realización de inversiones. Aunque no hay información completa sobre las inversiones realizadas en la industria de la RMBA, todos los estudios parciales existentes muestran que luego de una primera etapa de inversiones “defensivas” (sobre equipos pre-existentes) se ha pasado a la realización de inversiones más significativas y a la construcción de nuevas líneas y nuevas plantas. En términos geográficos, sin embargo, las grandes inversiones se han concentrado fuertemente en los partidos más alejados y, especialmente, en el corredor norte de la RMBA5.
En tercera instancia, considerando los distintos sectores, las inversiones se orientan mayormente al complejo automotriz, a las industrias alimenticias y a algunas industrias de insumos intermedios, pero no a industrias “nuevas” con alto contenido de conocimiento e información como insumo principal y ni siquiera al viejo complejo metalmecánico de fabricación de maquinaria y equipo.
Por último, las empresas sobrevivientes han adoptado estrategias dirigidas a renovar sus formas de organización y gestión, sus equipamientos, y a introducir cambios en aspectos ambientales y de control de la calidad.

2. La industria de la RMBA en el contexto inter-regional y nacional6
El análisis de la dinámica industrial de la Región Metropolitana de Buenos Aires (RMBA) durante el período 1985-1994 nos muestra tres tendencias: en primer lugar, un aumento de la participación relativa de la región en el total de la industria argentina, en segundo lugar, un aumento de la participación relativa de la Ciudad de Buenos Aires en la RMBA y por último, un aumento del número absoluto de locales industriales de la región al mismo tiempo que la ocupación total cae en más de un 20%.
Es posible pensar que la caída de muchas de las agroindustrias regionales, la disminución de la importancia de los regímenes de promoción industrial regional, la inversión extranjera y nacional (en la industria) que se concentró principalmente en la RMBA, así como la adecuación de viejas plantas al interior de la Ciudad de Buenos Aires, hayan contribuido a definir las dos primeras tendencias enunciadas al comienzo. Un trabajo de Ciccolella (1999a) hace referencia a las principales inversiones realizadas en la región durante el período 1990-1998 y muestra con claridad que del total de las inversiones privadas realizadas en la RMBA, la mayor parte corresponde a nuevas plantas industriales, alcanzando los 6.500 millones de dólares, de los cuales sólo el 20% pertenece a capitales locales.
En cambio, el incremento de los locales podría asociarse a la expansión en el número de microempresas (sólo en algunas zonas y en algunas ramas) contrariamente a lo sucedido en el período intercensal anterior, donde se verificó un incremento a favor de las PyMEs.
2.1. Tendencias principales de la dinámica intercensal (1985-1994)
En cuanto a la evolución de la ocupación en el sector, Argentina tuvo su pico en 1974 con 1,5 millones de ocupados en la industria. De ahí en adelante esta cifra cayó a 1,4 millones en 1985 y un poco más de 1 millón en 1994. Es decir que desde 1974 el empleo en el sector cayó más de un 30% y un 23% con respecto a 1985.
Otros estudios realizados sobre el período intercensal 1974-85 identificaron que en ese período se produjo una marcada desconcentración de la actividad industrial, desde la RMBA, especialmente, hacia provincias que habían sido afectadas por regímenes de promoción industrial regional y sectorial. Por otra parte, dentro de la RMBA se registró, también, una caída absoluta y relativa de la actividad industrial de la Ciudad de Buenos Aires respecto al resto de la región y al resto del país (Yoguel y Gatto, 1988).
Este proceso de desconcentración geográfica puede sintetizarse en dos grandes ejes. Uno que corresponde a la expansión de las actividades productivas desde zonas centrales hacia la periferia y otro de desconcentración de jurisdicciones históricamente industriales como la RMBA, el Gran Córdoba y el Gran Rosario hacia otras jurisdicciones del país que hasta el momento no tenían gran participación en la actividad industrial como fue el caso de La Rioja, Catamarca y San Luis, y algunas provincias patagónicas. Este último proceso estuvo fuertemente vinculado a las políticas de promoción industrial orientadas a generar un mayor equilibrio de la distribución territorial de las actividades productivas y así resolver lo que se consideraba “desbalances” del país en esta materia.
Sin entrar en consideraciones respecto a la eficacia de estas políticas (medida en términos de la cantidad de puestos de trabajo generados en las jurisdicciones promocionadas), resulta necesario destacar que lograron revertir la tendencia que auguraba a mediados de la década del setenta una mayor concentración de la actividad en los distritos más industrializados.
Contrariamente, en el período intercensal 1985-1994, la industria argentina sufrió un proceso de reconcentración geográfica que tuvo como principal protagonista al territorio de la RMBA. Así, la participación relativa de la RMBA (medida en total de ocupados industriales, promedio, durante el año anterior al censo) en el conjunto de la industria argentina pasó del 57%, en 1973, al 51%, en 1984, para volver a aumentar al 53%, en 1993 (ver Cuadro 1). La misma evolución puede apreciarse si consideramos otras variables como el número de establecimientos/locales o el valor de la producción. Cabe aclarar que este incremento es sólo en su participación en la ocupación industrial del país, ya que en la RMBA se verificó una reducción absoluta de los puestos de trabajo en el sector que alcanzó el 23%.
Cuadro 1. Establecimientos/ locales y Valor Bruto de Producción de la industria por jurisdicción, para 1985 y 1994.




CNE 1985(1)

CNE 1994




Establec.

ocupados

locales

ocupados

VBP(2) 1993

Ciudad de Buenos Aires

15.864

230.799

18.056

200.170

17,3

Partidos de la RMBA

30.141

480.383

29.770

380.236

35,5

Total RMBA

46005

711.182

47.826

580.406

52,8

Resto del País

63.371

669.641

56.912

529.711

42,7

Total País

109.376

1.380.823

104.738

1.110.117

95,5

(1) El dato de VBP para 1985 no se presenta por no resultar comparable con el del censo siguiente

(2) En miles de pesos

Fuente: INDEC, Censos Económicos de 1985 y 1994.
Es la dinámica de la Ciudad de Buenos Aires la que “explica” la expansión relativa de la RMBA en el conjunto del país, cuando se observa el comportamiento de los partidos de la región que mantienen constante su participación (de 1985 a 1994) en el total del país, en términos de locales y ocupados. Si tomamos en cuenta el Valor Bruto de Producción (VBP) industrial, participa con el 36% del total generado en la región.
En 1994, el mapa industrial de la RMBA confirma a la Ciudad de Buenos Aires como una localización industrial todavía muy importante. Un 40% de los locales y del empleo de la RMBA se localizan en esta jurisdicción. Dentro de la región le siguen los partidos de La Matanza y Gral. San Martín con una participación del 13,4% y 13,1% respectivamente en el total del empleo.
Las tendencias históricas de localización industrial desde el inicio de la industrialización en nuestro país muestran un movimiento de periferización de las actividades productivas desde el centro de Buenos Aires hacia los barrios y partidos cercanos y luego hacia otras provincias. Esto puede verse en el nivel de los grandes agregados, pero también en la escala de empresas y plantas individuales (ver, p. ej., Schvarzer, 1983). Lo que resulta relevante en este caso es que la Ciudad de Buenos Aires no sólo mantiene una proporción importante de la actividad industrial del país sino que, además, la incrementa. Así, aunque la participación de este distrito en el total del país cae del 23% al 17%, entre 1973 y 1984, en el siguiente período intercensal esa proporción aumenta del 17% al 19%, medido por el promedio de ocupados industriales en el año anterior al censo (ver cuadro 1). En cambio, sí se produce un aumento absoluto en el número de locales que para la Ciudad pasan de 15.864, en 1985, a 18.056, en 1994.
2.2. Tamaño de las firmas
Entre 1985 y 1994, se produce una caída de 5.000 unidades censales (de todos los tamaños) para el total del país. No todas las jurisdicciones muestran, sin embargo, la misma tendencia, ya que, por ejemplo, aumentan para el total de la RMBA pero caen para el resto del país. La Ciudad de Buenos Aires es la responsable de esta dinámica positiva ya que el conjunto de los partidos registran una leve caída absoluta. En un marco de amplio cierre de establecimientos, fusiones, cambios de capital, etc. cierran en gran proporción los locales más grandes, mientras que el número total de locales aumenta. Por esto suponemos un gran aumento de los locales más pequeños (menos de 25 e inclusive menos de 6 ocupados) ya que sabemos que no es la actividad propiamente de las Pequeñas y Medianas Empresas7 (PyMEs) la que está en expansión. Esto también se manifiesta en sentido opuesto a lo indicado en el período (74-85) que mostró una significativa expansión (absoluta y relativa) del estrato de PyMES mientras que el de microempresas (empresas con menos de 6 ocupados) había perdido, absoluta y relativamente, establecimientos y empleo, (ver Beccaria y Yoguel, 1988 ; Gatto, Gutman y Yoguel, 1988).
En este sentido, para el conjunto del país, en 1994, más del 60% de total de los locales industriales ocupaban a menos de 6 personas. Si aceptamos que ese es un parámetro razonable para diferenciar a las microempresas de las PyMES, las microempresas son el estrato de unidades más numeroso en el conjunto industrial del país. Como es de esperar, la participación de las microempresas en otros indicadores de tamaño, como el personal ocupado o el valor bruto de producción es mucho menor, aunque no sea despreciable.
Cuadro 2. Evolución de los establecimientos/locales, ocupados y Valor Bruto de Producción de las microempresas industriales de la Argentina.




CNE 1974

%

CNE 1985

%

CNE 1994

%

Establecimientos/locales

94.129

74

73.233

67

64.355

71

Valor Bruto de Producción




4,9




3,6




5,1

Ocupados

217.341

15,7

176.908

12,8

139.657

13,9

Fuente: INDEC, Censos Económicos de 1974, 1985 y 1994.
Si bien las microempresas son dos tercios del total de las firmas industriales relevadas en el último censo económico, el número real de microempresas industriales en el país es mucho mayor aunque nadie sabe exactamente cuántas son. Hay muchos autores que han destacado los problemas para captar este segmento de empresas en censos y relevamientos generales.
No tenemos, sin embargo, los datos de la evolución de las microempresas desagregados por jurisdicción para el período 1973-94, lo que nos permitiría asegurar que en la RMBA y, particularmente para la Ciudad de Buenos Aires, aumenta el número absoluto de microempresas. Los totales para el país, muestran una caída absoluta (en el empleo y en el número de unidades censales) en los dos períodos intercensales comprendidos entre 1973 y 1994, aunque las proporciones respecto al conjunto de la actividad industrial del país muestran tendencias contrastadas, cayendo entre 1973 y 1984 y aumentando entre 1984 y 1993 (ver Cuadro 2).
Por último, cabe señalar que ha habido fuertes inversiones y compras de empresas en algunos sectores, como el de alimentos y bebidas, que tienen una presencia relevante en la RMBA y, particularmente, dentro de la Ciudad de Buenos Aires. Esto es, la reestructuración de la industria argentina da como resultado un renovado énfasis en las industrias que parecen tener más ventajas “naturales” : las agroindustrias ligadas a la exportación y algunas ramas industriales orientadas al mercado interno. Si esto es así, la historia industrial del país estaría dando un giro de 180 grados y nos ubicaríamos (salvando las distancias) a comienzos de este siglo.
2.3. Las ramas de actividad
Para la Ciudad de Buenos Aires, productos textiles, prendas de vestir y cuero es la rama de actividad que más ocupados presentó al momento del censo, con más el 21% de los puestos de trabajo de la industria en el distrito. A esta rama le sigue alimentos, bebidas y tabaco, con casi el 20% y en orden decreciente siguen: papel y productos de papel, editoriales e imprentas, con el 16%; productos químicos, con casi el 15%; maquinaria y vehículo automotor, con el 14,2%; metálica básica, con el 7,6%, otras industrias manufactureras, con el 3,5%, productos minerales no metálicos, con casi el 1%, y finalmente la industria de la madera, con una participación del 0,7%.
En cambio, para los 19 partidos del GBA, encabeza la lista maquinaria y vehículo automotor; mientras que junto con alimentos, bebidas y tabaco, y productos químicos concentran casi el 60% del empleo industrial y cerca del 55% del valor de producción en ese territorio.
No disponemos de información desagregada para todos los partidos que conforman la RMBA. En cambio, encontramos sólo para algunos que confirman una actividad similar como la señalada para el caso de los partidos del GBA.
Si consideramos a la industria en relación al resto de las actividades económicas del país, podemos incluir algunas consideraciones que surgen del trabajo de Schvarzer (1997), quien sostiene que el sector productor de bienes contribuyó sólo en un 25% en el aumento absoluto del producto bruto argentino entre 1980 y 19994, mientras que el sector productor de servicios explica el aumento en un 75%. Sin embargo, el autor destaca que si se considera el período 1990-1994, el sector productor de bienes registra un avance respecto del resto del período. Si bien entre los años 1974 y 1994 este sector sólo creció un 17,4%, es decir, menos del 1% anual, si consideramos que durante el mismo período la población argentina creció en un 34%, el producto per cápita en este sector cayó en un 12%.
3. La mirada local. Diferencias intra-regionales de la industria en la RMBA

3.1. Especialización y diversificación industrial en los 19 partidos del Gran Buenos Aires
3.1.1. Especialización por rama de actividad industrial
Una forma de combinar el análisis de la estructura industrial con el de la distribución geográfica de la industria es establecer el grado de importancia relativa que en cada partido del GBA presentan las industrias en cada rama de actividad. Para ello, es necesario determinar un criterio que distinga aquellas ramas en las que la industria desempeña un papel destacado en su respectiva jurisdicción.
Este criterio debe poner en relación la importancia relativa de la rama en su partido con la importancia de la rama en todo el territorio que estamos analizando (los 19 partidos del GBA). De esta manera, se establecen actividades de especialización de la industria en cada uno de los partidos8. Asimismo, hemos combinado este criterio de especialización con uno de diversificación industrial para cada partido. Esto nos permite realizar una apreciación cualitativa, además de la cuantitativa, ya que no sólo contabilizamos la cantidad de ramas en las que se especializa la industria de un partido sino que a su vez las agrupamos en seis categorías, de acuerdo a la clasificación de Ferraz, Kupfer y Haguenauer (1995): 1) commodities, 2) commodities alimenticias, 3) tradicionales, 4) durables, 5) complejo automotor y 6) difusores del progreso técnico.
Con este análisis en el que combinamos la especialización y diversificación industrial, pretendemos establecer una regionalización un poco más compleja que aquélla que divide a los 19 partidos del GBA en dos grandes áreas: por un lado, la usualmente denominada “primera corona” o primer cordón del conurbano, constituida por partidos de tradición industrial y, por otro, la “segunda”, conformada por partidos con industrialización incipiente, nueva o no tradicional. De esta manera, definiremos sub-regiones de acuerdo al grado de especialización y diversificación industrial que presentan los partidos del GBA.
Con respecto a la especialización y diversificación industrial, debemos señalar en primer lugar que todos los partidos del GBA presentan especialización en más de una rama industrial. En segundo término, la gran mayoría de los partidos presentan un cierto grado de diversificación, ya que las ramas especializadas aparecen en 3 o más categorías (con la excepción de Almirante Brown, Moreno, Morón y Quilmes). Estas dos características eran relativamente esperables, ya que el GBA es el área de mayor industrialización del país.
Por último y quizás lo más importante, en todos los partidos se verifica un marcado predominio de las categorías 3 (tradicionales) y 1 (commodities), en ese orden, de acuerdo a la cantidad de ramas que presentan especialización. Cabe aclarar que la preponderancia en estas dos categorías también se debe a que son las que presentan un mayor número de ramas dentro del total de la industria9.
Esto último revela, creemos, la persistencia en el Conurbano de una estructura industrial tradicional que tiene mucho que ver con el proceso histórico de industrialización en la Argentina. En ese sentido, podemos destacar que la industria surgió como subsidiaria de las actividades agropecuarias y, más adelante, recibió un fuerte impulso a partir del proceso de sustitución de importaciones luego de la crisis internacional de 1930 y el consecuente cierre de las economías nacionales. Esta expansión se basó, en principio, en la producción de bienes no durables de consumo masivo y recién en la década de 1950 surgieron las industrias de bienes durables, luego de una nueva crisis y del consecuente ingreso de capitales extranjeros.
Teniendo en cuenta lo anterior en relación a la participación en el total de locales y puestos de trabajo ocupados de cada partido, lo primero y más importante que debemos remarcar es que los seis partidos que presentan especialización en más de un tercio de las ramas (por lo cual el valor de su “umbral” es de 1,20) son los mismos seis que encabezan el “ranking” en la participación en los locales y los ocupados. Sumados, estos partidos cuentan con alrededor del 60% de los locales y ocupados del GBA (19 partidos).

Considerando el tamaño de planta promedio para cada partido, podemos afirmar que casi todos los partidos del GBA rondan el promedio (13,2), presentando entre 10 y 15 ocupados por local. La excepción la constituyen tres partidos que presentan un tamaño de planta promedio mayor: Tigre (29,2), Florencio Varela (24,5) y Berazategui (22,2). Esto resulta coherente con la pertenencia de estos tres partidos a la “segunda corona”, donde predominan industrias con plantas grandes, a diferencia de lo que tradicionalmente ha ocurrido en los partidos de la “primera corona”, donde prevalecen las plantas de tamaño medio y pequeño.


Por último, relacionando los locales con las ramas de especialización, podemos considerar aquellas ramas que aparecen con especialización gracias a un solo local, lo cual sucede en muchos partidos. A su vez, considerando aquellos partidos que presentan cerca de la mitad (o más) de sus ramas especializadas en un solo local, verificamos que todos ellos pertenecen a la “segunda corona”. Se trata de los tres mencionados en el párrafo anterior más Esteban Echeverría, Merlo y San Fernando. Esto resulta, a su vez, coherente con la afirmación anterior, ya que en esta área prevalecerían las plantas de tamaño mayor en la estructura industrial.
3.1.2. Regionalización de acuerdo al grado de diversificación industrial
Considerando la cantidad de ramas de especialización y de categorías que se presentan en los distintos partidos, hemos conformado cuatro grupos de acuerdo al grado de diversificación industrial. A su vez, estos grupos pueden expresarse geográficamente en una regionalización. Cabe aclarar que las regiones que surjan de esta clasificación no son contiguas espacialmente ni tienen por qué serlo. Además, no expresan un mayor o menor grado de industrialización, sino solamente de diversificación industrial.
Existe un primer grupo de partidos de diversificación baja, ya que presentan especialización en menos de cinco ramas y hasta en tres categorías. Lo integran Almirante Brown, Moreno y Morón.
El segundo grupo incluye a jurisdicciones de diversificación media, por alcanzar especialización en más de cinco y menos de diez ramas y hasta en cuatro categorías. Está constituido por Quilmes, Merlo, General Sarmiento, Berazategui y San Fernando.

El tercer grupo, de diversificación media-alta, está conformado por los partidos que presentan especialización entre diez y quince ramas y en cuatro o cinco categorías. Aquí encontramos a Esteban Echeverría, Florencio Varela, Lomas de Zamora, Tigre y San Isidro.


El cuarto y último grupo es el que está integrado por jurisdicciones de diversificación alta, ya que alcanzan especialización en más de quince ramas y en cuatro o más categorías. Se trata de Vicente López, Avellaneda, General San Martín, La Matanza, Lanús y Tres de Febrero.
Con respecto a estos cuatro grupos podemos afirmar, en primer lugar, que el de diversificación alta está integrado, como era de esperar, por los seis partidos “líderes” en materia de ocupados y locales, pertenecientes a la “primera corona” y de mayor tradición industrial. Cabe destacar que la mayoría de estos partidos tienen un tamaño de planta promedio inferior al del total (excepto Avellaneda y Vicente López).
En cuanto al de diversificación media-alta, allí encontramos en su mayoría jurisdicciones pertenecientes a la “segunda corona” (excepto San Isidro y Lomas de Zamora). Ahora bien, si combinamos esta información con la de los ocupados por local y las ramas que presentan especialización en un solo local, podemos verificar que los otros tres partidos del grupo (Tigre, Florencio Varela y Esteban Echeverría) presentan un tamaño de planta promedio superior al del total y, además, alrededor de la mitad de sus ramas están especializadas a partir de un solo local. Esto nos permite sacar dos conclusiones: por un lado, estos tres partidos muestran una diversificación mayor que la esperada (dada su menor tradición industrial por pertenecer a la “segunda corona”), pero que se explica en gran medida por la existencia de grandes plantas de distintos rubros industriales, no por un conjunto o “masa crítica” de locales pertenecientes a esas ramas. Por otro lado concluimos que estas ramas con especialización en un solo local presentan plantas grandes no sólo por su aporte de ocupados que permitiría esa especialización, sino además porque el tamaño de planta promedio es mayor (y en dos casos, muy superior) que el de los 19 partidos en su conjunto.
La agrupación de diversificación media está integrada, como era lógico suponer, por partidos de la “segunda corona” y de menor tradición industrial (excepto, quizás, Quilmes). Resulta significativo que tres de ellos (San Fernando, Berazategui y Merlo) son de los que presentan cerca de la mitad de las ramas especializadas en un solo local. A su vez estos tres partidos (y sobre todo Berazategui) cuentan con un tamaño de planta promedio superior al del total.
Por último, el grupo de diversificación baja está integrado, como era de esperarse, por dos partidos de la “segunda corona” que están en los dos últimos puestos en la participación en los ocupados (Almirante Brown y Moreno). Curiosamente aquí también encontramos a Morón, que aporta el 5,7% de los ocupados del total y además se halla en la “primera corona”. Probablemente su estructura industrial sea demasiado similar a la del total de los 19 partidos, razón por la cual se destaca sólo en unas pocas ramas de la industria.

3.2. Algunas consideraciones a partir de estudios de caso realizados en cinco partidos del Gran Buenos Aires
A pesar de su importancia como el lugar de mayor concentración de la actividad manufacturera, la industria de la RMBA ha sido poco estudiada desde una perspectiva urbana o regional (Borello y Fritzsche, 2000). Se han hecho pocos estudios detallados basados en entrevistas y visitas a plantas fabriles. A continuación presentaremos una síntesis de los resultados de cuatro estudios de caso realizados en la RMBA. Estos fueron realizados en lo que ahora son cinco partidos del noroeste y oeste de la RMBA: Moreno, Tres de Febrero, José C. Paz, San Miguel y Malvinas Argentinas. Aunque son estudios llevados a cabo con distintos objetivos se pueden extraer de ellos una serie de generalizaciones sobre las similitudes y diferencias de la industria al interior de la región (ver Borello, 1994; Moori Koenig y Yoguel, 1998; Borello y Vio, 1999, y Borello, 2000).
Un primer conjunto de resultados tiene que ver con la escasez de encadenamientos comerciales, institucionales y tecnológicos. Así, todos los estudios muestran no sólo que la mayoría de las firmas tiene un limitado número de encadenamientos productivos, sino que también son escasas las conexiones con las cámaras empresariales, las agencias del gobierno, las universidades y otras fuentes de información técnica. Los encadenamientos, sin embargo, son aún más limitados en el caso de Moreno y en el de los partidos que antes formaban Gral. Sarmiento, que lo que tendemos a encontrar en Tres de Febrero, un partido de la primera corona. Y hay muchas razones para que esto sea así. Primero, como lo ha demostrado Scott (1988), por ejemplo, las actividades que tienden a ubicarse en las zonas más alejadas tienden a ser repetitivas y requieren de menos vinculaciones con otras firmas y con otros agentes. Por el contrario, las actividades que requieren de una interacción más frecuente suelen permanecer en áreas donde el tejido productivo es más denso y hay más agentes con los cuales interactuar. Segundo, la estructura de firmas en los partidos más alejados muestra una falta de PyMEs, un tipo de firmas que se ven más beneficiadas por la existencia de economías externas de urbanización, que tendemos a encontrar más cerca del centro.
Las conexiones entre las firmas relevadas y las instituciones son limitadas y de naturaleza simple, en todos los casos. En un contexto de poca utilización de servicios externos a las firmas, los estudios realizados revelan que las cámaras empresariales son un importante nexo entre las necesidades de las empresas y la información y los servicios de apoyo. En general, tendemos a ver una mayor fortaleza de las cámaras empresariales correspondientes a los partidos de la primera corona, respecto al mismo tipo de instituciones en los partidos más alejados.
La mayoría de las firmas relevadas en los cuatro estudios ha hecho pequeñas inversiones en relación a sus ventas anuales. Las encuestas muestran que las inversiones fueron insignificantes en entre un tercio y la mitad de los casos. Sin embargo, las tasas más bajas de inversión se registran en Tres de Febrero (primera corona), San Miguel y José C. Paz, mientras que son más altas en Moreno y en la porción este de Malvinas Argentinas (dos lugares donde ha habido fuertes inversiones en autopistas y accesos desde la ciudad central).
La baja inversión se refleja en la edad del equipamiento utilizado (como puede apreciarse en el estudio de Tres de Febrero) pero es una característica de la industria argentina, como lo muestran los estudios agregados. Sin embargo, esto aparece exacerbado en aquellos lugares que tienen una alta proporción de firmas antiguas y donde la decisión de hacer una inversión sustancial va acompañada, frecuentemente, de una decisión de mudarse a una nueva localización (como es el caso de Tres de Febrero o Morón).
Dos de los estudios revisados recogieron información sobre actividades de capacitación y ambos abonan la idea de que los recursos dedicados a esa actividad eran limitados. El estudio realizado en General Sarmiento muestra que 24 de las 40 firmas relevadas había hecho inversiones en capacitación durante alguno de los dos años anteriores al relevamiento. Sin embargo, sólo 11 de las 24 invirtieron más de 5000 dólares. El estudio realizado en Tres de Febrero también muestra una concentración de los esfuerzos de capacitación en un tercio a la mitad de los casos y la mayoría en aquéllas plantas de más alta capacidad innovativa.
En sintonía con los resultados de otros estudios realizados en la Argentina, los cuatro trabajos muestran que la tasa de creación de nuevas firmas, desde comienzos de los ochenta es muy pequeña. Esto es particularmente serio en aquellas áreas que están perdiendo actividades manufactureras, por cierres o traslados, como es el caso de Tres de Febrero, San Miguel y José C. Paz.
Aunque hay muchos estudios (para ciudades de la Argentina y para otras ciudades) que muestran que las fábricas tienden a desplazarse, con el tiempo, de las zonas centrales hacia los suburbios, los cuatro estudios reseñados y otros trabajos sobre la RMBA muestran que esos desplazamientos se dan en corredores que siguen, fundamentalmente a los ejes de transporte.
Hemos visto, desde algunas dimensiones, que la RMBA está formada por diversos espacios industriales. Esa heterogeneidad puede verse desde ciertas características físicas, como la localización y el sitio, desde una perspectiva económica y tecnológica (como las inversiones y el entramado productivo y técnico), o desde una perspectiva institucional (tomando en cuenta el tipo de instituciones asociadas a diferentes espacios).


Reflexiones finales

Hemos analizado la industria en la RMBA desde una triple perspectiva: la de las grandes transformaciones asociadas a las políticas implementadas luego de 1991, la de la dinámica relativa de la RMBA (y de sus principales unidades territoriales) respecto al resto del país, y la de algunos aspectos intra-regionales.


Podemos ordenar nuestras reflexiones finales teniendo en cuenta los tres grandes planos de análisis que hemos considerado: el plano global, el inter-regional y el intra-regional. Con respecto al plano global, la información disponible indica que durante la última década han tenido lugar inversiones significativas en el sector industrial (en especial si las contrastamos con las realizadas en la década de 1980) al mismo tiempo que ha habido una fuerte reestructuración del aparato productivo. Esa reestructuración ha sido muy heterogénea al interior de la industria manufacturera, con ramas y firmas que han tenido comportamientos muy disímiles. En el último período intercensal se registra una reducción del empleo industrial y un acentuado proceso de cierre de plantas, fusiones y cambios de capital. Entre 1985 y 1994 se verificó este proceso a nivel nacional y también a nivel de la RMBA con una caída del 23% en el empleo. En 1994, los ocupados en la industria a nivel nacional alcanzaron un poco más de 1 millón, de los cuales el 53% corresponden a la RMBA. En el período 1980-1994 se produjo una recuperación del producto bruto (nacional) como consecuencia de un incremento del cual el sector servicios generó el 75%; mientras que el sector productor de bienes aportó el 25%. Evaluada en términos per cápita la producción de bienes cayó en un 12% entre 1974 y 1994, mientras que la producción de servicios subió un 17,5% en el mismo período.
Con respecto al plano inter-regional, el análisis precedente muestra que, en un marco de caída absoluta del empleo, la RMBA aumenta su participación relativa en la industria del país. Dentro de la RMBA, es la expansión relativa de la Ciudad de Buenos Aires la que da cuenta del aumento relativo del conjunto respecto al resto de la Argentina. En el último período intercensal se da también un aumento absoluto en el número de locales industriales de la RMBA y, nuevamente, ese aumento es el resultado de la expansión del número de locales industriales dentro de la Ciudad de Buenos Aires.
Respecto al plano intra-regional, puede señalarse lo siguiente. Primero, que la RMBA está constituida por un conjunto de varias geografíaS industriales; esto es que si bien se ha tendido a ver a la RMBA como un agregado, ese agregado está formado por diversas partes que ameritan ser caracterizadas y analizadas por separado. Segundo, que esas geografías se definen en función de una serie de elementos. En este trabajo hemos elegido presentarlas desde diversos puntos de vista: la localización general del empleo industrial, la ubicación por partido de las diversas ramas de actividad y la especialización y diversificación industrial. A partir esa primera caracterización, hemos examinado los resultados de algunos estudios de caso realizados en algunos lugares de la RMBA.
De estas incursiones en la irregular geografía de la RMBA surgen tres premisas que son útiles para pensar la geografía industrial de la región, para diseñar futuras investigaciones y para pensar la política pública de apoyo a la actividad productiva en la región. La primera es que la geografía industrial de la RMBA se organiza en forma de coronas o cinturones que se extienden del centro de la Ciudad de Buenos Aires hacia la periferia. Esa primera lógica se asocia con las variaciones en el precio de la tierra y en los niveles socio-económicos de la población residente. Esto está fuertemente asociado a la estructura industrial que hemos de encontrar en cada parte de la RMBA y a las lógicas de localización que han de darse dentro de determinados circuitos productivos. La segunda premisa, que se superpone a la anterior, es que hay una lógica de ejes de transporte, que se contrapone a los anillos y que sirve para pensar una serie de cosas de la dinámica industrial intra-metropolitana. Así, por ejemplo, los movimientos pendulares de trabajadores se dan, fundamentalmente, sobre esos ejes. También los traslados de establecimientos fabriles, en especial de firmas pequeñas y medianas, se hacen sobre esos corredores. Podemos suponer que la información también circula más fluidamente sobre esos ejes. La tercera premisa tiene que ver con el surgimiento de centralidades en los bordes de la RMBA. La última década ha movido hacia adelante la idea contradicatoria de nuevas centralidades (en los bordes pero también al interior de la RMBA) al mismo tiempo que ha mejorado la conexión entre el centro y ciertos puntos del borde periurbano.

A partir de lo expuesto anteriormente, podemos concluir que la heterogenidad de la RMBA no tiene que ver solamente con los aspectos físicos, de localización y de sitio (que son los que hemos acentuado en esta presentación) sino que engloba aspectos no centralmente espaciales o geográficos, como el tipo de firma, el tamaño de las unidades fabriles, las ramas de actividad y las instituciones ligadas a la actividad productiva. Hemos sugerido que a la cambiante geografía de la región le corresponde una dispar densidad institucional. Podemos aventurar que la política pública, para ser más efectiva, debe tener en cuenta las diferencias institucionales en distintos lugares y la contradictoria relación entre la adscripción geográfica de las instituciones y el espacio geográfico en el que se manejan las empresas; espacio que, además, varía por tamaño, tipo de firma y rama de actividad.



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* Instituto del Conurbano, Universidad Nacional de General Sarmiento, San Miguel, Buenos Aires, Argentina. Correo electrónico (jborello@ungs.edu.ar; fritzsch@ungs.edu.ar; mvio@ungs.edu.ar).

1 Esta región incluye a la Ciudad de Buenos Aires, a los partidos del Gran Buenos Aires y a aquéllos ubicados más allá pero con fuertes interrelaciones con el resto de la metrópoli. Siguiendo el criterio de Kralich (1995), basado en los movimientos de población por medio del transporte, consideramos que la RMBA está conformada por la Ciudad de Buenos Aires y los partidos de: Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Berisso, Brandsen, Campana, Cañuelas, Ensenada, Escobar, Esteban Echevería, Ezeiza, Exaltación de la Cruz, Florencio Varela, Gral. Las Heras, Gral. Rodríguez, Gral. San Martín, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, La Matanza, La Plata, Lanús, Lobos, Lomas de Zamora, Luján, Marcos Paz, Malvinas Argentinas, Mercedes, Merlo, Moreno, Morón, Navarro, Pilar, Pte. Perón, Quilmes, San Fernando, San Isidro, San Miguel, San Vicente, Tigre, Tres de Febrero, Vicente López y Zárate (ver Kralich, 1995).

2 Esta sección se basa fundamentalmente en Vio, 1999a y 1999b.

3 En ese sentido, podemos destacar que la industria surgió como subsidiaria de las actividades agropecuarias y, más adelante, recibió un fuerte impulso a partir del proceso de sustitución de importaciones, luego de la crisis internacional de 1930 y el consecuente cierre de las economías nacionales. Esta expansión se basó, en principio, en la producción de bienes no durables de consumo masivo y recién en la década de 1950 surgieron las industrias de bienes durables, luego de una nueva crisis y del consecuente ingreso de capitales extranjeros.

4 En este contexto ha surgido toda una bibliografía sobre las ciudades globales (“world cities”). Cabe aclarar que estas ciudades operan como nodos centrales de control y producción de la economía mundial de una red, más amplia, que incluye a ciudades que operan en un segundo orden con funciones menores (como podría ser el caso de la RMBA, São Paulo y México), mientras que otras quedan totalmente excluidas (como es el caso de muchas ciudades latinoamericanas). En este marco se refuerza el papel de las aglomeraciones urbanas que actúan como engranaje fundamental para la articulación de los mercados internacionales.

5 En particular, muchas de esas inversiones se concentraron en el Parque Industrial Pilar, que se ha erigido en principal exponente de “periferización” de las nuevas inversiones industriales en la RMBA (ver Briano, 2000; Briano y otros, 2000). Otros estudios hacen referencia al corredor norte de la RMBA, en relación a la industria automotriz (ver la noción de “corredor productivo automotriz” en Rivadulla, 1994 y 2000). Cabe mencionar, además, que gran parte de las inversiones en infraestructura y servicios se han venido orientando hacie ese sector de la región en la última década (Blanco, 2000; Losano, 2000).

6 Esta sección se basa principalmente en Borello, Vio y Fritzsche, 1999 y 2000.

7 En términos de empleo, se considera PyME a aquella empresa (o local, para ser estrictos) que tiene entre 6 y 100 puestos de trabajo ocupados.

8 Para una explicación detallada de la metodología empleada en esta clasificación, ver Borello, Vio y Fritzsche (2000), ítem 2.3.

9 De las 159 ramas de la industria, 83 son tradicionales (categoría 3); 32, commodities (1); 27, difusores del progreso técnico (6), y el resto –17 ramas– se distribuye en las otras tres categorías




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