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La honorable camara de diputados de la provincia de buenos aires


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PROYECTO DE RESOLUCION


LA HONORABLE CAMARA DE DIPUTADOS DE LA PROVINCIA DE

BUENOS AIRES


RESUELVE

Declárase Personalidad Destacada de la Provincia de Buenos Aires (Post-Mortem) al poeta del tango y autor teatral bonaerense Don Pascual Contursi.



FUNDAMENTACION




Pascual Contursi considerado el creador de la letra del tango rioplatense, logró sustraer a éste de la influencia de los cantables propios de otras especies musicales (milonga, tango de zarzuela y habanera) que habían precipitado la gestación del mismo. Estableció para la letra del tango, con verdadero talento poético, una nítida diferencia en lo temperamental, en lo literario y en ese recíproco ajuste de fondo, de realidad, de modo, de ritmo, de acento, de frase, de intención, que defi­nen, por excelencia, a cada vertiente de esta canción popular. Luego de algunos ensa­yos aislados plasmados en torno de 1915­-El cachafaz y Champagne tango, de Aróztegui, La biblioteca, de Berto- co­menzó su gran período creador. Su adve­nimiento resultó contemporáneo del de quienes, en labor paralela a la suya, pero en lo musical, dieron al tango su definiti­va emancipación anímica, melódica y rít­mica. No por azar, sino por estricta afi­nidad temperamental, fueron precisamen­te estos músicos con quienes trabajó en su primera producción, a saber: con Sa­muel Castriota, escribió Mi noche Triste; con Enrique Delfino, Amores viejos; con Juan Carlos Cobián, Pobre paica; con José Martínez, De vuelta al bulín. En se­gunda instancia, la eclosión de su obra estuvo esencialmente asociada a la pre­sencia de Carlos Gardel, que dio a aquélla su exacta dimensión interpretativa. En la confluencia de esos tres cauces -letra, música, interpretación vocal- moldeados­ por la misma corriente espiritual, amaneció, vigorosamente, la variedad cantable del tango rioplatense. Tanto las páginas. ya citadas, como Ivette, La mina del Ford y Flor de fango, que hacen, en conjunto, su repertorio inicial, revelaron, en el lenguaje, en los asuntos, en el tratamiento de éstos y en la versificación misma, su neta raigambre de payador del asfalto; ésto es de milonguero. Campeó en sus letras la frescura, el estilo y hasta la ele­mental manera de desarrollar la idea dramática y de po­ner la cosa en verso, propia del poeta repentista. En toda su obra empleó, con mayor o con menor intensidad las voces, los giros y el ánimo dialectal del lunfardo; por igual en aquellas cuestiones que le suscitaron la pintura de situación o el retrato bufo (Flor de fango, Qué querés con esa cara, Ivette), como en las que le exigieron el enfoque melancólico (Venta­nita de arrabal, Bandoneón arrabalero) o en las definidamente trágicas, como Mi noche triste. Ésta, que es su pieza más representativa, fue, por su notable fuerza de divulgación y por la fecha de su estre­no, a más de cuantas razones emanan de lo novedoso de su contenido, la verdadera piedra angular del tango cantable. Celedonio Flores y José González Castillo die­ron a esta faceta otras nuevas y fecundas variantes, en tanto que Luis Roldán (Carne de cabaret), Vicente Greco (La percanta está triste), Adolfo Herschel (Muñequita), se contaron entre los letris­ias surgidos al impulso de su estilo. Hijo de Francisco Contursi y de Catalina Mau­rino -italianos afincados en el Chaco ,desde 1880- nació en Chivilcoy el 18 de noviembre de 1888 y fue bautizado en la -parroquia de San Pedro siete días des­pués. Mudóse luego con sus padres al barrio porteño de San Cristóbal. Desde la ado­lescencia solía ofrecer en el patio del inquilinato donde residía, funciones en un pequeño teatro de títeres, al que destina­ba las horas libres de su trabajo en la “Zapatería Rosette”. Con el más tarde célebre empresario Pascual Carcavallo -compañero suyo en dicha casa- instaló otro comercio de ese ramo: “La Esquina Rosada”. Despreocupado y bohemio, desertó pronto de su propia iniciativa y se embarcó rumbo a Montevideo, donde -excepción hecha de alguna escapada a Buenos Aires- residió desde 1914 hasta 1917. Vivió, durante cierto tiempo, en ·el hotel Comercio, de la calle Colonia, frecuentando los lugares de diversión noc­turna de la época, en particular el caba­ret Royal Pigall, de la calle Bartolomé Mitre, en el cual actuó como cantor, acompañado de guitarra. En esta etapa mon­tevideana, escribió varios de sus tangos primeros, incluso Mi noche triste, sobre las frases musicales de Lita, de Samuel Castriota, ya editado por Juan S. Balerio. Allí compartió veladas con el dúo Gardel­ Razzano, que debutó en aquel mismo local de la calle Cerro (hoy Bartolomé Mitre) en junio de 1915. Ya entonces Gardel, en rueda íntima, cantó algunos de sus tangos. Si bien recién en 1917, coincidiendo con las presen­taciones del dúo en el teatro Esmeralda de Buenos Aires, se resolvió intercalar Mi noche triste al repertorio de canciones criollas, estreno que no alcanzó mayor repercusión. Volvió el letrista al am­biente porteño, donde José González Cas­tillo, autor en colaboración con Alberto Weisbach del sainete Los dientes del pe­rro, que Elías Alippi preparaba para su temporada con Enrique Muiño en el tea­tro Buenos Aires, lo vinculó a éstos. Sur­gió entonces la idea de incluir Mi noche triste en el primer cuadro -un suntuoso cabaret escénico- cantado por Manolita Poli, primera actriz joven de la compa­ñía -a quien fue confiado el personaje de María Esther- acompañada por la orquesta de Roberto Firpo. La obra se es­trenó el 26 de abril de 1918 y parte im­portante de su éxito de taquilla corres­pondió a la inesperada atracción del tan­go. Frecuentó a la sazón, el restaurante La Linterna, de Sarmiento y Artes (Car­los Pellegrini), compartiendo el mantel con Cayol, Insausti, Serranito, Berruti, Schaefer, Gallo, Linning, Domingo Parra y Agustín Remón, a quien se debe la difundida frase: "Pascual Contursi es el hombre que llevó el tango de los pies a los labios". Simultáneamente con el su­ceso de Mi noche triste y de Flor de fango -llevados ambos a disco por Gardel-, comenzó Contursi su carrera de autor teatral. La milonga popular fue su sainete inicial, compuesto con Ivo Pelay. Lo siguieron, Caferata, Los distinguidos reos y, escritos a medias con Bellini, Romero, Alippi, Suero, Maroni o Ballesteros, Gambito, De Buenos Aires a Nueva York, La polka de la silla, Martineta y Carpincho, La gran olla popular, Percanta que me amuraste (inspirado en su propio tango), Quién fuera millonario, Un programa de cabaret, Vayan saliendo los guapos, Saltó la bola, En el barrio de los tachos, Primavera rea y Mi noche triste, que fueron sus piezas teatrales postreras. En 1915, juntamente con Maroni, versificó sin autorización de Gerardo Matos Rodríguez- el tango de éste, La cumparsita, rebautizándolo Si su­pieras, lo que dio lugar a un largo pleito, zanjado recién en 1948. Produjo asimismo, Ventanita de arrabal, Qué lindo es estar metido, Puentecito de plata y Bandoneón arrabalero, todos para ser estrenados en representaciones teatrales. En 1926, con lo obtenido por concepto de derechos autorales, partió hacia Europa, viviendo durante dos años en España y en Francia. Con un trastorno mental sifilítico volvió de Paris a Buenos Aires donde falleció en el Hospicio de las Mercedes el 29 de mayo de 1932 a los cua­renta y tres años de edad. A más de los ya citados, escribió los tangos Marchetta, Desdichas, La han visto con otro, Te doy lo que tengo y Pobre corazón mío. Lo evo­caron muchos poetas como Celedonio Flores en Corrientes y Esmeralda ("Te glosó en poemas Carlos de la Púa, / y Pascual Contursi fue tu amigo fiel ... "). En 1952, pasajes de su vida inspiraron el rodaje de Mi noche triste, película que dirigió Lucas Demare y protagonizó Jor­ge Salcedo.

Por los motivos expuestos solicito a los Señores y Señoras Legisladores acompañar con su voto afirmativo el presente PROYECTO DE RESOLUCION.


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