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La historia de Danny Olivas


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3er grado

Estudios Sociales

Unidad: 06 Lección: 02


La historia de Danny Olivas

http://www.jsc.nasa.gov/Bios/htmlbios/olivas.html

Aunque nació en California, Danny Olivas creció en El Paso, Texas. Se graduó de la Universidad de Texas en El Paso donde estudió ingeniería mecánica. Luego obtuvo una maestría en ciencias en la Universidad de Houston y posteriormente un doctorado en la Universidad Rice.

Para ser un astronauta, el Dr. Olivas tuvo que aprender a volar el avión jet T-38. Después tuvo que completar un entrenamiento de supervivencia en agua y en desierto. Luego aprendió a manipular brazos mecánicos y desarrolló materiales, herramientas y técnicas para llevar a cabo reparaciones en órbita. Su entrenamiento final fue participar como buzo en un programa de la NASA de operaciones en ambientes extremos (NEEMO, por sus siglas en inglés), en el cual se entrenó para hacer tareas usando brazos mecánicos bajo el agua.

Debido a su entrenamiento y excelentes habilidades, Olivas fue finalmente seleccionado como astronauta en la misión número 118 del transbordador espacial y la misión número 21 en la Estación Espacial Internacional. Y tal como se esperaba, cuando estaba en la estación espacial colaboró en la primera reparación en órbita en el transbordador Atlantis, durante dos caminatas en el espacio.

La segunda vez que el Dr. Olivas fue elegido estuvo como especialista de la misión en el transbordador espacial Discovery in 2009. En total, Olivas realizó tres caminatas en el espacio con un total acumulado de más de 668 horas en el espacio.



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Photo credit:

NASA. (Photographer). (2006). Jsc2006-e-43656. [Web Photo]. Retrieved from http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/shuttle/sts-117/html/jsc2006e43656.html


ECONOCIMIENTOS
: Seis patentes estadounidenses; cuatro premios que da la NASA; cinco premios del Instituto de Tecnología de California; reconocimiento de alumno distinguido de la Universidad de Texas en El Paso, premio del ingeniero más prometedor que da una corporación de ingenieros hispanos (la HENAAC, por sus siglas en inglés), el premio Hispanos Triunfadores McDonald’s por logros perdurables, un premio conjunto de NASA y la Sociedad Norteamericana de Educación en Ingeniería y el reconocimiento Dow Life Saving.

DOS NOTICIAS SOBRE EL ASTRONAUTA OLIVAS

Los astronautas recogen basura y material de sobra para viajar a casa

7 de septiembre de 2009 | From ap.org

Los astronautas a bordo del transbordador espacial que actualmente está conectado con la estación espacial están por finalizar el empaque de una unidad de transporte para su retorno a la Tierra en pocos días.

La unidad de transporte de construcción italiana (básicamente un enorme cilindro) hizo su viaje en el Discovery junto con siete toneladas de provisiones para la estación espacial y equipo. Regresará lleno de una tonelada de basura, materiales y equipo de sobra, además de haber pasado por ciertos experimentos científicos.

Los astronautas colocaran la unidad de transporte a bordo del Discovery la noche del lunes, justo a tiempo para la separación del transbordador el martes.

El domingo, los 13 hombres en el espacio tuvieron la noche libre después de una semana de estar trabajando juntos prácticamente sin descanso. El astronauta Danny Olivas, quien estuvo en las tres caminatas espaciales, esperaba que las cosas se mantuvieran sin cambios. Dijo que miraría a través de la ventana y tomaría algunas fotografías.

“En general, ha sido una misión muy exitosa, dijo Olivas en entrevista por televisión. Todos aquí están entusiasmados y estamos listos para concluir lo asignado y regresar a casa”.

Olivas dirigió las tareas para suministrar a la estación espacial internacional con un tanque nuevo de refrigerante de amoníaco y algunas antenas nuevas y unidades electrónicas.

Él y un compañero dejaron además instalados 60 pies de cable eléctrico para un nuevo cuarto, Tranquilidad, que está programado para instalarse a principios del año próximo.

Sistema de transportación espacial (STS por sus siglas en inglés) – 117 Con sus propias palabras

Danny Olivas por Angela Posada Swafford

En una entrevista unas semanas después de su ajetreado primer vuelo espacial dentro del programa de transbordadores de la NASA, Danny Olivas habla en tono suave y con amabilidad, pero sin ocultar una extraordinaria pasión.



Bueno, Danny, ¿qué se siente ponerse el traje y finalmente despegar en el transbordador?

Las cosas que vives en el espacio, para lo cual recibiste entrenamiento, son muy parecidas a las que experimentas durante los entrenamientos. Todo pasa a ser una reacción natural para ti. Estás allá y llevas a cabo los procedimientos o tareas sin pensar mucho. Las cosas que en verdad te sorprenden son aquellas para las cuales no hay entrenamiento. Cosas como tener que trabajar sin gravedad y las sensaciones que tienes, no solo ir cuesta arriba, sino también cuando estás en órbita, e incluso las cosas más ordinarias, como comer o dormir y en general las tareas domésticas, en las que no piensas mucho hasta que estás allá y te das cuenta que es más allá de lo real, es diferente. Allá arriba hay distintos paisajes, distintos sonidos, distintos olores, distintas texturas.



Hablando de sonidos, ¿cómo son los niveles de ruido en la estación espacial? ¿Muy altos?

Pienso que no estaban tan mal; realmente no trabajamos mucho ni por mucho tiempo en una de las secciones de la estación que hasta donde yo sé es la más ruidosa de la estación espacial; solo la usamos para mover cosas de un lado a otro. Sin embargo, honestamente, no fue para nada molesto. El nivel de ruido en el laboratorio tampoco era malo. No molestaba para nada.



¿Qué te pareció dormir en los compartimentos herméticos?

Fueron unas horas de sueño excelentes. Los trajes también estaban ahí, pero no los estábamos usando. Así que tomamos nuestras bolsas para dormir y artículos personales y nos colgamos como si fuéramos murciélagos… fue muy placentero, especialmente el día 7, el día anterior cuando tuvimos que salir a reparar uno de los sistemas de maniobra. Me sentí fantástico y dormí muy bien esa noche.




NASA. (Photographer). (2007). Iss015-e-11959. [Web Photo]. Retrieved from http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/shuttle/sts-117/html/iss015e11959.html


Espacio comprimido – miembros de la tripulación se dan un tiempo para posar para una foto mientras realizan distintas tareas en el laboratorio “Destino” de la Estación Espacial Internacional como parte de las actividades del día cinco de la misión, en la cual el transbordador Atlantis se conectó a la estación. Del lado izquierdo están los astronautas Patrick Forrester (al frente) y Jim Reilly, ambos especialistas de la misión; atrás, Rick Sturckow, comandante. Del lado derecho están Steven Swanson (al frente) y John "Danny" Olivas, ambos especialistas de la misión. Fotografía cortesía de la NASA

¿Y el espacio en la estación espacial? ¿Qué te parecieron los espacios tan apretados?

Debido a que uno se mueva de aquí para allá en las tres dimensiones a diferencia de cuando te mueves en dos, como ocurre en la Tierra, uno no se da cuenta en verdad de lo apretado de los cuartos o compartimentos. Sin embargo, y a propósito de lo mismo, cuando te estás preparando para una caminata espacial, uno saca todo el equipo extra que tienes, de manera que tengas espacio suficiente y te sientas cómodo. Y parece increíble, pero eso se convierte en tanto espacio que uno pierde cosas… se pierden cosas fácilmente en el espacio.



¿Perdiste algo?

No; conservé mi cuaderno y todo lo que tenía atado a mí todo el tiempo, así que no perdí nada.



¿Cuál fue tu experiencia con la comida a bordo?

Déjame decirte que los primeros 5 días de estar en órbita, tuve serios problemas para tener apetito. No tengo ninguna dificultad en comer la comida de aquí abajo, pero en el espacio no me resultó nada apetecible. Y tampoco ayudó la apariencia de la comida. Debido a que mucho de lo que tenemos está en forma de salsa y las salsas, cuando se está en órbita, no se quedan en la cuchara como lo hacen cuando estás aquí abajo; entonces la comida se veía como una especie de gelatina, y por alguna razón tenía esta imagen de gelatina de carne, gelatina de sopa, de arroz o de lo que fuera. Era simplemente la textura o la apariencia lo que hacía que nada se me antojara. Un par de días después todo esto se me quitó y estaba comiendo muy bien. Ahora bien, algo que realmente me sorprendió fue el sonido del espacio.



¿El sonido del espacio?

Para mí, el sonido era… uno obviamente no oye el sonido cuando está allá afuera. Pero cuando estás adentro, lo que sí escuchas ¡son las caminatas espaciales! Escuchas el golpeteo aquí y allá de las herramientas pegando contra la estructura y todo eso resuena en el interior del laboratorio; y entonces lo que oyes, es como ratones en tu ático, pero ratones grandes y ruidosos. Es metal contra metal. ¡Nunca me imaginé que eso sería lo que escucharía! Pero así fue. Así que la primera vez que pusimos a Pat y a Sweney allá afuera, les dije: “Eso no se oye bien. Y Sweney dijo: “No, el espacio es muy ruidoso”.

Yo siempre puedo darme cuenta cuando están listos para regresar adentro porque el golpeteo se hace más y más fuerte hasta que por fin ves una cabeza con un casco entrar por la esclusa de aire. Y así es, ¡el sonido para mí fue una gran sorpresa, algo único!

Al salir de la estación al espacio, ¿qué pasaba por tu mente?

Lo que pasaba por mi mente era lo que teníamos que hacer y cuánto trabajo era necesario concluir. Era mi primera salida al espacio, por lo que no quería pasar mucho tiempo demostrando lo que eso significaba y las sensaciones que vivía. Solo quería hacer lo que era necesario sin cometer errores. Pero recuerdo cuando iba saliendo, bueno cuando Jerry (James Reilly II) abrió la compuerta, pude ver el brillo de la Tierra y ese bellísimo color azul. Miré hacia mis pies y pude ver la Tierra abajo de mí en un movimiento veloz. Cuando salimos estábamos sobre el océano y era una imagen impresionante. Era hermosa. Recuerdo que dije algo sobre ello, pero enseguida dije: “Basta, enfócate en el trabajo. Y eso fue lo que hice”.

Lo que sí te puedo decir que fue algo único: la salida y la puesta del sol. Eso es lo más maravilloso que puedes observar en ese momento porque estás afuera trabajando. Pero incluso cuando estás adentro en la estación espacial y ves el área de carga del transbordador con las compuertas abiertas y sabes que estás listo para la puesta del sol, lo que sucede es que, primero, todo a tu alrededor tiene este color blanco muy brillante que es reflejo de las piezas térmicas del transbordador. Es un blanco muy brillante cuando el sol golpea y se refleja allí. Pero justo antes de desaparecer, este blanco brillante cambia a un hermoso color dorado. Toda la estación espacial queda cubierta con esta luz dorada por unos segundos y luego cambia a color cobre y luego azul y luego una luz muy tenue. Es simplemente hermoso. Entonces, después de unos segundos, uno está en completa oscuridad y las luces en tu casco se encienden; y cuando vuelves para el amanecer, sucede lo contrario. Puede estar todo muy oscuro, después ves el azul claro, luego el color dorado, el cobrizo y luego ¡zas! Estás bajo luz brillante. Es espectacular.

... Si vas a explorar el otro lado del mundo, piensas que todo es cuestión de subirse a una nave y llegar a allá, pero en realidad vas a enfrentarte con muchos problemas y cosas inesperadas que nunca habías imaginado. Y porque NASA es el equipo que es, nosotros enfrentamos cada uno de esos problemas que surgieron… al final, dejamos la estación espacial en mejor forma de la que estaba cuando llegamos ahí.



¿Qué tan fácil o difícil fue manipular objetos pequeños? ¿No son algo incómodos los guantes?

Es como tratar de trabajar con un guante de beisbol puesto (risas). Son estorbosos y es muy difícil tratar de tomar cosas pequeñas.

Además, tenemos que hacer todo este trabajo a mano sin ningún tipo de atadura y no quería perder ningún objeto o herramienta. Eso era una gran preocupación en nuestra misión ya que otras misiones han perdido objetos y nuestro objetivo era no perder nada en la nuestra. Eso me hizo pensar… “aquí estoy ya, listo para salir y no tengo ninguno de estos artículos atados”. Pero todo salió muy bien y no perdí ninguna herramienta.

Eso se debió también a que estuviste tranquilo y calmado.

Creo que es muy fácil que uno se sienta presionado en ese ambiente. He leído reportes de personas que tienen vértigo y que no pueden soltarse del pasamanos por temor a caerse, o se confunden y cometen errores, y terminan haciendo cosas de las cuales luego se arrepienten por haber violado los procedimientos de seguridad. Yo estaba más concentrado en trabajar despacio y en ser metódico en todo en vez de pensar “Está bien, y luego qué debo hacer, y quiero saber ya qué haré después de esto”. Mi cabeza estaba programada para preocuparme por la tarea que estaba haciendo en ese momento. No traté de pensar en ninguna cosa que siguiera después, pues sabía que allí estaba Pat Forrester quien me diría qué era lo que había que hacer enseguida. Así que no tenía que memorizar todo. Básicamente, decía: “Ya quedó; terminé con esto; ¿qué sigue ahora? Dame los detalles para que lo podamos hacer con eficiencia”.

Así que traté de enfocarme en… tú sabes, en no hacer enojar a nadie (risas) ¡y eso es mucho! Uno aprende a sobrellevar las cosas.

¿Qué sucede en el transbordador después de varias horas? ¿Tienen tiempo libre?

En verdad había muy poco tiempo. El poco tiempo que teníamos disponible lo usábamos para ir a la cocina por algo de comer, o bien, si alguien más estaba vigilando en la cabina de control, tú podías prepararles el almuerzo porque sabías que ellos estarían preparándote el tuyo cuando tú estuvieras muy ocupado. También uno tomaba su cámara cada vez que había oportunidad o trataba de hacer buen uso de su tiempo. No diría que todo fue trabajo y que no había diversión pues cada vez que había algo de tiempo disponible, uno le echaba un vistazo a la Tierra y trataba de grabar una imagen en la mente para recordarla después. Recuerdo que hice esos varias veces y, por cierto, no se lleva mucho tiempo hacerlo.




NASA. (Photographer). (2007). S117-e-09048. [Web Photo]. Retrieved from http://www.nasa.gov/images/content/180818main_s117e09048_hires.jpg


Volando en el transbordador – El astronauta John "Danny" Olivas, especialista en la misión 117 del sistema de transportación espacial, ocupando el puesto de mando en la cabina del trasbordador espacial Atlantis durante las actividades del día 12 del viaje. Fotografía cortesía de la NASA

¿Qué se siente aterrizar en el transbordador? ¿Hay sonidos, olores, vibraciones?

La vibración no es ni remotamente tan marcada como uno lo pensaría. Es casi como si experimentaras una ligera turbulencia en un avión comercial. Puedes sentir como una especie de golpeteo, como si hubiera personas brincando en las alas; algo perceptible pero muy leve. Aunque sí puedes sentir cuando la nave se está ladeando. Pero lo que es más notable es la sensación de la recuperación de la gravedad. En la medida en que la gravedad te empieza a afectar otra vez, cada parte de tu cuerpo se siente como si estuviera sujeta al piso con tremenda fuerza. Tu cabeza se siente muy pesada y tus brazos también; todo tu cuerpo parece que te empuja hacia abajo. Pero la fuerza gravitacional no es alta en lo absoluto; la máxima aceleración gravitacional reportada creo que es de 1.6. Y cuando uno experimenta eso, uno siente que hace un gran esfuerzo con solo mantenerse en pie. Incluso cuando el transbordador finalmente se detiene, uno se siente muy pesado. Tu cabeza se siente como una bola de boliche de 20 libras. Tus brazos se sienten como troncos de árbol y tarda un rato en desaparecer esa sensación. No muchísimo tiempo, pero sí como unos 45 minutos o una hora. Después de eso, el mundo se siente como si estuvieras en un barco en el océano. Para mí, durante los primeros 6 días más o menos, el mundo seguía como si se meciera. Regresamos un viernes. Para la mañana del siguiente jueves, esta sensación finalmente desapareció. Si estaba caminando me sentía bien. Pero si estaba sentado o acostado o sin moverme, la sensación regresaba.



¿Perdiste mucho peso y masa ósea?

Perdí como 12 libras de peso en agua, pero eso lo recuperé muy rápido. Salimos a comer comida mexicana y eso bastó. ¡Qué mejor manera de recuperar 12 libras de agua que con totopos y salsa! (risas).



¿Por qué tienen que rehidratarse con agua salada antes de entrar a la Tierra?

Lo que uno está tratando de hacer es recuperar algunos de los fluidos que se han perdido y darle a tu cuerpo la oportunidad de recuperarse. Tú sabes que la cantidad de fluidos que se recomienda está basada en tu peso y para mí, no tuve ningún problema con ello; era solamente beber mucha agua y tabletas de sal. Para mi fueron 48 onzas de agua y de 6 a 8 pastillas de sal; algo así.



¿Pero por qué pierdes fluidos allá arriba?

Lo que sucede es que cuando estás en la Tierra caminando, la sangre desciende a tus extremidades inferiores, como en las piernas. Pero cuando estás en el espacio, ocurre un cambio en los fluidos, de tal manera que la sangre que bajaba a tus piernas se sube al pecho y a la cabeza. Por eso es normal que todos se vean con la cara como hinchada. Sin embargo, después de un par de días, tu cuerpo libera una cantidad de fluidos excesiva y entonces se estabiliza al ambiente del espacio. Pero luego, cuando regresas a la Tierra, el cambio de fluidos vuelve a ocurrir y si tu cuerpo no tiene esa cantidad extra de líquido, entonces te sientes mareado y hasta pudieras perder el sentido. Por tanto, necesitamos utilizar medidas correctivas por haber estado en el espacio.



¿Cómo estás trabajando en estos momentos?

Ahora estoy involucrado en la consola de comunicación de la nave y voy a ser el principal operador de esta unidad para la Expedición 16. Probablemente estaré en esto hasta mi próxima asignación.



Y por último, ¿te gustaría agregar algo sobre la importancia de esta monumental labor que acabas de concluir y que seguirás realizando sobre la exploración espacial NASA, Marte?

Lo único que agregaría es que la exploración estará apoyada en las generaciones futuras. Lo que estamos haciendo ahora, hoy en día, es sólo la punta del iceberg. Hay un universo enorme allá arriba esperando a ser descubierto y que es muy emocionante. Conforme vayamos explorando, iremos aprendiendo, iremos trayendo cosas de vuelta que no podemos ni siquiera imaginarnos ahora. Si consideramos dónde estaba la humanidad hace 40 años y dónde está en estos momentos, una gran parte de eso se ha obtenido gracias a la fascinación de algunas personas por el espacio exterior y su exploración. E incluso si algunas de estas personas no lograron participar con la NASA o nunca volaron en un transbordador o cohete Apolo, Mercurio o Géminis, estos individuos tuvieron la inspiración de seguir carreras de ingeniería, ciencias o algo que los fascinaba y siguieron adelante y lograron muchas cosas. Por lo pronto, y ya que estamos pasando a una nueva era de vuelos comerciales espaciales, pienso que habrá todavía mayores oportunidades para que las personas se involucren en la exploración especial. Ése es nuestro futuro.



Cuando miras a tu alrededor y observas dónde estamos ahora, el futuro se encuentra justo frente a nosotros, no atrás de nosotros. Y el futuro está allá arriba, en el universo, en explorarlo, estudiarlo y comprenderlo más. Cuando los niños empiecen a preguntarse acerca de lo que pueden hacer con sus vidas, hay muchísimas cosas qué hacer que implican la exploración espacial; sea como periodistas o como astronautas, hay muchas formas en que uno puede empezar a involucrarse sin necesidad de tener que diseñar un cohete.

©2012, TESCCC 06/17/13 page of


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